Insano - Cap. 12

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Un poco de tu cariño


Al día siguiente, Junsu abrió los ojos y se sorprendió al ver a Jaejoong durmiendo a su lado, sobre su cama, como si nada, como si fuera natural que estuvieran compartiendo el aposento. Enojado se levantó de la cama, se colocó los primeros pantalones que encontró y salió de ahí, molesto.

- Diablos, debo volver a colocar seguro a la puerta —pensó mientras se rascaba la cabeza. Fue al baño, orinó y luego se dirigió a la cocina, cogió una manzana del refrigerador y la comió enseguida


Ese día era viernes, tenía clases, pero no deseaba asistir, después de todo tenía la coartada de estar enfermo, tal como informó el día anterior, además Hani se había encargado de recoger todos sus deberes con sus profesores.

- Será mejor si no voy a la escuela —dijo para sí, aunque luego recordó lo que había sucedido entre él, su compañero y Yoochun —Maldita sea ¿Cómo me dejé envolver de nuevo? —reflexionó con enojo


Si se quedaba, muy probablemente recibiría acoso por parte de Jaejoong.

- Debería salir de aquí enseguida —pensó con apremio. Junsu caviló entonces que si iba a la escuela entonces se encontraría con Hani y tampoco tenía ganas de que eso sucediera, estaba evitándola


Confundido sobre lo que debería de hacer, Junsu se dejó caer sobre el sillón de la sala, aquel donde semanas atrás había hecho un trío con sus pervertidos amigos, suspiró molesto y luego se cubrió el rostro con ambas manos

- ¡Que frustración! —gritó dentro de él, aturdido


La puerta de su habitación se abrió, Jaejoong salió de ahí y al ver a Junsu sentado en el sillón fue hacia él, se sentó a su lado y le colocó una mano sobre la pierna, pero el otro no se movió ni reaccionó

- ¿Estás bien? —preguntó preocupado


Junsu se destapó el rostro y giró la cabeza hacia él, le sonrió de forma tan fría que Jaejoong tragó la saliva, la mirada de Junsu era vacía, ajena a él

- ¿Qué estamos haciendo? —preguntó el menor, pero Jaejoong no entendió

- ¿A qué te refieres?

- ¿Hasta dónde llegaremos con esto? —lo miró directo a los ojos, buscando su respuesta, pero el mayor continuaba con la intriga, como no supo que responder se giró del todo hacia él


Junsu miró a Jaejoong, él le sonrió, levantó sus manos y le sujetó el rostro

- Relájate Junsu, solo disfruta el presente —aconsejó con una sonrisa tierna

- Llámalo —dijo enseguida, aún con la mirada perdida, Jaejoong sonrió

- ¿A Yoochun? —cuestionó entusiasmado, Junsu asintió —¿En verdad? —en respuesta el menor volvió a asentir


Sin volver a cuestionar nada, Jaejoong se levantó rápidamente y fue a llamar a Yoochun, mientras Junsu se quedó pensativo, sobre ese sillón. Reflexionó sobre lo que había hecho, levantó su mano y miró fijamente la palma, como si se desconociera a él mismo, luego miró hacia Jaejoong, él sostenía su celular y hablaba, podía ver sus labios moverse aunque no lo oía, el mayor estaba sonriendo

- ¿Qué hice? ¿Le dije que le hablara? ¿Qué rayos me pasa? —razonó, completamente confundido

- Malas noticias —dijo Jaejoong luego de colgar, acercándose a Junsu, sin darse cuenta de cómo este aún miraba su mano con desconcierto —Junsu, te estoy hablando —dijo para llamar su atención, el menor reaccionó y lo miró al fin

- ¿Qué?

- Dije que te tengo malas noticias —repitió, luego se puso de frente a Junsu, de pie— Yoochun no puede venir, algo de su mamá, ya sabes —explicó escuetamente, pero el menor no le tomó importancia— Dijo que por la noche viene

- Ah, está bien —dijo indiferente, Jaejoong inclinó la cabeza sin dejar de observarlo, confundido por esa actitud ausente

- ¿De verdad te encuentras bien? —preguntó arqueando una ceja, Junsu entonces reaccionó por completo y volvió a ser él mismo, le sonrió

- Estoy bien —Junsu se levantó del asiento, agarró a Jaejoong por detrás de su cabeza con una mano, se acercó y le besó la mejilla, luego se apartó, avanzando hacia su habitación

- ¿Ahora sí irás a la escuela?

- Sí —respondió rápidamente y sin mirarlo, Jaejoong entonces percibió que algo no estaba bien, pero no lo vio como algo grave, así que solo se encogió de hombros y también se fue a su habitación, dispuesto a volverse a dormir, después de todo no tenía ningún oficio, sus trabajos eran ocasionales y sus padres aún le mandaban algo de dinero, además Yoochun gastaba dinero en él, así que no le importaba nada más




La enfermera salió de la habitación, Yoochun estaba apoyado por la espalda en la pared, afuera de la alcoba, esperando con los brazos cruzados, cuando la puerta se cerró y vio a la mujer ya fuera se dirigió hacia ella, pero no parecía nada positiva

- Cada vez está peor —informó con pesadumbre— Ya no reconoce dónde está o qué hace, conversa cosas sin sentido

- ¿Es conveniente internarla? —preguntó seriamente, la mujer asintió

- Estar aquí es peligroso, hay cosas con las que puede hacerse daño si ya no recuerda para qué sirven —explicó mirando la tranquila mirada de Yoochun. La enfermera lo observó y por momentos creyó percibir una sonrisa

- Hágase cargo, le pagaré bien, llévesela cuánto antes —ordenó casi con amabilidad, pese a que no solía serlo

- Sí señor —contestó sonriendo, la parte del dinero le agradaba mucho

- Entraré a verla, comienza con lo que se tenga que hacer —indicó, señalando hacia las escaleras para darle entender que se alejara

- Sí —sin decir más se alejó enseguida. Yoochun esperó a que ya no pudiera verla y entró en la habitación, su mamá estaba sentada al borde de la cama, sostenía un libro, él imaginó que sería una biblia o algo así, ya que ella era cristiana


La mujer se encontraba inmersa en el libro, como si lo viera, pero cuando Yoochun se acercó lo suficiente se dio cuenta que realmente no leía el libro, sino que miraba una foto que sostenía en su mano. Se asomó y se dio cuenta que era una foto familiar, estaba ella, su padre, él y su hermano, Yoohwan tendría alrededor de 5 años. La foto era vieja y estaba casi rota, al verla Yoochun frunció el ceño

- Que hermosa familia, yo nunca tuve algo así —dijo de pronto la mamá, Yoochun apretó con fuerza el puño


La odiaba, por su culpa, por su demencia su padre los había dejado, su hermano se había convertido en un inútil y él tuvo que llevar el peso acumulado de los pecados de todos, los odiaba, a toda su familia, salvo a su abuela, que al menos había muerto y les dejó dinero, el suficiente para mantener a su madre cautiva en la locura sin tener que hacerse cargo personalmente, como antes, cuando incluso comenzó a cepillarle el cabello porque ella olvidó lo que era un peine; el dinero de la abuela también sirvió para mandar a su melindroso hermano muy lejos, para que él no tuviera que escuchar sus lloriqueos día y noche, solo porque el muy tonto no fue capaz de manejar el abandono de su padre y la demencia de su madre

- ¿Te gusta esa familia? —preguntó siguiéndole el rollo, la mujer volteó, lo miró fijamente en silencio, como si quisiera reconocerlo, pero tan solo encontró la soledad. Aturdida negó un par de veces y luego volvió a ver la foto

- Nunca quise tener hijos, gracias a Dios nunca los tuve —respondió convencida, Yoochun sabía la historia, sus padres nunca se amaron, un matrimonio por conveniencia fue lo que los juntó, por eso ella tuvo hijos a edad tardía, de joven fue libre y feliz, después solo fue un cúmulo de amargura


“Te quiero”, “Te amo”, “Te protegeré”, “Lo eres todo”, frases vacías, huecas, sin sentido, él jamás las había oído de ella, de su padre tampoco, quizás por eso era incapaz de amar, o tal vez su forma de amar era poco convencional. ¿Amaba a Jaejoong? O quizás amaba a Junsu, o tal vez solo se amaba a él mismo, acostumbrado a no tener nada si no era arrebatado, acostumbrado al mundo retorcido en el que creció, eso era lo que amaba, su forma de ver la vida, su forma de sobrevivir en un mundo rodeado de engaños, de dolor


Miró a la mujer que estaba sentada en aquella cama, a tan solo dos metros de él, la miró tan fijó que parecía poder penetrar su alma, luego se acercó más y le arrebató la foto, la observó con desprecio, las sonrisas dibujadas en su rostro y en el de su hermano le causaron repulsión, no pudo más y partió la foto por la mitad, para sorpresa de la mujer, que lo miró con miedo, luego comenzó a llorar, él la miró con indiferencia

- Hipocresía, no hay más que falsedad en esa foto —dijo con voz fría, luego tiró ambos pedazos al suelo

- Eres malo y cruel —lloriqueó su madre, secándose las lágrimas

- ¿Lo soy? ¿Yo? ¡¿Quién fue incapaz de amar a su propia sangre?! —preguntó molesto, ella abrió amplio los ojos y negó aterrada, apretando las sábanas con ambas manos, sus lágrimas cayendo a borbotones

- Cállate —ordenó con voz baja, pero él se acercó hasta ella, agachándose la sujetó de los hombros y la sacudió

- ¡Dime por qué! Si tanto nos odiabas ¿Por qué nos tuviste? —reclamó cada vez más enojado, apretando más los hombros de la aterrada mujer, se miraban a los ojos

- No sé de qué hablas, ¿Quién eres? —respondió temerosa, temblaba

- ¡Soy tu hijo! —gritó furioso

- No, yo no tengo hijos —respondió rápidamente, confundida

- Eres una loca, es lo que eres —dijo con desprecio pero bajando el tono de voz anterior, ella negó, asustada— ¿Por qué mamá? Solo quería tu cariño… —los ojos de Yoochun se enrojecieron y su voz se quebró por solo unos pocos instantes, luego aspiró el mayor aire posible y recuperó la compostura. La soltó y dio un paso atrás

- No sé quién eres —dijo ella con tristeza y volvió a llorar ahogadamente, desesperada, Yoochun de nuevo la miró duro

- Ya no tendré que volver a oír tu asqueroso llanto —alardeó con una sonrisa retorcida y luego comenzó a reírse de forma hilarante, mirándola con desprecio pero sin dejar de reír, ya comenzaba a sentirse libre

- Tengo miedo, vete —dijo la mujer, cerrando con fuerza los ojos y tapándose las orejas con las manos, aquella risa le estaba provocando náuseas

- Adiós mami —habló de forma sarcástica, se acercó a ella, se agachó y le dio un beso sobre la frente, luego se alejó con paso lento y salió de la habitación


Yoochun fue hacia la planta baja de la casa, la enfermera hacia una llamada por teléfono, él salió enseguida de ahí, cuando volviera seguramente su madre se habría ido, así él por fin sería libre. Respiró el aire fresco de la calle, el cielo estaba comenzando a nublarse y pronto caería una tormenta, pero aquella jamás se compararía con la que él acababa de experimentar arriba en la habitación de la mujer que le dio a luz, porque madre jamás había tenido




Aunque intentó por todos los medios evitarlo, Junsu se vio finalmente con Hani, la chica actuaba más dulce de lo normal con él y eso estaba fastidiándolo, pero se comportó educado con ella, por mucho que tuvo deseos de alejarse de prisa. Ambos estaban sentados en la sombra de un frondoso árbol de la Universidad, ella había preparado el almuerzo y lo compartía con él, dándole de comer en la boca, mientras Junsu pretendía estar leyendo un libro, aunque no estaba concentrado en él

- Mi amor ¿Cuándo presentas los últimos exámenes?

- En una semana —respondió secamente. Pasó una página y suspiró tenuemente

-¿Estás cansado? —preguntó preocupada, Junsu cerró el libro y la miró

-¿Sabes? Mejor me voy, necesito concentrarme y…

- Te estoy estorbando —completó ella, con voz triste

- Sí —contestó secamente, sorprendiéndola, confundida no supo que decir, esperaba que él le dijera que No o algo similar para no hacerla sentir mal

- Perdóname, yo…

- Lo siento, no quise ser grosero —la interrumpió enseguida, aunque con tono poco amable, por lo que no reparó su falta, ella continuaba incómoda

- ¿Sabes? Estás algo presionado mi amor, no nos veamos hasta que pasen los exámenes ¿está bien? —propuso ella con amabilidad pese a que se sintió mal por la actitud de Junsu

- Perfecto —contestó sonriente, demasiado. Hani estaba confundida de nuevo, ahora ¿Qué significaba esa sonrisa de alivio? Por primera vez parecía darse cuenta que Junsu realmente no estaba con ella por gusto, pero ¿Qué lo obligaba?

- Hasta entonces —a pesar de todo sonrió como siempre, se acercó y lo besó en los labios, Junsu correspondió, se besaron por breves segundos y luego ella se levantó del césped, observándolo— Suerte en tus calificaciones

- Gracias. Adiós —levantó su mano y se despidió también con ese gesto, Hani sonrió por última vez y se alejó de ahí, Junsu suspiró con mayor alivio— No puedo creer lo libre que me siento —pensó con entusiasmo— Terminaré con ella antes de comenzar el próximo semestre, si lo hago ahora creerá que solo quería acostarme con ella y como ya lo hicimos… —se detuvo y recordó aquel día, volvió a sentirse como una basura, cerró los ojos y se obligó a pensar en otra cosa




El reloj marcaba las ocho de la noche cuando Yoochun llamó a la puerta del departamento de Jaejoong y Junsu, el mayor fue quien abrió, al verlo ahí sonrió con entusiasmo y se abrazó a su cuello, dándole luego un beso en la nariz

- Basta, no seas meloso —dijo enojado, lo agarró de los brazos y lo alejó, Jaejoong, acostumbrado a sus desprecios y mal humor no dijo nada, solo sonrió

- Junsu aún no llega —informó mientras cerraba la puerta y el recién llegado entraba al departamento

- Ya es noche

- Sí, seguro fue a casa de su novia —dijo sonriendo burlonamente

- ¿Por qué lo aseguras?

- ¿No te conté? Ya comenzaron a tener relaciones sexuales, y tú sabes que después de la primera vez las que le siguen son más fáciles y frecuentes —respondió encogiéndose de hombros


Al oír esas palabras Yoochun frunció el entrecejo con coraje, Jaejoong se dio cuenta y abrió la boca ligeramente, sorprendido, conocía esa expresión

- Vaya, estás celoso —dijo asombrado— ¿Debo sentirme halagado que conmigo si lo compartas? —preguntó con burla, pero esas palabras enojaron a Yoochun

- Cállate idiota —respondió

- No te enojes amorcito —dijo haciendo puchero, luego fue hacia la cocina— Haré de cenar, les encantará… claro, si Junsu viene a dormir —soltó una risa traviesa mientras abría el refrigerador

- Así que ya te la estás follando —pensó Yoochun con calma— No cabe duda que tendré que esforzarme para que la botes de una vez por todas —sonrió con saña, no dejaría que Junsu lo olvidara, él y Jaejoong debían ser solo suyos, no lo compartiría con una niñita tonta

Nota de Autor. Gracias por seguirme leyendo, gracias por dejarme hermosos y reflexivos comentarios :) este capítulo fue un poco más introspectivo que otra cosa, la ausencia del lemon era completamente necesaria, lo que viene será muy fuerte, se los advierto, sobre todo a quienes son fans de Jaejoong. Hasta la próxima

4 comentarios:

  1. OH por mis Dioces¡¡¡¡ No pude dejar de sentir pena por mi ratoncito. El corazón me dió punsaditas con semejante escena madre e hijo, cuanto dolor el de mi Chunnie el solo queria ser amado y la vida le negó el amor que uno mas anehela, me ha costado trabajo el asimilarla ya que no me cabe la idea de que mi Ratita amando a mi suegrita y cuñado como los ama en la vida real, en un fic sea llevado a tales reacciones. En verdad que me asustan sus alcances en esta historia pero como lo dije antes, AMOOOO TODO DE ÉL, Junsu, ay pobre delfin creo que van a tocar fondo de una manera muy pero muy fuerte. Gracias por las actualizaciones frecuentes y por la buena redacción¡¡¡¡

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  2. Yoochun es un loco xD a ver que pasa con sus dos perras o.o maldito, ojalá el JAESU se enamore y lo dejen XD

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  3. Por la virgen María XD ese Yoochun si que está loco jajaja, pero sigue, tu fanfic es... interesante :p

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  4. Por la virgen María XD ese Yoochun si que está loco jajaja, pero sigue, tu fanfic es... interesante :p

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