Yunjae en joseon - Cap. 9

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 Personas No queridas



-¡aléjate! –le grité a Junsu y yo me retiro rápido de la frazada. Evadí la mirada de Jaejoong y me dirijo a preparar los caballos para comenzar un día más de viaje. Lo que realmente había pasado me hizo sentir vergüenza, anoche no me fue fácil dormir, no teniendo a alguien que te hace querer mirarlo y mirarlo sin aburrirte. Yo le acerqué a mi pecho para sentir que lo abrazaba y él aun dormido se me pegó más de lo que esperaba, incluso subió sus piernas en las mías y finalmente quedamos muy cerca el uno del otro. Fue así cuando minutos después el sueño me venció pero me cuestionaba que mi deseo pidiera su cercanía. 

Iniciamos el recorrido cada uno en su caballo y esta vez no era yo quien les guiaba en el camino, era una línea recta y Jaejoong con Junsu decidieron ir de primero. De esta forma mis ojos podían concentrarse en detallar a Junsu… él me está volviendo loco. Por algunos momentos su rostro giraba hacia mi dirección y cruzábamos nuestras miradas, espero que él no note que lo veo mucho

-parece que hay un pueblo próximo –comenta Jaejoong y me alegro de saber que estábamos más cerca, les animo para acelerar el ritmo y me seguían ahora. En pocas horas ya nos hallábamos en la entrada de la villa. Pronto anochecería y solo porque Junsu quería descansar les dije que nos detuviéramos, quería atender toda petición que saliera de esa boca

-Yoochun –se me acerca Jae –dame dinero

-¿Qué? ¿Para qué? 

-necesitamos comprar algunas cosas 

-¿Qué cosas? 

-¡solo dame dinero! –su forma de exigirme no fue nada amable pero podía darle algunas monedas de oro. Le entregue unas cuantas y me fui a averiguar una ruta más rápida para llegar. Quizás los comerciantes conocían de esta información 

No fue muy difícil encontrar la respuesta, a la primera persona que pregunté me dio respuesta. No pretendía gozar de la villa y regreso al lugar en que dejamos los caballos, pero solo había uno, me apresuré en verificar que había pasado y un niño aparece

-ajushi –me llama –me pidieron que le dijera que vaya a este lugar –el niño me entrega una escritura con una explicación de cómo llegar y me subo al caballo para ir

El lugar era exactamente una casa de giseng. ¿Es realmente el que decía la escritura? Me bajé del caballo y le amarro cerca de la entrada. En cuanto me acerqué, muchas mujeres me alabaron y me condujeron hasta una habitación en la que Jaejoong y Junsu estaban disfrutando de una cena y en la que pude escuchar un poco de su conversación 

-Junsu… ¿te gusta Yoochun? –no pude evitar unir mi oído izquierdo a la puerta 

-¿por… por qué me preguntas eso?

-¿no confías en mí para responder a mi sospecha?

-no… no sé si me gusta, él es muy agradable para mis ojos

-Junsu… no le ames. A él ¡no!

-¿pasa algo?

-él está casado, con una mujer… ¿entiendes?

-sí. Yo… no pensaré más en eso -¿casado yo? Pudiste inventar una…. Ahhh!!! Ya recuerdo, el día que Victoria estaba sentada a mi lado, él creyó que era mi esposa. Si supiera que es Yunho quien se casará con ella. 
Esperé que pasaran los minutos y entré a la habitación

-¡¿Qué hacen aquí?! –pregunté viéndolos sentados comiendo de diferentes tazones 

-he negociado un buen precio, con lo que me diste alcanzó para pagar esta habitación. No queremos dormir en el pasto de nuevo. Mañana temprano continuaremos con el viaje –no sabía si era buena idea o no quedarnos esta noche pero de cierto modo pensé que Junsu necesitaba descansar 

-¿podemos servirles en algo más? –aparece una giseng muy hermosa, parecía ser la más importante de todas. La saludé y sus ojos se quedaron viéndome por varios minutos

-estamos bien –contesta Jaejoong. Esperamos que la mujer se fuese para seguir hablando

-¿no entiendes que debemos llegar lo antes posible? –pregunté, aunque él no sabía nada

-mañana temprano continuamos. No seas aguafiestas 

-deberías… comer un poco –esa tierna voz me pide que me una a la pequeña mesa 

-sí, ven a comer y dejas ese enojo -me siento para tomar un tazón llenándolo de arroz y algunas verduras. Junsu le agregaba otros alimentos a mi tazón y era feliz teniendo esas atenciones de su parte. Alguien tocaba a la puerta

-nosotras bailaremos para todos ¿quieren venir? –era una invitación de la misma mujer de antes

-sí, cuenten con nosotros –Jaejoong responde

Fuimos a ver el espectáculo de las mujeres, dos de ellas tocaban los instrumentos y tres de ellas bailaban para los demás hombres que nos hallábamos esa noche

-¿has notado que no deja de mirarte? –Me dice Jaejoong disimuladamente –podríamos obtener más beneficios 

-¡deja de decir estupideces! –la misma mujer hermosa al terminar su baile se sienta frente a mi regalándome su sonrisa

-mi señor… ¿hay algo que necesites de mí?

-ehh… muchas gracias… estoy bien

-quizás… la habitación para ustedes es muy pequeña. Le ofrezco la mía mi señor 

-tengo mucho dolor de cabeza, me voy –escuché la voz de Junsu 

-¿te vas? –Jaejoong le mira y asiente pero no le acompaña, por el contrario él estaba más interesado en tomar agua fermentada y en ver bailar a las gisengs. Como pude logré rechazar con suavidad a la mujer que se había encaprichado conmigo y me fui a la habitación donde estaba ese chico.

Mi corazón latía fuerte en cuanto me iba acercando a la puerta y la deslicé con mucho cuidado para no hacer ruido pero aun así él escuchó

-Jaejoong tengo dolor de cabeza ¿puedes apagar la vela? –me habla y aprovecho esta oportunidad para acercarme a él. Tenía sus ojos cubiertos con un pañuelo blanco para evitar la luz de la vela

-Jaejoong… ¿eres tú? –él iba a retirar la tela que cubría sus ojos pero detengo su mano y sin pensarlo más le beso. Uno mis labios a los suyos y él quiso alejarme pero quizás al identificarme se dejo llevar por mí. Succione sus labios solo dos veces y me detengo para admirar su boca. Él retira el pañuelo con sus manos y me mira así de cerca por primera vez ¿Para qué palabras? Si así nos decíamos mucho. 

Me iba a alejar de él pero sus manos tocan mi rostro y acerca su boca a la mía para probar de nuevo ese beso, esta vez nuestras lenguas se tocaron y era la mejor sensación que había experimentado en mi vida. Nuestra respiración empieza a ser un poco más pesada y los movimientos más rápidos

-¡aquí. Aquí! –escuchamos la voz alta de Jaejoong antes de abrir la puerta. Me alejo de Junsu y corro para recibirlo 

-¿estás borracho? –él venía de la mano de una giseng 

-¡¿yo?! ¡No! –ni siquiera se podía sostener solo. Nunca pensé que algo así se presentaría, no en medio de ese viaje. Le acosté sobre la frazada

-no sé como harás pero… ¡nos iremos muy temprano! –esto es mi culpa, debí haberme quedado con él cuidando de lo que tomaba y en vez de eso vine a buscar a Junsu. 



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-logré despertar a Jaejoong, le daré una bebida que le mejorará pronto –me dice Junsu para calmarme, creo que la rabia que tenia se podía percibir muy fácil. Caminaba de un lado para el otro del desespero por no partir a la hora acordada. Minutos después Jaejoong caminaba tocando su cabeza y le ordené que se subiera rápido al caballo.

Estábamos a medio día de nuestra villa. Tal parece que mi regaño había funcionado y cabalgamos por siete horas seguidas sin parar. Encontramos un riachuelo en el camino y Jaejoong me rogó por detenernos para que él tomara un baño de cara. Hicimos la parada y Jaejoong corrió hacia el agua 

-¿Por qué tienes tanto afán? –Me pregunta Junsu -Yunho… ¿él no le está esperando? 

-Yunho está a punto de casarse y si Jaejoong no aparece, será demasiado tarde para ellos dos 

-¡¿Qué?! Pero… ¿Por qué? No se supone que ellos están casados ¿Cómo puede hacerlo nuevamente? 

-es que Jaejoong no era él, se hizo pasar por Jaena y…

-si ya sé la historia –él se quedó muy pensativo –debo ir a decirle… -le detuve por el brazo

-¡no!... es mejor que lo sepa cuando lleguemos. Estamos a poco tiempo 

-pero… -le empujé hacia unos árboles en los que Jaejoong no podría vernos y le acorralé 

-pero nada –le miraba a sus ojos y a su boca deseándola probar de nuevo y le beso. Él siente lo mismo que yo y me deja saborear sus labios

-tu… eres un hombre casado –él pronuncia y me detengo

-¡no es cierto! Jaejoong creyó eso pero no es así… si él supiera que con quien me cree casado es a quien Yunho desposará –con mis dedos rozo sus labios provocadores admirando su rostro, es hermoso y lo quiero para mí –dime… es verdad que… ¿soy agradable a tus ojos? 

-¡¿Qué?! –Él se sorprende -¡¿estabas escuchando nuestras conversaciones?! –sonreía porque para él era muy difícil negar mi pregunta después de haberlo escuchado de su propia boca

-¡Junsu! –parece que el baño de Jaejoong había finalizado y nos separamos para que él no sospechara nada



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-¡llegamos! ¡Sí! –Yunho por favor, espero que no te hayas casado. Que por favor Dae Na hubiese impedido eso dándome el tiempo de llegar

-¡esperen! –grita Junsu y me detengo de inmediato

-yo me quedaré aquí, ustedes continúen –él nos señala el hospital de la villa 

-¡¿Qué?! –pronuncia Jaejoong

-luego vendremos por él –le dije para seguir con el viaje

-pero no podemos dejarte aquí 

-¡no más! –Exploté –Yunho está a punto de casarse, ¡debemos ir rápido! 

-¿él va a casarse? –me pregunta Jaejoong

-vete Jaejoong, vete rápido –le dijo Junsu y fue cuando entonces le pedimos a nuestros caballos que aceleraran 

-¿Cómo puede hacerme eso? –Jaejoong iba quejándose –yo soy su esposo… fue a mí a quien escogió, es a mí a quien amará toda su vida –encontré la casa fácil y me bajé primero del caballo para correr al interior de la misma y gritar como loco

-¡NO! –Yunho estaba a punto de firmar su aceptación 

-¡no firmes! –Dae Na me apoya con su voz ya que la mía saldría con dificultad, respiré un poco y me calmé

-Lo encontré Yunho… Jaejoong está aquí –todas las personas familiares que conocían de la historia se sorprendieron y comenzaron los rumores entre ellos cortando el silencio anterior. Yunho se levanta de su cojín y me mira 

-No permitiré que… -su mirada se dedicó a un solo lugar, me giré y era Jaejoong quien entraba caminando lento y mirando también a Yunho. Creo que ninguno de los dos sabía qué hacer hasta que mi primo corre hasta su aun esposo y le abraza fuerte tocándolo varias veces para asegurarse que era la persona que más amaba en su vida.

Dae Na da un aplauso, da dos y tres seguido de los demás familiares de nosotros que apoyábamos la historia de amor de ellos. Era claro que nadie deseaba que Victoria entrara a la familia

-¡Yunho! –ella lo llama y él se separa de Jaejoong tomando su mano

-lo siento Victoria. No estás destinada para mí en este mundo –yo le miraba a mi primo y sonreía

-¡hey! –Le di la mano pero en ella iban unas llaves, incluso eso les había preparado -¡ya la conoces! –él asintió entendiendo que le hablaba de la cabaña de nuestro abuelo, la que me había regalado a mí pero que no me gustaba por quedar a las afueras de la villa y en mis noches de libertinaje no era fácil llegar a dormir. Ellos se fueron y al girarme sentí la mano de Victoria sobre mi mejilla con un golpe muy fuerte

-¡déjalo! –grita Dae Na separando a Victoria de mí 

-¡eres un maldito! –Ella me decía -¡te odio! ¡Me engañaste! 

-Gracias a todos por venir –habla la madre de mi primo y de esta forma los invita a salir de la casa dejándonos a Dae Na, Victoria y a mí en el lugar en que celebraban la unión 

-sabias perfectamente que Yunho no estaba enamorado de ti y aun así insististe en querer casarte con él –le dije

-él podía amarme de nuevo

-¡no seas ilusa! –le dijo Dae Na –nadie de la familia te quería 

-Victoria, prepara tus cosas para irte de este lugar y no vuelvas nunca

-voy a recuperar a Yunho –ella no me dejó más opción que tomarla del brazo y preguntar a mi prima en donde se estaba quedando. Resultó ser en mi casa y la llevo conmigo para asegurarme que guardará sus ropas dentro de una valija. Lo hace bajo mis amenazas y ahora le llevaba hacia una estación de viajes en caravana para que ella se fuera del pueblo

-le diré algo –me dice la anciana que manejaba las caravanas –el viaje lo harán solo hombres, no es prudente que viaje ella sola -¡solo eso me faltaba! Debía terminar mi misión que era reunir a Yunho con Jaejoong y en este caso alejar a quien pudiera estorbar o dañar esa relación 

-¿lo ves? ¡No puedo irme sola!

-yo te llevaré –esa misma tarde, regresamos a casa por algo de ropa para mí y horas después estábamos en camino a otra villa.

Mi mente solo pensaba en Junsu, pasaría más de una semana de nuevo sin poder verlo o besarlo. Al menos debí haberme despedido de él. Junsu… tu ¿Esperaras por mí?... 





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