Ángeles & Demonios - Inmortales - Cap. 2

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Aron siempre había tenido una duda carcomiendo su existencia, ¿qué era aquello que habían encontrado que fue tan fuerte para desafiar al mismo creador y las normas de la creación?, para todos los Ángeles de luz los nombre de  ellos tres eran un veto total, no eran Ángelescaídos porque nunca levantaron sus armas hacia el creador, no eran Demonios porque no estaban del lado de Lucifer, simplemente habían abandonado el paraíso, se habían marchado por decisión propia, escogiendo algo más, algo que él no entendía y deseaba entender. El suave correr del agua proveniente del Moldava era el suave arrullo que se concentraba en sus oídos, todo había quedado fuera menos el murmullo de las aguas, en esa noche no era el eco de las pisadas, las risas de los niño, la música del saxo en el pequeño restaurant al final del puente de Carlos lo que él deseaba escuchar, en ese momento en que su mente divagaba en la pregunta sin respuesta de un ¿por qué? era solo el dulce murmullo de la corriente lo que su alma anhelaba, tranquilidad que fue rota por la suave voz de la persona que se colocaba a su diestra.
            
 -Es una noche un poco fría ¿no crees? – A diferencia de otros Ángeles e incluso algunos de los mismo Demonios, para Aron la presencia de un Nefilim no suponía molestia alguna, por ello la presencia de aquella chica a su lado no le incomodó en ningún momento-Los humanos dicen que el frío se debe a la usencia de calor en nuestro interior, pero si es así ¿entonces porque yo puedo sentir como el frío cala hasta lo más profundo de mi ser, aun cuando yo estoy hecha del calor oculto de sus almas?
                
-Quizás es por eso… – Aron siguió contemplando las tranquilas aguas  mientras sus palabras abandonaban sus labios, solo después de una leve pausa levanto su mirada fijándola en aquella chica que miraba el cielo como si fuera lo más interesante del mundo – después de todos, los humanos no saben que ese calor existe hasta que tú o uno de tus hermanos se hace notar.
                
-Ese no fue el destino que yo elegí, es solo el que me toco y al igual que tú debo aceptarlo y cumplirlo. Aunque puede que tengas razón, soy solo una sombra de los mundos.
                
-Krystal – las palabras dicha por la chica llenaron al Ángel de una sensación de culpa que no le era agradable – no fue eso lo que quise decir.
                
-Descuida, tampoco es como si tuviera mucha importancia –Krystal retiró su vista del cielo y la fijó en el Ángel  junto a ella mientras le regalaba una sonrisa que era un mezcla de coqueteo y superioridad – después de todo soy la Vanidad no es como si las palabras de los demás me afectan.

Aron no pudo evitar sonreír por la linda mezcla que crearon las palabras y la sonrisa de superioridad dichas por la Nefilim; como la chica solo existían seis más, pero desde que habían aparecido sobre la creación solo Krystal logró captar su atención al punto de considerarla lo más cercano a lo que los humanos llamaban una amiga – tienes razón, por momentos olvido que eres muy segura de ti misma.
                
-Créeme querido Aron que la autoestima y la vanidad nada tienen en común y aun cuando yo misma represento la Vanidad, poco o nada es lo poseo de ella – Krystal fijo su mirada en los peatones que cruzaban el puente mientras proseguía con sus palabras - ¿puedes ver a esa mujer? la que esta vestida de manera elegante y disfruta su té al final del puente, dime, según tu percepción ¿Qué crees que posee ella?
               
-Vanidad…
                
-Ya veo… ¿y ella, la que vende flores en la entrada del callejón, qué muestra ella para ti?
                
-Esfuerzo, lucha…con un trabajo que tal vez no le da lo suficiente para comer pero aún  así mantiene una sonrisa al ofrecer sus rosas.
                
-Aron, mi querido Aron, incluso tú, un Ángel eres ciego a las verdades de la vida, tus palabras acaban de demostrar que al igual que los humanos, ustedes los Seres Divinos se han cegado y se dejan llevar solo por lo que ven sus ojos.
                
-Yo…
                
-Esa mujer que has llamado vanidosa no muestra ni un ápice de mancha en su espíritu, durante muchos años  he intentado que caiga en mi juego; su fortuna es suficiente para olvidar al mundo y no querer saber nada él, con la gran cantidad de dinero que posee en el banco a su nombre puede darse un vida de lujo que solo pocos pueden disfrutar – el rostro de Krystal dibujo una sonrisa pura, una que Aron nunca antes había visto en el rostro de la Nefilim por lo cual se mantuvo en silencio escuchándola con mucha atención y guardando aquel momento en su memoria – pero aun así, viene aquí cada tarde a disfrutar de la puesta del sol mientras escucha el sonido dulce del saxofón y se deleita con una taza de té, la pureza de su alma es tanta que incluso yo odio la idea de tentarla a corromperse.
                
-Si lo odias ¿por qué lo haces?
                
-Por lo mismo que tu obedeces al Creador aun cuando tu propia alma te hace cuestionar si es correcto o no.
                
-Entonces, la chica de las rosas...
                
-Mi veneno corre en sus venas desde hace mucho marchitando su alma, en muchas oportunidades Clarisee le ha mostrado la salida al mundo que yo le entregué pero una y otra vez ella lo rechaza. La vanidad es el veneno más fuerte de este mundo, incluso más que lalujuria, puedes caer en el deseo carnal cada noche, pero cuando abres tu corazón al amor ni siguiera la  Lujuria puede tocarte, pero la Vanidad, oh mi amado Aron,  yo soy la ilusión que te hace sentirte el dueño del mundo, soy el ácido que corroe tu mente poco a poco, que te hace olvidar la realidad y crear tu propio mundo, no te permito ver más allá de ti mismo y te alejo de todo al punto de vivir por y para ti. Ella vende sus flores con una sonrisa, porque en su propio ego cree que el mundo debe sentirse alagado de que ella tome su tiempo y se lo dedique, pobre alma que no ve que está en un mundo de falsedad, el Creador  les dio a los humanos el poder de ilusionarse y soñar y yo soy el veneno que los mantiene en esos sueños marchitándoles poco a poco.
                
-Hablas de ti misma como si fueras el mayor de los demonios del mundo – Aron no atendía porque las palabras de Krystal le afectaron tanto ¿de verdad él había caído en la ceguera espiritual que marcaba a los humanos? – aunque lo que me inquieta de tus palabras es pensar que puedes tener razón en ellas.
                
-Para un Ángel no es fácil aceptar que se equivoca, así como tú percibiste a Agnes como una mujer vanidosa y a Gissele como alguien pura aun cuando la realidad es distinta, es la misma forma en la cual nos percibimos entre nosotros mismo las diferentes razas.
               
-¿Qué quieres decir con ello?
                
-Para ustedes los Nefilim somos lo más bajo de la existencia mistica, seres que representamos la decadencia del ser humano, para los humanos los Ángeles son seres que imparten justicia, que creen en el amor y en el perdón eterno, los Demonios son seres despreciables que quieren la perdición del mundo. Pero en realidad ¿Cuál es la verdad? .Para mí son ustedes los seres despreciables, ustedes son quienes dictan las sentencias del mundo, quienes tras la muerte de sus cuerpos designan el destino final de sus almas, los Demonios han dejado en claro muchas veces su posición, viven entre ellos como un ser más, despojados de sus alas solo les queda el don de la eternidad, el poder de sus esencias y la seguridad de sus armas, los Nefilim solo somos la forma humana de sus deseos, no pertenecemos a las sombras, pero tampoco a la luz; aun así al igual que mis hermanos debo ver como Arcadia recibe las sombras deAgharta y aceptarlo como mi destino.
                
-El destino es algo que no se puede cambiar Krystal, toda nuestra existencia, eterna o etérea esta designada desde el momento mismo de nuestra creación, no es algo que se juzgue, es algo que se acepta.
                
-¡No es cierto!, JaeJoong, YunHo  y TaeYeon  desafiaron al destino, rompieron las reglas y escriben su propia historia, por eso estas aquí ¿o no? El Ángel del Juicio el que debe condenar a todos, solo espero, tu moral sea la necesaria para hacer tu trabajo, aunque a juzgar por como designas quienes tienen virtud y quienes no, bueno, pues deja mucho que desear de ti – la verdad, para Krystal todo el asunto de pecados y virtudes era algo que simplemente le daba igual, con las manos dentro del bolsillo de su abrigo comenzó a alejarse de Aron caminando rumbo al final del puente no sin antes decirle unas últimas palabras – se acerca una lucha donde lo que tu juzgas, será quien te condene, Aron, tendrás que elegir y espero sepas hacerlo bien.

-¡Krystal! – el nombre de aquellos ángeles que él debía juzgar le importaron poco, incluso sus cuestionamientos dejaron de importar cuando la presencia de la Nefilim se comenzó a alejar de él, con paso rápido acorto la distancia que se había creado entre ellos y la tomo de su brazo girando el cuerpo de esta, tal vez solo fue un impulso de su parte pero al ver la sonrisa que esta le deba no pudo evitar agradecer el haberla tenido- ¿quieres tomar un café?
                
-¿Y tus obligaciones?
                
-No creo que el mundo se desmorone solo por darme un segundo a mí mismo-
                
-Mi querido Aron – olvidas que los pecados nacimos por un segundo de descuido del Creador; Krystal dejó aquellas palabras solo en su mente, retiró su mano del calor proveniente del bolsillo de su abrigo y la posó sobre la mano del contrario para comenzar a caminar tranquilamente, tal vez en otro tiempo, en otra vida, en otro mundo...tal vez su amistad sería posible.

Sus ojos negros se paseaban de las manos entrelazadas a los rostros sonrientes de aquellos dos seres, mientras caminaban a una cafetería, tan ajenos del mundo y de todo lo que existía; las rosas en su entorno comenzaron a marchitarse mientras  su vista no se apartaba de aquellos dos seres divinos.
                
-Cl – la voz suave y dulce de Dara aumento la molestia de la peli verde quien se giró viéndola fijamente con sus ojos bañados de ira- las flores no tienen la culpa de tu enojo – la contraria se fijó que la chica revivía las flores marchitas mientras sonreía de una forma tan inocente que solo giro sus ojos en un gesto de fastidio-se ven más hermosas llenas de vida que muertas ¿no crees?
                
-Lo único que yo creo Dara es que tu sola presencia basta para destruir el buen humor de mi existencia.
                
-¿Buen humor? Dime algo CL ¿es así como le llamas al hecho de que el ambiente este lleno de tu mala vibra? Deberías probar a ser más atenta con otras personas, eso si te causará un buen humor.
                
-Yo causo que las personas sean atentas Dara

-Envidar no es atender CL, atender es sentir que….
                
-¡Que te calles!, no soy Aron que escucha las estupideces que tiene Krystal para decir y no soy tu amiga para llegar al punto donde me interesa escuchar tus palabras – la Nefilim no dijo nada más, se giró sobre sus propios talones alejándose de la contraria y dejando atrás la escena de su hermana y uno de los jueces disfrutando de una taza de café al final del puente.

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