The Castle of Count - Cap 2

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El joven príncipe seguía con sus salidas, nunca creyó en las palabras de su padre sobre aquella bestia de la que todos los ancianos y sirvientes hablaban, como nunca en su vida la había visto no había a que temer. Continúo con su rutina normal como todos los días.



Prince: -caminando tranquilamente por las calles-

Yunho: -con todo su cuerpo cubierto- Buenos días joven príncipe

Prince: -se gira al escuchar una voz no conocida- Buenos días señor –frunciendo un poco el entrecejo-

Yunho: ¿qué tal su paseo? Se ve bastante tranquilo

Prince: Claro no hay por qué temer pero ¿usted porque esta vestido así?

Yunho: ¿yo? Bueno vera, estoy algo enfermo

Prince: por favor cuide su salud –venía siguiendo su camino-

Yunho: Hasta luego –venia-



Al parecer el joven gobernador no se percató que aquella presencia extraña frente sus ojos era esa maldita figura a la cual su padre le temía, siguió su camino sin percatarse de que su vida podía cambiar en tan solo 5 segundo.

Cuando aquel hombre llego al castillo, los soldados solo abrieron las puertas sin preguntar nombre alguno, el rey lo había visto venir de lejos, así que ordeno que en cuanto se posara frente las grandes puertas de metal se abriesen sin preguntas, no quería hacer enfadar a aquella bestia que podría arrebatarle a su hijo.



Rey: Mucho tiempo sin verte por estos lados

Yunho: no puedo vivir encerrado toda mi maldita vida en aquella cueva

Rey: tienes razón ¿algo para beber?

Yunho: ya sabes que puedes ofrecerme de beber, no somos desconocidos –sentándose en un gran sofá con adornos de oro-

Rey: lamentablemente los humanos no acostumbramos a beber ese tipo de cosas

Yunho: ¿dije ser humano? Solo hazlo

Rey: -llamando rápidamente a las sirvientas- ve y mata una gallina trae su sangre de inmediato

Sirvienta: como usted diga señor

Yunho: Vi a tu hijo, está bastante grande y no se parece a ti

Rey: -mirándolo seriamente-

Yunho: le dije que estaba enfermo, no me quite esta maldita vestimenta frente a él o moriría

Rey: -susurrando- *deberías haberlo hecho*

Yunho: ¿dijo algo? –Riendo- hare como que no oí nada

Sirvienta: tenga señor –entregándole la sangre en una copa de oro-

Yunho: Gracias –haciendo una leve reverencia con su cabeza-

Sirvienta: -reverencia-



Aquella mujer salió aterrorizada de aquel salón, todos pudieron enterarse que la presencia que estaba dentro del castillo era el vampiro, todos intentaban verse naturales pero al parecer no les resultaba, él podía sentir todo, escuchar todo. Eso es lo que aquellas personas no sabían.

Se paseaba por donde se le diera la gana, claramente por los lugares más oscuros de aquel castillo, donde nadie se iría a meter, aquellos viejos subterráneos con callejones eran espectaculares para él no llegaba luz del sol, no tenía que irse de allí.



Yunho: Rey, podrías prestarme algunas cosas de una de las habitaciones

Rey: Para que, solo duerme en una de ellas y ya

Yunho: sabes perfectamente que, una vez que tus sirvientas entren a la habitación abrirán las cortinas

Rey: tengo yo culpa de ¿que seas así? –Levantando una ceja-

Yunho: ya sabes que debes obedecerme ¿no? Oh tu amado hijo… -mirando sus uñas- podría sufrir las consecuencias

Rey: donde llevaras las cosas

Yunho: al sótano, encontré algunas bodegas viejas que con un poco de ayuda, pueden servirme como hogar –sonriendo-

Rey: ¿Q…Que?

Yunho: no estarás olvidando, que si no hubiese sido por mi ayuda, no estarías parado aquí

Rey: Lo. Lo siento.. Mandare a mis mejores obreros a ordenar

Yunho: así está mejor… -escuchando a lo lejos los pasos del príncipe- es mejor que me vaya

Rey: no, te interesa hablar con Min

Yunho: no es el momento, pronto hablare con el –colocándose aquel abrigo con gran capucha- te veré a la hora de cenar

Rey: -solo asiente despavorido-



En algunas ocasiones el rey tenia superioridad sobre aquella bestia, la tenía solo cuando portaba algunas cadenas en forma de cruz y balas de plata, que por lo general solo lograban debilitar un poco al animal, pero no del todo.

Aquella noche cuando el vampiro decidió quedarse en el castillo, el rey tuvo miedo por su hijo, aunque él quisiera decir lo contrario temía por la vida del príncipe ya que, sabia de lo que Yunho era capaz de hacer.

Así que mando a varios guardias a cuidar la habitación del joven, el cual quedo realmente sorprendido con el actuar de su padre, no entendía porque razón estaba creando tal alboroto, solo le quedaba pensar que si no se aproximaba una guerra en la cual el pudiese salir herido era algo más grave, como alguna enfermedad.



Prince: ¡Padre! ¿Por qué estás haciendo esto?

Rey: A pasado algo terrible, tu solo confía en mi

Prince: no crees que sería mejor decírmelo

Rey: en algún momento te lo diré, y lo agradecerás

Prince: -molesto por aquella respuesta- ya no soy un niño, deberías decirme lo que está pasando

Rey: solo te diré una cosa, hay una presencia extraña en el castillo, si sientes cualquier cosa, alguna manifestación, caminatas o voces en el subterráneo, no bajes.

Prince: ¿que hay en el subterráneo? –Frunciendo un poco el ceño-

Rey: -acercándose al joven- solo no te aparezcas por allí, si me entero que bajaste –suspirando- tomare medidas drásticas contigo, es por tu protección

Prince: está bien padre, pero no puedes ocultar la verdad por siempre.

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