If I Have to Hate you

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Título: If I Have to Hate you
Autor: Grizly
Pareja: YunJae
Extensión: Oneshot
Género: Slash, Angst
Advertencia: Incesto (Padre/hijo)

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“Si tengo que odiarte tanto como te he amado,
Entonces olvidare todo y borrare de mi memoria hasta el más último de mis recuerdos”.

Hay historias que a veces no deben tener un inicio pero cuando una de las partes insiste en que sus destinos se crucen debe tener en cuenta que el desenlace de su historia puede terminar de manera fatal, y no de la manera deseada y con el final feliz.
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—Ha sido solo un simple desmayo Chun por favor…
—Puede ser algo más grave debes acudir a un doctor.
—Ya he dicho que no es necesario— respondió Yunho fastidiado alzando un poco la voz.
—Pero…— quiso rebatir Yoochun.
—A veces creo que olvidas que tu posición en esta casa no es más que la de un simple criado así que acata mis órdenes.


Yoochun salió presuroso de la habitación porque en tantos años sirviendo para Yunho había aprendido que cuando este sacaba a colación su estatus social era porque el tema en discusión ya estaba más que zanjado.

Ambos habían compartido su infancia y adolescencia en la misma casa y eran muy buenos amigos sin que el estrato social influyera en ningún momento en su relación sin embargo con el pasar de los años y la vida desenfrenada a la que se había dedicado Yunho y que no agradaba a Yoochun había terminado distanciándolos y convirtiendo a Yunho en una persona fría y superficial muy diferente a lo que había sido en su niñez.

Pasaron varios días aun para que lo inevitable sucediera; era más que notorio que la salud del dueño de la casa se había ido deteriorando al iniciar el año aunque este haya hecho caso omiso a las pequeñas advertencias que le enviaba su cuerpo. Estaba disfrutando de una fiesta descomunal que había organizado en su mansión cuando sufrió un desmayo muy cerca de la piscina y por poco se ahoga de no estar Yoochun cerca vigilando sus pasos.

Fue llevado de inmediato al hospital donde Yoochun solicito una evaluación general del estado de salud de su amigo.

Cuando Yunho despertó enfureció y empezó a destruir todo lo cercano a su paso; odiaba los hospitales pues la última vez que se había encontrado en uno fue para presenciar a sus padres moribundos. Yoochun corrió desde la recepción al escuchar el alboroto en la habitación, al ingresar se encontró con el rostro rojo de ira de Yunho.

—Te dije que no quería estar en un lugar de estos—chillo— cuando dejaras de meterte en mis asuntos— intentando salir del lugar.

—Sédenlo por favor— pidió serenamente Yoochun a las enfermeras mientras detenía a Yunho.

—No te atrevas— grito él con una mirada desafiante pero al sentir el pinchazo y el medicamento adormeciendo su cuerpo solo pudo pronunciar “estas despedido” tan suavemente que solo Yoochun logro escucharlo.

Pasaron todo el día haciendo diversas pruebas; en algunas de ellas Yunho parecía despertar de la somnolencia y empezaba a vociferar contra Yoochun tratando de generar un gran escándalo. Finalizada la tarde el doctor apareció con los resultados lo cual tranquilizo a Yoochun aunque no podía dejar de sentirse avergonzado por la conducta de Yunho.

—Tengo entendido que el paciente no quiere permanecer en el hospital un día más…—dijo el doctor.

—Algo así pero si es necesario por favor permita que se quede nosotros cubriremos los gastos por los problemas que pueda ocasionar…

—E s muy necesario que se quede pero yo convendría en que lo trasladen al Saint Thomas ya que hay buenos especialistas en oncología en ese hospital.

A Yoochun le tomo varios minutos procesar lo que le decía el doctor, la palabra “oncología” daba vueltas en su cabeza logrando distraerlo del informe que le comentaba el doctor e inclusive del lugar al que se dirigían. Cuando llegaron a la habitación de Yunho y el doctor se disponía a ingresar, Yoochun alzo la voz de manera alarmada mientras sujetaba al doctor de manera suplicante.

— ¿Me está diciendo que tiene cáncer?

—Me temo que sí, ya lo confirmamos…

— ¿D-donde? — interrumpió Yoochun.

El doctor frunció las cejas levemente algo fastidiado de tener que explicarse nuevamente.

—Es leucemia y es crónica— dijo muy fríamente.




Ambos estaban tan absortos en la pequeña conversación que no habían notado que Yunho se encontraba despierto y muy sorprendido al escuchar la noticia de manera tan imprevista.

—T-tengo cáncer— pregunto de manera ansiosa sacudiendo al doctor, quien se encontraba muy fastidiado ya por la situación…









— ¿Donde esta? —murmuraba para sí mismo buscando su dinero entre sus bolsillos— ¡Diablos! — grito frustrado al darse cuenta que había perdido su billete— como me viene a pasar esto justo hoy.

Se fijó en el viejo reloj que tenía en el brazo y al ver que este marcaba las siete dejo de lamentarse y concentro toda su energía en correr. Era su primer día de trabajo en su nuevo empleo, se había levantado temprano sin embargo se retrasó al atender a su madre, pensó que podía utilizar sus últimos euros en el tren pero muy a su pesar los había perdido en algún lugar de su alocada carrera para llegar a tiempo a la estación.

Había llegado diez minutos tarde después de correr unas cuantas millas; su cabello se había desordenado por completo y su rostro estaba plagado de finas gotas de sudor cuando se presentó ante su jefe; este al verlo hizo una mueca de manera negativa y luego añadió.

—Te dije que vinieras temprano hoy para explicarte tus funciones, como no llegabas mi esposa se tomó la libertad de contratar a alguien más.

—Por favor…— intento explicar su situación.

—Lo siento dijo el señor, ves a ese chico de allá— señalando a un joven que se movía de un lado a otro limpiando el lugar— es el que cogió tu trabajo.

Viendo la negativa del dueño por reconsiderar su decisión salió del lugar muy apesadumbrado y mientras caminaba por los alrededores del lugar con la mirada clavada en el piso, en su mente se arremolinaban pensamientos catastróficos “que vamos a comer ahora” “debería dejar el instituto”…

Siempre intentaba mantenerse positivo pero cada día era más difícil levantarse después de un tropiezo; nunca había sido bueno en nada más que en cocinar y sin embargo nadie la daba una oportunidad, solo querían a personas con experiencia por lo que intentaba empezar como lavaplatos e ir ascendiendo. Pero era tan torpe que a duras penas lograba sobrevivir una semana en un trabajo sin que lo botaran.

Caminaba lentamente sin levantar la mirada pensando en qué hacer cuando alguien lo empujo tan fuertemente y de manera tan desprevenida que término cayendo sobre el asfalto sintiendo el dolor apoderarse de su columna.

—Auuuu— grito debido al dolor

La persona que había ocasionado el accidente pronuncio un atropellado “lo siento” y siguió corriendo sin detenerse a ayudarle.

Se mantuvo unos minutos en el piso tratando de reponerse del dolor, finalmente se sentó algo fastidiado y colérico por lo mal que le estaba yendo. Lanzo un gran suspiro tratando de eliminar la frustración cuando sus ojos divisaron un pequeño estuche de cuero reluciente muy cerca de él. Al cogerlo se dio cuenta que se trataba de una billetera con mucho dinero, era como si Dios le estuviera ofreciendo un regalo de no ser porque él nunca se habría atrevido a coger el dinero; había aprendido de su madre, de todo lo que ella había sufrido por irse por el camino fácil. Vio la identificación de la billetera y se decidió por ir a devolverla; la dirección quedaba por Kengsinton uno de los lugares más lujosos de la ciudad mientras que él vivía en uno de los más pobres Camberwell por lo que tendría que caminar muchas millas para llegar.

Mientras caminaba recordó que aún tenía una opción y se desvió de su camino por unas horas.

—Te dije que regresarías— murmuro la rolliza enfermera.

—Pues tenía razón—dijo en un amago de sonrisa mientras se sacaba la camisa se recostaba en la camilla y se preparaba para la extracción de sangre.

Una hora después la enfermera desconecto la aguja y le proporciono un vaso de agua.

—Como te dije la primera vez que viniste aquí, no duele nada.

—Lo sé— sonrió un poco pálido.

—Firma— susurro la enfermera— y el dinero es todo tuyo, enseñándole unos cuarenta euros.

Mientras firmaba pregunto.

—Acerca de ese análisis que me hicieron la última vez para los ensayos clínicos ¿Me tiene buena noticia?

—Lo siento— dijo ella— dijeron que no eres apto— le dio el dinero y lo despidió en la puerta.

En sus momentos más críticos donar plasma le había salvado de morir de hambre porque podía hacerlo al menos dos veces por semana y recibir dinero sin afectarse demasiado.

Se sentía algo débil aun pero siguió caminando en busca del dueño de la billetera encontrada, unas horas después finalmente dio con el lugar; era una mansión gigantesca una casona antigua cuya arquitectura barroca le daba un aspecto que impresionaba a primera vista a cualquiera que cruzara por el lugar.

Luego de discutir brevemente con los guardias de seguridad y que estos llamaran al mayordomo de la casa pudo ingresar a lo que era la sala de la mansión.

Al ingresar se quedó atónito, el rostro se le desencajo de sorpresa porque el lugar era muy diferente de lo que había pensado. Solo la fachada de la casa era antigua porque lo demás se trataba de lo último en modernidad; lo cuadros le daban cierta nobleza a la casa, los muebles eran hermosos y suaves; cada cosa del lugar parecía haber sido hecha para estar ahí y mostrar el esplendor del lugar.

Un jarrón que se encontraba en medio de la sala llamo poderosamente su atención y no pudo evitar tomarlo en sus manos mientras observaba sus preciosos grabados. Se encontraba tan ensimismado que no escucho los pasos acercándose y sintió un estremecimiento de miedo al escuchar una voz de manera repentina; el jarrón se hubiera hecho trizas de no ser porque la persona que entro logro sostenerla a tiempo.

—L-lo siento— murmuro con la cabeza gacha.

—No fue nada— pronuncio el anfitrión colocando el jarrón en su lugar— Soy Jung Yunho— Estiro su mano en un cordial saludo.

—Kim Jaejoong— respondió correspondiendo el saludo.

Yunho invito a sentarse a su invitado y solicito a Yoochun, quien lo acompañaba, que hiciera el encargo que le había solicitado de inmediato.

Jaejoong se sintió intimidado por esos ojos oscuros y fríos como la noche, esa piel aterciopelada y morena le llamaron poderosamente la atención pero no más que aquella mirada fría y triste a la vez. Llevaba una bata simple por lo que podía apreciarse una parte de su musculosa anatomía mostrando una imagen sexy de él, claramente se podía ver que aunque le llevaba unos quince a veinte años seguía siendo más que atractivo.

Se mantuvieron en silencio unos minutos como si estuvieran analizando cada detalle uno del otro.

—Me disculpo— empezó Yunho— hace un rato llevaba algo de prisa, así que siento haber sido tan descortés contigo.

Jaejoong se sorprendió un poco ante las palabras del desconocido

—Ya que tienes mi billetera y no tuve ningún incidente más que mi carrera alocada asumí que mi billetera se cayó cuando te empuje ¿no fue así? — pregunto cautelosamente.

—Ohh si— reaccionando al fin— fue así como sucedió.

—Te agradezco infinitamente que te hayas tomado el trabajo de venir hasta aquí para devolvérmela.

—Imagine que estaba preocupado por su dinero y tarjetas…

—No claro que no— contesto Yunho sorprendiendo a Jaejoong— Lo más valioso que tenía en esa billetera era esto— sacando una imagen escondida en la billetera—era mi familia pero todos murieron

—Yo lo siento— intento disculparse.

—Mis padres murieron en un accidente— continuo Yunho— y mi hermana falleció no hace mucho y hoy cuando paseaba por la ciudad creí verla caminando; baje de mi auto y corrí a toda prisa tratando de alcanzarla; y es que yo— aguantando las lágrimas— aun no puedo superar el hecho de haberme quedado completamente solo.

Se mantuvieron en silencio un largo tiempo, el mismo que le tomo tranquilizarse a Yunho.

—Yo nunca conocí a mi padre pero mi madre aunque enferma siempre ha permanecido a mi lado así que no podría decir que comprenda tu situación pero sí que con el tiempo será menos dolorosa.

Yunho volvió a murmurar un sincero agradecimiento.

—Se está haciendo tarde y debo irme— murmuro Jaejoong levantándose del cómodo sillón.

—Al menos déjame recompensarte— pidio Yunho.

—No es nece…— pero no pudo continuar porque su estómago gruño ruidosamente ya que no había comido nada en todo el día.

¬—Al menos acompáñame a almorzar— insistió Yunho.

Jaejoong no pudo negarse porque en realidad sí que estaba muy hambriento.

—Me disculpo por no invitarte una comida de verdad— dijo Yunho mientras sorbía su ramen— pero mi chef enfermo y aun no le encontramos un reemplazo…

Jaejoong dudo unos minutos en hablar pero finalmente lo hizo aunque un poco rojo de vergüenza.

—Yo no soy chef apenas si estoy estudiando, no creo que sea muy bueno pero realmente necesito un trabajo; soy muy torpe pero nunca en la cocina y yo…

—Entonces esta dicho, te quedas como chef— interrumpió Yunho con una sonrisa.

Jaejoong no pudo más que agradecer infinitamente la confianza que le había dado el señor Jung.









No llevaba más que un mes trabajando para el señor Jung pero aun así Jaejoong no pudo evitar enamorarse de su enigmático jefe; había bastado su caballerosidad, su cordialidad y la hermosa sonrisa que recibía como saludo todas las mañanas para romper sus barreras y penetrar su corazón. Al principio eran rumores en la cocina de las empleadas que no dejaban de molestarlo y luego ya no podía evitar sonrojarse ante su presencia o que su piel se erizara ante el más mínimo roce que tuvieran.

Era ya navidad y Jaejoong estaba emocionado porque pasaría una hermosa noche con su madre sin preocupaciones de dinero; preparaba un lechon con oporto para la cena navideña de su jefe sin que la sonrisa se borrara de su rostro cuando este apareció en la cocina.

Yunho casi nunca iba a la cocina casi siempre pedía que Jaejoong lo acompañara a cenar en el comedor o a algunas salidas por la ciudad por lo que Jaejoong se sorprendió e intento mantenerse sereno. Sin embargo eso no fue posible ya que su cuerpo parecía traicionarlo; ahora por ejemplo sus manos no dejaban de temblar al punto de que tuvo que tomarse varias copas de dicho vino para calmarse.

—Acaso estas nervioso— inquirió Yunho.

—Un poco, no me gustaría malograr su cena señor— dijo sin mirarlo a los ojos.

—Ya te dije que me llamaras por mi nombre— Dijo algo dolido Yunho ante la negativa de Jaejoong.

Y entonces de la nada cuando Jaejoong empezaba con los aderezos Yunho loa brazo por la espalda y coloco su cabeza en el cuello de este.

Jaejoong se tensó por completo, soltó la sartén y por poco les cae el aceite encima de no ser por los reflejos de Yunho que alejo a Jaejoong de la cocina y lo situó encima de la encimera de la isla, al sentarse Jaejoong abrió las piernas por instinto y Yunho aprovecho el momento para colocarse entre ellas.

Desde la primera vez que Jaejoong entro oficialmente a trabajar como chef podía notarse la atracción que existía entre los dos por lo que los empleados al ver la situación cerraron las puertas y se fueron a celebrar su noche buena en sus respectivos domicilios.

Yunho dejó caer su bata quedando solo en calzoncillo, Jaejoong trago saliva al ver el cuerpo tonificado de su jefe y cuando dirigió la mirada al rostro de este pudo ver el mismo deseo que invadía en su cuerpo cuando estaban tan cerca el uno del otro.

Apresado como se encontraba Jaejoong no podía hacer nada para huir aunque tampoco es que quisiera hacer algo. Cuando finalmente el beso dio a lugar ambos ahogaron un gemido de placer y empezaron a acariciarse mientras sus lenguas se enredaban y luchaban frenéticamente en la boca del otro recorriendo cada parte de esta.

Jaejoong siquiera noto que estaba siendo desnudado porque los besos de Yunho lo sofocaban, sus mordidas y succiones en su cuello y oreja no hacían más que enviar placer a cada célula de su cuerpo haciendo que se pusiera cada vez más duro.

Se besaron apasionadamente y cuando sus pieles sudorosas se tocaron finalmente, una pasión enloquecedora los cegó a ambos y la entrega se volvió más que salvaje; con Jaejoong tendido por completo en la encimera mientras Yunho no dejaba de chupar su pene, lamerlo mientras le estrujaba el escroto haciéndolo gritar de placer y al mismo tiempo se encargaba de preparar la entrada de Jaejoong. Aunque Yunho estaba más que ansioso, ver chillar y gemir a Jaejoong mientras él lo tocaba era una imagen que lo enloquecía y lo llevaba al éxtasis, pronto él estuvo igual de duro que Jaejoong y no pudo esperar más penetrando a Jaejoong de una sola estocada. Jaejoong se quejó al principio pero el placer borro cualquier huella de lágrimas y Jaejoong no dejaba de gemir moviendo sus caderas para que la penetración fuera más profunda.

“Mas”

“Quiero más”

“Follame más rapido”

Pronto llegaron al éxtasis; Jaejoong se corrió manchando sus cuerpos gimiendo acaloradamente por su parte Yunho se vino dentro de Jaejoong y este no dejo que se saliera abrazándose a él fuertemente.

¬—Me gusta tenerte dentro de mí, me gusta la sensación de que seamos uno solo admitió escondiendo su rostro en el pecho desnudo de Yunho.

Jaejoong se quedó profundamente dormido y Yunho tuvo que cargarlo hasta su habitación.

En plena madrugada Yunho continuo besando y mordisqueando el cuerpo de Jaejoong intentado levantarle la temperatura nuevamente hasta que finalmente consiguió que despertara, estaban besándose apasionadamente y Jaejoong movía sus caderas sentado sobre el pene de Yunho cuando recordó que era navidad y de seguro su madre estaría esperándolo.

Intento vestirse lo más rápido posible pero no logro mucho avance debido al dolor de su espalda baja, Yunho no pudo evitar dejar escapar una risita burlona recibiendo una mirada de reproche por parte de Jaejoong.

—Ya es muy tarde deberías ir mañana, quédate conmigo— pidió Yunho

—Mamá estará esperándome— negó Jaejoong, lo beso apasionadamente y luego salió de la habitación.









— ¡Yunho! — grito Jaejoong al ver que de un momento a otro se desvaneció en sus brazos mientras tenían sexo.

Desde la primera vez que durmieron juntos apenas si se habían despegado uno del otro por lo que Jaejoong fue capaz de darse cuenta de lo enfermo que se encontraba Yunho; constantemente le sangraba la nariz, algunas veces las encías, las pequeñas mordeduras que Jaejoong podía hacerle tardaban días en sanar y algunos moretones aparecían apenas si se le tocaba y en la última semana había estado con fiebre por más de tres días.

Ese día en particular se levantó con buen semblante

—Ves que no me ha pasado nada— dijo Yunho con una sonrisa, besándolo de manera apasionada.

Sin embargo no había pasado mucho desde que estaban desvistiéndose cuando Yunho se desplomo y ardía en fiebre nuevamente. Jaejoong se asustó terriblemente y salió prácticamente desnudo en búsqueda de Yoochun. Apenas había tenido tiempo de ponerse la bata y bajar junto a Yoochun al auto más cercano y acudir raudamente al hospital.

Cuando llegaron Jaejoong se sorprendió porque los doctores ya parecían conocerlo e incluso saber sobre la enfermedad que lo aquejaba, pero sin importar cuanto insistió nadie le dio los detalles ni siquiera Yoochun con quien había empezado a entablar una hermosa amistad.

—Por favor Chun, yo soy su pareja merezco saber lo que le pasa.

—Vamos a esperar a que despierte y que él mismo te lo diga.

—Pero…

—Le prometí no asustarte así que espera por favor— respondió de manera cortante y se retiró de la habitación donde yacía Yunho profundamente dormido.

La noche de ese mismo día Yunho finalmente despertó y al ver a Jaejoong sujetando fuertemente su mano y observándolo con tal devoción no pudo más que sonrojarse y sonreír.

—Dime que es lo que tienes— pregunto Jaejoong muy seriamente.

—Nada, solo ha sido un resfriado y cansancio por lo que hacemos todas las noches— respondió seductoramente.

Jaejoong se puso rojo como un tomate pero aun así no se desvió del tema y siguió insistiendo.

—Chun me dijo algunas cosas pero quería oírlas de tu propia boca.

El rostro de Yunho se oscureció, sus cejas se levantaron y su rostro enrojecía poco a poco de furia.

—Como se atreve— chillo— él no tenía derecho, ¿Dónde está ese malnacido?

—Yunho por favor dime que te pasa yo aún no lo creo quiero escucharlo de tu boca— fingiendo saber la verdad.

—Yo…— empezó Yunho lentamente cuando fue interrumpido por el ingreso de Yoochun— como te atreviste— grito— lanzándole la almohada— maldito traidor.

Yunho estaba levantándose de la cama para enfrentar a Yoochun cuando Jaejoong paro de lleno la pelea.

—Él no me dijo nada pero sé que me ocultas algo ¿dime que te pasa Yunho?

Yunho se relajó y volvió a echarse en la cama al sentirse débil por el esfuerzo realizado.

—Es mejor que lo sepa de una vez— dijo Yoochun antes de irse— los dejare solos.

—Me dirás que te pasa— volvió a insistir Jaejoong.

—Es mejor que lo sepas de una vez Chun tiene razón— dijo sujetándole con una mano y acunando su rostro con el otro— yo voy a morir tengo leucemia.

Jaejoong se estremeció ante la noticia

—Eso no puede ser cierto— murmuro— ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Desde cuándo lo sabes? — pregunto de manera tan atropellada que no se le llego a entender nada.

—Debía llevar quimioterapia, radioterapia y un trasplante de medula pero hasta ahora no encontramos a alguien compatible

—No puedes morir— dijo Jaejoong ahogando un sollozo— no puedes dejarme solo ahora que te encontré— robándole un beso— yo te amo Yunho.

—Y yo a ti, solo debemos esperar un poco más y seguramente encontraremos un donante.

Jaejoong tardo un poco en controlar sus emociones pero finalmente comprendió que no debía perder las esperanzas y permanecer como un pilar firme y fuerte para Yunho.

Yunho debía permanecer unos días en el hospital por lo que la pareja pudo conversar un poco más sobre el tema de los donantes y fue durante esas conversaciones que Jaejoong fue pensando en que tal vez si él era compatible podría ser su donador.

— ¿Amor y si yo me hago las pruebas?

—No amor yo no te pediría algo así— dijo Yunho secamente.

—Si yo soy compatible podríamos quedarnos juntos y no tendría que seguir sufriendo por este temor a perderte, no se hable más me hare las pruebas.

Y tal como lo aseguro Jaejoong se realizó sus pruebas y cuando obtuvo los resultados corrió emocionado a darle las noticias a Yunho.

— ¡Soy compatible Yunho! ¡Lo soy!

—De verdad— Yunho lo observo asombrado como si no pudiera creerlo.

—Es solo el 50 a 60% pero es un gran porcentaje no crees amor.

—Por supuesto— dijo mucho más animado.

—Hable con el doctor y dijo que podías empezar tratamiento desde mañana, yo voy a prepararme para donar ahora— sonriendo— además le pedí al doctor que colocara nuestras camas juntos.

—Gracias amor— besándole los nudillos de las manos— gracias por existir.









Por los pasillos del hospital Saint Thomas caminaba una mujer muy extraña; se le veía algo demacrada pero aun a través de eso se podía ver lo hermosa que era, estaba extrañamente abrigada para ser verano y observaba constantemente a todos lados como buscando a algo o alguien.

Hasta que pareció interesada en un chico delgado que parecía saltar de felicidad mientras hablaba con un doctor, lentamente se fue aproximando y siguió al chico hasta una habitación. Mientras caminaba iba murmurando algunas palabras para sí misma.

—Ese hijo mío me deja abandonada y ni siquiera puede presentarme al novio, tengo que venir yo misma a presentarme como puede ser posible que estén más de dos años sin mi consentimiento…— murmuraba a cada paso.

Llego a la habitación donde se había ingresado su hijo, abrió la puerta ligeramente y al ver la imagen ante si se quedó estática, sus ojos se abrieron de la impresión y se quedó horrorizada por unos breves momentos. Cuando la pareja estaba a punto de besarse ahogo un grito espantoso de furia, rabia o asco quizás.

La pareja se giró al escuchar la bulla pero Yoochun ya se había encargado del asunto aunque Jaejoong se sintió intranquilo por la situación y salió de la habitación para ver que sucedía.

Encontró a Yoochun luchando con una mujer y al verla se sorprendio mucho al darse cuenta que se trataba de su madre.

— ¿Qué pasa mamá? — pregunto Jaejoong preocupado.

—Dime que no te acostaste con él— vocifero ella con el rostro desencajado.

Jaejoong no entendía la situación mas no podía negar lo que sentía por Yunho.

—Yo lo amo mamá…

Ella finalmente logro soltarse de Yoochun y sujetando fuertemente a Jaejoong empezó a arrástralo fuera del hospital.

—Basta mamá— grito Jaejoong— suéltame.

—Nos vamos— exigió ella

Yoochun interrumpió a pedido de Jaejoong y logro detener a la señora.

—Tu— grito ella empujando fuertemente a Yoochun— ¡tú maldita rata! cómo pudiste permitir esto sabiéndolo todo— grito

—Y-yo no entiendo…— dijo Yoochun confundido.

—Eres igual que él— grito ella golpeándolo en el pecho— tú Miky como puedes permitir una aberración así ¿Cómo? — cayendo en el piso llorando amargamente.

Yoochun se quedó estático, espantado de lo que acaba de descubrir, Jaejoong no entendía la reacción de Yoochun pero no quiso pensar en ello, intento sacar a su madre del hospital pero ella no le dejo, se liberó de su agarre y salió huyendo.

— ¡Estamos malditos! — grito cuando se encontraba entre la muchedumbre del hospital.

Yoochun corrió tras ella y Jaejoong tras Yoochun encaminándose hasta la azotea.

—Meribeth, no lo hagas— grito Yoochun al ver la situación.

Pero la señora Kim ya se había lanzado desde la cornisa de la azotea al vacío, segundos después se estrelló en la acera del aparcamiento. Yoochun y Jaejoong observaban la escena horrorizados y desconcertados.

La felicidad que había sentido Jaejoong al hablar con el doctor hace unas horas y saber que Yunho había vencido el cáncer se vio opacado por completo por el suicidio de su madre; una decisión que él no entendía.

Jaejoong estuvo completamente ido un par de días mientras se realizaban la documentación para el entierro de su madre. Fue un entierro por demás solitario y penoso con solo dos personas en el lugar El hijo y el amigo de este (Yoochun).

Yunho no había podido participar debido a los malestares que aún sentía, por su parte Jaejoong pidió quedarse en el lugar que compartía con su madre antes de irse a vivir con Yunho, pero no pudo tolerar la soledad y la tristeza y regreso casi de inmediato a la casa Jung.

Cuando llego se sorprendió de que hubiera tanta bulla y tanta vida en la casa; al ingresar descubrió que se trataba de nada más y nada menos que una gran fiesta, habían mujeres casi desnudas por doquier alcoholizadas, personas drogándose en los rincones y algunas teniendo sexo.

Jaejoong se sorprendió mucho y se sintió dolido de Yunho celebrara cuando él estaba pasando por una desgracia, pero al ver el gran letrero en la pared decidió que era algo sin importancia.

“Bienvenido Jung, de tus amigos del alma”

Camino a la habitación sin hacer caso de la música y subió directamente a la habitación; estaba tan aturdido que no se dio cuenta de lo que sucedía hasta que se sentó en la cama, giro los ojos y descubrió a Yunho teniendo relaciones con una desconocida.

Se levantó asqueado de la situación, las lágrimas se desbordaron de sus ojos y ocultando lo mal que se sentía con ambas manos salió huyendo del lugar. Yunho corrió tras él y logro detenerlo pero Yoochun lo alejo de Jaejoong.

—No te metas— vocifero Yunho.

—Basta Yunho— levanto la voz Yoochun— no puedes continuar con esto, ya te explique la razón.

—Lárgate he dicho— grito Yunho con los ojos inyectados en furia.

—Entonces voy a contarle la verdad— amenazo.

—No te atrevas a traicionarme…

Jaejoong no entendía la situación y permanecía sentado en el sillón sin decidir qué hacer.

—Tú me traicionaste primero— reclamo Yoochun— tú sabias que amaba a Meribeth y aun así te acostaste con ella sin importarte mis sentimientos.

—Ya te dije que ella te utilizo para llegar a mí, además fuiste tú quien le dio la espalda cuando salió embarazada.

—Era tu hijo—chillo Yoochun olvidándose de la presencia de Jaejoong.

—Como estas tan seguro que no era una golfa.

—Porque no lo era, ella te amaba y si se fue por el mal camino fue tanto por tu culpa por abandonarla y mía por no apoyarla cuando su familia la echo de casa.

Jaejoong observaba la escena atónito sin poder creer lo que sus oídos habían escuchado, le tomo minutos procesar el hecho de que su madre y Yunho habían salido alguna vez juntos y que habían tenido un hijo, entonces se vio a si mismo con terror.

“No puede ser” —se repetía moviendo la cabeza negativamente.

Pensó en su madre y su reacción en el hospital y su corazón empezó a quebrarse poco a poco.

“No es cierto” — volvió a murmurar empuñando las manos y evitando las lágrimas.

—Me negué a pensar que tu fueras capaz de una cosa así pero ahora quiero saber si tu sabias que Jaejoong era tu hijo antes de traerlo a la casa.

Yunho no contesto se quedó paralizado unos minutos y luego rio negando la acusación pero el minuto de estupefacción fue el tiempo suficiente que necesito Jaejoong para descubrir que Yunho mentía. Un vago recuerdo cruzo fugazmente por su mente.

—Doctor Park, doctor Park— grito la enfermera y saludó efusivamente a Yunho cuando este se giró.—Porque te saluda— pregunto Jaejoong.—Debió equivocarse— murmuro Yunho. 
Jaejoong se tranquilizó pero se le hizo extraño que fuera la misma enfermera quien solía atenderlo cuando donaba plasma.



Y fue entonces cuando ese pensamiento escabroso fue convirtiéndose en algo más real y una pregunta por demás descabellada salió de su boca casi sin que se diera cuenta.

—T-tu— señalando a Yunho— tu eres mi padre— murmuro quedo casi sin voz.

El forcejeo que empezaba a convertirse en una pelea por parte de Yoochun y Yunho se detuvo por completo. Yunho permaneció en silencio con el rostro frio como la roca.

Jaejoong empezó a llorar y con los ojos inyectados en rabia grito.

—Tu sabias que yo era tu hijo; lo de la enfermera el análisis adicional fue tu idea no es así— comprendiendo el silencio de Yunho como aceptación— tiraste tu billetera a propósito y aun sabiendo que era sangre de tu sangre te acostaste conmigo— rompió en llanto— porque me hiciste cometer semejante aberración— cayendo de rodillas en el piso.

—Tú no eres mi hijo— dijo finalmente Yunho— seria aberrante y pervertido solo si hubiéramos vivido en el mismo techo pero no fue así, nosotros compartimos sangre y que…

—Cállate— enfureció Jaejoong— cállate de una buena vez maldito enfermo— asestándole un duro golpe en la mejilla y tumbándole en el piso.

—Estoy seguro que si tu hubieras sabido desde antes que teníamos un parentesco igual hubieras terminado revolcándote conmigo como las tantas veces que lo hiciste…

—Cállate de una buena vez degenerado— volvió a chillar Jaejoong con las lágrimas brotando de sus ojos por doquier.

—Quieres que te repita todas las cosas morbosas que me decías cuando nos acostábamos— provoco Yunho.

—Yo no soy así— grito Jaejoong con resolución— fuiste tú, demonio quien se cruzó en mi camino; si querías mis células bastaba con pedírmelo o pagarme por ello no tenías por qué jugar conmigo de esta manera tan enferma.

—Esa era mi primera intención— revelo Yunho— pero debes reconocer que eres tan sexy y apetecible que no pude resistirme…— admitió Yunho sin vergüenza alguna.

—Basta ya, déjame en paz— grito Jaejoong.

—Tú me amas y eso no va a cambiar nunca, acéptalo de una buena vez te acostaste con tu padre, se la chupaste a tu padre y le pediste a tu padre que te penetrara cada vez más duro y eso no va a cambiar…

Jaejoong intento ahogar las afirmaciones de Yunho cubriéndose las orejas pero era tan insoportable que Yunho tuviera razón; porque lo amaba si, amaba a ese ser demoniaco que estaba en su presencia y aunque intentaba odiarlo no podía más que sentir lastima por sí mismo. No pudo soportar más ver a este ser que no era ni la pizca de quien se había enamorado, alzo el jarrón que había visto por vez primera y lo tiro al piso para acallar las venenosas palabras de Yunho pero solo consiguió que siguiera hablando de él cual si se tratara de un trofeo.

La rabia, furia y asco se apoderaron de él y cogiendo un pedazo de los restos del jarrón se acercó a Yunho, lo abrazo casi delicadamente y viéndole con el rostro transformado por la rabia, susurro.

—Muere— y le asestó varias puñaladas en el abdomen.

Yunho gimió de dolor y lo último que vio de Jaejoong fue su lado más bestial intentando acabar con su vida, Yoochun intervino a tiempo y logro rescatar a Yunho sin embargo para Jaejoong ya era demasiado tarde.










Jaejoong siempre había tenido un alma pura; tenía muy arraigada la convicción de que su madre se merecía la vida y las enfermedades que tuvo desde que se desvió del camino correcto y por eso siempre respeto las normas y ni una sola vez quebró una de ellas por lo que al verse con las manos ensangrentadas y a su padre el ser que amaba de manera insana tirado en un charco de sangre no pudo sobreponerse padeció unos días con fiebre y cuando se restableció no volvió a ser él nunca más. Si lo veían era solo en aquel centro para enfermos mentales caminando lentamente si mencionar una sola palabra como si se tratara de un simple cascaron vacío.

Yoochun salvo Yunho de una muerte inminente pero eso fue lo último que hizo por aquella antigua amistad que tenían y no pudiendo soportar más todo lo sucedido puso tierra de por medio y se alejó para siempre a quien sabe dónde.

Yunho por su parte continúo su vida como si nada hubiera pasado porque así era él; si al enterarse de su enfermedad y próxima muerte no se dejó morir y busco una solución casi de inmediato ahora solo debía estar en reposo y continuar con su vida mundana. Él estaba seguro que cualquiera en su lugar no se hubiera atrevido a llegar tan lejos para seguir viviendo porque ellos se hubieran conformado con haber vivido de parranda en parranda y habrían aceptado su muerte como su destino. Pero él no, él no podía morir sin disfrutar de todos los placeres de la vida. El nunca acepto que Jaejoong hubiera llegado a ser importante en su vida sin embargo muy a su pesar Jaejoong si lo había afectado porque una parte muy en el fondo de él se rompió cuando escucho de la boca de la persona que amaba todas sus verdades juntas y aunque se las arregló para mostrar un rostro de indiferencia esa pequeña parte se preguntaba constantemente si alguna vez volvería a ver a un Jaejoong sonriente o si tal vez en ese cascarón vacío aun residía algo de él.

Y fue esta pequeña parte que nunca sano que terminó por convertirlo por completo en la bestia que empezaba a ser pues no hubo desde entonces mujer que calmara su deseo, comida que calmara su hambre o bebida que calmara su sed por lo que poco fue perdiendo su humanidad con cada delito cometido para satisfacer sus vacíos emocionales.

Y de esta manera termino una historia que nunca debió ser escrita con un final fatídico donde quien más amo se resistió a odiar y opto por borrar cada parte de su memoria incluyéndose a él mismo…

“Si tengo que odiarte tanto como te he amado, entonces olvidare todo y borrare de mi memoria hasta el más último de mis recuerdos”.
FIN

9 comentarios:

  1. OMG! ..... Dios amo este concurso q hizo LALA! Me encanto! Y Dios me encanto este, muchisimo. FELICITACIONES! ........ No.me imagine este descenlace, pense q ellos se enterarian al mismo tiempo, es decir.... Woa! Yunho es....mas q enfermo, porq a fin de cuentas tal vez no pudo con el deseo, la atraccion...yo q se. Pero..... El SABIA! Y no solo eso, lo hizo con esa conviccion egoista, malvada, enfermiza...lo hizo a drede. Eso es lo verdaderamente enfermo, q lo hizo con el fin de satisfacer su deseo, con el deseo de hacer daño! OMG! ..... Q chico es el mundo. Q golpe, dolor para Jae..... Podria haber habido una esperanza si tal vez Yunho no hubiese sabido nada..... Hubiesen continuado porq a fin de cuentas no conocian la verdad y se amaban. Pero! AHHHHH mi Jae quedo loquito...y Yunho en su miseria, no siendo feliz como un animal.... Q horror! YO TE PIDO UNA SEGUNDA PARTE PORFIS!!!! Porfis lo necesito! .... No sabes como estoy, es q..... ME ENCANTO! Eso puedo decir. GRACIAS!

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  2. Anónimo2/15/2016

    Tengo que admitirlo, este fanfic es simplemente enfermo (y fantástico)!!!
    Que conste, de todos los fanfics, éste simplemente logró capturar toda la negatividad del incesto y la crueldad de uno de los ejecutores de tal acto.
    Es tan parecido con la realidad que no creo que podría ser más cruel posible
    Muy bueno!!!

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  3. Genial me encanto pero no que Jae terminara perdiendo la razón y un Yunho muy maldito que le hizo eso a Jae destrozando le el corazón y la razón no tiene perdón pero al final ni el tuvo la paz ni alcanzo la felicidad por su egoísmo termino igual mal solo y amargado
    GRACIAS

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  4. Yunho es el ser mas malvado y despreciable del planeta. Como pudo hacer semejante bajeza a Jaejoong? Cómo pudo enamorar a su propio hijo, acostarse com él y comportarse como un completo desgraciado?

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  5. Lo que hizo Yunho fue cruel y perverso, enamorar a su propio hijo para que le donará medula espinal. Como dijo Jae solo lo hubiera pedido y no armar esa sucia jugada, de quién mas lástima hasta perder la razón fue Jae, pero el malvado de Yunho también sufre aunque muy poco por todo lo que hizo.

    Gracias!!!

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  6. Oh ese Yunho es un mal nacido como pudo hacer eso a su propio hijo es un desgraciado deberia haberce enfermado de otra cosa que necesitara de Jae para que este se la negara asi lo amara tanto que hizo aq quedara solo y como muñeco roto por su culpa y que despues se diera cuenta que lo amaba con locura y x su egoismo lo daño gracias x compartir

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  7. Una historia muy triste, me da mucha pena por como término Jae, creo que una de las razones fue el suicidio de su madre....
    Es muy triste ver como Yunho le impoto un pepino el daño que causo

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  8. Uy demasiado tetrico. Pero bueno esperaba un final feliz pienso que si en la vida real ellos no estan juntos pueden estarlo en los fics pero estuvo muy bueno

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  9. De verdad que malvado yunho de hacerle a jae ya verdaderamente lo amaba y no le importó nada hasta logró sus propósitos, al final es triste como queda jae.

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