Love is a Force of Nature. Cap 29

0 comentarios
“Despertares”

Todo el dolor desaparece
Es la naturaleza de mis circuitos […]
No hay escapatoria de esto, mi nueva consciencia.
 [The becoming, Nine Inch Nails]


Junsu no supo en qué momento se desvaneció, ni cuánto tiempo permaneció dormido, pero cuando despertó inmediatamente percibió la ausencia del cuerpo de Yunho presionado al suyo y abrió los ojos de abrupto. Se sentía distinto, y por alguna extraña razón su cuerpo había dejado de arder y hasta se sentía con energía. Buscó con la mirada a Yunho y casi al instante lo vio parado en la entrada de la cueva, pero se horrorizó al ver que era de día y los rayos del sol estaban a tan sólo a pasos de su alcance.

“¡Yunho!” exclamó y Yunho inmediatamente volteo a mirarlo, sonriéndole ampliamente mientras se acercaba a su lado.

“E-El sol” murmuró, pero Yunho negó con la cabeza.

“Esta es la última prueba, tus ojos…ya son plateados, lo que indica que hemos terminado el ritual, ahora tan sólo tienes que comprobarlo”

Junsu abrió sus ojos en sorpresa al escucharlo. Estaba en parte emocionado al sentirse finalmente un híbrido, pero le aterraba lo que Yunho le estaba pidiendo hacer. ¿Qué pasaría si los rayos del sol lo incineraban de todos modos? ¿Podría realmente caminar al lado de Yunho a la luz del día sin ser dañado? ¿Era…tanto el cambio?

Eran demasiadas las interrogantes que atacaban a Junsu en aquel instante. No le respondió y sólo mordió su labio inferior con nerviosismo, inseguro realmente de cómo proceder.

“Sé que tienes miedo” Yunho le susurró, agachándose para quedar a su nivel y acariciando su rostro. “Pero quiero demostrarte que ha funcionado, yo ya puedo sentirlo. Ven conmigo, Junsu” dicho esto, Yunho le tendió la mano. Junsu lo siguió mirando con inseguridad un rato, pero luego finalmente se decidió y la tomó, incorporándose junto con él.

Yunho lentamente lo guío hacia las afueras de la cueva, y Junsu lo siguió sin protestar, prácticamente cercenando su labio inferior al sentirse al borde de donde terminaba la cueva y comenzaba el terreno del bosque. Yunho soltó su mano y dio un paso hacia afuera, hacia la luz del sol. Junsu lo contempló por un rato y finalmente se dio el coraje para avanzar hacia él. Cerró sus ojos y prácticamente corrió a sus brazos, y cuando se percató de que su piel no se incineraba y el par de fuertes brazos de Yunho lo estrechaban con fuerza, abrió sus ojos para verlo por si mismo, mirando hacia la luz del sol con ojos llenos de sangrientas lágrimas. Y es que jamás pensó que podría hacerlo de nuevo, jamás se imaginó nuevamente contemplando la luz del sol y el vasto cielo azul. Era…realmente como si hubiese nacido de nuevo.

“Te dije que ha funcionado. Estás medio vivo ahora y el sol ya no quemará tu piel” le dijo al estrecharlo con más fuerza y Junsu suspiró contra la piel de su torso.

“Yo…había olvidado lo que era estar bajo la luz del sol, casi no recuerdo como era realmente ser un humano” Junsu le susurró, aun refugiado en sus brazos, y sonrió cuando Yunho descansó su cabeza sobre la suya, inhalando la esencia de sus cabellos. Estaba tratando de reconfortarlo, y eso lo hizo sentir una calidez dentro de su pecho.

“Tú…ya no te sientes tan cálido como antes” Junsu le comentó al momento que se separó de sus brazos.

“Supongo que tengo menos vida” contestó. Junsu le asintió en comprensión y luego regresó a la cueva para vestirse con lo que quedaba de su ropa, no quería estar parado completamente desnudo en medio del bosque.

“Yunho, tengo una pregunta” Yunho escuchó la voz de Junsu desde adentro de la cueva y le hizo un ruidito de aprobación para que continuara hablando mientras se vestía.

“¿Esta condición…es permanente o se puede revertir?” la pregunta lo había estado atormentando desde que escuchó acerca del ritual que une ambas habilidades y razas. Y ahora que se consideraba un verdadero híbrido encontraba que era prudente saber más acerca de su condición.

“Bueno…según las historias de hogueras hay una manera de revertirlo. El ritual de hibridaje en sí es distinto a las uniones de vampiros y licántropos propiamente tales, porque es una mezcla de dos linajes muy distintos. Como el lazo proviene de distintas razas y naturalezas…funciona como dos en armonía pero no es categórico, no fluye, y si una de las partes no quisiera seguir siendo uno entra en conflicto con la otra, se produce un desbalance y está la opción de repudiar…cuando odias tanto algo que quieres que desaparezca. Es como si te quitaras las escamas nuevas del cuerpo y volvieras a tu antigua piel”

“Suena aterrador” Junsu murmuró, aún dentro. “Si el cambio ya fue doloroso…no puedo imaginarme cómo debe ser volver atrás”

“No lo sé, puede que duela o puede que no” Yunho miró a sus alrededores, consciente de que no podían quedarse estáticos por mucho tiempo. Estaba seguro que el lunático de Changmin iría tras su rastro…tenían que partir.

“Debemos seguir moviéndonos Su, no podemos quedarnos mucho tiempo estancados en algún lado. Estoy seguro que Changmin ya ha empezado a seguirme el rastro, conozco lo obstinado que puede llegar a ser” Yunho le dijo en cuanto Junsu asomó la cabeza afuera de la cueva.

“¿Y…a dónde iremos?” le preguntó al acercarse nuevamente a su lado.

“De vuelta a la tierra de los mortales, no es seguro que permanezcamos aquí”

“¿Regresaremos…a la tierra?” Junsu abrió los ojos de par en par, sorprendido. Los pensamientos de regresar a su hogar habían sido enterrados meses atrás, y ahora la posibilidad de regresar lo hacía sentirse ansioso pero a la vez atemorizado. ¿Qué…le diría a su familia si pudiera regresar? ¿Cómo les explicaría…que ya no era un simple humano como ellos?

Eran demasiadas las interrogantes que revoloteaban por su mente para poder concentrarse en un pensamiento específico, así que sólo permaneció en silencio escuchándolo.

“Si, es lo mejor. Estaba pensando que podríamos…encontrar a algún demonio que nos abriera un portal o algo por el estilo. Sé que es arriesgado, porque pasearnos por la metrópolis no será nada de fácil y tendremos que pasar desapercibidos, pero es la única solución que tengo”

“¿Pero…qué hay de tu hermana, Yunho? ¿Realmente la vas a dejar aquí, a su suerte, sabiendo que Changmin en cualquier momento podría desquitarse con ella?”

La pregunta caló hondo dentro de Yunho, quien se mantuvo en silencio, cabizbajo y sumido en sus pensamientos. Junsu sintió algo de culpa por haberle tocado un tema tan delicado, pero es que necesitaba saber en qué terreno se encontraban y qué decisiones tomarían ahora que finalmente habían renacido como nuevas criaturas.

“Ji Hae me traicionó Junsu, fue ella la que me vendió a Changmin” dijo finalmente, siendo su voz tan sólo un murmullo.

“No creo que tengas el corazón para realmente abandonarla a su suerte. Y si lo tienes, entonces me equivoqué de persona” Junsu le dijo tajantemente ante su mirada de sorpresa.

“No…no podría” Yunho confesó con honestidad y Junsu le sonrió, acercándose para entrelazar su mano a la suya.

“Bueno, entonces por ahora no regresaremos” dijo y Junsu asintió. “¿Tienes alguna otra idea en mente?”

“La verdad es que si, pienso que lo mejor que podemos hacer es buscar la colonia de híbridos para aprender más acerca de lo que ahora somos. Lo que es yo no tengo idea realmente de cuánto habré cambiado, sólo sé que ahora estoy parado a la luz del sol y no me estoy quemando, y eso es algo”

“Yo tan sólo he oído rumores acerca de la ubicación de la colonia de híbridos, pero nadie nunca realmente la ha visto, ni siquiera un atisbo de dónde se podría encontrar”

“Los rumores son por algo, quizás debemos dirigirnos a donde se dice que podría estar y tengamos algo de suerte, quién sabe” Junsu le sonrió ampliamente y Yunho se sintió reconfortado ante su optimismo. Estaba seguro que Junsu no abandonaría sus convicciones y eso lo hacía sentir que había tomado la decisión correcta al renacer como híbrido.

“De acuerdo, abandonaremos el bosque entonces con dirección al sur, a las tierras volcánicas”

“Suena bien, pero antes necesito volver a la mansión…” Yunho inmediatamente frunció el ceño y Junsu volvió a sonreírle. “Descuida, ahora que puedo caminar de día no voy a correr ningún riesgo. Necesito regresar para coger algunas de mis cosas. ¿O acaso piensas que podremos viajar tanto tiempo sin cambios de ropa? Yo por lo menos no podría”

Yunho lanzó una risita al escucharlo, dándole unas palmadas en el hombro antes de hablarle.

“Si bueno, creo que tienes razón pero aun así debes ser cauteloso. No sabemos qué tipo de guardia pudo haber puesto Jaejoong así que debes tener mucho cuidado”

“Es mejor que vaya solo. Tu presencia puede perturbar el lugar, ya sabes…” Junsu mordió su labio inferior y Yunho asintió, apretando su mano antes de volver a hablar.

“Será mejor que te marches ahora mismo, creo que te emocionará saber lo rápido que somos ahora. Yo ya salí a dar una vuelta y es tan impactante que llega a dar miedo. Es como si…nos hubiesen otorgado el viento”

Observó el rostro de fascinación de Yunho y reflejó su sonrisa, soltando con delicadeza su mano y siendo azotado por una cálida brisa que venía del norte, a donde debía regresar.

“Prometo volver antes que se ponga el sol. Si es tanta la maravilla y soy tan veloz como el viento, creo que podría incluso volver antes”

“Tú sólo has lo que tengas que hacer de forma rápida y silenciosa. No queremos levantar ninguna sospecha, lo peor que podría pasar sería que te capturaran allí dentro. Aún no…hemos despertado nuestras capacidades como híbridos y no tendríamos tanta ventaja contra ellos”

“Descuida, tendré cuidado”

Junsu se acercó nuevamente a Yunho, rodeando sus brazos por su cuello al acortar la distancia que lo separaba de sus labios, besándolo con fervor antes de emprender finalmente la marcha.

Marcharse no fue tarea fácil; Yunho lo tuvo bastante ocupado, besándolo con experticia y volviendo a encender su cuerpo al sentir sus fuertes manos apretando su cintura, apegando su cuerpo al suyo hasta que no existió distancia entre ellos. Muy a su pesar, Junsu se separó de sus brazos, prometiendo terminar con lo empezado apenas retornara de su viaje y Yunho le sonrió, finalmente dejándolo ir.




Junsu emprendió rumbo hacia el norte, y apenas hizo ademan para comenzar la marcha fue sorprendido al sentir que prácticamente volaba atravesando los tramos, y en un parpadeo se encontró en el corazón del bosque. El hecho no dejó de impactarlo, siendo que tan sólo un segundo atrás se estaba despidiendo de Yunho y ahora estaba inmerso de nuevo en el vasto y oscuro bosque. Si, era una sensación esplendida sentir que volaba por el bosque; sus piernas prácticamente no tocaban el suelo y sentía el impulso de su energía haciéndolo tan veloz como el mismo viento. Yunho había estado en lo cierto y ahora tenían a la velocidad como uno de sus aliados, no había forma de que un vampiro o un licántropo pudieran seguirles la pista en una persecución, y fue en ese entonces que Junsu comprendió la razón por la que se les había hecho tan fácil desaparecer de su vista a aquella pareja de híbridos que conoció tiempo atrás en el bosque. Aquella era la razón, por eso los híbridos eran tan imperceptibles, su velocidad era un atributo que prácticamente no podía ser igualado y Junsu se sintió orgulloso de su nueva forma. Claro, se pagaba el precio más caro de todos al ser marginado por sus pares, pero a cambio obtenías algo tan increíble que compensaba todos los sacrificios. Y eso que esto era tan sólo el comienzo, porque Junsu tenía entendido que ahora las habilidades suyas y las de Yunho se habían mezclado y que incluso podía…sacar garras tan macizas como la que él poseía; estaba ansioso por saber más de su condición.

Junsu siguió sus instintos, guiado por el recuerdo del entorno en el camino a la mansión de Jaejoong, y ayudado de su velocidad no tardó en ver la silueta de la construcción haciéndose cada vez más evidente. Finalmente abandonó la seguridad del bosque para llegar a la mansión, no sin antes observar y escuchar a su alrededor por si percibía algo extraño o alguien que pudiera estar vigilando.

No percibió ninguna presencia e inmediatamente se acercó hasta los muros de la mansión, caminando hasta donde estaba el antiguo ventanal de su habitación y trepando con habilidad hasta el. Cuando llegó al borde del ventanal, Junsu lo empujó con una de sus manos y sonrió al sentir que cedía y se abría para él. Con cautela, se introdujo dentro hasta su antigua habitación, y volvió a sonreír al percatarse de que no había sufrido ningún cambio y todo estaba exactamente igual a como lo recordaba. Sin perder un segundo más de tiempo, Junsu se dirigió a su closet, satisfecho al encontrar toda la ropa que Jaejoong había comprado para él en perfecto orden. Buscó los bolsos que le habían regalado y los llenó con ropa y cosas para el aseo, buscando todo lo pudiera ser útil y tirando prenda tras prenda en ellos.

No le tomó mucho tiempo asegurar todo, dejando el closet prácticamente vacío y finalmente se volteó, decidido a abandonar el lugar y tratando de hacer el menor ruido posible para así evitar ser descubierto. Junsu aseguró sus bolsos a su cuerpo, y estaba caminando hacia el ventanal cuando sintió la puerta de su habitación abrirse de par en par.




Junsu se congeló, e inmediatamente volteó su rostro para encontrar a una persona de delicadas facciones observándolo detenidamente. Junsu no lo reconoció, pero pudo percatarse de que no era un vampiro. Superaba por prácticamente dos cabezas a Junsu en altura. Su pelo era negro y se alzaba tan puntiagudo desde su cabeza que prácticamente parecían metálicos clavos, era esbelto pero fornido y tenía un rostro alargado estoico, carente de alguna expresión de vida. Estaba vestido completamente de negro, pantalones de cuero y lo que parecía ser una especie de chaqueta con incrustaciones de piedras preciosas en los bordes. Finalmente Junsu subió la mirada para verlo a los ojos. Eran azules, más azules y más resplandecientes que cualquier otro ojo de algún vampiro, de un azul que ardía como el hielo. Junsu no pudo hacer otra cosa que contemplarlo en silencio mientras el extraño cerraba la puerta detrás de si y se acercaba, sus pasos siendo delicados y firmes, pero sin perder el aire de imponencia.

“Vaya, vaya, vaya…miren lo que trajo el viento”

La voz del extraño sacó del trance a Junsu, quien no dudó ni un segundo en voltearse para utilizar su habilidad y desaparecer del lugar, pero apenas intentó abrir el ventanal sintió una brillante energía alrededor del vidrio, reteniéndolo en su lugar.

“Yo no haría eso si fuera tú”

Junsu observó, pasmado, la energía que fluía por el ventanal. Aquella energía tenía el mismo color vibrante de sus ojos y recorría todo el ventanal, haciéndolo parecer como si estuviese electrificado. Junsu volteó nuevamente su rostro para encararlo; sus ojos plateados clavándose en los suyos mientras lo contemplaba.

“¿Quién eres?” le preguntó, sin bajar la guardia.

“Hawthorne Roosevelt, de la Orden del infierno. Soy el demonio que la Orden de vampiros le asignó a Señor Jaejoong para rastrearte. Claro que nunca pensé que me harías el trabajo tan fácil”

Lanzó una risita y Junsu sintió temor. A pesar de tener aspecto occidental, Junsu percibía que para aquel demonio el lenguaje no era ningún problema. Sabía que estaba frente a un demonio muy poderoso, irradiaba una especie de energía hasta por los poros. Junsu sólo había sentido semejante poder en Yoochun, pero él tenía una increíble forma de disfrazar su verdadero potencial para que sólo pareciera un simple mayordomo. Junsu pudo percatarse de su fuerza cuando él curó sus heridas, pero nunca quiso comentarle nada. Supuso que él debía de tener sus motivos para disfrazar su verdadera fuerza.

“¿Orden del infierno? Nunca oí hablar de ella” Junsu decidió que tenía que ganar algo de tiempo para poder pensar en la manera de escapar de aquel demonio, utilizando su voz como recurso para distraer a la criatura.

“El puente de los demonios entre el infierno, la tierra de los mortales, y la dimensión paralela. Pero es obvio que no tendrías que saberlo, tú llegaste aquí por encargo”

“¿Jaejoong te ordenó que me rastrearas?” le preguntó, poniéndose en guardia al observarlo avanzar un poco más cerca de él. No tenía idea de cómo iba a enfrentarlo, pero mostrarse débil ante él era lo último que podía hacer.

“Rastrearte y traerte de vuelta. Tú eres el señuelo que necesitamos para traer de vuelta al Alpha y al líder de la comunidad de licántropos del bosque”

“Pues no te será tan fácil, soy un híbrido ahora y sé cómo pelear” Junsu lo encaró, desafiante, pero el demonio no pareció muy convencido.

“Bien, entonces bloquea esto…híbrido”

Hizo un ademán con la mano y una creciente energía ardiente del mismo color azulado de sus ojos comenzó a irradiar desde ella. El demonio movió la mano en dirección al cuerpo de Junsu y la energía salió disparada contra él. Junsu alcanzó a reaccionar, rodando en dirección contraria, pero el demonio nuevamente dirigió la energía hacia su cuerpo y Junsu esta vez no pudo evitarla, fue azotado por la descarga eléctrica y se retorció en el suelo, gritando.

“Qué decepción, pensé que siendo híbrido me darías un espectáculo pero al parecer…tan sólo sigues siendo un pajarillo”

Los ojos del demonio centellaron en un destello gélido al aumentar la energía sobre su cuerpo y Junsu chilló de dolor, la corriente de energía recorriendo todo su cuerpo y tensando todas sus extremidades, haciéndose cada vez más fuerte. Junsu estaba completamente aturdido y sólo podía retorcerse mientras el demonio seguía electrocutándolo con su energía.

“Sólo un poco más…” lo escuchó susurrar el sentir una nueva ola de energía azotarlo como un rayo, las ondas amenazando con freír hasta el último de sus nervios y su garganta desgarrándose con la fuerza de sus gritos. El dolor era prácticamente intolerable; las lágrimas ensangrentadas se deslizaban por su rostro contraído. Junsu aferraba sus manos al suelo, sus uñas clavándose en búsqueda de algo a qué atenerse para apalear el dolor, su cuerpo sufriendo espasmos y las venas de su cuerpo dilatándole ante el shock de energía. Pero de pronto, el suelo a su alrededor comenzó a temblar, empezando tan sólo con un suave temblor para luego pasar a una gran sacudida. El demonio cayó al suelo producto de los violentos temblores que ahora comenzaban a sacudir con fuerza todo a su alrededor y el vidrio del ventanal explotó en mil pedazos producto de los movimientos.

Roosevelt maldijo el movimiento entre dientes, y trató de concentrar nuevamente sus energías para volver atacarlo, pero le era completamente imposible; no podía mantenerse en pie y tuvo que aferrar sus dos manos a los pies de la cama para evitar los brincos que acompañaban el abrupto movimiento de la tierra.

Todas las cosas de la habitación comenzaron a caer al suelo. Junsu observó al demonio impotente ante el suceso y no desperdició la oportunidad, aquel descuido en su desconcentración lo había liberado del shock de energía y ahora podría escapar. Sin darle tiempo de reaccionar y aún con el cuerpo adolorido, Junsu utilizó su propia velocidad para levantarse y prácticamente saltar por el ventanal hacia fuera, cayendo al suelo y rodando algunos metros, mientras la tierra a sus pies no dejaba de temblar.

“¡ESTO NO SE TERMINA AQUÍ!” lo escuchó gritarle. Junsu sintió terror e hizo lo que pudo para ponerse de pie, pero le era casi imposible debido al terremoto que aún removía todo a su paso.




De un segundo a otro, el movimiento cesó y Junsu inmediatamente se puso en marcha, utilizando su velocidad para desparecer con rapidez e internarse dentro del corazón del bosque. Casi al instante pudo percibir la esencia de Yunho; era un rastro tan definido que casi le estaba marcando el camino de regreso. Lanzó un quejido mientras corría por el bosque, las ondas eléctricas que azotaron su cuerpo lo habían magullado bastante, Junsu casi podía sentir sus tendones y nervios contrayéndose dolorosamente con cada veloz paso que daba. Ignoró toda muestra de dolor y sólo retomó la marcha hacia su antiguo paradero, anhelando volver a su refugio entre los brazos de Yunho para así poder contarle lo ocurrido.


xXx


Roosevelt volvió a maldecir cuando finalmente pudo ponerse de pie, levantándose para caminar hasta la cama y dejarse caer a ella, suspirando pesadamente. Aún no podía creer que había dejado escapar al hibrido cuando ya casi lo tenía entre sus garras. Era evidente que el vampiro apenas había renacido como un híbrido, ya que prácticamente no tenía ningún control sobre sus habilidades; Roosevelt ni siquiera lo observó sacar garras o utilizar su velocidad como escudo o como ataque, pero si lo pensaba bien…sólo un híbrido con experiencia tendría alguna posibilidad contra un demonio de su calibre. Roosevelt era uno de los más fuertes de su clase, y el pacto con la Orden de vampiros fue bastante claro: la victoria de los vampiros frente a los licántropos sólo podría traerles ventaja. Si bien era cierto que los demonios mantenían una neutralidad frente a la constante pugna entre las dos razas, los licántropos habían sido creados con un fin divino: la destrucción del mal que traían los vampiros, la destrucción del mal que le hacían a la humanidad. El único fin de un demonio es crear caos y maldad, el único fin de un vampiro es matar humanos…no cabía duda por cual bando las criaturas del infierno se iban a inclinar cuando el momento llegara. Y llegó, el momento llegó…era hora de tomar partido. Si los vampiros lograban la hegemonía sobre la licantropía, no sólo sería un beneficio para ellos y el consumo de sangre en el mundo de los mortales, sino que también significaría un obstáculo menos para los demonios en dicha tierra. Roosevelt sabía que los licántropos estaban amparados por fuerzas divinas. La leyenda contaba que el primer licántropo que fue otorgado con el ‘regalo del lobo’ fue producto de la constante expansión del vampirismo a través del mundo. La progenie de Lilith, la primera vampiresa reconocida en el mundo de los cielos, se expandió como una verdadera pandemia y por ende, el primer licántropo fue creado.

‘Akela’…el nombre es conocido por todos, porque la leyenda aún seguía siendo contada a través de las generaciones, tanto en vampiros, demonios o licántropos. Akela fue el primer licántropo, siendo al principio un joven normal hasta que en sueños recibió la visita de un arcángel que le contó cual seria su nuevo destino. Akela no sólo fue otorgado con el don de transformarse en un enorme lobo con feroces garras y dientes para desgarrar, sino que también obtuvo el poder para defenderse de sus enemigos. Así como un demonio puede usar su energía maligna para tomar posesión de algún humano o para atacar, Akela podía utilizar su energía bestial para protegerse. La leyenda cuenta que hasta era capaz de crear un gran dragón negro de energía oscura, cuyo fuego podía consumir todo a su alrededor. Con Akela al mando, la expansión de los licántropos fue tan sólo cuestión de años, y el caos y la muerte que trajo el vampirismo fue reducido, controlado y vigilado.

‘Tal como los ángeles nos vigilan a nosotros’…Roosevelt lanzó un suspiro. Había escuchado rumores acerca de la futura unión de Changmin. Jaejoong le contó sobre la energía oscura que irradiaba del licántropo y del fuego oscuro que hizo aparecer desde su propio cuerpo, pero todo aún le era muy confuso.

‘Fue mezclar su poder lo que le trajo la ruina’…Meditó el final de la historia, y como Akela mandó todo al diablo al reunirse con su prometida, una humana que fue transformada en vampiresa cuando los vampiros invadieron su antiguo pueblo, mezclando sus sangres y transformándose en la primera pareja de híbridos. Al morir junto a ella pagando su pecado, encadenado con unas brillantes cadenas que mitigaron su fuego y que ni siquiera su poder pudo contrarrestar, Akela juró vengarse contra los que lo juzgaron por haberse atrevido a amar y sus últimas palabras fueron: ‘La semilla es fuerte’…Curiosamente, Akela fue el primer licántropo y el primer híbrido a la vez, y su legado se expandió junto con sus cenizas. Muchas personas lo llaman el padre del hibridaje y la historia aún sigue vigente, rodando de lugar en lugar, en susurro tras susurro. Como si algunos estuviesen esperando su venganza, como si la tierra estuviese gritando por un cambio…

‘El terremoto es un mal presagio, la tierra se está manifestando’…Roosevelt sacudió la cabeza, aún no lograba conectar bien las piezas y no sabía si realmente fuera posible que Akela tuviera una especie de rencarnación o algo por el estilo, eso seria muy poco probable, pero aun así…los rumores que rodeaban al supuesto ‘Lobo de Fuego’ eran inquietantes. La idea no dejaba de darle vueltas en la cabeza. Quizás…la energía de aquel licántropo significaba algo más…




Decidió que le comentaría sus impresiones a Jaejoong apenas anocheciera. Por el momento, abriría un portal al infierno y hablaría de lo acontecido con sus compañeros. Sabía que los demonios no interferirían más de lo necesario en la pugna, de hecho, su única contribución a los vampiros fue mandar a Roosevelt cuando Jaejoong pidió el puente entre las dos Órdenes solicitando ayuda. Pero, los demás fueron bien claros: más ayuda no brindarían, esta no era su guerra.

El recuerdo del joven hibrido aún le daba vueltas en la cabeza. Lo había atacado, si, y había conseguido herirlo, pero quizás podría conseguir que todo acabara de una manera más fácil y limpia. Sería una excelente forma de terminar la controversia que ahora se había generado porque un licántropo con lo que llamaban ‘el fuego oscuro’ había incinerado media planicie y más de un centenar de licántropos, y los rumores ahora corrían de un lado tras otro. Las palabras ‘reencarnación’ y ‘profecía’ eran las más comunes en toda la metrópolis y no sólo en esas tierras, los rumores incluso traspasaron las fronteras hasta llegar más lejos.

Hawthorne Roosevelt sonrío, le pondría fin a la controversia y volvería a la Orden de vampiros a cobrar recompensa. Se levantó de la cama, caminando hacia la puerta y asegurándola; los sirvientes de Jaejoong iban y venían por toda la mansión y nadie debía molestarlo cuando los espíritus de la muerte respondieran a su llamado. Acto seguido se posicionó en el centro de la habitación, concentrando todas sus energías en el suelo firme a sus pies. Trazó un círculo con un pie y la energía se encendió en una corriente azulada que iluminó todo a su paso. Roosevelt comenzó a recitar un cantico en la lengua de los muertos, evocando sus energías malignas para reunir a las sombras de la muerte ante su presencia. Aparecieron danzando ante los destellos azulados y su cantico en una densa neblina. Roosevelt les habló tras las luces, ordenándoles junto al vaivén de sus manos.

“Vayan a él y alteren su sed…que sólo haya muerte”

-o-


Koiko: Primeros atisbos sobre el origen de la licantropía/hibridaje x) serán detallados más adelante, pero es otro ladrillo fundamental en esta gran pared que es mi historia, no lo olviden x)
Otra aclaración para los que pensaron que podía regresar Yoochun: él recuperó su libertad como demonio y en estos momentos se encuentra en la tierra de los mortales (Seúl, para ser más específica) voy a volver a él en unos capítulos más adelante, pero quiero aclararlo para que no surjan confusiones C:
Hawthorne Roosevelt es mi nuevo personaje, un demonio que también viene con todas las intenciones de hacer mal como ya pudieron leer x) y sería un crimen para mí no mencionar que está inspirado en un Roosevelt real, un viejo zorro que conocí y que me entretuvo con sus historias de terror <.3 sé que no leerá esto, pero no puedo dejar de mencionarlo.

Y como siempre, muchas gracias por leer y por todos sus comentarios! Son los cimientos de esta gran pared que resultó ser el fic! nwn

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD