Simplemente ChangWook - Parte 2

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─ ChangMin~ah…─ Aquello no era normal, el menor no solía observarlo tan fríamente, no le gustaba para nada esa sensación. La sonrisa que RyeoWook llevaba en su rostro desapareció de en ese momento. Sintió como es que el viento comenzó a soplar, sus cabellos negros se alborotaron ¿Desde cuándo el tiempo era tan frío? El invierno se acercaba y no le gustaba eso.

─Estoy harto RyeoWook─ Las palabras lo asustaron, el brillo en su mirada no era como antes. ChangMin avanzó, dos de sus dedos se encargaron de levantar el mentón del más delgado, de pronto, el silencio los envolvía, la atención los rodeaba y no le gustaba, RyeoWook no quería eso, no podrían abrazarse con su novio si todo el mundo los miraba.─…no sé qué pasa por tú cabeza hyung, pero realmente estoy harto de intentar averiguarlo…─ Esa sonrisa lo aterraba, esa expresión lo delataba, Shim ChangMin tramaba algo, nada bueno se avecinaba. Quería huir, correr lejos, encerrarse en la sala de ensayos hasta que no sintiera como es que aquellos ojos oscuros lo desnudaban.─ Se acabó.

Kim caminó, acercándose al cuerpo alto, tomando la muñeca de aquel que avanzaba en dirección a su transporte, no quería soltarlo, no quería que se fuera, no le gustaba estar solo.─… Minnie~ah…

─¿Acaso no escuchaste hyung? Se acabó ¡Se acabó! ¿Es que no entiendes? ─ Los flash de las cámaras le indicaban que estaba en problemas, tal vez graves. El silencio desapareció en el momento que la negra camioneta comenzó a avanzar por el oscuro pavimento, sintió cómo es que EunHyuk posaba su mano sobre su hombro, fue en ese momento que Kim RyeoWook supo que todo se había acabado.




Tiraría la puerta si es que le menor no le abría, era muy capaz de cumplir con su amenaza, lo sabía. Golpeo con fuerza la madera de la entrada nuevamente, le importaba una mierda que los vecinos escuchasen aquello, ya no era secreto lo que sucedía entre ambos, no después de que el menor se encargara de gritarlo frente a los medios, si lo miraban como si fuese un loco no importaba, podían joderse en el infierno, se lo merecían por metiches. Su ceño se mantenía fruncido, esperando que el alto se dignara a abrir la puerta, queriendo aclarar todo lo que sucedía. Su disgusto era evidente. El sonido de los pasos próximos a la entrada se hizo más fuerte, más cercano, lo desconcentró de su alrededor, las maldiciones que pensaba acerca de los vecinos de Shim desaparecieron, lo sentía tan cerca y a la vez tan lejos. Sin saber exactamente como, apenas observó la manilla ser girada procedió a empujar la puerta con fuerza, ingresando casi de inmediato al departamento del contrario, completamente enojado con él.

Su respiración era agitada, odiaba el ejercicio, aunque solo fuera arrancar de un bar o empujar ese estúpido objeto que, hasta hace poco, lo separaba de su exnovio, su cuerpo mostraba signos de agotamiento desde un comienzo, pese a que no estaba cansado. Las castañas orbes estaban fijas en aquellos grandes ojos que lo observaban con algo de sorpresa, sus puños cerrados, enterrando sus algo largas uñas en la palma de su mano mientras buscaba los insultos adecuados para dedicarle al más joven. Quería gritarle lo que sentía, explotar en su cara y demostrarle que no jugaba, que no era divertido todo lo que sucedía y que estaba sumamente afectado por la situación. Sus mejillas coloradas por la rabia y el alcohol que mantenía dentro de su cuerpo, lo hacían lucir tierno, RyeoWook a veces odiaba eso, que aún en momentos como este su cuerpo luciera adorable a la vista de los demás, no deseaba quitarle la seriedad al asunto.

Caminó con lentitud, sus pasos lo acercaban cada vez más al alto joven, el cual lo esperaba con calma, haciendo que RyeoWook se enfureciera mucho más.─ ¿Por qué no respondes mis llamadas?─ Lo fulminó con la mirada, su rostro angelical se notaba cansado, serio, triste, desilusionado. ChangMin por su parte, lo observaba atentamente, sin querer perder detalles de su expresión, completamente enfurecida pero a su vez sensual, ladeo su cabeza, intentando alejar los pensamientos que gobernaban su mente, su hyung le pedía una explicación, explicación que le daría, a su manera.

Kim estiró su zurda, buscando palpar el atractivo cuerpo del chico más alto, añorando tocarlo nuevamente, sentir la piel ajena pegada a su tacto una vez más. Se detuvo, a escasos milímetros de su camisa celeste, sintiendo sus ojos humedecerse al no haber alcanzado su objetivo, sintiéndose un completo cobarde al no conseguir su meta. No podía tocarlo, sabía que si sus dedos llegaban a posarse en la perfecta piel ajena, la estúpida sonrisa altanera que tanto le molestaba del menor, no demoraría en aparecer.


Observar aquel frágil cuerpo convulsionar delante suyo no ayudaba para nada, sus hombros se movían levemente al mismo tiempo que las manos del más bajo se hacían puños, apretando sus prendas superiores entre sus dedos con fuerza, buscando una reacción que no obtuvo desde un comienzo. Los constantes sollozos que escapaban de los belfos ajenos, logrando que su cuerpo reaccionara de una manera algo extraña, la manera en que el mayor conseguía todo lo que quería le causaba algo de envidia, enojo, él solo buscaba hacerse el inocente, dejarlo como un culpable frente a los demás. Para todo existían límites y él, se había asegurado de dejarle en claro al mayor que su paciencia se había agotado, pero al más bajito no parecía importarle aquello, él seguía jugando con fuego, desafiándolo de una manera única y peligrosa.

Sus extremidades no tardaron en apresar las contrarias, aquellas muñecas excesivamente delgadas, tanto así que podría confundirlas con unas femeninas, fueron capturadas por sus manos, sujetándolas con fuerza por sobre la pequeña cabeza del mayor, dejando a un RyeoWook completamente inmovilizado y sorprendido contra la fría pared de concreto. Max se dedicó a observarlo unos segundos que, aunque fueron breves, pudieron analizarlo tan profundamente, le mayor tenía algo que lo volvía completamente loco. Las lágrimas corrían por los pómulos ahora pálidos y delgados del más bajo; ChangMin estaba completamente seguro de que sus mejillas pronto estarían sonrojadas, puesto que él mismo se encargaría de ponerlas rojas y Shim ChangMin era un hombre con honor que cumplía sus promesas.

El castaño pudo sentir su miembro palpitar ante la imagen que veía; Kim aparentaba ser frágil, indefenso; se observaba asustado, pero no era así, lo conocía bastante bien como para apostar por ello, llevaban años de relación, por lo que, sabía de antemano que aquella inocente apariencia era simplemente una máscara, una singular faceta creada por él para obtener beneficios. El mayor era un mentiroso hábil, un verdadero genio en el arte del engaño, un hombre sin escrúpulos que hacía lo necesario para obtener su objetivo, aunque debiese jugar sucio en el intento, Kim RyeoWook era todo un jugador. En simples palabras era un artista completo, no aquel buen chico que todos conocían, sino que un perfecto actor. Le sorprendía el hecho que la compañía no lo incluyera en algún drama o película, ya que si RyeoWook se lo proponía, podría ganar un Oscar por mejor actor o algún otro reconocimiento de prestigio. Pero había algo que RyeoWook no podía ocultar, le enorgullecía ser el único que podía apreciar aquello, Kim no observaba el brillo que emanaban sus pupilas, Kim no escuchaba el sonido de su respiración agitada, producido por la cercanía que mantenían de ambos, Kim no podía escoder las ansías que lo envolvían al estar en una posición tan íntima, RyeoWook no sabía disimular su deseo y eso lo hacía sonreír. Su sonrisa era ladina, traviesa que alumbraba sus gruesos labios y que, al mismo tiempo, se encargaba de poner más nervioso al mayor de lo que estaba. Definitivamente su hyung era todo un hombre ingenuo, un MUY BUEN hombre.

─ Sabía que vendrías hyung, dime ¿Por qué tardaste tanto?─ La pregunta quedó en el aire, puesto que el más alto no tardó en acercarse, cortando las distancias que los separaban, atrapando casi de inmediato aquellos delgados labios del de más edad. RyeoWook, quién había abierto la boca para exigir que lo soltase, no pudo evitar aquel beso, asombrado de la acción del menor, queriendo alejarse del musculoso cuerpo de una sola vez para aclarar todo. Pero ChangMin astutamente no lo dejaba, haciendo que su lengua degustara de la cavidad bucal de su hyung, recorriendo hasta los más recónditos lugares de esta, dejando que su húmedo músculo jugará e incitará al mayor, iniciando una pelea entre ambas lenguas, en la cual, ganaba aquel que conseguía lo que quería primero. Conocía el cuerpo de aquel, quién hasta ayer era su pareja, los sitios que con solo rozarlos hacían gritara de placer, pidiendo más, dejándose llevar hasta conseguir explotar en su abdomen o sobre alguna superficie y no dudaría en aprovecharse de eso.

Max introdujo su pierna derecha entre las adversas, haciendo presión en aquella delicada zona, rozando con descaro su pene al mismo tiempo que se separaba en búsqueda del estúpido y necesario oxígeno, sonriendo al observar un delgado hilo de saliva que mantenía unidas, de alguna forma, ambas bocas. Las mejillas del mayor eran un poema, se encontraban ardiendo, aquello causo que el orgullo lo dominara y envolviera por completo, al haber cumplido su objetivo que se había impuesto en un solo intento. La punta de su nariz se paseaba con libertad por el cuello ajeno, subiendo con suma lentitud por aquella suave piel, llegando al lóbulo de RyeoWook, atrapando este último entre sus dientes, jalando aquel con algo de fuerza. ─ Así que D.O.─Murmuro gravemente el menor, aplastando el delgado cuerpo contra el concreto, introduciendo su mano bajo las prendas superiores del conocido jirafo, dedicándose a escuchar la respiración acelerada de este.

RyeoWook sintió que se derretía, el tono de voz con que el menor le hablaba lograba que sus hormonas se alborotaran, más aún si es que sonaba así de exigente, demandante, celoso. Su dongsaeng era un celópata, cada vez que poseía alguna actividad con Super Junior terminaba con alguna pelea con Max. La primera y muchas de las veces que siguieron tuvo por blanco a YeSung, luego KyuHyun, KangIn, SiWon, SungMin, DongHae, EunHyuk, HenRy , HeeChul o algún dongsaeng de ZE:A, ahora era D.O quién, al parecer, atormentaba los pensamientos del más alto. Le sorprendía, jamás había llegado hasta los extremos de terminarlo ¡Menos en público!

─Te estas comportando como toda una putita, hyung.─ Por alguna razón no le molestaron ni sorprendían aquellas palabras, tal vez el hecho de que sus ojos no podían despegarse de los carnosos labios que el menor poseía, RyeoWook se encontraba completamente hipnotizado en los sensuales y lentos, según él, movimientos que los belfos de ChangMin realizaban al hablarle; una de las manos del menor se encargaba de jalar con fuerza sus cabellos negros, manteniendo su cabeza en levantada, dejando que el más alto degustara el sabor de su piel, Max se empeñaba en morder su cuello con fuerza, buscando marcarlo una y mil veces, provocándolo; la rodilla ajena se paseaba con completa libertad por su entrepierna, sin dejar de moverse en ningún momento, logrando que de los belfos del jirafo solo lograran escapar suspiros.─ Te estas volviendo una zorra RyeoWook, una perra viciosa.─ La sonrisa ladina del menor captó la atención del suju en aquel momento, conocía aquel tipo de sonrisa, las cuales significaban que nada bueno se acercaba. En su vida se había sentido tan intimidado por su dongsaeng, podía apostarlo.─ Una puta Wookie, MI puta.

RyeoWook gritó en el momento que los dedos de ChangMin alcanzaron su duro botón, jalando de este con fuerza. Clamó asustado, suplicándole al menor entre jadeos que dejara de hacer eso, ya que si seguía así no podría ocultar la erección que comenzaba a nacer dentro de su pantalón. Para ChangMin aquello no fue más que una autorización, permitiéndole seguir tirando de aquellas protuberancias cafés, diminutas y calientes que el más bajo poseía, autorizándolo a destrozar todas las prendas que le impedían ver el cuerpo hermoso que su hyung poseía, logrando que telas cayeran en pedazos, dejando un piso adornado en amarillo, marrón y blanco, rodeando ambos cuerpos mudos, los cuales mantenían una batalla silenciosa, pero a la vez única y fuerte.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que los dedos de ChangMin fueran reemplazados por los gruesos labios rojos, los cuales decidieron seguir el trabajo inconcluso que los traviesos falanges había dejado. Las succiones se hicieron presentes, el apetito del dios era incalculable, los dientes rozaban la sensible piel una y otra vez, desesperando a su pobre víctima quién se removía inquieto entre sus brazos. Podía sentir la excitación del más bajo frotarse contra su pierna, el mayor comenzaba a cooperar, Max sabía que no era difícil hacer que Wook se rindiera, al menos para él. Ryeo, mientras tanto, luchaba por seguir resistiéndose, sin embargo su cuerpo lo traicionaba, cada lugar era tocado generaba una reacción en su ser, el menor quería llevarlo al límite, pero no lo dejaría. Su espalda se arqueaba tanto como su flexibilidad se lo permitía, preso en un cuerpo traidor, una mente sorda ante sus peticiones y un corazón traicionero, que lo golpeaba con fuerza en cada rápido latido.

Gimió, un gemido se escapó de entre sus carnosidades en el momento que los dientes del menor lo mordieron nuevamente, para ese entonces Wookie junior ya se encontraba despierto, visible y encerrado entre ambos cuerpos. Se maldijo internamente, era tan débil ante él, tan malditamente vulnerable que se sentía estúpido. Era como los demás, un imbécil que caía rendido a los pies de Shim, del cruel y despiadado Shim ChangMin que jugaba con su cuerpo como deseaba y cuando quería, sin impedimentos. Pero, a diferencia de los otros, Ryeo también podía desesperar al menor y, sabía muy bien cómo lograrlo.

Las manos inquietas de ChangMin apretaron con fuerza los glúteos ajenos, las prendas inferiores de RyeoWook le estorbaban en demasía, pero aún no llegaba el momento de destruirlas. Empujó su cuerpo contra el del más bajo nuevamente; lentamente, las piernas del mayor rodearon su cintura delgada; sus manos, aquellos famosos, delgados y largos dedos se entrelazaron en sus castaños y algo largos cabellos, la victoria del dios era obvia, nuevamente había logrado que la cordura de Ryeo se marchara, mandando a la mierda su propia prudencia, aquel debate mental que luchaba intensamente se detuvo en el momento que volvió a apoderarse de los rojos y adictivos labios.

Kim RyeoWook no era un ángel, a pesar de que algunos vivieran engañados por su bello rostro, ni siquiera se acercaba a como las fans de Super Junior o diversos grupos lo retrataban. Aquel inocente, puro, sumiso y “virginal” chico, ChangMin podía reírse a carcajadas de eso último ¿Cuántas veces había follado con el mayor? Experimentación, aquella era la definición más correcta para definir su relación. Tantas asombrosas experiencias nuevas al poseer o ser poseído por el de voz más aguda. ¿Cuántas veces RyeoWook había intimado con su persona? Ya que, si bien el eternal había sido el único hombre con el cual ChangMin había mantenido relaciones sexuales, la situación para él era completamente diferente: impuro desde mucho antes de ganarse un lugar en la compañía; precoz, promiscuo, directo, sin escrúpulos, aun recordaba las incontables veces que lo arrinconaba sobre el escenario, en pleno SMTOWN diciéndole “muero por chupártela” o algo parecido, sin temor alguno de que sus declaraciones se escucharan por medio del micrófono encendido que llevaba cerca de sus labios ¿Cuántas veces lo había tocado en medio de las canciones compartidas? Kim RyeoWook no tenía pudor, no le importaba ocultar lo obvio, tal vez la necesidad del mayor por ser sincero consigo mismo y con aquellos que lo rodeaban, una franqueza desbordante que inundaba al más bajo era la razón por la que Max le profesaba amor, quizás ese era el motivo de sus celos. RyeoWook era único, era su hombre, completamente SUYO y, no estaba dispuesto a soltarlo, aunque lo hubiera terminado delante de todos. Esta era su manera de pedirle disculpas, como a su vez, la forma de enseñarle que debía respetar a su dueño, que los jueguitos con las demás personas debían acabar, porque si volvía a hacerlo, el castigo sería peor que lo que ocurriría hoy.

Los labios del menor se separaron entonces del cuerpo del más bajo, la necesidad del oxígeno se hacía presente nuevamente, dejando a dos hombres jadeantes, observándose, necesitados del otro. Fue entonces que Kim RyeoWook tomó una decisión, quiso bajarse del cuerpo ajeno, empujando al menor contra la pared adversa de aquel pasillo, obteniendo un mayor espacio, aquel que le permitió moverse mejor, por supuesto, para provocar al contrario.

Los pantalones caían por sus caderas, las que meneaba con lentitud ¿En qué momento ChangMin le quitó el cinturón? ¡Y una mierda! Nada importaba ahora, menos cuando aquellos lujuriosos y algo dilatados ojos se clavaban en su culo redondo mientras caminaba con lentitud hacia la ya conocida sala.



─Eres un hijo de puta Shim ChangMin─ Murmuró el más bajo en el momento que sintió como es que el brazo derecho del menor rodeaba su delgada y perfecta cintura, buscando apresarlo otra vez.─…Me asustaste bastardo, por tú culpa…─ Dio media vuelta cuando ambos cuerpos quedaron frente a aquel sillón rojo, sus dedos acariciaban con vehemencia el lampiño pecho bajo aquella ajustada camisa de tela azul, la cual no tardó en desabotonar, queriendo que ambos cuerpos quedaran en las mismas condiciones. Sus delgados labios se paseaban con habilidad por la marcada clavícula morena, al mismo tiempo que se encargaba de que aquella prenda delgada se deslizara por los fuertes y marcados brazos ajenos.─…SooMan quería partirme el culo─ Confesó, empujando nuevamente para dejarlo arrinconado. Ahora era él quien mandaba. Se vengaría, desahogaría toda aquella rabia y desesperación que el menor le hizo sentir con su cuerpo. Lo haría sangrar.

Los besos no tardaron en llegar, el sonido que provocaban los blancos dientes al chocar quedaba completamente en el olvido cuando ambas lenguas comenzaron a jugar en la boca del más alto, danzando, buscando explorar por completo la cavidad del dios que tenía bajo su cuerpo. Kim RyeoWook sobre Shim ChangMin, sentado a horcajadas con el pantalón bajo la rodilla, estorbando. Ambos pechos desnudos se rozaban, chocaban constantemente, las manos del pianista se perdían bajo las prendas inferiores del menor, mientras que el maknae jugaba con una de sus partes favoritas del cuerpo delgado del eternal, los erectos y pequeños botones café que lo llamaban constantemente─SooMan sabe que tú culo me pertenece hyung─ El mayor cabalgaba sobre su cuerpo, provocando a la hombría del orejón, generando un constante y exquisito roce entre ambos cuerpos, aún con las molestas prendas, apresando el erecto miembro del menor con su trasero.─ Él sabe Ryeo, él único que puede tocar ese perfecto culo soy yo. Tú culo es mío hyung.



El más alto lo empujó, haciendo que la figura del más pequeño cayera sobre el rojo sofá, sin separarse de los deliciosos labios ajenos. Sus manos se dirigieron más al sur, terminando con la vida de todas las prendas que intentaban cubrir el excitado cuerpo. Wook jadeo, los bruscos toques del menor solo lograban calentarlo más, no sabía que aquello era posible. Jalo el cabello del castaño, obligándolo a bajar la cabeza, no obstante, el maknae decidió tomarse su tiempo en aquello, degustando el sabor que la piel perlada le ofrecía, aquel gusto único que solamente podía darse cuando estaba con su hyung.

Tal vez RyeoWook no tenía tantas curvas como aquellas personas que solían ofrecerse, aquellos imbéciles que hacían lo posible por estar en su cama una noche, sin embargo, el mayor poseía algo que lo hacía adicto a su cuerpo, ese encanto natural que lo único que lograba era desearlo, poseerlo, tocarlo. RyeoWook era malo, no conforme con eso, Choikang tenía que observarlo abrazado con otros, restregando su cuerpo con los hyungs de Super Junior o Henry, dongsaengs o las chicas, tenía que aguantarse las ganas de gritarle al mundo que el jirafo tenía dueño, uno que no lo soltaría jamás.

Fue con esos pensamientos que ChangMin se apartó, terminando de bajar las estorbosas prendas, el cuerpo desnudo de RyeoWook se mostraba en todo su esplendor, brillaba sobre aquel sofá, tentando a un simple mortal que no podía resistirse a tanta seducción. Su mano tocó la erecta hombría, apretando el duro eje mientras lo masturbaba con lentitud, su sonrisa no desapareció jamás, feliz de poder tener al mayor en su sala, solo para él. Pero debía castigarlo, sus constantes insinuaciones a otras personas terminarían el día de hoy.

Se sentó como pudo sobre aquel rojo sillón, sus fuertes brazos jalaron el cuerpo ajeno, dejando a RyeoWook sobre sus piernas, con el culo alzado y las manos sujetas sobre su espalda baja. ChangMin estiró su mano, no le fue difícil alcanzar su camisa celeste. Kim, por su parte, lo miraba extrañado, sin comprender las acciones contrarias, eso hasta que sus muñecas estuvieron capturadas, apresadas por la prenda ajena, completamente inmovilizadas, esposadas por un firme nudo de marinero. ─ Has sido un mal hyung─ Su mano cayó con fuerza en el trasero ajeno, dejando el cuero con un tono rojizo. ─ Quiero mi recompensa.

El sonido que provocaba aquel choque de pieles se escuchaba por toda la sala, el ardor que nacía en sus glúteos recorría su cuerpo, llegando hasta su entrepierna erecta, haciendo que de su glande cayeran gotas mientras los azotes eran dados. ChangMin lo castigaba cual niño pequeño. Kim quería reclamar, su cuerpo se removía, sus nalgas rebotaban con cada golpe dado, el calor aumentaba. Mordió su comisura inferior, intentando inútilmente mantener los quejidos en sus labios, los agudos gemidos que, podía apostar, eran música para las enormes orejas contrarias.

RyeoWook fue obligado a ponerse de pie, de frente al hombre alto, quién paseaba su diestra por su eje endurecido, aún bajo las prendas. Podía sentir la mirada pervertida de su ex pareja en su cuerpo, el ardor de sus muñecas con cada movimiento realizado en búsqueda de su liberación, el calor en su trasero producto de los golpes anteriormente dados, la desesperación de su miembro por ser tocado.─ Minnie~ah─Lo provocó, pasando su lengua con lentitud por sus labios al mismo tiempo que sus rodillas tocaban el piso, sus piernas se separaron, su boca estaba abierta a la altura de la cadera contraria, dejando que la sin músculo se paseara con agilidad por sobre el bóxer ajeno, marcando aquel visible miembro sobre la ropa. La diestra de Choikang se interpuso entre ambos cuerpos, el olor varonil que emanaba esta volvía loco a Wook, quién no tardó en introducir en su cavidad cada uno de los dedos ofrecidos lentamente, dejándolos húmedos con su caliente saliva. Shim no tuvo que esperar mucho, cuando retiro la mano los dientes ajenos buscaron la manera de llegar al elástico de sus interiores, bajando aquellos con lentitud, recibiendo su premio al haber resistido las palmadas.

El eternal aspiró, sintiendo el olor a excitación, el olor a placer que emanaba aquel enorme pene, miembro que lo entretendría bastante. Una sonrisa apareció en los delgados labios, dejando un pequeño beso en el glande, antes de que su traviesa lengua degustara la piel ajena, bajando con dedicación hasta los testículos ajenos, procurando marcar cada una de las sobresalientes venas que destacaban del miembro contrario. Envolvió los testículos con su lengua, introduciéndolos a su boca, apresándolos en sus mejillas, succionando con fuerza antes de volver a subir con lentitud hacia la punta del falo, volviendo a repetir las acciones un par de veces. Sus ojos castaños estaban fijos en los del maknae cuando sus labios rodearon la caliente longitud, comenzando a descender, queriendo mantener gran parte de aquella carne dentro de sus belfos.

ChangMin estiró su cuello, ambas manos se apoyaron en la cabeza del adorable chico en el momento que comenzó aquel trabajo, lo dejaría imponer su lento ritmo unos segundos, segundos que le parecieron eternos, como él. Choikang movió sus caderas levemente antes de cargar el rostro del mayor contra su cuerpo, jalando de su pelo para facilitarle el trabajo, follando su boca tal y como deseaba hacerlo desde hace que entró a su departamento aquella tarde. El sonido de las succiones era embriagante, Shim sintió que podría morir así, sintiendo al mayor satisfacerlo como solo él sabía, recibiendo aquel placer único mientras escuchaba aquel agradable sonido que causaban las succiones, definitivamente, era un hombre feliz, pleno que disfrutaba la vida.

RyeoWook separó su rostro de la hombría ajena en el momento que sintió como es que su cabello fue tirado con fuerza, sus labios estaban hinchados, rojos y entreabiertos, sus mejillas completamente sonrojadas y su respiración volvía a ser agitada. El menor puso las manos bajo sus axilas, levantándolo del piso para sentarlo sobre él, Kim separó las piernas, dejando su trasero en alto, buscando la posición perfecta para ser embestido, queriendo sentir al miembro ajeno dentro suyo lo más pronto posible.

El pene de Shim ingresó de una vez a su cuerpo, abriéndose paso en su interior de una sola vez, el jirafo gruñó, a pesar de estar acostumbrado a ser embestido por el menor, su enorme miembro seguía haciéndole daño en un comienzo, no obstante, era impaciente, no tardó en comenzar a cabalgar, siendo ayudado por el alto en todo momento.

Los sonidos que las pieles generaban al chocar eran únicos, pero ambos cuerpos no lo sentían, sus mentes divagaban en el placer que obtenían al estar nuevamente unidos. Los movimientos eran cada vez más veloces y la temperatura más caliente. Un gemido gutural escapó de los labios de Ryeo cuando su punto G fue encontrado. Shim apretó su trasero, separando sus glúteos para poder ingresar más profundamente en su interior.

Suspiros eran escuchados, gemidos ahogados provocados por las manos del eternal sujetando los hombros de Max, apoyándose en el cuerpo adverso, intentando aumentar el ritmo desenfrenado de las penetraciones. Choikang, cerraba sus ojos, enterrando las uñas en la piel del jirafo, sintiendo como es que las pequeñas gotas de sangre tibia se mezclaban con se propio sudor. Nalgueo el culo redondo cuando RyeoWook mordió con fuerza la piel de su cuello, sintiendo como es que sus dientes perforaban su piel y la jalando esta misma intentando acallar sus agudos gemidos.

Wookie meneaba sus caderas, moviéndolas de un lado a otro para apretar aún más el miembro contrario, murmurando entre mordidas frases incomprensibles debido a la satisfacción que sentía al ser embestido, al montar a ChangMin. Sintió sus piernas flaquear por los movimientos realizados, pero no se detuvo, no hasta que fue levantado por el reno, quién se incorporó sin salir de su interior, llevándolo hasta la mesa, a unos cuantos metros.

RyeoWook rodeo el cuello con ambos brazos, sus piernas se mantenían alrededor de sus caderas, juntó sus labios con las carnosidades contrarias, generando un contacto fogoso entre ambas lenguas, gimiendo dentro de aquel beso fabuloso del cual era participe.

ChangMin estiró su brazo sobre la superficie, arrojando todos aquellos objetos que se mantenían sobre esta al suelo, empujando a su hyung sobre la mesa cuando esta estuvo despejada. Kim abrió nuevamente sus piernas, Max tomó ambos tobillos y los levantó, se aprovechaba de la excesiva flexibilidad ajena, abriendo casi por completo las piernas del contrario mientras lo observaba, al mismo tiempo que su glande rozaba la abierta entrada con una sonrisa.─ ¿Qué sucede hyung? ¿Ya estás cansado?

─ V-vete a la mierda…─ Tan fino que era su hyung, ChangMin podría haber reído de aquella frase, sin embargo, no lo hizo. Enterró su hombría hasta el fondo de una sola vez, haciendo gritar al delgado Kim, quién arqueaba su espalda, su nuca apoyada en la superficie, gimiendo, demostrando su placer con sus agudos gritos que, de seguro, se escuchaban en todo el piso. Kim cerró los ojos en el momento que las manos de Max soltaron sus tobillos para viajar hacia el resto de su cuerpo. La zurda del más alto se encargaba de pellizcar sus erectas tetillas mientras que la diestra se


2 comentarios:

  1. Se.... Se qué?! Por dios esto eta buenísmo y me lo dejan ahí!???

    Nooooo! (>_<) yo quiero saber como termina xq hasta ahora siguen siendo ex's pero osea ChangMinnie lo finguio? Solo provoco a Wook y ahora todo lo de la prensa es verdad? Qué va a pasar con Wook? Noooo..... Quiero seguir leyendo xfa suban lo que sigue....


    Gracias jámas había leído un ChangWook pero que cosas esta woauhhh!!! Lo amé!!!!

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    1. Ll subí a amor-yaoi y wattpad puedes terminar de leerlo allí

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