Max Holic : Segundo.

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Segundo.

-Dime, Hitomi-shi…¿cómo se me ve el uniforme nuevo?

Changmin gira lentamente en su eje, frente a ti, posando como un modelo de revista. Yoochun esta recargado en la pared, tan inerte que parece parte del mobiliario. Y tú, pobre desdichada cerdita travesti, como acostumbraba a llamarte tu “hyung”, lo miras pavonearse desde tu cama, mordiéndote los labios y apretando las sabanas con tus manos sobre tu boca.

-¿Se me ve bien? –pregunta con ese tono de voz infantil y dulce.
-Uhm…sí…muy bien –respondes, temblorosa. Changmin deja de caminar y te mira, cuadrándose marcialmente, y agitando un poco su cabeza, haciendo que su flequillo se acomodase sólo.
-¡Ja! Realmente te hice una pregunta innecesaria. Todo en mí luce bien.
-¿Hasta una bolsa llena de estiércol? – intercede Yoochun, muy bajo pero audible.
-Quizás te haga a ti usar una –replica Changmin, fríamente. Yoochun apenas y sonríe.
-Para la sociedad eres sólo un poser –continúa Yoochun. Es tan…extraño verlos insultarse así, y más sabiendo que a pesar de eso su primer intención es molestarte a ti, y que entre más fuerte se golpeen con palabras, más duro se darán en…bueno.

“Oh, querida madre en el cielo. Han pasado tantas cosas…estoy atrapada en las garras de un demonio”, piensas, orando, juntando tus manos. En eso Changmin tira de tus cobijas, destapándote, haciéndote gritar.

-No me digas, ¿estás rezando en serio?
¿En qué lo notó? Maldito…
-¿Qué, acaso lees mi mente? –dices sin pensar.
-Hum…tu cara es un libro abierto y…en tu cerebro dudo que haya algo interesante que leer.
Sientes que te hundes en un hoyo negro. Insultos…tu pan de cada día.

“…apenas llevo una semana aquí, y siento que me quiero morir”.

-Por cierto, Shim-hyung…-hablas después de unos segundos en los que te hundiste en vergüenza, - también necesito cambiarme…
-Cámbiate aquí –prácticamente te ordena.
-Pero…me preguntaba…si podrías….salir…¿por favor?
Esto es tan incómodo…
-No juegues conmigo, unisex miserable.

Y continúa…
-La idea ahora es que tú eres un adorable y bien formado chico, aunque no tan hermoso como yo, así que, ¿por qué no podrías cambiarte frente a mí? – de pronto cambia su tono de voz, volviendo a utilizar ese rol meloso que tenía a toda la escuela en sus manos, - o acaso, Hitomo-shi, ¿tienes algo que ocultarme?
Yoochun asiente.
-Podría ser que…oh Dios mío, quizás tienes horrendas marcas en la piel por algún accidente… ¡O peor! –puso sus manos contra sus mejillas en una expresión catalogada en cualquier diccionario como la primera del “moe-ismo”. Y no tuvo el cuidado de decir todo lo anterior en voz media tampoco.
-La tiene tan pequeña que es una vergüenza –tercia Yoochun.

Tu mente se llena con la palabra “pequeña”. ¿De qué están hablando exactamente?

-Hitomi-shi, debe ser terrible… ¡Oh, terrible desgracia familiar, tener tu hombría tan pequeña que se confunda con el de un infante! –Changmin parecía a punto de llorar.
-O el de una niña –ataja Yoochun, sin expresión alguna.

Hombres y sexo…Y ahora te estaban haciendo quedar como un chico impotente. Eso, en una escuela de varones, era prácticamente el suicidio social.

-¡Shim-sama, baje la voz por favor! –ruegas.
-¿Sama?

Por unos segundos se te olvidó que estás en Corea, no en Japón.
-Sama…-Changmin vuelve a su tono macabro, - me gusta…llámame así más seguido…
-Jamás…-dices, con menos valor del que quieres mostrar.
-¿Aún te atreves a retarme, cerdita travesti?

Ese tono…es tan temible…
Tiemblas levemente.

-Max…

Changmin resopla.

-Bien. Haré un trato contigo…te dejaré cambiarte a solas…si me llamas “sama” todo el tiempo.

Tu mente está en blanco. No sabes qué sería más humillante: que te vea desnudarte o llamarlo “sama”*.

-¿Y bien? No tengo tu tiempo, unisex.

Sama será.

-D-déjeme cambiar a solas en la habitación, el baño esta mojado…Changmin-sama…
-Pero no llores, Hitomi-shi –el tono dulce de nuevo. Lo miras.
-Quizás no sea correcto esto,- continúa. Por un momento parece arrepentido.
-Changmin-sama… -una luz, crees ver una luz.
-Shim-sama.
-S-Shim-sama…
-Y en público puedes decirme Max-sama. Pero a solas, quiero que me respetes como el misericordioso gran señor que respeta tu miserable vida, así que Shim-sama.
Asientes por instinto.
-¿Entendido, cerdita?
-Sí, Shim-sama.
-Muy bien – sonríe, usando el tono de voz tierno, - te esperamos en el comedor, Hitomi-shi.

Ambos salen de la habitación. Te habló con tanta gentileza…si no fuera teatro, creerías que hay algo de bondad en su interior. Muy, muy en el fondo. Muy, muy, muuuuuuuuuuy en el fondo.
Escuchas la puerta cerrarse y te secas las lágrimas. Ves el reloj. Quedan quince minutos antes del desayuno. Te cambias con manos temblorosas, asegurando bien la venda de tu pecho, te peinas, lavas dientes, todo lo requerido y sales con tu mochila.


Más adelante, Changmin vuelve a pavonearse con su ropa nueva, su fiel sirviente a su talón.
-Lo hiciste a propósito, Max.
-¿De qué estás hablando, Yoochunnie? – al estar fuera de la habitación, mantiene el tono infantil y bondadoso. Con todos.
-Buenos días, buen día a todos.
-¡Buenos días, Changmin-shi!
-¡Hola, hyung!
Todos lo alaban, todos lo aprecian…

Lo ves a la distancia, cómo es vanagloriado como un dios…

-Disculpe, Hitomi – una voz grave habla detrás de ti.
-Oh, profesor Henney…
El titular de tu clase, el profesor Henney, es joven, alto, atractivo y bilingüe. ¿Puede haber alguien más perfecto? Bueno también estaban el de gimnasia, el de matemáticas, el de inglés…
-¿Pasa algo malo? – te pregunta.
Niegas.
-¿No has tenido problemas? Sé que los alumnos transferidos tienen un inicio más difícil que los demás…
Oh, si tuviera la más mínima idea del infierno que ha sido, profesor…

-Como te dije antes, si tienes algún problema, no dudes en hablarlo conmigo o con el encargado de tu dormitorio, ¿sí?
El encargado del dormitorio, Jung Yunho. Un joven esculpido como un dios.
-Por supuesto, profesor.

Pero no puedes decirlo.

“¡Ah, me encantaría gritar a todo pulmón que descubrí a un demonio con piel de ángel! ¡Que no sólo me hace sufrir sino que se coge a su sirviente! ¡Y yo no le he hecho nada para ofenderle!”

“¿Nada?”, escuchas esa terrible voz en tu mente, “¿por qué no sólo admites que eres una travesti que gusta del yaoi? O una pobre alma en desgracia que no encontró pareja como mujer normal…”
“¡Así no funcionan los sentimientos de una chica!”, le replicas, incluso lo vez frente a ti en tu mente, “¿y por qué entras de nuevo a mis pensamientos, sólo para criticarme? Lo justo sería que yo también entrara en tu mente y te criticara, bastardo…”
“¡Ja! Quisiera verte intentar siquiera leer los mismos libros que leo yo, cerdita unisex”.

-¿Se siente bien, Hitomi? – el profesor Henney te pasa su mano por enfrente de tus ojos.
-S-sí, todo está bien…
-¡Hitomi-shi! – ya te encontró…y su fiel paje viene tras él, como siempre.
-Max-sama…-eres una autómata ahora.
-Shim-shi, ¿cómo está? –le pregunta el profesor.
-Todo va bien, sungsenim –le sonríe como un bebé, tan tierno…
No te das cuenta de tu sonrojo, una vez más.

-¿Hitomi-shi, te sientes bien? – pero ése sí que lo notó, y finge preocupación tan bien que parece genuino.
-¿Eh?
-Tus mejillas están muy rojas…
Te toca la frente.

“Es tan lindo…”

-No…no es nada…

“Idiota”, lo dicen sus ojos, y también suena su voz en tu mente.
“…incluso sabiendo que se burla de mi…no puedo evitarlo…”

-¿No quieres ir a la enfermería, Hitomi? –intercede Henney.
-No, profesor, - Changmin responde por ti, - debe ser el calor, yo lo llevaré a tomar aire y a su salón, no se preocupe.
-Tan amable como siempre, Shim. Los veré en clase – se despide el profesor antes de irse.

“Gamberro”, piensas.
“Plebe”, te responde. ¿Cuánto más duraran estas conversaciones mentales, imaginarias o no?

Caminar a su lado es como caminar sobre espinas y hielo. Su presencia es más aterradora que la película del exorcista. Hablar con él no lleva a ningún lado, más que nada porque no sabes qué demonios decirle. El jugo que te compra sabe a hiel a pesar de ser néctar de manzana. El aire del patio es bochornoso e irrespirable…

“Madre que estás en el cielo, mi vida se ha transformado en un viacrucis diario…” tragas saliva intentando no llorar.

Por fin te deja en la puerta de tu aula. Se detiene y gira, quedando frente a frente, su sirviente Yoochun en diagonal detrás suyo.
-Bueno, nos veremos después. Esfuérzate mucho, Hitomi-shi, - te dice con su voz tierna, sonriéndote angelicalmente, pero añade con voz siniestra al pasar a tu lado, en voz baja, - te violare si se te escapa nuestro secreto.

Su movimiento a tu lado pareció ser en cámara lenta. Quedaste tan en shock que no lo viste desaparecer por el corredor junto a su fiel sirviente.


-¿Everything ok, Hitomi? – te llama el profesor de inglés, Jung Ji-hoon, - ¿todo está bien?
-¡S-sí, profesor! ¡No le revelaré nada, no hay peligro! –de nuevo hablas sin pensar. Ji-hoon alza una ceja y te da paso al salón. De nuevo tienes que pasar por las miradas de todos los compañeros. Sabes lo que están murmurando: “enano”, “Hobbit”, “elfo escapado del polo Norte”, “gnomo”, y peores.

-¡Eh, japonés-shi, acá! – la voz de Junsu hyung te llama desde un asiento en la parte de atrás. Sin dudarlo te escurres hasta ahí y te sientas, - ¿qué pasa? Te ves hasta pálido, Gohan-shi, ¿no comiste bien?

Nota mental: Junsu hyung tiende a apodarte con la primer cosa que se le viene a la cabeza cuando te ve. “¡Practicaré mi japonés contigo, Teriyaki-shi!”, fue lo que dijo la primera vez. Al menos era agradable además de lindo.


El reloj avanza. Inglés, algebra, gramática, geografía, artes…y por fin llega el receso en el infierno. Changmin te está esperando afuera del salón. Por suerte Junsu está a tu lado, ya que comparten inglés y artes.

-¡Hitomi-shi, por acá!- Changmin te saluda con la mano como si te recibiera en un andén. Hipócrita.
-¡Hey, Changmin-shi! – Junsu lo saluda.
-¿Vamos ya a comer, Junsu hyung?
-¡Vamos! – a Junsu jamás parece apagársele el entusiasmo. Encuentran una mesa y Changmin se sienta, Yoochun de pie detrás de él.
-Vamos por comida, Ame-shi –te dice Junsu, tomando tu brazo.
Te pone nerviosa que te sujete así pero no lo apartas. Es demasiado lindo, su sonrisa es tan contagiosa que no quieres romperla.
-Claro, hyung.
-Hitomi-shi, ¿podrías traerme mi comida también? Estoy exhausto y me golpee la rodilla hace un rato, es doloroso – te pide Changmin antes de que te vayas. Sus ojos…parece un gatito regañado. Tragas saliva y asientes.
-Claro, Max-sama…
-Sólo dile a la cocinera que te sirva lo de siempre para mi, ¿ne?
Te sonríe gentilmente, pero sabes que detrás de ésa sonrisa está su grito de júbilo y victoria.
-Vamos –Junsu tira de tu brazo, llevándote a la fila.

Como si el señorito Shim no fuera ya pesado, cargar con tu charola y además la de él es un martirio más. Al llegar a la mesa tu brazo izquierdo cede antes de tiempo y la charola va a dar al suelo, golpeando antes la orilla de la mesa y derramando todo en el suelo. El bullicio de la cafetería se detiene. El tiempo se detiene, todo se detiene. Todos empiezan luego a voltear, buscando al culpable del desastre. Te sonrojas, tiemblas, no puedes controlar tus emociones. Sólo deseas que salga una planta carnívora del suelo y te trague entera.

“Idiota, ¿cómo espera que nadie note que fue ella si está temblando como maraca mexicana?”, piensa Changmin. Empiezan los murmullos entre os chicos y algunas risas. El joven Shim aclara su garganta y se levanta.

-Lo siento, estaba tan ansioso por la comida que patee la mesa sin querer y tiré todo, - dice, visiblemente apenado, - perdonen por perder la elegancia, a pesar de mi estómago, no volverá a pasar, - incluso se sonroja. Todos los chicos vuelven a lo que hacían y pronto Yoochun procede a limpiar el desastre. Tu desastre, aclaras mentalmente al sentir la electricidad proveniente de los ojos de Changmin…y luego notas una mancha de comida en su ropa nueva. Estás muerta…más que muerta…

“¡Perdóname!”, gritas en tu mente, esperando la ya cotidiana intervención mental de Changmin. ¿Podría ser que te hubiese ayudado? No, su mirada fría cuando lo miraste decía todo lo contrario. Por fin su voz sonó en tu mente: “has hecho que mi popularidad suba…eres realmente útil sin quererlo, tonta”. Por supuesto que no era en beneficio más que el propio. “Las masas son tan fáciles de complacer”.

-Serás estúpida… -murmura, lo suficientemente alto para que sólo tú y Yoochun lo escuchen.
-Ten más cuidado, Sushi-shi, ¿no eres algo débil?, -Junsu te da palmaditas en la espalda. Sus buenas intenciones no te hacen sentir tan mejor.
-¿Está todo bien aquí? – la voz del guapo encargado del dormitorio suena muy cerca, detrás de ti.

Guapo. No, más que guapo, de hecho como tu vocabulario es tan corto es la única palabra que atinas a elegir para definirlo, pero sabes que merece mucho más que ése sencillo adjetivo. Siendo tan tonta, es todo lo que puedes expresar para referirte a la perfección diosil, sí, diosil, del encargado de dormitorio Yunho hyung. Pero no puedes llamarlo diosil ni delicioso, sería impropio, más como varón. Ah, sí tan sólo pronto pudieras llamarle oppa~~ hace que tus mejillas se tiñan y tus rodillas tiemblen…

-Sí, todo está bien, Yunho hyung – asiente Junsu. ¿Bien? Tú, Hitomi Eri, has caado tu propia tumba, estás en agonía. ¿Y Junsu hyung dice que todo está bien?
-Menos mal, -asiente el mayor. Otro chico se acerca y ayuda a Yoochun a recoger también: Jaejoong hyung, el sumbae hermoso y hablador del gimnasio. Además de esas características, era una gran persona y con buen sentido del humor también. Estabas rodeada de hombres tan guapos…incluso ése era todo un adonis.

Los dos sumbaes se sientan con ustedes, Yoochun va por comida para su amo y para ti y todos comen con tranquilidad. Estás sentada en la mesa del edén, según tú. Hasta que un pie patea tu espinilla. Reprimes un quejido y miras a Changmin, quien come tranquilamente y con los ojos cerrados. Voltea a verte, sentado frente a ti, y sonríe con el bocado en las mejillas.

-Tu sonrojo, -susurra Yoochun, a tu lado. Tragas tu propio bocado y bebes el resto de tu jugo. Vergüenza, vergüenza, vergüenza…

Al fin terminan los 15 minutos de descanso, termina el edén-infierno y vuelves a clases.

-¡Ne, Nihon-shi, vamos a…! –empieza Junsu, pero Changmin lo interrumpe.
-Vamos ya a clase, Hitomi-shi, - el señorito Shim toma tu muñeca y te jala hasta el salón sin darte oportunidad de nada, apenas de respirar. Yoochun les sigue cual sombra.

Cálculo, derecho, contabilidad, y…química. Ésa la compartes con Changmin igual que la primera. Paciencia, paciencia… te pones tu bata y entras al laboratorio. Te sientas en la mesa con los demás y miras alrededor. La atmósfera se siente…relajada. Entonces lo notas: Changmin no está. Sonríes. O más bien, aún no llega Max-sama. Mierda. Tu sonrisa se disuelve. Suspiras y empiezas a leer lo que la maestra anota en el pizarrón.

Unos milisegundos después se abre la puerta y entra Changmin.

-Disculpe la demora, profesora Amuro.
-No pasa nada, pase,- responde sin expresión. Esa mujer es mas inexpresiva que la lapa que trae Changmin a sus espaldas todo el tiempo. El señorito se abre paso entre los compañeros que deambulan de aquí para allá consiguiendo los instrumentos, materiales y sustancias para el experimento del día. En eso notas que, al pasar al lado de uno de otro salón, se percibe cierta fricción entre ellos. Incluso se siente como si al pasar por el lado del otro, fuera en cámara lenta.

-Qué raro, tarde por una vez, jirafón… ¿no podías agacharte para abrir?
-Cuidado, no vayas a tirar algo con tu trasero operado, Lee.

Se siente el peso de ésa atmósfera hasta que se apartan. Y tú de metiche también la sientes. ¿Será que exista alguien con quien Max el ángel no se lleve bien, aparte de ti? El otro chico es guapo también… ¡Ah, ya deja de fijarte en eso!

Con Yoochun a su lado, el señorito Shim se sienta frente a ti.
-Enciende el mechero, - te indica con indiferencia.
-Ye…-asientes y proceden a realizar el experimento. Más bien tú lo haces, ya que el señorito parece andar en otro mundo. Tanto, que cuando termina la clase ni cuenta se da de cuando te levantas, así que aprovechas para escabullirte.


Deambulas por los pasillos, libre de demonio, observando a escondidas a los chicos guapos que te rodean…realmente a eso venías, aparte de por el nivel de estudios.
-¿Eri-shi?
Volteas. Junsu te mira, apenado.
-¿Junsu hyung?
--Quería preguntarte algo…
Ese tono y que además te llame por tu primer nombre no es bueno.
-Dime, hyung.
-¿Hice algo malo?
-¿Eh?

¿Piensa que es su culpa? Pero…¿exactamente qué es lo que piensa Junsu que es culpa suya?

-En el descanso, te fuiste sin que terminara de hablar. ¿No te agrado, Eri-shi?

Sus ojos se ven brillosos, su expresión tan triste… Maldición, si no te fuiste porque quisieras, prácticamente te arrastraron lejos, por los pasillos y hasta el aula. ¿Qué nadie se daba cuenta de cómo de grosero y soez era realmente Changmin? Pero también era el hijito del director…y un actor de gran cartel consagrado.

Todo tiene explicación, piensas, y si alguien merece la verdad es Junsu hyung, el compañero más cercano y quizás tu único amigo. Incluso podrías considerar contarle la realidad de toda tu situación…

-No, hyung. Te equivocas…
-Te equivocas –otra voz habla al mismo tiempo que tu. Ambos voltean y ven a Max acercarse a ustedes. Sonríe con inocencia. Tú y Junsu lo miran en silencio, - te estaba buscando, Hitomi-shi. Prometimos regresar al dormitorio juntos y tomar un helado, ¿lo olvidaste?

¿Sólo tú sientes el viento helado tras esa frase? Yoochun, el mueble andante, espera al lado de su señor.

“¡No te prometí tal cosa! ¡Hablabas en serio sobre vigilarme las 24 horas al día!”

-Disculpa, Junsu hyung. Sobre lo que dije antes, ¿sabes lo importante que es ser puntual para la clase de Choi, cierto? Y Hitomi-shi es nuevo, debe mantener un historial impecable o le quitarán la beca y se irá. No me gustaría eso…

Claro que no, perderías a tu punching-bag o a tu alfombra personal para limpiarte los zapatos y pisar, hijo de la gran…

-Bueno, tienes razón en eso, Shim, - asiente Junsu, comprensivo.
-Es mi deber como presidente estudiantil del consejo cuidar de mis compañeros, sobre todo de los que más protección necesitan.

“No necesito tu protección, gracias”
“Créeme, no querrás tenerme en contra, cerdita”
“¿No estás ya en mi contra?”
“Quedas advertida”

-Bueno, - Junsu prosigue a pesar de tu humillación mental, - sí eres popular por ser tan bueno y generoso con todos.

-¡Mentira!



Ni cuenta te diste que no lo pensaste sino que lo hablaste. Se hace el silencio incómodo. Nadie miraba a nadie en particular.

Mierdamierdamierdamierdamierdamierdamierda……

-Ungh…- Changmin se puso la mano en la frente y se tambalea, casi desvaneciéndose, pero Yoochun lo sostiene con presteza.
-¿Changmin-shi? – Junsu se sorprende.
-Debe ser el calor –repone Yoochun, sosteniendo a su joven amo.
-Será mejor ir a la sombra –propone Junsu. Ambos empiezan a alejarse, el mayor ayudando al supuesto desvanecido a andar con pesadez. Te dejan atrás. Sola. Los ves alejarse. A pesar de sentirte aplastada y aplazada, tu corazón late con fuerza.


Arrastras los pies, o más bien tus pies te arrastran hasta el pasillo. Vas tan mal que ni siquiera consigues levantarlos para subir las escaleras y llegar al piso de tu habitación.

-¿Necesitas ayuda?


Volteas. Es el chico con el que Changmin no se lleva bien. ¿Cómo dicen? Los enemigos de mi enemigo son mis amigos, ¿no?

-Sí, sólo algo…cansado…-respondes.
-Vaya. ¿Te puedo ayudar?

Casi te carga para subir. Te da algo de miedo que al sujetarte por los hombros note que tu torso es…bueno, más suave que el de cualquier chico, pero él parece no notar nada anormal. Te quedas pensativa, dejándote ayudar, buscando la manera de sacar provecho de este encuentro con el rival del señorito demonio.

-Aquí estamos… ¿es aquí tu cuarto?
Asientes.
-Sí, gracias hyung…
-Soy Lee Chang Seon. Puedes llamarme Lee Joon hyung, ¿araso? –te sonríe. Es una sonrisa galante. Luchas por no sonrojarte.

-Me voy, - sin decir más, y sin dejar esa sonrisa, se va. Tragas saliva y caminas por el pasillo, algo pasmada y entras a tu habitación. Toda la atmósfera tranquila de hace un rato desaparece cuando vez a Changmin besuqueando a Yoochun. Aclaras tu garganta y ambos voltean.


-Pensé que ya te habías tirado al río, le vouyeur.
-Otra vez con eso…
-Huh.
-Por cierto, ¿cómo se siente, Shim-sama? – por alguna razón hasta te sientes valiente ahora.
-Qué altanera llegas ahora.

Sonríes complacida ante su tono derrotado. Pero luego su expresión cambia, e torna llorosa, infantilmente abatida, como un niño pequeño al que le han robado un caramelo.

-Abusas de mis debilidades, Hitomi-shi…me haces sentir como si hubiese fingido mi desmayo, -dramatiza, - cómo puedes ser tan cruel con quien sólo te cuida…

Te sonrojas y sin quererlo sientes culpa.

-No…no te sientas mal, Changmin, por favor…

Baja la mano de su posición dramática sobre su frente y te mira con crueldad.

-Shim-sama, - te corrige.
Sientes la típica gota de anime bajar por tu sien.
-Claro. Shim-sama.
-¿Qué se puede esperar de ti? Cerdita unisex. O mejor aún, asexuada.
-¡¿Asexuada?!
-Eso, grítalo más fuerte, me ahorras trabajo.
Te cubres la boca con ambas manos. ¿Por qué eres tan tonta?

-Espero que al menos hayas leído el reglamento…
-¿Reglamento?
Te mira con hastío.
-Sí, el reglamento.
-Creo que sí lo compré…
-Te lo regalan con la inscripción, tonta.
-Ah, es ése librito rojo…creo tenerlo en algún lado…
-No lo leíste… ¿cierto? – se ve casi tan estoico como Yoochun.
-Sí iba a leerlo, pero…
-¿Pero?

Juntas tus manos, soñadora.

-Ya que por fin conseguí la beca para estudiar aquí, en el edén de los chicos diosiles, podría decirse que me perdí soñando con ese universo tan anhelado, lleno de hombres guapos de todas edades, tamaños, tonos de piel…

Ahora la gota estilo anime cae por las sienes de los otros dos. Y tú sigues hablando.

-Sonaba tan mágico que no le presté atención y me perdí tras las primeras tres líneas…mis pensamientos fueron tan impuros incluso, pero no…yo soy una buena chica…

-¡Cierra el pico! – Changmin te empuja, cubriéndote la boca con la mano con tal violencia que te derriba sobre el escritorio. Luego casi se trepa sobre ti, mirándote a escasos centímetros.
-Si te estuvieras escuchando notarias lo sinsentido que suenas…y te ahorrarías tanto ridículo, asexual.

Tragas saliva. Tenerlo tan cerca…a pesar de ser un verdadero cabrón, es tan guapo…tan lindo…tan…

-Huh. Lo suponía.


Se aleja de ti, acomodando su camisa y su ropa. No lo pierdes de vista mientras camina a su escritorio y saca algo de un cajón bajo llave.

-Te prestaré esto…
-¿Huh?

Se acerca a ti y deja caer junto a tu cabeza un pesado libro color rojo, algo deshojado y empastado a la antigua.
-Es mi propio reglamento.
-De verdad…¿vas a prestármelo? – preguntas, tomándolo entre tus manos con delicadeza,- parece viejo…
-Lo es. Y es caro, pero no debes preocuparte de que haya costado unos 40 000 000 wons (40 000 pesos)…

¿Cuántos wons? ¿Más o menos a cuántas mesadas tuyas esquivale eso? De perderlo, te tomaría como…

-Si lo pierdes te costaría la vida pagármelo.
-¿Cómo sabes que pensaba eso?
-Ya te dije que tu cara es un libro abierto. Te estaba diciendo que lo de menos es el precio para mí. Lo importante es que es un regalo de mi bisabuelo, el antiguo director de esta escuela, a quien yo respetaba y amaba y que ha muerto hace un par de años.

-Changmin…- es conmovedor verlo hablar así de una persona querida.

-Estar nerviosa todo el tiempo mientras lo lees, pensando no sólo en cuánto te cobraré por una rotura, sino en el valor sentimental que tiene, es un sufrimiento que muero por ver- añadió con su tono dulce, lo cual sólo hacía la sentencia aún más siniestra.

“Oh madre, que estás en los cielos, este demonio le anuncia a su víctima que va a torturarla…”

Bajas el libro sobre el escritorio.
-¿Te rehúsas a usarlo? – te pregunta Changmin, serio.
-¡Claro que sí! Después de lo que me has dicho…
Changmin toma el libro y te lo acerca.
-Anda,- te habla de manera dulce y tierna, - úsalo..y trátalo y cuídalo como si fuera yo mismo~
¿De verdad suena un coro de ángeles tras él cuando habla, y aparecen brillos y luces tras él?

-¡Está bien, lo cuidaré como si fuera mi hijo!
Maldito desgraciado, conoce tan bien tu punto débil…
-Eso me gusta, como si fuera nuestro hijo, cerdita Eri…

Adiós luces y coros angélicos.

Lo miras, tensa de pronto.
-De hecho, me interesaría que revisaras las últimas diez páginas, - se sienta a tu lado, sobre el escritorio.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Observa~

Abre el libro en la página 120, precisamente en la primera de las diez últimas. Puedes leer, con letras rojas y demoníacas, garabateadas sin cuidado: “Reglas de Shim-sama. Acatar o morir”. Tu sangre se hiela ante el color, el estilo, y las palabras con su sentido tan específico.
-Bien, esposita, léelas con mucha atención, sobre todo ésta, que es mi favorita, - Changmin te explica como si leyera un cómic o cualquier otra cosa mientras tu tiemblas a su lado, - cada regla incluye un castigo y este es mi favorito, léelo con atención ahora mismo, ¿sí?

Obedeces, asomándote sobre las páginas, temblorosa.
-D-de…de entrometerse en la relación de..S-Shim sam-ma y Yoochun…la cerdita será…violada…con el objeto más…gordo y…
-Gordo y áspero que Shim-sama tenga a la mano, -a completa,- ¿Te conté que tengo un par de mancuernas nuevas? ¿Crees que sirvan para esto, Eri-shi? –te sonríe con cierta ilusión. Sádico. Tragas saliva. Él cierra el libro y lo apoya contra tus rodillas, luego se levanta del escritorio y camina hacia Yoochun.

-Ahora enciérrate en el baño o bajo tus cobijas y no interrumpas. Yoochun…
-Sí…
Pasaste la siguiente hora con la almohada en la cabeza, el libro rojo a tu lado, mordiendo tus labios, mientras escuchabas la cama de Changmin rechinar.

-Max….Maaaax…
-Ah…justo así…vamos Yoochun…ah…ah…
¿Y le llamaban voyeur? Si ellos se exhibían ante ella, y Changmin no la dejaba salir de la habitación sola ni en esos momentos.


“Oh, querida madre en el cielo. ¿Qué haré ahora? ¿Quién podrá salvarme?

*Sama: en Japón, sama es una terminación que denota poder. Se usa en amos y dioses o jefes.

6 comentarios:

  1. jkdvnlkjdkj o.o changmin se paso !!!! demasiada maldad pero asdasd yo se que su maldad es por amor ♥ ♥ ♥ ♥ ¿?¿? jajaja naaaa salio bien malo el chiquillo es la verdad XDDDD
    igual me encanta el fic!!!!!!!!!!
    contiiiiii!!!!!

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  2. Anónimo2/08/2012

    NO MANCHEEEESSS!!!! EN FRENTE DE ELLAAAAA!!! LO HICIERON EN FRENTE DE ELLAAAA!!!! ESTE MAX ES TERRIBLE, ME ENCANTA JAJAJAJAJA... POBRE HITOMI....
    ESTE FIC ESTA MUY BUENO JAJAJAJAA...CONTINUALO PRONTO...(MABBY)

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  3. estaba en su cuarto haciendo cositas y ella ahí y no aprovecho la oportunidad de sacar su celular ¬¬ jajajaj me gusto el capitulo :D

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  4. Odias o no odiar a Shim, he allí el dilema.
    Muchacha, espero que le sigas a tu fic porque está loquisimo.

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  5. xDDD estuvo buenisimo!! ahh lee joon *w*!! yo tmb hubiera sacado mi cel y les hubiera tomado foto o grabado.. aigo >//< xDDD continualo o_ó

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  6. Por Dios cuando van a seguir con este fic q m encanta!!!

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