Simplemente ChangWook - Capitulo 1

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Toco la oscura puerta que estaba frente a él, mentiría si dijera que no sentía nada de miedo, muy por el contrario, su cuerpo tiritaba debido a lo que podría pasar dentro de aquel lugar, el escándalo era la noticia más famosa de las últimas horas, la más caliente y hablada del día “Shim ChangMin y Kim RyeoWook, relación homosexual prohibida” “Especulaciones del quiebre de la pareja gay más famosa de Corea del Sur” “¿Será qué SM crea homosexuales?” Cuantos titulares similares había leído en este último tiempo, si ayer estaba desconcertado por la forma en que su dongsaeng lo había cortado, de una manera completamente pública. Hoy los titulares lo atacaban, tachándolo de ‘maricón’ y cosas por el estilo.

Se asustó, cuando el mánager hyung llegó a desayunar con los miembros, junto a un sobre blanco dirigido a su persona, se aterró cuando abrió aquel, observando que en su interior había un formulario, aquel que ya conocía, el mismo que había llenado KangIn, HeeChul, LeeTeuk, YeSung y ShingDong hyung antes de ingresar a su servicio militar obligatorio. Pero él no quería ir a la milicia, aunque lo desterraran de su país, tenía la opción de negarse puesto que era hijo único, las leyes permitían que se negara, su honor ya manchado por los diversos comentarios de los distintos foros, la prensa y los medios de comunicación en general, estaba lo suficientemente dolido como para añadirle otra razón, si ya era la vergüenza de Corea ¿Por qué servirle a la patria ahora? Medidas populistas, eso es todo lo que realizaría la compañía para limpiar su imagen. Suspiro en el momento que tomó su gorro y caminó junto al manager hacia la camioneta, sabía dónde se dirigían, no era estúpido, Lee SooMan lo había llamado.

Con los ojos llorosos observó la puerta negra, tomó aire una última vez antes de proceder a girar la helada manilla dorada de adornaba el acceso. Entrando completamente en silencio, observando al jefe de la compañía de la cual procedía y a la que le debía la fama que había ganado estos últimos años.

Te esperaba RyeoWook, por favor toma asiento. ─Esa mirada comenzaba a asustarlo, sus dedos casi de inmediato comenzaron a apretar la tela de su pantalón mientras sólo movía la cabeza en señal de saludo, Lee ahjusshi era extraño, siempre lo había intimidado. Se sentía pequeño, indefenso y en peligro, pero no podía correr, no allí.─ Debes suponer la razón de esta “reunión”.─ Se aterró aún más en el momento que una sonrisa cínica apareció en el rostro de su jefe, se le notaba bastante disgustado por la situación que sucedía, sin embargo, parecía que el de más edad disfrutaba verlo aterrado.─ …Como compañía no estamos dispuestos  a aceptar una situación de tal procedencia, por lo que, hemos agendado tu ingreso al servicio militar dentro de las próximas semanas.

Fue allí que comenzó a sentirse más débil, agradeció estar sentado, ya que aseguraba que de haber estado en pie se hubiese caído, en el peor de los casos desmayado. Mordió su labio inferior, su cabeza se mantuvo baja en todo momento, el mayor hablaba de las consecuencias que aquello podría causarle a la compañía, del fracaso que Super Junior y TVXQ! Comenzarían a tener por su culpa, todo era su culpa. Las lágrimas comenzaban a llenar sus ojos, no lloraría, no delante de Lee ahjussi, sus dedos comenzaban a ceder.

Asistió entonces, observando aquel papel que el mayor le extendía.─ Firma RyeoWook, no queremos más problemas.─ Fue entonces cuando dos tipos vestidos de traje, elegantes, bastante más altos que su persona y mucho más anchos de cuerpo, se colocaron junto al de mayor cargo, desconcentrándolo completamente de la hoja, querían que firmara, lo presionaban. Leyó lo más rápido que pudo aquel papel, un contrato que lo obligaba a obedecer las normas al pie de la letra, sacándolo de las actividades hasta que ingresara al ejército.

RyeoWook se puso de pie y camino a la salida, no fue hasta el momento que salió de aquella oficina que volteo a observar por última vez el rostro de su jefe antes de retirarse.





Las noticias en Corea se reparten rápido, los sitios en internet no tardaron en llenarse. Las principales páginas se encontraban colapsadas, algo que normalmente ocurría, salvo que esta vez el nombre que destacaba en los encabezados de cada noticia era el suyo. En el pasado estaría orgulloso de aquello, siempre había soñado con ser el miembro más popular de su agrupación, aunque fuese por poco tiempo. Pero, a medida que pasaban los años comenzaba a rendirse con respecto a aquel sueño, los otros miembros eran increíblemente hermosos y talentosos, solían demostrar sus incontables encantos, aún de manera inconsciente, en las diversas actividades que desarrollaban, siendo el mismo catalogado como el miembro más tímido, aquel chico que se caracterizaba por preferir los shows de radio antes de aparecer en la TV, pero que a su vez, amaba ser parte de un proyecto tan importante como Super Junior, un chico que deseaba permanecer allí, con sus hyungs, siempre.

Cuando toda aquella ilusión no era nada más que imposible, se cumplió de una manera que jamás en su vida se habría imaginado. Un escándalo de gran magnitud que ahora lo tenía entre la espada y la pared. Siempre había destacado por ser una persona bastante reservada, su vida personal sólo era un tema suyo ¡Ni siquiera sus padres conocían su situación sentimental con claridad! Nunca había escuchado un rumor justificado hacia su persona. Sin embargo, actualmente sólo observaba imágenes suyas en los medios masivos de comunicación, fotos suyas y del menor maknae de TVXQ! Famosos ahora por mantener una, o haber tenido una relación de pareja catalogada por gran parte de la sociedad como inmoral y sucia.

Se preguntaba si en el lugar que el menor estaba podía observar aquello, más bien dudaba que no se hubiese enterado de todo el escándalo, en todos los canales de TV hablaban de lo inmoral que eran, algunos cuestionaban a TVXQ! Y Super Junior. El cómo bastantes rostros conocidos se sentían en derecho de opinar y juzgar su vida sexual le dolía, aquellas personas que aparentaban ser sus amigos, con quienes se contactaba o conversaban gratamente aunque fuera sólo frente a las cámaras ahora lo criticaban. 
Podía sentir la mirada de los miembros sobre sus hombros, un bufido escapa de sus belfos en el momento que RyeoWook decidió tomar su abrigo café. El mánager había sido bastante claro al respecto, ningún miembro podía salir de la sala de ensayos hasta que el eternal maknae fuera dirigido al lugar en donde se realizaría la conferencia de prensa que la compañía había preparado para que ambos aclararan aquel ‘mal entendido’, desafortunadamente para el más bajo, ChangMin no aparecía en SM Enterteiment desde el desafortunado encuentro.

No obstante, RyeoWook era bastante testarudo cuando se lo proponía, más aún en su estado actual, en el cual sentimientos de tristeza, confusión, lo embargaban, odiaba ser el chisme actual. Sus compañeros no lo detuvieron, afectados bastante de la situación en que su hermano menor se encontraba. Desde el comienzo de la relación habían apoyado ambos menores, ayudando a estos cada vez que podían, siendo idol, sabían que era bastante difícil mantener una relación amorosa siendo famosos, más aún una relación homosexual.






RyeoWook caminaba en completo silencio, con las manos en los bolsillos, jugando con las llaves de su auto blanco, las cuales se paseaban con completa libertad por entre sus largos y delgados dedos. Sabía que si caminaba tranquilamente se ganaría la mirada de todos los presentes, por lo que, no le extrañó que los desconocidos voltearan para observarlo, no le sorprendía para nada, era alguien nacido y criado en los suburbios después de todo. Entre esas miradas podía distinguir repulsión, algunas otras que no sabría describir bien, expresiones que no deseaba averiguar, un par de sonrisas de algunos de sus compañeros de trabajo con los cuales se relacionaba. Agradeció el momento en que dos de sus noonas estilistas se acercaron a abrazarlo, demostrándole de esa manera su apoyo.
Los flash de las cámaras no tardaron en llegar en el momento que decidió acercarse a su automóvil. No supo en que instante los periodistas lo rodearon, cortando la distancia que lo separaban de ellos para poder comenzar una entrevista, preguntas de las cuales no se refirió en ningún momento, optando por mantener silencio ante el interrogatorio al cual era sometido. Jamás en su vida le había costado tanto salir del estacionamiento de la compañía, el llegar a su vehículo le resultó una odisea, tampoco se dio cuenta cuando los guardias de la SM Enterteiment llegaron al estacionamiento, sintió algo de miedo, sin embargo, no se dejaría atrapar fácilmente. Aceleró, una maniobra rápida fue suficiente como para alejar a las personas que lo rodeaban, antes de volver a apretar aquel pedal, huyendo lejos de allí.

Saco su teléfono móvil de su chaqueta café, observando el aparato de reojo, más concentrado en conducir hasta un lugar en donde pudiera aclararse un poco, al mismo tiempo que marcaba aquel número de uno de sus contactos favoritos, uno de los pocos  que conocía de memoria. Pero llamar seguía siendo una misión imposible, el menor, por más que intentara ubicarlo le colgaba, desviando a la grabadora cualquier posibilidad de volver a hablar, de sentirse nuevamente tranquilo, de intentar aclarar aquella confusión que lo estaba destrozando.

 ChangMin~ah…─Dijo en un murmuro, disminuyendo un poco la velocidad de su vehículo. …No fuiste a la compañía hoy.  A medida que las palabras salían de sus labios su voz comenzaba a debilitarse. Quería verlo, necesitaba verlo, necesitaba comprender que es lo que había pasado…Ayer, todo había estado bien en el día anterior, conversaron como siempre por teléfono en la mañana, antes de ir al trabajo, ambos felices al saber que estarían en el edificio de la compañía, podrían encontrarse allí, tal vez almorzar juntos. Pero su felicidad se había desmoronado en el momento que el menor lo enfrentó en la entrada de la compañía, dando por terminada su relación sin que pudiese objetar nada. 

 ¿Me contestarás ChangMin? ¡¿Qué diablos te pasa?! ─ No pudo evitar alterarse, aquellas lágrimas saladas comenzaron a rodar por su mejilla. Frenó el vehículo, reconociendo de inmediato el lugar donde estaba, la casa de sus padres, en Incheon. ─ ¡¿Ni eso merezco?! ¿No me contestarás? ─ Ambas manos llegaron al claxon, presionando con fuerza al mismo tiempo que la llamada se cortaba, dejando a un RyeoWook apoyado sobre el manubrio, sollozando, fuera de aquel lugar en donde podría descansar, al menos unas horas, aquella casa en donde se sentía seguro, protegido. Maldijo en voz alta, su voz aguda se escuchaba mucho más apagada de lo habitual, las lágrimas seguían cayendo por su suave piel, corriendo aquel delineador negro que adornaba sutilmente sus ojos, sabiendo que el menor no lo escucharía, pero ya no importaba. Hoy, quería soju.




  
Park YooChun sintió su teléfono personal vibrar dentro de su bolsillo, se removió inquieto, últimamente el ambiente estaba bastante serio, constantes preguntas acerca de la sexualidad del maknae de su antigua agrupación y uno de sus amigos cercanos de Super Junior le llegaban de diferentes medios, queriendo todos tener las últimas noticias de aquello. La chica que tenía en frente terminó sus líneas, sonrió de lado hasta que la luz se apagó, dando por terminadas las grabaciones del día. Suspiró, su mirada se desvió hacia su teléfono, conocía aquel número. Realizó una leve reverencia antes de dirigirse hacia donde su mánager, susurrando unas palabras en el oído de este antes de comenzar a caminar hacia la camioneta.

RyeoWook~ah.─ Murmuro, su preocupación aumentó al escuchar los sollozos del menor, definitivamente, se encargaría de golpear a ChangMin cuando lo viera nuevamente, no debía hacer llorar a sus mayores, menos al chico con el cual llevaba bastante tiempo de relación. Se maldijo internamente, podía suponer en qué clase de lugar se encontraba su dongsaeng.─Dime exactamente tu ubicación RyeoWook..

La camioneta negra comenzó a avanzar, imponente en comparación con los demás vehículos que lo rodeaban, Park YooChun se abría paso entre las calles de Seúl con astucia. Se encontraba cansado, prácticamente no pudo dormido nada debido a las grabaciones, además de la presente preocupación por aquel que consideraba su hermano pequeño. Había intentado comunicarse incontables veces con ChangMin, pero Max muy irrespetuosamente no le contestaba a él ni a nadie, YunHo, JaeJoong y JunSu, todos trataron comunicarse con el alto, intentos fallidos por su maknae testarudo. Su antiguo líder les había comentado sobre aquel rumor reciente que corría en la compañía, si era cierto lo que le decía, RyeoWook pronto entraría al servicio militar, desconectándose de todo su alrededor, tal vez le haría bien; no obstante, no podía ser ciego, debido a la situación actual los ataques que recibirían ambos serian constantes, la homofobia en el mundo seguía siendo grande después de todo.

Gruño, estacionando su camioneta, obteniendo una imagen que jamás le hubiese gustado presenciar pero que, contradictoriamente, se esperaba.  Apretó sus puños, sintiendo la ira esparcirse por su cuerpo. RyeoWook era un chico tranquilo, callado, “inocente”, en pocas palabras, una buena persona que, estando sobrio, no sería capaz de molestar a nadie. Si ese era el caso ¿Por qué observaba a dos imbéciles amenazándolo? Park YooChun caminó en dirección de esos tipos, los cuales reclamaban que las personas que salían en TV no debían tener una sexualidad, según ellos, retorcida. Pero aquellos tipos no conocían ese mundo, lo podía distinguir desde lejos, puesto que existían muchas parejas homosexuales entre idol’s.
Tomó de la muñeca al delgado muchacho de cabello teñido, el color amarillo de su pelo le causaba repulsión, o ¿Tal vez el hecho de que este se atreviera siquiera a amenazar a su dongsaeng era lo que causaba aquello? No lo sabía ni le interesaba en ese preciso momento. El dios de cabello corto empujó al de cabello oxigenado lejos del alcance de RyeoWook. Por supuesto el otro muchacho que no había observado con detención, no tardó en desaparecer de su vida. YooChun no pudo evitar soltar una pequeña carcajada al observar cómo es que su dongsaeng levantaba la mano, pidiéndole al barman que le sirviera una copa.

RyeoWook era así, soñador, distraído, esquivo. No lo entendía, a pesar de ser uno de los hyung’s con los que el menor tenía mayor confianza a veces creía que el menor era de otro planeta, completamente diferente a cualquier otra persona que conociera, tan sencillo pero a la vez tan complicado. Lo podía notar con solo verlo, allí sentado, aparentemente ajeno a todo lo que lo rodeaba, pero a su vez atento, alerta, añorando saber qué es lo que sucedía, la razón que ocasionó todo aquello, al mismo tiempo que bebía soju. Quería preguntarle, la curiosidad lo carcomía ¿Se iría al servicio militar? ¿De verdad?
Se disculpó con el menor, encaminándose hasta el baño, pensando en todo lo que ocurría. La sonrisa de ambos maknaes era algo habitual cuando estaban juntos. Una pareja singular, que se complementaba a la perfección. Recuerda haber reído en el momento que ChangMin le comentó como es que había un muchacho realmente lindo en el proyecto numeroso, proyecto que en un  futuro llamaron Super Junior, agrupación con la que grabaron una canción que se hizo bastante popular.

Para ese entonces  la cercanía entre ambos era mayor, las risas, miradas, toques ¿En qué momento comenzó exactamente aquello? Nadie lo sabía con exactitud, aunque todos compadecían al tierno Ryeo por tener un agujero negro de estómago como pareja, puesto que, el futuro de RyeoWook era claro, encerrado en una cocina, preparándole comida  al alto de su pareja. Sin embargo no fue así, las dificultades de su carrera, la separación con los chicos convirtió al más bajo en algo más que su amante, el adorable chico pasó a ser su principal apoyo y confidente. YooChun era consciente de que RyeoWook era una de las personas más importantes para ChangMin, era por eso que no entendía la actitud que el más joven había tomado.

Pero tampoco podía comprender al eternal, no entendía cómo es que había logrado escabullirse nuevamente, puesto que, lo único que encontró en la barra cuando volvió nuevamente fueron un par de billetes, de Kim no había rastro.


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