Aisenai aishitai - Cap. 3

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- Ahhh… duele – frotándose la cabeza – duele como los mil demonios…  – decía cierto cobrizo al despertar.

- ¡Chicos a desayunar! – escucho la voz Jaejoong proveniente de la cocina. Con su cabeza aun doliéndole trato de pararse de la cama, arrepintiéndose al instante.

- ¡Con un demonio! – el trasero le dolía y mucho – ¿Pero qué…?

- ¡Junsu! ¡A desayunar! Sí no vienes pronto puede que Changmin se lo coma todo y luego te andas quejando que no te dejó nada – volteó para encontrarse con la cara de Jaejoong que se asomaba por la puerta de su habitación.

- Ya voy hyung – satisfecho con la respuesta el rubio se fue dejándolo solo.


Trataba de recordar lo que había hecho anoche, algo que pudiera darle la respuesta al porque le dolía tanto su parte trasera. Pero por más que lo intentaba su mente seguía borrosa. ¿Será que me caí? Era lo más lógico, pues ya antes le había pasado. Según le decían sus hyungs, que cuando esta borracho le daba por hacer todo tipo de cosas, ya sea treparse a las mesas, hacer bailes de striptease, reírse de todo y su favorito…caerse.
- Tal vez anoche no fue la excepción… aunque… – sintiendo como incrementaba aquel dolor en su parte baja al tratar de levantarse y al salir de la cama – debió ser una caída muy fuerte.


Tratando de ignorar el dolor que sentía, se cambió y camino hasta la cocina en donde estaban los otros 4 esperándolo para desayunar.
- ¡Por fin llegas dormilón! – le decía Yoochun mientras lo veía un tanto divertido – Mira que Jae no nos ha dejado empezar a comer que para esperarte y sabes cómo se pone Changmin si no come.
- Lo siento chicos pero me siento algo mal…
- Debe ser por la resaca de anoche – le tendió un vaso de agua y unas pastillas – esto es para que ya no te duela.
- Gracias Jae – el cobrizo se los tomo y se dirigió a su asiento que estaba entre Yoochun y Yunho. Al sentarse, en su rostro se dibujó una mueca de dolor que no pasó desapercibido por los demás miembros.
- ¿Te duele ahí atrás? – el cobrizo asintió a la pregunta de Yoochun
- Tal vez sea porque anoche cuando te traje te caíste de sentón al tratar de sentarte en tu cama pero no le atinaste y te fuiste directo al suelo. – dijo Changmin tratando de sonar lo más normal posible para no levantar sospechas.
- Ay minnie… ¿No se suponía que lo estabas cuidando?  – lo regaño Jaejoong en forma de broma.
- Tampoco soy su niñera – respondió fríamente – además ustedes también podían habérselo traído.
- Ya te dijimos la razón del porque te lo dejamos a ti – le decía Yunho.
- Si pero no se veían tan tomados como para que no pudieran traérselo.
- La fiesta se estaba poniendo buena y no podíamos irnos así. Además, sabemos cómo se pone Junsu cuando esta borracho, se vuelve un peligro andante – decía Yoochun dándole una mordida a su pan tostado.
- Eso sí. Debiste verte ayer cuando te pusiste a reír como loco y trataste de besar a las mariposas que según tu volaban a tu alrededor – le decía Jaejoong con una sonrisa burlona en su rostro.
- ¡Eso es mentira! – decía un Junsu todo enrojecido  ante las burlas de sus hyungs.
- ¿Cómo lo sabes? Si estabas borracho – decía Yunho.
- Aunque no lo crean, si me acuerdo de algunas cosas. Recuerdo que Changmin me trajo a la habitación – el menor del grupo sentía como su corazón se le paralizaba – la caída si no la recuerdo pero… –  sus palabras fueron abruptamente interrumpidas por los insistentes golpes que alguien le daba a la puerta.
- Yo abro – rápidamente se levantó el menor y caminó a la puerta. Agradecía internamente a quien sea que se encontraba del otro lado por interrumpir al cobrizo de tratar de recordar algo de lo sucedido anoche. Grande fue su sorpresa al ver que era Minho quien se encontraba sonriéndole felizmente a un sorprendido castaño.
- MInho, ¿Qué haces aquí?
- De vacaciones al igual que ustedes. La S.M. decidió darnos unas pequeñas vacaciones antes de irnos a Japón dentro de 2 semanas.
- Yo pensé que ya se habían ido.
- Pues ya ves que no, ¿No me vas a dejar pasar?
- Lo siento. – el castaño se hizo a un lado permitiéndole la entrada al pelinegro. Una vez adentro el pelinegro pudo notar la mirada triste que este tenía.
- ¿Quieres hablar? Te ves algo decaído – el castaño asintió y caminaron hasta el balcón que tenía la suite, cerrando la puerta tras ellos. Tomaron asiento en la mesa que tenía el balcón.  – Escúpelo.
- Veras…anoche… me acosté con Junsu – el castaño rápidamente le tapó la boca a su amigo para ahogar el grito que quería salir de la boca de este.
- Shhhh… ¿Estás loco? ¿Quieres que nos oigan? – retiro su mano. El otro lo miraba con total asombro.
- Sabía que el delfín te gustaba, pero quién diría que de verdad llegarían a cruzar esa línea de “Solo amigos”
- Ese es el problema. Sí la cruzamos…pero él no se acuerda.
- ¿Cómo que no se acuerda?
- Él estaba borracho y por eso mismo no estaba consciente de lo que hacía...
- Pero hay algo que no entiendo. Te conozco hyung y sé que por mucho que le tuvieras ganas no serías capaz de aprovecharte de él… y menos estando así.
- Y tienes razón. Mi intención desde un principio jamás fue terminar en la cama con él. Anoche los demás miembros y yo estábamos en un club y como se puso borracho me pidieron que lo trajera de vuelta al hotel. Lo lleve a  su habitación y como estaba algo inquieto le di unos chocolates que me habías regalado para que se le bajara un poco la…
- Espera… ¿Qué chocolates?
- Unos que me diste aquella noche que fuimos juntos al bar ese – el menor se puso a pensar un momento para después abrir los ojos como platos.
- ¡¿Y se los diste a Junsu?! – dijo medio susurrando y medio gritando.
- Si…
- Ayy hyung, creo que ya me imagino lo que pasó. – el otro lo miro extrañado mientras Minho lo miraba preocupado por la reacción que tomaría el otro – lo que le diste a Junsu no fueron simples chocolates sino…. unos afrodisiacos muy fuertes…

El castaño procesaba las palabras de Minho en su cabeza. Hizo un pequeño flashback recordando así las palabras de su amigo al momento de darle la caja de chocolates. “Son para que los “uses” con Junsu…” Recordó la noche en que había llevado a un ebrio Junsu de regreso al hotel. Recordó cómo le había dado los chocolates en un intento de hacer que el cobrizo se tranquilizara. Recordó como esa noche Junsu literalmente había terminado por  trepársele encima. Recordó sus jadeos, su rosto que sudaba por la calor que sentía a pesar de la frescura de la noche, su expresión lujuriosa… todo encajaba a la perfección. Más que ebrio, Junsu estaba completamente drogado por una sustancia afrodisiaca…   
- ¡¿Y me hiciste dárselos?!
- Oye yo no te obligue a dárselos.
- ¡Tú me los diste! ¡Me dijiste que se los diera precisamente a él!
- ¡Estaba borracho! ¡No recuerdo habértelos dado! ¡Además fuiste tú quien se los dio! ¡Pudiste haberlo detenido! ¡Pudiste haberte negado!
- ¡Lo sé! – sintió como una ola de emociones se originaba en su interior – vaya que lo sé… – todo esto hacia que su pecho ardiera con una dolorosa intensidad – pude haber hecho más por alejarlo… pero no lo hice… Pude haberme resistido más… – las lágrimas se formaban en sus ojos – al tacto que nunca debí obtener y que nunca más volveré a sentir… aunque debo confesar que… ese momento en el que pude tenerlo… creí sentir algo más que solo la calentura del momento… sentí como si de verdad deseara estar conmigo… pero no…estaba drogado…en ese estado igual pudo haberlo hecho con quien sea – no aguantando más, una lágrima escapo corriéndose por la mejilla de su progenitor – el único que amó fui yo… él no me ama y jamás lo hará….ni siquiera lo recuerda…


El pelinegro se levantó de su asiento y se acercó más al mayor que lloraba silenciosamente. Se puso de  rodillas y tomo el rostro del castaño entre sus manos, limpiando las lágrimas de este con sus dedos pulgares.
- No llores min, eres mi mejor amigo y me duele verte así – Changmin alzo la vista para encontrarse con la mirada de su amigo – eres  una persona maravillosa en muchos sentidos. Aunque a veces seas un maldito troleador cabeza dura y en ocasiones actúas como un verdadero hijo de…
- Ya entendí
- Aun así, sabes que te quiero.
- Lo sé… yo también te quiero.
- ¿Changmin…? – ambos voltearon en dirección a la voz de cierto cobrizo que los había interrumpido tan abruptamente – ¿Interrumpo algo? – se sintió algo tonto al preguntar algo tan obvio.
- Claro que no Junsu. Por tu cara me imagino que debes estar sorprendido de verme.
- Si, algo – respondió el cobrizo
- Pues la S.M. nos dio vacaciones al igual que ustedes y los chicos y yo decidimos  venir aquí.
- Ya veo… pues los dejo para que sigan platicando – el pelinegro solo asintió y el cobrizo se fue dejándolos solos nuevamente. Cuando escucho la puerta cerrarse, el castaño alzo la mirada para encontrarse con el rostro de su amigo. En ningún momento había volteado a ver a Junsu ya que no quería que lo viera, y menos en ese estado. – ¿Te sientes mejor? – Changmin solo asintió y el menor se levantó del suelo para retomar su asiento al lado del castaño.
- Debo renunciar a él. Él esta con Yoochun y el ratón es como un hermano para mí. Tampoco quiero que Junsu me tenga lastima. Lo conozco y sé que al no poder corresponderme de la manera en que quisiera, él se sentiría mal por saber que su rechazo me lastimó. No quiero que esa sonrisa se desvanezca por mi culpa. Es por eso que decidí guardarme todo esto esperando que con el tiempo lo supere y pueda verlo de nuevo como antes. Lo que en parte me reconforta es el hecho de que no recuerde nada de lo sucedido esa noche y es mejor que no lo haga.
- Te entiendo. Sabes que yo te apoyo en cualquier decisión que tomes. Eres mi mejor amigo y hare todo lo necesario para hacer que vuelvas a sonreír. Es más, ven conmigo – tomo la mano de su mejor amigo y lo llevo de nuevo al interior de la suite. Lo llevo hasta donde estaban todavía sentados los otros miembros en la cocina. Estos alegremente le saludaron al verlo.
- Minho, ¿Qué te trae por aquí?
- Pues, la verdad vine a robarme a Changmin para irnos juntos al parque de diversiones pero queríamos preguntarles si ustedes también quisieran ir con nosotros.
- ¡Si vamos! – dijo un animado rubio que se levantó como resorte de su asiento y rápidamente se puso a lado de Changmin y Minho – ¿No quieren venir? Vengan, luego estos dos querrán desaparecer por ahí juntos y me dejaran solo.
- ¿Qué dicen chicos? ¿Se animan? – les pregunto el líder a los otros 2
- Yo si voy – dijo el pelinegro – ¿Qué dices Su?
- Sí, yo también voy. ¿También irán los de SHINee? – pregunto el cobrizo
- Si quieren, ahorita mismo los llamo para irnos todos juntos.
- Si llámalos – le dijo el rubio y los demás asintieron.

El pelinegro saco su teléfono y le llamó a Onew para que les preguntara a los demás si querían ir. Al recibir una respuesta afirmativa por parte de los demás miembros, quedaron en que los shinkis y él irían a su habitación para de ahí partir al parque. Después de tomar lo necesario, se fueron a la suite en donde se encontraban los chicos de SHINee. Los brillositos los saludaron alegremente ya que ellos admiraban mucho a sus hyungs y el poder pasar un rato con ellos fuera de los escenarios es realmente increíble. En lo que estaban saludándose los chicos, Minho se alejó un poco del grupo para poder llamar un auto que viniera por ellos. Después de un rato, le llego la llamada del chofer que ya estaba esperándolos en la entrada del hotel. Tomaron sus cosas y se dirigieron a donde los esperaba la van que había ido por ellos. Durante el trayecto algunos estaban cantando y contando chistes malos pero que los hacían reír.  Jaejoong y Key intercambiaban secretos de belleza para la piel y Changmin solo se limitaba a observar por la ventana, ajeno a todo lo demás. Solo volteo cuando sintió una mano posarse sobre la suya. Minho le sonreía brindándole una reconfortante calidez que también hizo que le saliera una pequeña sonrisa en complicidad con el otro. Este acto no pasó desapercibido por dos de los chicos que estaban ahí presentes. Se escucharon unas voces muy animadas que anunciaban su llegada al parque de diversiones. Uno por uno iban abandonando la van hasta que todos se encontraban abajo. Minho se le acercó al chofer para decirle que regresara por ellos más tarde cuando le llamaran por teléfono.
- ¿Y bien chicos? ¿Qué quieren hacer? – pregunto el líder de los Shinkis
- ¡Vamos a los juegos extremos y de altura! – gritaban animadamente Jaejoong y Key mientras que otros negaban querer subirse a esas cosas del demonio
- Si ustedes no quieren ir pues nos iremos nosotros, ustedes vayan donde quieran y nos vemos en la zona de comida dentro de 2 horas. ¿No vienes Yunho? – a Yunho no le gustaban mucho esos juegos, pero igual lo haría por su novio.
- Te acompaño a donde quieras amor – abrazo a su novio por la cintura ganándose un beso en la mejilla por parte del rubio.
- ¿Vas a venir conmigo verdad puppy? – le pregunto Key a su novio Jonghyun. Aunque detestara esos juegos no pudo negarse a la cara de pena que le hacia la diva.
- Por ti voy al infinito y más allá – la diva sonrió satisfecho mientras se lanzaba a los brazos de su novio, besándolo descaradamente frente a todos.
- Ok… ustedes vayan y diviértanse – les dijo Onew a los chicos – nosotros acá veremos que hacemos.


Los chicos se despidieron y se fueron muy animados a la zona de juegos extremos (al menos dos de ellos lo estaban, Yunho y Jonghyun iban rezando mentalmente por que pudieran sobrevivir y que sus estómagos resistieran y no los traicionaran)
- ¡Miren! ¡Un concurso de comer pollo! – un animado Onew les decía a sus compañeros - ¿Qué dicen? ¿Se animan? Igual si no ganamos comeremos pollo gratis – el brillo en sus ojos y la emoción con la que lo dijo hicieron reír a los demás.
- No tengo hambre pero sería divertido verte intentarlo – le decía Yoochun al líder de los brillosos.
- Yo también voy, luego quien te cuida de volverte loco con tanto pollo a tu alrededor – le decía Minho
- Yo también iré con ustedes – les decía Taemin.
- ¡Pero yo quiero ir al espectáculo de delfines! – se quejó Junsu – aquí dice que comienza en 5 minutos – les decía mientras leía una pancarta con las atracciones y eventos que ofrecía el parque.
- Ya sé, ¿Por qué no vas con Changmin al espectáculo y nosotros nos vamos con Onew al concurso? – le decía Taemin a Junsu.
- No sé si… – trato de negarse Changmin.
- Anda Changmin, de verdad quiero ir a ver a los delfines. Ven conmigo ándale sí. – ¿Cómo resistirse a esa cara tan tierna que le ponía Junsu?
- Está bien, vamos.
- ¡Sí! – grito emocionado el cobrizo mientras se despedía de los chicos y le jalaba el brazo a Changmin llevándoselo a donde estaba siendo presentado el espectáculo.

Se acomodaron en unos asientos que estaban en un lugar donde pensaron que no se mojarían si los animales salpicaban mucho. Una entrenadora estaba dando un mensaje de bienvenida al público así como unos datos acerca de los delfines y que disfrutaran del show. Mientras el espectáculo avanzaba Changmin volteaba a ver a Junsu moverse muy emocionado en su lugar. Sin duda el mayor se lo estaba pasando increíble. Changmin se sentía contagiado por la risa de su amigo y sonrió conmovido al verlo así.


“Ese sentimiento de alegría que expresa tu rostro con una hermosa sonrisa y esa risa tan particular que tienes, no quiero que ninguna desaparezca. Aún si no estoy en tu corazón en la forma en la que yo quisiera, al menos sé que una parte de mi si se encuentra ahí en ese espacio que les das a quienes son importantes para ti. No me importa compartir tu corazón con otros, porque sé que mi lugar es uno que nadie más podrá ocupar, sea del tamaño que sea.”
- ¿Changmin? – la voz de Junsu lo saco de sus pensamientos – llevo hablándote desde hace rato, ya es hora de irnos. El menor volteo dándose cuenta que eran los únicos que seguían en el lugar.
- Perdón Su, no me había dado cuenta – se levantó para acompañar a Junsu a la salida
- ¿Acaso tampoco le pusiste atención a los delfines?
- Claro que si los vi – la verdad era que el menor había estado demasiado sumido en sus pensamientos que no recuerda haber visto más de 5 minutos del espectáculo.
- ¡Verdad que estuvo increíble!
- Mucho.
- ¿Qué quieres hacer ahora?
- Lo que tú quieras Su, no tengo ganas de hacer nada en específico.
- ¡Ya se! ¡Vamos a los juegos de tiro!
- Ok, vamos – le sonrió al cobrizo que nuevamente lo jalo pero ahora en dirección de dichos juegos.


El juego que eligió Junsu era de tronar globos con unos dardos en los que si lograbas tronar 5 globos seguidos, ganabas un peluche de los que tenía colgados el local. Por cada ronda te daban 5 dardos. Junsu veía emocionado un peluche gigante de un delfín que colgaba del techo del local. El cobrizo trato de tronar los globos pero hasta el momento solo había logrado tronar 3 durante 15 intentos. La mirada de Junsu se entristecía al ver que no iba a lograr su cometido por su pésima puntería.
- Vámonos Changmin. Esto es imposible – le decía tristemente Junsu. A Changmin le dolía ver así a su amigo.
- Espera Junsu. Déjame intentarlo. – Se dirigió al dueño del local y le pago lo suficiente para 2 rondas y empezó a jugar. En la primera ronda falló los primeros 2 intentos pero logro darle a los últimos 3. Algo más confiado, preparo su puntería y esta vez logro tronar los 5 globos seguidos. El dueño lo felicito y le pregunto cuál premio quería – quiero el delfín – señalando el peluche gigante. El señor se lo entrego y volteo a ver a Junsu – toma, es para ti – dijo para después darle el peluche.
- ¡Minnie! ¡Gracias! – dijo antes aventarse contra el cuerpo del más alto para abrazarlo agradecido. Changmin se sintió un poco sorprendido por aquella acción pero se relajó e incluso rodeo con sus brazos la cintura del menor para profundizar el abrazo. El tiempo parecía detenerse entre la calidez de aquel simple gesto. Podía sentir su corazón latir más fuerte y rápido. Temía y a la vez quería que el más bajo pudiera escuchar lo que causaba en el más alto.
- No hay de que Su. ¿Te parece si ya nos vamos con los chicos? Ya es la hora que Jaejoong nos dijo.
- ¡Si, vamos! – se adelantó un poco mientras caminaba en dirección a la sección de comida. Changmin lo veía irse abrazando al enorme peluche.


Disfrutaba mucho de la compañía del cobrizo, a pesar del miedo que sentía al pensar que Junsu podría llegar a recordar algo de lo sucedido entre ambos. Temía que si el mayor lo recordara, lo acusaría de abusar de su estado y se alejaría de él. Eso era algo que no sería capaz de soportar. Por muy comprensivo que fuera el cobrizo, dudaba que algo así lo dejara pasar como si nada. De cualquier forma terminaría perdiendo. Estaba consciente de que existía la posibilidad de que el mayor lo llegara a recordar sin que el menor pudiera evitarlo. En ese caso no había mucho por hacer más que esperar por lo mejor y que ese recuerdo se haya esfumado por completo de la memoria del mayor.

2 comentarios:

  1. Pobre changmin esta sufriendo demaciado por junsu, gracias esta muy interesante la historia

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  2. Anónimo6/21/2016

    ¡¡OMG OMG OMG OMG!! ¡¿como que recién leeo tu historia?!
    Realmente me da pena Changmin~ pero entiendo lo que le secede Ojalá y puedan terminar juntos ¡y amo el minsu!
    Esperaré ansiosa el siguiente capítulo~
    Aquí Natsu~ ♡

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