Oblivion

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Título: Oblivion
Autor: HaZel
Pareja: Changmin – Junsu
Género: Lemon y un poco de angst y romance
Advertencias: Incesto.
Resumen: En la escuela media Shim Changmin se enamora por primera vez, el amor que siente es tan intenso y tan profundo que desborda todo su ser, pero lamentablemente su “sangre” le impide alcanzar aquello que anhela.
Nota del autor: Sorry oppa Hani xD D: y lo siento, ya veis que los resúmenes no se me dan.
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Mi nombre es Kim Junho y ésta no es mi historia, fui solo el espectador al igual que tú o cualquiera que pudiera desear ser testigo de un amor que traspasa todo límite existente. A veces el amor se mezcla con la corrupción y el pecado ¿somos víctimas bendecidas? ¿O solo peones absurdos del destino? Apuesto que no soy el único que se pregunta eso.

El amor se enlaza con todo lo que nos rodea y engendra nuevos y poderosos lazos, entre ellos la sangre y a veces, la sangre es una mera condena. Si tan solo ELLOS hubieran sentido el amor que yo siento, quizás… nada de esto estaría pasando, quizás no tendría que vestir de luto. Pero la sangre y el destino pueden llegar a ser despiadados y solo por eso, tengo que ver cómo descienden los cuerpos de mis hermanos a lo más profundo de la tierra, para que vuelvan a formar parte de ella. De ésta cruel y podrida tierra.

Todo comenzó con dolor pero luego se hizo dulce y amable, ahí fue cuando el abismo miró a través de ellos, todo se perdió, todo. Es normal que el final también empiece con dolor.

Los ecos de las conversaciones inundaban los pasillos de una de las secundarias más costosas del país, era el segundo receso del día y los pequeños y selectos grupos de amigos intercambiaban pensamientos y chismes mientras devoraban sus almuerzos en la cafetería; hasta que la abrupta caída de un cuerpo cesó toda conversación y unos segundos después, le siguió una ola creciente de risas burlonas.

- ¡¿Qué tal el clima ahí abajo cuatro ojos?! – exclamó uno de los jugadores del equipo de fútbol que había causado la caída del pobre muchacho que estaba tendido en el suelo. Sus amigos no paraban de reír detrás de él y de mofarse de la víctima.

- Miren, la nenaza está a punto de llorar – dijo otro con un morboso regocijo al ver que el chico gateaba intentando reunir sus libros y hojas desperdigadas por todos lados – Ey nenita ¿quieres llorar? – le quitó los lentes que el chico había recuperado de debajo de un casillero y se los puso chocando las palmas con sus otros amigos.

- Es una nena llorona y torpe, ya que estás ahí ¿por qué no limpias el suelo con tu uniforme de segunda mano? ¿eh? – rió otro provocando otro estallido de risas.

- ¿Qué sucede aquí? ¡Ustedes! ¡¿Qué está pasando aquí?! – el maestro de educación física entró al oír tal alboroto, su ceño se frunció al notar que los hijos de las personas más poderosas de Seúl se divertían a costillas de un becado. Todos dejaron de reír de inmediato.

- Nada profesor Park, solo ayudábamos a Shim a levantarse, el pobrecito tropezó con mi pierna ¿verdad Shim? – Munwoo se agachó y de un tirón puso a su compañero sobre sus pies – Toma amigo, tus cosas – le entregó sus libros y mochila.

- Si amigo, ten más cuidado la próxima vez – Seungri se quitó los lentes que había tomado a la fuerza y se los devolvió con una sonrisa.

- ¿Es verdad Changmin? – el profesor Park miró los actos de sus alumnos con ojos incrédulos.

- Si maestro – Shim bajó la mirada sacudiendo sus pantalones.

- Bien – negó el profesor Park, estaba un poco decepcionado porque los más fuertes humillaran a los débiles y estos no los denunciaran por miedo a las represalias, los poderosos siempre salían ilesos, el mundo funcionaba así – Ten cuidado Changmin – se retiró.

- Si, ten cuidado. Imbécil – los tres chicos se fueron sin antes hacerle chocar contra los casilleros.

El resto regresó a sus conversaciones como si nada hubiera pasado, para ellos, los que no eran de su misma posición, eran simples juguetes humanos.

Changmin guardó sus cosas en silencio y recogió sus gafas que habían caído por la fuerza con la que había sido empujado por segunda vez en ese día, esta vez no se habían salvado pues el vidrio del lado derecho estaba rajado, suspiró tristemente y se los colocó.

- Dejó de ser gracioso cuando comenzaron a burlarse de él – comentó Taeyeon mirando a sus amigos que seguían sentados junto a uno de los ventanales.

- Yo no lo encontré en absoluto gracioso – Junho tomó un sorbo de su agua – El que tenga una beca no significa que puedan burlarse así de él o de los otros que también son becados. ¿Piensas igual, verdad? – le preguntó a su hermano - ¿Junsu? – insistió y notó cómo éste no le quitaba la vista a Changmin quien tomaba su almuerzo en un rincón junto a uno de sus amigos, tratando de volverse invisible.







- ¿Nuevo celular Junsu?

- Si, mi tía nos dio unos gemelos a Junho y a mí, son los últimos, salieron ayer, prácticamente cuestan una pequeña fortuna.

- Quisiera uno igual – Taeyeon se le colgó de su brazo para ver todas las increíbles aplicaciones que contenía el nuevo celular.

- ¡Cuidado! – y justo cuando Junsu alzaba su teléfono móvil para tomarse una fotografía junto a Taeyeon, un balón de básquet golpeó su mano y estrelló el aparato de cara contra la pared.

- ¡Oh no! – Taeyeon tapó su boca con las manos al correr junto a Junsu para ver cómo se encontraba su teléfono, el que terminó con la pantalla táctil destrozada - ¿Prende?

- No – la voz de Junsu se oyó desoladora.

- ¡Yah! ¡¿Quién lo hizo?! – la chica apretó un puño y buscó al culpable, supo quién fue cuando vio llegar a un par de muchachos con traje deportivo, uno alzó el balón que había acabado con el costoso regalo de Junsu - ¿Quién de ustedes fue? – los señaló a ambos.

Uno de ellos era un novato llamado Minho, lucía el más culpable de ambos porque al ver cómo Junsu intentaba prender su celular, tragó saliva. El otro era Changmin, el becado de su mismo grado al que casi todos molestaban.

Changmin vio a su amigo Minho mirar con desdicha a la chica que los miraba enojada, Minho también era becado y la situación económica de su familia no era mejor que la suya, de hecho era peor. Tomó aire y suspiró antes de encarar la situación.

- Yo lo hice, cuánto lo siento – hizo una reverencia, su pequeño amigo le miró sorprendido y luego imitó su gesto.

Junsu alzó la mirada al escuchar la voz de Changmin, había estado observándolo con curiosidad durante semanas luego de que el hico hubiera llamado su atención de una forma poco convencional, a través del abuso y humillación de sus compañeros.

- ¿Sabes cuánto cuesta esto? – Taeyeon le quitó el celular de las manos y se lo restregó a Changmin en la cara – ¡Es mucho dinero!

- De verdad lo lamento, fue un accidente, pero si me dan tiempo lo pagaré a plazos ¿qué dicen?

Junsu se mordió el labio inferior y sonrió tocando los hombros de su amiga.

- No te preocupes, no es nada… en serio, no tienes que pagar nada.

- ¿Qué? ¿Cómo que nada? Dijiste que cuesta una pequeña fortuna y era nuevo, lo acabas de estrenar – exclamó la chica.

El chico pequeño junto a Changmin bajó la mirada e intentó decir algo pero Shim le tapó la boca.

- Déjame pagarlo por favor, solo dime la suma y lo conseguiré ¿está bien? – Changmin se oyó desesperado.

- Bueno, en realidad fue un regalo… no sé cuánto cuesta, pero ¿qué tal si hacemos esto? ¿Eres becado verdad? Y oí que estás entre los primeros del cuadro de honor, mi entrenador me botará de mi equipo si no apruebo todas las materias al menos con una “B”, sé mi tutor.

Taeyeon intentó alegar pero su amigo le tomó de la muñeca y le miró con advertencia.

- ¡Hyung! – Minho sujetó el brazo de Changmin y le miró con una sonrisa, Shim ni siquiera tuvo que pensarlo, aceptó de inmediato.

- Lo haré, aprobarás con muchos excelentes, te lo aseguro – hizo otra reverencia.

- Bien, ésta es la dirección de mi casa, te veo en la tarde – Junsu arrancó una hoja de su cuaderno y escribió la dirección para luego entregársela.

- Gracias hyung – Minho tomó la hoja por Changmin y con una amplia reverencia se llevó a su hyung de allí.

- ¡Yah! ¿Por qué hiciste eso? – su amiga le reclamó en cuanto estuvieron solos de nuevo.

- Taeyeon, eran becados. ¿crees realmente que ellos tienen dinero para pagarme el celular?

Su amiga alzó las cejas ante la comprensión y se mordió una uña.

- Cierto, lo había olvidado pero – le entregó el teléfono roto - ¿No te van a regañar?

- No – Junsu abrió su casillero y guardó su nuevo celular para sacar el viejo que también era moderno – Además, de verdad el entrenador me amenazó con correrme – rió.

- Ay oppa… a veces eres demasiado bueno ¿sabes? – le dio un abrazo pequeño.

- No molestes – rió Junsu sujetando su cintura – Vamos, tengo matemáticas y soy pésimo, especialmente si no tomo atención desde el inicio de la clase.

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Cuando Changmin bajó del autobús hasta una de las residenciales más ostentosas de la ciudad, jamás imaginó que se sentiría pequeño e insignificante.

- ¿Seguimos en Corea? – se preguntó a sí mismo mirando una de las mansiones más grandes que vería en su vida. Con algo de temor tocó el timbre de las rejas.

- ¿Quién es el visitante?

- Esto… Verá, soy Shim Changmin, Kim Junsu… él dijo que viniera aquí – fue todo lo que pudo decir mirando la cámara arriba de la reja que lo filmaba, creyó sentirse fuera de lugar, demasiado mortal.

- Espere un momento por favor – la voz del intercomunicador se apagó y luego de un par de segundos volvió a encenderse – El joven Kim lo espera, pasé por favor.

Se escuchó un click muy sonoro y las rejas se abrieron automáticamente, Changmin tragó en seco y miró a ambos lados antes de encaminarse por la alfombra de césped que guiaba hacia la puerta principal de aquella casona.

Shim Changmin no era pobre, vivía en una casa de dos pisos con cuatro habitaciones y siempre tenía dinero para golosinas y libros o entradas al cine, sin embargo, definitivamente los lujos de la mansión de la familia de Kim Junsu, su nuevo alumno, lo abrumaban hasta el tuétano.

- Ah ¿Tú eres Changmin cierto? – un chico más alto que él y muy parecido a Junsu salió de un salón junto a una chica preciosa que se colgaba de su brazo – Soy Junho, su gemelo – le extendió la mano – Junsu es un cabezotas, su último tutor huyó despavorido, buena suerte – rió estrechando la mano de una anonadado Changmin que miraba a su novia.

- ¿Eh? ¡Ah! Gracias – hizo una pequeña reverencia.

- ¡Junsu! – gritó Junho llevando a su novia por las escaleras directo a su habitación.

- ¿Qué? – cuando Junho cerró la puerta de su habitación, Junsu abrió la suya y asomó su castaña cabellera.

Changmin alzó la mano y le saludó.

- ¡Oye! Eres tú – lo llamó con una mano – Ven – se metió dentro nuevamente dejando la puerta abierta.

- Ok - Changmin dijo extrañado, esperaba criados bien vestidos escoltándolo a la habitación de su joven amo pero definitivamente tenía que dejar de ver novelas. Ajustó su mochila en la espalda y subió por las escaleras, cuando entró a la habitación de Kim Junsu, se lo encontró intentando esconder su desorden.

- Ah sí, mira, estaba haciendo mi tarea de trigonometría pero justo no entiendo qué es esto y esto y esto también – le mostró su libro, pateando una chamarra debajo de su cama.

Changmin suspiró y se colocó sus gafas rotas.

- Bien, primero siéntate – ordenó señalando el escritorio, al parecer Junho no había bromeado con el corto historial de su alumno – Hay que limpiar este lugar, si se puede.







Dos meses después, porque sí, el celular de Junsu costaba una no tan pequeña fortuna y Changmin aún le debía otro par de meses de tutoría gratis; ambos se hallaban mirando el tablero de calificaciones de ese trimestre. Taeyeon y Junho estaban detrás de ellos, buscando el nombre del jugador de fútbol.

- ¡Aquí esta! – exclamó su mellizo señalando una de las líneas – Vaya hermanito, estás en las lista de los primero cien de la escuela – palmeó su hombro con una sonrisa.

- Gracias a Changmin – agregó Taeyeon felicitándolo al palmear su amplia espalda.

Junsu chilló de felicidad, había pasado con varias as y muchas bes, el menor (porque Changmin había sido su menor todo este tiempo a pesar de estar en el mismo grado) era un excelente maestro, todo lo explicaba de forma simple y fácil de recordar, a tal punto que si le mostraba las calificaciones a su padre, no solo le dejarían seguir en el equipo de fútbol, sino que también era posible que le regalasen un celular mejor del que había roto su tutor.

- Felicidades hyung pero que no se te vayan a subir los humos, no debes descuidar todo lo que has aprendido para alcanzar las mismas notas hasta fin de año.

- Tan aburrido como siempre – se quejó Junsu cruzándose de brazos y mirando al alto muchacho que le había ayudado a obtener buenas notas.

- Vaya Shim – Munwoo se acercó a ellos con una sonrisa déspota – ¿Estás confirmando que sigues siendo la nena más inteligente de la escuela? – se burló descaradamente.

- Mejor me voy, nos vemos – Changmin se despidió de sus nuevos amigos, odiaba meterse entre Munwoo y sus conflictos.

- Vámonos, aquí apesta – Taeyeon movió su cadera y le mandó una mirada de odio a su compañero. Ninguno de los tres se quedó allí para armar un escándalo, según Taeyeon era un gasto de energía innecesaria en una empresa sin futuro.

Aquel día las clases acabaron un poco más temprano de lo usual, por lo que Changmin aprovechó el tiempo para estudiar en la biblioteca que casi siempre permanecía desierta. Al salir a la entrada del colegio descubrió que llovía con fuerza y el cielo estaba demasiado gris para esperar a que se calmara, regresó adentro y salió de nuevo, ésta vez con el paraguas que siempre guardaba en su casillero. Armó su sombrilla mientras miraba el cielo y oía los truenos. A lo lejos observó que un chico cerca de la acera se protegía de las inclemencias del tiempo debajo de un árbol. Al acercarse a él se encontró con la sorpresa de que era JunSu, con su uniforme de educación física que estaba un poco empapado.

- Hyung ¿Qué crees que haces?

- ¡Ah! ¡Me asustaste! – su amigo pegó un salto al oírlo tan repentinamente – Pues me escondo de la lluvia ¿qué más? Junho se fue mucho antes con nuestro chofer, a recoger a su novia al instituto de señoritas y no me lo dijo, lo esperé y comenzó a llover, me llamó hace cinco minutos para decirme que tome un taxi.

- No me refiero a eso Junsu – dijo Changmin jalando al mayor con él debajo de su paragua – Es una lluvia eléctrica y tú estás parado debajo de un árbol, si sigues así te vas a freír igual que un cable de cobre sometido a 200 kilovoltios cuando un rayo caiga a la copa.

Junsu le miró sin entender.

- Agh… en palabras tuyas, morirás ¿entiendes?

- ¡Yah! ¡¿Por qué no dijiste eso más antes?! – gritó Junsu jalando a Changmin mucho más lejos del árbol.

- Todo el mundo lo sabe hyung… - Changmin rodó los ojos – Y a todo esto ¿por qué no tomas un taxi?

- Perdí mi billetera.

- Genial – negó Changmin con resignación y un suspiro – No tengo para el taxi pero si para el autobús así que vamos.

- ¿Au-autobus? – Junsu se puso pálido.

- Si niño rico – Changmin le miró con sorna – Vam… - no terminó de burlarse de Junsu ya que un auto pasó por la calle a toda velocidad y les dio una baño instantáneo de agua fría. Tanto él como Junsu tenían los hombros elevados, las bocas abiertas y todo el cuerpo goteando - ¡Rayos! – Changmin gritó con todas sus fuerzas sacudiéndose salvajemente.

- ¡Achú! Ahhhh… - se quejó Junsu.

- Joder, que estúpido – el alto seguía insultando al conductor que los había bautizado – Hyung, vamos rápido antes de que otra desgracia pase.

Junsu se sonó los mocos con un pedazo de kleenex mojado que había encontrado en su bolsillo trasero y asintió varias veces antes de seguir a Changmin que comenzó a correr hacia la parada del autobús.

- ¿A qué hora llega el autobús? Me muero de frío – protestó Junsu diez minutos después de que llegaran a la parada de la línea que lo llevaría a su cálido hogar.

Changmin observó su reloj pulsera.

- No lo sé… se supone que ya debería estar aquí.

- ¡Ah! Changm… ¡achú! Ahhh… Yah, en serio voy a enfermarme y está lloviendo más fuerte ¿no podemos esperar en otro lugar? Por favor – Junsu temblaba y se abrazaba intentando protegerse de la lluvia que ni el paraguas del menor podía parar.

- Yo también ¡Mira! – señaló la cabina de un teléfono dentro el parque frente a ellos – Vamos ahí – tomó la mano de Junsu y le obligó a chapotear por la calle hasta meterlos en ella. Cerró la puerta y tiró su paraguas a una esquina luego de apagarlo – Hyung ¿te sabes el número de Junho?

- Si ¿Por qué? – inquirió Junsu quitándose la mochila mojada y exprimiendo su chaqueta con sus congelados dedos – Si quieres que lo llamé, no es posible, mi batería murió.

- Toma, llamalo y dile que venga por nosotros – Changmin le entregó un par de monedas.

- Está bien – Junsu se acercó al teléfono, nunca había usado uno pero al verlo supo de inmediato en qué consistía el mecanismo. Introdujo las monedas en la ranura, descolgó el auricular y apretó los números - ¡Contestó! – exclamó con una sonrisa al oír la voz de su mellizo - ¡Tú! ¡Pedazo de mí!... Perdí mi billetera y mi celular se apagó luego de que me llamarás, te odio… me dejaste sin chofer, maldito. Ven por mí y Changmin, siento que se congelaran mis pulmones… No me interesa Junho, quiero que vengas por mí, Changmin dice que estamos en la parada de buses cerca a nuestro colegio… sí, estamos en el parque de enfrente, en una cabina de teléfono… ¡Bien! ¡Más te vale! – colgó enojado y miró a su dongseng - ¿Cómo lo hice? – le sonrió.

- Bien – rió Changmin – Espero que se apresure, fuiste muy convincente.

- Bueno, él se lo merecía – se cruzó de brazos y cerró los ojos – Ay, aún siento frío Changmin y sigo estornudando ¡achú!

- ¿No traes algo de ropa o toallas en tu mochila?

- No ¿y tú?

- No traje nada, hoy no me tocó deportes.

- Me congelo – Junsu castañeó sus dientes.

Changmin observó a su hyung con pena, Junsu temblaba como si no hubiera un mañana y su nariz estaba roja como un jitomate, además de que hasta sus pestañas goteaban agua. Él no estaba tan mal porque su paraguas le había cubierto mucho al correr. Exprimió su saco y desabotonó sus botones, se acercó a Junsu y lo metió dentro su saco apretándolo contra su cuerpo, sus brazos también rodearon la espalda del muchacho más bajo.

Junsu alzó sus hombros y miró hacia arriba para ver a Changmin con sorpresa.

- ¿Qué haces?

- Estando unidos mantendremos un poco el calor corporal – le explicó Changmin, mirándolo hacia abajo, de repente observó que las mejillas de Junsu adquirían un suave rojo.

- ¿Estás seguro de que funciona?

- ¿Sientes un poco de calor cierto?

Junsu asintió suavemente bajando la mirada y clavándola en el cuello de Changmin. Por alguna razón, Changmin comenzó a mirar a Junsu y mientras más lo observaba la palabra “adorable” venía a su mente. La estatura de Junsu era suficiente, pero él le ganaba con casi media cabeza y desde donde estaba podía notar los cabellos castaños que se pegaban a su cabeza por el agua que lo había empapado, y también observó que la piel de su hyung era blanca y lisa, que las cejas eran espesas, que los ojos tenían una forma muy peculiar, algo felina y que el rojo en su nariz y mejillas lo hacía verse más pequeño, más tierno. Sus manos apretaron la espalda de Junsu de forma inconsciente, acercándolo, haciéndole subir la mirada de nuevo.

- ¿Qué ocurre? – Junsu tragó saliva, su respiración chocaba contra el mentón de su amigo, estaban demasiado cerca y quizás era la escasa luz o el momento era muy incómodo pero Changmin se veía demasiado atractivo y lo ponía muy nervioso.

El alto chico le miró y bajó la vista hasta los labios rosas de Junsu.

- No sé – se inclinó más chocando su nariz con la ajena.

Junsu se puso algo visco para mirar sus narices que se tocaban y luego miró esos ojos penetrantes.

- ¿Qué haces? – susurró, al hacerlo su aliento cálido y sorpresivo acarició los labios de su dongseng.

Changmin suspiró y cerró los ojos al ladear el rostro con suavidad hacia la derecha y atrapar la boca que tan generosamente respondió su beso. Aquel beso era más exploratorio que tímido, se notaba que ambos tenías experiencia besando pero tal vez era que no besaban a una mujer y sin embargo, no podían dejar de rozarse e intentar encontrar más calor y humedad como si estuvieran probando algo demasiado nuevo y desconocido, algo peligroso y adictivo.

Junsu sujetó los costados de la camisa de Changmin y ladeo el rostro del lado contrario para no romper el contacto y seguir disfrutando de las sensaciones que hormigueaban dentro su boca y cerca de su estómago.

- ¡Oigan! – la magia, el beso, lo que fuera que estuviera naciendo y sucediendo entre ellos se rompió al escuchar la alarmada voz de Junho, el hermano de Junsu estaba parado frente a ellos, fuera de la cabina, con un enorme paraguas cubriéndolo. Los miraba con los ojos bien abiertos.

Junsu se separó rápidamente de Changmin con la cara muy roja, el menor solo atinó a taparse la boca y mirar a Junho con la misma impresión de susto.

- Ustedes… - Junho abrió la puerta de la cabina – Vamos, el chofer nos espera – dijo apurado agarrando a Junsu del brazo y llevándoselo consigo.

Changmin agarró sus cosas y las de Junsu, prendió su paraguas y los siguió de callado.

Dejaron a Changmin en su casa y después de eso, estaban Junsu y su hermano en la habitación del primero, Junsu se cambiaba y secaba mientras su mellizo le ponía azúcar al vaso de leche que una de sus empleadas les había llevado.

- ¿Qué fue eso entre ustedes Junsu? Estaban… besándose.

Junsu dejó la toalla blanca sobre su cabeza y se sentó frente a su hermano, con la misma cara de desconcierto que traía dentro la limosina de camino a casa.

- No sé qué pasó hyung – murmuró – Changmin, él me abrazaba para darme calor y de repente… de repente – se tocó los labios.

Su hermano sonrió al verlo de esa manera y le pasó el vaso de leche tibio.

- Bébelo, aún sigues frío – le tocó la frente mientras Junsu bebía sorbitos del líquido blanco y cálido que bajó por su tracto digestivo y calentó su cuerpo de inmediato – Junsu ¿Changmin te gusta, desde cuándo? – su mellizo casi se atragantó con su leche, Junho le quitó el vaso antes de que pasara algo más y lo puso sobre el velador a un costado de él.

- Es la primera vez que – tosía el pobre Junsu – Que veo a Changmin y siento que… no sé cómo decirlo – se calmó mirando a su hermano – Pero todo este tiempo… al principio creí que era pena y pensé que quería acercármele por ello, luego descubrí que él es tan inteligente y tan sabio… y sentí mucho afecto por él, como si fuera un hermano pequeño, gruñón y muy adulto para su edad… pero, creo, creo que estoy pensando, al menos lo hice dentro esa cabina, “él es tan atractivo”, pensé eso hyung… creo que me gusta, pero como hombre ¿lo entiendes?

Junho sonreía escuchándolo. Junsu lucía más perdido que cuando hacía sus deberes sin ayuda.

- Si, entiendo.

- Hyung – Junsu le abrazó algo temeroso - ¿Estoy enfermo? Él es un chico, como tú y yo. ¿Estoy enfermo?

- Claro que no – Junho le abrazó con fuerza – No lo estás, está bien si Changmin te gusta ¿de acuerdo? No es malo – besó la frente de su hermano, eran mellizos pero Junsu siempre había sido el más pequeño e ingenuo y hasta inocente de los dos.

- Hyung – Junsu sonrió y le miró con algo de timidez tocándose los labios – Me gusto besarlo – confesó.

Junho se revolcó de la risa, Junsu lucía tan adorable y femenino al decir eso.

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Al día siguiente, cuando Changmin y Junsu se reunieron en la biblioteca, el más alto tomó la mano de su amigo disimuladamente mientras se preparaba para decirle algo.

- Lo que pasó ayer – comenzó – Hyung, creo que me gustas y no sé si está mal o bien pero, quisiera estar contigo y sentir más de lo que sentí ayer.

La sonrisa de Junsu se hizo grande pero carraspeó para responder a esa declaración.

- Yo también y Junho dice que está bien. Changmin-ah ¿está bien si ahora somos novios?

- Supongo que nos llamarán novios, no me importa si es así o no, pero sí hyung, quiero ser tu novio y que tú seas el mío, quiero estar contigo – Changmin sintió la pena al decir todo eso pero fue inevitable expresar el creciente anhelo que sentía por su amigo. Junsu le gustaba y mucho, toda la noche no había podido dejar de pensar en sus labios y la humedad de su boca acariciándolo.

- Changmin – dijo un sonrojado Junsu, apretando la mano que lo sostenía. Se mordió los labios al mirarlo por debajo de sus pestañas.

- Yah… si haces eso solo quiero volver a besarte – protestó el menor a lo que ambos rieron ganándose un “¡shhh!” por parte de la bibliotecaria.







Cinco meses pasaron así, el fin de curso estaba muy cerca y Changmin seguía con su buena racha de notas sobresalientes, como siempre. Solo Taeyeon, el hermano de Junsu, el pequeño Minho y algunos más sabían que Junsu y él pronto cumplirían cinco meses de sano noviazgo. La idea de que le repudiaran por ser gay le causaba un poco de temor, pero al ver a su hyung el sentimiento desaparecía y solo sentía que ya estaba enamorado de él y que era muy feliz a su lado, a pesar de que habían discutido varias veces y no tenían muchas cosas en común, su relación con Junsu se había hecho profunda, tanto que a veces le daba miedo. El chico le gustaba, tanto físicamente como no físicamente y no solo eso, Junsu era muy especial para él e importante, lo amaba, mucho y se sentía dichoso al ser correspondido.

- ¡Changmin! – Junsu lo sacó de sus cavilaciones al tocarle la espalda de sorpresa – Felicidades por llegar al puesto número dos de todo el colegio, ten – le entregó un paquete envuelto en papel regalo.

- ¿Es para mí? – Changmin sonrió al ver a su novio y coger su obsequio.

- ¡Sí! Ábrelo, lo escogí especialmente para ti – le animó su hyung.

Changmin hizo caso y desenvolvió el paquete, era un estuche de lentes de una de las ópticas más costosas de Gangnam, los lentes eran aún más vistosos y elegantes que el estuche, incluso tenía grabado su nombre en una de las varillas que pasaban sobre las orejas.

- Vi que los tuyos volvieron a quedar rotos así que dije ¿por qué no? ¿Te gustan?

- Si, muchas gracias hyung – miró a todos lados antes de inclinarse para besar esos suaves labios.

Junsu sonrió como solo un estúpido enamorado podría hacerlo.

- Hyung quería pedirte disculpas por esta noche, no podré ir a tu casa a ver una película, mamá me dijo que tenemos un compromiso muy importante – le avisó con un dejo de culpa.

- No te preocupes – Junsu movió sus manos – Yo también quería decirte algo similar, parece que unos parientes llegaran hoy y Junho me dijo que estaríamos muy ocupados.

- ¿En serio? Me siento mejor, no quería dejarte colgado – miró su reloj pulsera – Ya es hora de que vaya a casa, nos vemos mañana, te llamaré en la noche. Gracias por el regalo.

- No hay de qué, te quiero – susurró estirándose para darle un inocente beso.

Changmin se fue con una sonrisa.

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Eran casi las ocho de la noche y su mamá no dejaba de arreglarse frente al espejo y de decirle a Changmin que arreglara su corbata o que usara un poco más de gel. Él estaba hastiado y no entendía porqué debía usar traje o porqué su mamá no le decía a donde iban a ir. Diez minutos después ella se le acercó y le arregló el cuello de la camisa.

- ¿Vamos a una fiesta? – le preguntó.

- No cariño, lo sabrás cuando lleguemos ¿si?

- Pero mamá.

- Ya llegó el taxi Changmin, vamos – la señora y viuda Shim agarró un pequeño bolso y bajó por las escaleras de su casa. Su hijo la siguió.

Los minutos pasaban, las calles cambiaban y mientras más la miraba, Changmin notaba que su mamá estaba muy nerviosa y seguía renuente a responder sus preguntas. La verdad es que estaba demasiado intrigado, no sabía qué exactamente debía esperar de ese “compromiso” que tenían. Ellos no tenían muchos parientes, sus abuelos no estaban vivos y sus tíos vivían en el extranjero y solo los visitaban de vez en cuando en vacaciones. ¿Quizás su madre había encontrado un hombre? Suspiró, no sabía qué pensar y sinceramente preferiría estar en la habitación de Junsu, viendo una película en su gigantesca televisión, abrazándolo sentados en la cama y besándolo de preferencia. Una corriente de calor subió por su espalda al pensar en ello, Junsu y él aún no habían dado “ese” paso, se besaban y acariciaban pero siempre que cruzaban el límite Changmin se ponía tan nervioso que no sabía cómo continuar o Junsu se sentía tan tímido que escapaba de él. Suponía que era normal entre dos hombres, los heterosexuales sabían cuál era su papel y entre Junsu y él, a pesar de que Junsu era el mayor, Changmin sabía muy bien cuál era su posición, el problema era que no sabía cómo llevarla a cabo, no tenía experiencia.

- Hijo, ya llegamos – su madre le hizo regresar al presente.

Changmin bajó del taxi y cuando observó el lugar en donde estaban frunció el ceño.

- Mamá ¿qué hacemos aquí? – la miró.

La viuda Shim pagó el taxi y éste se fue, se paró a lado de su hijo y tomó su mano mientras lo guiaba hacia la mansión que tenían delante, las rejas se abrieron al instante para ellos dos.

- ¡Responde! ¿Qué hacemos en la casa de Junsu? – Changmin se soltó antes de que llegaran a la puerta.

- ¿Conoces a Junsu? ¿Ya estuviste aquí Changmin? – le sujetó de la mano otra vez y lo arrastró adentro luego de que una mucama les abriera la gran puerta.

- Es mi amigo, del colegio. ¿Por qué vinimos aquí? – inquirió algo asustado, comenzaba a creer que su madre y los padres de Junsu habían descubierto todo, su relación y qué algo muy malo iba a pasar, quizás intentaran separarlos.

Su madre suspiró y se detuvo al llegar frente a las personas que los esperaban, Changmin cayó en la cuenta de que estaban en la sala de la mansión Kim y que su novio, Junho y los que probablemente debían ser sus padres, se habían levantado y los miraban.

- Changmin – susurró Junsu, vestido con un traje de etiqueta, sus ojos abiertos y su rostro pálido le hicieron saber que pensaba igual que él, que habían descubierto lo que pasaba entre ellos y que estaban metidos en graves problemas.

- ¿Mamá? – Junho miró a su madre, todo se hacía más raro conforme pasaba el tiempo. Primero sus padres divorciados volvían a reunirse luego de dos años. Ellos vivían con su padre porque su madre se había vuelto a casar y su marido era extranjero, nunca imaginó la razón por la que hubiera regresado justo para recibir unos parientes, y ahora los “parientes” ¿eran Changmin y su madre?

- Espera Junho – su madre pasó un brazo por su cintura y le pidió que callara.

- ¡Mamá! – exclamó Changmin mirándola desesperado.

- Es hora de que sepas algo Changmin – comenzó a decirle ella.

- Y ustedes también chicos – el señor Kim miró a sus hijos y a su ex esposa.

- Éste hombre de aquí… es tu padre Changmin.

Junho abrió los ojos a más no poder y abrió los labios en un jadeo de sorpresa e incredulidad, su madre lo sujetó para darle estabilidad pero Junho no solo estaba turbado por la noticia, sino por lo que sabía y por lo que la noticia significaba, especialmente para su mellizo.

- ¿Qué? – Changmin dejó de mirar a su novio y observó al señor Kim y luego a su madre.

- Changmin… tu padre no era tu verdadero padre – susurró su progenitora sujetando su mano y tocando su mejilla – Era muy joven cuando me casé con tu padre solo porque me embaracé de él, perdimos al niño un año después de que naciera por una epidemia que atacó la zona en donde vivíamos. Fue muy doloroso y nos distanciamos mucho y entonces él se fue al ejército… entré a trabajar a una empresa y conocí a Kim Junhwo, las cosas… muchas cosas pasaron y mi mente era un caos, cuando regresé en mí… tú ya crecías en mi vientre, le dije a tu padre que naciste prematuro. Él sabía que no era verdad… pero decidió creerlo. Kim Junhwo es tu padre.

Changmin estaba atónito, las palabras de su madre carecían de sentido para él, comenzaba a sentir que estaba soñando, que era una pesadilla, una broma, una tetra para separarlo de… miró a Junsu, su novio estaba pálido y le miraba con una cara de susto. Paseó la mirada por el rostro del hombre que su madre decía que era su verdadero padre, luego observó a Junho y a la señora que lo abrazaba contra él.

- ¡¿Papá qué clase de… calumnia es esta?! – Junho exclamó de repente soltándose de la protección de su madre.

- No es ninguna calumnia hijo, después de que ustedes nacieran, varios factores nos distanciaron a mí y a su madre, no estoy orgulloso de mis actos pero sí, la engañé. Changmin es su hermano menor, su medio hermano menor. Es mi hijo al igual que ustedes, la diferencia es que vienen de distintas madres.

Changmin sintió que su cuerpo se volvía ligero, tan ligero que su mente se apagó y se desmayó. Lo último que escuchó fueron los gritos de sorpresa que lo llamaban. Quería despertar con todas sus fuerzas de ésta pesadilla.

Cuando despertó se sintió débil y fuera de lugar, muy desorientado. A lo lejos escuchaba una discusión.

- ¡¿Qué clase de broma es está?! ¡Papá! ¿Cómo es posible? – hizo una pausa - ¡todos estos años! ¡¿Por qué nos ocultaron algo así todos estos malditos años?! – la voz de Junho era inconfundible, seguía gritando y reclamando a viva voz.

- ¡Solo sucedió! – gritaba el señor Kim.

- ¡¿Solo sucedió?! – repitió con indignación - ¡¿Tengo un hermano menor del que no supe hasta ahora y me dices que solo sucedió?! – se oyó que algo se rompió en mil pedazos.

- ¡Cálmate Junho, asustas a todos!

- ¡Tú cállate! Nos dejaste con este hombre y te largaste con tu nuevo marido como si Junsu y yo no importáramos. ¡Cállate, cállate! ¡Los odio a todos!

- Hijo…

Changmin cubrió sus ojos con las manos, su garganta tenía un nudo, el corazón le dolía y no era todo porque había descubierto que su padre, el que había muerto y le había criado con tanto cariño no era realmente su padre, le dolía porque su padre era el padre de Junsu y Junsu era su hermano y él… él se había enamorado de su hermano. Le dolía por el pecado que eso significaba y por lo que implicaba. Sentía terror de separarse de Junsu, un terror inmenso.

- ¿Changmin?

- ¿Junsu? – al abrir y destapar sus ojos, vio ahí a su… hermano, mirándolo, las mejillas de Junsu estaban mojadas, sus ojos rojos y le miraba con miedo – Hyung… dime que no es verdad – murmuró con la voz rota.

Junsu derramó unas lágrimas y cerró los ojos al sentir que la mano de Changmin le acariciaba y secaba parte de su llanto.

- No puedo mentir – susurró clavando sus ojos en su dongseng, ese que amaba de una forma carnal, de una forma romántica, de una forma que no debía sentir.

Changmin sollozó al oírlo y se sentó de golpe abrazando a Junsu, temía que él desapareciera y no pudiera sujetarlo por más que lo intentara, como agua entre los dedos.

- Te quiero.

- Pero está mal – Junsu lo separó de él y se alejó – Ellos no saben, no lo sabrán jamás. Paremos. Nada pasó ¿bien?

- ¡No! – Changmin sintió la desesperación creó un hueco en su estómago – Junsu no.

- ERES. MI. HERMANO. – sollozó Junsu – Eres mi hermano Changmin. Nada pasó. Olvidalo.

- Junsu, por favor - Changmin estiró su mano hacia él mientras lloraba pero Junsu se alejó más.

- Olvidalo Changmin, yo lo haré así que olvidalo. Por favor – y se fue.

- ¡No saben lo que han hecho! ¡No saben lo que han hecho! – los gritos de Junho se hicieron más fuertes.




Minho y Taeyeon esperaban a sus amigos en la entrada del colegio, otro nuevo año escolar había empezado y era totalmente diferente al anterior. Cuando la limosina de la familia Kim hizo su aparición los chismorreos volvieron a alzarse. Los rumores estaban en boca de todos: el padre los gemelos Kim había desposado a la madre de uno de los becados, Shim Changmin ahora era rico. Pero solo ellos dos sabían la verdad y la verdad era aún más dolorosa de lo que pudiera llegar a verse, Taeyeon no quería ni imaginar cuánto debía dolerle a Junsu.

Kim Junho fue el primero en bajar, su hermano siguió después y cuando Changmin salió último, muchos rumores nacieron y los demás se consolidaron.

Los cinco se reunieron y entraron en conjunto sin decir ni una palabra, nadie se atrevía a decir algo, nadie podía cortar la tensión en el ambiente. Sin embargo, mientras caminaban por el pasillo, alguien marcó un antes y después en uno de ellos.

- ¡Ey Changmin! – Seungri pasó en medio de todos ellos y empujó a Minho lejos del mencionado – Oí que tu mamita se casó de nuevo ¿Cómo fue la boda? veo que ahora eres uno de nosotros ¿eh? – su sonrisa era maliciosa – Vamos, no fue un mal negocio, al menos sonríe un poco – le pasó un brazo por los hombros.

- Ya deja de molestarlo – Munwoo hizo su aparición – ¿No ves que el ceniciento no amaneció de buenas? – rió.

- Yo tampoco estaría de buenas sabiendo que mi mamá se vendió ¿No lo crees Changmin? – Seungri le dio un apretón pero su arrogante sonrisa no duró ni medio segundo, antes de darse cuenta, Changmin había abollado uno de los casilleros al azotarlo contra él y prácticamente empotrar el contorno de su espalda en el frío metal.

Todos giraron a verlos, Taeyeon había gritado asustada y Junho y Minho intentaban separar los puños de su amigo del cuello de la camisa de Seungri, Changmin lo apretaba tan fuerte que estaba ahorcándolo un poco, ni siquiera lograron aflojar su agarre.

- Escúchame bien imbécil – Changmin hablaba entre dientes con una mirada de odio puro y salvaje, nunca nadie le había visto esa faceta – La próxima vez que siquiera intentes respirar cerca de mí, te juro que te romperé hasta el más pequeño de tus huesos ¿entendiste?

- Hyung, detente - Minho lo jalaba con todas sus fuerzas pero Changmin lo ignoraba totalmente.

- ¡¿Lo entendiste?! – repitió el enfurecido chico con una voz estremecedora, alzando a Seungri aún más alto y azotando su nuca de nuevo. Incluso Munwoo había retrocedido, el enojo de Changmin era peligroso, algo había cambiado dentro de él para siempre.

- S-si – tartamudeó Seungri entre jadeos, ni siquiera intentaba zafarse, la sorpresiva furia de Changmin era paralizante.

Changmin lo soltó como si nada y se sacudió a Minho y Junho, Seungri cayó sentado en el suelo, tomando aire y frotando la piel lastimada de su cuello.

- ¡Changmin! – Junho corrió tras su medio hermano menor alzando la mochila que éste había dejado caer antes de atacar a Seungri.

- Vámonos de aquí – susurró Junsu tomando a Taeyeon y Minho de los brazos.




…………………………6 años después




Junho entró a la sombría habitación de su hermano, las cortinas de terciopelo rojo estaban cerradas y no dejaban atravesar la cálida luz solar. Cerró la puerta con calma y se dirigió hacia las ventanas pasando por alto el cuerpo que descansaba sobre la cama, sumido en un profundo sueño. Junho miró a su hermano antes de abrir las cortinas con brusquedad, la luz entró a borbotones y Changmin rugió su descontento.

- ¡Lárgate! – esquivó la almohada que el malcriado le había lanzado.

- Ya pasan las doce, levántate, papá va a regañarte.

Changmin hundió el rostro en la almohada y gruñó con enojo, pateó sus mantas como un adolescente de mal genio y se sentó al borde de la cama, la luz solar lo empapaba de pies a cabeza, su piel brillaba y sus cabellos se hicieron más claros. Junho tiraba ropa limpia a su lado.

- Vístete – se cruzó de brazos, la comisura de sus labios intentaban no alzarse para reírse de su hermano.

- Vete de aquí.

- Changmin, apresúrate quieres… Yeonhee está abajo con Su, vino a saludar.

La espalda de Changmin se enderezó y abrió los ojos, con un suspiro cansado se puso de pie y comenzó a ponerse la ropa que su hermano mayor había escogido.

- Date prisa – repitió JunHo retirándose.

Changmin terminó de abrochar su camisa y fue al baño para refrescarse un poco, uso gel para acomodar sus cabellos que estaban un poco largos y debido a la humedad, lograban rizarse suavemente, dándole un aspecto salvaje y despreocupado.

Al bajar al comedor lo primero que vio fue la mano de Yeonhee sujetando la de Junsu, por encima de la mesa mientras respondía algo a su madre.

- Buenos… - miró su reloj pulsera – Buenas tardes – dijo en voz alta, tomando asiento a lado de Junho.

- Buenas tardes Changmin – le sonrió la novia de su hermano – No sabía que estabas en casa.

El alto chico acomodó una servilleta sobre sus muslos y dejó que una de las sirvientas le sirviera la sopa. Tanto su madre como su padre le miraban con desaprobación. Sonrió falsamente.

- Tuve una noche muy larga.

- ¿Estudiando? – preguntó Yeonhee con inocencia.

Junho rió.

- Algo así ¿tú cómo estás? – Changmin comenzó a devorar su comida sin prestarle mucha atención a nadie.

- Muy bien, gracias. Les estaba diciendo a tus padres lo contenta que estoy.

- ¿Por qué?

- Bueno, antes de que nos honraras con tu presencia, Yeonhee vino con sus padres – su madre respondió por ella con un tono severo. Changmin levantó los ojos advertido por esa inflexibilidad.

- Ahh. Guaaau – sonrió más ampliamente mirando a todos, su madre rodó los ojos.

- Se comprometieron – anunció su padre.

Changmin escuchó y desvió la mirada hacia el diamante que su “cuñada” le mostraba con una sonrisa enorme. Junho se tensó a su lado cuando él no dijo nada por los siguientes cinco lentos segundos.

- ¡Felicidades! – dijo como si despertara, incluso su voz sonó muy entusiasmada – Os felicito, es una grandiosa noticia, bienvenida a la familia – alzó su copa de agua y la elevó un poco haciendo un brindis silencioso – Lamento habérmelo perdido – bebió un trago y continuó comiendo con una sonrisa.

Yeonhee estaba encantada con la reacción de su futuro cuñado, una esposa debía llevarse bien con toda la familia, Junho estaba impresionado por otro lado, sus padres ya no estaban muy enfadados con él. Junsu le miraba intensamente.

- Bueno, gracias a todos, que tengan buen provecho – alzó la servilleta sobre sus piernas y se limpió los labios.

- ¿Te vas? Ni siquiera desayunaste y no hemos llegado al segundo plato – protestó su mamá, intentando levantarse.

Changmin alzó una mano para pararla.

- Tengo que terminar un proyecto, papá lo sabe ¿cierto papá?

- Es cierto, Changmin y su equipo están encargados de la remodelación del concepto del restaurant que tenemos en el centro.

- En ese caso, come algo en el trabajo ¿de acuerdo? – le dijo su madre preocupada.

- Lo haré – se acercó para besar la frente de su progenitora – Con permiso.

Una hora después, Junsu cruzaba el pasillo hacia su habitación, su prometida se había despedido. Junsu frotó sus hombros con cansancio a través de la costosa tela de su chaqueta de casimir blanco, se sentía tenso, pedir la mano de Yeonhee le había supuesto armarse de mucho valor, por alguna razón seguía siendo un tímido innato con cosas sentimentales, porque generalmente era un jefe estricto y correcto a la hora de tomar decisiones.

Cuando pasó por el pequeño cuarto de limpieza en donde se guardaban escobas, trapeadores y algunas sabanas y toallas limpias, un brazo lo jalo adentro y antes de que pudiera gritar una mano le tapó la boca, de pronto tenía un pesado cuerpo presionándolo contra una vitrina. Parpadeó un poco para acostumbrarse a la escasa luz, en cuanto pudo enfocar su vista en el rostro que estaba delante suyo, frunció el ceño y mordió la mano que le cubría los labios.

Changmin hizo una mueca pero sonrió dos segundos después y alzó los brazos de su hermano por sobre su cabeza, reteniéndole y limitándole más movimientos escapatorios.

- Te hacía en el trabajo. ¿Qué haces aquí y qué haces ahora? Suéltame – el más bajo intentó imponerse pero Changmin tenía más fuerza.

- Olvidé una carpeta.

- Tómala y suéltame, no me interesa el orden, hazlo ya – gruñó Junsu.

- Que descortés, solo quería felicitarte otra vez. ¿Así que te casas con ella? ¿La amas Junsu?

Por un instante el más bajo quedó paralizado al detectar que la voz de Changmin casi se quebró al pronunciar su nombre, lo observó atónito, en su mente se reproducía la enorme sonrisa de ese alto muchacho diciendo “felicidades”, pero justo ahora, ahora esos le miraban con una angustia asfixiante, con un dolor palpable, agonizaba, Changmin agonizaba frente a él.

Un nudo apareció en su garganta y un profundo y sangrante dolor ascendió por el centro de su pecho.

No, Junsu reacciona ¡No!

- Te dije que me soltaras – dijo mordaz, usando el bloqueo de su garganta para que la voz le saliera baja y grave, una buena simulación de furia.

Changmin apretó los dientes al oírlo y sacudió su cabeza.

¿No puedes verme? No te interesa…

- Si fueras más fuerte no tendrías que decirlo – le atacó con la misma prepotencia.

- ¿Qué intentas hacer acorralándome de ésta forma? – reclamó Junsu.

Changmin abrió los labios para responder pero descubrió algo.

- ¡No lo sé! – admitió, el dolor reapareció en sus ojos cafés – Yo… - se detuvo y bajó la mirada – No lo sé.

- Suéltame Changmin, esto no es apropiado, no está bien – se removió.

- ¿Apropiado? ¿Por qué siempre usas esas terribles palabras? – preguntó con rencor – Te odio tanto – susurró.

- Eso está mejor, ódiame.

- Quisiera hacerlo con todas las fuerzas de mi ser, quisiera odiarte de pies a cabeza, pero todos estos años… - Changmin sabía que estaba siendo demasiado débil y estaba revelando y diciendo en voz alta sentimientos que había guardado celosamente durante mucho tiempo – Junsu – suspiró al presionarse contra el cuerpo más pequeño, estaba tan cerca de él, que el aire que respiraba se hacía eléctrico y pesado.

Junsu sintió un estremecimiento recorriendo su estómago cuando sintió que el cuerpo de Changmin se acomodaba al suyo. Con los años su cuerpo había desarrollado mente propia y sus sentidos siempre reaccionaban con Changmin de una forma explosiva, sentía corrientes recorriendo su piel, el deseo lo cegaba. Pero algo de él siempre le advertía lo mismo, está mal, detente. ¿Cómo había crecido toda esa tormenta en su interior? Creía que podría meter lo que sentía por Changmin dentro una pequeña caja, pero esa caja le pertenecía a Pandora y día a día Junsu luchaba por mantenerla cerrada.

- ¡Apártate de mí! – le gruñó a Changmin, su mirada vaciló – Por favor – suplicó cerrando los ojos.

Changmin sintió una oleada de rabia, revivió la imagen de la mano de Yeonhee sujetando la de Junsu y sintió que debía hacer algo para lastimar a Junsu.

- Hasta pronto, hermanito – besó la boca del más bajo y lo soltó bruscamente, se fue apresurado antes de que pudiera hacer algo mil veces peor.

Junsu se cubrió los labios y cayó al suelo, el corazón le latía como un colibrí enloquecido, la piel le ardía donde había sentido la presión del cuerpo de Changmin y aquel agonizante vacío y desesperación le retorció el estómago, la repugnancia era grande para él, repugnancia hacia sí mismo.







El restaurante que se inauguró de nuevo gracias a Changmin, resultó ser un éxito, la apertura estuvo llena de gente que pidió reservas y llenó las cartas para al menos cuatro semanas consecutivas. Habían asistido muchas personas importantes, pero Changmin no estaba nada contento, Junsu había llevado a su nerviosa y linda prometida, presentándosela a medio mundo, demostrando lo cariñoso que podía ser en público. Su padre intentó hacerle quedarse para celebrar en familia, pero tenía otros planes.

- Te tardaste.

Changmin tiró su saco a los asientos de atrás, sentándose a lado del muchacho que le hablaba, se remango las mangas de su camisa blanca y se abrió algunos botones de su cuello, deshizo su cabello engominado hacia atrás y sacó un fajo de billetes de su bolsillo trasero.

- Cállate. ¿Tienes mi ropa?

- Si pero no creo que sea buena idea hyung, es la casa de Munwoo y son sus contactos, esa fiesta no me da buena espina, siempre se excede de los límites.

- Minho te preocupas demasiado, ya he estado muchas de sus fiestas y créeme, excederse de los límites es lo mejor que hay.

Su amigo le miró sorprendido.

- No sabía que te llevabas bien con él, hyung. No me dijiste que ya habías ido a sus fiestas.

- Chocamos en la universidad un par de veces, fuera de eso te puedo decir que somos amigos por conveniencia, sus fiestas no son para tímidos ni mojigatos Minho, así que deja de hacer preguntas y comportate como hombre quieres. Siente el espíritu de aventura.

Minho resopló indignado y encendió el auto, había llegado hace un par de semanas de Londres, ya terminados sus estudios y cada cosa en Changmin desde entonces había sido una total sorpresa tras sorpresa. Era como ver un Changmin muy diferente del que conocía.

La casa de Munwoo estaba abarrotada de gente, todas las luces estaban prendidas, muchas mujeres y hombres compartían botellas de cerveza o cocteles dentro la piscina y algunos bailaban en la sala como si estuvieran dentro de una discoteca. Minho estaba algo espantado, en sus años de estudio nunca había asistido a una fiesta y de repente se sentía como en una película de Hollywood, había un “reventón” dentro de esa casa y Changmin se movía como si estuviera en su elemento.

- Changmin ¿te diviertes? – Munwoo se acercó del brazo de dos preciosas y semidesnudas chicas – Vaya vaya, si es el pequeño Minho, me traes tantos recuerdos – de pronto su atención se dirigió al compañero de Changmin.

- No lo molestes, por cierto, toma – le entregó el fajo de billetes que había llevado consigo – Esto es de Eric, dice que lo siente por romper tu pintura la anterior vez.

Munwoo sonrió y le dio el fajo a una de sus chicas.

- Changmin necesito que me hagas un favor, bueno, en realidad, que le hagas un favor a una chica – le dijo con una mirada pícara.

- ¿Ese tipo de favor? – inquirió el alto con una intención diferente a lo que Minho le miró con curiosidad.

- Si – Munwoo se hizo a un lado y le pasó un brazo por los hombros, señaló a una chica sentada en un sillón, que ni siquiera había terminado su vaso de ponche – Es ella, mi prima ¿crees que podrás?

Changmin miró a la chica, era hermosa y tenía unas piernas larguísimas, se cruzó de brazos y sonrió.

- Claro, la habitación de siempre ¿verdad?

Munwoo asintió complacido.

- ¿Qué clase de favor era ese? – un curioso Minho preguntó al ver cómo Changmin le susurraba algo a la chica que veían hace segundos, le tomaba la mano y la hacía levantarse, susurrándole más palabras al oído, era una escena muy íntima.

Munwoo suspiró con gracia y abrazó a Minho con un brazo para acercarlo más.

- Un favor de cama, Changmin es… bueno para estrenar cosas ¿entiendes cierto? – le soltó y desapareció con sus chicas, Minho se quedó con la boca abierta mientras veía cómo Changmin llevaba a esa chica tímida y sonrojada por las escaleras hacia el oscuro segundo piso.

¿Quién era Shim Changmin?

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Junho veía un programa de televisión con Junsu, cuando su celular sonó con un número desconocido, sintió que algo bueno no iba a pasar. Se sorprendió al oír la voz de Minho intentando hacerse escuchar, los gritos y la música alta le dificultaban el trabajo, pero cuando al menos comprendió la mitad que Minho le dijo, colgó y se apresuró en calzarse unos zapatos y ponerse una chaqueta.

- ¿Qué suceda Junho? – Junsu le miró alertado.

- Es Changmin – suspiró.

- Otra vez se emborrachó.

- No.

- ¿La delegación? – preguntó asustado.

- Aún no.

- ¿Aún no?

- Minho me llamó, está con él. Changmin está con una chica que apenas si es legalmente mayor de edad, está borracha, igual que él y la fiesta es un caos, no me imagino qué pasará si estalla la paciencia de los vecinos, viene la policía y vean a Changmin con… esa niña.

Junsu abrió los labios y se levantó de un salto, si su padre y la madre de Changmin se enteraban, Changmin ya había ido a la delegación una vez, una segunda sería fatal, le harían mucho daño.

- Voy contigo – siguió a su mellizo en silencio, todos dormían agotados por la fiesta, no debían despertarlos.

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Changmin estaba bailando junto a la prima de Munwoo, su nombre no se le había grabado aún. La chica se restregaba contra él como una verdadera bailarina exótica, quizás porque ya no era virgen o probablemente por la bebida, no estaba seguro. La tomó por la cintura para detenerla, puso dos pastillas de éxtasis dentro su boca y le sujetó la nuca antes de besarla y hacerle tragar una de las píldoras de droga. Ella le lamió los labios y tomó un sorbo de su ponche para tragar la sustancia con más facilidad. Cuando lo hizo sujetó la mano de Changmin y ésta vez fue ella quien comenzó a guiarlo de vuelta al segundo piso.

Junho entró justo en ese momento, con cara de enojo, la gente dispersa había enloquecido, se removían bailando y riendo a carcajadas.

- Ahí está Changmin – señaló hacia las escaleras.

- Vamos – Junsu lo empujó para que empezaran a caminar.

- ¡Aquí, hyung! – pero el grito desesperado de Minho que estaba siendo arrastrado por muchos chicos le hizo enfocar la mirada a Junho.

- Junsu ve por Changmin, yo iré por Minho, creo que esta en problemas – dicho esto Junho se abrió paso a empujones hasta el patio de aquella casa en la que intentaban lanzar a Minho a la piscina.

Junsu hizo lo mismo pero en sentido contrario, se aferraba al barandado para que la gente no le hiciera rodar por las escaleras. Cuando llegó al segundo piso vio con algo de horror que muchas parejas se sobaban en esquinas muy oscuras, ni siquiera podía notar si algunas solo eran parejas de dos porque los pares de mano a veces eran demasiadas. Negó y recorrió los pasillos con la esperanza de encontrar a Changmin. Al entrar habían visto que muchos vecinos enfurecidos buscaban al dueño de la casa para que cesara el bullicio.

Una puerta semiabierta le atrajo en particular, vio una silueta femenina que se movía en ondas sobre el cuerpo de un hombre, entró con el corazón en la garganta y las punzadas de los celos aguijoneando su vientre.

Y en efecto, había encontrado a Changmin, a un Changmin que tenía una chica sobre él, los labios de ambos se devoraban entre si y la mano de él se perdía obscenamente debajo de la falda de la muchacha. Los gemiditos de ella le hacían sentir una especie de rabia desconocida, en realidad oculta.

Junsu frunció el ceño y jaló a esa chica por los hombros, tirándola al suelo, la chica no se levantó, por un terrible segundo Junsu creyó que la había dejado inconsciente o algo peor, pero cuando se agachó a verla… ella solo estaba ahí, sonriendo estúpidamente con las pupilas muy dilatadas, Junsu comenzó a creer que la chica se había metido alguna droga y estaba alucinando o “viajando”.

- ¿Qué…? – la voz de Changmin le distrajo.

- ¡La drogaste! – se quejó Junsu, empujó a Changmin para que volviera a recostarse y alzó a la chica en brazos para llevarla a una habitación y dejarla descansar, se aseguró de cerrar bien la puerta para que no pasara nada malo.

- ¡Shim Changmin! – rugió entrando a la habitación otra vez, agarró a su indecente hermano de la camisa y lo agitó, pero Changmin intentaba enfocar su mirada, lucía perdido, murmuraba algo en voz tan baja una y otra vez, que tuvo que acercar su oído.

- Junsu – susurraba Changmin con un tono triste, llamándolo.

El mencionado gimió angustiado y se valió de todas sus fuerzas para levantar a Changmin y arrastrarlo a la ducha de esa habitación. Le hizo sentar en la tina y le quitó la camisa, cuando soltó la llave de agua fría escuchó el jadeo desesperado de Changmin.

- Está bien, tranquilo – aferró el rostro del más alto y le acarició las mejillas – Esto te hará despertar y podremos irnos a casa ¿si? – poco a poco soltaba el agua caliente para que Changmin no se resfriara. De repente su celular sonó y Junsu lo contestó de inmediato al ver que era Junho.

- Junsu – dijo desesperado – La policía vino, estoy con Minho en el patio trasero, saldremos por ahí antes de que nos encuentren, será un caos, saca a Changmin, nos vemos en el puente de la zona sur donde hay una gasolinera, el auto de Minho está afuera, váyanse en eso – de repente se escucharon los gritos - ¡Rayos! Ya llegaron, váyanse ya – colgó.

Efectivamente Junsu escuchó las sirenas cuando la música ceso. Desesperado levantó a Changmin y lo envolvió torpemente con unas toallas limpias, le pasó un brazo debajo de las axilas y lo arrastró por los pasillos. Unos oficiales subían las gradas y las parejas empezaron a correr asustadas. Junsu miró a todo lado sin saber qué hacer hasta que Changmin lo empujó dentro de una habitación oscura y cerró la puerta asegurando el seguro por dentro.

- Al ropero – le urgió.

Ambos se metieron dentro el mueble y se callaron, oían las voces, las protestas de los ebrios y el llanto de las chicas así como las órdenes de los oficiales. Uno entró a la habitación de donde estaban y la revisó junto a su compañero.

- Las luces no encienden.

- No importa, no hay nadie aquí, vamos.

Las pisadas salieron y la puerta se cerró. Junsu agudizó el oído y puso toda su atención a los ruidos de afuera, pasó mucho tiempo antes de que se sintiera seguro para salir, abrió el ropero y abrazó a Changmin, su hermano temblaba de frío. Junsu se apresuró en acostarlo sobre la cama y cubrirlo con todas las mantas.

- Ah lo siento, debí secarte antes de meternos ahí – le acarició la mejilla.

- Tengo mucho frío – susurró Changmin – Hyung ¿qué pasó? ¿Qué haces aquí?

Junsu se quitó la chaqueta y se metió a la cama con él, le jaló contra su cuerpo en un abrazo.

- Minho llamó a Junho, dijo que era posible que te metieras en problemas, la policía vino y se llevó a todos, tenemos que irnos también antes de que alguien se dé cuenta, si te encierran otra vez, estarás en serios problemas.

Changmin aplastó su congelada nariz y frente contra el cuello de Junsu, sus manos se metieron sin vergüenza alguna debajo su polera.

Junsu se estremeció por dos diferentes razones. Bajó la mirada y observó el perfil de Changmin, sus ojos estaban cerrados y sus labios rozaban la piel de su cuello. Junsu sentía tanto amor por ese rostro, por ese cuerpo, por esa persona, pero el tipo de amor no era para nada fraternal, ese amor era demasiado carnal para eso, demasiado intenso. Ese amor le había quemado cada día de cada año, había consumido su cordura, sus credos, incluso sus fuerzas y sus esperanzas.

- Changmin - susurró.

- Tengo tanto frío…

Junsu gimió entristecido y se puso de costado, acarició la mejilla de Changmin mientras se sostenía con el otro brazo. Su corazón latía apresurado, se estremecía, le dolía.

Y sin fuerzas que le quedaran, dejó que la caja de Pandora se abriera. Lo besó, lo besó con todas sus fuerzas.

Changmin al principio no sintió qué sucedía, pero segundo a segundo descubrió que alguien lo besaba con ternura y con una necesidad estremecedora. Abrió los ojos y lo que vio lo dejó sin aliento.

- Hyung ¿qué haces? – le miró perplejo.

- Debo de besar tan mal para que preguntes – sonrió Junsu con un dejo de tristeza – No digas nada Changmin. Estoy cansado, no puedo más, lo intenté todo. Por favor, solo esta noche no digas nada – cubrió sus labios con otro beso.

¬¬¬¬¬¬¬_______________

Changmin observaba a Junsu con fascinación, sus manos sostenían su cintura, el deseo se reflejaba en sus ojos, su corazón no paraba de agitarse dentro su pecho, su piel ardía y el sudor bajaba por su espalda. Gimió y cerró los ojos cuando Junsu terminó de enterrarlo dentro de él, esos dedos se aferraron a sus hombros cuando el más bajo movió la cadera al sentir una deliciosa contracción de los músculos de su vientre.

- Changmin – jadeó Junsu, apretando más los hombros de Changmin. Sus piernas estaban a los costados de la cadera del alto y él estaba perfectamente sentado en su regazo y su pene. Changmin tenía las piernas cruzadas debajo de él, sentado en posición de loto, sus gruesos muslos temblaban ligeramente.

Ambos sentían que la piel les picaba como si alguien los acariciara con un cable pelado, la satisfacción era tan intensa y poderosa que sus almas gritaban “por fin, por fin”. Junsu sabía que luego de esto haría lo que fuera por él, morir, vivir, matar pero sobre todo amar.

Con la excitación a flor de piel Junsu llevó la cabeza hacia atrás, sus caderas empezaron a contonearse sobre Changmin, los gemidos abandonaron sus labios, el sudor perló su pecho y su frente, le ardía tanto y era tan placentero que no concebía detenerse. Su cuerpo se movía por sí solo a veces, especialmente su interior, apretaba el falo de Changmin al levantarse y bajar de nuevo haciendo que su mente se desbordara de placer y es que él estaba tan duro y tan grande. Junsu nunca había sentido nada igual, ni con hombres ni con mujeres.

- Ahh… Nng… - Changmin gemía debajo de él.

Las manos de Changmin apretaban la cadera de Junsu, subieron por su pecho y terminaron en su espalda, acariciaban cada línea al mismo tiempo que gozaba de todo ese placer, sus labios dejaban fogosos besos en ese pecho y cuello. Amar a Junsu de esa manera siempre había sido un sueño para él, un anhelo oscuro.

De repente, Junsu sintió que Changmin lo alzaba y lo estrellaba contra la cama, le sonrió coqueto y contento al sentir su peso y el roce de pecho con pecho. Sus piernas se enredaron en la cintura del otro y estiró los brazos para sujetarse de los barrotes que se alzaban de la parte en la que iban los pies pues ambos estaban al revés gracias al arrebato de Changmin. Lo había visto en su mirada después de todo, una lujuria implacable y oscura que sería saciada, pero él quería sentirlo a pesar de lo sumiso que se sentía, quería sentir el ardor de Changmin.

Y Changmin no lo defraudó, se impuso, le sonrió con las manos a los costados de esa cabeza sujetándose del colchón, ni siquiera lo pensó dos veces, ni una vez tampoco. Dejó que su cuerpo lo guiara, que su cuerpo se hiciera cargo de sus deseos. La cama empezó a rechinar mientras saciaba y amaba con todos sus instintos, con toda su pasión, con todo su dolor, con toda su alegría. Era su redención, la de ambos.

- Hmm ¡Min! – Junsu se oyó desesperado y terriblemente satisfecho, el vaivén que unía sus cuerpos lo estaba llevando a la locura, no podía creer que existiera algo como esto, sus nudillos estaban blancos de la fuerza inmensa con la que apretaba los barrotes. La habitación se había llenado de sonidos de placer y del delicioso olor del sexo.

Changmin buscó esos labios carnosos, lo besó a pesar de que sus mundos se sacudían.

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- Te amo – dijo Junsu, satisfecho, acariciaba el pecho de Changmin con los brazos de éste rodeándolo.

- Yo a ti – Changmin le besó con dulzura, paseando sus manos por la silueta de ese cuerpo. Se sentía en el paraíso y había cosas que sabía que podían disolver esa felicidad, no quería mencionarlas, Junsu debía verlo en sus ojos porque se removió inquieto y le hizo mirarlo – Desearía poder detener el tiempo – murmuró, acongojado.

Junsu le besó con ternura y se separó de su abrazo, bajó de la cama y se acercó al espejo del peinador a lado del ropero en el que se escondieron. Se miró así mismo con intensidad, callado y tomó una decisión. Alzó unas tijeras filosas.

- ¿Junsu? – lo llamó Changmin, asustado. Se le acercó por detrás viendo sus reflejos desnudos, los ojos de Junsu le sonrieron a través del espejo - ¿Qué haces? – le preguntó al ver cómo el más bajo se cortaba el cabello de los costados y dejaba caer los mechones al suelo.

- Cambio mi imagen – le respondió con un tono alegre, terminó de cortarse más y dejar mechones largos en el centro de su cabeza, su nuevo estilo era mucho más juvenil y arrebatado – Changmin – le miró con una sonrisa poniéndola las tijeras en su sitio. Ese dulce hombre que había sufrido tanto como él le abrazó por la espalda y besó su hombro, Junsu lo empujó juguetonamente con su trasero logrando crear un roce magnético entre ellos.

Changmin sonrió de lado bajando sus manos por ese pecho, su pene se endureció al instante, acarició los pezones de Junsu y bajó más y más hasta ese pene que también había despertado.

- Mi Changmin – suspiró Junsu mirándolo por el espejo, un brillo especial tintaba sus ojos – Vámonos, huyamos lejos, muy lejos.

- ¿Te irás conmigo? – preguntó detrás de él, alejó su cadera y con un movimiento firme y experto se introdujo dentro suyo de una estocada.

JunSu gimió encorvando la espalda, las rodillas le temblaron al igual que el corazón y el deseo de su cuerpo.

- Si, contigo, donde quieras – dijo embelesado receptando cada estocada de su amor.

- ¿Qué pasa con el hecho de ser hermanos? – preguntó Changmin besando su cuello entre jadeos calientes de dulce placer.

Junsu se sobresaltó un poco y llevó las manos hasta las manos de Changmin haciendo que este le acariciara todo el cuerpo.

- Te amo, seas mi hermano o no. Y – cerró los ojos y sonrió al sentir que Changmin se estremecía contra él pero seguía bombeando su falo. Los abrió y le miró con una sonrisa – además… no somos hermanos, somos medios hermanos, mitades, era nuestro destino complementarnos, llenarnos.

- Pero no es correcto.

- No lo es. Es, es un pecado. Pero si el infierno es mi futuro, ahora mismo estoy en el cielo, abandonad todo esperanza… bienvenido sea el infierno – gimió alto pues Changmin lo había embestido con demasiada fuerza, golpeando su punto G.

- Bienvenido el infierno – repitió su hermano menor besándolo con gula – Si la mitad de este amor es enfermizo y sucio, yo haré que la otra sea hermoso y feliz.

- Y yo te lo daré todo a ti, mi amor. Ahh… ahhh… mi amor.




Junho y Minho esperaban sentados en el capot de su auto, era de madrugada, pero el cielo estaba muy oscuro, siempre se ponía así antes de que el sol saliera. Ambos estaban preocupados, no habían tenido noticias de Junsu y Changmin, ni una llamada y Junho temía que ambos estuvieran detenidos mientras ellos esperaban como tontos.

Un par de figuras encapuchadas se le acercaron, Minho se levantó y miró a Junho, le susurró algo como: creo que son asaltantes hyung. Pero más se acercaban los desconocidos y Junho se daba cuenta que venían tomados de la mano, cuando uno de ellos se quitó la capucha y subió la visera de su gorra, abrió los ojos anonadado.

- ¿Junsu eres tú? – se levantó y se quedó paralizado junto a Minho, ellos se detuvieron a dos pasos de distancia, el otro que se quitó la capucha era Changmin, sus rizos habían desaparecido, tenía el cabello muy corto, como una pelusilla cubriendo su cabeza. Junho le quitó la gorra a su hermano y descubrió que éste se había rasurado los costados.

- Hyung ¿qué significa esto? – balbuceó Minho.

- Nos vamos – respondió Junsu mirando a su mellizo.

Junho no necesitó de más palabras, conocía a Junsu como la palma de su mano y a Changmin como a su otra palma. Los amaba y a él no le importaba nada más que la felicidad de sus hermanos. Agarró las manos sujetados de ellos dos y las estrechó, sonrió con cariño y asintió.

Minho los miró y sonrió también.

- haré una llamada, necesitamos a Taeyeon – se metió a su auto para hablar con su amiga.

- Prometedme que un día, cuando todo esté bien me contactaran.

- Gracias hermano – Junsu le abrazó con fuerza y besó su mejilla – Te lo prometemos.

- Cuídense, mucho – besó la frente de su mellizo y luego lo soltó para hacer lo mismo con su pequeño hermano.

- Esta bien ¿verdad? No nos odias – Changmin lo estrechó cerrando sus ojos.

- No, los amo, siempre lo haré, siempre lo haremos – dijo al ver a Minho uniéndose de nuevo a ellos.

Minho los abrazó también.

- Tomen, quisiera darles más pero es todo lo que tengo – Junho vació su cartera y les dio todo su efectivo. Junsu lo tomó pero Changmin sonrió y sacó una fajo de billetes americanos.

- Munwoo no lo va a extrañar – sonrió encogiéndose de hombros.

- No se preocupen por papá, mamá y tu mamá Changmin. será duro, imagino que saben cómo nos encargaremos de eso.

- Gracias hermano. Cuídenlos – agradeció el mencionado.

- Ya casi amanece, nos vamos. Gracias por todo – Junsu había visto que las estrellas desaparecían – Hasta pronto – se despidió de ellos con un abrazo y tomó a Changmin de la mano y desaparecieron en la oscuridad.

Junho sacó las ropas de ambos y los cabellos que le habían dejado en una bolsa plástica, sus hermanos habían intercambiado sus relojes con unos borrachos cerca de una cabaret, por ropa con olor a más perfume barato que alcohol; tiró las prendas al fuego que había encendido dentro de un contenedor de basura. Minho se encargó de mezclar las cenizas con tierra y basura de otros contenedores.

La oscuridad se iba y por suerte para ellos Taeyeon llegó sola y exhausta, llevaba algo en una bolsa negra, era forense, el contenido de la bolsa era predecible.

Minho condujo su auto por un tramo de carretera e hizo chirriar sus llantas a propósito para que dejaran una marca en el asfalto, se bajó de auto y Taeyeon dejó regados unos dientes y algunas partes que no delatarían la identidad ni constitución de lo que supondrían que serían los restos de Changmin y Junsu. Minho cerró la puerta y junto a Junho empujaron el auto de costado para que rodara hacía abajo por un desfiladero que no era tan largo, Junho había roto con una piedra el tanque de gasolina y destrozado algunas partes importantes del motor. El auto rodó entre salto y salto, los cristales se destrozaron, el metal se abolló, cuando terminó de rodar, la carrocería había quedado tan destrozada que era obvio que nadie sobreviviría si estuviese dentro. Bajaron a trompicones, el olor a gasolina era fuerte, Junho se quitó los guantes de látex y con un encendedor prendió un fajo de yerba seca y la tiró dentro el auto.

- ¡Detrás de eso! – gritó Minho jalando a Taeyeon y Junho detrás de una roca.

El auto estalló y se prendió en llamas, el sol no aparecía aún, pasarían horas y todo estaría bien.

- Vámonos, ya van a pasar autos por aquí – urgió Taeyeon.

A primera hora de la mañana una fila de bomberos y paramédicos corrieron al llamado de auxilio de un conductor.

Seis horas después Junho tiró su taza al suelo del comedor cuando escuchó el grito de la mamá de Changmin.

Un accidente, dos muertes. Llanto y ropa negra. Un avión que aterrizaba en una costa, dos personas totalmente desconocidas subieron a un barco que los llevaría a América.

Amor, dolor, ira, paz ¿Cuál de estos sentimientos es el más intenso? ¿Cuál de ellos penetra tanto el alma que su marca se hace permanente y eterna? Todos, hermosos y letales, pueden lucir efímeros pero la verdad es que viven unos para otros, aunque a veces también coexisten al mismo tiempo y crean una tormenta implacable. Si duraran tan poquísimo como un segundo o tan hartísimo como una eternidad, nunca serían suficientes, es verdad que se sienten de diferente forma, en un orden diferente o de la mano de otro, lo cierto es que, era la condena de nuestra sangre.

NUEVO MENSAJE
Para: zuno1215@gmail.kr
De: gamer_888@yahoo.com (desconocido)
Asunto: Hola querido zuno. 

Mensaje: San Diego, todo bien, trabajo, nombres raros, casa.  Yo y miss glotona le extrañamos y esperamos su visita, saludos a los dos pequeños, la niña debe estar enojada, miss glotona le invitará una cena gratis cuando vengan. Mis condolencias a sus padres. Terrible, cuídelos. Borre este mensaje al finalizar la lectura. Nos vemos pronto.

Una condena monstruosa. Una condena hermosa.

FIN.

5 comentarios:

  1. Soy mas de Yoosu, pero como me vengo diciendo ahora. El MinSu es otro aire y me gusta mucho como llevan su relacion, son tan distintos, pero se complementan tan bien <3 . Bien, Changmin y Junsu fueron los mas inocentes en todo esto, lo q nacio como una linda amistad, se convirtio en atraccion y en amor se tuvo q ver disuelta por una verdad cruel. No hay mas culpables q esos seres q se hacen llamar sus padres, para empezar el engaño de ese hombre con su trabajodora y q tuvo consecuencia un bebe q es Changmin....pues bien, esta señora, mama de Changmin hace creer a su esposo q esta esperando un hijo suyo, hasta ahi....esa mujer es una porqueria, pero bueno pues....como sea continuaron sus vidas. Pero luego, muerto el marido....los amantes se volvieron a encontrar...y: Oye sabes que? Tenemos un hijo. Ahhh pues mira tu, yo me he divorciado de mi esposa....q tal si tu y yo volvemos? .... Y asi como si nada vuelven y rompen algo tan maravilloso q era el amor de Min y Su. Esos padres egoistas, los odio! ..... Solo aceptan como se les viene las cosas y aunq no se hayan dado cuenta se llevaron entre las patas a sus hijos. Porq no les contaron la verdad desde antes? Prefirieron hacerlo cuando estos "papas" ya iban a volver...como una feliz familia. Argghgh me da mucha colera ellos. Y tuvieron su merecido al perder a sus hijos....sip, porq nunca iban a aceptar el amor q ellos se tenian. Me alegro q Su haya visto q su felicidad es mas importante y a ellos les hace feliz estar juntos, amarse....total, no es su culpa, no tuvieron culpa de enamorarse.....los culpables son otros, cobardes....q sueltan la verdad cuando les conviene. Ame este fic, porq no importa como Changmin y Susu viven su amor lejos de ahi...y eso basta. Me gusto mucho! Mucho, y el final....ese mensaje jaajajaja .... Awww q sean felices. Muchas Muchas gracias! <3 :-) ME ENCANTO!

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  2. Me encanto ese amor tan limpio, tan verdadero, pero los padres por sus p...tonterias echaron a perder, ellos son los verdaderos culpables, los mas pecadores, porque cuando estaban casados engañaron a sus parejas yya sin ellas ellos hacen un matrimonio dandole a sus hijos dolor, porque ellos no lo sabian y se enamoraron, y ese final donde Junho y sus amigos crearon su muerte fue muy inteligente, por que asi Min y Junsu se fueron donde verdaderamente serán felices, sin que nadie los juzgue.

    Hermosa y fantástica historia.

    Gracias!!!

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  3. Waaaaauuuu me quede de piedra, menos mal no murieron en verdad, muy lindo de parte de Junho en ayudarlos a escapar.
    Gracias por la historia me gustó mucho

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  4. Me encantooooo por un momento cuando comencé a leer pensé lo peor y me dio mucha pena, luego cuando iba leyendo me daba mas penita por ellos, pero que bueno que todo termino "bien"
    Me encantoooo, ojala ganes y muchas gracias por deleitarnos con esta historia tan buena

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  5. Aww fue una historia muy bella, me gustó todo el trama. Fue lindo como se conocieron y terminaron enamorándose. Me dio pena Min, cuando Junsu lo dejó al enterarse que eran hermanas. Min merecía ser feliz, después de todos esos años que paso viendo el noviazgo de Su, al menos él reaccionó y acepto sus sentimientos. Cuando inicié con la historia, ya iba a morirme(?), no me gusta cuando hay muerte de los pj principales y pensé que iban a morir ;-; Pero fue ingenioso su idea, aunque sus padres sufrieron, ellos ya merecían ser feliz.Fue gracioso el último mensaje, su nombres raros jajajaja
    Gracias por la bonita historia.

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