Touch party

1 comentarios
Titulo: Touch Party.
Autora: cintya
Pareja: tu y Changmin.
Género: Hetero, Au.
Advertencia: Lime
Extensión: One Shot.

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Después de esperar cerca de media hora por fin estas en la entrada de ese club al que tanto tiempo has querido ir: el Touch Party. 

En la entrada después de pagar me ponen una pulsera que es la entrada. Avanzo un poco por ese pasillo que es la entrada. Antes de entrar unos chicos en la entrada me paran y me dan unas pegatinas, unas con formas de labios y otras redondas en las que hay una mano abierta y otra con solo un dedo. Les doy las gracias y entro en esa enorme sala de dos plantas. Veo que todavía no está lleno, aún es pronto y es entre semana por lo cual es normal que no haya casi gente. Camino un poco mirando todo con detalle, veo que hay varios sitios para sentarse o con puertas en planta de arriba, abajo hay varias tarimas donde bailan chicas y chicos vestidos bastante provocativos, al fondo está la enorme barra con sus camareros y al lado izquierdo hay mesas con unos sofás redondos alrededor. Avanzo hacia la barra para coger mi consumición gratis y noto que los botines de tacón que hasta hace un momento resonaban por todas partes no se oyen por la música. Noto varias miradas sobre mí y me doy cuenta de que no hay muchos occidentales por aquí, aunque también puede ser que sea por mis evidentes cuervas, no parece que hay muchas chicas así aquí y sin duda mi atuendo hace que se marquen ligeramente. Llevo una camiseta de esas que son vestidos la cual marca mis tan evidentes pechos y baja algo recta hasta debajo de mi trasero marcando, y unos pantaloncitos cortos que parece que no llevara por esa camiseta-vestido. Mi larga melena cae por mi espalda con sus tan marcados tirabuzones, los cuales hay que reconocer me han costado conseguir. 

Mi mirada se detiene en una de las mesas en las que hay cinco chicos, los cuales no apartan la mirada de ti pero el que más intensamente lo hace es el del medio. Los otros cuatro chicos acaban apartando la mirada y continúan hablando pero él no deja ni un solo segundo de mirarte. Le miras detenidamente y piensas que es condenadamente sexy, no puedes apreciar muy bien cómo va vestido pero sin duda te atrae. 

Apartas la mirada y la diriges a la barra que está delante de ti pensando en que pedir. Miras al camarero que se te acerca mirándote con una sonrisa de oreja a oreja y una mirada traviesa, el chico hay que reconocer está bastante bien típico de camareros de clubs. 

- ¿Qué deseas preciosa? 

- Quisiera un Martini con limón por favor. – Digo al rato de pensar un poco. 

- A tu órdenes preciosa. – Se aleja un poco para servirme lo que he pedido. 

- ¿No eres de por aquí verdad? 

Me giro hacia la voz que me dice eso y veo al chico que estaba sentado en medio y no apartaba la mirada de mí. Miro hacia donde estaba antes y veo a los otros cuatro mirando hacia nosotros sonriendo y gritando, imagino que dándole ánimos para su próximo conquista. 

-¿Tan evidente es? – Le pregunto sin poder evitar reírme por su pregunta. 

- Un poco, por aquí no suele haber chicas tan atractivamente sexys. –Me dice sonriendo. 

Lo miro de arriba abajo, lleva unas botas negras que combinan de muerte con sus vaqueros oscuros que se ciñen a toda su pierna marcando cada musculo, no puedo evitar pensar al ver su evidente entrepierna. Una camisa blanca, que lleva desabrochados los tres primeros botones. Su pelo, algo largo, que le llega hasta sus orejas y que le cae sin orden aparente en un tono algo cobrizo. Sin duda es como un dios, un dios perverso por esa sonrisa inocente pero esos ojos que solo desprenden lujuria. 

-Seguro se lo dices a todas, ¿no? 

-No creas, eres de las pocas a quien se lo he dicho. –Sonríe coqueto. 

No puedo evitar sonreír al oír su sinceridad. Miro hacia delante y veo al camarero poniéndome lo que he pedido delante sonriéndome. 

-Aquí tienes preciosa. –Dice para después alejarse. 

Le doy un trago a mi bebida y vuelvo a mirarle. Su mirada se posa en mis labios que ahora están algo húmedos por la bebida. 

-¿Podría pedirte un pequeño favor? –Le pregunto después de morderme el labio inferior lo cual hizo que el tragara duro. 

-Todos los que tú quieras. –Dice mirando mis ojos con deseo. 

-¿Podrías decirme cómo funciona esto? –Digo enseñándole las etiquetas que tengo en mi mano izquierda. 

No puede evitar soltar una carcajada y me mira sonriendo. 

-Está bien, te diré como funciona. – Coge las pegatinas de mi mano sin tocarme. –La verdad es que nunca había venido aquí y mis “tan encantadores amigos” me han dicho como funciona perfectamente. –Me sonríe perversamente.- Esta, -me enseña la pegatina de los labios- te la tienes que poner donde no te importaría que te besasen. –Dice sonriendo pícaro y sacando la de la mano entera. –Esta es donde pueden tocarte con l mano entera. –Mira sin ningún disimulo mis pechos. –Y esta. – saca la de un solo dedo. – es que quieres que te toquen con tan solo un dedo. 

-Entonces si yo cojo esta – le cojo la de un solo dedo - y la pongo aquí, – la pongo en mi muslo izquierdo - ¿tu podrías tocar ahí todo lo que quisieses? 

-Sí. – Mira mi muslo. – Yo podría tocarlo todo lo que quisiese. – Pasa su dedo índice por todo mi muslo acercándose a mi oído derecho. –Por cierto me llamo Max. 

Sonrió al oírlo, no esperaba que me dijese su nombre. No tengo ninguna intención de decirle mi nombre así que mejor le digo uno falso, el primero que se me ocurre. 

-Alice. – Me encanta ese nombre, y el que sea el nombre de mi sobrina pequeña solo hace que me guste más. 

-Encantado, Alice. – Se aparta de mi oído y pasea su dedo en eses por mi muslo. 

-Igualmente. – Le sonrió.- Si yo cogiese esta – cojo la mano entera - y la pusiese aquí, – la pongo cerca de mi pecho - ¿tocarías? 

-Sí. - Dice tragando duro – Sin ninguna duda. – Toca poniendo dedo a dedo acabando de poner su palma lo último. Su mano es tan grande que parte de ella toca mi pecho y me mira con deseo de más. 

-¿Ahora me toca a mí no? – Digo cogiendo su mano y apartándola de ahí. – Deseo poder probar a ver si lo he entendido bien en ti. 

-Sí y a mí me encantaría concedértelo. –Mira las pegatinas y va a coger una pero antes de que lo haga pongo mi mano sobre la suya. 

-Déjame a mí, por favor. Déjame ponerte la que yo quiera donde yo quiera. –Lo miro con picardía y deseo. 

-Está bien. - Aparta su mano. - Todas tuyas. 

-Le vuelvo a sonreír y miro las pegatinas pensando en cual coger. Cojo la de un solo dedo para volver a empezar con ella. Le miro y pienso en donde ponerla, hay demasiados sitios de él que me gustaría tocar. Me decido por uno mirándole a los ojos le pongo la pegatina lentamente en su abdomen. Mira donde se lo he puesto y sonríe mirándome. Muevo mi dedo para tocar ahí donde he puesto la pegatina y noto su bien formado abdomen bajo el. Me acerco a su oído izquierdo y le susurro. - ¿Solo se puede tocar por encima o también se puede por abajo? – Voy colando mi dedo por cada hueco de la camisa. Traga duro y me sujeta la mano deteniéndola. La quito y cojo esta vez la pegatina de los labios poniéndomela a la altura del cuello. Cojo la de la mano entera y la coloco en mi lado derecho de la cintura cerca de mi trasero. Voy a coger otra cuando su mano izquierda me detiene y las coge el metiéndoselas en su bolsillo. Vuelve a cogerme la muñeca y su otra mano coge mi bebida que tenía olvidada. Le miras y su mirada te mira con puro deseo y te encanta. Se gira y te arrastra con él en dirección a las escaleras, que están al lado de los sofás. Oyes unas pequeñas risas y te giras hacia ellas. Ves a sus cuatro amigos mirándoos y riéndose entre ellos. Decides no hacerles caso y mirar al frente porque si no de seguro te matas al subir las escaleras. Arriba te lleva a una se las habitaciones del fondo, que es la más oculta. Hace que entres primero. Te giras para mirarle y ves que cierra la puerta detrás de él, acercándose a ti mirando tus labios. Piensas que te va a besar pero se acerca a tu cuello y lo besa, pone su mano izquierda en mi cintura y pasa su dedo por mi muslo izquierdo. Muevo mi mano hasta el bolsillo en el que ha metido las pegatinas y las cojo, él se aparta un poco al notar lo que hago. Cojo una cualquiera y la pongo a la altura de su cuello, mala suerte es la de un solo dedo yo que quería tocarlo con mis labios. Subo mi dedo hasta su cuello y lo pasó arriba debajo de su mandíbula, entreteniéndome cerca de su lóbulo. El suspira cerrando los ojos y paro. Me mira y con la mano que tiene en mi cintura me gira. Veo como se sienta en el sofá que hay en medio de la sala sin quitar su mano de mi cintura. Aprieta un poco en ella para conseguir que te sientes en sus piernas, las abres un poco y las rodeas poniéndolas al lado de las suyas mirándolo con deseo. Se vuelve a acerca a mi cuello pero esta vez lo lame por encima de la pegatina. Cierro los ojos inconscientemente y suelto un pequeño gemido que espero no haya oído. Tiro las pegatinas sin importarme donde caigan, ahora mismo es lo que menos me importa. Vuelvo a soltar otro gemido, esta vez más alto, cuando me da un pequeño mordisco para después lamerlo. Le rodeo el cuello y él se separa de mí para mirarme con lujuria rodeándome la cintura y atrayéndome a él. Roza mis labios con los suyos. Y les da una pequeña lamida. 

-¿Ya te has cansado de las pegatinas? – Susurra en mis labios. 

-Ahora mismo son lo que menos me importan. – Intento besarle pero el adivina mis intenciones y se aparta hacia atrás. 

-Pues yo me lo estaba pasando muy bien con ellas. – Vuelve a lamer mis labios y se aparta dándome besos por la clavícula hasta llegar a mi cuello y volver a morderlo esta vez algo más fuerte, dejando lo seguro lo más seguro una marca. Gimo contra su oído y el aprieta más fuerte. Meto mis dedos en su pelo sujetando sus mechones en ellos. Noto como una de sus manos toca mi muslo intentando meterse por debajo del borde de mi vestido. Aprieto mis dedos contra su cabello mientras el juguetea con dedos con el borde y con su lengua por mi cuello. Se separa de mi cuello parando el movimiento de sus dedos y mira mis labios con deseo, yo me los relamo para provocarle y que me bese al fin. Traga duro alzando su mano libre y atrayendo mi nuca a él juntando al fin nuestros labios. Al principio es solo un roce que poco a poco se va volviendo en un beso en el que ninguno de los dos tiene el control. Baja su mano hasta mi cintura y me aprieta contra el haciendo que note su despierta erección. Eso me hace gemir contra sus labios y él se separa juntando nuestras frentes intentando tranquilizarse. 

-Min no me tortures más y continúa besándome por favor. –Me mira a los ojos entendiendo a que me refiero y sonriéndome perversamente me vuelve a besar esta vez más lentamente. 

-Como desees. Sabes que tus deseos con órdenes para mí. – Sonríe pícaro. 

-Si mis deseos son órdenes cúmplelos Shim Changmin y no sonrías como Yoochun, eso es lo único que te faltaba. – Me mira sonriendo y vuelve a besarme, esta vez con el deseo que sé que está sintiendo al notar tal y como se encuentra entre sus piernas. No puedo evitar recordar lo que sucedió ayer por la tarde cuando se me ocurrió venir aquí. 



Recuerdos. 

Acababa de llegar a casa y en vez de decir hola me besa atrayéndome a él pegando nosotros cuerpos. Él se sentó en la cama y yo me puse entre sus piernas sin despegarnos de ese beso. Me separe y mordí su cuello hasta llegar a su lóbulo y susurrarle lo que llevaba todo el día pensando en decirle. 

-Min vayamos a un Touch Party. – Me miro extrañado arrugando el entrecejo. – No hagas estas feo y no me mires así deseo ir desde que me entere de su existencia. 

-¿Para qué quieres ir? – Continúa mirándome extrañado. 

-No sé, simplemente quiero ir. –Le doy un beso y lo tumbo en la cama. – Vayamos y hagamos como que no nos conocemos. Hagamos que los dos somos unos completos desconocidos y volvámonos amantes. Haz realidad esa fantasía para mí. –Le miro con deseo y el me devuelve la mirada con el mismo o con mayor deseo entendiendo a que me quiero referir y me besa. 

-Está bien, iremos. Mañana tenemos la tarde libre y podremos ir. – Le bese con todo el deseo que tenía y que él me devolvió acabando los dos sin nada de ropa. 



Fin de los recuerdos. 



Viéndolo ahora cualquiera diría que al principio no quería venir y ahora parece que se lo esté pasando hasta mejor que yo, y eso que era mi fantasía. 

-Max. – Digo su supuesto nombre para volver a interpretar nuestros papeles, consigo que el sonría. – Te deseo. – Le beso y poco a poco nos dejamos llevar por nuestro deseo. 



FIN.

1 comentarios:

  1. Anónimo5/14/2014

    Muy bueno, me gusto, sobretodo la tematica de ser ´amantes´

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