El príncipe de los bárbaros - Cap. 7

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Luchando contra el deseo… y fallando…



Ese era un retrato muy antiguo. Su padre vestido con su mejor traje se hallaba junto a su madre que estaba con un hermoso vestido azul y largo cabello suelto también azul flotando libremente, como nunca antes tuvo que fijarse mejor en los rasgos de su madre, desde que ella murió cuando él era apenas un jovencito había querido apartar sus memorias porque le provocaban mucho dolor, había guardado solo las dulces memorias infantiles sin embargo al traer este retrato sus dolorosos recuerdos, valga aclarar que los retratos de su madre habían sido todos desparecidos, seguramente destruidos, al mirar la escena entendió una luz llegó a su mente. Esa era una pista acerca de lo que el príncipe había dicho, “un heredero”. Sorprendentemente su madre con el cabello largo se veía muy parecida a como él mismo se veía con peluca. ¿Sería el mismo como su madre?. Un hombre que podía tener hijos. Sus sospechas fueron diluidas cuando una mordida en su hombro derecho lo llevó al momento presente en el que estaba follando al príncipe de los bárbaros, montado sobre él.



Una vez más como todas la otras ocasiones sus gemidos, gruñidos y jadeos llenaban el espacio, ah sí, los suyos propios también, la manos del hombre habían agarrado sus caderas tan intensamente que de no ser por su bendición mañana habría enormes hematomas con forma de dedos, ¡era un bruto!, extremadamente hábil, pero bruto. Por el dolor sentido abrió un segundo sus ojos y pudo captar que el otro estaba con su boca abierta y jadeando. Junsu se lanzó a ella queriendo absorber aquellos sonidos tan hermosos, unidas sus bocas incluso sangre corría de las comisuras por las heridas de los dientes de Junsu. Changmin se quejaba, pero no respondía, solo gemía más fuerte, más complacido.



A la mañana siguiente una hermosa luz azulada, (como el cabello de Junsu), inundó la enorme habitación, hace bastante rato que los candiles se habían terminado. Sentía el frío de las montañas entrar por las rendijas de las ventanas. Dejó de prestar atención al clima cuando sus ojos encontraron la no tan ancha, pero hermosa y delicada piel de la espalda de Junsu, tuvo que pasear los ojos desde la nuca hasta la curva tan pronunciada que provocaba su enorme trasero, una vez más pensó que una criatura como él no pertenecía a este mundo. Los brazos del rey estaban flexionados sobre su cabeza mientras abrazaba la almohada. Changmin no pudo resistirse de acariciarlo, el otro hombre solo profirió un balbuceo somnoliento.



Su espalda blanca era un amplio espacio para disfrutar del placer, no cabía dentro de su cabeza que existiera siquiera semejante placer en la tierra, un placer tan exquisito que era capaz de dejarle completamente en blanco la mente. Que le dejaba sin voluntad, o con tan solo la voluntad de entregarse por completo a esta persona. Sin restricciones, sin excusas. Era el deseo tan potente que le había librado ya de cualquier prejuicio. Sonreía para sí mismo al recordar lo abominable que le había parecido “follar a un hombre”. Y sin embargo ahora estaba completamente satisfecho y dispuesto a  follar todo lo que fuera necesario incluso si no obtenía un heredero, incluso si lo perdía todo. Se sintió adolescente otra vez frente a su último pensamiento. Sin embargo reflexionó en que era cierto. Daría su vida por retener a esta persona que le provocaba semejante placer, en su vida a cualquier precio, pero fuera de aquello, en su interior quiso pensar que esta persona era suya, tal como lo decía el libro, durante mucho tiempo estuvo escéptico a las ideas del viejo, sin embargo conforme más y más leía y se enteraba del asunto a pesar de no tener todos los detalles, más convencido estaba, ahora ya no le quedaba duda, esta sensación de pertenencia, de seguridad no la había sentido nunca. “¿Cómo se sentiría la otra persona?”. Ahora que lo pensaba solo habían dormido un par de horas, hasta hace poco había estado dentro de él.



El solo hecho de recordar todos los orgasmos obtenidos, le hizo sentir necesidad en su cuerpo nuevamente, así que para despertarlo besó su espalda mordiendo ligeramente con sus dientes. Lo siguiente que escuchó fue un gruñido, se había aprendido de memoria aquel placentero sonido.



- Detente su majestad… ya amaneció y debemos hacer muchas cosas… -Junsu trató de darle un tono masculino a su réplica sin nada de éxito, solo sirvió para confirmarle a otro que ese beso había tenido el efecto deseado-.



- ¿Me estas deteniendo…?-la intensidad del beso se hizo más profunda, cuando el príncipe empezó a chupar la piel, succionando con fuerza, dejando marcas. Además de seguir bajando por el sendero de la columna vertebral.



- ¡No!, por favor…



- Elección de palabras equivocada.



Junsu se molestó, él ya había dicho que no (su estado de “apenas termino de despertar” le había hecho olvidar que la noche anterior no había podido librarse, ni decir que no en ninguna ocasión, es más el mismo había empezado todo), así que en una ágil maniobra giró su cuerpo, tampoco recordó que estaba desnudo, esto provocó que el pesado cuerpo del príncipe cayera sobre el suyo, poniendo en contacto nuevamente el zafiro negro con su piel. Su ira le ayudó a soportar la corriente de deseo furioso e imperante que le embargó. Logró empujar el pecho y alejarse de su calurosa sensación, el empujón dejó a Changmin del lado contrario de la cama.  Aquel se había hincado preparándose para volver atacar, pero su contrincante estaba listo y detuvo con sus fuertes manos, su puño, comenzaron un forcejeo girando como lo hacían los luchadores sobre una arena de competición sin embargo el roce de la piel empezaba a provocar jadeos y gemidos, que luchaban por ser reprimidos, Junsu estaba un momento arriba y luego volvía a estar debajo, el esfuerzo empezó a provocar la salida de sudor, esto puso la piel resbalosa e hizo que el olor de Changmin, que huele a nogal se sintiera más intenso, igual que el perfume de roble del rey. Fue Junsu mismo quien dejó que sus manos descendieran por la ancha espalda, resbalándose. Changmin tenía los ojos cerrados disfrutando la caricia, su actitud era relajada y entregada así que Junsu se rindió y quiso complacerle, quiso volver a tenerle dentro, le necesitaba de nuevo, era tan vergonzoso, pero tan necesario. Así que dejó de resistirse y empezó a abrir sus piernas debajo del pesado cuerpo.  



Changmin se dio cuenta de la actitud, abrió sus ojos y miró con actitud desafiante…



“Anda, di lo que necesitas, deja tu orgullo a un lado, así como anoche”…



Junsu iba a seguir entregándose, pero aquella actitud le enervó la rabia, sin embargo fue detenido porque Changmin empezó a mecer su cadera con su miembro erguido y poderoso, sobre el suyo propio y fue entonces que Junsu dejó de lado cualquier otro sentimiento.



- ¡Fóllame te digo…!



- Exactamente, eso es lo único que quería oír.



Fue penetrado profundamente, rápido, pero no brusco, intenso pero no violento. Changmin era un mago. Eso era, un maldito brujo, que con el maleficio de la extraña piedra preciosa de su pecho le había embrujado. Le había quitado su voluntad, su orgullo, su reino, su vergüenza y lo había convertido en un mero esclavo sexual. Y vaya que haría lo que este hombre le pidiera, ayer había adoptado tantas posturas diferentes para complacerle, y en todas ellas había disfrutado como si de la cosa más perfecta se tratara. Pero había sido muchísimo más placentero al comprobar que aquel hombre disfrutaba de su cuerpo de la misma forma, la manera en la que su garganta gemía era inspiradora, su sonrisas después de derramarse en su interior, la manera en la que gritaba su nombre o sus caricias, todas ellas en todas sus gamas, las violentas y apretadas, las delicadas como leves roces. Esta hermosa sensación de estar en el lugar correcto, de no tener que aparentar nada. Solo ser sí mismo. Todo esto tan agradable seguramente era solo por el diamante, nunca había agradecido tanto tenerlo. Antes muchas veces había querido arrancárselo después de que su madre murió y las muchas veces en las que su hermano le reclamó que solo por tenerlo es que había sido elegido para ser el rey, él mismo nunca había soñado con ser el rey, o con tener algo de poder, solo había soñado pelear y cabalgar sobre su caballo, ser guerrero, vivir junto a su padre y ayudarle, platicar con su madre en las tarde de sus aventuras, recorrer el mundo. Luego de la muerte tan absurda de ella había tenido que vivir cuidando sus espaldas, de casi todo el mundo, los únicos que le apoyaban en su vida eran su primo Kim Jaejoong y su primera esposa Kim Sun Ah.



“¿Qué será de mi vida de hoy en adelante?”



- Piensa en mí…vamos…



Dijo Changmin mientras hacía que su embestida fuera más violenta y profunda, tanto que el otro cuerpo tuvo que arquearse de una manera que parecía anormal en respuesta. Pudo percibir claramente los tristes pensamientos que en un momento aparecieron en la mente del rey, le pareció extraño, no le gustó y solo siguió en su faena de pasión. Entonces logró su cometido, Junsu se retorcía gritando como lo había hecho toda la noche previa completamente extasiado, parecía no estar en este mundo sino muy, muy lejos.



- ¿Quién es tu dueño?...



- AMmkksdkfjdlk…



- ¡Dilo…!



- ¡¡¡Tú!!!



- Di mi nombre



- ¡Changmin!, ¡¡Changmin!!, ¡¡¡Shim Changmin, Príncipe de los …

“No, eso no”, odiaba ese título, así que calló la boca rebelde con la suya, metió su lengua para castigar a la contraria. Le mordió los labios, mientras cada una de sus manos entrelazadas apretaba con fuerza las contrarias. Sintió como Junsu cerraba fuerte sus muslos apretando mucho más su cadera, cruzando sus talones detrás de él, hundía sus uñas en sus manos y empezaba a temblar antes de derramarse, dejó de moverse un segundo para sentir como el rey azul se corría en su vientre. Dejando su boca abierta sobre la otra se tragó todos sus jadeos, volvió besarlo, se meció un par de veces más y explotó, por enésima vez.



- ¡¡¡Junsu!!!



Con cariño, soltaron las manos y enredaron sus piernas para descansar solo un momento.



- Changmin…



- Junsu…



- No debemos tocarnos y estar tan cerca si queremos hablar…espera…no te apegues tanto, no estoy jugando, - el rey buscaba una idea para distraer al bárbaro, además hizo espacio con sus manos estiradas- …tu ejército, acuérdate de tu ejército.



- Aguafiestas…, pero sí, sí, ya lo sé…tienes que rendirte de manera pública ante mi delante de tu pueblo, para que me acepten como su nuevo líder…



Su pueblo que ya no era suyo, sintió tanto dolor y vergüenza, no había sido capaz de mostrar que era digno regente de su país y que podía sacrificarse por todos, a pesar de que este hombre no era la cruel persona que describían los chismes, no había garantía de que hubiera un futuro agradable para ellos.



- ¿Qué vas a hacer con mi pueblo?...-preguntó consternado-.



- Los haré parte de mi reino. –dijo el bárbaro sin titubear-.



- ¿Qué significa eso?... –no esperó la respuesta, tan solo dejó que sus preocupaciones salieran en voz alta-…¿te llevarás todas las riquezas, te llevarás a todas la mujeres jóvenes y sanas, nos obligarás a seguir tus costumbres y tus leyes?



- No haré nada de eso…, -las expresión de Junsu era de total incredulidad-…pagarán tributos sí, pero no los dejaré sin nada, lo mismo que daban para ti, será para mí nada más, quiero ampliar las rutas de comunicación y comercio, eso nos beneficia a todos, ya tengo mujeres suficientes y todas ella me han sido ofrecidas, no he tomado a la fuerza ninguna. Pero si alguno de mis soldados quiere a alguna de las mujeres de tu pueblo tendrá que pedir permiso a sus padres, respetaré sus costumbres y su estilo de vida, no quiero acabar con esta tierra, quiero hacer que brinde más beneficios.



- Eres tan idealista. –Dijo sin poder dejar de sonreír- ¿Qué vas a hacer conmigo?...-esa era la pregunta que no había podido ocultar-.



- ¿Qué te gustaría que hiciera? –El bárbaro le estaba dando opciones, ¿sería capaz de aceptar sus condiciones?-.



- ¿Me contestas con una pregunta…? -probó suerte-…supongo que me convertirás en prisionero, tal vez me decapites, tal vez me conviertas en esclavo. No veo nada bueno en mi futuro.



- Contesta ¿Qué te gustaría que hiciera contigo? –el tono no era autoritario, pero era urgente-.



- Contesta tu primero…



- Eres rebelde, ¿cierto?, eres prisionero, has perdido la batalla, has rogado por mis besos y sigues siendo rebelde sabiendo que tienes todo en contra…, de una buena vez, ¡contesta!.



- Déjame libre…



Changmin sintió un gran dolor en medio del pecho al escuchar la frase, pues creía que el rey ya era suyo y que como a él le gustaría estar juntos desde ahora.

- ¿Quieres ser libre…? –su voz se volvió fría, no pudo ocultar su decepción y su dolor, se preguntó si en realidad estaría dispuesto a dejar ir a esta maravillosa persona. Agachó su mirada sin decir nada-.



Junsu pudo sentir la desolación en la cara del príncipe, jamás pensó que el otro reaccionaría así, además,  ¿cómo pretendía que él pudiera alejarse después de que habían forjado el contrato?. Para salvar de su desesperación al otro terminó la frase que había empezado.



- Sí, quiero ser libre…, para cabalgar a tu lado…conviérteme en uno de tus caballeros…quiero ser libre como ellos.



Changmin levantó su sus ojos, con esperanza renovada y brillante. Sonrió y se lanzó como un niño a abrazarlo.



- ¿Ibas a dejarme ir, aun después de haber hecho el contrato?, Shim Changmin no pensé que fueras tan idiota. –dijo volviendo a soltarse-.



- ¡¡¡OHO!!! –dijo Changmin en un tono más alto, muy ofendido, pero luego solo pudo reír. Y besarlo. Luego desenredó las piernas y se levantó.



- ¿A dónde vas? –Junsu intentó no hiperventilar al observar el cuerpo desnudo del príncipe deambular por el cuarto-. Necesitas ropa… -sin pensar lo que decía habló mirando hacia otro lado-. Hay ropa de mi padre en ese armario de la derecha, él era muy alto, seguramente algo te quedará…aunque puede que esté muy viejo…



- Mejor llamo a alguien. –caminó hacia la puerta unos cuantos pasos- ¡¿Hay alguien afuera?! –gritó para ser escuchado-.



- Sí, su majestad. –la rápida respuesta provocó el malestar en Junsu de preguntarse cuánta gente se había enterado de lo que habían hecho anoche y hasta hace poco-.



- Ordene que traigan mis cofres con ropa, que venga el caballero Kim Heechul para que me ayude a prepararme.

- Sí, su alteza. Enseguida.



- ¿Las criadas están allí? –Junsu también se había levantado, se había acercado la puerta contralateral que daba al cuarto de baño-.



- Sí, su señoría.



- Preparen el baño una vez más.



Junsu se había hundido en un enorme cajón buscando algo de ropa para sí mismo, encontrando un conjunto que estaba decente para ser usado hasta entrar nuevamente en su palacio.



- ¿Otro baño?...-dijo con malicia en el gesto mientras se le acercaba completamente desnudo-.



- Sí, pero este será rápido, -dijo el rey girando para no verlo y empezar a babear- estoy francamente sucio…-dijo en tono descuidado-.



Una sonora nalgada retumbó en la habitación. Changmin castigó a su amante, porque eso era Junsu ahora para él, por insinuar que él lo había ensuciado con sus fluidos. Una carcajada completamente descoordinada retumbó, Junsu en realidad reía como un loco, eso era adorable, pero no correspondía con ninguna otra de las acusaciones de las que había hecho el viejo.



- ¿Por qué en los reinos vecinos te conocen como un ser incompetente, extraño y loco?...



- Porque eso es lo que les he dejado saber.



- ¿Para que nadie sepa que eres un excelente y cruel guerrero…?



- Mi reino es pequeño, imagina si supieran que soy fuerte, hubieran querido enfrentarse a mí, yo puedo pelear lo mejor que he aprendido pero la guerra es una situación en la que pongo en peligro a todos mis conciudadanos, mis amigos, mis familiares, por eso siempre dejé que los demás piensen que era un idiota, vencer a alguien así no les da satisfacción. Incluso tú has caído en la trampa, si te hubieran dicho que yo tenía una gran fortaleza y un ejército entrenado te hubieras preparado más y mis bajas hubieran sido mayores. También te dejaste influenciar por las habladurías de los vecinos. Y es por eso fue que fui capaz de casi vencerte.



Changmin asintió impresionado por la estrategia a largo plazo de este hombre.



- ¿Cuántos años has estado al poder?



- Diez…



- ¿Diez?, ¿Cuántos años tienes?...-dijo sorprendido, “¿tanto tiempo?”-.



- Treinta…



- ¿Cómo?, pero si pareces un adolescente…



- Pero que falta de respeto, es obvio que no lo soy –poniendo sus manos en su cintura- además, ¿cuántos años tienes tú?, tú también pareces un chiquillo malcriado que apenas tiene barba…



- Que insolente, ¿no te has mirado en un espejo?, ¡tú no tienes barba!. Yo tengo 28…bueno casi…



- Eso quiere decir que soy mayor que tú.



- Yo soy quién ganó la pelea.



- Yo soy quien tiene el rango más alto, yo ya he sido coronado rey…-Changmin abrió la boca consternado, no podía creerlo, así que atacó…-.



- Yo tengo más tierras…



- Su señoría el baño está listo…-dijo una voz femenina-.



- Vamos a tomar ese baño…- las criadas habían acabado con la tonta batalla verbal-.



- Yo tengo el trasero más grande…-replicó Junsu sin darse por vencido-.



Changmin tuvo que reír con todo su pecho, aquello era cierto sin discusiones, había sido derrotado.



Esta vez habían logrado bañarse sin empezar a follar porque simplemente el rey se había negado a entrar al agua al mismo tiempo, aunque el bárbaro se había molestado mucho, entendía que era lo mejor, aun no lograban dominar el efecto que las joyas tenían sobre ellos.



- Tenemos muchísimo de que hablar…-dijo intentando mantener seriedad en su expresión, la cara del rey mientras se secaba y vestía era un total desastre, “su cara es como una broma”-.



- Es cierto pero lo haremos más tarde. Debo ir a comandar los preparativos para tu recibimiento. Lo único que debo rogarte en este momento es que mantengas tu palabra sobre mi pueblo, príncipe Changmin.



Suspiró, quería escucharle decir su nombre así simple, Changmin, ¡Changmin!, sin embargo se debían guardar las apariencias, además no quería que aquel maravilloso momento acabe, cayó en cuenta que ni siquiera habían comido durante las últimas 12 horas. Y en ese momento fue presa del hambre más descomunal que haya sentido nunca. No se agarró el abdomen para no perder su pose digna frente al otro.



- Lo haré Junsu, como lo he dicho, prometo tratar a tu pueblo justamente.



El rey solo pudo sonreír de vuelta, con esa dulce expresión que hacía que su corazón se derrita.

En unos minutos tras recibir su cofre y con la ayuda del caballero Kim Heechul, Changmin estuvo vestido con sus ropas más elegantes.



Junsu permaneció en el baño terminando de arreglar su traje. Estaba un poco molesto, pues aunque había sido muy educado con sus palabras, el tal caballero Heechul lo había mirado muy odiosamente y hasta lo habían sacado de su propia habitación.



- Changmin, estábamos tan preocupados, toda la noche no hemos tenido noticias tuyas y hoy a la primera persona que mandas a llamar es Heechul…



- ¿Estás celoso caballero Jung? –Dijo el implicado en su graciosa forma-.



- Perdóname Yunho, te había mandado decir ayer, estoy en perfectas condiciones. –Yunho se sintió un poco herido parecía ser que su amigo no comprendía lo profundo de su preocupación, cualquier persona con esas heridas no estaría ni la mitad de radiante de los que él estaba ahora, incluso el mismo seguía adolorido-. Debo enterarme completamente bien del asunto para explicártelo luego, confía en mí.



- Esta bien su majestad. ¿Cuál será nuestro siguiente movimiento?



- Entraremos en Arai para recibir la rendición pública de Junsu y tomar formalmente la posesión de estas tierras. También declararemos al mayor Choi Kyuhyun regente hasta encontrar un funcionario público adecuado para el cargo.


Los dos caballeros abrieron mucho los ojos cuando escucharon a Changmin tratar con tanta familiaridad a “Junsu”.

3 comentarios:

  1. Espere Muchooo~~~ por este capitulo ^^... Adoro esta historia <3 ... Actualiza pronto por favor, Gracias por tu trabajo *v*

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  2. Anónimo9/14/2016

    Es tan genial, me encanta la personalidad de Junsu, fuerte y de mal humor y un uke declarado, genial, lo amo. Que no se demoren tanto las actualizaciones por favor.

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  3. Que interesante y emocionante quedo, este capitulo estuvo lleno de pasión, lujuria y amor, me encanto.

    Gracias!!!

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