My Little Cupcake - Cap. 1

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Fue un cambio de último minuto en su horario – algo acerca de no tener suficientes créditos para la otra clase, y el olvidarse de poner su alarma para más temprano. Se despierta veinte minutos antes de la hora programada para que comience la clase y salta fuera de la cama, tropezándose con el desastre de su compañero de cuarto al tiempo que se encuentra con ropas en la oscuridad de las cortinas aún cerradas. Echa unos cuantos pedazos de goma de mascar al interior de su boca, es una larga clase de hora y cuarto y no tiene nada que hacer durante horas después de eso, por lo que hace una nota mental de volver directo al dormitorio a cepillar sus dientes para cuando la clase haya terminado.

Cuatro minutos antes de que la clase esté por comenzar, él avanza con dificultad desde la parte posterior del aula y encuentra un asiento en algún lugar en el medio y ruega por tener los libros correctos en el bolso. Encuentra su cuaderno, un lapicero sin tapa y garabatea por toda la primera página hasta que la tinta azul forma remolinos sobre el papel. Satisfecho, alza la vista hacia el profesor y al asistente de este, ambos con la mirada baja hacia lo que él presume sean apuntes para la clase. Uno lleva el cabello más largo que el otro, pero uno de ellos lo tiene negro, el otro es un moreno y sus cuerpos son similares en contextura – delgados pero en forma y de altura promedio. Uno de ellos ve hacia la computadora y hace click en algo, hace click en algo más, y la pantalla por encima parpadea y la pantalla de la computadora se proyecta en el pizarrón.
Historia Universal 101
Kim Jaejoong
Park Yoochun

El estudiante se queda paralizado ante el nombre, sus ojos fijos leyendo y releyendo Kim Jaejoong. A medida que su mirada baja hacia los profesores, su corazón se detiene, su cabeza da vueltas y él se queda admirando una piel perfecta e inocentes ojos; una sonrisa igual de generosa a la que él recuerda.
Entonces el profesor habla, su voz aún más suave de lo que el estudiante puede evocar.

“Hola, y bienvenidos a la clase de Historia Universal,” Habla casualmente, rodeando el escritorio con el control remoto en la mano. No ha ganado mucho peso; parece como si hubiera perdido peso en su lugar, su ajustado chaleco y pantalones vaqueros de diseñador acentuando todo lo que es bello en él. “Soy el profesor, Kim Jaejoong, y Park Yoochun,” Hace un gesto hacia el hombre bien vestido sentado en la silla con ruedas por detrás del escritorio. “– es mi amigo y asistente.”

Él habla sobre algo, presentando el syllabus y sus expectativas y hace unas cuantas bromas aquí y allá, en realidad haciendo que la clase se suelte. Deja que el Profesor Park tome lista, y con una sonrisa dice que nada le gustaría más que matar la primera hora de clase pidiéndole a cada estudiante que cuente algo sobre sí mismo después de que su nombre haya sido llamado. Algunos chicos cuentan cosas bastante aburridas, como en qué hermandad están, de dónde vienen – hay uno mitad alemán que interviene e inicia una conversación de diez minutos sin relación al tema durante la cual los ojos del Profesor Kim se iluminan con interés, y algunos estudiantes cuentan cosas un poco más interesantes como sus talentos o únicos pasatiempos.

Cuando un nombre es llamado, Shim Changmin, el reconocimiento se extiende por toda la cara de Kim. Él observa con detenimiento el nombre por encima del hombro de Park y luego escudriña entre la multitud en busca del estudiante. Parpadea y parece aturdido por un momento al quedarse mirando el atractivo rostro del joven.

“Aquí,” Changmin dice, inclinando ligeramente la cabeza. Sonríe un poco, apenas una mueca en sus labios y un chasquido del chicle en su boca, y habla. “Soy Changmin, de Segundo año.” Señala a Jaejoong. “Y usted solía ser mi niñero.”

Casi toda la clase estira el cuello a fin de mirar a Changmin, para entonces devolver la mirada a la sonrisa de su profesor.

“Wow, has cambiado.” Dice casi estúpidamente con una carcajada. “¡Apenas y te reconocí!” Vuelve sobre sus pasos alrededor del escritorio y sube las escaleras con un salto en cada peldaño hacia donde el estudiante está sentado. Extiende su mano, y ríe mientras señala la altura de Changmin cuando el joven se alza cerca de una cabeza por encima de él, envolviendo sus manos en un fuerte apretón. “¡La última vez que te vi apenas y me llegabas a la cintura!”

Algunos en el aula se ríen, recordándole a Jaejoong dónde están. Resiste las ganas de abrazar a Changmin, pensando que sería extraño de cualquier modo teniendo en cuenta el tiempo que había pasado, y en su lugar dice, “¿Pasas a saludarme después de clases?”

“Seguro,” Changmin sonríe, y Jaejoong se permite a sí mismo un instante para maravillarse por lo guapo y maduro que el chico se ha vuelto.

***

“¿Jaejoong-sshi?”

Él voltea ante el sonido de su nombre, sonriendo a la pequeña mujer de corto cabello castaño. Ella saluda y entra a la floristería, sonriendo por detrás de un arbusto de rosas en flor. Está retrasada, la mayoría de gente sale para almorzar, así que ella va directo al mostrador y se apoya en este.

“Hyunjoong-sshi llamó hoy, estoy aquí para cubrirlo.”

Jaejoong parpadea con nerviosismo. Él nunca ha trabajado con su jefa antes, ella solo pasa por ahí de vez en cuando y aunque su presencia nunca ha sido intimidatoria, es completamente diferente a cuando trabajan juntos. Hace una reverencia en señal de saludo, ajustando el delantal marrón en torno a su desgarbada complexión, y reza porque no diga nada sobre el tono blanco intenso de su cabello. Se había inclinado por un rubio sucio – pero puso demasiada fe en su hermana y ella lo arruinó. A lo grande. Está seguro de que el color rubio platinado está contra la normativa laboral.

“Buenas tardes, Sra. Shim.”

Ella sonríe y lo saluda, las manzanas de sus mejillas tornándose rosas. “No hay necesidad de ser tan terriblemente formal, y el rubio extrañamente es favorecedor en ti.” Señala la cabeza de su empleado, sus uñas recortadas y cubiertas con un suave tono de rosa. Esto es lo que a Jaejoong más le gusta de ella. Es mucho menos materialista que la mayoría de gente rica que ha conocido. “Tenemos un delantal extra en la parte de atrás, ¿cierto?”

Jaejoong asiente y va a la parte trasera para llevársela, balbuceando un gracias, Sra. Shim, antes de desaparecer en la oficina del administrador. Vuelve con la talla más pequeña de mandil, porque a pesar de que él está alrededor de la estatura promedio, la Sra. Shim apenas le llega a la altura del hombro. Ella le agradece y se lo pone, y entonces se dirige a un rosal.

Jaejoong descubre a un pequeño niño, de peinado cabello castaño oscuro, grandes ojos marrones y mejillas regordetas. Le toma un momento hacer la conexión; el niño tiene la misma forma de los ojos que su madre.

“¿Su hijo?” Jaejoong intenta adivinar.

“Sí, este es Changmin.” Ella le indica con un gesto a su hijo que se acerque, él se pone de pie y se aparta de las flores rojas solo para aferrarse a las piernas de su mami y ocultarse tras ella. Se asoma por detrás de sus caderas, y se inclina torpemente.

“Hey,” Jaejoong rodea el mostrador, sonriendo con calidez, arrodillándose ante su jefa y así él pueda ver mejor a los ojos del niño. “Soy Jaejoong.” Extiende la mano, y se sienta allí por lo que parecen siglos antes de que Changmin la alcance y permita que Jaejoong cierre su mano alrededor de unos dedos rollizos. “Eres lindo.”

Changmin retira su mano de inmediato. “Tu color de cabello no es natural.”

Jaejoong parpadea, júbilo y desconcierto delineando su frente y palabras. Está teniendo dificultades calculando cuántos años tiene este niño; actúa como uno de tres años pero sus palabras son firmes como las de un niño mayor. También parece alto, no importa cuál sea su edad. “No, esto es lo que sucede cuando dejas que tu hermana toque tu cabello con químicos,”

Changmin asiente, y se mueve solo un poco más por detrás de su madre. Ella le sonríe, conociendo a su hijo lo suficientemente bien como para no sacarlo del lugar tras ella – su zona de comfort.

“¿Es de verdad?”

Jaejoong se inclina hacia delante solo un poco más. “Sí, aquí,” Y ladea su cabeza, sintiéndose victorioso cuando el tímido niño rodea a su madre para estirar el brazo y pasar sus dedos a través de sedosos mechones.

“Es tan suave,” Los ojos de Changmin brillan. “Ma, ¿puedo decolorarme el pelo?”

Jaejoong se pregunta cómo sabe Changmin lo que se ha puesto en el cabello para que tenga ese color, pero no dice nada. Él solo alza la vista hacia su jefa, con la esperanza de que ella no piense que él está siendo un mal ejemplo para su hijo.

“No, cariño, eres demasiado joven para dañar tu cabello.” Ella se ríe, dándole palmaditas en la cabeza.

Changmin se vuelve hacia el empleado, el brillo aún en sus ojos. “¿Por qué es tan suave?”

“Montones y montones de acondicionador sin enjuague.” Jaejoong ríe, ladeando su cabeza de nuevo en tanto el niño lanza hacia atrás el blanco cabello para fijar su mirada en los aretes, un pendiente de cruz y un pequeño zarcillo de falso diamante, y entonces mira la otra oreja de Jaejoong para admirar el piercing de caracola.

“¡Mami- !” Él chilla, jalando con algo de demasiada brusquedad la oreja de Jaejoong. El dolor sacude a Jaejoong, y él retrocede tan rápido que ante el sobresalto Changmin aparta su mano de un tirón. Hay un pequeño ruido de algo chocando contra el piso de cerámico, ahogado por el fallido intento de Jaejoong de contener una palabrota mientras sisea y trata de apartar el dolor de su oreja frotándosela.

Mortificado, Changmin se queda mirando el diamante en el piso. Es el zarcillo de Jaejoong. Y el agujero donde una vez estuvo sangrando. Él tira de los pantalones de su madre pero después rechaza su ayuda. Changmin toma la mano libre de Jaejoong y corre al baño, diciéndole que aplique presión. El dolor ya casi había desaparecido; el arete no desgarró la oreja, solo fue sacado con demasiada fuerza, por lo que simplemente se reducía a una punzada.

“Changmin, está bien.” Jaejoong asegura.

“¡Siéntate!” El niño ladra, señalando el asiento del inodoro en el baño. Jaejoong se agacha para que Changmin pueda ver mejor su oreja, y trata de nuevo, “No, mira, está bien.”

“¡Dije que te sientes!”

Jaejoong se calla inmediatamente y se sienta sin decir una palabra más.

Changmin es adorable. Atiende la herida con bolitas de papel toalla enfriadas con hielo, soltando ‘hmm’s para sí mismo cada cierto tiempo. Luego toma el zarcillo de la mano de su madre, lo enjuaga, y no permite que Jaejoong se lo ponga de vuelta hasta horas más tarde.
Es un niño muy dulce. Se sienta tras el mostrador mientras mami y Jaejoong trabajan. Hunde la nariz en un libro tan grande como algunos de los libros de texto del instituto de Jaejoong que necesita pre-ordenar para el semestre que viene, y Changmin de tiempo en tiempo alza la vista cuando un cliente llama su atención. Él es tímido, de tal manera que no te hablará a menos que tú le hables. Pero una vez que toma confianza es todo risas y carcajadas y exigencias, también. Le dice a Jaejoong que limpie los mostradores. Le dice a Jaejoong que los dientes de león necesitan más agua, y le dice a Jaejoong que barra el desastre en la parte de atrás del invernadero. Alguien, (Jaejoong siempre sospechará que fue el propio Changmin) hizo caer un macetero y Changmin se niega a ser quien haga la limpieza.

***

Tan pronto como el Profesor Kim anuncia el final de su clase, Changmin recoge sus cosas y espera por detrás de una estudiante que ha estado tratando astutamente de abrirse paso a otras formas de crédito adicional. Aún a pesar de que ha sido el primer día. Jaejoong solo le explica con gentileza que el único crédito adicional que él aceptará se encuentra en la parte trasera del syllabus y le dedica una sonrisa que es casi burlona. Ella se escabulle del asistente, quien obviamente no es tan estúpido como ella espera mientras este voltea los ojos tras el plástico de la montura.

“Yahhh, Changminnie,” Jaejoong sonríe abiertamente con un desliz del viejo apodo de su estudiante. “Te has puesto tan alto.”

Changmin se apoya en el escritorio, entonces recuerda con una ola de autoconciencia que no ha cepillado sus dientes todavía. Retrocede un paso, las puntas de sus dedos rozando la superficie de la mesa. “¿Café, profesor?”

Las cejas oscuras de Jaejoong se elevan, desapareciendo tras de su flequillo. Él tira hacia atrás su moreno cabello, el tono chocolate favoreciéndole – aunque pensándolo bien, él ha experimentado con un montón de diferentes tonos y cortes y Changmin recuerda que a su antiguo niñero siempre le quedaron bien todos.

“¿Café? ¿Desde cuándo tomas café?” Jaejoong lo molesta, “Recuerdo que cuando te di café lo escupiste. Y que conste, me gusta mi café dulce.”

Changmin se encoge de hombros, intentando no abrir demasiado la boca. “Fueron el expreso y el café negro los que me dieron mi 3.8 de promedio general el pasado semestre.”

Jaejoong voltea los ojos y acomoda una pila de papeles. “Siempre has sido tan orgulloso. ¿De qué año y carrera eres?”

“Segundo, y soy estudiante de biología.”

El profesor observa a su alumno de pies a cabeza por una vez con el entrecejo ligeramente fruncido. “Espera, ¿cuántos años tienes?”

“Veinte,”

Jaejoong hace una pausa. “Maldición, olvidé que soy casi doce años mayor que tú,” Murmura algo para sí mismo y se despide por encima del hombro. “Yoochun-ah, estoy saliendo por un café. ¿Nos vemos en nuestra próxima clase?”

Yoochun asiente y se despide. Y Changmin capta el guiño del asistente lanzado en su dirección. Se hace de la vista gorda y sigue a Jaejoong, viendo como el hombre arroja su gastada, mochila marrón sobre su hombro. Con tan solo unos cuantos pasos largos él lo alcanza, y Changmin sonríe satisfecho cuando Jaejoong hace algún tipo de comentario sobre cuán largas se han vuelto sus piernas, y le pide que vaya más despacio.

“¿Qué has estado haciendo desde que dejé la floristería de tu mamá?” Jaejoong hace una pausa para tomar aliento, interrumpiendo a su alumno. “Ella aún la tiene, ¿cierto?”

“Claro, ella tiene una cadena de esas.” Changmin responde serenamente, sosteniendo la puerta de salida para su profesor. “Uh, solo la escuela, clases avanzadas y lecciones de guitarra. Mucha más escuela.”

“Oh, ¿tocas la guitarra? Tienes que tocar para mí alguna vez,” Él está interesado ahora. “Aunque siempre supe que eras listo, nunca pensé que te vería en una de las universidades más prestigiosas del país. Eras algo vago de niño.”

“Nunca pensé que te vería enseñando en una de las universidades más prestigiosas del país,” Changmin contesta, burlándose de los ojos en blanco de Jaejoong. “¿Dunkin Donuts o Starbucks?”

“¿Estás diciendo algo sobre mi inteligencia?” Jaejoong ríe de nuevo, “Dunkin Donuts está más cerca, y yo quiero algo dulce.”

“Así que ¿cuántas caries has tenido?”

Jaejoong se ríe. Siempre ha sido un aficionado a los dulces e incluso desde que Changmin era pequeño, él siempre regañaba a su hyung por ello. “Ninguna, cuido muy bien de mis dientes.”

“Entonces ¿qué has estado haciendo? ¿Casado ya?” Changmin continúa, poniendo un pie primero sobre la calle. Jaejoong parece que está a punto de objetar, el paso peatonal está a tan solo unos pasos bajando desde donde ellos estaban pero la luz al final de la concurrida calle se torna verde, y él rápidamente sigue a su estudiante antes de que se queden atascados en esquinas de calles separadas a la espera de luces atrasadas que les permitan cruzar.

Jaejoong agarra el paso tan pronto están caminando lado a lado de nuevo. “Enseñando, estudiando duro después de que perdí mi primer año de instituto por ir demasiado de juerga.” Él se pasa una mano por el oscuro cabello. “Y no, estoy soltero.” Jaejoong sacude su mano en el aire, los dedos libres de cualquier alianza.

Changmin se queda mirando por un instante, perdido en su propia confusión un momento antes de decidir que es mejor no preguntar. Da el primer paso dentro de Dunkin Donuts, e ignora la mirada de escepticismo que recibe de su viejo amigo.

Ellos ordenan su café– el de Changmin con un poco de leche y el de Jaejoong con canela, ligero con crema y dos de azúcar, y encuentran un asiento cerca a la ventana.

Changmin casi había olvidado lo amigable que Jaejoong siempre había sido. Era tan fácil conversar con él, traer de vuelta pasadas memorias y bromas. Se ríen de sus percances y Changmin se avergüenza más cuando se le recuerda cómo solía ser. Ha crecido mucho, Jaejoong le dice una y otra vez – es maravilloso verlo sonreír mucho más, es increíble ver que es inteligente, listo, ocurrente y gracioso. Muy diferente a su estoica personalidad de niño, cuando se avergonzaba por emocionarse ante pequeñeces. Cuando él sonríe Jaejoong ve relucir al niño de entre asimétricos ojos y una caprichosa curvatura de labios, el mismo que había sido reprimido cuando Changmin era físicamente un niño en realidad. Es bueno saber que él se ha soltado.

“¿Novia?” Jaejoong pregunta a mitad de un bocado de fresa glaseada con chispas. Changmin niega con la cabeza y una dona glaseada en la boca, masticando mientras Jaejoong continúa hablando. “¿En serio? Qué lástima.”

Changmin voltea los ojos pero se empapa en el cumplido de cualquier forma. “No estoy interesado.”

Jaejoong toma un sorbo de su café, la comprensión asentándose en lo profundo de sus rasgos antes de que algo le cayera, golpeándolo en la nuca. Él devuelve su café a la taza, clavando su mirada en la satisfecha sonrisa sobre el rostro de su alumno mientras este no hace nada para calmar la tos de su profesor.

Unos cuantos sorbos son lo único que se necesita para aliviar su irritada garganta. “Oh, okay, así que ¿algunos novios?”

“Uno, este chico llamado Kibum,” Changmin reflexiona. “Salimos por casi tres años en la secundaria antes que decidiéramos romper. Nuestras universidades estaban demasiado lejos, y nos conocíamos lo suficientemente bien para saber que no podíamos basar nuestras relaciones en sentimientos solamente.”

Jaejoong no quiere oír eso. No por motivos personales, sino porque la última vez que supo de Changmin, las niñas aún tenían piojos. Siente que ha pasado toda una vida, y todavía es difícil pensar que ese Shim Changmin rellenito se ha convertido en un hombre.

“¿Qué hay de ese, uh, tipo, Jang?”

El mayor de los dos pareció confundido por un momento, contento de salirse del tema de cualquier cosa siquiera remotamente relacionada con la vida sexual de Changmin. “Oh, Jung. ¿Jung Yunho? Obviamente si estoy soltero, las cosas no funcionaron entre él y yo. Aunque salimos por seis años.”

“Bueno, qué bien. Él nunca me agradó.”

Una pausa, él está inseguro de si debiera decir algo o no, pero lo dice de cualquier forma. “Estabas encaprichado conmigo y él era mi novio. Claro que no te agradaba.”

Los ojos de  Changmin centellean por encima de su vaso de poliestireno. “Esa era la razón, ¿no es así?” Se burla en tanto Jaejoong toma un largo y nervioso trago de su propio café, y no se molesta en mencionar que esa también fue la razón por la que Jaejoong se fue. Porque después de tantos años, Changmin ha aprendido a perdonar. Él probablemente habría hecho lo mismo si los roles se hubieran invertido.

***

Jaejoong ve a Changmin dos días después de su primer encuentro. Su jefa le dice con una carcajada que Changmin no podía recordar su nombre, seguía llamándolo la “belleza rubia”, y Changmin le da una patada en la espinilla por la vergüenza y huye. Se oculta en la parte de atrás y no es que se quede mucho tiempo pero cuando Jaejoong lo encuentra quince minutos después, el chico está acurrucado bajo un pequeño árbol, la nariz en un libro.

Se asoma por encima del hombro del chico, Matar a un ruiseñor, y se ríe tan repentinamente que Changmin salta y casi se vuelve blanco. “¡No me asustes!” Changmin grita, tirando su libro hacia su pecho con sus brazos regordetes.

“¿Cuántos años tienes? No tuve que leer eso hasta la secundaria.”

“Seis,” Changmin levanta siete dedos, y Jaejoong se queda mirando incrédulo.

“No hay forma, creí que tenías nueve o diez. Eres alto.”

Changmin sonríe y asiente. “No estamos seguros de por qué, nací grande, aunque ninguno de mis padres son tan altos en realidad,” Jaejoong casi odia la manera en la que el niño suena tan maduro.

“Estás en el jardín, ¿verdad?” El empleado hace un gesto para que el pequeño moreno lo siga, y Changmin viene de muy buena gana como un cachorro.

“Sí, ¿qué hay de ti? ¿En qué grado estás?” Los ojos de Changmin se iluminan.

“Me acabo de graduar de la secundaria, tengo diecinueve.” Jaejoong dice, sonriéndole a su jefa cuando esta encuentra que su hijo está a salvo. “El instituto inicia el próximo semestre.”

“¿Instituto?” Changmin usa el taburete para trepar al frente del mostrador. “¿Cómo es el instituto, a cuál vas, te graduaste como el mejor de la clase estás viviendo en el campus o vives en casa este es tu único trabajo tienes beca –”

“ – Woah, niño,” Jaejoong acaricia el muslo de Changmin, que es la parte más cercana a él mientras se inclina sobre el mostrador, y se pierde la forma en que su dongsaeng posa los ojos en él. “Uh, voy a un pequeño instituto público. No sé cómo es porque no he comenzado aún. Me gradué en algún lugar en el medio de mi clase…¿cuáles eran las otras preguntas?”

Changmin infla sus mejillas. “No te hice tantas preguntas, ¿en serio no puedes recordarlas?”

Jaejoong fija su mirada en él. Está totalmente perdido, ¿qué se dice en una situación en la que un pequeño niño te llama indirectamente estúpido? Además, es el hijo de su jefa, lo que hace incluso más difícil decirle a Changmin que se calle. Por suerte, un cliente lo salva con una duda acerca de plantas perennes y alguna cosa u otra sobre tierra vegetal.

“Señorita, es de mala educación interrumpir la conversación de alguien.”

La mujer se le queda mirando sentado por encima del mostrador, y Jaejoong se sonroja por él. Hace una reverencia, “Perdone, señorita, lo siento,”

Ella sonríe de cualquier modo. “¿Es tu hijo?”

Jaejoong niega con la cabeza, pero no ha tenido oportunidad de responder cuando es cortado por la lengua afilada del chico. “No, él tiene diecinueve. ¿Le parece un irresponsable –?”

“¡Shhhh!” Jaejoong lo regaña, bajando a Changmin del mostrador. Es más pesado de lo que creía, pero Jaejoong logra poner en el suelo a Changmin sin derramar una gota de sudor, y lo echa de un empujoncito. “Ve a hacer a la tarea, o algo más,”

Changmin resopla y se va con el paso airado, permitiéndole a su hyung hacer su trabajo. Toma casi una hora ayudar al cliente, con Changmin asomándose por encima del mostrador del frente  todo el tiempo. Él ignora al compañero de trabajo, un tipo de muy largo cabello castaño, y observa a Jaejoong charlar y reírse con la clienta. Al volver después de registrarla y desearle un buen día, Jaejoong voltea para ver a Changmin parado allí con los brazos cruzados y un adorable puchero en el rostro. Jaejoong trata de no arrullarlo porque es obvio que está molesto.

“¿Sí, Changmin el Grande?”

“¿Por qué estabas coqueteándole?”

“…Cuando tenía seis no creo que supiera lo que significaba coquetear.”

“Entonces eras un niño estúpido.”

Jaejoong parpadea de nuevo. “¿Qué?”

“¡Necesito ayuda!”

Jaejoong prácticamente salta ante la exclamación, mirando fijamente como Changmin ya se va dando fuertes pisotones de nuevo a la parte trasera. Le dice algo a su mamá quien está trabajando en un inventario en el cuarto de atrás y vuelve de regreso con un bolso de Scooby-Doo.

Vacía todo sobre el mostrador del frente – cuadernos y libros de texto y lapiceros; la envoltura de una barra de granola y algo que parecía una nota. Jaejoong sonríe por las memorias de cuando tenía esa edad, pero es rápidamente arrancado de ese momento cuando se le atraviesa un libro de texto en la cara.

“¿Qué es esto?”

“Mi tarea. Necesito ayuda con esto.”

“¿Puedes leer Matar a un ruiseñor pero no puedes resolver problemas de sustracción?” Jaejoong se burla, sufriendo por un tiro de lápiz directo a la cabeza. Él lanza fuego por los ojos mientras el niño se desgañita como si fuera la cosa más divertida del mundo, y espera pacientemente hasta que haya terminado de reírse para luego hipar. “Eres lindo,” Dice sin miramientos, sonriendo satisfecho cuando Changmin se esconde por detrás de un libro.

“No soy bueno escribiendo. Tú pareces tener bonita letra.” Changmin le extiende un lapicero negro y desliza el cuaderno por encima. Jaejoong suspira y se hace camino alrededor del mostrador para tomar asiento al lado del hijo de su jefa.

“Yo también tengo que trabajar, ya lo sabes.”

“No no tienes. Me aseguraré de que no seas despedido.”

El rubio lanza al niño una mirada cansada, pero empieza a copiar los problemas de matemáticas de todos modos. Changmin se maravilla de cuan bonita es la letra de su hyung, y pasan la mayor parte de la tarde encorvados sobre libros, Jaejoong explicando las matemáticas que alguna vez olvidó al tiempo que estas volvían a él mientras más les dedicaba. Él es de tanta ayuda que Changmin promete volver, aún a pesar de que Jaejoong lo ve más como una amenaza.

Changmin es adorable, lo es, pero demasiado temperamental para un niño de su edad. Pasa por la tienda casi todos los días. Cada. Uno. De. Ellos. Y Jaejoong está seguro de que es para volverlo loco. Porque incluso al entrar todo sonrisas y carcajadas, se pone regañón cuando Jaejoong tiene que ayudar a un cliente por más tiempo del que dura tan solo un rápido intercambio de palabras. Se pone terco cuando cree que tiene la razón, le gusta tenerla, y odia cuando la atención de Jaejoong se desvía aunque sea por un fracción de segundo. Odia cómo algunos de los niños de su clase son tan inmaduros. No es tan difícil levantar la mano y no es tan difícil colorear dentro de las líneas. Colorear es aburrido, de todos modos. Y él odia cómo siempre se le pide que sea el papi en los juegos de la casita. No le gustan esa clase de juegos. Y es absolutamente ridículo que a Jaejoong le gustara jugar a la casita y colorear cuando estaba en el jardín. Demonios, a Jaejoong le encantaría jugar a la casita o sentarse y colorear otra vez, pero se siente avergonzado cuando termina con un niño de seis años mirándolo fijamente como si le estuviera creciendo un cuerno en la cima de la cabeza.

Un día Changmin deja su cuaderno olvidado, y en lugar de salir porque es un viernes por la noche, Jaejoong se queda en casa y hace dibujitos por todas las páginas interiores. Le toma horas, pero el exasperado gemido que Changmin deja salir cuando lo ve hace que valga totalmente la pena.

Jaejoong imagina que si Changmin y él fueran de la misma edad, se odiarían el uno al otro.

***

En vez de aprovecharse de que su profesor es alguien conocido, Changmin acaba sumergido completamente en la clase de Historia. Cree que si se relaja solo porque es el favorito del profesor por defecto, Jaejoong pensará que es holgazán y desmotivado – y Changmin sabe que no lo es. Sabe que es inteligente e ingenioso y un buen escritor, así que quiere asegurarse de que Jaejoong lo sepa, también. Él lee capítulos enteros en su totalidad, no solo echándoles un vistazo por encima como lo hace en otras clases. Toma notas detalladas y atiende a cada clase. Pero eso no es tan difícil cuando Jaejoong es el profesor. Él es divertido y mantiene a la clase involucrada y atenta. Es increíblemente precioso, también, Changmin medita de cuando en cuando. Le encanta la atención que recibe, cuando sus ojos son cautivados por los de Jaejoong, al andar Jaejoong por entre los pasillos durante la clase y dejar que sus dedos se rocen contra el hombro o la oreja de Changmin.

Hasta Yoochun es divertido, y Changmin se encuentra a sí mismo frunciendo el ceño cada vez que las manos de Jaejoong se entretienen sobre Yoochun por más tiempo del necesario o cada vez que comparten alguna clase de broma y sus ojos se encuentran y ellos se sonríen el uno al otro – son amigables el uno con el otro y a Changmin no le gusta.

Aunque lo que sí le gusta, es que a veces después de clase Jaejoong lo llama al frente y le pide que lo acompañe por un café o un bocadillo. Yoochun nunca se les une, nunca quiere hacerlo, y Changmin no lo toma personal. Él está secretamente complacido. Yoochun parece un tipo genial y todo, pero a Changmin le gusta cuando tiene la atención de Jaejoong solo para él. Cuando ellos sacan a relucir pasadas historias y discuten sus pensamientos y compartidas memorias. Caminan por el campus juntos, se ríen como viejos amigos. Jaejoong responde las preguntas de Changmin sobre la universidad, y Changmin admite no haber ido ni a una sola de sus fiestas.

“Bien,” Jaejoong se ciñe el blazer más pegado al cuerpo, el clima haciéndose más frío. “No pierdas tu tiempo como yo lo hice.”

“Por cierto, ¿qué hiciste exactamente?” Changmin sorbe su latte, delineando visualmente los brazos de su profesor.

“Fiestas, montones y montones de fiestas.” Jaejoong admite, mirando el juego de Frisbee desarrollarse en la plaza con un ojo atento. “Montones de alcohol, montones de cigarrillos, y sexo.” Él silba bajo, “Demasiado alcohol. Apenas fui a clases y perdí mi primer semestre.”

Changmin trata de imaginar a su profesor estando borracho. “Y pensar que yo te admiraba.”

Jaejoong se ríe y suavemente le da un empujón al otro hombre con el codo. “¿Qué clase de modelo a seguir habría sido si me iba por ahí diciéndole a niños de seis años que me embriago casi todas las noches y me cojo todo a la vista?”

Changmin arquea una ceja, amando cómo en el último mes o por ahí, Jaejoong ya ni siquiera se molesta en censurar su lenguaje ni en mantener alzada la barrera profesor/estudiante. Lo hace sentir más como si fueran amigos y Changmin piensa que oír hablar sobre las facetas de su antiguo niñero aquellas que él nunca supo que existían es fascinante. Aquella imagen angelical que siempre tuvo del mayor se desvaneció poco a poco con el pasar de los días.

“Qué bárbaro,” Murmura con una risita. “Siempre me pareciste un hombre moral.”
“No hay tal cosa como la moral cuando estás totalmente perdido. Yo simplemente amo el alcohol, ese es mi problema.” Jaejoong se encoge de hombros.

“¿Sigue siendo un problema?”

“No en lo absoluto,” Jaejoong le dedica una sonrisa tranquilizadora.

“¿Te has hecho la prueba?”

Jaejoong estalla en carcajadas ante el cauteloso tono de voz de su dongsaeng, su estrepitosa risa atrayendo algo de atención por parte de los estudiantes que pasaban a su lado. “No estaba puteándome por cualquier lado, mucha gente que conocí era peor que yo. Gasté una fortuna en condones, no era tan estúpido.”

“Pero no saliste con Jang por –”

“– Jung –”

“– Ah-ja, ¿no saliste con él por muuchos años?”

“Seis, en total. Él rompió conmigo la primera vez unos ocho o nueve meses después de que empezáramos a salir,” Jaejoong cuenta los meses con los dedos. “Por eso fue que comencé a beber en primer lugar, para olvidarlo. Luego cuando lo vi con algún otro tipo, estaba tan ebrio que hice la única cosa en la que podía pensar. Los separé, le grité a Yunho y me desvanecí en sus brazos. Al despertar hablamos de ello, nos reconciliamos, y salimos por otros cinco años y cuatro meses.”

Changmin suspira y se quita el flequillo de los ojos. “Okay,” Apenas interesado en la historia de Jaejoong. “Entonces ¿piensas volver con él en un futuro cercano?”

“Nop, está casado.”

El estómago de Changmin da un vuelco y su corazón golpetea contra su pecho. “¿Qué?”

“Yunho es editor, así que recibió esta increíble oferta de trabajo en una ciudad muy lejos de aquí. Discutimos por eso, pero sin hablar mucho del tema se mudó. Rompimos oficialmente después de alguna otra discusión por teléfono casi un mes más tarde, él dijo que había encontrado alguien nuevo, alguna linda mesera que conoció en una cafetería. Supongo que accidentalmente ella derramó agua sobre él y él pensó que era adorable así que intercambiaron números y de repente se volvió hetero el muy puto,” Jaejoong está que echa humo y Changmin jura que puede ver el enrojecimiento en ascenso en el rostro de su profesor. “Se casaron en el verano. Yo fui a la boda, tan raro como miércoles, y la química que Yunho y yo tuvimos,” Jaejoong alza las manos frente a él, acunando el aire. “Se esfumó,”

Todo en el interior de Changmin se tornó cálido; quizá fuera el sol finalmente calando en su piel. “Oh, lo siento,”

No lo dice en serio, y Jaejoong capta el desinterés. “¿Pero qué hay de Kibum y tú?”

“¿Qué pasa con nosotros? Rompimos, y ni siquiera creo que lo vuelva a ver.” Changmin dice con suavidad, sin echar de menos su antigua relación. Lo había superado para cuando la Universidad comenzó.

“¿Eso es todo?”

“Sip,”

“¿No lo extrañas?”

“No, fue algo demasiado físico.”

Jaejoong asiente, lanzando su vasito descartable de café en el bote de basura más cercano. “Yo como que no quiero escuchar sobre la parte sexual de tu vida.”

Changmin sonríe con suficiencia. “¿Por qué no?”

“Sigues siendo…” Jaejoong mira a su estudiante de arriba abajo. “Sigues siendo Minnie el bebé para mí.”

La sonrisa de Changmin se curva hacia abajo hasta volverse una mueca. Oh. Él no está seguro de porqué se altera con aquellas palabras, pero es difícil hacerlo sonreír de nuevo en tanto camina junto a Jaejoong hacia el estacionamiento de profesores. Jaejoong apenas capta el cambio emocional; está muy ocupado deslizando consejos para la próxima prueba. Cae en la cuenta al despedirse, cuando está parado afuera de su muy azul Chrysler Sebring, y la densa mirada de Changmin cae sobre él.

Es oscura – no intimidante sino desafiante, y esta desata un ráfaga de calor por toda la columna vertebral de Jaejoong.

“Ya no soy un niño, Jaejoong,” El tono de Changmin no corresponde a su mirada. Es más suave, un carraspeo bajo que es casi un susurro. También es esta la primera vez desde que el semestre comenzó que Changmin llama al mayor por su nombre.

“L-lo sé,” Jaejoong siente como si estuviera ahogándose.

La mirada de Changmin se desvía, delinea el contorno del cuerpo de Jaejoong– sus firmes piernas dentro de oscuros jeans deslavados y la curva de sus costados, su silueta perfilada por la ajustada camiseta. Jaejoong se cuida, no parece tonificado, necesariamente, sino bien conservado. Pero al mismo tiempo, siempre ha sido atractivo y siempre lo ha sabido, por lo que se mantiene con trotes diarios y contando calorías.

“Te veré en clase el miércoles,” Changmin dice, su voz aún grave.

“Bye, Minnie,” Jaejoong logra decir.

Subsecuentemente, Changmin no puede escucharlo del otro lado del aparcamiento.

***

Para el pequeño Changmin, Jaejoong lo es todo. Es mayor y el ser humano más genial en el universo. Changmin habla de su atractivo hyung a los niños de su clase, les cuenta a sus padres acerca de la tarea con la que Jaejoong lo ayudó, y le dice a su niñera que si no lo deja ver a Jaejoong después de la escuela, le contará a su mami y a su papi sobre aquella vez que la encontró dando sorbitos a un costoso vino añejo proveniente del refrigerador para vinos de la cocina.

Eso había sido cosa de una sola vez, y aunque los padres de Changmin nunca la despedirían por tomarse solamente un trago o dos, ellos aún eran sus jefes y ella todavía tenía esta especie de temor a perder su trabajo. Como alguien quien únicamente podía rezar por mantener su bien remunerado trabajo ya que sabía que sin estudios superiores nunca podría encontrar algo que le retribuyera tanto, dejó hacer a Changmin lo que le apeteciera, básicamente. Ella informó a sus padres de su paradero y estos estuvieron de acuerdo con ello, afortunadamente, y cerca a las vacaciones recibió una gratificación por las fiestas y una botella de vino. No hace falta decir que, después de estar atada a Changmin casi como si llevara correa, la botella de licor no duró mucho.

La mayoría de las veces, Jaejoong se excusaría con ella y pasaría el resto de su turno con Changmin. Esto deleitaba al niño cada una de ellas, y es que Jaejoong es tan genial. Pero Changmin no deja que Jaejoong lo sepa, oh no. Él intenta decirle a su hyung cómo pararse y cómo hacer su trabajo y que está sosteniendo la escoba del modo incorrecto.

Un día después de darse cuenta que no va a ser despedido por decirle al hijo de su jefa que se calle, Jaejoong persigue a Changmin con la escoba y lo acorrala entre algunos cactus.

Esa probablemente será la única vez en la que la insolente criatura habrá llamado a Jaejoong hyung.

Por sorprendente que parezca, un mes más tarde y Jaejoong recibe un generoso aumento. Se le está pagando adicional debido a lo bien que cuida de Changmin, le dice la Sra. Shim, y Jaejoong recién se percata por aquellas fechas de cuánto Changmin lo admira. Él nunca lo menciona, pero es agradable saber que alguien piensa que es tan fabuloso.

“¿Tienes un modelo a seguir?” Jaejoong  pregunta días después de su aumento de sueldo.

Changmin se encoge de hombros y aparta la nariz de su libro de historia. Baja la mirada de regreso al explorador inglés de la página y delinea el feo sobretodo del hombre, gruñendo algo. Jaejoong se inclina hacia delante, tan cerca que cuando Changmin levanta la mirada sus narices se rozan. Changmin echa la cabeza hacia atrás y se sonroja. “Dije que tú lo eras,” admite sin una sola palabra por parte del florista.

Jaejoong sonríe y agarra a Changmin, tirando de él hacia su pecho para darle un abrazo de oso que Changmin pretende detestar pateando y gritando.

“¡Eres la cosita más preciosa del mundo!” Jaejoong le arrulla, frotando su mejilla contra el pelo de Changmin.

Changmin deja de luchar, en su lugar inhalando el perfume de Jaejoong – flores y vainilla, y es un aroma que en realidad nunca olvida.

“Tengo algo para ti.” Jaejoong anuncia, su dulce fragancia y cálidos brazos ausentes. El pequeño niño parpadea, confundido, porque las palmas de sus manos están sudorosas y en realidad él no está haciendo ninguna actividad física. Para cuando la habitación deja de dar vueltas, hay un pastelito en su rostro.

“¿Qué es eso?”

“Un cupcake.”

Changmin lo patea por su descaro, haciendo un puchero lleno de furia cuando el adolescente la esquiva como un profesional. “Me refiero, a por qué.”

“Hice estos hoy para el cumpleaños de mis amigos. Te guardé uno,” Jaejoong se lo ofrece de nuevo.

Si bien a Changmin no le gustan mucho los dulces, toma el obsequio y muerde grande la densa cobertura de glaseado y virutas de chocolate. Cuando Jaejoong sonríe, la dulzura en la boca de Changmin se vuelve menos sobrecogedora y él olvida completamente su desagrado por las fresas. Está haciendo feliz a su hyung. Eso es en todo lo que puede pensar.

***

Jaejoong no sabe lo que había estado pasando por la mente de Changmin ese día en el coche, así que pretende que nunca pasó y sonríe cada vez que Changmin lo llama Jaejoong en vez de Profesor. Continuó con sus clases como lo haría normalmente, su alumno favorito y él aún se encuentran después de clase casi siempre, y él hace su mejor esfuerzo por no favorecer a Changmin en su calificación solo porque sí. Aunque en realidad se siente mal al pasarle un papel con una C- en la parte superior. Se siente intimidado cuando Changmin lo fulmina con la mirada durante toda la clase.

“¿Cómo llegué a tener esta nota?” Changmin le pregunta a Yoochun, quien parece sorprendido de que se le haya aproximado en lugar de al otro hombre.

“No estoy seguro, no corregí esta ronda de ensayos.” Yoochun toma el ensayo y pasa las páginas, acomodándose las gafas mientras le echa un vistazo a las notas en rojo de Jaejoong. “Bueno, tus citas no estaban completamente acabadas…”

Changmin miró por encima del hombro del Profesor Park, señalando una de sus oraciones tachada a causa de la gramática incorrecta. “¿En serio perdemos puntos por algo tan trivial? No creo que la coma fuera necesaria.”

Yoochun frunce el ceño y da la vuelta a la página. “¿Sabes qué? Envíame por e-mail una nueva copia de esto y la revisaré para ti.”

Cuando Changmin tiene su trabajo de vuelta dos días más tarde, su calificación es una B+. Yoochun se encoge de hombros y le da una palmada en la espalda, diciéndole que Jaejoong probablemente solo estaba cansado al calificar los ensayos. Piensa en hablarle a su amigo por un segundo, pero después de ver la manera en la que Changmin alza las dos cejas juntas en señal de frustración, sabe no tendrá que decir ni una palabra.

Changmin habla en su lugar. Espera hasta que todos los estudiantes salgan arrastrando los pies antes de dejar ambas copias de su ensayo sobre el escritorio. Yoochun se aclara la garganta y recoge sus cosas con un poco de prisa.

Jaejoong se fija en las dos diferentes notas luego arriba en el rostro de Changmin. “¿Qué?”

“¿Por qué me pondrías tú una C pero el Profesor Park me dio una B?”

Jaejoong coge los ensayos y pasa las hojas de ambos, tomándose su tiempo para releer comentarios y notas, sintiéndose presionado bajo la iracunda mirada de Changmin. Trata de recordar por qué encerró algunas cosas, por qué pensó que esa oración estaba fuera de lugar, y empieza a sentir la culpa agitarse por todo su cuerpo.

“Lo siento, Changminnie, no sé en qué estaba pensando… Estaba intentando no corregir injustamente –”

“¿Así que estabas siendo más duro conmigo?”

“No era mi intención.” Jaejoong desliza la B+ de vuelta sobre el escritorio. “Lo siento, en serio lo siento…”

Es difícil seguir enojado cuando Jaejoong se ve tan genuino en su diculpa. El alma de Changmin se le cae al piso y las palmas de sus manos se ponen sudorosas. Cambia de tema bastante rápido, “¿Que harás por Año Nuevo?”

Jaejoong hace una pausa, ladeando la cabeza adorablemente para un costado. “Hay una pequeña fiesta en mi casa.” Él frunce los labios, poniéndose nervioso cuando Changmin lo mira fijamente. “Deberías pasarte por ahí.”

Al iluminarse los ojos de Changmin, mientras él está sacando un papel y un lapicero de su mochila para apuntar la dirección de su profesor, Jaejoong puede ver de lo que sabe Changmin es consciente. Changmin aún tiene sentimientos por él. Pero ahora es lo suficientemente mayor este no es cualquier caprichito tonto.

Jaejoong se pregunta si él prestándole demasiada atención a la nota de Changmin significa que él está sintiendo lo mismo.

Entonces se da cuenta, duh, y él se siente como si hubiera sido atropellado por un tren de carga. Todo en su cuerpo duele y su cerebro rueda por algún lugar bajo las vías.

“Yah, Jaejoong, ¿a qué hora empieza?”

“Llámame profesor.” Es lo primero que sale de sus labios. Cree que puede saber por qué lo dijo, algo sobre una relación profesor/estudiante, talvez si hay esa barrera levantada aquellos sentimientos no existirían. “Alrededor de las nueve.”

Changmin solo se le queda mirando, “Ah-jah, Jaejoong, te veré alrededor de las nueve entonces.”

El primer día de clases fue hace casi tres meses. Pero este es el primer día en que no salen juntos después.

***

Kim Jaejoong es básicamente de lo único que Changmin alguna vez habla. Sus padres comienzan a preocuparse tras un poco más de tiempo, le preguntan a Jaejoong qué pasa, qué ha estado diciéndole a su hijo para que lo adore tanto. Pero Jaejoong no lo sabe. Y por lo menos su modelo a seguir es alguien a quien los padres de Changmin aprueban.

Changmin ve a Jaejoong un día; está en el centro y sin uniforme. Todo en él es divino, a los ojos del pequeño Changmin. Su hyung sabe cómo vestirse, un sueter borgoña, jeans y el par de botas más genial que Changmin después suplica a sus padres que le compren, y el cabello de Jaejoong está estilizadamente más corto y de un bonito tono de rojo y está usando pendientes. Él tiene esta euforia de luz a su alrededor, está brillando y Changmin ignora que hay un salón de bronceado detrás de su hyung.

Changmin casi grita de alegría al ver a Jaejoong, pero rápidamente se sosiega y acomoda su cabello. Tira del sueter de su mami y actúa como si no fuera la gran cosa que su más grande héroe esté parado a solo unos cuantos metros de ellos

“¡Jaejoong-ah!” Su madre sonríe.

La sonrisa de Jaejoong es mucho más preciosa. “Hola, Sra. Shim, hola Changminnie,” El rubio pasa su mano por el cabello de Changmin. El pequeño niño está a punto de protestar, pero después de escuchar a Jaejoong decir que su cabello se ve mejor alborotado, Changmin pasa los próximos meses o algo así gritándole a cualquiera que intente someter su cabello con gel.

“Qué suerte encontrarte aquí, y hola, soy Shim Jieun.” Ella dice, inclinándose hacia el amigo de Jaejoong – un hombre alto de pelo largo, jeans y camiseta universitaria. Changmin lo mira de arriba abajo y decide que no le agrada este tipo. Es demasiado bien parecido.

“Encantado de conocerla, soy Jung Yunho.” El hombre dice con una radiante sonrisa.

Changmin nota la manera en la que Jaejoong estira el brazo y toma la mano del hombre más alto y el niño no desea nada más que cercenar las manos de Yunho y ensartarlas a estas y a su cara en algún cactus.

“Este es mi novio,” El florista declara.

“¡Ah! ¡Jaejoong te mencionó!” Al ser siempre una mujer de mente abierta, una cualidad perfecta para los negocios, la Sra. Shim había advertido la orientación sexual del hombre al segundo en el que entró para una entrevista.

“¿Lo hizo?” Yunho se rie, “Tengo miedo de saber lo que dijo.”

“Nada de que preocuparse.” La mujer de negocios se despide y toma la mano de su hijo en la suya.

Changmin está parpadeando lágrimas de frustración. “¿Un novio? ¿Un novio como una novia pero hay dos chicos y no hay chica? ¿Puede un chico tener un novio?”

Jaejoong se pone de cuclillas, un poco más a la altura de los ojos del niño en espera de que eso lo calme. “A algunos chicos les gustan otros chicos, sí.”

Changmin sabe eso, a las chicas pueden gustarle otras chicas también, él es demasiado perceptivo para un niño de su edad. Pero verlo justo frente a él, oírlo de su modelo a seguir, eso lo confunde. Él lo mira fijamente y asiente, pero por alguna razón no sabe como sentirse.

Hasta más tarde y después de algunos batidos de fruta Changmin alcanza a ver a Jaejoong y a Yunho yendo por caminos separados. Ellos se besan suavemente, un piquito de despedida, pero la manera en la que Jaejoong y Yunho se sonríen el uno al otro todos acaramelados hace que Changmin desee poder cortar de tajo más que solo las manos de Yunho. Sus labios tendrían que irse, también, y Changmin se pregunta si la Venus atrapamoscas que una vez tuvieron en la parte posterior del invernadero se los comería.

***

Hay tanta gente en la fiesta, mucha más de la que Changmin hubiera imaginado. Está parte del personal – los profesores más geniales, y algunas personas que Changmin nunca ha visto antes. Está pendiente por si viene Yunho pero no ve al otro hombre, y se pregunta por qué le importaría en lo absoluto si el tipo se encontraba allí o no. Jaejoong ya no guarda más sentimientos por Yunho; llevaban separados el tiempo suficiente y ya pasado siguieron adelante. Así que Changmin se relaja en la fiesta, nada sorprendido al notar que es la persona más joven de por allí. Todavía es un estudiante y algunas personas lo miran con extrañeza, preguntándose qué relación tiene con Jaejoong. La mayoría cree que es el destino la razón por la que ellos se encontraron de nuevo después de tantos años.

Jaejoong vive en un complejo de apartamentos así que no es tan extravagante; luces y adornos navideños iluminan su modesto hogar. No hay música fuerte, solo algún jazz clásico fluyendo entre los invitados y la charla amistosa. Las noticias salen por televisión en silencio, y toda la encimera de la cocina está llena de hours d’oeuvres y el aroma del pavo cocinándose está en el aire. Changmin sabe que Jaejoong siempre ha sido un buen cocinero, pero sus pasteles son los mejores. Changmin se permite comer la mayoría de los cupcakes de fresa sobre la barra. Saben dulce como el amor y tan cremosos como el éxtasis. Eso hace a Changmin pensar en aquellos tiempos cuando era más joven, cuando Jaejoong era todavía un adolescente y su relación era mucho menos complicada.

Una hora después de llegar, Changmin se topa con Jaejoong en la cocina. Changmin había llegado más de una hora tarde a la reunión, se había quedado dormido sobre ecuaciones matemáticas, por lo que quedan casi cuarenta minutos hasta la medianoche.

“Te ves bien,” Jaejoong casualmente dice con una sonrisa y un abrazo.

La camisa de seda de Jaejoong se siente suave bajo las yemas de los dedos del estudiante. “Tú también,”

“¿Probaste los cupcakes?” El moreno sonríe, cogiendo uno de los pocos que quedaban. “¿Recuerdas esos de cuando eras niño?”

“Me comí la mayoría.” Changmin admite con una carcajada. Observa cómo Jaejoong deja el cupcake de vuelta abajo, sus ojos capturando el magnífico perfil. Él capta un brillo en los ojos del otro también, y supone que por eso la conversación es más ligera entre ellos. Jaejoong ha estado bebiendo un poco de demasiado vino.

“Dame un poco,” El más alto se queja, su uña tintineando contra la copa en la mano derecha de Jaejoong.

“No, todavía eres menor de edad.” Jaejoong saca la lengua, aunque añade bajito, “Pero talvez si me ayudas a limpiar después…”

Changmin voltea los ojos y rodea a su profesor, tomando un cupcake más del mostrador en tanto se dirige de vuelta a la sala, Jaejoong tarareando detrás suyo. Ellos se separan una vez que están en medio de toda la gente. Alguien baja el volumen del estéreo y sube el volumen de la televisión. El reportero de noticias habla sobre la última persecusión policial.

Veinte minutos para la medianoche y todo el mundo se está poniendo un poco ansioso, sirviendo un poco más de trago para ellos mismos. Diez minutos y Jaejoong se escabulle al otro lado hasta donde Changmin está sentado. Toma asiento en el reposabrazos y usa la cabeza de Changmin como tal. Este ultimo no se queja hasta dos minutos antes del Año Nuevo, el cuello le empieza a doler. Jaejoong lo despeina, se ríe acerca de algo, y hasta que la cuenta regresiva comienza trata de acomodar su pelo. Changmin cierra los ojos y se relaja ante el suave toque de Jaejoong jugando con su cabello.

A medida que el temporizador corre, la cuenta hacia atrás para la medianoche inicia a los treinta segundos, Jaejoong le alcanza a Changmin su copa de vino. El alumno sonríe y la toma, bebiendo tranquilamente de ella al tiempo que los brazos de Jaejoong serpentean alrededor de sus hombros. Diez segundos, y Changmin logra reunir todo su valor y jalar a Jaejoong por el cinturón hasta su regazo. Hay un pequeño chillido de sorpresa justo cuando la esfera en la TV se enciende y centellea, descendiendo por el poste mientras fuegos artificiales estallan y revisten el cielo de noche y la gente grita de emoción por el comienzo de un nuevo año. Algunas parejas en el departamento se besan a la par que la cámara en la televisión hace una panorámica sobre las parejas besándose en medio de la multitud, demostrando su amor en Año Nuevo para luego enfocarse de regreso al cielo bañado de fuegos artificales.

Sentado en el regazo de Changmin, las piernas de Jaejoong terminan sobre el reposabrazos donde él ha estado sentado. No grita por Año Nuevo. Ni siquiera mira la TV. Los ojos de Changmin brillan con picardía por detrás del cristal en tanto él se toma otro sorbo, sus miradas se encuentran, la bebida refresca su garganta. Justo cuando le está pasando la copa de vuelta, sus labios relucientes por el vino blanco besan la comisura de los labios del profesor con precisión.

“Feliz Año Nuevo, Jaejoong-ah,”

“F-Feliz Año Nuevo, Changmin…”

Changmin no se queda para ayudar a limpiar el desastre después. Tan pronto la primera pareja se marcha tambaleándose a la media hora del primer día del año, él los sigue hasta la salida y regresa a su residencia. Yoochun se queda en su lugar, le dice a Jaejoong que vio el beso, y le dice a Jaejoong que no hay nada de qué avergonzarse. Lo que pasó, pasó.

***

“Quiero un beso de cumpleaños.” Changmin declara.

A la mitad de un paso, Jaejoong se le queda mirando, una bandeja de cupcakes en sus manos. “¿Qué?”

“¿Estás sordo? Quiero un beso de cumpleaños.”

El rubio se detiene y alza la mirada, lejos de Changmin y esto le revienta al niño. Incluso desde que vio los labios de su modelo a seguir rozar los de otro, ha habido esta irrazonable cantidad de ira dentro de él. Soñó que Yunho era impactado por un autobús, que era arrollado por una estampida de elefantes. Aunque, ¿el sueño favorito de Changmin hasta la fecha? Él era mayor, mayor que Jaejoong y mucho más guapo que este tipo Jung. Una vez que los encontró besándose, les cayó encima, derribó a Yunho de un golpe justo en la mandíbula, y huyó con Jajeoong, la rubia belleza abrazándolo por detrás mientras ellos se alejaban montados en un corcel.

Changmin culpaba a Jaejoong por este último. Él dijo una vez que pensaba sería romántico cabalgar sobre un hermoso semental negro por la playa hacia la puesta de sol. Changmin, siendo un típico niño pequeño que no tenía interés alguno en nada romántico, le había lanzado su libro de texto completo a su hyung al escuchar tal desvarío.

“Bueno, ¿dónde está tu mamá?” Jaejoong se agacha, un cupcake en la mano.

Changmin lo mira fijamente. “No, yo quiero un beso de cumpleaños tuyo.”

El adolescente se ríe, sin pensarlo. Se inclina por encima y deposita un beso sobre la frente del chico. “Feliz Cumpleaños, Changminnie.”
Changmin se ruboriza, puede sentir la oleada de calor atravesarlo. Sacude la cabeza y le arrebata el cupcake, tragando la mitad de un mordisco. Jaejoong lo observa con un ojo atento para segurarse de que no se atragante.

Changmin no sabe de qué se trata; es lo suficientemente joven para no entender completamente lo que un beso significa, pero ese beso no lo satisface. Sabe que no es realmente tan grandioso, los besos son visualmente repugnantes, en su opinión, pero hay simplemente algo acerca de su hyung. Jaejoong es simplemente demasiado bonito. Simplemente demasiado perfecto. Todo lo que Changmin comprende es que los besos en los labios significan algo que él piensa se supone sea hermoso.

Mordisqueando los cupcakes de fresa ha aprendido a disfrutar del sabor, Changmin señala sus propios labios.

Los ojos de Jaejoong se amplían. Ahora ve el problema en el que se ha metido. Niega con la cabeza y se alza en toda su longitud. “Changmin, no puedo hacer eso,” Explica suavemente, y Changmin odia cómo ahora su hyung está mirándolo hacia abajo. “Tú besas a alguien en los labios cuando en serio te gusta.”

Changmin siente una oleada de frustración crecer en su interior. “Pero me gustas. A los chicos pueden gustarle otros chicos, ¿verdad?”

“Claro, pero besas a alguien en los labios cuando realmente te gusta. Cuando lo amas.”

El niño de siete años parpadea. “Entonces ¿amas a Yunho?”

Jaejoong frunce los labios.

Changmin nunca ha querido dañar a su hyung antes. Pero algo acerca de toda esta situación lo hace desear el poder ver al adolescente de rodillas por el dolor.

“¡Dile a Yunho que se muera!” Changmin chilla, cerrando los puños y tirando los restos de su cupcake al piso. “¡Y a mí ni siquiera me gustan las fresas!”



Dos días después, Jaejoong llama a su jefa y presenta su notificación de dos semanas. El instituto está llevándose lo mejor de él, se explica, y logra que sus horas se reduzcan al punto en el que solo ve a Changmin una vez más antes de su ultimo día. Pero el chico simplemente se arrebuja más dentro de su chaqueta y continúa bajando por la calle.

Changmin no sabe mucho sobre besos y lo que estos signifiquen. Todo lo que sabe es que besas a alguien cuando lo amas. Y él todavía quiere que Jaejoong lo bese.

Un mes más tarde y Jaejoong está completamente fuera de su vida pero no de su mente.

5 comentarios:

  1. Anónimo1/18/2016

    Por fiiiinnn mi pareja favorita!!! Q linda historia, espero ver pronto la segunda parte n.n
    Gracias por traducirlo
    Cinti

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  2. Que bonito ~~~~~ amo cuando chang es así de odiosito y adorable .... todo muy lindo y fluido y precioso. >\\\<

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  3. Anónimo1/19/2016

    Un bebe changmin siendo muy maduro... Ya me lo imagino. Me encanto el fic gracias.

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  4. Me encanta un Min caprichoso de pequeño, pero lindo ante su primer amor platónico, y Jae dulce, lindo y hermoso con Min.

    Gracias!!!

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  5. ohh lo encontre gracias me gusta mucho este fic , Chagmin la sorpresota de ver de nuevo a su primer amor
    gracias *w*

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