Police Love: ¡¡FORBIDDEN!!. Cap 12 parte 1

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A Changmin aún le daban vueltas en la cabeza las palabras del Comandante.

Se supone que en este momento debía estar frente al Comandante tratando de incriminarlo por lo que, a estas alturas, Changmin ya estaba más que seguro. Sin embargo, estar de camino al museo sin duda no formaba parte de sus planes.

"Hubo un nuevo atentado al museo y quiero que tú te hagas cargo, Detective Changmin"

Desde que había hablado con el Comandante en su oficina que Changmin se sentía totalmente descolocado de su situación. Ya no sabía claramente qué pensar con respecto a ese hombre.

Después de pedirle al Inspector Yunho que fuera tras Kuguar, él había quedado solo con el Comandante, el cual le había dicho que debía encargarse de un asunto de robos. A Changmin no solo le preocupaba lo simple y desinteresado que habían sonado esas instrucciones. Como si el Comandante hubiera dado vuelta la página y remojado la pluma para comenzar a escribir una historia nueva. Olvidándose completamente que hace solo un día su tío había estado completamente perdido.

Aún más extraño le resultaba el hecho de haberle pedido al Inspector Yunho con toda seguridad que encontrara a Kuguar. Como si le hubieran avisado que Kuguar había actuado nuevamente.

Changmin sentía que todo había vuelto a ser como antes. Como esa vez que llegó a la Comisaría, solo que ahora él sabía más cosas. Y por supuesto que no las dejaría pasar.

De algún modo sentía que la historia de atrapar al ladrón, escapes y persecuciones volvía a empezar.

Ni siquiera había tenido tiempo de preguntarle con qué fuentes y razones quería atrapar a Kuguar nuevamente. Aunque claro, sabía perfectamente que el Comandante no necesitaba razones actuales para querer iniciar una nueva búsqueda del supuesto ladrón.

Por más que lo pensaba, Changmin no podía ordenar sus ideas ni mucho menos acercarse un poco a lo que el Comandante tenía en mente. Le hubiera gustado que en este momento el Inspector Yunho estuviera conduciendo aquel vehículo y poder compartir sus inquietudes con él. Pero por el momento, la realidad era otra. Estaba solo al lado de un policía de menor rango que él, esperando llegar a su nuevo destino.

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Había escuchado muchos rumores sobre aquella habitación, y a pesar de haber compartido algunas veces con Kuguar, jamás había tenido el "honor" de entrar.

Ahora que estaba ahí, se daba cuenta que estar en aquellas cuatro paredes no tenía nada de especial. Solo era una maldita habitación con cuatro paredes, una cama una puerta, ventana, baño y unos pobres muebles como cualquier otra. Aunque claro, lo que la hacía realmente distinta a otras, era que en aquella pieza vivía Kuguar, el famoso ladrón.

La sangre ya se había secado en su labio después de recibir el golpe de Yoochun. Ya no le dolía, pero aún sentía su boca hinchada por el impacto.

Desde que Jaejoong había dejado de interrogarlo y se había quedado solo, que trataba de ver alguna forma de salir de ahí. O por lo menos de desatarse, pero todos sus intentos habían sido en vano.

Ahora que ya no luchaba por salir, se preguntaba qué es lo que le haría el Comandante al saber que había fallado, y aún peor, que Kuguar lo había secuestrado y que trataba de sacarle información.

Por lo menos no había dicho nada, y aunque él sabía que era algo bueno, de seguro que al Comandante no le importaría. A ese sujeto le gustaba más recalcar las cosas negativas en otras personas que las positivas.

Según lo que le había dicho Yoochun ayer, al parecer aún no tenían muy claro lo que el Comandante planeaba. Tomaría eso como una ventaja, por lo menos les daría más tiempo a los planes que tenían.

Mientras analizaba los pro y los contra de su situación, la puerta se abrió dejando ver como Junsu entraba con una bandeja en sus manos y lo que parecía una pequeña botella.

Se acercó al hermano sin decir nada y se sentó en la cama frente a él.

El hermano tampoco dijo nada, solo se limitaba a ver lo que Junsu hacía. Vio como abría una pequeña bolsa y sacaba una tela blanca de ella, abrió la botella y le echaba un poco del líquido a la tela que tenía en la mano.

Se acercó al hermano y suavemente comenzó a pasarle el paño por el labio.

El hermano le hacía el quite a la mano de Junsu, no podía permitirse que ese sujeto lo curara o lo atendiera de esa manera.

- Si no te movieras sería más sencillo limpiarte.

- No necesito de tus cuidados.

- Y yo no tengo tiempo para tu orgullo. Tengo gente que atender abajo. - Dijo Junsu con un tono suave. Calmado.

Volvió a limpiarle el labio y esta vez el hermano se quedó quieto, aunque continuaba mirando a Junsu con cierta desconfianza.

- Siento mucho lo del golpe. - Decía Junsu mientras lo limpiaba. - Ayer Yoochun no se disculpó.

- No necesito sus disculpas para seguir viviendo.

- Pero sí necesitas quedarte quieto para seguir limpiándote.

Junsu tomó de la barbilla al hermano para hacer que se quedara tranquilo.

Una vez que hubo terminado, echó el pañuelo a una pequeña bolsa y la dejó sobre la bandeja.

- En serio no tenías que hacerlo.

- Creo que mentalmente hubieras vivido mejor si yo tan solo hubiera ignorado el golpe. - Dijo Junsu tomando la bandeja y caminando hacia la puerta. - Pero sé que físicamente me los estás agradeciendo. Además - Dijo al tiempo que abría la puerta y comenzaba a salir - hay pocos clientes y aproveché el momento para venir a curarte. Aunque si el local hubiera estado lleno, de todas maneras hubiera venido.

El hermano siguió mirando la puerta después de que Junsu había salido dejándolo solo nuevamente. Se supone que cuando secuestras a alguien para sacarle información no deberías atenderlo tan amablemente, ni mucho menos ocupar tu tiempo para curarle las heridas.

¿Qué se supone que había sido eso?

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Jaejoong despertó con un pequeño dolor de cabeza, abrió los ojos con dificultad tratando de reconocer el lugar en donde estaba.

Por más que miraba a su alrededor, solo podía ver paredes y algunas cajas amontonadas en un rincón. Intentó ponerse de pie, pero se dio cuenta que tenía manos y pies amarrados.

De pronto lo recordó. Uno de los hermanos lo había dejado inconsciente. Recordaba haber entrado a la Comisaría y haberse dirigido a la oficina del Comandante. El hermano le había dicho algo y luego todo se había vuelto borroso y de pronto, oscuridad.

Pero aun así lo recordaba.

"Changmin y Yunho están en peligro"

Maldita sea, tenía que salir de ahí e ir donde ellos lo antes posible.

- ¿Hola? ...¡¿Hola?!

Nadie respondía. No podía ponerse de pie. Miró a su alrededor y nada parecía servirle para romper la soga que lo amarraba.

Necesitaba ayuda para salir de ahí.

Buscó con la mirada y se dio cuenta que solo habían dos formas de salir de ese lugar. Una puerta y una pequeña ventana.

La ventana estaba completamente fuera de su alcance y para llegar a la puerta tendría que ponerse de pie.

Por más que lo pensaba le resultaba casi imposible el salir de ahí. Por lo menos no solo. En todos los años que había estado junto a Yoochun había aprendido que la mejor forma de escapar de tus problemas era improvisando, y por supuesto que si era posible, que otra persona lo solucionara por ti. Y eso es lo que haría.

Si él no podía empezar con una jugada limpia, lo mejor era esperar que tu adversario tomara el control del juego, pero por supuesto, que solo en la partida.

Fuera se escucharon unos pasos acercarse. Por lo que oía, era solo una persona.

Los escuchaba cada vez más cerca hasta que se detuvieron del otro lado de la puerta. Un momento de silencio y luego la puerta se abrió.

"Comienza el juego" Pensó Jaejoong.

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Changmin entró al museo como cualquier persona lo haría. Nada de guardias ni de armas que delataran su presencia. Era fácil mezclarse entre la gente, no necesitaba hacer mucho, ni mucho menos haber tomado clases de actuación para ello.

En la entrada se podían ver una gran cantidad de turistas tomándose fotos con los afiches y propaganda que había en las paredes. En el pasillo y en la entrada a la sala principal todo parecía tranquilo, nada fuera de lo normal. Ninguna señal de algún robo, ni siquiera se veía que hubiera más movimiento de guardias. Al contrario, todo parecía tranquilo, aunque la cantidad de gente que había en ese momento superaba la cifra que habría normalmente cualquier día a las 10:00 de la mañana. Changmin se paseaba por el pasillo observando las pinturas colgadas en las paredes, pero al mismo tiempo observaba todo a su alrededor. Era su don y su maldición al mismo tiempo. Buscar siempre algo sospechoso. Las parejas pasaban por el lado suyo ignorándolo completamente, muchas de ellas tomadas de la mano y sacándose fotos con cada pintura que veían o que llevara la etiqueta de "tesoro histórico". Había también familias compuestas de tres a siete miembros con niños pequeños, bebés en coches e incluso ancianas en sillas de rueda. Nada sospechoso.

Changmin comenzaba a pensar que el Comandante solo había querido alejarlo de su tío. No había ni señales de robo en aquel lugar.

- Disculpe - Dijo acercándose a uno de los pocos guardias que habían - Veo que este es un lugar muy seguro ¿no?

- Por supuesto. Cuidamos este lugar con nuestra propia vida.

- Wow~ Realmente sorprendente. - Tenía que tratar de sonar como un joven entusiasmado. Un completo adolescente fanático del arte y la historia, y al mismo tiempo, del orden y la seguridad. - Por lo que puedo ver, cada uno de ustedes es entrenado de una manera muy estricta ¿no?

- ¿Estricta? ¿A qué te refieres, joven?

- Lo digo porque por lo que veo hay muy pocos guardias cuidando el lugar y por lo que sé este es un lugar muy importante en la historia del arte de Corea. También sé que guardan las joyas más caras y famosas de toda Asia.

El guardia sonrió y le tocó el brazo a Changmin. - Nadie se atrevería a entrar a robar a este lugar, niño.

Changmin leyó el nombre del guardia en una placa que tenía en la manga izquierda de su uniforme. David.

- ¿Es usted nuevo en este trabajo? - Le preguntó.

- Llevo aquí una semana. Pero créeme, leí todo un informe y un historial sobre este lugar y no ha habido grandes robos. Por supuesto que sin contar el de aquel famoso ladrón.

Changmin sonrió al escucharlo. Sabía perfectamente de qué famoso ladrón hablaba.

- Aquel ladrón, Kuguar. Es el más buscado de todo Corea, y al parecer, el más deseado por las mujeres. Aun no entiendo cómo es que nadie lo ha atrapado, debe ser porque muchos ya no lo consideran un ladrón.

Seguramente el pobre hombre estaba pensando que él podría atrapar a Kuguar, y así poder ganarse la confianza de su jefe. Bueno, Changmin sabía que Yoochun no era de esas personas que te dejan bien con tu jefe. Por lo menos no, si tu misión era atraparlo.

- Disculpe, me dijeron que Usted sabía donde se encontraban las pinturas del siglo XX.

Una joven de unos 23 años, aproximadamente, se acercó al guardia.

- Por supuesto, acompáñeme por favor.

El guardia miró a Changmin y le hizo un gesto con la cabeza indicándole que su conversación había acabado. Changmin suspiró. Por lo menos ya sabía que nadie había entrado a robar en las últimas semanas. Tenía que volver rápidamente a la Comisaría. Tenía pruebas de que no habían robado nada en aquel lugar, por lo menos no desde que Yoochun había entrado. Era un buen motivo para encarar al Comandante. Lo había mandado a pescar donde no habían peces. De seguro que si empezaba a hacerle preguntas respecto a esto, el Comandante se vería obligado a contestar. Y Changmin ya tenía pensadas sus preguntas.

Debía salir de ahí para ir lo más rápido a la Comisaría. El policía que lo había llevado hasta ahí se había ido a hacer su trabajo a otro lugar, por lo que tendría que volver por su cuenta.

Para salir del lugar tenía que pasar por la sala principal. Iba caminando a la entrada, cuando su atención se desvió hacia un gran número de personas en círculo, que rodeaban una mesa de centro en la sala.

Iba a ignorar a todas aquellas personas, pero su curiosidad se lo impidió. Se acercó a ver qué ocurría. Pedía permiso para poder llegar adelante y ver algo. Muchas personas estaban con cámaras y la mayoría de las personas eran mujeres. Una vez que hubo llegado adelante no podía creer lo que veía.

La Rosa de los Vientos estaba dentro de la mesa de cristal. Intacta. Como si jamás la hubiesen sacado de ahí. Excepto por un pequeño detalle. Una pequeña nota estaba sobre el cristal.


"Cortesía de su querido ladrón,
Kuguar"




A Changmin se le aceleró el corazón inmediatamente. Eso solo podía significar una cosa.

Yoochun estaba ahí.

Miró hacia todos lados, lo buscaba con la mirada, pero solo veía mujeres rodeando el lugar. Sabía que Yoochun era el rey de los disfraces, pero no lo creía capaz de disfrazarse de mujer.

O eso es lo que quería creer.

Pero de algo estaba completamente seguro, Yoochun estaba o había estado en ese lugar. Si fuera así, debía fijarse muy bien en todas las personas. Conocía el proceso de disfraz del ladrón, no bastaba solo con una peluca y lentes de contacto, Yoochun era un poco más minucioso e incluso podía cambiar su rostro a su antojo. Como una especie de máscara de goma excesivamente delgada que incluso podía hacerlo parecer un recién nacido. Quizá ahora mismo lo estuviera mirando. O incluso, quizá el mismo guardia de recién haya sido Yoochun disfrazado.

Tratar de encontrarlo ahí dentro llevaría mucho tiempo. Así que solo había una forma de encontrarlo. Si él no podía llegar hasta Yoochun, Yoochun tendría que llegar hasta él.

Salió del círculo y avanzó hasta la salida. Miraba a cada persona que lo rodeaba, cuidadosamente. Sabía que si Yoochun estaba en ese lugar lo seguiría a donde él fuera.

Una vez que estuvo afuera caminó una cuadra, y hasta el momento, nadie lo seguía. Después, siguió avanzando y se alejó unas cuantas cuadras más, se dio vuelta esperando encontrarse con Yoochun frente a frente, pero detrás de él no venía nadie. Ni siquiera había salido una persona junto con él del museo. ¿Acaso se había equivocado?

No había ni señales de Yoochun.

Se dio media vuelta un poco decepcionado. Pero de pronto, como si se hubiera materializado de la nada, una mano apareció al lado de su cabeza para luego taparle la boca y arrastrarlo hacia un pasaje.








Yoochun no había hablado con nadie desde que se había separado de Jaejoong en la entrada de la Comisaría horas antes.

Su conversación en ese momento había sido corta. No necesitaba decir nada más. Solo quería ver a Changmin.

La noche anterior había pasado todas las horas pensando en él, y aunque había confiado en Jaejoong cuando le dijo que el verdadero Inspector Yunho estaba con él, no podía evitar el querer verlo y comprobarlo con sus propios ojos.

Pero ya habían pasado más de dos horas y Changmin no había llegado. No podía haberse perdido. Yoochun estaba consciente de que ese sabelotodo no se manejaba muy bien en la ciudad, pero estaba seguro de que por lo menos sabía llegar hasta la plaza desde la Comisaría.

Podía ser que el Comandante aún lo tuviera encerrado en la oficina ofreciéndole una de sus tantas charlas eternas, o también podía ser que lo haya mandado a encerrarse en la oficina a revisar papeles antiguos. Algo totalmente innecesario.

No podía mentir diciendo que estaba tranquilo. Estaba preocupado, pero no quería actuar de una forma imprudente. Así que solo tenía una alternativa. Si no podía saber de Changmin a través de Jaejoong, solo le quedaba una cosa por hacer. Ir donde estaba Changmin.

Es por eso que en estos momentos se dirigía hacia la Comisaría. Estaba solo a cuadras de llegar y sentía como el corazón se le aceleraba.

Decidió esperar un rato sobre el techo de la casa que estaba al frente. Aunque estuviera ansioso de entrar y ver que es lo que pasaba, tenía que ser precavido. Observar unos minutos desde aquel lugar no le vendría nada de mal. Necesitaba ver qué es lo que ocurría en la Comisaría a esas horas, y eso podría saberlo mediante la gente que entraba y salía de aquel lugar.

No se veía nada extraño. Gente pasaba por afuera de la Comisaría como siempre, de la cual solo un reducido número entraba para atender sus necesidades y molestias como ciudadano. Incluso el tráfico en la calle parecía normal, los autos circulaban de Norte a Sur tal cual lo señalaba la dirección de la calle.

Al ver que nada extraño pasaba, Yoochun se decidió a bajar y tratar de entrar a la Comisaría de alguna forma. Sin embargo, antes de alcanzar a hacer cualquier movimiento, vio una cara conocida saliendo por la puerta y comenzando a caminar rápidamente por la calle.

Era uno de los hermanos que ayudaban al Comandante.

Quizá, si no conociera bien a ese hombre, lo hubiera dejado seguir su camino tranquilamente, sin ninguna molesta sospecha invadiéndole sus pensamientos. Pero afortunadamente, lo conocía lo suficiente como para saber que algo se traía entre manos.

Yoochun era de esas personas que siempre seguían su instinto, y esta vez, su instinto lo estaba arrastrando hacia ese sujeto. Y, ¿quién era él para desobedecer a esa fuerza interior?

Puso en marcha sus pies y comenzó a seguirlo por la calle, siempre cuidando de que nadie lo reconociera y, por supuesto, que el hermano jamás supiera de que lo estaban siguiendo. Algo bastante fácil para un ladrón de su nivel.

Yoochun tenía esa leve sospecha de que el Comandante tenía que estar detrás de todo esto. Y ya, a estas alturas, era más que obvio pensar algo así.

Y no estaba de más considerar que aquellos hombres no eran exactamente la inteligencia en persona. Sí, las cosas podían estar a su favor.

Como siempre.

Por la cara de preocupación que llevaba aquel hombre, se podía sospechar que necesitaba ser cauteloso en lo que estaba haciendo. Yoochun creía que, lo más probable, aquel hombre tuviera que hacer uno de los tantos favores o mandatos del Comandante, o también, en esta ocasión se podría pensar de que el hombre estaba preocupado por su hermano. Era una opción válida.

De ser así, puede que de seguro se dirigiera a la Comisaría más cercana a averiguar algo sobre su hermano, quizá a interrogar a unos cuantos oficiales o guardias, ver unas cuantas cámaras de vigilancia o quizá creyera que su hermano podría encontrarse ahí. La Comisaría estaba relativamente cerca de donde se encontraban, solo necesitaba doblar a la izquierda y luego...

"Mierda"

Todo lo contrario a lo que Yoochun pensaba, el hombre no se dirigía a la Comisaría. No había doblado en la esquina que correspondía y ahora se dirigían en dirección contraria al que Yoochun pensaba que era su objetivo.

De pronto el hermano se detuvo bruscamente. Yoochun se metió por un callejón justo antes de que el hermano alcanzara a verlo.

"¿Qué diablos?"

"¿Por qué actuaba de forma tan sospechosa?"

Yoochun no podía evitar sentir curiosidad y emoción al mismo tiempo. Si hace un momento su centro de atención era Changmin, ahora toda su atención estaba puesta en los actos de aquel hombre.

"Lo siento, Changmin."

Pensaba mientras salía del callejón para continuar siguiendo al hermano.

"Pero a pesar de todo, sabes que sigues siendo mi misterio favorito"

Solo que en estos momentos, Park Yoochun necesitaba centrar cada célula de su cuerpo en descubrir qué es lo que buscaba el hermano.

Continuaron caminando por unas cuantas cuadras más, el hermano aún sin sospechar que lo estaban siguiendo y Yoochun aún sin ninguna idea concreta de lo que ese sujeto estaba haciendo. De pronto, el hombre se volvió a detener, miró hacia ambos lados y se metió a un auto policial que estaba estacionado en la orilla de la cuadra.

Yoochun supo que tenía que salir de ahí. No podía quedarse parado al lado del auto ni esconderse en un pasaje o dentro de una tienda hasta que el hermano se decidiera a hacer algo, porque cuando ese momento llegara, quizá Kuguar ya hubiera sido reconocido. Decidió cruzar y tratar de devolverse unas cuantas cuadras para luego caminar por su terreno favorito.

Los techos.

Llegó hasta el techo de la casa que se encontraba al frente del auto. Desde ahí podía ver claramente el interior del auto y los movimientos del hermano. Por ahora, éste solo estaba sentado dentro mirando los autos que pasaban por su lado, como temiendo ser descubierto. Yoochun sabía que algo estaba buscando el hermano, y no se iría hasta saber qué es lo que era.

Esperó alrededor de diez minutos sentado en el techo sin despegar los ojos del auto y nada sucedía. El hermano seguía mirando los autos pasar por su lado.

"¿Qué es lo que esperas? ¿Qué es lo que buscas?"

Yoochun comenzaba a desesperarse, mientras más lo miraba, más sentía que el hermano sudaba de nervio esperando a que algo llegara, a que algo pasara. Yoochun se sentía como un depredador esperando a que su presa hiciera algo para comenzar a perseguirla. Estaba escondido observando, acechando. Su presa sabía que algo lo observaba, sabía que algo ocurriría si se movía. Yoochun esperaba a que ese algo pasara para atacar. Sus ojos no se despegaban de la cara del hermano, no dejaba de mirarlo mientras los latidos de su corazón comenzaban a hacer eco en su cabeza. Por un momento, todo a su alrededor se volvió negro, solo era él, el auto de enfrente y los malditos latidos de su corazón.

Hasta que sucedió.

La cara del hermano cambió completamente, sus ojos habían sido atraídos por un auto. Un auto policial pasaba por al lado suyo a una velocidad regular. Fue entonces cuando encendió el motor y empezó a seguir a aquel auto.

Yoochun lo había visto todo. Pero más que haberlo visto todo, había visto el porqué del comportamiento del hermano.

"Con que eso era" Sonrió mientras se ponía en marcha para seguir aquellos autos.

Yoochun pudo ver que dentro del auto policial que había visto el hermano, iba una persona que de seguro era el objetivo del hermano. Yoochun estaba seguro de eso.

Aquella persona era Shim Changmin.

"El destino nos une, pequeño" Pensó Yoochun mientras bajaba del techo.





Seguir a los autos policiales no había sido exactamente lo más fácil que le había tocado vivir a Yoochun. Por supuesto que no se fue corriendo tras aquellas máquinas con ruedas. No era estúpido. Y convencer a un taxista o a un bus de que lo llevara... digamos que esa idea ni siquiera se le había pasado por la cabeza.

Pero convencer a una linda dama con auto de que llevara al famoso ladrón a cambio de darle "el momento inolvidable de su vida", no había sido del todo imposible. Sobretodo si aquel ladrón estaba completamente dotado de carisma y un extenso conocimiento del trato femenino. Y por supuesto, una sonrisa fatal que hacia que fuera prácticamente imposible decirle que no. Eso y que además se trataba de Kuguar. Inteligencia, belleza y coquetería en un solo ser.

Después de indicarle a la mujer de que siguiera a los carros policiales, Yoochun se fue todo el camino sentado solo concentrado en la dirección que seguían, y claro, sin pasar por alto las miradas de reojo que le daba la joven cada vez que podía despegar la mirada del frente. Los autos se detuvieron, para sorpresa de Yoochun, frente al museo. Yoochun tuvo que decirle a la mujer que siguiera y se detuviera unas cuantas cuadras más al norte. Se bajó del auto para dirigirse al museo, pero antes de que alcanzara a estar completamente fuera, la mujer lo tomó del brazo.

- Lo prometiste ¿no?

- Sí, y he cumplido mi palabra - Dijo Yoochun con la mejor de sus sonrisas. - Acabas de vivir el momento más inolvidable de tu vida junto a Kuguar - Dijo Yoochun cerrándole un ojo.

La mujer se descolocó por completo. - Pero dijiste que...

- Que le daría un momento especial a tu vida y así lo hice. No todo es sexo en esta vida, señorita.

La mujer abría y cerraba la boca para decir algo.

"Pobre mujer. Que malo eres Yoochun, nada te cuesta darle un poco de lo que quiere"

- Ahora si de verdad quieres un momento especial en tu vida - Dijo Yoochun sacando un papel del bolsillo de su pantalón. - Solo llama a este número cuando gustes.

Yoochun le pasó un papel en donde había un número de teléfono anotado, cerrándole el ojo a modo de despedida.

Yoochun avanzó hacia el museo sin volverse a mirar a la mujer de nuevo. De seguro estaba mirando el papel y sonriendo mientras planeaba cuándo podía llamar al número que Kuguar le había dado personalmente.

Lamentablemente, Yoochun no había alcanzado a ver hacia dónde habían ido Changmin y el hermano, así que tendría que esperar hasta que alguien saliera del museo. Porque Yoochun podía apostar lo que quisieran a que ahí es donde estaban.

De todas maneras, le parecía sumamente extraño el hecho de que el hermano haya estado siguiendo a Changmin, pero aún más extraño era que Changmin haya ido al museo sin tener ninguna razón. ¿Acaso ya sabía que Yoochun había estado ahí la noche anterior? No podía ser posible. Las únicas personas que sabían que había estado ahí eran Jaejoong, el hermano secuestrado y él. Y era completamente imposible que alguien le hubiera dicho.

Era obvio que si el hermano había estado ahí anoche para devolver la joya era porque el Comandante tuvo que haberlo enviado. Y era lógico pensar también, que el otro hermano también estaba al tanto del plan de la devolución de la joya. Por lo tanto, el único desinformado que no encajaba en la situación era Changmin. Las alertas interiores de Yoochun estaban todas encendidas y solo emitían un sonido "¡Changmin está en peligro! ¡Changmin está en peligro!" Yoochun debía ser paciente y esperar fuera del museo a que algo ocurriera.

Nuevamente.

Esperó por unos cuantos minutos y fue entonces, cuando vio salir la silueta de Changmin por la entrada principal. Se veía un poco alterado, miraba hacia todas partes como si buscara a alguien. Luego comenzó a caminar en dirección contraria de donde Yoochun se encontraba. Por supuesto, que este comenzó a seguirlo. Changmin cada vez empezaba a caminar más rápido y Yoochun sentía que para poder mantener su ritmo y distancia tendría que comenzar a correr. Pero no fue necesario, ya que antes de empezar a acelerar el paso, Changmin se detuvo de golpe y miró hacia atrás.

Yoochun se puso por detrás de Changmin y sin pensarlo dos veces (el hermano de seguro lo estaba buscando) le tapó la boca a y lo llevó hasta un pasaje.

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El Comandante entró a la habitación y al ver a Jaejoong amarrado en un rincón, no pudo evitar sentirse la persona más poderosa.

- Oficial. Es un placer verlo.

Desde que había escuchado los pasos de alguien acercarse a la puerta que Jaejoong se había hecho una idea de las personas que podían ser. Y aunque sabía que el Comandante encabezaba esa lista de personas, hubiera sido más fácil si hubiera sido cualquier otro.

Al parecer, la suerte no estaba de su lado. O simplemente, la suya no era como la de Yoochun.

- Veo que no le sorprende para nada el verme. - Dijo el Comandante tomando una silla y sentándose frente a Jaejoong. - Es una pena. Quería que se llevara una pequeña sorpresa.

Jaejoong a pesar de todo estaba tranquilo. Tampoco le servía de nada alterarse. Estando amarrado y en su situación, ni aunque tuviera todo el odio del mundo podría salir de ahí. Así que prefería guardar energías.

- Y bueno, ¿qué es lo que quiere decirme?

El Comandante sonrió. - Veo que está demasiado tranquilo para estar en una situación así, Oficial. Después de todos estos años en la Comisaría, sabe como manejarse frente a una situación como ésta.

Jaejoong no contestó. Tenía que mantener la calma el tiempo suficiente para luego encontrar su oportunidad de atacar. Además, de verdad le interesaba saber lo que el Comandante tenía que decir.

- Puedo decirle, Oficial, que si yo estuviera en su lugar trataría de no hacerme enojar. Por lo menos no si desea mantener a las personas que quiere a salvo.

- No tengo familiares en la capital, Comandante.

"Astuto, muy astuto" Pensó el Comandante.

- Le contaré mi plan. - Dijo cruzándose de piernas. - Quiero atrapar a Kuguar, ¿sabe?

Jaejoong no dijo nada. Trató de no demostrar ninguna reacción, como si el Comandante solo estuviera pidiéndole un pañuelo o algo.

- Quiero que ese maldito ladrón pague por todo lo que me ha hecho, ¿entiende?

El Comandante trataba de encontrar alguna reacción en Jaejoong. Algún sentimiento. Después de todo, el hombre sabía que el Oficial tenía alguna relación con el ladrón. Solo que lo estaba probando. Quería que el Oficial cediera ante la presión y hablara por su cuenta. Así le haría las cosas más fáciles de todas formas.

- Entiendo. ¿Lo quiere vivo o muerto?

- ¿Pretende ayudar con su captura?

- Es por eso que me trajo hasta acá ¿no? Solo suélteme y con el Inspector Yunho y el Detective Changmin atraparemos a Kuguar.

- Se cree muy listo ¿no, Oficial? Claro que ayudará al Inspector Yunho a atrapar a Kuguar. Pero lo hará desde aquí. Su papel en esto es solo contestar las preguntas que su Comandante le haga. Y pobre de usted que se atreva a mentir - El Comandante se levantó de la silla y fue hacia la puerta para ponerle seguro. - Porque tengo pensado llevar a cabo ciertas formas de hacerlo hablar con la verdad. Y aunque grite y llore, creo que nadie podrá escucharlo desde aquí.

Okey, Jaejoong estaba empezando a ponerse nervioso, pero no podía mostrarse débil. Eso es justamente lo que el Comandante esperaba y no le daría esa satisfacción.

- Sabe dónde estamos ¿no? - Le preguntó el Comandante.

Jaejoong comenzó a mirar el lugar. Las paredes estaban todas hechas de acero, el suelo era frío y eso hacía que el ambiente igual estuviera helado. Lo único que se podía ver en toda la sala era un montón de cajas amontonadas sin una etiqueta o palabra que permitiera saber qué es lo que se guardaba en su interior. Y también, llamaba la atención el hecho de que no había más ventanas que la que estaba arriba en la pared al frente de Jaejoong.

- ¡Hola! ¡¡HOLA!!

El Comandante comenzó a gritar mientras abría los brazos y giraba lentamente. Luego miró a Jaejoong y comenzó a reír.

- Nadie nos escucha acá, Oficial. Así que no trate de pedir ayuda.

- No veo la razón de ser tan violentos, Comandante. ¿Ha oído hablar de los buenos modales?

- No trate de hacerse el listo conmigo, Oficial. No crea que me comprará con su cara de niño bueno e inocente.

- No trato de ser bueno e inocente. Solo pido un trato más humano.

- ¿Un trato más humano? - Rio el Comandante.

- Exacto. ¿No le parece mejor que vayamos a algún bar y hablemos de esto con unas cervezas?

- Veremos qué tan bien se porta a lo largo del desarrollo de la interrogación, y luego veremos si merece algo más humano.

En el preciso momento en que el Comandante encendió un cigarrillo después de sentarse en la silla nuevamente, Jaejoong supo que el juego había comenzado, sin embargo, las cosas no estaban saliendo como él tenía pensado. Lamentablemente, él no era el que dirigía la partida del juego.

- Tiene algún tipo de relación con Kuguar, ¿no es cierto, Oficial?

- Por supuesto. La misma que tiene usted y el Inspector Yunho con ese sujeto. Es un ladrón y yo un Oficial después de todo.

- Pero al parecer lo conoce más que todos nosotros juntos ¿no?

- Bueno, he estado involucrado en mucho de sus casos, he interrogado a muchos de los guardias que lo han visto y ah, también he tenido la oportunidad de encontrarme con él.

- Creo que no me está entendiendo.

- Por supuesto que lo hago. Usted hace preguntas y yo las respondo. Ahora, no sé de qué forma espera que le responda, ¿estoy siendo muy informal, Comandante?

- No me causa gracia lo que dice, Oficial. - Dijo el Comandante botando el humo del cigarrillo por las narices.

Jaejoong pareció confundido. - Que yo sepa, no le he contando ningún chiste, Coman...

El Comandante agarró a Jaejoong de la boca con una mano y comenzó a apretarle las mejillas. - En serio. No me causa gracia.

Jaejoong lo miraba a los ojos, pero siempre manteniendo la calma. - Si lo que quería era reírse, debió haber traído a otra persona. No soy muy bueno con los chistes, ¿sabe?

El Comandante lo miró por un momento, y luego comenzó a girarle la cara al Oficial, enterrándole un poco las uñas. Lo mantuvo así un momento, haciendo que a Jaejoong le doliera el cuello y la mejilla que estaba siendo apretada. - Pensé que era alguien inteligente, Oficial - Dijo por fin para luego soltarlo y acercar un poco más la silla hacia Jaejoong.

- Mi cociente intelectual es 108, si le sirve de algo.

- Me he dado cuenta, que el Detective Changmin no se ha concentrado en este caso como lo hace comúnmente.

- ¿A qué se refiere?

- Leí su expediente, Oficial. No crea que hubiera contratado a cualquier Detective para atrapar al ladrón. Es por eso que me interesé en Changmin, por lo que leí y escuché de él, su forma de trabajar es bastante minuciosa. En todos los casos que ha resuelto, siempre busca información por su cuenta, trata de adelantarse a los hechos.

- Me di cuenta, Comandante, desde que llegó que ha estado pendiente de cualquier acto que haga Kuguar.

- Pero es curioso, ¿sabe? - Dijo mientras apagaba el cigarrillo en la suela de su bota. - Al principio con la carta lo hizo excelente, y no esperaba menos de él. Pero ahora lo noto un poco más desinteresado del tema.

- Oh, entonces ahora lo entiendo. Todo esto se debe más bien a una charla sobre la ineficiencia del Detective Changmin, más bien, su preocupación como Comandante de que todos sus hombres estén trabajando como usted desea ¿no?

- ¿Usted no siente que el Detective Changmin sea ineficiente?

- Pues... No lo sé. Fue el que ayudó a dar con Kuguar en el museo ¿no?

- Y también el que lo dejó escapar.

- Se escapó. Nadie pudo hacer nada en cuanto a eso.

- Pero usted sí, Oficial. No crea que no me di cuenta, en cuanto salió corriendo tras el Inspector Yunho, lo primero que hizo fue sacar el arma, pero cuando llegamos al museo, no la ocupó. La sostenía con ambas manos mientras veía como el Inspector Yunho y yo disparábamos contra Kuguar.

- Me disculpo, fue más bien por una cosa de rangos. Soy solo el Oficial y ustedes eran el Inspector y el Comandante, si le llegaba a disparar, no podía darme el crédito de haber atrapado al ladrón. Yo creo que por eso Changmin tampoco disparó.

- ¿Hasta cuándo seguirá con las mentiras? - El Comandante se había levantado de la silla nuevamente, y ahora tenía a Jaejoong agarrado del cabello tirándole la cabeza hacia atrás. - Traté de ser bueno con usted, Oficial. No veo la razón por la que lo sigue protegiendo, solo diga la verdad y todo esto terminará más rápido.

- Quizá yo no quiera que esto termine. - Dijo Jaejoong cerrando un ojo por el dolor.

- Solo hace que las cosas sean más difíciles para usted.

- Nunca he pensado que mi vida es fácil.

- Dígame dónde está Kuguar.

- Pregúntele a alguien que sepa y que realmente le importe.

- Oh, si que le importa, Oficial. - Sonrió el Comandante. - Y a mí también me importa y tengo algo de prisa, así que si no le molesta, haré que esto avance de una forma más rápida.

Rápidamente, el Comandante soltó el cabello del Oficial y lo golpeó en el estómago. Jaejoong no pudo aguantar el grito de dolor que salió de su garganta. No podía ni siquiera agacharse del dolor, las amarras no lo dejaban.

- Siéndole sincero, Oficial. - El Comandante hablaba mientras se dirigía a un rincón de la bodega. Jaejoong pudo ver como de atrás de unas cajas sacaba un palo de golf y lo tomaba firme con ambas manos, mientras miraba uno de los extremos. - Ya quería que llegáramos a esta parte de la interrogación. Ahora sí, hablará por su cuenta, o le prometo que las palabras saldrán solas de su boca.

----------

Changmin tenía la espalda pegada contra la pared, al fondo del pasaje. Yoochun estaba parado frente a él aún con una mano en su boca, pero sin ejercer presión.

- Yoochun... - Sonrió Changmin - Sabía que estabas aquí.

Yoochun en vez de responder, volvió a taparle la boca. Según sus cálculos, el hermano debía estar pasando por al lado del pasaje en este momento. Esperó unos minutos, hasta estar más o menos seguro de que nadie los escuchaba y que no corrían ningún peligro. O por lo menos, estar seguro de que el hermano se había alejado lo suficiente.

Gracias a Dios el pasaje tenía forma de L y en la posición en la que estaban, nadie los podía ver.

Entonces miró a los ojos a Changmin, sacándole la mano de la boca. Por un instante, sintió un gran alivio en su corazón. Changmin estaba sano y salvo de nuevo. Y Dios, desde la noche anterior que tenía ganas de verlo, de asegurarse de que estaba bien.

- ¿Qué sucede? - Preguntó Changmin tratando de buscar alguna respuesta en los ojos de Yoochun.

Yoochun sonrió desviando la mirada hacia un lado y poniendo una mano en la pared. - Aún no puedo creer que no sepas cuidarte solo, Changmin.

- ¿De qué hablas?

- Ni siquiera es necesario observarte detenidamente por más de dos minutos para saber que te venían siguiendo. Te estás acostumbrando a que te cuide la espalda, ¿no?

Changmin sonrió. - Creo que serías un buen guardaespaldas.

Yoochun se acercó más a la cara de Changmin. - Pues yo diría que te gusta la idea de que te vigile todo el día.

- Yo nunca dije eso.

- Pues lo siento, pero eso es lo que llegó a mis oídos, detective.

Yoochun acercó sus labios a los de Changmin y lo besó. El contacto con su boca era una de las cosas que más disfrutaba. Sentía que había pasado mucho tiempo desde la última vez que se habían besado. Y al parecer, Changmin también lo sabía, porque se dio su tiempo antes de alejarse.

Antes de separarse, Yoochun mordió el labio inferior de Changmin, haciendo que este sonriera.

- ¿Dónde estabas? - Preguntó Changmin agarrando a Yoochun de los hombros y acercándolo más para besarlo de nuevo.

- Esperando... - Dijo Yoochun entre besos. - A que salieras del museo.

Agarró la cara de Changmin con ambas manos y le besó la frente.

- ¿Cómo sabías que estaba aquí?

- No lo sabía - Dijo acariciando la mejilla de Changmin con el pulgar.

- ¿Y cómo diste conmigo entonces?

Yoochun se alejó para poder mirarlo mejor a los ojos. - El destino, supongo.

- ¿Qué clase de destino? - Sonrió Changmin. - ¿Ese destino cuando el amor y la pasión unen a dos personas?

Yoochun sonrió. - Más bien, ese tipo de destino que tiene brazos, piernas y un hermano con el cual le sirven al Comandante.

Changmin lo miró. Esta vez no había ninguna sonrisa en su rostro. - ¿Entonces de verdad me seguían?

- ¿Crees que te mentía? - Dijo Yoochun sonriendo y acercándose para besar de nuevo a Changmin.

Pero Changmin no lo dejó. Al contrario, lo empujó hacia atrás y avanzó hacia la entrada del pasaje.

- ¿Hacia dónde se fue el hermano? - Preguntó.

Yoochun golpeó su frente con la pared y se maldijo por haber nombrado al hermano. Ahora sí que odiaba a ese sujeto, por su culpa había echado a perder un hermoso momento.

- Tranquilo, ya estás a salvo, Changmin. - Dijo dirigiéndose a donde éste estaba.

- ¿Cómo sabes que estamos bien? Además, no me preocupo por mí, apuesto a que el sujeto te quería a ti.

- No lo creo - Dijo Yoochun apoyándose en la pared y poniendo sus manos en los bolsillos del pantalón mientras veía cómo Changmin observaba a la gente que pasaba en la calle.

- ¿Por qué no? Yo sé cosas que tú no sabes, Yoochun. El Comandante nos llamó a su oficina hoy en la mañana y...

- Sí, lo sé. Y los tuvo ahí por un buen rato. Al principio pensaba que te había mandado a leer informes antiguos, pero luego me enteré que te había mandado al museo a revisar no sé qué. Supongo que por eso no fuiste a la plaza como Jaejoong te dijo ¿no?

- Yo no he visto al Oficial en toda la mañana.

- ¿No? Se supone que te diría que debíamos encontrarnos en la plaza, en el pasaje al lado de la Iglesia.

- Quizá estaba ocupado en otra cosa cuando yo salí de la oficina del Comandante. La cosa es que el Comandante me mandó al museo porque dijo que anoche habían robado de nuevo y que yo debía encargarme.

- ¿Anoche? Anoche no hubo ningún robo, créeme.

- Lo sé, lo acabo de descubrir. Pero espera, ¿cómo sabes que no hubo ningún robo?

Yoochun suspiró. - Escucha, te lo iba a decir cuando nos juntáramos hoy en la plaza, pero al parecer las cosas no salieron como quería.

- ¿Qué sucedió, Yoochun? - Changmin estaba comenzando a asustarse. Y Yoochun lo notó, por lo que trató de calmarlo.

- Descuida, no es nada malo. Al contrario, creo que nos beneficia. Ayer cuando estábamos en tu casa y llegó Jaejoong a decirnos que el Comandante te llamaba, yo no quise que fueras ¿cierto? Pues, pensé que sería peligroso para ti.

- Lo sé, así que tú fuiste en mi lugar.

- Pues cuando llegamos a la oficina del Comandante, nos tuvo un rato a los dos ahí. Hasta que le dijo a Jaejoong que saliera. Era el truco después de todo, ese hombre había planeado quedarse solo contigo desde el principio, pero antes de que Jaejoong pusiera un pie afuera de la oficina entró uno de los hermanos.

- ¿Y te vio?

- Por supuesto que me vio, pero al parecer no me reconoció. El Comandante nos hizo salir a los dos y, obviamente, Jaejoong también se dio cuenta de lo que sucedía. Le dije que tenía una idea sobre lo que pasaba, que debía venir al museo solo y que él debía volver a tu casa y decirte que todo estaba bien. No quería que te preocuparas.

- Algo sospechaba de todas formas - Sonrió Changmin. - Digamos que el Oficial no es muy bueno para mentir.

- Jamás lo ha sido. - Sonrió Yoochun también. - Bueno, resulta que vine al museo y tal como pensaba, el hermano también. Llegó unos minutos después de mí y su objetivo era devolver la Rosa de los Vientos.

- Espera. O sea... Es decir, ¿tú no fuiste el que devolvió la joya como yo creí?

- Veo que viste la joya ¿no? Pues, en teoría, yo devolví la joya y obviamente también fui el de la nota. - Dijo Yoochun cerrándole un ojo - Pero anoche cuando descubrí al hermano, digamos que tuvimos una pequeña charla, luego lo adormecí y devolví la Rosa de los Vientos.

- ¿Y dónde está el hermano ahora?

- En la taberna de Junsu. Es nuestra pista para dar con lo que planea el Comandante.

- ¿Y?

- ¿Y qué?

- ¿Qué han averiguado hasta el momento?

- Pues... Nada. Pero de algo nos va a servir el hombre, no te preocupes.

Changmin suspiró. - Creo que eso nos deja en una buena posición. Por lo menos tenemos un punto a favor ¿no?

- Un punto para Kuguar - Dijo Yoochun sonriendo, haciendo que Changmin también lo hiciera. - Pero bueno, ahora cuéntame tu versión de la historia.

- ¿A qué te refieres?

- Pues a que me digas sobre la llegada del Inspector, y por supuesto, qué es lo que hacías ahora en el Museo, sabelotodo.

- Bueno, mi tío llegó anoche a la casa cuando yo estaba con el Oficial Jaejoong. Pero, es extraño, no quiso decirme nada acerca de su desaparición.

- ¿Crees que... pueda estarle sirviendo al Comandante?

- ¿Mi tío? Estás loco, Yoochun. Lo respeta y todo, pero jamás haría algo tan sucio como ayudar con el juego del Comandante.

- El Comandante tiene sus medios, Changmin.

- Pero mi tío es un hombre inteligente, no se dejaría engañar por un hombre así.

- Tú eres un hombre inteligente, Changmin. Y el Comandante te ha engañado.

Changmin pareció preocupado de un momento a otro. - ¿Y cuál es el punto? ¿Atrapar a mi tío y mantenerlo lejos hasta que todo pase?

- Solo digo que trates de mantenerte alerta. Tú vives con el Inspector después de todo. No es como si lo estuvieras engañando ni nada, pero debes estar atento a cada movimiento que él haga.

- Las cosas se están complicando bastante. Jamás creí que atrapar a un ladrón terminaría en esto.

- Y esto aún no acaba. Y dime, ¿qué hay con el museo?

- En la mañana el Comandante me pidió que viniera al museo porque supuestamente habían robado algo el día anterior. Pero en cuanto llegué, me di cuenta de que nada había pasado, consulté con un guardia y solo me aseguró lo que pensaba. Así que tenía pensado volver a la Comisaría y tener un grato interrogatorio con el Comandante, pero antes de que saliera del museo vi la nota que dejaste en la mesa de la joya y... bueno, pensé que estabas por ahí disfrazado.

- Ya veo, por eso saliste tan inquieto del museo.

- Y bueno, ¿cuál es el siguiente paso?

- Pues, yo creo que si vuelves ahora a la Comisaría para hablar con el Comandante sobre lo del Museo, solo perderás el tiempo. De seguro, te saldrá con alguna mentira y así no llegaremos a nada.

- ¿Entonces?

- Por el momento solo podemos volver con Junsu. Es allá donde más cosas podemos hacer, de seguro Junsu habrá sacado un poco de información de sus clientes. También podrás ver al hermano e interrogarlo, ya sabes, quizá a ti te vaya mejor con el sujeto. Y por último, de seguro Jaejoong estará allá y tendrá algo que contarnos.

- Tienes razón. ¿Y qué hay de mi tío? ¿No debería volver a la Comisaría para vigilarlo?

- Dices que el Comandante lo mandó a buscarme ¿no? Pues, déjalo, por el momento eso no será problema. Ahora, mejor vámonos ya.


---------

Junsu estaba sentado en la cama. Tenía una bandeja sobre sus piernas, y miraba fijamente al hombre que estaba frente suyo.

El hermano trataba de evitar la mirada de Junsu por completo, y aunque estaba amarrado en la silla con ambas manos atrás, hacía lo posible por tratar de esquivar la mano de Junsu.

- En serio, si no comes nada vas a enfermarte.

- Ya te lo dije, no tengo hambre y aunque la tuviera no dejaré que me alimentes de esta manera.

Junsu dejó la cuchara sobre el plato. - ¿Entonces qué quieres que haga? No puedo soltarte, y es la única forma que se me ocurre para que comas algo.

- Solo deja de preocuparte por mí ¿sí?

- Oh, lo siento. Pero estás en mi taberna, estás bajo mis cuidados y eres el hombre secuestrado de mi amigo. Y mientras sigas bajo esta situación, tengo que por lo menos darte alimento ¿sí? Así que ya deja tu estupidez de "no dejaré que me alimentes" a un lado y come.

El hermano miró a Junsu y trató de controlar su rabia. Junsu volvió a llenar la cuchara y la llevó a la boca del hermano. Como no podía oponerse más, solo le quedó comer de lo que Junsu le daba.

- No era tan difícil ¿cierto? - Sonrió Junsu mientras llenaba nuevamente la cuchara.

- Se nota que jamás has tenido a alguien secuestrado. No tienes idea del verdadero trato.

- Pues, mañana mismo iré a comprar el libro en donde te enseñan a cómo tratar a los prisioneros ¿correcto?

- No es chistoso. - Dijo el hermano después de recibir su segunda cucharada de comida. - Hablo en serio, cualquiera que te viera tratándome así, de seguro se reiría en tu cara.

- ¿Y cómo se supone que debería tratarte? ¿Pinzas? ¿Tortura? ¿Máquinas del dolor?

- Yo ocuparía eso.

- Pero por el momento yo soy el que pone las reglas y tú mi víctima ¿sí?

El hermano solo cerró la boca. No quería contestar nada más. A su juicio, Junsu estaba siendo un tonto al tratarlo de esa forma. Un completo idiota. Pero aun así, una parte de sí no podía dejar de estar tranquila. No tenía la menor idea de por qué Junsu estaba siendo tan bueno con él. Bueno, "bueno" en el sentido de que lo tenían secuestrado para sacarle información y al mismo tiempo le daba la comida en la boca y le curaba las heridas.

- Y... ¿Por cuánto tiempo has estado sirviéndole al Comandante? - Preguntó Junsu tratando de sonar desinteresado. Como si nunca hubiera tenido planeado empezar una conversación de ese tipo para saber más cosas del hermano. Como si Yoochun jamás le hubiera dejado esa misión antes de irse quién sabe dónde.

- ¿Acaso es algo relevante?

- Por lo que sé, tú y tu hermano han estado viviendo en la calle desde hace muchos años. Cualquiera podría pensar que estás con el Comandante desde hace algún tiempo.

- Pues que piensen lo que quieran.

Junsu terminó de darle la última porción de comida. - Ahora que recuerdo - Dijo preocupado - Jamás pregunté si te gustaban las verduras.

- Idiota - Respondió el hermano. Pero no pudo evitar que se le escapara una pequeña sonrisa.

- El único idiota aquí, eres tú.

Junsu estaba dejando la bandeja sobre la cama cuando escuchó aquella voz. Rápidamente miró hacia la puerta y vio a Yoochun y Changmin entrando a la habitación.

- Pensé que llegarías más tarde, Yoochun. - Dijo Junsu haciéndole un lugar a Yoochun para que se sentara en la cama.

- Yo igual lo pensaba, pero ocurrieron ciertos imprevistos y me encontré con este mocoso. - Dijo apuntando a Changmin.

Changmin solo sonrió negando con la cabeza y luego se sentó al lado de Yoochun.

- Así que éste es el hermano que secuestraste ¿no?

- Es tan satisfactorio saber que el Comandante tenía razón. - Rio el hermano.

Yoochun y Changmin se miraron. - ¿El Comandante lo sabe?

- Lo sospechó siempre. Pero no tenía una prueba para comprobarlo.

- Eso es tranquilizante. - Dijo Junsu.

- Es el Comandante, idiota. No necesita pruebas para incriminar a alguien. Solo se guía por sus ideas y ya.

- Veo que así es como le pagas a alguien que te ha tratado bien ¿no? - Yoochun estaba sentado frente al hermano. - Junsu, solo ve abajo a atender el bar, yo y Changmin nos encargaremos.

- Pero... Aún falta el postre. - Dijo Junsu mirando la bandeja.

- Se lo puedes dar después, ahora necesito trabajar.

Junsu movió la cabeza afirmativamente y salió de la habitación con la bandeja en las manos.

- Su amigo es un idiota ¿no? - Dijo el hermano una vez que se hubo cerrado la puerta.

- Pues digamos que nosotros no estamos frente a la inteligencia en persona después de todo - Se burló Yoochun. - ¿O no, Changmin?

- No sé tú, Yoochun, pero yo solo veo a un idiota amarrado a una silla en este lugar.

- Como sea - Dijo Yoochun sonriendo - Entonces ¿dices que el Comandante ya está enterado de que el Detective Changmin está de mi lado?

- Por favor, el Comandante no es un tonto. Por supuesto que sabe que Changmin y tú son aliados, o algo así.

- ¿Hace cuánto tiempo lo sabe?

- Comenzó a sospechar desde aquella vez en el museo.

- Pero jamás me dijo nada de todas las veces que iba a su oficina - Dijo Changmin.

- No lo sé. El Comandante es un saco de misterio, ni siquiera a nosotros nos dice sus planes completos.

- Eso es obvio. - Yoochun se levantó y se acercó a la ventana. - A las marionetas jamás se les dice nada, solo se utilizan y cuando ya no sirven se desechan.

- Nosotros no somos sus marionetas, Kuguar.

- Los utiliza por su propio beneficio. Cualquier día los puede dejar botados en la calle como si jamás los hubiera conocido.

- Estás equivocado, Kuguar, el Comandante jamás haría algo como eso.

- Lo hizo con el Inspector. Lo utilizó, lo secuestró y ahora lo amenaza para que lo ayude ¿no es cierto?

Changmin miró a Yoochun. ¿Qué se supone que estaba haciendo Yoochun? Se supone que no dirían nada acerca del secuestro del Inspector Yunho. Como si no supieran. Eso es lo que habían acordado antes de entrar a la habitación. Se supone que harían creer al hermano que no tenían idea de nada. Y de verdad que no lo sabían. Changmin sabía que el Comandante tenía a su tío, pero ¿qué era eso de que lo había utilizado y que ahora lo tenía amenazado?

- ¿Cómo sabes eso?

- El plan del Comandante siempre fue utilizar al Inspector Yunho ¿no? Pensó que sería fácil hacerlo su aliado, tenía toda su confianza y su respeto después de todo.

- No sé de qué me hablas.

- Por favor, no te hagas el tonto ahora, sabes que el Comandante siempre quiso que el Inspector estuviera de su lado para poder atraparme.

- Estás inventando cosas, Kuguar.

- Pero el Comandante no esperaba a que el Inspector fuera tan difícil de dominar.

- Yoochun, ya es suficiente. - Dijo Changmin.

- Es por eso que lo secuestró. Quién sabe, quizá hasta lo torturó para poder sacarle información.

- Yoochun...

- En serio, deberías dedicarte a escribir novelas, Kuguar.

- Se dio cuenta de que las torturas no funcionarían con el Inspector y lo amenazó.

- Yoochun, no es chistoso lo que dices. - Changmin se levantó y comenzó a acercarse a Yoochun.

- Mira, ni siquiera el Detective Changmin te cree. Mejor vete a inventar historias a otra parte.

- Es por eso que lo dejó libre. Apuesto a que lo amenazaron con Changmin, es por eso que lo vigilabas ¿no? Tú eras el hombre que merodeaba la casa del Inspector mientras éste no estaba.

- Ni siquiera tienes pruebas de lo que dices, Yoochun. - Changmin lo agarró de un abrazo. Solo quería que acabara con esto, escuchar todo ese tipo de cosas hacía que le doliera el corazón. Su tío no podía estar pasando por todo esto.

- Si no es cierto, entonces dime por qué el Comandante mandó al Inspector a atraparme esta mañana.

El hermano pareció preocupado. - Él no hizo eso. No ocuparía al Inspector hasta que nosotros le lleváramos a Changmin vivo o muerto.

Changmin se dio vuelta y miró al hermano. - ¿Estás diciendo que es verdad todo eso?

- ¡El Comandante solo quieres a Kuguar! - Gritó el hermano - No es nuestra culpa que ese idiota se esté refugiando en otras personas.

- ¿Y pretende secuestrar a todo el que me hable?

- Se conforma con la gente que está a tu alrededor.

Yoochun sonrió. - Es justamente lo que quería oír.

Comenzó a caminar hacia la puerta con Changmin siguiéndole el paso.

El hermano quedó solo y sorprendido en la habitación. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Le había dado alguna información importante? Había sido cuidadoso con las cosas que había dicho. En ningún momento soltó más palabras de las necesarias.

- ¿Lo conseguiste? - Preguntó Changmin una vez que hubo cerrado la puerta.

- No es exactamente lo que vina a buscar, pero cualquier información sirve. Supongo que sabes lo que sigue ¿no?

- Por supuesto, planeas que mantenga a mi tío fuera de esto ¿no?

- Exacto, estoy casi seguro de que el Comandante tiene amenazado al Inspector Yunho. Y la única forma de que el Inspector quede tranquilo es mostrándole que tú estás bien.

- ¿Pretendes que lo saquemos de la ciudad o algo así?

- Solo me basta con que lo mantengas ocupado todos los días. Pídele que te ayude con la investigación o inventa algo.

- Descuida, creo que puedo hacer eso.

- Lo sé - Sonrió Yoochun – Por cierto, buena actuación allá adentro.

- Dijiste que querías que actuara como un total desentendido, y eso hice. A diferencia tuya, yo sí sigo órdenes.

- Pues mi siguiente orden es que te quedes aquí en la taberna y no vuelvas a la Comisaría.

- Debo volver al trabajo, Yoochun.

- Oh no, todo menos eso. Ahora que sé que el Comandante hará lo que sea para llegar a mí, no te perderé de vista.

Changmin lo miró y luego sonrió. - Sabía que te encantaba vigilarme.

- No te creas irresistible, mocoso.

- Entonces estaré abajo con Junsu. Por cierto - Dijo antes comenzar a bajar por los escalones - No he visto al Oficial Jaejoong en todo el día.

- No te preocupes, debe estar por volver. Yo creo que el Comandante lo tiene encerrado en su oficina con una montaña de papeles.

4 comentarios:

  1. Oh! Men!!!

    3 Dias en leer el capo u.u estoy cansadita pero seguire leyendo este fico es genial lo amo ♥ _ ♥
    I love you autora kekekeke xD disculpa si suena algo raro pero este fico lo amo

    ......

    seguire leyendo el sig. capo xD

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  2. ame el capo

    de verdad me dejas intrigada

    ya lei la siguiente por errores

    pero igual pon un capitulo especial

    para el lemon plis me encanta esta historia

    Junsu es bastante amable lo admiro

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  3. llevo semanas tratando de leerlo XD, o dias ._.?.. demoniosya no se.. mi trabajo consume mi tiempo y ganas T.T, mañana leo el final.... y es que no quiero pq.. me encanta tu fic y.. cuando llegue el final sentiré un vacío muuuy grande T.T

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  4. Anónimo9/26/2014

    Waaaaaa te rayaste con este cap ¡¡¡¡¡¡¡¡ me encanto eso con lo que Mi Yoochun le salio ala chica del coche jajajajajjaja eso vale oooorooooo justo al estili de my guapi casanova y eso de este mocoso aahhhh me fascinoó cada cosa de Yoochun en este cap tooodoooo pero lo que me hiso votarme de riza fue el tierno de Junsu jajajja tan atento y lindo el si que aplico eso de que al hombre se le conquista por el estomago jijji tan sutil nuestro delfin jijii. calificación DIEZ con palomiaaaa¡

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