Yunjae en joseon - Capitulo 7

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 Mi nuevo amigo



-¡Lo sabía! Sabía que no eras una mujer normal

-Yoochun por favor -de mis ojos ya caían lágrimas adelantándome a los posibles hechos 

-¿Cómo es que Yunho...? 

-¡te lo suplico!... ¡por favor! no menciones nada -él me mira y sonríe con malicia 

-no tengo nada contra ti, pero si contra tu esposo

-¿Qué?... ¡no!... a mí… a mí hazme lo que quieras pero a Yunho no ¡Por favor! 

-pero que romántico -su sonrisa de cierta forma me asustó -me voy, hay muchas cosas que planear

-por favor ¡noooo! -mis piernas temblaron y me caí sin tener la fuerza para levantarme, sólo para llorar porque no sabía que podía pasar y me dio mucho miedo.


Pasó una hora y tomé algo de valentía para caminar y regresar a casa. Yunho estaba preocupado por mi... no me atreví a decirle lo que pasó. No pude confesarle que su primo ya sabía la verdad y mi corazón me dolía por no ser sincero. Esa noche me negué a sus caricias excusándome de sentir dolor en la cabeza y él me dejó tranquilo. 



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Los días han pasado y Yoochun no se ha aparecido por la casa, con el paso de los días mi mente se tranquilizaba un poco más confiando en que el primo de mi esposo no mencionaría nada.


-hola -me dijo Yunho abrazándome por detrás y besando mi parte baja de la oreja. Me erizaba toda la piel cuando hacia eso -tenemos una reunión familiar... Creo que mi madre quiere aprovechar el momento para que toda la familia te conozca. Muchos han venido a visitarnos desde otras villas... ¿Puedes lucir hermosa? -asentí girando mi cuerpo para besarlo en esa boca tan dulce para mí. Era difícil separarme pero Yunho me detiene haciendo que fuese a cambiar mis ropas. 


Salimos para unirnos a los demás familiares y llegar juntos a la casa del abuelo pero nadie estaba en casa

-¡nos han dejado solos! -comenta Yunho, quizás fue porque tarde mucho en cambiarme -no hay tiempo que perder ¡Ven! -mi esposo me toma de la mano y me lleva de regreso a la habitación 

-¿Que... Qué...? -Yunho me abraza y me besa con mucha locura, mojando toda mi boca con su saliva y acercando nuestras caderas 

-estás muy hermoso así... Déjame disfrutarte -odié la idea que me soltara el vestido, que me costó mucho esfuerzo colocar, pero él necesitaba sentir mi piel desnuda y le ayudo a desvestirme. Él simplemente dejó su sexualidad descubierta y hace que le de mi espalda apoyándome sobre la mesa testigo de nuestro amor y con poca preparación ingresa en mi cuerpo 

-Yunho... -él supo de mi preocupación y con su saliva ayuda a lubricar esa parte que quería, era la primera vez que él hacia eso y gemía muy alto ante su nueva forma de torturarme -ohhh... -su lengua con movimientos rápidos me excitaba demasiado. Tardó unos minutos en esa caricia e intenta lentamente entrar en mi cuerpo. Él me había lubricado suficiente y le escucho gemir desde la primera embestida. Rápidamente me invade hasta el fondo y me tuve que acostar sobre la mesa gritando su nombre

-uoohhh... Yunn... ¡Así!... Wohhh... mmm...

-ohh... Siii -le escuchaba la respiración pesada a mi esposo y eso me indicaba lo bien que le hacía sentir 

-Yunho... Me vengo

-¡espera! -unas entradas más y sale de mi cuerpo para que le viera de frente… se auto masajea para que su esencia bañara mi vientre y mi sexualidad. Luego él me besa con pasión tocando mi miembro... él lo hace muy bien. Sus movimientos se hicieron rápidos y exploté en mi interior bañando su mano y regresando a sus labios sensuales y gruesos. Nos untamos cada uno con nuestro líquido. 

En cuanto la excitación y el momento de esposos había pasado, Yunho busca una toalla mojada y me limpia donde estaba manchado. 

Él se asea igual y vuelve a mi boca.



-te ayudaré con el vestido -me dice ahora recogiéndolo del piso para que yo pudiera lucirlo de nuevo, él mueve un poco mi cabello mientras yo rápidamente me maquillo los ojos, no lo hice con los labios porque él me quitaría todo el labial. Nos reímos y salimos casi que corriendo a la reunión 



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El encuentro familiar se había convertido en una gran fiesta, todos los hombres bebían agua fermentada y las mujeres se sentaron en un espacio a platicar. Yunho y yo éramos los únicos sentados uno al lado del otro mirándonos y riendo como la pareja de recién casado que éramos

-¡tan enamorados! –Yoochun aparece frente a nosotros y se sienta, mi rostro se tornó serio y el miedo empezó a invadirme -¿Qué tal si hablo?

-No… ¡Por favor! –le susurre con voz entrecortada

-¡¿pero qué pasa?! –Yunho reacciona 

-lo sé todo –le dijo y no me atreví a mirar el rostro de Yunho

-¿Qué es todo? –él pregunta 

-ella no es una mujer… ¡Es un…!

-¡cállate! –mi esposo empezaba a llenarse de rabia pero se contenía para que nadie de la familia pudiera escucharle 

-creo que ya es hora de mi venganza –Yoochun continúa -¡te humillaré Yunho!... les diré a todos en este preciso momento 

-¡no lo hagas! –mi cabeza estaba agachada mirando al suelo y escuchando suplicar a mi esposo. Mi mano se aferra fuerte a la de Yunho pero aun así me adelanté a lo peor –yo… te pido que no digas nada

-¿debo seguir lo que pides?

-¡¿Qué quieres?! –Mi esposo estaba desesperado –yo… te lo suplico… te lo ruego. No digas nada 

-¡oigan todos! –Yoochun sonreía y se levanta llamando la atención de todos –hay una noticia que dar

-viniendo de ti –agrega Dae Na acercándose -¿Qué locura podrá ser?

-¡noooo! –grito Yunho y mi corazón se desgarro. Todos quedaron en silencio y su primo aprovecho ese momento

-¡Omoní! ¿Sabes por qué Jaena-shi no puede tener hijos? –apreté fuerte la falda de mi vestido y sentí la mirada de todos sus familiares sobre mi 

-¿Qué dices Yoochun? –contesta la señora de avanzada edad

-¡Nos han engañado a todos! –El silencio fue mucho peor -Jaena-shi ¡es un hombre!

-es una broma ¿verdad?... creo que es muy fuerte –opina un familiar

-¿quieren comprobarlo? –el primo venia en dirección a mí y con la intención de mostrar mi pecho plano

-¡no te atrevas! –Yunho se levantó y se ubico en mi frente, yo me le uní por detrás y miré a Dae Na con mis ojos aguados

-¡yo lo sabía! –Gritó la hermana de Yunho y todos nos quedamos con la boca abierta, incluso yo –ellos… ellos son felices así

-pero… ¡son dos hombres! –Habla un tío de avanzada edad -¿Cómo pudieron engañarnos? –incluso miraron a la madre de Yunho y le desaprobaban con la mirada 

-esto es una desgracia –comentaban algunas tías y en segundos el murmullo de los familiares nos empieza a acosar. Mi esposo reacciona tomándome de la mano y sacándome de la casa, caminamos unas calles alejándonos del lugar hasta que le pedí que nos detuviéramos. 



-¿Por qué no me dijiste que él lo sabía Jaejoong? ¡Pude haber evitado esto!

-lo siento… no supe que hacer –lloraba en voz alta y él me abraza aun estando enojado conmigo –nadie nos separará –me tranquiliza con sus palabras –debemos irnos de aquí –seguimos caminando en dirección a casa y luego hasta nuestra habitación a empacar toda la ropa en varias valijas, las subimos a los caballos y partimos al nuevo lugar que Yunho había encontrado para nosotros. Habíamos planeado mudarnos antes de que se dieran cuenta pero ya era demasiado tarde.



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Era nuestro tercer día viviendo en la casa solo para nosotros, los familiares de Yunho no habían tenido contacto por miedo a lo que pensaran los demás, incluso Dae Na quien dijo que ya sabía todo tampoco se había acercado, empecé a sentirme muy mal emocionalmente, como si hubiese cometido un pecado. Yunho era mi único apoyo… esta situación nos demostró que realmente nos amamos para soportar todo.



Estaba preparando la cena cuando escuché la voz de Dae Na preguntando si estaba. Salí corriendo al encuentro 

-¡tú! ¡Estás aquí! –la abracé con mucha fuerza que le escuché quejarse un poco de dolor. La solté de inmediato

-Jaena… o… ¿Cómo debo llamarte? –sus palabras eran con un toque de frialdad

-me llamo Jaejoong… lo siento… lo siento –le hice que entráramos a la sala de la casa y nos sentamos sobre unos cojines. Me quedé callado esperando que iniciara

-creo… que ese día reaccioné rápido y pensé en decir que sabia la verdad… no tenía idea que tu… 

-te contaré la historia y como pasó todo

-eso… no es importante. Tengo algo que decirte –su rostro se torna serio y me preocupé. Incluso mi corazón empezó a latir más de lo normal presintiendo algo malo

-Yunho…

-¡¿Qué le pasó?! Él está trabajando ahora… ¿no es así?

-déjame hablar –la idea de que algo malo le pasara era dolorosa para mí –debes saber que Yunho ya no es ministro

-¡¿Qué?!

-parece que se han enterado de ustedes y le han pedido que renuncie a su cargo –yo no entendía con claridad las palabras de Dae Na, él nunca menciono nada, se iba todo el día y regresaba en la noche –mi madre… -ella agrega -ha enfermado –en este punto yo trataba de respirar, ya me era difícil hacerlo –es justo que sepas lo que está pasando… por favor cuida de Yunho

-¿Por qué haces esto? 

-la felicidad de mi hermano es lo único que deseo y si lo es contigo entonces lo aceptaré –mi rostro se humedeció y le abracé de nuevo pero esta vez fue muy cálido ese contacto. Al menos Dae Na no me odiaba y eso me daba esperanzas de recuperar esa amistad que tiempo atrás alegraban mis días. 



En cuanto la hermana de mi esposo se fue, caminaba de un lado para el otro pensando que debía hacer o que debía decirle. Parecía que todo se nos salía de las manos. Necesitaba ver a mi esposo pero él llegaría mucho tiempo después, la espera se hacía eterna y las ideas sobre cómo solucionar este problema se desarrollaron en mi cabeza.

-¡Jaejoong! ¡Mi amor! –le escuché llamarme y corro a su lado. Esta vez no me lancé a sus brazos como solía hacer si no que me quedé observándolo -¿Que tienes? -él me se acerca y me da un beso en la mejilla. Yo seguía observándolo. 

-¿Por qué no me has dicho que ya no trabajas como ministro?

-¿Pero cómo...? 

-no me mientas Yunho... Se supone que debo saber todo de tí

-yo... No quise preocuparte -él me atrapa en sus brazos y me habla -las cosas están difíciles pero sé que mejorarán. Tú y yo nos amamos y nada más debe importar 

-¡No! -le separo de mí -no podemos ser felices si pasamos por encima de los demás... ninguno de tus familiares nos acepta y... Debemos estar así, escondidos 

-Jaejoong ¡¿Que cosas dices?!... en cuanto consiga dinero nos mudaremos a otra villa donde nadie nos conozca, solo se paciente 

-Yunho... te estoy haciendo daño, todo esto es mi culpa

-no quiero que pienses así -su boca iba a besar la mía pero no pude aceptarlo. Me fui a nuestra habitación y me acosté sobre la frazada. Dando mi espalda a Yunho. Él se ubica a mi lado abrazándome y no pude soportarlo. Mis lágrimas cayeron y lloré en silencio.



Mi esposo dormía profundo y yo no podía hacerlo. Eran las dos de la madrugada. Mi cabeza había pensado en lo mejor para los dos. Tomé la decisión de irme de su lado, fue por mi todo lo que sucedió y sin mi volvería a ser aceptado en su familia y en su trabajo. Yo le estaba arruinando su vida.



Me quedé observándolo por muchas horas hasta que mis ojos pesaron y me dormí. Desperté antes que él porque quería grabarme su rostro y sus labios en mi mente. He rozado con mis dedos su mejilla y él abre sus ojos asustado

-lo siento -le dije 

-buenos días -me toma de la mano para darle un suave beso y yo me le lanzo a su boca. Le miraba y le besaba, hice así muchas veces -hoy estás muy cariñoso -asentí y me uní a su boca. Luché en mi interior por dejarle bañarse mientras le preparaba el desayuno 

-ya me voy -esa frase me dolió en el alma y le abracé besando su cuello y oliéndolo para recordar eso en mi mente. Le besaba de nuevo pegado a su pecho 

-Jaejoong... no tardaré -me regala una sonrisa y yo guardaba todos sus gestos

-te amo -pude pronunciar y él me dice igual prometiendo regresar pronto


Una vez él salió de la casa, me dirigí a mi cuarto guardando algo de ropa en las valijas, pues la mayoría era de mujer y ya no la utilizaría, había planeado hacer otra cosa con mi vida. Solo tenía una pequeña valija en mis manos y tome algo de ropa de Yunho para ser Jaejoong. Salí de casa sin pensarlo tanto porque podría arrepentirme. Era un hombre ahora y las lágrimas que caían en silencio las sequé para no parecer desgraciado.



Pagué por un caballo y realicé el largo viaje de una semana para regresar a la que era mi casa. 



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-madre... -ella estaba en casa abriendo algunas telas mojadas

-¡¿Jaejoong?!... Tu... -ella estaba congelada mirándome pero luego sonríe y me abraza con fuerza y emoción -hijo has venido a verme... te extrañé... Déjame verte... Oh Jaejoong...

-madre... -yo no estaba tan feliz como ella

-¿Que pasa? 

-me descubrieron -su sonrisa también se borra 

-ven conmigo -ingresamos a la sala y nos sentamos a hablar. Le conté todo



-¡No! Jaejoong ¡No iras! 

-madre no cambiare de parecer 

-deja que Yunho venga por ti, él dijo que te ama... No quiero perderte

-ya mismo iré a enlistarme para la guerra. La dote que me den te la daré y te iras de aquí. No quiero que Yunho sepa donde estoy 

-Jaejoong ¡esto es una locura!

-madre, no lo hagas más doloroso para mí -me escuché tan herido con mis palabras que finalmente mi madre aceptó hacer lo que le pedí y mientras ella empacaba su ropa, yo fui a ofrecerme con los guardias



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Desde el momento en que a cada uno de los voluntarios nos dieron una espada y un caballo supe que estaría perdido. Me propuse olvidar a Yunho y a no recordar esos momentos que tuve a solas con él. Iba a dejarlo ser feliz. 

Luego de dos semanas galopando, llegamos a un campo de concentración. Mis ojos se aguaron al ver un sinnúmero de heridos, todos por la guerra. No quería terminar así. Olvídalo, ya no eres aquel hombre que Yunho cuidaba y al que le decía que se veía hermoso. La realidad es muy diferente

-¡Todos los nuevos! -grita el guardia real -¡En formación! -ese hombre de carácter fuerte y rostro de pocos amigos, nos divide en varios grupos y luego nos uníamos con los antiguos

-¡Tu! -me gritó -mar de Japón -ese era mi nuevo destino donde cuidaríamos de la frontera. Seguí los otros hombres que también iríamos al mismo lugar y nos pidieron que nos sentáramos. Todo parece indicar que quien hablaría ahora sería el líder del grupo 

-¡Hola tontos! -nos dice -soy el líder Seungri -nos miraba detenidamente y su ojos se detuvieron en mi unos minutos para luego seguir hablando -solo preocúpense por no molestarme, en cuanto lo hagan... les haré su existencia amarga ¿Entendieron? -no sé a que se refería pero trague saliva y asentí sin pensarlo. 



Una vez nos organizamos todos partimos a pie hacia el mar de Japón. Estaba muy lejos y el viaje seria de al menos un mes. Mi corazón aun dolía recordando mi pasado, sobre todo en las noches cuando mi esposo me cuidaba y me hacía el amor deseándome con locura, le volvía loco cuando... ¡No más! Olvídate de Yunho...

-ven con nosotros -unos hombres me buscaron y les seguí hasta llegar a la mediana cabaña donde dormía el líder 

-Hola lindo -¿Que? ¿Me llamó lindo? Mi rostro le decía mucho y él solo reía -quiero probarte -¿A que se refiere? ¿De que se trata esto? -el líder se quita el hanbok dejándome ver su hombría y temí, imaginé lo peor. Su excitación se dejo ver e iba a correr en dirección a la salida pero los mismo hombres me atrapan de los brazos -vas a ser mío -me dice lamiendo sus labios. Iba a gritar pero me colocan un pañuelo en la boca. Mi corazón quería salirse y mi mente solo llamaba a Yunho para que me salvara. 

Seungri me desnuda tocando mi sexualidad pero eso jamás reaccionara ante su toque. Le pide a sus servidores que me giren para darle mi espalda y que me aprisionen para que no huyera. Le sentí jugar con mi entrada y prefería mejor morir en ese mismo instante. Grite como pude con la boca cubierta. Era imposible

-¡Seungri! -alguien le llama. No podía ver quien era -no le hagas daño -que escuche a esa persona. Sea quien sea le debo mi vida -él ni siquiera está dispuesto a hacerlo 

-¡Cállate! Este chico de rostro lindo será mío 

-déjalo libre, yo me encargaré de tí

-¿Tu? ¿De verdad? 

-déjalo ir y lo comprobaras 

-¡¡¡asshhhh!!! -el líder gritó de desespero -sáquenlo de mi vista, ya saben que hacer -los servidores de ese hombre me llevaron hasta la salida y giré mi rostro para saber quien había sido mi Salvador y pude ver un chico de rostro lindo pero serio y dejándose llevar por Seungri. Él también me vio 

-ohh... Junsu -él le llama así mientras le besaba el cuello. 

En cuanto salimos de la cabaña los dos hombres me lanzan al suelo con fuerza y me golpean en estomago y piernas. Me debilite con facilidad sin poder defenderme. Me dejaron con mucho dolor y no pude moverme en toda la noche. Amanecí acostado sobre una piedra inmensa y me fue difícil levantarme. Al hacerlo por segunda vez el golpe fue mucho más duro

-¡Cuidado! -ese chico llamado Junsu aparece frente a mí -te dolerá aun más

-tu... ¿Que....?

-apóyate en mí -mi brazo rodeo su cuello y me pude levantar para luego dar unos pasos y llegar a una piedra un poco más pequeña donde sentarme 

-¡gracias! -le dije pero no me escuchó. Se concentró en mirar los resultados en mi piel

-quédate aquí, ya vengo con una bebida y una pomada -solo pude asentir. En mi condición era difícil moverme. Me dolía todo. El chico no tarda y me da una botella para beber mientras aplicaba una crema sobre mis golpes 

-¡Esto sabe horrible! -me quejé pero aun así me lo tomé todo

-lo sé, pero luego no te dolerá nada -el chico termina de ayudarme y me regala una sonrisa, le pude ver mejor y concluí que tiene un rostro muy tierno

-¡Gracias! -esta vez si me escuchó y le sonrío -¿Por que me ayudaste? 

-él iba a violarte -eso lo sabía -me agradas y no quería que pasaras por algo así. Tus golpes sanaran rápido pero una violación... No es tan sencillo -pareciera que él hubiese pasado por eso pero no quise entrar más en detalles

-Soy Jaejoong y tu eres Junsu ¿Cierto? 

-¡Si! -su sonrisa ha sido lo único bonito que he visto desde que entré a la guerra

-debo irme, Seungri debe estar preguntando por mí -nos despedimos y acordamos vernos al día siguiente. 



Junsu tenía razón, ya no me duele mucho mi cuerpo. Quedaban algunas marcas pero sanarían. Seguimos en nuestro viaje y estaba muy cansado, la comida había sido muy poca al igual que el agua. Todos nos dejamos caer sobre el camino y fue cuando Seungri dio la orden de descansar. Junsu me encontró con sus ojos y así acordamos vernos horas después. 

Me alejé de los otros hombres y me acerqué más a la improvisada cabaña del líder. Mi nuevo amigo Junsu aparece y nos metimos más adentro del bosque

-te traje esto -abro la caja y en ella había agua, comida e incluso dulces. Creo que mi rostro dijo todo cuando vi las provisiones -sabia que querías 

-Gracias Junsu... puedes confiar en mi algún secreto, algún favor o lo que necesites -él no dejaba de sonreírme y esperó que yo terminara la comida 

-¿Te gustó? -asentí limpiando mi boca 

-Junsu... Tú... no eres una mala persona. ¿Seungri...porque estas con él? 

-Él me da comida y protección. Si no, creo que estaría peor que tú. Te contaré mi historia: mis padres murieron cuando estaba muy joven y mi tía me cuido entonces, pero necesitábamos dinero y se le ocurrió casarme con una mujer gorda muy rica. No la soportaba y decidí abandonarla. No tenía más a donde ir y entré a la guerra. Seungri se enamoró de mí y por eso me cuida

-y... ¿Tu lo amas? 

-no -su respuesta me sorprendió y pensaba en la noche anterior -¿Te preguntas por lo de anoche? -él leyó mi mente -eso fue solo sexo... Quizás tu nunca...

-¿Puedo confiar en ti? -él asintió -yo me hice pasar por una mujer y me case con un hombre -él abre su boca de sorpresa -él me aceptó y nos amamos pero... alguien nos descubrió y yo le abandoné -al finalizar la frase unas lagrimas cayeron y Junsu me abraza 

-¿Por que lo hiciste? 





-yo sentí que todo le salía mal por mi culpa. Lo amo demasiado y no pensé que fuese tan duro estar lejos de él... Yo no sé cómo estará sin mi -exploté ese dolor que llevaba y lloraba con mucho desespero. El hombro de Junsu era mi único apoyo en ese momento. Pude estar así por unos minutos hasta que me calmé. Se nos había hecho tarde y regresamos. Solo dormí tres horas cuando nos obligaron a continuar con el viaje. 



En nuestro descanso del almuerzo sentí la necesidad de buscar a Junsu, mi amigo. Me acerqué a donde estaría y le llamé para alejarnos y tener un espacio más privado 

-Jaejoong... ¿Estás bien? 

-Si... quería disculparme. Ayer me desahogue contigo

-somos amigos, para eso estamos -nos abrazamos y era tan cálido que sentía su apoyo inmenso 

-¡Junsu! -fue la voz de Seungri, nos separamos tan rápido como pudimos -¡¿Que haces con este?! ¡¿Se quieren?!

-no es así -Junsu responde calmado pero yo veía odio en los ojos del líder

-¡te acabaré idiota! -él aparta a Junsu y se dirige a mi rostro con un golpe fuerte que me hizo caer. Seungri me recoge para seguir descargando su rabia 

-¡Suéltalo! -alguien que no era Junsu habla y los tres nos giramos para ver quien hablaba con autoridad 

-¡Tu! -mis ojos no podían creerlo 




1 comentarios:

  1. Kiaaaaaaa q como q fue?? Noooo lo dejes allí q idiota yoochun pero mi Susu ya apareció y con seungri pobre junsu es tan hermoso ese hombre en fin kien es yunho q recupero su puesto yoochun hay m inclino x el para q conosca a junsu o siwon ? Buuuu kiero otro capo

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