Angeles & Demonios - Inmortales - Cap. 1

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Ciudad Luján, Argentina

El eco de sus pisadas resonaban en las viejas calles del lugar, a aquellas horas de la madrugada todo estaba totalmente oscuro y desierto mientras las calles eran iluminadas por las luces provenientes de las  farolas; solo unas cuadras más adelantes las torres de la iglesia se erguían orgullosas, un orgullo que él pronto destruiría. Estaba por reanudar su marcha cuando aquel frío y cortante filo abrió la piel de su majilla la cual sano al instante sin dejar ninguna marca o rastro en su piel perfecta.

-¿Sabes?...-aquella voz saliendo de uno de los callejones oscuros no produjo nada en él más que simple repudio al saber de quién provenía-pensé que los demonios no podían entrar a las iglesias, o es que acaso ¿piensas arrepentirte de tus pecado?

-Tks, me parece que la que debería arrepentirse de sus pecado eres tu angelita –en ningún momento su figura realizo ningún amago de girar su cuerpo o de  tomar alguna acción contra la persona que le hablaba desde las sombras-tu eres quien más debería rezar y temer cuando yo tenga la espada.

-Mi querido YunHo, olvidas un cosa- la rubia salió de las sombras mostrando una sonrisa arrogante en su rostro mientras con paso suave y elegante se dirigía hacia el rubio frente a ella-yo soy un ángel y lo que pretendes buscar allí dentro es mío por derecho, un derecho que tú perdiste cuando elegiste traicionar a nuestro creador.

-La verdad Minzy, es que si no fuera por el hecho de saber que eres un “ángel” juraría que un demonio y tú tienen la misma personalidad – YunHo se giró dándole el frente a aquella chica quien también salió de las sombras sonriendo-con respecto a tu “derecho” sobre esa espada, déjame decirte que yo aún existo y mientras sea así ni tú ni nadie puede reclamar algo que es mío.

-No te preocupes por eso YunHo -los ojos de aquella chica se tornaron de un color ámbar mientras un brillo salía de su mano izquierda, la verdad era que el rubio frente a ella no se inmuto en ningún momento y esto solo causo que un gesto de molestia se apoderara de la contraria- en un momento estarás muerto y esa espada será mía.

Mala Strana- Praga
Universidad Nacional de Artes

Caminar por los pasillos llenos de alumnos era algo molesto para muchos de los profesores que allí trabajaban, pero para ella era divertido, ver a aquellos jóvenes jugar, empujarse, molestarse y decirse de cosas le parecía divertido pues le recordaba viejo tiempo, muy viejos tiempos donde podía jugar de esa manera con sus hermanos, el tropiezo de uno de aquellos chicos contra su cuerpo freno su andar, pero también se detuvieron las risas de aquellos chicos al ver a la pelirroja con la cual habían tropezado.

-Eeh…yo, profesora TaeYeon yo….-Tae le tocó reprimir una risa divertida al ver la cara de espanto de aquellos chicos al notar que era ella con quien habían tropezado, tanto ella como JaeJoong era los profesores más populares de la universidad y no solo por ser buenos por lo cual los alumnos les mostraban más respeto y cuidaban más sus actos que con el resto del profesorado-lo siento no era mi intención yo….

-Javier respira profundo, tengo la impresión de que el aire que estas reteniendo le hace falta a tus pulmones – tras la pequeña broma de la chica, su alumnos fue suavemente despeinado antes de que esta prosiguiera su camino por el pasillo, en definitivo adoraba a sus alumnas. Se encontraba a mitad del pasillo cuando un fuerte trueno detuvo su caminar y el de todo el mundo en aquel lugar, aquel trueno había retumbado tan fuerte y generado tanto corriente de luz que fue como ver explotar una bomba, las nubes salidas de la nada oscurecieron el cielo mientras fuertes rayos comenzaron a deslumbrar y retumbar por todo Seúl, después de la primera impresión causada los alumnos retomaron sus pasos pero la rubia se acercó a la ventana colocando su mano sobre el cristal el cual comenzaba a ser empañado por las gotas de lluvia no pudo evitar tragar grueso comprendiendo de donde venía aquello- Ja….Jae ¿Qué significa esto?
-No lo sé Tae, no entiendo nada de esto -Jae estaba sentado frente al gran ventanal del último piso donde se encontraba el salón de clases, sus alumnos habían terminado de salir cuando su salón se llenó con la luz cegadora proveniente de aquellos truenos, un miedo le recorrió el cuerpo justo en el momento en la voz de su amiga retumbo en su mente, ambos tenían la misma duda ¿qué significaba aquello? –tal vez solo es una tormenta más.

-No lo es, lo sabes –un nuevo trueno cayendo sobre uno de los árboles del patio de la universidad, una figura negra dibujándose apenas los segundos necesarios para que ambos chicos lo vieran a lo cual los dos sintieron un enorme escalofríos recorrer sus cuerpo- e…ese era Aron ¿verdad?

-Sí…
Ciudad Luján, Argentina


El cuerpo sin vida de la rubia se volvió polvo con el soplar del viento  desvaneciendo ante los ojos del contrario; los ojos de YunHo perdieron aquel rojo que habían adoptado volviendo a ser sus ojos color gris de siempre, ojos que observaron sus manos llenas de sangre viendo como al igual que el cuerpo de Minzy esta desaparecía de sus manos en segundos, sus pasos resonaron de nuevo bajo la oscuridad de la noche llegando a los pocos minutos a la entrada de aquella imponente catedral. El suave deslizar de su mano frente a la gran puerta de madera fue suficiente para que estas se abrieran dándole paso al interior, la nave central era iluminada por las luces de colores provenientes del brillo entrante de la luna por los vitrales.

-Ya que no ayudaste en nada a detener a Minzy, pensé por un momento que por lo menos podrías conjurar mi espada –Su voz gruesa dejo escuchar el eco de sus palabras y paso mientras un chico pelirrojo y más bajo que él salía de entre los asientos uniéndose a él en la nave central.

-Lo intente, pero no me escucha- el pelirrojo le encaro mientras subía sus hombros en un gesto relajado – supongo que tenemos tres opciones, ya no está aquí, no responde porque soy un “Demonio” o simplemente no me escuchara mientras tú estés aquí, después de todo es tu arma, debe obedecer a su dueño hasta que alguien te mate-YunHo  sabía muy bien que las palabras de su compañero eran ciertas y de esas tres opciones la que más temía era que su espada ya no estuviera allí- no sería extraño, después de todo es una antigua catedral los vitrales se dañan y deben ser reparados o remplazados.

-Junsu si quieres seguir con vida, mantente lejos de mis pensamientos- YunHo sabía bien que además de una fuerza de los mil demonios su amigo podía leer la mente, por lo cual no le sorprendió que supiera lo que pensaba, pero si le molestaba ya que no le gustaba que hurgaran en su mente, la mirada de inocencia en el menor le saco una sonrisa arrogante antes de girarse frente a aquel altar mayor antes de comenzar a elevarse quedando en el centro de aquella cúpula. El brillo de la luna quedo opacado por el brillo proveniente de aquel chico, una honda de luz que se expandió por todo el lugar haciendo que los vitrales se opacaran, todos menos uno, aquel que estaba en el centro de la nave izquierda, al encontrar lo que buscaba su cuerpo se giró al tiempo que su mano derecha se extendió hacia aquel vitral, la luz se intensifico en aquella forma colorida de la cual segundos después una espada salió expedida hacia él, espada la cual tomo sonriendo al tenerla en sus manos después de tantos años, la luz que emanaba de él se extinguió mientras sus pies volvían a tocar el piso de mármol el cual volvió a sonar con las pisadas de su acompañante quien caminaba hacia la salida- YooChun…

-Los están vigilando YunHo- el chico moreno apareció en la entrada frente a los dos chicos que estaban dentro del templo, su rostro aunque sereno se veía un tanto nervioso y no era para menos, la noticia que estaba dando era una que él esperaba no dar en mucho tiempo y más sabiendo como reaccionaria su líder ante ella-Aron se los dejo muy claro hoy – YooChun llevó sus manos a su nuca y se giró hacia JunSu quien le miro un momento para luego parpadear un poco.

-Tú eres el líder YunHo, tú eliges que vamos a hacer –los dos chicos miraban expectante la decisión que el contrario tomara, como le habían dicho, lo que él decidiera, eso es lo que se iba a hacer-¿y bien?

-Busquen a los demás, es hora de volver…

***

ChangMin estaba sentado en uno de los sillones del salón de ensayo mientras revisaba los mensajes que tenía en su teléfono, no era muy adepto de esos aparatos pero era la forma que había encontrado para distraer su mente de aquella “tormenta” que había sucedido horas antes; los gritos y bromas de sus compañeros de banda eran mudos a sus oídos sus sentidos se enfocaron en algo totalmente distinto a todos, a su teléfono, a sus divagaciones, al entorno en el que estaba, de pronto solo estaba  él en el silencio y la soledad. Al levantar su vista todo había desaparecido, solo un manto blanco frente a sus ojos, un manto que cegaba por momentos pero cuando su mirada se aclaró la vio frente a él,  su traje blanco cubriendo su cuerpo mientras sus dorados cabellos caían por su espalda dándole un aspecto más angelical, una imagen que se manchó por aquel rastro de sangre proviniendo de sus costados, un instinto de protección nació dentro de él pero al levantarse de donde está todo desapareció, el sonido de su entorno volvió y aquella angelical figura se volvió en la figura de sus compañeros quienes le vieron sorprendidos por su levantada brusca y repentina.

-ChangMin ¿estás bien? –Omar se acercó al rubio ya que en el rostro de este se dibujaba un gesto de preocupación e incertidumbre, un gesto que preocupó a sus compañeros ya que este era alguien tranquilo que nunca mostraba nada más que tranquilidad en sus gestos- parece que viste un fantasma.

-No….yo, solo recordé algo- ChangMin observo a su compañero llevando su mano a su hombro en un gesto despreocupado sonriéndole a este-gracias por preocuparte pero no es nada – El pelinegro estaba por volver a tomar asiento cuando la puerta del salón de práctica se abrió dando paso a Taeyeon quien saludo a todos con un sonrisa y un gesto de su mano antes de llamarle-¿qué pasa?

-¿Puedes salir un momento? Necesito hablar contigo –sin esperar una respuesta del contrario la chica abandono la habitación para detenerse en el pasillo esperando que este saliera, no paso ni un minuto cuando la alta figura del chico salía por la puerta del salón de ensayo acercándose a ella a paso tranquilo mientras sus manos estaban dentro de sus bolsillos, solo cuando la figura de este se posó frente a ella dejó escapar el aire que tenía retenido en sus pulmones antes de buscar refugio entre los brazos de este, un refugio que estuvo completo cuando los brazos del chico la rodearon-tengo miedo, por primera vez en mucho tiempo tengo miedo, es como si algo siniestro estuviera por caer sobre todo lo que conozco y fuera a devorarlo.

-Fue solo una tormenta pasajera Tae, no debes sentirte así- aun cuando el mismo quería creer lo que le decía a la contraria sabía que aquello no era totalmente cierto, no todo era tan pasajero e incluso él, un ángel caído se había sentido intimidado por aquella tormenta que se podía tomar como una advertencia – no es la primera vez que nos hacen ver que saben en donde estamos o que estamos haciendo.

-Aun así, ver a Aron me hizo pensar en el futuro y temer por él – un suave suspiro escapo de ella mientras cerraba un poco más el agarre en torno a la cintura del más alto – irónico que un Ángel piense en el futuro cuando se supone que nosotros no tenemos futuro alguno más allá de ver pasar el tiempo y contemplar los cambios que este genera por la eternidad.

ChangMin tomo el mentón de la pelirroja haciendo que esta le viera a los ojos, cuando sus miradas se encontraron aquellos ojos negros le recordaron a la chica porque estaba en aquella situación mientras que a él sus ojos ámbar le hicieron ver el paraíso que había recuperado al tenerla a su lado –hasta donde yo recuerdo, lo que ame de ti fue tu desprecio por lo que representa el destino y tu determinación   a crear tu historia.

-Yo de ti ame tus ojos.

-¿De verdad? Yo pensé que era mi físico-la dulce risa de la chica llevo más calma al alma del chico, el futuro, él al igual que ella tampoco pensaba en el futuro, pero el miedo era compartido por ambos, la idea de un mundo donde aquella mirada ámbar no estuviera le hacía temer al pensar en lo que vendría. La atrapo de nuevo entre sus brazos acariciando sus largos cabellos mientras su mirada se escapaba a la imagen tranquila de la ciudad en el atardecer, esta era la hora en la cual las sombras devoraban la luz.

****

Jae tenía los ojos puestos de manera fija en sus alumnos los cuales se movían de un lado tomando sus pertenencias del piso para luego dirigirse a la salida del aula de clases de baile, se despidió de cada uno y luego se encamino al equipo de sonido en uno de los rincones del salón dado que su mente seguía repitiendo la imagen de aquella “tormenta pasajera” como la llamaron sus alumnos seguía fresca causándole una molesta inquietud. En solo unos segundos las suaves notas comenzaron a llenar sus oídos mientras con pasos elegantes se alejaba del reproductor para quedar en una posición cómoda en medio del salón de baile, no tomo mucho tiempo antes de que sus pies, manos y cuerpo comenzaran a danzar al compás impuesto por aquella suave balada; su mente divagaba en los recuerdos, aquellos que quería dejar en el pasado, sus besos recorriendo su cuerpo, sus manos aferradas a las propias en un gesto que le hacía sentir la seguridad que por momentos perdía, las noches compartidas, los susurros diarios, las miradas que decían más que sus palabras, su mente divagaba en todo lo que desea volver a sentir al mismo tiempo que quería olvidarlo.

Aquellas suaves y fuertes manos se aferraron a su cintura trasmitiéndole no solo calor si no también seguridad, una lagrima solitaria escapo de sus ojos, ojos que se negaba a abrir porque sabía que en lo que lo hiciera aquellas manos, aquel calor y esa sensación de plenitud que tenía en ese momento desaparecería y por solo un segundo, por solo un momento más deseaba sentir que todo aquello era real, que él nunca se había marchado. Sus movimiento se mantuvieron pero esta vez más apasionados, movimientos que eran seguidos por aquel cuerpo que sentía tras de sí, una nueva lagrima se unió a la que había escapado antes y esta a su vez fue seguida por otra hasta que se tornaron en un llanto silencioso y amargo, llanto que intensifico su sensación de vacío cuando aquel calor se alejó de él.

-YunHo …-el murmullo suave de su nombre abandonando sus labios al tiempo que sus ojos se abrieron marcaron el final de la canción, no había nada, nada además de una habitación vacía y su propia presencia dentro de esta, en un gesto por sacar su molestia cerro sus ojos apretando sus puños, una vez lo había sentido, de nuevo su presencia había estado junto a él, pero al final solo fue una ilusión un juego de su mente recordándole que aquel por el cual dio todo le había abandonado.

-Para una persona normal esto sería entrar y verte en medio del salón recuperando fuerzas- tan perdido estaba en sus pensamientos que no sintió la presencia de aquel Nefilim  hasta que su voz rompió el silencio de aquella habitación-pero para nosotros es fácil saber que tu molestia es grande, todo el lugar está impregnado de ira que sale de ti.

-Entonces deberías ser un bastardo astuto y largarte de aquí.

-Me parece que alguien está de un horrible humor el día de hoy-las risas de aquel ser llenaron el espacio y Jae debió controlarse mucho para no ir hacia él y borrarle esa sonrisa de la cara con sus propias manos – aunque pensándolo bien, ese es tu humor diario desde que tengo memoria.

-Tu memoria debería de servir para recordarte el odio que siento hacia tu raza, aunque ahora que lo pienso mejor podría concluir que eres idiota, porque pareces no entenderlo – Jae se giró encarando al contrario, estaba por soltar una nueva palabra cuando sintió hasta la última fibra de su ser estremecerse, sus sentidos se bloquearon por completo mientras  las lágrimas se asomaban a sus ojos. Sus piernas tomaron vida propia y comenzó a encaminarse hacia la puerta de aquel cuarto cuando el agarre de su brazo le detuvo, con una gran molestia fijó la vista en aquel que lo detenía – será mejor que me sueltes.

-¿Por qué corres hacia él? – no era miedo lo que dejo escuchar la voz del peli plata al hablar, por el contrario era un tono con mezcla de nostalgia y dolor una mezcla que para Jae fueron indetectable en ese momento – él te dejo en el olvido sin decir nada y ahora simplemente corres a su encuentro al sentir su presencia…siempre pensé que tenías más dignidad que la estas mostrando ahora Jae.

-Eso no es algo que te importe – Con un jalón de su brazo Jae se liberó del agarre del Nefilim quien no realizó ningún intento por frenar su marcha una vez más – además ¿qué puede saber la Lujuria sobre el amor? – con esas últimas palabras de su parte y sin nada más que decir  Jae se giró dirigiendo una vez más sus pasos a la salida abandonando aquel salón de práctica, salón donde no solo había dejado a un ser que para él representaba lo más bajo de la raza humana, sino que además era alguien que en su creer, nunca podría entenderle, pero aquella creencia era algo totalmente apartado de la verdad.

Las sombras habían terminado de devorar la brillante luz del cielo, sus dorados y levemente largos cabellos se mecían bajo las primeras brisas de aquella noche, la primera noche en mucho tiempo en la cual volvería a contemplar aquellos ojos que le cautivaban, sabía que no sería fácil verle después de tantos años, sabía incluso que la reacción de Jae no sería la mejor lo conocía y por ende sabía que no era un abrazo y un beso pasional lo que recibiría de su parte. Su presencia estaba cada vez más cerca y mentiría si dijera que pensar en su proximidad no le daba una sensación de plenitud y libertad; la puerta se abrió de golpe y su cuerpo se giró por instinto y su mirada se dirigió de inmediato a la figura que estaba parada frente a la puerta de salida, no había cambiado nada en todos los años que estuvo lejos, su piel seguía viéndose porcelana da y suave, sus labios suavemente de un rosado un poco más oscuro de lo natural, su cabellos negro y corto en un estilo moderno haciendo que sus ojos morados poco naturales resaltaran más de lo normal, todo lo que amaba, todo lo que le pertenecía, el dueño absoluto de su existencia estaba frente a él una vez más- Hola Jae….

2 comentarios:

  1. Se volvieron a encontrar. Porq se habra ido Yunho? Espero q tenga una buena explicacion.... Y Jae....mi Jae siempre sufre :( .... Gracias! Actu please!

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  2. por fin se encuentran después de muchos años
    si Jae es el dueño absoluto de su existencia para Yunho por que lo abra abandonado espero el siguiente para saber mas
    Gracias

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