Mr. Santa

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Título: Mr. Santa
Autor: Himenie
Pareja: HoMin
Género: Slash / AU /Lemon
Extensión: Oneshot
Introducción: El peor trabajo lo consiguió Changmin, (o eso piensa él...) En plenas fiestas de navidad, una tienda de juguetes y un misterioso "Santa Claus”. Todo parece intuir que serán unas fiestas insólitas...
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Changmin, con su gran bufanda granate rodeándole el cuello, se colocó los auriculares en sus orejas, y acallo aquella estúpida música navideña que hacia vibrar el gran establecimiento. No era que odiase todas aquellas canciones festivas…, pero esas infantiles de música tormentosa y pegadiza hacían que Changmin perdiera el buen humor que ahora tenia. De todos modos, era algo de lo que debería acostumbrarse a partir de ahora, y no precisamente por las fechas en las que se encontraba, más bien por el sitio en el que se encontraría de ahora en adelante...

Esa gran juguetería en la ahora que se encontraba caminando, parecía decirle como amenaza y saludo: "Hola, Changmin" entre sus estantes repletos de juguetes inanimados. Changmin estaba ofuscado, ¡Sí que lo estaba! Era el peor trabajo al que le podrían haber enviado.
Pero no había salida, escapatoria o remedio. Necesitaba ese trabajo navideño.

Él caminó deprisa hasta el mostrador, donde una simpática mujer, de rugoso cuello, comenzó a exclamar al verle: —  Oh, ¿eres el nuevo? Entonces debes pasar por ese apartado —

 Changmin quitó los auriculares de sus orejas y escuchó con pereza las instrucciones de la mujer:  — Encontraras la sala con todo lo necesario, incluido el uniforme. Como no has llegado puntual... —

—  Lo siento mucho —  Changmin se apresuró a disculparse.

—... deberás darte prisa, y vestirte — continuó la mujer señalando al fondo del pasillo — En la sección preescolar se encuentra el decorado, sólo tiene que dirigirse allí, y te dirán lo que tienes que hacer, joven —

Changmin realizo una pequeña reverencia comprendiendo su cometido, y caminó hacía la sala que le habían indicado, en la que encontraría el uniforme, y donde también debería vestirse.
Suspiró vencido cuando encontró la puerta en la que se podía leer “Empleados” con letras enormes. Abrió la puerta, donde más dependientes del gran apartado de juguetería le indicaban donde estaba su ropa, y donde debería cambiarse….



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No quería mirarse al espejo. Changmin, no quería ver su imagen reflejada ahora que había terminado de ponerse aquel uniforme. En realidad sólo se trataba de un ridículo disfraz de color verde hoja, tan llamativo como el estúpido gorro en forma de cono que ahora debía llevar sobre la cabeza. Aquel era el disfraz más ridículo que había visto:

Los zapatos, de suela inexistente, terminaban en una puntiaguda punta donde resaltaba un pequeño pompón en tono rojo (al igual que en el gorro), acompañados por unos pantalones (de aquel resaltante verdoso color) que no llegaban al final de sus largas piernas; estos conjuntaban con una camisa del mismo color, adornada con vistosos botones de color dorado junto con un cinturón infantil de aquel mismo dorado brillante.

 Sí, era un elfo, duende, o un maldito ser navideño. ¡Era algo inaudito! ¿Desde cuando un duende de la navidad era tan alto? Sin duda, Changmin era incapaz de meterse en semejante papel, pero era su trabajo durante esas semanas festivas, así que salió de la sala con cierta valentía, intentando levantar su barbilla, pero de nuevo se derrumbo al verse reflejado en uno de aquellos cristales de la tienda.

Su cabello castaño salía del gorro junto a sus orejas; y sus piernas largas y delgadas parecían no estar ajustadas al pantalón. Quizás agradecía que no le añadieran más accesorios, como una extravagante peluca o nariz falsa, sino hubiese sido incapaz de caminar....

<<. Esta bien, aquí solo hay niños, no sucede nada .>> pensó, intentado aliviarse de algún modo. Changmin recordó los siguientes pasos que debía hacer y se dirigió a la sección de preescolar avergonzado cuando los niños y padres, que se encontraban por los pasillos, le echaban un vistazo.


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Aquel apartado de la juguetería estaba decorado. Todo parecía ser un cuento barato: la música de sonantes cascabeles, una casa prefabricada con aquella nieve artificial sobre ella y sus alrededores, y unos pequeños abetos ficticios hacían la escena aún más llamativa.
Justo en mitad de aquel ‘teatro’, se encontraba un trono. Un asiento que tenia mucho que envidiar al de la realiza, (pues era bastante inocente y festivo, poco realista) junto a un reno de aspecto dudable, que parecía mas bien un cervatillo.

Changmin hizo acopio de toda su fuerza para no salir huyendo ahora que tenía la oportunidad.

—    ¡Nuevo elfo! —  Changmin se sobresalto al escuchar aquello, y dio un pequeño salto.  —  Eres el nuevo elfo ¿verdad? — cuando se volteó, observó a un chico de idiota sonrisa y vestido igual que él —  ¿Quién sino iba a ir vestido de este modo? — comenzó a reír.

Changmin suspiro y preguntó: —  ¿Es un disfraz obligatorio? —  mientras estiraba aquella molesta camisa.

—  Por supuesto —  le contestó  — Ahora vendrá “Santa Claus”. Como puedes ver, allí se forma una pequeña fila… —  explicó moviendo enérgicamente los brazos — , donde los niños esperan ser atendidos. Tú sólo tienes que mantenerte aquí, y yo en el extremo izquierdo comenzare a hacerles pasar al trono uno a uno. Cuando el niño haya finalizado, pasara por esta zona, donde tú estarás con un pequeño saco, dentro de el se encuentran los dulces, debes dárselos al terminar. Un dulce por niño, no más — esto último lo dijo seriamente, y Changmin pensó que era el elfo más avaro que había conocido. —  ¿Lo has entendido? Es el trabajo más fácil del mundo, no puede haber queja. Sólo debes sonreír a los niños y darles su dulce ¿Lo entiendes? — volvió a preguntar.

—  Sí, uno por niño —  recordó Changmin.

—  Exacto. Uno por niño — el elfo lo añadió seguro, sin saber que era la instrucción más tonta que había dado  — Comenzaremos ahora. Como puedes ver… acabamos de abrir y ya van apareciendo los primeros niños, seguramente esto se llene pronto de pequeños mocosos, así que debes ser prudente en tu primer día —
¿Dónde estaba la sonrisa del principio? Ahora aquel tipo parecía mucho más falso que antes…

—  ¿Dónde esta “Santa Claus”? — preguntó Changmin con cierta curiosidad, ya que si su trabajo era fácil pero ridículo, no podía imaginar cuán de ridículo podría ser el de “Santa Claus”.

—  ¿Santa Claus? Esta ahí mismo, ahora se acercara y se sentara en su sitio —  señaló.

Changmin dirigió su mirada a un hombre enfundado en un traje de color rojo chillón, mezclado con el blanco nieve, formando un disfraz común. El hombre tenía un relleno bajo el vestuario, haciendo la apariencia de gordura, y una barba que brillaba al ser completamente falsa, junto al cabello canoso, también brillante e irreal.

Era esa espesa barba la que hacia que el rostro del “Santa Claus” fuese casi irreconocible, y Changmin no podía ver a través de aquella barba y pequeñas gafas  redondas que tenia sobre la nariz. Pero se distinguía perfectamente que no era un hombre mayor, si no un hombre joven fingiendo ser un hombre cano y gordo, que se acercaba con botas negras y gorro navideño hasta su posición sobre el trono.

Aquel Santa Claus clavó su mirada disfrazada sobre el nuevo elfo.
Changmin intento contener una risa, pues aquella situación de trabajo era de lo más extraña.

Sin más dilación, aquella ‘fiesta’ comenzó. Los niños comenzaron a hacer una fila que les dirigía directamente a aquel Santa Claus que Changmin miraba desde la distancia con curiosidad, queriendo averiguar como realizaba aquel dificultoso papel…
¡No estaba nada mal! Aquel chico dejaba que los niños se sentaran sobre sus rodillas como en una película, y les escuchaba con una blanca sonrisa.

Changmin también lo intentaba, no tenia ningún problema en atender a los niños, pero era dificultoso para él añadir a ese disfraz una sonrisa y una frase, y simplemente tomo aquel saco y regaló su debida golosina a los niños, uno a uno.


Unos de los niños se bajo de las piernas de “Santa” tras decir sus codiciosos deseos. El niño de ojos completamente negros y estatura diminuta camino sobre la nieve ficticia hasta llegar a Changmin, quien se mantenía en la salida. Changmin, como buen ayudante rebuscó en el saco un dulce que dar al niño, y cuando lo depositó en sus manitas el niño miró aquel caramelo con cierto desprecio...

—  ¡No es lo que le pedí a Santa Claus ahora! —  criticó formando en su pequeñas fracciones una mirada entre asco y desilusión —  Eto e basura — dijo inentendible, con su voz de niño  — es caca —  añadió dejando caer el caramelo al suelo y tomando a Changmin del pantalón, estirando de el — Mi regalo. ¡Quiero mi regalo! — exigió gritando con infantil e insoportable insistencia.

El “Santa Claus” dirigió su mirada al “elfo” de labios rugosos, y en lugar de mostrar preocupación en su disfrazado rostro, sólo mostro una risa inesperada.

Changmin, no sabía que decir, no le habían explicado como actuar en esos casos y había quedado enmudecido, pero por suerte la madre apareció tomando la mano de su hijo y disculpándose repetidas veces. Changmin intentó no mostrarse preocupado y lanzó su sonrisa típica que mostraba sus encías rosadas. Pero era cierto, que había quedo paralizado....


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Al terminar aquel trabajo, Changmin apuró a quitarse el gorro, y su cabello espeso se vio desordenado. El Santa Claus se levantó de su trono, y se acercó hasta él.

—  ¡HOU! ¡HOU! —  saludo con un típico tono ingles fingido, simulando un tono grave de voz. —Veo que tuviste problemas con un niño — comenzó a comentar, mientras ambos caminaban dirigiéndose a la sala de los empleados, donde se deshacían de aquellos disfraces.

 Ese dúo, parecían salir de un cuento invernal....

—Sí, y yo vi como te reíste de ello… —

Aquel “Papá Noel” volvió a reír con un sonido peculiar, incluso de forma dulce para ser un hombre bajo aquel traje: — Tu primer día y con problemas…, entonces entiendo por qué muchos dejaron este trabajo — Changmin dirigió una mirada preocupada al “Santa Claus”— Era broma, solo dimitió uno — se apresuro a explicar, pero aquello no tranquilizo a Changmin. — Soy Yunho — se presentó al fin el “Papá Noel” de voz joven.

— Yo soy Changmin — hizo lo propio, y ambos entraron en la sala de los empleados. — No sabia que hubiese un Santa Claus en Corea— añadió Changmin a modo de burla.

— Hay de todas las nacionalidades. Además, es algo que han querido hacer en esta juguetería, pero son incapaces de regalar juguetes, por eso el niño entró en cólera — criticó. Changmin asintió. — Esto es algo que suele llevarse mucho en otros países, quizás es una suerte que aquí lo comiencen a realizar también, al menos… es un trabajo fácil… — comenzó a explayarse, entrando a la vacía sala contigua en la que volvían a vestirse con su ropa usual.

— Bueno… no es tan fácil como lo parecía… — Changmin era incapaz de olvidar el incidente. Se sentó sobre el banco del pequeño vestidor, y se quito los horribles zapatos de “duende”, o lo que fuese...

Yunho, aún disfrazado de un ficticio “Santa”, volvió a reír: — Tuviste suerte, ese niño era un huracán, pero… a mi me sucedió algo más grave —  Changmin le escuchó interesado. ¿Podía haber cosas peores en ese trabajo que aquel horrible uniforme? — Un niño que estaba sobre mi regazo, pidiendo sus deseos, vomitó sobre mi barba…— le relató Yunho, a la vez en la que se quitaba aquella falsa barba y las diminutas gafas — eso fue sin duda mucho peor… — su rostro era moreno y su barbilla realizaba sobre su cara una forma “V” increíblemente masculina.

Era el primer momento que Changmin observaba a aquel Santa Claus, llamado Yunho, sin nada sobre su cara, y debía añadir que le parecía bastante agraciado como para sólo obtener un trabajo semejante...

El rostro serio de Yunho se perdía completamente cuando sonreía con sus labios corazón: — Fue una divertida anécdota — dijo. Changmin quedó enmudecido, quizás se sorprendió aún más cuando el “Santa Yunho”, comenzó a quitarse el gorro y la peluca (que habían logrado darle una apariencia bastante cómica) y ahora su cabello corto y moreno, le hacia aún mas masculino que antes….

— Debe ser algo complicado, llevar semejante disfraz todos los días — fue lo primero que salió de sus labios. Changmin siempre pensó que bajo un traje como aquel sólo podría encontrarse un hombre desdichado. Su sorpresa fue aún mayor al ver que sólo se trataba de un hombre poco más mayor que él.

— No es un problema… — Yunho parecía no sentirse molesto por ello. Bajó su mirada y con sus ojos oscuros echo un vistazo a su traje, confirmando que no se sentía tan incomodo.

Changmin intento no mostrarse tan asombrado y prosiguió: — También parece complicado tener que atender a los niños. — (Yunho se sentó a su lado mientras le escuchaba )— Ya sabes…, eso de fingir ciertas cosas, tener algunas palabras y mostrar muchas sonrisas… —

Él negó con la cabeza: — Lo complicas demasiado, Changmin. —parecía sereno al hablar y al mismo tiempo emocionado como un niño: — Muestras sonrisas muy amplias y tímidas, deberías jugar más con eso — le aconsejó— En mi interior reside un niño. Es fácil sacarlo. — movió sus grandes manos al expresarse — Es sencillo fingir, decir frases e inventarse sonrisas… — sus dientes blancos volvieron a aparecer en su cara — Vamos a hacer la prueba — añadió.

Changmin se levantó de pronto: — ¿Es una broma? —preguntó. No sabia muy bien a que se  refería al decir “hacer la prueba”, pero Changmin ya estaba cansado de llevar aquel maldito disfraz — ¿Hablas enserio? —

— Un buen ayudante de Santa Claus no debe ser tan arisco — Yunho le señaló, y el menor parecía sonreír incrédulo mientras daba unos pasos hacia atrás — o sino volverás a quedarte parado como una estatua frente a todos, como antes…, en situaciones en la que todos esperan que tú actúes de forma diferente. Sí no hubiese llegado la madre a tiempo, tú te hubieses quedado mudo una hora más —Yunho parecía desenvolverse mejor, incluso para hablar con Changmin con cierta confianza… — Haz de niño, y siéntate, te voy a mostrar como lo hago yo… — dijo al mismo tiempo que daba palmadas a sus muslos como invitación.

 Changmin abrió sus ojos junto a su boca, a la vez en la que se negaba agitando sus manos:

— Es una de las cosas más vergonzosas…. No pienso hacer de niño — añadió, pero Yunho sólo aguardo a que Changmin finalmente se acercase, cosa que después hizo a regañadientes.

Se sentó sobre el mayor, con sus piernas hacia uno de los extremos (como un niño sobre los muslos de Papá Noel). Changmin sabia que  para aquellos próximos días trabajando en la juguetería debería cambiar su actitud, y quizás Yunho era capaz de hacerle mejorar (él se veía completamente desenvuelto, e incluso terroríficamente adorable para ser un hombre de mirada sombría).

Yunho preparó su voz, tosiendo:— ¿Cómo te llamas, “pequeño”? — fingió su voz, mirando a Changmin, quien se mantenía avergonzado y a la vez al borde de la carcajada:

— Changmin — contestó rápidamente.

Yunho era capaz de hacer esa especie de “tontería” con su voz y seguir el juego, por lo que exigió a Changmin que hiciese lo mismo: — Debes hacer bien tu papel, finge voz de niño — le siseó, saliendo un momento de su papel de hombre “gordo y rojo”.

Changmin le miró incomodo y fingió una voz infantil: — Changmin-ah —

Observó como aún sin barba y peluca, Yunho estaba completamente sumergido en la representación: — ¿Has sido un niño bueno, Changmin? — le preguntó.

— No — contestó con seguridad.

Yunho sabia que Changmin  intentaba ponérselo difícil, pero ya estaba acostumbrado a todo tipo de contestaciones:— Entonces no cumpliré tus deseos, Changmin — negó con la cabeza. Llevó su mano a la estrecha barbilla; y continuó:— Pero, como sé que en el fondo eres un buen niño, dime tus deseos y yo te los cumpliré todos — esa sugestiva voz hizo temblar al “ayudante verde” sobre sus piernas — ¿Qué es lo que quieres? — le preguntó.

— Otro trabajo… — Changmin se veía incapaz de actuar así.

Yunho arqueó sus cejas y volvió a llevar su mano a la barbilla despejada mientras contestaba:— Hmm … Sí eres ayudante de Santa Claus, dejaras a “Santa” muy triste. ¿No crees? Y él se divierte mucho contigo ahora… — sus ojos oscuros se encontraron con los  de Changmin de forma intima: — No puedo cumplir ese deseo. Sólo doy regalos, Changmin — le explicó —¿Quieres un regalo? —

Changmin negó con su cabeza, y con su voz habitual exclamó:— ¡No es lo que pedí! — (fingiendo de ese modo lo mismo que le había dicho aquel niño durante el trabajo). Y sin desearlo, con aquella frase Changmin logró ser más adorable, encantador y hermoso de lo que había imaginado...

Yunho quedo paralizado. Como ya había confesado antes,  se estaba divirtiendo bastante con Changmin jugando de ese modo…, incluso le gustaba aún más su ayudante. Sonrió de nuevo con los dientes perlados y preguntó: — ¿No eres muy mayor para quejarte de esas cosas…? —. Tentado todo ese tiempo, se acercó a aquel “elfo” que se encontraba sobre él, y de imprevisto le besó brevemente en los labios.

— Dije que tengo un niño en el interior, pero exteriormente sigo siendo un hombre ¿eres consciente de eso?— debajo de aquellos pantalones de rojo intenso se percibía un cálido  y erguido miembro que hizo a Changmin brincar y levantarse de un sólo salto.

No sabia, ni quería saber, el cómo había llegado a aquella situación, pero ahora su corazón no paraba de galopar en su pecho.
— ¿Eres un Santa Claus perturbado o en qué diablos piensas? — gritó, y no le importó si habían otros empleados fuera de aquella habitación.

Yunho se levantó: — ¿Yo no te gusto? Sentí que realmente te gustaba… — dijo con confianza — Eres mi compañero, así que no me mientas…,  cuando comencé a quitarme el la espesa barba y peluca  tus ojos se hicieron redondos. —  explicó mientras se acercaba a Changmin.

— Tsk — resopló molesto al escucharle ¡¿Cómo podía hablar de ello con tanta seguridad?! — ¡Tonterías! Somos los dos hombres. Y ¿Desde cuándo un Santa Claus besa a su ayudante? — sus voluminosas mejillas comenzaron a enrojecerse. (Era cierto que él había pensado muchas cosas de Yunho al verle por primera vez, pero aquello se estaba excediendo...)

— ¿Ah? ¿No puedo besarte?— Yunho se acercó, y volvió a sobrepasarse besando una vez más los alargados labios de su compañero de trabajo.

Esta vez le besó con tal énfasis que cuando apartó sus labios pudo observar el rostro abatido y abrumado de Changmin; con sus ojos cerrados y los labios calientes.

  —  No estamos solos… —logró decir como escusa (bastante usual). En aquella habitación de la sala de empleados, sólo estaban ambos, pero eran incapaces de saber quien estaría fuera.

— Ahora sí estamos solos, Changmin ¿No quieres un regalo? — preguntó Yunho con una voz muy diferente al simpático Santa Claus  que actuaba fuera:— Sinceramente, me da igual si no te has portado bien — volvió a rozar los labios con los suyos para intimidarle, y aunque Changmin no era hombre que se dejase atemorizar, aquello le estaba dejando casi inerte, dejándose arrinconar en la pared.

 — A mi me gustas, quizás … desde el primer momento en el que te vi con este horrible traje — Yunho tomó las mangas de aquel disfraz verde— En realidad, terminada la ‘función’, ya no es obligatorio llevarlo puesto —  acercó sus largos dedos a los botones dorados de aquel disfraz, y los desabrocho, aunque Changmin hizo un pequeño ademan para que no lo hiciese — Has venido hasta aquí para quitártelo ¿verdad?—

Changmin debía reconocer que aquel juego le estaba comenzando a despertar cierta curiosidad. Pero era incapaz de saber el por qué. Quizás era por que Yunho tenia una extraña doble personalidad y moral, mitad “Santa Claus” (por aquel traje aún puesto).

Le quitó toda aquella ropa como por arte de magia, y nadie podría haber advertido que bajo aquel espantoso traje de “ayudante de Santa Claus” (más bien como un vistoso “elfo”), se encontraba un magnifico cuerpo de tono peculiar, que Yunho se llevó a la pequeña y gruesa boca, comenzando a rozar por su cuello y clavícula, sofocado por el reciente calor que caldeaba la pequeña sala, y que lograba que la sangre bájese más rápido.

“¿Cómo había acabado de ese modo?”
Era imposible no preguntarse aquello ahora que Changmin sentía su desnuda espalda apoyada sobre la fría pared. Pensó que debía estar loco, ¿Quién empieza un trabajo aparentemente “puro” e “inocente” desnudo? Quizás debería pregunta por qué  Santa Claus le estaba acorralando ahora, acotando distancia  con su colorado traje, de tejido desgastado pero suave, que rozaba ahora su piel desnuda.

— ¿Por qué haces esto? Detente, Yunho — dijo con una temblorosa voz (aunque no de forma débil o sumisa, sino de forma autoritaria).

En ese instante en el que las tórridas manos del mayor descendieron por su desnudo abdomen, Changmin bajó su mirada, y contuvo un vergonzoso y excitado suspiro en sus labios.

— Al menos déjame darte tu regalo, nuevo “ayudante arisco y desastre” —le apodó Yunho felizmente, al mismo tiempo en el  agarró y friccionó su desnudo miembro sin consideración.

 Changmin gimió en la sala frágilmente y con los ojos cerrados. En ese instante le dio absolutamente igual que aquellas manos que ahora le acariciaban (y después agitaba desesperadamente) fuesen de un hombre vestido de ese modo. Yunho era atractivo a pesar de todo, y Changmin en ese momento era un chico excitado incapaz de reaccionar o razonar.

Dejándose llevar, sintió como sus ojos se humedecían de placer junto a su zona viril, la cual irremediablemente se hincho rígido entre los dedos de Yunho.

Cuando Yunho, cercano como en un abrazo, presionó con su pulgar la redonda punta de su sexo, Changmin dejo escapar un jadeo y sus largas piernas desnudas flojearon deslizándose con su espalda sobre la pared, hasta llegar al suelo (donde se dejo caer), seguido por Yunho, quien se inclinó frente a él sin soltar su preciado aparato apunto de estallar.

— Pensándolo bien… ¿Debería ser considerado con alguien que se a portado mal? — le preguntó parando de pronto aquel agitado movimiento de su mano.

Changmin abrió sus ojos, y sintió que su rostro ardía como el fuego. ¿Aquello era un sueño? No lo era, por muy extraña que fuese la situación, aquello era real y su palpitante pene parecía confirmárselo.

Allá sentando, observó como Yunho desabrochaba el traje rojo y retiraba aquel relleno artificial que le había echo tener una tripa falsa durante su actuación en la juguetería.

No quedó paralizado por mirar atentamente aquella piel de luminoso color cacao, sino al observar como el rostro de Yunho se hacia más pequeño y masculino de ese modo (sin ropa que le cubriese….)

Changmin estiró su pierna y dio una firme patada en el hombro de Yunho, aún sentados en el suelo de la sala: — Ni pienses que te vas a acercar así… — le amenazó haciendo presión con la suela de su pie descalzo en la cálida piel del mayor—Estaré estimulado en exceso, pero no soy tan estúpido como para dejarme hacer lo que quieras— dijo con tenacidad a la vez en la que lo apartó definitivamente con un severo empujón, de forma ‘diabolica’.

La cara de ‘hombre aniñado’ de Changmin se vio alterada, entre la excitación y su orgullo.

— No iba hacerte nada —se justificó Yunho.
Aunque su ya desnudo cuerpo parecía decir otra respuesta.

— Entonces vístete — Changmin intentó desviar su mirada, aún mas avergonzado que al comienzo (por haberse dejado guiar más de lo debido...)

— Sólo quería estar en las mismas condiciones que tú. Pero, esta bien … — Yunho se levantó decepcionado, tomando con sus manos el traje rojo que se había quitado.

Ahora con Yunho en pie y frente a él (aún sentado) se veía como un “gigante” desnudo.
 ¿Era un desvergonzado o realmente le gustaba lo suficiente como para mostrarse desnudo frente a él sin ninguna timidez? Yunho tenía un cuerpo bastante varonil, y Changmin debía subrayar que aunque no era perfecto era atractivo en demasía. Tan llamativo que volvió a quedar estúpidamente atónito (como si él no tuviese lo mismo entre sus piernas).


Changmin se malhumoró por sus propios pensamientos (deseaba que hubiese seguido aquel balanceo de mano, o saber que más iba a suceder...) Agitó su cabeza con sus cabellos castaños para despejarse, y alzó su mirada para mirar a Yunho de nuevo.

Mientras mordía su largo labio inferior, alcanzó con su mano la pierna morena y áspera de Yunho, tomándole por el tobillo, y le preguntó: — ¿Qué es lo que ibas a hacer? —

Yunho se inclinó y recogió el disfraz de Changmin del suelo para guardarlo, a la vez en la que decía: — Me gustas. Aunque suene superficial. — confesó directamente —  Incluso “Santa Claus” puede estar cansado de portarse siempre bien… — auto-refiriéndose — Y estas fiestas no eran realmente divertidas trabajando aquí, hasta ahora…. Simplemente me deje llevar. No dejes el trabajo solamente por este incidente ¿de acuerdo? — se levantó una vez más, dio la espalda a Changmin  y se acercó a la taquilla donde se encontraba su ropa para vestirse.

Yunho sentía una opresión cerca de su corazón, quizás comenzaba a pensar seriamente en sus acciones. Y por primera vez en aquella pequeña sala se sintió abochornado.

De pronto, mientras se vestía de nuevo, escuchó un obsceno suspiro entrecortado, acabado en un sutil “ah”, y que llamó la atención de Yunho, volteándose al fin.

Changmin agobiado por su propio cuerpo, sintió la obligación de llevarse la mano a la zona de más altos grados centígrados de la habitación, finalizando aquello que habían empezado otras manos; y realizando unos involuntarios sonidos con su boca y su húmedo miembro.

Era imposible no excitarse al observar aquel delgado e inmejorable hombre masturbarse sentado sobre el suelo; y Yunho no estaba hecho de piedra; bajo su piel la sangre fluía aun más cálida al observar y escuchar aquello: — Detente — le ordenó al observar que la mano de Changmin se deslizaba aún más rápido y fuerte sobre la “erecta estaca”.

Yunho intento detenerle acercándose rápidamente, pero finalmente un espeso líquido de extraño color blanco fue expulsado de forma fugaz y violenta, sin darle tiempo a reaccionar.


—¡Mmm! ¡Ah! — respiró al finalizar. Su mano temblaba y el calor parecía no desparecer a pesar de la reciente descarga. Yunho le miraba desde arriba con preocupación.

— ¡Es tu culpa! — le gritó Changmin con mejillas y orejas rojas.

Changmin no podía creerlo: ¡Había dejado que él viese aquella escena!.

Se levantó rápidamente, y se acercó a toda velocidad a la taquilla donde se encontraba su ropa, aquella que se puso con gran agilidad para salir corriendo de la habitación, y después de la sala de empleados aún con el rostro encendido y su piel manchada bajo la ropa.

Él se fue tan rápidamente y humillado, que no se paró a mirar de nuevo la cara de Yunho.


La mujer del mostrador, al verle salir, voceó desde su posición:
— ¡Buen trabajo! Mañana te esperamos. Adiós. —
Changmin le contestó con una reverencia a la vez en la que salía por la gran puerta sin dejar de pensar en lo sucedido dentro de la juguetería...

¡Ese Santa Claus estaba loco! Aun recordaba cuando vio a Yunho aparecer con aquel traje… y también era inevitable recordarle sin el puesto. ¿Cómo demonios iba a presentarse al día siguiente después lo sucedido?


~~~~~~~


Las calles de Seúl estaban frías, así que Changmin se puso de nuevo su larga y gran bufanda sobre el cuello al salir de la juguetería.  (Aunque no sentía el frio viento en sus ardientes mejillas).

— ¡Changmin! ¡Elfo!— escuchó mientras caminaba por la calle.

Deteniéndose, se volteó y sorprendido observó a Yunho correr hacia él con una sonrisa más blanca que la nieve. — ¡¿Yunho?! — exclamó con ojos temporalmente redondos.

Vestido de forma casual, Yunho se veía increíblemente apuesto, y aunque solamente vestía un jersey grueso y unos pantalones vaqueros quedaba bastante bien en el “ex-santa” de ojos rasgados.

— Changmin, no quiero que te molestes por lo de antes. Si quieres, mañana lo olvidare…. Olvidare todo lo que he visto y hecho — le tranquilizó al alcanzarle.

Ambos caminaban de nuevo sobre las calles iluminadas por la decoración festiva.

— Quien va a tener que olvidar todo esto soy yo. — afirmó ruboroso.
Después de lo sucedido, todo se veía extraño y forzado….

Yunho rió sin poderlo evitar:
— ¿Está bien si caminamos juntos hasta la estación? Podemos hablar… — propuso.

— D-De acuerdo — se sentía algo tímido después de todo, en cambio Yunho parecía ser tan simpático como al comienzo. Changmin pensó que su doble-personalidad era extraña....

— Brr, ahora hace frío — Yunho tiritó cruzando sus brazos, miró a Changmin, y tomó de pronto uno de los extremos de la gran bufanda granate — ¿Te importa? — le preguntó mientras agarraba un poco de aquella cálida tela y envolvía su cuello.
Era una bufanda lo suficiente larga como para cubrir ambos cuellos, aunque Changmin se sentía algo incomodo de ese modo (parecían atados….)

De ese modo siguieron caminando por las calles con una insignificante pero cómoda conversación. Fue así como Yunho descubrió  que Changmin no estaba molesto a pesar de todo lo sucedido y su aparente recelo.

— ¿Mañana volverás, ‘ayudante’? — le preguntó Yunho.

Ambos ya estaban cerca de la estación que tras el trabajo les llevaría a sus diferentes caminos.

— Sí — Changmin contestó sin ninguna duda. Aunque odiaba ese trabajo, comenzaba a no odiar la extraña compañía de Yunho... incluso era algo interesante.

— Entonces estoy más tranquilo. Estaba preocupado desde que saliste corriendo —

— ¡¿Cómo querías que no huyera?! — exclamó Changmin con una sonrisa involuntaria.

— Lo siento, sé que soy un problema — Yunho se disculpó correspondiéndole la sonrisa y desenvolvió su cuello, desuniéndose de aquella cuerda (en forma de bufanda) que les había unido durante el camino.

— Hasta mañana~. Feliz navidad, Changmin — dijo por último,
e introdujo sus grandes manos dentro de los bolsillos antes de marcharse….

— Feliz navidad, Yunho —

Seguramente de ese modo comenzarían las navidades más extrañas de Changmin. Quizás él había perdido la cabeza, pero aquel no era un trabajo increíble por las horas que debía dedicarle en la juguetería… sino por lo que pasaría después junto a Yunho… Y aunque “Santa Claus” era un hombre amable y bondadoso con los niños, parecía  tener otras sorpresas y regalos para su adulto “elfo”...


- FIN -

1 comentarios:

  1. Wooo con ese santa... quien no? Me setaria en sus rodillas y no me pararia jamas a que no Min?
    Graciassssssss

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