Amándote más allá de todo - Cap. 2

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Sobreviviendo

S. XXI

Año 2016
Seúl

Había sido un buen año para mí pero con el transcurrir de los meses todo lo que yo era, aunque fuera malo, se iba desvaneciendo y llevándose mi identidad. Yo ya no sabía quién era pues la historia que yo recordaba de mi vida me parecía falsa, aun así por mucho tiempo me negué a aceptar lo que estaba pasándome, me negaba a aceptar que mi vida estuviera disolviéndose poco a poco. Me negaba a aceptar la realidad solo porque Chagmin permanecía a mi lado.
Cuando lo conocí sabía que teníamos que estar juntos no solo por el hecho de romper la maldición sino también porque sentí que sin él mi vida no tendría sentido nunca más lo cual era cierto pero no era suficiente.
Los primeros meses habían sido más que perfectos aun con todos los retos que tuve que superar para adaptarme a esta nueva sociedad. Vivíamos en una hermosa casa que habíamos comprado recientemente, no con mi dinero por supuesto ya que ser ayudante del diablo era un trabajo sin retribución. Al principio me molesto pero Chagmin siempre tenía razón; “Donde vamos a vivir entonces” me había dicho él cuando trate de renegociar la compra.
Al capturar al asesino serial que acechaba en el sudeste de Seúl, Chagmin no fue promovido a causa de la muerte de sus subalternos pero aún con el cargo de capitán era el oficial más condecorado y más reconocido de las fuerzas. Chagmin no me recriminaba por la muerte de sus amigos pero yo sí, yo no podía evitar recordar sus rostros la noche que murieron; a decir verdad recordaba muchas caras horrorizadas viéndome, rostros que pertenecían a personas que yo había asesinado.
Mi conciencia me exigía que expiara mis culpas y mis conversaciones  con Chagmin no era suficientes; habría acudido donde un sacerdote pero me niego a creer que me hubiera absuelto de mis penas, lo más seguro es que me hubieran enviado a un establecimiento para locos.
Unos cuantos días después de que Chagmin y yo nos mudáramos a Seúl me perdí; parecía como si mi cuerpo se dirigiera solo, cuando me di cuenta me encontraba en un callejón lleno de mendigos y uno que otro delincuente. Estaba por retirarme y me percate que alguien gruñía débilmente “auxilio” “por favor”, busque con la mirada a la persona que había escuchado y unos cuantos metros más adelante descubrí a un sujeto musculoso ahorcando a otro mientras lo apuñalaba con un cuchillo en el vientre. Fue muy fácil para mi deshacerme de ese hombre, logre conseguir un taxi y me encargue de ambos personajes; envié a uno al hospital y al otro a la cárcel. Aquella situación me permitió tener unos días de calma y sin pesadillas de las personas que había matado.
Cuando regrese a casa me encontré con Chagmin y estaba contándole la historia cuando lo llamaron a su celular.
—Voy en este momento— contesto él y luego de colgar la llamada me miro como escudriñando dentro de mi alma y luego dijo— sígueme.
Se mantuvo pensativo durante nuestro corto viaje en auto; se detuvo en una casa cerca al rio Han y cuando nos bajamos todo el lugar se encontraba resguardado por policías
— ¿Que sucedió? —pregunto Chagmin a sus subalternos.
—Una mujer fue asesinada con dos disparos en la cabeza mientras bebía te en el mueble de la sala— contesto el que se encontraba mas cerca.
— ¿Hay indicios de que se trate de un crimen pasional? — volvió a preguntar.
—No señor, la coartada del esposo es sólida y su hija se encuentra estudiando en el extranjero, no hay huellas, ni indicios que nos indiquen el paradero del asesino.
—El asesino debe estar cerca— murmuro Chagmin— tiene que ser alguien de confianza.
Yo no entendía que hacia allí pero tan pronto nos acercamos a la escena del crimen y sentí la sangre de la desafortunada lo supe, supe dónde encontrar al asesino. Salí fuera de la casa y me dirigí hacia el patio, levante la mirada hacia la pequeña casa del árbol que se caía a pedazos y pregunte.
—Alguien ha revisado allí arriba.
Al parecer nadie lo había hecho, escuche como Chagmin les recriminaba y como él mismo con el arma en la mano subía para luego de unos minutos bajar con una adolescente de 18 años. Al parecer la hija había regresado del extranjero y por algún motivo aún incierto había disparado contra su madre.
—Tienes olfato— me dijo Chagmin mientras se retiraba a tomar la declaración de la joven— nos vemos en casa— susurro antes de irse con sus compañeros.
Y ese día supe lo que debía hacer, tenía que convertirme en policía para expiar mis culpas.
Mi trabajo era fantástico pues yo era capaz de sentir a los asesinos con solo tocar la sangre de la víctima; al haber sido una persona malvada era como si tuviera un radar para atrapar a los de mi misma condición. Mi trabajo era más que satisfactorio me sentía liberado de todas mis culpas y remordimientos aunque no todo era felicidad por supuesto. Había una parte de mí que lograba que la gente se alejara de mi lado, casi como si tuviera un repelente para personas, yo lograba ver la inquietud e incluso el miedo en sus ojos. Y mi jefe por supuesto me veía como una amenaza y por lo mismo me trataba con la punta del pie, era la peor estación de policía en la que había caído pues no lograban atrapar a los delincuentes a tiempo hasta que yo llegue ahí. Pero para ellos yo no era más que un estorbo y ellos informaban que todo el trabajo estaba siendo realizado solo por el escuadrón del jefe y en cierto momento no pude más y enfurecí.
—No puedes seguir tratándome así— dije golpeado el escritorio del jefe.
—Yo no sé de qué hablas— dijo mi jefe haciéndose el desentendido.
—Yo soy el que captura a todos esos delincuentes y tú solo te sientas aquí y te llevas todo el credito— grite más que furioso.
—Pues debiste decirle a la persona que te ayudo a entrar a esta estación de policía que mueva sus influencias y te lleve para que jodas a otros.
Me fastidiaba que hablara asi pero tenía razón, alguien en mi posición y con las bajas notas que tenía no podía haber ingresado de no tener a alguien ayudándolo.
—Eso no tiene nada que ver, es sobre mi desenvolvimiento…
—El cómo te comportes me importa un bledo— grito dejándome con las palabras en la boca— tú no eres nadie, si no fuera por los oficiales con los que te envió apuesto que no serias capaz de capturar ni a un ladrón tu solo.
—Así que quiere apostar eh— rete con la mirada.
—Bien— dijo el jefe con calma— si me traes 20 asesinos en lo que resta del semestre te ascenderé a detective.
—De lo por hecho— pronuncie satisfecho y salí del lugar tirando la puerta con fuerza.
Chagmin me había dicho que después de que terminara con el trabajo más importante de su vida como lo decía a este proyecto donde trabaja encubierto me ayudaría a ascender en la estación de policía y yo quería demostrarle que podía hacerlo por mi cuenta y esta era mi mejor oportunidad.


Todo iba perfecto, el tiempo transcurría y cada caso que me tocaba lograba ser resuelto rápidamente y sin complicaciones lo cual enfurecía a mi jefe y a sus subalternos. Yo me sentí de lo mejor estaba demostrándoles que no podían meterse conmigo tan fácilmente y sin embargo algo tenía que salir mal.


Era mi último caso y se puede considerar como el más difícil es más cuando lo recibí e hice una evaluación de la escena del crimen descubrí que no había pruebas, ni una imagen del asesino solo unas pequeñas manchas de sangre pues la víctima había muerto por envenenamiento, sin embargo al principio no me preocupe pensé que esas gotas serían suficientes para identificar al asesino pero no fue así me encontraba enfrascado en un caso sin respuesta.


Ese día desperté muy temprano tratando de ignorar mi preocupación acerca de la resolución del caso pues llevaba más de dos semanas sin encontrar alguna pista. Dirigí mi mirada al costado y al ver a Chagmin durmiendo plácidamente con ese rostro tan angelical, tan puro y sin preocupaciones no pude dejar de sentirme avasallado; era imposible no pensar en cosas pervertidas viéndolo así pero me contuve y solo bese su frente tiernamente y sacudí un poco su cabello antes de levantarme logrando que se moviera en la cama con fastidio.


Le deje una pequeña nota en un papel que encontré en la mesa de noche, me prepare un desayuno silencio y salí del apartamento tratando de hacer el menor ruido posible.


Normalmente mi instinto se movía solo pero este caso parecía aturdirme y no llevarme a ningún lado. Camine por mi cuenta por los barrios más tórridos de Seúl tratando de captar algo pero no conseguí más que miradas penetrantes de mendigos y ladrones.


Y después ocurrió algo extraño de alguna manera me sentí atraído hacia el aeropuerto más cercano, pensé que mi instinto estaba volviendo a florecer pero al llegar no encontré nada, di vueltas y vueltas por todo el lugar hasta el cansancio y finalmente decidí que no valía la pena perder más tiempo en ese lugar.


Salí en busca de un taxi pero no había ninguno disponible, estaba cansado no quería irme caminando pero parecía que no tenía más opción. Habría caminado solo un par de pasos cuando escuche unos gritos acalorados a mi espalda; no iba a detenerme pero el taxista era tan bullicioso y cada tres palabras decía “policía” que me vi obligado a intervenir. Como lo sospechaba no se trataba más que de una pequeña confusión; el pasajero tenia rasgos europeos, cabello castaño claro y ojos azules, además gritaba en un fluido francés “le estoy dando la cantidad acordada”


El problema de idiomas no era complicado para mi debido que el transcurso de mis tres 300 años de vida había dado una vuelta al mundo por completo, así que razone con el extranjero y le explique la tarifa era más alta de la que él estaba cancelando, él un poco fastidiado saco unos cuantos euros más de su billetera y exigió que el taxista abriera la maletera para poder sacar sus cosas. Finalmente me vi acompañando al extranjero hasta la sala de abordaje, me despedí, el pronuncio un ligero “gracias” mientras se sentaba a esperar.


Y así termino mi día y no hubiera pasado de ser un día infructuoso al igual que los anteriores de no ser porque mis compañeros habían conseguido un retrato del asesino por medio de un video de vigilancia de una tienda contigua y resulta para mi mala suerte que el asesino había sido nada más y nada menos que el extranjero a quien había ayudado a salir del país.


Estaba en serios problemas y lo sabía; solo bastaba ver las caras agrias de mis compañeros y jefe para saber que estaba despedido y así hubiera sido de no ser porque Chagmin llego unos días después a salvarme incluyéndome en el caso del asesino del código de barras.


Fue un día terrible para mí no solo porque me di cuenta que mis habilidades estaban desvaneciéndose sino también porque en el inescrutable rostro de Chagmin yo podía leer decepción y fastidio que no tardó en ser evidente cuando me gruño en el oído “te dije que esperaras hasta que terminara con mi plan sin ocasionar desastres”.


Fue desde ese momento que mi mundo empezó a desmoronarse porque estaba tan acostumbrado a mis habilidades que ahora que ya no las tenía me sentía más que indefenso e inútil. Fui deprimiéndome con el transcurrir del mes preguntándome ¿Quién soy en realidad? ¿Cuál es mi propósito en la vida aparte de permanecer junto a Chagmin? Y hubiera seguido debatiéndome de no ser por la milagrosa aparición de Junsu en mi vida.


Y ahora mientras corría hacia la estación de policía me preguntaba si estaría solo de mensajero; porque en eso se había convertido mi trabajo desde que deje escapar al asesino, pero por esta ocasión realmente no me molestaba que me trataran así solo porque de esa manera tendría tiempo para leer aquellos folios que había recibido. Pero para mí mala suerte al jefe se le dio por tomarme en cuenta justo hoy y me envió junto a mis compañeros en una revisión de la última víctima que había sido asesinada hace menos de 2 semanas.


Mientras caminaba hacia mis compañeros mi cabeza permanecía en otro lugar preguntándome si los folios revelarían quien fui en realidad o tal vez me recordaría a personas importantes; mi madre, la versión de Chagmin de la vida pasada, tenía tantas preguntas en mi mente y el tener las respuestas tan cerca me inquietaba de sobremanera.


Y entonces sin importar lo interesante que se volvió el caso no pude apartar mis pensamientos de aquellos folios…

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S. XVI
Año 1511
Dinastía Joseon

El sol abrazador anunciaba el reinado del verano en aquella parte del mundo, el sol despuntaba brillantemente desde la primeras horas del día hasta el ocaso del atardecer sin embargo las aguas del mar parecían ajenas al clima manteniéndose muy frías, el viento casi no soplaba, muy pocas aves se podía ver en el cielo.
En medio de ese inmenso mar se encontraban dos pequeños niños, que sabían que estaban perdidos porque el clima del lugar donde habían estado era muy diferente al de ahora, era imposible que alguien los ayudara porque solo se podía ver agua y nada más.
No sabían cuánto tiempo llevaban en el mar; solo eran capaces de sentir el hueco en el estómago debido al hambre que sentían y peor que eso se sentían desvanecer por el abrasador sol que hacía que sus cuerpos exigieran agua a gritos, agua que era imposible conseguir en medio del mar.
Era ilógico para Yunho que teniendo tanta agua alrededor no pudieran consumirla, por lo que ya cansado y desfalleciente bebió un poco de aquella agua verdosa y salina que deshidrato un poco más el cuerpo del débil muchacho, quien junto a una niña de 10 años intentaban sobrevivir en medio de la nada. Ella se echó a morir, hace ya unas horas se había dejado vencer por la somnolencia y parecía estar ardiendo en fiebre, en varias ocasiones casi cae de la pequeña tabla de no ser porque Yunho estuvo cerca y logro sostenerla.
Yunho sabía que no podría resistir más y que al igual que Ying se dejaría morir y ahí si no habría nadie quien los mantuviera sobre la pequeña tabla, probablemente para ese momento sus cuerpos caerían en el agua, sus pulmones se llenarían de agua sin que siquiera lo notaran y entonces simplemente dejarían de existir.
Yunho intentaba resistir mientras se acordaba de sus padres, de Jaejoong pero cada vez era mucho más difícil, se acercó a Ying, la abrazo como protegiéndola.
—Yo lo siento tanto— susurro— sé que fue mi culpa que no pudiéramos rescatar a tu hermano, pero ahora, en estos precisos momentos estoy feliz que no subiera al barco con nosotros. Ya sé, suena muy mal que no quiera que pases tus últimos momentos con tu hermano pero al menos me consuela que él no sufrirá como nosotros, que él al menos tendrá un futuro. Soy feliz pensando que no tuve que pasar por la agonía de verlo sufrir; él debe estar comiendo en estos momentos o tal vez durmiendo— derramando apenas una lagrima— yo lo quería mucho lo sabias verdad…
Y no pudo soportar más y finalmente se dejó morir teniendo a una sola persona en su último pensamiento “Jaejoong”.

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S. XVI
Dinastía Joseon


El pequeño niño luchaba con todas sus fuerzas mientras rogaba “no me dejen por favor” “no me abandonen”, pero sus ruegos no eran escuchados y la persona que debía protegerlo se alejaba en ese barco a toda velocidad.
—Hermana…hermana— gritaba el pobre muchacho entre lágrimas— no me dejes por favor.
Quería gritar y llamar al niño que poco antes había sido obligado a dejarlo muy cerca del barco para ser capturado por los guardias pero no se atrevió, tenía miedo a que él también le diera la espalda; a que él aun escuchando sus ruegos lo dejara abandonado por su propia voluntad y no por obligación de su padre.
—Prometiste que estaríamos juntos— dijo casi en un susurro antes de perder de vista al barco por completo.
Los guardias de la casa Gisaeng no tuvieron compasión con el pequeño niño a quien arrastraban por el suelo haciendo que se llenara de barro y se rasguñara las manos y el rostro. El niño estaba tan cansado por todo lo que había corrido tratando de escapar que ya no tenía fuerzas para luchar por su integridad.


Cuando llego nuevamente aquella casa donde solo recibía maltratos desde que llego hace apenas unos días, la encargada pidió que lo ataran a un árbol y lo azotaran hasta descubrir el paradero de su hermana.
— ¿Dónde está tu hermana? —preguntaba ya muy irritada la encargada.
—No lo sé— sollozo el pequeño niño.
— ¿Dónde está tu hermana? — volvieron a preguntar golpeándolo más duro aún.
—Ella me soltó— grito debido al dolor— me caí y no vi a donde se fue.
—Sera mejor que nos digas donde fue tu hermana si no quieres seguir siendo golpeado.
—No por favor— suplico— juro que no sé a dónde se fue.


Pero sin importar cuanto lloro, cuanto imploro, o cuanto de su sangre se encontraba ya derramada sobre el piso la encargada no ceso en sus preguntas y hubiera continuado asi de no ser por la llegada de la jefa Gisaeng Hwan Ji


—Pare con esta barbarie— grito ella— ya es suficiente
—Pero la chica se ha perdido y vamos a tener problemas sino…
—Eso debiste haber pensado al dejarla sola ahora ya es demasiado tarde
—Pero— Pero intento interrumpir
—No se puede hacer nada ya más que cambiar a estos guardias inútiles que no registraron al barco que zarpo en la mañana.
La encargada no dijo más libero al niño y dejo que las gisaeng se encargaran de curar sus heridas.


Esa noche no pudo dormir y no fue por las heridas que tenía en la espalda sino porque aquel día fue la primera vez que se encontraba completamente solo y desprotegido y no pudo evitar  se llorara por sentirse abandonado por sentir que había perdido a las únicas personas que le quedaban; su hermana y Yunho.


Aunque los días en ese lugar no eran fáciles Jaejoong pudo sobrevivir gracias a la misericordia de la jefa ginseng, ella se portaba de manera muy amable que él y por algún motivo no lo había castrado como ocurría con la mayoría de hombres que trabajaban allí.


Durante sus primeros años allí se encargó de la limpieza del lugar, lavar ropa de las gisaengs e incluso hasta de cocinar aunque algunas veces no podía evitar intentar aprender a tocar los instrumentos que las bellas señoritas del lugar usaban para entretener a los hombres.


Hwang Ji estaba próxima a cumplir sus 30 años y aunque aún se iba a encargar del manejo de la casa ginseng debía buscar su reemplazo sin embargo ninguna de las muchachas del lugar tenía la belleza o el talento necesario y ella se encontraba un poco angustiada. Y siempre que se sentía así le gustaba charlar con Jaejoong porque él tenía una inocencia y lograba sacarle una sonrisa con sus respuestas sin sentido, sin embargo aquel día su respuesta la dejo muy sorprendida.


— ¿Y no puedo yo reemplazarte?— pregunto tímidamente Jaejoong a modo de respuesta.


La gisaeng se sorprendió tanto que demoro unos minutos en responder.


—Tu eres hombre cariño, no podrías desenvolverte igual que nosotras.
—Si podría— refuto Jaejoong tratando de imitar los movimientos que siempre había visto que realizaban las chicas.
—Eso no será suficiente— dijo ella acariciando su cabello.
—Pe-pero
— ¿Por qué quieres hacer lo que yo hago?
—Me gustaría aprender a tocar música— respondió tímidamente.
—Ah era eso— ella rio.
— ¿Entonces si puedo?
—No es necesario que hagas lo que yo hago, no debes ser gisaeng para aprender a tocar, yo te enseñare.
—De verdad— grito emocionado.
—Por supuesto— sonrió ella.


A los pocos días de aquella conversación Jaejoong empezó con sus clases para aprender a manejar los instrumentos y sin darse cuenta Hwang Ji le había enseñado absolutamente todo, desde música, canto, modales y danza.


Las gisaengs de menor rango se encontraban celosas de que un chico atrajera más la atención de su jefa que ellas mismas así que decidieron exigir que se le castrara, la exigencia era unánime y Hwang Ji no encontraba manera de apaciguar a sus muchachas sin tener que separarse de Jaejoong.


Y al verse acorralado no pudo evitar tomar lo que para ella era una fatal decisión; convertir a Jaejoong su reemplazo. Vistió a Jaejoong con  las mismas ropas que este se encargaba de lavar, le consiguió una peluca y luego de unos días en los que fingió echar a Jaejoong fuera de la casa gisaengs lo presento ante las chicas como su nueva aprendiz.


Las chicas no se percataron que se trataba de Jaejoong y pensaron que podían burlarse de ella al ser nueva en la casa pero las cosas no sucedieron como las chicas quisieron pues cada prueba a la que era sometido Jaejoong lo pasaba sin el menor problema.


No paso mucho tiempo para que Jaejoong se perfeccionara a un gran nivel y con la gracia de la jefa ocupo su lugar y el privilegio de no acostarse con los hombres pues solo se encargaría de ofrecer un espectáculo artístico, esto era oportuno ya que nadie descubriría que era hombre de esa manera.


Asumió la mayor jerarquía a sus cortos 17 años y debido a la gran belleza que proyectaba tenía una gran cantidad de hombres a sus pies rogando por una noche con ella, aunque sin importar que rango tuvieran nadie pudo acceder a él.

Pero nada puede ocultarse para siempre y un inesperado día Jaejoong fue descubierto y su vida cambio de manera radical desde entonces.

2 comentarios:

  1. que desgracia para mi pobre Jae primero pierde a su hermana y a Yunho que espero estén vivos y regresen por el pronto y que no lo vallan a castrar por que esas mujeres son malas
    Gracias por compartirlo

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  2. Nooooo¡¡¡¡ Por favor dime que alguien llegó a tiempo y que Yunho no muriooooó(¡.¡) pobresillos que infancia dificil. Chunnie mi amado Chinnie con esa carga tan grande en el alma ciento que Chamgmin es algo frio con él ya de por sí su amor es de esos amores rudolindos que OMG. Pero no se siente feo que ande depre(¡.¡) Y pues bueno, la verdad es que no hayo como explicar que me encanta este ir y venir en las epocas es genial¡¡¡¡ Jae de descubierto OPD¡¡¡¡ cÓmo paso????

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