Tatúame tu alma

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Título: Tatúame tu alma.
Autor: 1216Dalex
Pareja: Yunjae, Yoosu. 
Género: Angst, Adaptación, Amistad.
Extensión: OneShot
Reseña:
No solo con la voz se puede decir “Te amo”, un te amo se debe expresar con la mirada.
La voz es traicionera y a veces miente, dice mentiras para no herir a una persona querida o para no preocuparla, tal vez porque quieres ocultar algo, pero la verdad siempre saldrá a la luz.
Para el amor no hay edad, ni fronteras… si de verdad amas a alguien, aunque te separen de ella seguirás amándola, porque el tiempo no es barrera.
No solo con tinta se pueden tatuar cosas. Para tatuar el alma de una persona se necesita más que eso.
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Acto 1.

Ser libre. Siempre lo había deseado, poder caminar tranquilamente en las calles, ser mirado y juzgado como una persona normal. ¿Cuándo lo seria? ¿Cuándo por fin muriera? La muerte.
Es  lo que las personas tienen en común, algún día todos moriremos y acabaremos bajo tierra, ese es nuestro destino. En el hospital donde yo me encontraba había un gato. Este gato tenía la peculiaridad de que siempre que se acostaba en el regazo de alguien, ese alguien moría a la semana. Era un gato amarillo y gordo, yo siempre lo veía recostado a las personas ya muy viejas o con los pacientes con estado muy crítico. Pero un día el gato se recostó abajo del escritorio de una enfermera recién graduada del instituto de medicina. Todos nos sorprendimos... ¿Acaso el gato ya había perdido su "toque"? Miri era muy hermosa, juro que pude haberme enamorado de ella. Pero después de que el gato se encariñara con ella y su escritorio. Ella falleció en un accidente de tráfico, el hospital estuvo en shock, la hermosa enfermera muerta. Recuerdo que un día la mamá de Miri se apareció por el hospital, alegando que el gato estaba maldito y que él era causante de la muerte de su joven y hermosa hija. Me dije a mi mismo... ¿Cómo un gato, tendrá la culpa de un accidente tan horrible? Que no solo había cobrado con la vida de Miri, si no también la de otras personas. A los tres días el gato desapareció del hospital. Supongo la mamá enfurecida lo había matado. Incluso con los animales nosotros compartimos ese destino, nadie se salva de él.
Después de que Miri se fue, cambiaron la enferma de turno, solo que esta vez no era un ella, sino más bien un él. Junsu era el muchacho que estaba a cargo de nuestro piso, él se encargaba de mantener al día nuestras medicinas y recibir a los voluntarios. Para pasar el tiempo los voluntarios nos enseñaban cursos, de tejer, guitarra e incluso idiomas, era un poco cruel. Sabíamos que muchos de nosotros no íbamos a salir vivos de aquí pero aun así ellos se empeñaban a darnos esperanzas de vida. Absurdas esperanzas de vida.
Estaba frente al gran espejo del baño de nuestro piso, hoy me tocaba tratamiento, pero me habían dado ganas de vomitar así que desvié mi camino un poco hacia el baño. Vi mi largo cabello rubio teñido por mi madre, amarrado en una coleta y mis pronunciadas ojeras, que le hacían juego a mí no tan linda cara. Me enjuague un poco la boca y me seguí mirando al espejo, yo no era nada de lo que una vez fui.
- Toc Toc - Junsu toco unas de las puertas del baño público, vestía de blanco con una bata de ositos, el parecía más un enfermero de niños, que de adolescentes - ¿Te ayudo Jeje? - le vi por el espejo, tenía unos anteojos de pasta negra y su cabello alborotado chocolate, una libreta entre sus manos y una pose despreocupada, recostado en la puerta.
- Por favor - le sonreí por el espejo y el pareció entender.
- Espérame aquí - me devolvió una sonrisa amable saliendo del baño, cuando regreso tenía una silla de ruedas, el me sentó en ella mientras me dirigía al cuarto del tratamiento - Tienes el cabello más largo que la última vez que te vi, Jaejoong - el agarro la punta de mi coleta y la enrollo en su dedo jugando con mi cabello.
- Es todo culpa de mi Yoochun, se la pasa haciéndome trenzas y sabes que eso hace crecer el cabello - Yoochun es mi hermano más pequeño, yo tengo 18 pero él tiene unos 12. Joven y sano.
- Oh... pensé que era un mito - Junsu soltó una pequeña sonrisa - ¿Cómo está el? Ya debe estar más grande que la última vez que lo vi - solté una carcajada.
- Junsu... él está muy pequeño para ti - me reí un poco más fuerte
- Ohhh... yo no he dicho nada, tu insinúas todo - el negó, mientras reía - Sabes, hoy vienen nuevos voluntarios, les enseñaran a colorear a los nuevos pacientes ¿Quieres quedarte? - Lo pensé por unos minutos... ¿Que haría en casa? Ver a Yoochun hacerme trenzas no era una opción.
- Claro por qué no... - me despejaría un poco de todo lo que me enferma y de paso aprendería a colorear gratis.
- Listo llegamos - vi la gran puerta...Hoy me dirían si era necesaria aquella operación tan arriesgada. Trague fuerte y Junsu puso su mano sobre la mía - Suerte, amigo - él se fue dejándome en el pasillo, frente esa puerta, vi cómo se perdía, saludando a todo el que podía.

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Acto 2.

Corría brisa por la gran ventana del cuarto de juegos del hospital, había niños de todas las edades y jóvenes como yo, esperando por el curso a ver si un poco de esperanza se instalaba en nuestros corazones. Todos estábamos sentados en el piso, mientras dos muchachas se encontraban en el suelo, con un montón de hojas y pinceles. Cuando Junsu me dijo que nos iban a enseñar a colorear pensé que sería al estilo de kinder garden. Pero ellas iban muy en serio. Nos enseñaron trazar líneas rectas con los pinceles y las distintas tonalidades. Todo eso me estaba aburriendo así que me puse a observar toda la habitación, Junsu se encontraba con los niños más pequeños pintando con crayolas, otro enfermero llamado Changmin era un experimento de un grupo de niñas, ellas lo estaban maquillando y peinando. Él siempre era un amargado pero al parecer tenía su propio talón de Aquiles. Días como estos eran para guardar en el corazón y mantenerlos allí, se podía sentir una paz que no era normal.
Seguí observando la habitación hasta que mi mirada se enfocó en un pelinegro, alto y corpulento, algo rebelde y serio. Se encontraba con otro muchacho mucho más joven y pequeño, ellos impartían clases a los adultos del lugar, los trazos de él eran hermosos, estaba parado de perfil a un cuadro mientras dibuja un florero, aunque un florero es algo simple e incluso feo, él lo hacía ver hermoso. Me quede observando hacia él y el volteo hacia mí. Sus ojos negros ovalados se abrieron con sorpresa cuando me vieron pero a los segundos, su rostro cambio al que tenía antes, es como si hubiera sido un espejismo. Yo le sonreí. Pero el solo me siguió mirando con esa cara seria, para después voltear hacia el cuadro de nuevo y seguir pintando. ¿Le había caído mal? ¿Porque me había mirado así? Como si unas de las voluntarias me hubiera leído la mente, se me acerco y me dijo:
- Él es así - La muchacha había susurrado en mi oído, mientras mi vista seguía enfocada en el varonil muchacho - Jamás lo he visto hablar con alguien, además de las personas con las que trabaja, es muy guapo pero... da miedo - yo voltee hacia ella y ella mi guiño un ojo, me puso tres pinceles en la mano y me dio una hoja - Su aura da miedo - ella me miro y me dedico una sonrisa - no pierdas el tiempo - y se fue para darle pinceles a los demás.
Mire los tres pinceles, mientras ellas decían que teníamos que pintar el objeto más cercano a nosotros, lo más cercano a mi eran los pinceles ¿Dibujaría pinceles? Me aparte un poco del lugar para trabajar bien y trate de poner en practica aquello que había aprendido. Cuando lo estaba haciendo mi vista se puso borrosa y mis manos temblaban, un pincel callo de mis manos y las ganas de vomitar volvieron, puse mis manos en mi pecho y todo se volvió negro. Lo último que sentí fue unas manos sobre mi espalda, como me alzaban del piso y un fuerte pecho.

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Acto 3.

Abrí los ojos y vi la habitación blanca, tosí un poco, voltee y vi como Junsu alza la vista y me verifica los signos vitales. El suspiro.
- Solo te dio una crisis - Junsu sentó alado mío, esta vez no tenía sus feos lentes - Pero nos asustaste a todos... - el me miro con preocupación y después añadió - Yunho te ayudo, eso me sorprendió - ¿Quién es Yunho? - El jamás le habla a nadie... un día trate de acercármele pero sentí que me iba a moler a golpes con la mirada - dijo en su tono chillón - Así que no pude, no pude - el negaba con sus manos - así que me sorprendió que él te llevara hasta acá e incluso te regalara ese extraño florero - El apunto al cuadro que el chico misterioso estaba pintando. El chico misterioso ¿Era Yunho? - Que envidia él es muy guapo - No pude evitar reír. Al final si me había notado - le avise a tus padres de tu crisis, me dijeron que no te dejara salir hasta que ellos llegaran - solo asentí y Junsu me sonrió, él iba a salir de la habitación, cuando de repente esta se abre un poco dejando ver un par de cabellos ondulados negros y unos pequeñitos ojos rojos, llenos de lágrimas.
Las piernas de Junsu flaquearon pero al instante se compuso. Era Yoochun llorando. Él es un llorón.
- Hermano - Yoochun abrió la puerta y corrió hacia mí. Pasó por donde Junsu y el solo lo miro con una mueca lastimera. Él lo sabía. ¿Que haría Yoochun cuando yo muriera? Por favor Junsu cuídalo... eso le había dicho en mi  última recaída. Me levante de la cama y abrace a mi pequeño hermano, que aún le faltaba mucho por crecer. Junsu salió de la habitación con paso apresurado. Mientras yo quede con Yoochun en la habitación. El lloraba y lloraba.
- Ya para, aquí estoy - le abrace fuerte. Un niño siempre es el reflejo de su hogar, de sus padres. Si él tenía miedo, mis padres también lo tendrían e incluso puede que más.
Junsu regreso rápido a la habitación con una botella de leche de chocolate en las manos. Con delicadeza le toco el hombro a Yoochun, el miro a Junsu con sus ojos rojos. Y pensé un niño no tiene por qué llorar así, él no tiene por qué sufrir y unas inmensas ganas de llorar me entraron. Junsu levanto la vista y me miro alarmado.
- Yoochun ¿Quieres Chocolate? - él le enseño la botella a Yoochun. Yoochun con sus manos se limpiaba los ojos mientras asentía - deja tu mochila aquí -le  quito la mochila de sus hombros - esta es mía, podemos conseguir más para ti y tu hermano - mire a Junsu y le asentí, el solo me sonrió y le tomo la mano a Yoochun. Yoochun volteo hacia mí una última vez antes de salir de la habitación con Junsu. Yo como pude le sonreí. Cuando Junsu cerró la puerta, yo había empezado a llorar fuertemente, a lo mejor me parecía un poco a Yoochun.

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Acto 4.

- ¿No es que Yunho te parecía Ardiente? - le dije a Junsu mientras caminaba con él, en el parque del hospital.
- No dije que fuera ardiente, dije que era guapo, nada más. - el me miro de reojo.
- Aun así te gusto su presencia y yo que pensé que te ibas a casar con mi hermanito - le sonreí.
- Si sigues insinuando que me gusta tu hermano me van a meter preso - El rio y me dio un golpe pequeño en la espalda. Junsu es mi amigo. ¿El único? Puedo practicar con él por horas y no me canso, a pesar de tener 23 y ser mucho más mayor que yo, él es mi amigo. Su actitud lo hacía ver como un chiquillo y no como un joven en sus veintes.
Seguimos caminando alrededor del parque, hablando de cosas sin sentido. Nos sentamos en una banca a ver el panorama. Cuando mire hacia la salida del parque pude ver una cabellera negra. El traía un montón de cuadros en sus manos. Me le quede mirando.
Me disculpe con Junsu y le dije que tenía algo más que hacer. El comprendió y se fue a ver a otros pacientes. Quería hablarle. Algo me impulsaba. Algo me decía que me acercara a él. Cuando ya estaba en la salida. Pude verlo. Alto y corpulento. Ardiente, como yo había dicho.
- Hola - el enfoco su mirada en mi pero me paso de largo. Fui ignorado - Quería darte las gracias por lo de la vez pasada, esas crisis me dan casi siempre - el siguió caminando hasta salir del parque, dirigiéndose a una camioneta con otro montón de cuadros en la parte de atrás. Ignorado de nuevo - Gracias por el cuadro - el paro en saco. Al fin había tenido su atención.
- Son 25$ - El volteo y me miro serio.
- Disculpa... - 25 dólares... ¿De qué? lo mire con interrogante.
- Por el cuadro -  Frio.
- No pedí ningún cuadro - moví mi cabeza hacia un lado, mi coleta callo por mi hombro.
- Lo estabas mirando mucho aquel día, pensé que lo querías... - el por un momento miro mi cabello largo y después me miro a los ojos pero inmediatamente dejo de verme y dirigió su mirada a un lado.
- No estaba mirando el cuadro... - reí y con ello cerré un poco mis ojos - Hola... Soy Jaejoong y de nuevo te debo una por levantarme antes de desmayarme - le ofrecí mi mano como cortesía, pero el seguía mirando hacia un lado, como si la rejilla fuera más interesante que yo.
- Debes pagar los 25 dólares - él se volteo y camino hacia la camioneta, yo le seguí y no sabía porque lo hacía.
- ¿Cómo te voy a pagar, si me estas huyendo? - seguí riendo. Él es muy torpe y seguro no habla con personas porque es muy tímido. El paro en seco y se golpeó la frente. Algo así como que "Que torpe soy". Sin voltear el solo dijo.
- Quédatelo - y con pasos presurosos, casi corriendo se alejó de mí.
Quería en serio, saber cómo hacer para darle las gracias. Así que sin más corrí detrás de él olvidando mi condición.
- Espera - Sin darme cuenta, mis pies se enredaron y caí. Me raspe las palmas de las manos, pero solo eso. Cuando mire hacia el frente, Yunho me miraba desde arriba agitado, al parecer el había corrido desde donde estaba hasta donde me había caído. El me agarro del brazo y me levanto - Gracias de nuevo – sonreí apenado.
- Aléjate de mí - Frio.
- ¿Eh? - ¿Porque había dicho eso?
- ¡Jaejoong estas bien! - Escuche a Changmin gritar y me gire. El agarre de mi brazo se soltó y cuando me voltee Yunho se había ido corriendo hasta su camioneta - Ten más cuidado...
Seguí viendo hacia donde Yunho... ¿Porque me había dicho eso? Yo no quería alejarme, ni si quisiera lo conozco bien.

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Acto 5.
En las noticias habían dicho que iba a ser un día lluvioso, pero en cambio a eso hacia un sol radiante. Hoy me había quedado en casa, aun así Junsu había venido a ver como estaba. Él es mi enfermero personal además de mi amigo, se encargaba de mis pastillas y de auxiliarme durante mis crisis, trabajo que hacía antes Miri. Mi familia es adinerada, además de la niñera de Yoochun, habían contratado a Junsu para cuidarnos. Yoochun había salido temprano del colegio, nos encontrábamos en el gran patio de adelante, Junsu tenía un paraguas tapándonos del sol, mientras Yoochun jugaba con mi cabello. Días en donde la paz reina. Esos días son mis favoritos. Vimos pasar a un vendedor de globos, a pesar del calor los globos se veían lindos y te llamaban a comprarlos. Yoochun dejo mi cabello un rato tranquilo y se enfocó en esos juguetones globos. Junsu viendo su emoción, se ofreció a comprarle uno.
Cuando Junsu regreso tenía un gran globo rojo en la mano. Agarro un piloto que tenía en su bolsillo y dibujo una cara en el - :-) -
Nos burlamos un rato de su estupendo dibujo, mientras Yoochun jugaba alegremente con el globo. Días como este no los cambio por nada.
Mi madre junto con la niñera había salido de la casa anunciando que la cena estaba lista, Junsu agarro mi silla de ruedas, mientras le decía a Yoochun que entrara.
- Solo un poco mas - Yoochun quería quedarse afuera.
Mi madre le encargo a la niñera que se quedara vigilando a Yoochun. Mientras él jugaba con el globo, pude ver una pisca de decepción en la cara de Junsu. El quería quedarse con Yoochun.
La niñera encantada se quedó cuidando a mi hermanito, pero la verdad es que ella quería ver al vecino de alado.
Entramos a la casa y ayudamos a poner la vajilla en la mesa. Yo pude percatarme de como Junsu siempre miraba hacia la ventana, viendo a Yoochun jugar y vigilándolo de que nada le pasara. Él le quiere mucho.
Mi mama había cocinado muy rico, ensalada de vegetales y pollo. Me gusta mucho el pollo y al parecer a Junsu también. Empezamos a comer, seguro Yoochun después comería viendo la tele o más tarde. Él no tenía problemas porque le gustaban los vegetales pero a mi Junsu me estaba obligando a comerlos. Por dos cucharadas de vegetales, un pedazo de pollo. Es injusto. Pude ver en los ojos de Junsu que él se quería comer mi pollo. Yo le dije esto a Junsu y el rio. Días como estos no los cambiaría por nada.
Junsu en un movimiento volteo hacia la ventana, tenía una sonrisa en la cara. Sonrisa que poco a poco se fue desvaneciendo, susurrando un nombre.
- Yoochun... - Él se levantó del comedor y se apegó más a la ventana. Moviendo su cabeza hacia varios lados, buscando algo.
- ¿Que sucede, Junsu? - Mi mama pregunto, pero el solo se movió hacia la puerta y salió. Mi mama preocupada le siguió y cuando me iba a levantar, solo escuche un grito de mi mama.

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Acto 6.

Habían pasado cuatro horas desde que Yoochun había desaparecido. La niñera al parecer lo perdió de vista y Yoochun salió a la calle o eso parece ser. Yoochun tenía un chofer que lo llevaba desde la escuela hasta la casa y había pocas veces en donde el chofer se desviaba al hospital. Ya sea para acompañarme o para jugar con Junsu y Changmin. El no conocía mas nada. Ni una calle, nada. Mi mama cuando vio que Yoochun no estaba en el patio, que Junsu y la niñera no lo encontraban en el pequeño espacio, mi mama grito en desesperación. Ella estaba perdiendo a un hijo, perder a otro era una maldición de los cielos. Cuando se dieron cuenta que Yoochun había desaparecido mi mamá inmediatamente llamo a mi papá y el cómo tiene varios amigos en la policía, mandaron escuadrones a buscarlo. Junsu quería ir con ellos, pero él sabía que poco podía hacer por él. Mi mama le obligo a quedarse en casa cuidándome, mientras ella iba a entregar el perfil de mi hermano. Por supuesto la niñera fue despedida de inmediato. Esa mujer tenía que buscarse otro oficio más, por que cuidar niños no creo que pueda hacerlo de nuevo.
Yo observaba desde la ventana, con mi condición no podía hacer nada. Si yo hubiera sido un hombre normal, por supuesto ya estuviera con los policías buscando a mi hermano, o por lo menos ayudando en algo. Podía ver desde la ventana como empezaba a llover y me dio rabia. ¿Cómo estaría mi hermano mojándose con esa lluvia? ¿Qué sería de él? y una pequeña lagrima escapo de mis ojos. Mire hacia donde Junsu y el solo se encontraba en una esquina con la cabeza gacha. Sentí rabia de nuevo, no solo mi condición me privaba de hacer cosas a mí, si no también a las personas de mi alrededor. Yo no puedo estar solo o eso piensa mi madre y por eso a Junsu le pagan, ese es su deber. Pero se le nota que ganas no le faltan de dejarme solo y salir aunque llueva a buscar a Yoochun, otra vez una lagrima se me escapo. Gire hacia la ventana y me mordí un labio ¿Dónde estaría mi pequeño hermano? Mirando hacia la ventana por si Yoochun regresaba me di cuenta que alguien estaba parado en la reja.
Yunho.
Sin preguntarme el cómo, el sabia donde yo vivía. Abrí la puerta de mi casa y salí corriendo hacia él.
-¡Jaejoong! - Junsu grito y con un paraguas en la mano el salió conmigo.
Con tropezones llegue a donde Yunho este solo me miraba serio, pero aun así yo lo abrace, lo estaba necesitando, el sonido de la lluvia se hizo más fuerte junto con mis lágrimas, extrañaba a Yoochun demasiado. Junsu abrió el paraguas y Yunho dijo algo.
- Él se encuentra en el puente de la otra calle, persiguiendo el globo rojo, cayó al rio - Y sin preguntar Junsu dejo caer el paraguas, vi su espalda mientras corría entre la tormenta. Yunho me abrazo - Vayamos dentro.

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Acto 7.

Junsu había encontrado a Yoochun tratando de no ahogarse en el rio. Junsu se había lanzado desde el puente a rescatarlo. El había llegado media hora después de irse a buscarlo, empapado con Yoochun temblando en sus manos. Yoochun estaba muy frio, al parecer las clases de natación que el encontraba inservibles, habían servido de algo. Inmediatamente llamamos a mi mama y ella llego a los 10 minutos con un equipo de paramédicos a la casa. No me atreví a preguntarle a Yunho como es que el sabia donde yo vivía y menos como se había enterado que Yoochun había caído al rio. Solo le agradecí y al parecer eso fue suficiente. Aun así había algo que no encajaba.
Desde el incidente Yunho se aparecía de vez en cuando en el hospital, aun así él nunca me miraba o me hablaba. Así que decidí que yo debía de hacerlo.
El corazón se me quería salir del pecho. Ese día los voluntarios fueron a sacar a las personas a pasear, cada voluntario debía escoger un paciente y llevarlo por el parque, yo vi a Yunho a lo lejos y al parecer el no planeaba escogerme. Me acerque hacia donde él y le toque el hombro.
- Aléjate - ¿Porque siempre decía eso? Mi corazón dolió un poco...
- Yunho yo... - iba a decir algo... pero Changmin apareció con una libreta y una pluma en las manos.
- Oh Yunho... así que al fin te decidiste por Jaejoong - Changmin apunto nuestros nombres en la libreta - Cuídalo y que no se salga del parque - y eso fue todo.
Agache un poco mi cabeza y mi larga trenza cayó sobre mi hombro. Me sentía apenado, Yunho no quería estar conmigo aun así él tenía que acompañarme todo el día en el hospital.
- ¿Cómo está tu hermano? - El hablo y me ofreció su brazo. Levante mi rostro y le vi mirando hacia un lado. Después de todo el solo era muy tímido. Mi corazón salto y me enrolle en su brazo. Se sentía muy cómodo.
- Solo paso esa noche en el hospital, ahora no está yendo a clases, anda muy feliz en casa haciendo nada - Reí, porque después en la escuela le mandarían un montón de tarea.
- Me alegro - Pero su rostro decía otra cosa. Él es muy frio. Caminamos por todo el parque, vimos como los voluntarios jugaban con sus pacientes o solo practicaban. Llegamos al jardín y vimos un montón de mariposas y flores. El por un momento me soltó y agarro una pequeña flor rosada entre sus dedos. Me pareció muy lindo, él era lindo. Una mariposa se posó en todo el centro de la flor, con grandes alas amarillas y el rio. Me gusta su sonrisa y me prometí a mí mismo hacerlo reír más, que el ría por mí y nadie más. El me gusta - Jaejoong... - El miro hacia mí y la pequeña flor entre sus dedos, aun con la mariposa parada en ella, la puso en mi cabello - Que nadie te diga, que no puedes hacer algo... si quieres mucho algo no lo dejes ir y lucha por el - El espanto la mariposa, con su suave toque en mi cabello - Jaejoong, prométeme que lucharas por tu vida - El me miraba, sus ojos negros turbios y su pequeña sonrisa - ¿Vas a luchar verdad? - Él puso sus dos manos en mi rostro aplastándome los cachetes y después me abrazo. Sentí que el curaba con su calor, la enfermedad que yo tenía, me sentí seguro, con ganas de luchar por mi vida.
- Si sigues sacándome el aire así, creo que moriré antes de tiempo - Me gustaba estar así, pero sinceramente ya me estaba asfixiando.
- No juegues con eso... - Y su mirada seria, me estremeció, poco a poco se fue acercando a mi rostro, pero él no me beso, solo soplo en mis labios y rio, me gustaba el sonido de su risa - hablo en serio... - Y se separó - Regresemos - Ya no lo estaba agarrando del brazo, él ahora me había tomado de la mano y todo esto me emociono. Pensé que iba a morir sin conocer el amor.
Después de ese día, Yunho frecuento más seguido el hospital, más de lo que ya lo hacía. Él se colaba entre los cuartos y llegaba al mío, a veces Junsu se encontraba conmigo pero Yunho con su mirada lo sacaba a patadas - Con permiso - Completamente intimidado, eso era lo único que Junsu decía cuando nos dejaba solos.
Yunho después de que Junsu cerraba la puerta, moría en carcajadas, como dije Yunho solo era muy tímido. Hablábamos de todo y nada a la vez. Permanecíamos horas y horas hablando cosas inútiles y serias, hablamos sobre el universo, sobre el gobierno y sobre el porqué caía nieve en invierno. Hablamos sobre el extraño amor de Junsu hacia Yoochun y el cómo  Changmin se le notaba que se había enamorado del nuevo paciente de la sala de quemados. Amores extraños, pero así era el amor. Hablamos de todo, pero en ningún momento hablamos de nosotros. Mientras hablábamos un año paso. Un año de sonrisas y de constante lucha. Un año lleno de sentimientos y preguntas. Un año en donde me enamore de él y mi miedo creció.
Él amaba dibujarme o eso me había dicho un día.
- Amo dibujarte - Mi sorpresa fue mucha al enterarme que Junsu lo dejaba pasar mientras yo dormía, para que el pudiera retratarme mientras soñaba - Junsu es fácil de manejar - Eso él dijo.

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Acto 8.

Esta noche me recuerda a esa cuando Yoochun se había perdido y Junsu lo trajo a casa en brazos, temblando y a punto del colapso, mi pecho sentía esa sensación de miedo. Solo que esta vez no tenía la mano de Yunho para apoyarme, mire por la ventana de mi cuarto y después mire a Junsu, jugando ajedrez con Yoochun, Junsu tenía esas feas gafas de pasta negra puestas de nuevo. ¿Que haría Junsu sin Yoochun? El debería de entenderme. Aun así el no permitiría que yo hiciera lo que estaba a punto de hacer. Vi como Yoochun bostezaba y me aproveche de eso, seguro después de esto, despedirían a Junsu, pero después de mañana no había vuelta atrás. Llame a Yoochun, con pereza él se acercó a mí y Junsu aún estaba concentrado en su juego. Me acerque a su oreja y le dije...
- Porque no le dices a Junsu que te lleve a tu cuarto a dormir... - El me miro extraño.
- No tengo sueño... - Yo le hable de nuevo.
- Hazlo por tu hermano - le susurre.
- Soy grande ya... Voy para catorce... - Oh vamos Yoochun... sé que le tienes ganas. Obvio no le iba a decir eso a un niño pero seguro es lo que piensa él.
- ¿No te gustaría estar a solas con él? - Le susurre y el enrojeció. Me miro a los ojos y asintió - Tu hermano te da permiso - Con voz baja le dije a mi compañero de travesuras y el enrojecido se fue hasta donde Junsu. Junsu por primera vez despego la vista del juego de ajedrez y atendiendo a la petición de Yoochun, el sonrió mientras asentía.
- Ya vengo... - Él se levantó de su lugar y salió de la habitación, junto con Yoochun. Antes de salir de la habitación  Yoochun voltio hacia mí y yo solo le guiñe el ojo.
Le susurre a lo lejos - Tomate tu tiempo - y el asintió de nuevo.
Nuestra travesura había empezado. Me puse un chaleco y me amarre el cabello.
Sin que nadie se percatara salí por la ventana, Yunho abajo me esperaba con un paraguas y una manta.

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Acto 9.

- Ya ves, es muy fácil manejar a Junsu... - Yunho reía, mientras sacaba las llaves de su casa.
- Solo es cuestión de saber sus debilidades - Reí.
Yunho solo me miro y rio más. Nos estábamos aprovechando de Junsu. Que de seguro dentro de unas horas se quedaría sin trabajo y si se sobrepasaba que dudo mucho que lo haga, sin licencia.
Yunho abrió la puerta de su casa y pude ver lo pequeña y acogedora que era, nada como la mía, grande y lujosa.
- ¿Vives solo? - Pregunte al notar que no había nadie en la casa.
- Solo con mi padre, que debe estar gastándose todo su dinero ahora en alguna mujerzuela - El rio con amargura y me di cuenta que sabía muy poco de su vida y seguro el tampoco sabía casi nada de la mía.
- Lo siento, amigo - Le dije, quitándome el chaleco.
- ¿Ha estas alturas solo somos amigos? - Me estremecí. ¿Qué somos mejores amigos? Por qué no recuerdo nada más... - Es broma... - Lo sé. Pensé.
El agarro mi mano y me dirigió hasta su cuarto, allí abrió la puerta y vi su máquina de tatuajes, posters de bandas de Rock de los 80s y ropa tirada por todos lados - Estas en tu casa - Él se acostó en su cama y palmeo el espacio a su lado - Ven boo...
- Mi casa no están desordenada - Dije riéndome por el desordenado lugar.
- Estoy tratando de ser amable, siempre te quejas de que soy frio - El levanto su camisa, dejándome ver su firme pecho y su montón de tatuajes.
- Yo no te he dicho eso... - Ignore su intento de seducción y le mire a los ojos.
- ¿No? - El me miro incrédulo.
- No. - Afirme. El suspiro y se dejó caer en la cama.
- Necesito decirte algo - Él se levantó y agarro mi mano, para después halarme contra él, volteándome quedando encima mío y yo abajo. Era la primera vez que tenía este acercamiento con alguien. Me sentí nervioso, muy nervioso.
Yo no soy el tipo de persona que dice cuando algo le incomoda o cuando no quiere algo. Así me criaron. Siempre tenía que ser amable, eso me enseñaron, así que me resulto extraño que yo me haya quejado de sus gestos inexpresivos, tampoco recuerdo haber dicho eso.
Su respiración la sentí fuerte, como si él estuviera acelerado, sus hombros temblaban, pero aun así yo me abrace a ellos. El parecía la damisela valiente y yo el príncipe muy pequeño.
Yo cerré mis ojos y lo acerque a mí, solo lo abrace así y el permaneció abrazado a mí. Me gustaba su calor, me gusta estar así. Me siento protegido, siento que a pesar de todo... yo saldré victorioso mañana de esa operación.
Yunho se despegó de mí y me miro, lentamente se acercó a mi rostro y me beso, suave y excitante, mi primer beso. Sus labios como dos malvas se apegaban a los míos y yo quería comerlos, pero antes de que yo pudiera hacer eso, él se separó de mí y me vio a los ojos.
- Jaejoong yo... - El trago fuerte - Te parecerá una locura pero yo... - y una lagrima rebelde se escapó de sus ovalados ojos - Puedo ver el futuro - Y de verdad que parece una locura, abrí mis ojos y lo empuje ¿Con que clase de loco me había metido? - Jaejoong no... - El me sujeto de los hombros y yo me sacudí - ¿Recuerdas, cuando tu hermano se había perdido y yo lo encontré? Jaejoong... ¿Recuerdas? Yo lo vi - No lo podía creer... - Yo vi en mis sueños cuando el cayo y cuando Junsu lo recogió, aunque yo no hubiera dicho nada, Junsu lo hubiera encontrado... - El cerro sus ojos en frustración y puso una mano en su rostro... - Por favor... créeme.
Y trague hondo. Era cierto... ¿Como el había encontrado a Yoochun? Sentí miedo...
-Entonces... ¿Que sucederá conmigo? - Me apoye en la cama y me dio un beso en la mejilla.
- Jaejoong... todo estará bien... Lo prometo... - El me agarro el cuello y me dio otro beso, después de eso el me abrazo de nuevo - Te acuerdas cuando te dije que te alejaras de mi... - Asentí pegado a su pecho- Siempre las personas que se acercan a mí se alejan, pero tengo fe en ti... y sé que también tienes fe en ti mismo. - Me dio un beso en la frente - Te amo.
Y llore. Llore porque los dos sabíamos que no tenía ni una pisca de fe en mí y también llore porque quería vivir, quería ir a la playa con Yunho, quería ver a mi hermano crecer, yo quería desafiar el destino. Cuando deje de llorar Yunho agarro mi mano y le dio un beso.
- ¿Quieres hacerte un tatuaje gemelo?
- ¿Eh?
- No va a doler - Y él me sonrió. Y yo asentí porque su sonrisa me daba seguridad - Pero como así... ¿Gemelo?
- Pues quiero compartir algo contigo... - Él se acercó a mi rostro y se quedó mirándome...
- Ya tienes mi corazón... ¿Qué más quieres? - Puse mis manos en sus cachetes y los apreté. Le quiero.
- Quiero tatuarme en ti - Y me dio un pequeño beso en la frente - Sera de henna... no me atrevo a tatuarte tinta... Junsu y tu madre me matarían - se levantó de la cama y fue directamente a su cajón, pude verle su fuerte espalda y me imagine anclada a ella. Le deseo.
- ¿Que me tatuaras? - Pregunte.
- ¿Qué quieres que te tatué? - Él se me quedo mirando parado desde el otro extremo del cuarto.
- ¿Te puedes tatuar tú? - El me sonrió.
- Eso es después... - se acercó a mí y me tomo de la mano - Suena indecente... - Se rio con más ganas y se sentó alado mío. Tomo mi mano y la sujeto. Con su mano derecha empezó a dibujar sobre mi piel. Se sentía frio y nada más. El empezó dibujando unas hermosas alas en mi mano y después paso a la suya. Una mariposa. Mientras el dibujaba pude percatarme que en mi mano tenía la mitad de la mariposa y la otra mitad la tenía el en su mano, así cuando unimos nuestras manos forma una sola. Hermosa - Cada vez que juntemos nuestras manos se formara esta mariposa. - Sonreí. Él es muy cursi.
Le bese. Porque a lo mejor no pudiera besarlo de nuevo. Le bese porque siempre le ame.
- ¿Dolerá? - Porque quería ser de él.
- ¿Te dolió el tatuaje? - El en mis labios susurro.
- No... - Y yo sonreí. Porque quería que mi última memoria con el fuera así.
Deje que me amara y yo lo ame a él. Él se tatuó en mi alma y me lleno de él.

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Acto 10.

Mi mama estaba eufórica. Me había escapado un día antes de la operación. Y como deduje Junsu se quedó sin trabajo. No pudo explicar por qué se movió de la habitación dejándome solo y claro no iba a decir el porqué de la situación. Yoochun me miraba enojado, él lo está. Le había quitado a su Junsu. Pero yo sé que Junsu no se alejara fácilmente. Yunho fue a dejarme en la madrugada. Junsu me miraba asustado y mi madre lloraba. Yoochun en una esquina estaba tan molesto que se miraba gracioso. Un niño de trece años molesto.
Fuimos todos al hospital. Junsu y Yunho fueron aparte. Mi mama estaba molesta con los dos y de seguro si no hubiera sido por la gravedad de la situación en la que me encontraba, me hubiera mandado al otro auto. Me encontraba en la parte de atrás con Yoochun. Le agarre un cachete pero él no se inmuto.
- ¿Estas molesto? -No me miro. - Lo siento...
- Junsu me rechazo... - y eso fue todo. - Hermano... quiero crecer... - El seguía mirando al frente... pero sus ojitos estaban rojos - Quiero ser más alto, tener más fuerza y besarlo... - Él dijo todo en un susurro y le abrace.
- Él te quiere... estoy seguro... - El me miro y soltó una pequeña lagrima que rápidamente seco.
- Lo sé... el me ama como yo lo hago - ¿Eh?
- Entonces... ¿Porque dices que te rechazo? - Le mire, él iba a decir algo pero mama nos interrumpió.
- Llegamos - Ella miro por el retrovisor y pude notar su cara cansada.
Tenía que aceptar que fui un desconsiderado.

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Acto Final.

Ya iba a entrar a cirugía. Mi padre no aparecía y mi madre tenía una triste sonrisa en la cara. El doctor dijo que antes de la operación podía hablar con mi familia. Junsu tomo el día libre y cuando entro lo vi en ropa normal. Por primera vez en los tres años que tengo de conocerlo vi a Junsu en unos jeans negros y una camisa blanca.
- Pero que bombón se ha encontrado mi hermano - Desde la camilla le hable.
- Desgraciado... - Él me dijo y yo sonreí. Le había jodido - Vas a vivir y harás que tu mama me contrate de nuevo para cuidarte - Él se sentó a mi lado y sonrió.
- Y así ver a Yoochun... - Su sonrisa se ensancho y asintió.
- No tienes idea cuanto le quiero - el miraba al suelo con una sonrisa melancólica... - Pero no puedo estar con el... no aun. - El me miro y sus ojos estaban llenos de lágrimas.
- Cuídalo... No permitas que nada le pase Junsu... - El intentaba no llorar - Termina de estudiar y convierte en un doctor - El agarro mi mano y le dio un pequeño beso - Eres mi mejor amigo.
El sin decir nada me abrazo y salió de la habitación.
Yoochun entro con mi Mama, fueron más abrazos que palabras. Fueron más besos que nada.
Ellos salieron... yo entendí que mi madre no iba a dejar entrar a Yunho.
Los enfermos entraron ya a llevarme a la habitación designada y entre esos localizo a Changmin. Él se acercó a mí y me dijo...
- Tienes un visitante... Hazlo rápido. Cuando despiertes cómprame mucho helado -  En un instante quede a solas con un enfermo. Yo le conocía.
Yunho.
Él se acercó a mí y me beso. No fue un beso normal, fue apasionado, lleno de amor, un beso que me dio aire nuevo.
- ¿Cómo hiciste para disfrazarte?- Yo sonreí.
- No soy un total vago... Estoy estudiando - El rio y me beso la frente. Junto nuestras manos y vi la mariposa que formaban - Algún día seré un gran doctor y cuidare de ti, estaremos juntos mi Jaejoong… - El susurro en mi odio y después se alejó - Te amo.
- Te amo - Y le vi alejarse.
Un enfermo entro y tomo mi camilla, me llevarían al cuarto donde me operarían, me aplicaron sedante y me pidieron que contara del 1 al 10. Yo mire hacia la puerta mientras contaba, vi como Yunho caminaba, pero en un segundo se había derrumbado al piso llorando. Escuche sus fuertes sollozos y como Changmin le levantaba diciendo que todo estaría bien. Pero Yunho sabía que era todo lo contrario. Una enfermera se acercó y borro la mariposa tatuada de mi mano. Cuando llegue al diez, solo desee que Yunho fuera feliz.

FIN

2 comentarios:

  1. no por dios Jae iba a morir y eso lo sabia Yunho por eso se derrumbo al final pues ya no lo vería mas que triste historia bonita por que se conocieron y pasaron un año juntos se dieron amor y al final se quedo solo Yunho bueno eso creo
    GRACIAS por compartirlo bonita pero triste

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  2. Que triste, dos personas que se aman no deben separarse de esa manera.......

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