My Guardian Angel. Cap 5

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Friday
La mañana ha tardado en llegar.

Lleva casi tres horas admirando a ese castaño que duerme a su costado, tratando de no hacer ningún ruido, y por ende levantarlo.

Y es que Changmin luce tan pacífico dormido que se le hace criminal tener que despertarlo.

Así que muy cuidadosamente ha cambiado de posición al menos unas cinco veces, pero no ha soltado sus manos. Lastimosamente, los sueños de su protegido son un lugar al que él no puede acceder ahora que se encuentra en el plano terrestre.

Aunque a decir verdades...ha empezado a notar que cada vez sus poderes parecen debilitarse.

Después de todo lleva cinco días lejos de casa.

El vínculo celestial ha ido deteriorándose, puede sentirlo. Y no sabe si sentirse o no asustado. Pero al fin y al cabo teniendo a su protegido entre sus manos, es algo que le tiene sin el menor cuidado.

El aburrimiento empieza a calarle los hueso de a pocos.

Ha memorizado cada rincón de la habitación del humano. E incluso el constante romper de las olas a lo lejano.

No es hasta que logra identificar un curioso libro en uno de los estantes lejanos, que sus ojos parpadean con interés y una sonrisilla traviesa baila en sus labios.

Haciendo uso del debilitado poder que le ha brindado el todo poderoso. Logra después de mucho trabajo hacer levitar el objeto que ha venido examinando desde lejos con la mirada.

Es un álbum de fotografías.

Está algo empolvado.

Pero recelosamente preservado.

Jaejoong sonríe al ver en la esquina inferior derecha de la carátula una escritura en negro que titula: Mi Changmin-ah.

El ángel da una rápida mirada a su compañero antes de posicionar el libro entre sus piernas y abrirlo con la mano suelta.

Una mujer embarazada le sonríe desde las fotografías.

“Septiembre del 87 ^^ Mamá está engordando mucho aunque no le guste que se lo digan kekeke~” Se deja leer al lado de la fotografía

La caligrafía es diferente de la pequeña notita puesta en un post-it rosado al otro costado “Yoobo~ parece que te quedarás sin cena esta noche.”

El ángel deja escapar una débil risita.

Las fotos pasan. Página tras página.

La mujer luce saludable pero incluso más grande.

Ahora aparecen más fotos de un hombre delgado, orejas muy grandes y unos ojos marrones muy familiares.

Jaejoong se detiene en una fotografía en especial, en la cual se aprecia al señor besando el vientre abultado de su esposa, debajo escribe “Le diste un buen susto a papá esta mañana. Todas tus tías están quedándose en casa esta noche, están muriendo del suspenso.”

El pelinegro no pudo evitar mirar al bulto a su costado con una gran sonrisa sobre la cara.

La diferencia de tallas de la pequeña cosita adorabilísima que figuraba en las fotos es tremenda.

Pero lo que acoge más su corazón es la mirada de devoción total que le dedican sus padres.

Muchas otras fotos pasan.

Un Changmin de dos años ahora hace pucheritos en las diferentes tomas. Sus pestañitas largas hacen lucir sus ojos incluso más grandes.

El Changmin de tres años sonríe sabelotodamente.

El de cuatro muy coqueto.

Las fotos continúan pasando y el ángel nota una extraña diferencia.

El Sr. Shim ha dejado de aparecer en las fotografías del todo. El escenario de las fotos es cada vez contrastablemente más lujoso. Las ropas que visten tanto Changmin como su madre, también.

En la quinta fiesta de cumpleaños el niño no luce tan feliz como en los anteriores...se puede decir fácilmente al ver sus ojitos que extraña un alguien.

Extraña a su padre.

Y así continua hasta que llega la navidad y por fin mr. Shim hace acto de presencia de nuevo.

Su rostro luce demacrado, estira una sonrisa que no le llega realmente a los ojos. Y su esposa ni siquiera trata ya de fingirlas.

Para los seis, siete y ocho años del retoño, las fotos suman apenas unas 20.

La carita del castaño puede distinguirse mucho mejor, más definida.

No ha cambiado nadita.

El noveno cumpleaños tiene lugar en el hospital.

Changmin es quien sostiene la cámara mientras apoya su cabeza en el hombro de su delicada madre y trata de sonreír mucho más despreocupado de lo que realmente sus ojos evidencian.

No hay fotos de más cumpleaños. Solo algunas cuantas que son tomadas en el mismo hospital aleatoriamente. Con un castaño cada vez más alto y maduro.

Finalmente ve una foto de un Changmin de 20 años vistiendo un traje negro.

Y siente su corazón resquebrajarse.

El humano empieza a retorcerse a su costado.

Jaejoong lo ve temblar de arriba abajo y sabe que el mencionado está teniendo una pesadilla.

Así que con sumo cuidado, posa su delicada mano sobre el hombro de su protegido. Los temblores van cesando de a pocos, el ceño relajándose y los labios fruncidos formando una delgada línea.

La mano que los une es apretada más fuertemente mientras en un suspiro Changmin deja escapar su nombre.

“Jaejoong-ah”

Y el ángel de pronto siente su ritmo cardiaco acelerarse. La sangre agolparse en sus mejillas y la adrenalina consumir todo su diminuto cuerpo de un solo bocado.

Se siente demasiado dichoso. Sonríe como un tonto aunque sea plenamente consciente del adjetivo...simplemente no puede detenerse.

Quiere saltar.

Reírse como un loco.

Aplaudir.

No sé...

Sus dedos acarician despacio esa mano que lo tiene fuertemente sujeto. Y Changmin sonríe entre sueños.

Jaejoong ha dejado el álbum a un lado y ahora observa de cerca a su humano. Su respiración calientita le golpea la nariz. Aunque sea todo un hombre. A sus ojos parece una pieza de cristal que corre peligro de quebrarse al más mínimo golpe.

Una que por el momento es él quien sostiene en brazos

Desgraciadamente, Jaejoong sabe que eso no puede continuar así. Debe enseñar a Changmin a ser independiente. Porque tal vez no sería mañana o pasado el día que tuviera que volver...pero eventualmente lo haría. Y cuando lo hiciese, debía ser plenamente satisfecho. Sabiendo que ha cuidado a su protegido como ha debido, lo ha curado como ha debido.

De modo que podría ver al castaño seguir su propósito de vida desde lo cielos como desde un principio se supone ha debido de haber hecho.

Aunque su corazón se encogiera del solo pensar que Changmin nunca más podrá tocarlo.

Mirarlo a los ojos.

O presionar sus cálidos labios sobre los suyos.

Aunque esta última necesidad...haya sido sumada en su estadía.

Y no sabe si es correcta.

Pero poco importa...después de todo...va a ser privado de todas ellas.

Un par de lágrimas caen sobre las sábanas, él procura secarlas.

Pero otras tantas más descienden irremediablemente de sus ojos.

Y son sus hipidos los que al fin y al cabo terminan despertando a Changmin.

Changmin tiene uno de los peores amaneceres esa mañana.

El humano descubre con el alma en el piso...que verlo llorar es la peor cosa en el mundo.

Su corazón se encoge al tiempo en que se da cuenta de otra cosita muy importante: Nunca ha consolado a nadie y lo peor de todo, tiene nula idea de cómo hacerlo.

Mientras tanto las lágrimas continúan descendiendo por las mejillas de su ángel y la impotencia le carcome el cuerpo, en consecuencia.

¿Qué hacer?

¿Qué decir?

Jaejoong lo mira con los ojos enrojecidos, y niega con la cabeza. Intenta ponerse en pie y soltar sus manos. Pero Changmin reacciona a tiempo. Lo sujeta del brazo y sin hacer mucho esfuerzo tira de él.

El pelinegro cae en su regazo.

Sus ojos se encuentran.

Las manos del humano suben hacia los costados de su rostro.

Y sus labios posan un suave beso en la frente alba del acongojado ángel.

“Te quiero” le dice.

Es lo único que puede decirle.

Pero lo dice de corazón.

Jaejoong pronto experimenta un sentimiento humano nuevo: egoísmo.

Sus delicadas manos suben hacia su rostro y se posicionan sobre las de Changmin.

“No me dejes, te quiero, no me dejes,” le dice.

Los ojos marrones le miran algo sorprendidos. Con la cara bastante encendida y una sonrisa que se queda fielmente grabada en las retinas de su protector.

Sus pulgares secan la humedad de sus ojos, sin romper en ningún momento el contacto visual.

“¿Por qué haría algo como eso?”

Jaejoong se da cuenta de su error ante su pregunta. Y solo puede agachar la cabeza.

“Lo siento,” se disculpa

Changmin esta apunto de decirle que no hay nada por lo que deba disculparse, aunque internamente se muera por saber del porque de sus lagrimas y esa petición triada, cuando ve su álbum familiar en sus piernas.

El estómago se le vuelve piedra de pronto.

Su cuerpo entero tiembla.

Y apenas con un hilo de voz pregunta...

- ¿Y esto?

- Desperté hace mucho y lo encontré y...

La cara del humano vuelve a encenderse.

No cree lucir muy guapo con los cabellos enmarañados. E inmediatamente se lleva una mano a la boca esperando no encontrar rastros de baba.


Los ojos negros le analizan.

- ¿Quieres ver las fotos? – le pregunta

Naturalmente es una negación lo que recibe. Pero Jaejoong elige ser terco por esta vez. Y abre las páginas de nuevo sin perderse el gesto roto que el humano presenta ahora que ve a su madre sonriendo en distintas fotografías.

- E-es mi mamá – le informa aunque sea obvio.

Sus ojos intentan apartarse de las memorias para dejar de sufrir pero no puede.

- ¿Y él? – pregunta el ángel

El ceño de Changmin se frunce y casi en contra de su voluntad responde.

- Mi padre.

Cobarde, es lo única palabra que escucha de esa cabeza castaña, cobarde la dejaste morir...

- ¿Changmin?

- Tengo un par de malos recuerdos de mi infancia – le dice abrazándolo

El cuerpo del pelinegro es algo si como un tranquilizante para él. Le hace relajarse, respirar y liberar sus frustraciones. Pero ahora que ha visto la cara de su padre a través de las fotografías no puede dejar de sentir rabia.

- ¿Qué pasa con tu padre?

- La historia es larga.

- Creo que tengo tiempo...

- Dame un beso primero.

El rostro del ángel se tiñe. Changmin aprovecha su baja guardia y le roba el beso que le ha pedido. Lo necesita para decir lo que va a decir. Jaejoong no se atreve a reclamarle nada.

- ...mi madre murió hace dos años. Ella...era ¿Cómo decirlo? mi todo, su fallecimiento fue un golpe muy duro, no solo para mí. Era muy querida entre todos sus círculos sociales. Estaba enferma...sabía que su estado era mucho más delicada de lo que ella siempre aparentaba. Pero esa fue ella...una mujer demasiado fuerte, mi ejemplo a seguir.

- Lo siento...

- No. No lo sientas Jaejoong. No merezco las condolencias de nadie. Yo la abandoné...a mi propia madre yo.

- Eso no es cierto.

- ¡Lo es! Ella quería que hiciera las paces con mi padre. Que le sonriera hipócritamente y tratara de reconfortarlo. Que le hiciera creer que después de todo el tiempo que no estuvo para ninguno de nosotros...no le guardaba ningún rencor ¿Pero cómo podría yo haber hecho algo como eso? Ella había sufrido tanto por mi padre, yo había visto sus lágrimas. ¡Por dios! Si no fue hasta que su enfermedad alcanzó la etapa terminal cuando él se dignó a sacar su trasero de la empresa y recordar que tenía una esposa y un hijo. Y ella lo aceptó sin más. Yo me puse como loco. Le grité cosas que no debí gritarle ¡Estaba enferma, Jaejoong! Ella...

- Shhh...tranquilo ya...

- Ella estaba muy enferma, Jaejoong, ella necesitaba a su hijo...ella

- Min...

- Ella murió y yo no estuve ahí, no estuve ahí...yo

- Changmin.

- ¿Por qué lo hice? ¿Por qué le hice eso a ella? ¿Por qué yo?

- Changmin, mi niño...por favor escúchame.

Sus ojos se encuentran de nuevo.

Los marrones ahora enrojecidos.

Los negros también.

- Dime sinceramente... aquí – dijo tocando su pecho a la altura de su corazón - ¿duele?

- ¿Cómo podría no doler? – Responde el humano entre hipidos - ha sido cruelmente arrancado sin cuidado el día que ella se fue, los retazos que han quedado...aún no han cicatrizado.

- ¿Por qué crees que no han cicatrizado?

- Te he dicho lo que he hecho ¿Acaso merezco redención? Este es mi castigo, y lo acepto en silencio porque es lo que merezco, vivir bajo la sombra de mi propia culpabilidad. Solo así ella podrá descansar en paz.

- ¿Tu madre te quería?

La pregunta del ángel los sumió en el silencio.

- ¡Claro que sí! – responde el humano, ha recordado su calor y sus sonrisas y su magullado corazón a saltado obstinado.

- ¿Entonces? Vuelve a responderme con sinceridad... ¿Crees que ella te eche la culpa de algo?

- No, claro que no... Sé que ella se niega a creer que el fruto de su vientre ha terminado de destrozarla.

- ¿Te has puesto a pensar que el fruto de su vientre no es tan miserable como lo haces ver? ¿Qué es humano? ¿Qué como cualquier otro ha cometido errores? Uno grande, sí. Uno que aún está a tiempo para enmendar.

- Ella se ha ido – responde el humano con la voz apagada.

- No me refiero a ella, Changmin...sé que debes tener idea de cual fue su último deseo ¿me equivoco?

- ¿De qué sirve ya? – la voz se le quiebra, sus manos aprietan las sábanas y su alma se rompe por la falta de fe.

¿Qué más puede hacer sino?

¿Cómo podría pedirle a Dios que le brinde ese poquito que le hace tanta falta?

¿Cómo? , si sabe que su misericordia es algo a lo que él no puede aspirar siquiera.

Pero Jaejoong, es su ángel, y piensa diferente.

- ¿Para qué crees que serviría? Ella ha dejado su cuerpo aquí, pero eso no quiere decir que te haya abandonado Changmin. Me creas o no ella está allá arriba, te está viendo. Y ¿sabes? – el ángel coge el álbum olvidado en sus piernas y extrae de él una foto. Esa que hace un rato llamó su atención y se la muestra – este es el gesto de una persona llena de amor, y sí sé que han pasado muchas cosas desde la toma de esta fotografía hasta la fecha pero...algo como esto...es demasiado verdadero como para simplemente desaparecer.

Un par de lágrimas más deslizan por las mejillas tersas del humano. Necesita un abrazo que no tarda en serle entregado.

Se siente extraño después de haber soltado toda la verdad por primera vez...en voz alta...con más testigos que sólo su habitación.

Su pecho ha cerrado...no sabe cómo, pero lo siente después de todo acaba de hacerse la firme promesa de ir a visitar al señor de la fotografía...y de paso presentarle a su nuevo amigo.

Ese al que abraza como si la vida fuera írsele pronto.

Ese al que besa con desesperación y delicadeza.

Ese al que va desnudando sobre la cama.

Sí, ese ángel al que está a punto de corromper.

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