Remnants of the Soul

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Titulo: Remnants of the Soul
Autora: Tiffy_Sakura
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Lime
Extensión: Oneshot
Advertencia: Violacion
NA: Sé que esta…no es una historia digna de ganar, yo lo siento así, pero intenté lo más que pude creo que no debí haberme presionado tanto pero al final siento que es lo mejor que pude hacer, mejoraré con el tiempo el tema del Lemon, lo juro, por el momento todo lo que pude exprimir mi cerebro u.u

Sentía el dolor corroyendo cada poro de su cuerpo, cada espacio de su alma, las heridas sobre la ínfima superficie de su piel parecían nada, en comparación con la herida que se había producido en mitad de su alma, su esperanza su todo estaba roto mientras esa persona tras suyo reía como loco.
Su alma corrompida por la desilusión, por el dolor, por su ahora inexistencia.
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El día que lo había conocido y se había sentido terriblemente obsesionado por él;  era un día común de junio, el sol brillaba sobre sus cabezas y él en su vida de desobligado como de costumbre, bebiendo un jugo afuera de un lujoso restaurante del centro, pensando en trivialidades como en a donde iría esa noche, con quien se divertiría hoy, sería una chica o un chico, alto o bajo, delgado o alguien corpulento, quizá fueran dos.
Pero mientras pensaba en formas de cuerpos una ilusión divina apareció en su campo de vista, sonriendo como un ángel, sentándose cerca de su mesa, luciendo de manera irresistible a sus ojos unas largas piernas desnudas.
Tenía el rostro de un ángel, miraba hacia el menú con interés mientras en su mano reposaba un celular, tenía una figura estilizada en lo que podía calcular viéndolo solo de sentado, al mirarlo cualquier plan de ir a conquistar a alguien en la noche se fue al demonio, solo se imaginó a ese ser divino en su cama con esas endemoniadamente largas piernas amarradas a su cintura, pidiéndole por más.
Una sonrisa se dibujo en su rostro con la simple idea de tener a esa belleza a su lado esa noche, se levantó de su lugar, dejando olvidado su jugo de piña, se acercó a su mesa pero solo un poco antes llegó una chica, enana, a su parecer nada agraciada y se sentó al lado del divino ángel besando sus labios.
En ese momento, no supo cómo sentirse, porque la verdad era absolutamente estúpido que alguien tan burdo como esa mujer estuviera junto a alguien de la talla de ese chico, un ser divino en apariencia, más que cualquier otra persona que hubiera visto en sus años de vida, más que cualquiera que hubiera besado o con cualquiera que me hubiera acostado, él era de aquellas bellezas excepcionales en el mundo así como él.
Quizá sea una exageración narcisista de su parte pero él era quizá el único tan bello como aquel ser. Los vio largo rato, hablando, sonriendo, en realidad solo podía pensar en la persona que tenía tan cerca pero que le era tan distante, sus pensamientos se vieron interrumpidos por los gritos estridentes de esa chica, así descubrió que respondía al nombre de Changmin.
Lo vio por tanto tiempo que se aprendió la forma de su cara de tal forma que ya sabía hasta que partes de su piel se doblaban cuando sonreía, así comenzó un pequeño juego mental que le ayudo a tener una vaga idea de cuál sería su expresión cuando le llevara hasta la última escala de placer.
Sonrió con sorna cuando se imaginó a esa mujer que ahora besaba sin reparos a su objeto de deseo, viéndolos escandalizada mientras estaban en plena faena, se divirtió tanto con su imagen mental que su risa terminó por llamar la atención de la pareja que lo miraron como si estuviera loco, agarró su celular fingiendo que era algo proveniente de ahí, pero no pudo evitar cruzar mirada con ese chico, su mirada era penetrante como si con solo verle pudiera ver todo a través de él, sin sospechar nada.
Le guiñó el ojo descaradamente antes de que desviara la mirada y sus mejillas se tiñeron de un lindo rosado, su juego mental incrementó en lo que quedaba de la hora, hasta que la pareja se fue y tuvo la dicha de ver su cuerpo alejándose de manera seductora, con sus piernas brillando al sol y seduciéndolo a la distancia.
Pensó en él por el resto del día, sus planes con respecto a alguna salida y algún desahogo de media noche se frustraron instantáneamente pensando que nadie sería capaz de alcanzar la talla de Changmin, nadie llegaría a ser tan alto como él, nadie tendría su rostro, su sonrisa, sus piernas, nadie sería él y eso lo llevaba a resignarse, a no querer nada con nadie más que no fuera él.
Y eso fue su peor perdición.
Al día siguiente se descubrió pensando en una persona tan continuamente y con un deseo tan desenfrenado que terminó por perder la cabeza, mientras almorzaba solo en su enorme apartamento se puso a calcular cuántos Changmin podrían existir únicamente en Corea del Sur, sabía que con su nombre podrían haber muchos pero con esa cara muy pocos.
Pasó una agobiante semana pensando únicamente en donde volver a verlo y seducirlo para que terminara a su lado, no estaba acostumbrado a que lo rechazaran o a no conseguir algo que deseaba, siempre cualquiera, así fueran mujeres o hombres casados, con hijos, con una relación estable, quién sea, nadie se había resistido a él y ese Changmin no sería la excepción, pero para cuando llegó el siguiente sábado creyó que ya había podido olvidarse de él hasta que esa misma noche cuando pensaba únicamente en ir a un club y sacarse a ese ser de piernas largas de la cabeza con cualquier pobre imbécil que se abriera de piernas; lo vio, bebiendo una copa de ron en la barra charlando con un hombre apuesto que le revolvía los cabellos como un padre a su hijo, mientras reían y apuraban copas.
El chico que tenía casi sentado sobre sus piernas desapareció de su cabeza y únicamente pudo ver a Changmin riendo con amplitud mientras bebía.
No se dio cuenta ni cuando despachó al chico que se fue sin más y simplemente se dedicó a rondar cerca de su objetivo, viéndolo interactuar, hasta que vio cómo su acompañante se retiraba quizá al baño y solo la mirada de Changmin y su rostro sonrojado señalaba que estaba lo suficientemente tomado como para ceder a lo que sea.
Con su objetivo en la mira se sentó a su lado, mirándolo sin vergüenza con una mirada que denotaba coqueteo.
—Está ocupado…
— ¿Por tu amigo cierto? ¿Cuál es el problema de que ocupe su lugar solo un momento? ¿Ninguna verdad?
—…—Changmin soltó un suspiro, bebiendo nuevamente su copa de ron, tragando en seco, con una sonrisa lastimera en el rostro que Jaejoong no había visto
— ¿Mal de amores?
—Si…aunque a usted no debería importarle
—Estamos en un bar, con las copas de más, a veces un extraño es más de ayuda que cualquier amigo
—Podría tener razón…qué más da…no soy un personaje famoso del cual podría hacer burla en un periódico amarillista qué más da…
—Entonces di, quizá pueda ser de utilidad, me han roto muchas veces más cosas que solo el corazón…—Changmin sonrió con ironía y Jaejoong sintió sus deseos arder en su pecho con más fuerza
—La persona con la que salía por casi tres años y a la que estúpidamente pensaba pedirle matrimonio…esa…esa mujer me estuvo engañando…no tengo idea por cuanto tiempo, pero estoy casi seguro que fue desde el principio
Jaejoong frunció el ceño, recordando a la horrible mujer de cara pequeña y cabellos negros cortos, sonrisa pintada exageradamente, bajita y sin gracia, si antes pensaba que era ilógico que alguien como ella estuviera con la persona que hablaba con él, pues ahora pensaba que era una blasfemia el insinuar si quiera que le hubiera engañado, en su sano juicio siendo mujer y con alguien así a sus pies no lo dejaría por ningún desliz.
—Fue estúpida…
—Eso fue lo que yo dije…
—Alguien tan…tan como tú…ser engañado, es en verdad un pecado…—con descaro tomó su rostro con sus manos, el rostro que tanto había admirado y pensado al fin podía tocarlo y casi podía tocar en sus sueños la sensación de una noche con él, su piel suave y tersa
—No exagere…—con sutileza alejó su rostro de sus manos y apresuró otra copa
—No dejes que alguien que no vale la pena te haga pasar un mal rato, hay muchas personas en este mundo que pueden ser mejores que una pequeña embustera que no supo valorar algo que en verdad valía la pena. ¿No crees?
—Si…tienes razón…pero no tengo ganas de buscar a nadie…muchas gracias por el consejo, a estas alturas en verdad siento que puedo olvidar todo para mañana con todo lo que tomé…debo buscar a mi amigo…quizá ya este por acostarse con cualquiera, no quiero líos, solo deseo irme a casa. Adiós desconocido…—se despidió con una sonrisa y se metió entre la multitud, perdiéndose de vista.
Jaejoong estaba tan cerca pero a la vez tan lejos de cumplir con su cometido que sintió la rabia destilar por sus venas, sabía que sus señales al acariciar su rostro y mirarlo como él lo hizo eran obvias señales de coqueteo y sabía que él se había dado cuenta y que lo había rechazado de la manera más educada que pudo.
Pero ya lo había dicho.
A él nadie lo rechazaba, absolutamente nadie se podía librar de él cuando en verdad mostraba interés y Changmin por más hermoso que fuera no sería la excepción.
Cuando salió del club ya llevaba medio bar en las venas y solo se detuvo por miedo a terminar en el hospital por intoxicación etílica, al volver a casa se tiró en el sillón, riendo como desquiciado mientras recordaba a Changmin, su cabello, sus ojos, sus orejas, su nariz, sus labios, su sonrisa, su cuello, el ancho de sus hombros, los músculos de sus brazos, visibles a través de la camisa que llevaba puesta esa noche, la perfecta línea curvada de su cintura, su cadera, sus piernas, y la imagen divina que todo aquel ser formaba.
—Changmin…Changmin, a mí nadie me rechaza…a mí nadie me dice que no…y cuando me vuelvo insistente no hay nadie que pueda librarse de mí—comenzó a reír con más fuerza mientras imaginaba cosas, de cómo cruzarse por casualidad con él y tratarlo como a un viejo amigo o acorralarlo en algún lugar y mostrarle quién era él.
Era casi una tarea imposible dada la cantidad de habitantes únicamente en Seúl, la cantidad de lugares públicos y todo eso, sería una tremenda suerte el poder encontrar a Changmin así.
Pero aun así, sin saber de dónde sentía esa necesidad de atraer a Changmin hacia sí, traerlo y no soltarlo, sabía que sonaba estúpido el obsesionarse tanto por alguien que únicamente había visto dos veces y solo sentirse atraído por su cuerpo y rostro sin saber en realidad como era como persona.
Pero como decía un amigo que tuvo hace mucho, para estas cosas, el usualmente no piensa con la cabeza.
Como un completo imbécil durante casi tres semanas por las mañanas y tardes frecuentaba el café donde lo vio la primera vez y por las noches iba al mismo club donde lo vio, no importaba quién se acercara a él, cuan bello fuera, cuanto estuviera interesado en él ni nada, él solo buscaba a alguien y así le tomara mucho o poco tiempo lo conseguiría.
Una total locura, pero cuando esta te toca no hay vuelta atrás, quizá fuera consecuencia de la soledad que vivía a diario, siendo mantenido únicamente por el dinero de sus padres que tenían un gran conglomerado del cual él se desentendía por completo, quizá su soledad, sus amantes de una noche al fin habían hecho mella en él y una persona con una belleza que tocaba la locura había terminado por volverlo a él loco.
En verdad loco.
Pensando en que quizá subestimo el dolor de Changmin con respecto a la herida provocada por esa inmunda mujer no volvió a la cafetería y comenzó a frecuentar otra tras otras y así seguiría hasta encontrarlo, hasta descubrir al menos en qué trabajaba.
No tuvo mucha suerte desde luego, con las numerosas cafeterías en todo Seúl, para cuando ya habían pasado cuatro meses pensó que iba a volverse más loco de lo que estaba en media búsqueda pero como si fuera un mensaje del cielo, el periódico del domingo en la mañana, mientras lo hojeaba con desinterés lo vio, su sonrisa impresa en una página de periódico, en blanco y negro vio su fotografía junto al mismo chico con que lo vio en el club.
Aquel chico respondía al nombre de Jung Yunho, hijo de una familia poderosa que le había dado la posibilidad de abrir su propia empresa junto a su mejor amigo de infancia Shim Changmin, una empresa de turismo, basada en sus conocimientos de Corea y sus deseos de mostrarle a la gente del extranjero la belleza de Corea del Sur.
Su sonrisa no pudo ser más amplia, ya sabía dos cosas importantes, trabajaba en una nueva empresa de turismo y se apellidaba Shim, eso reducía a los miles de Changmin en Seúl a unos menos pero solo uno como él, su trabajo lo reducía más aun y ya era innecesario seguir frecuentando el mismo bar y todas las cafeterías que existían en Seúl.
Recortó la noticia del periódico y la pegó en su pared, memorizándose los datos hasta que al final terminó saberse el artículo de memoria, decidió no ir a buscarlo directamente, más bien conforme al tiempo los mismos periódicos le daban información sobre él.
En poco tiempo la empresa de turismo alcanzó un grado enorme de popularidad, monopolizando a la mayoría de los turistas extranjeros y haciendo alianzas con otras empresas de turismo que iban perdiendo por la existencia de la calificada como una de las mejores agencias de turismo.
Para los siguientes cuatro meses, en la página web de la agencia descubrió mucho más de Shim Changmin, para mediados de octubre tenía casi toda una pared con fotos de Changmin y recortes de periódico.
El Jaejoong de hace un tiempo ya no existía, el conquistador empedernido no existía más, seguía siendo igual de apuesto que siempre pero ya no se aprovechaba de ello con cualquiera, porque solo tenía un objetivo por cumplir, solo alguien por quién ir y aunque no fuera amor y solo fuera un insulsa obsesión él no dejaría ir a esa persona.
Para cuando llegó mediados de noviembre la agencia se volvió un conglomerado, uniendo no solo recorridos turísticos y esas  cosas, terminaron comprando dos hoteles importantes en las zonas turistas más visitadas en Corea y para ese entonces Jung Yunho y Shim Changmin eran los empresarios menores de treinta años más exitosos en tan poco tiempo, para colmo de males, no solo eran jóvenes, ricos e inteligentes, también eran apuestos y considerados los hombres más codiciados actualmente.
Jaejoong no podía entender porque seguía coleccionando recortes de periódicos, información de revistas de empresarios, porque su bandeja de favoritos estaba llena de artículos sobre Changmin, cuando ya tenía todas las armas para acercarse a él.
Al ser alguien con dinero y fama, para él era muy sencillo ser presentado directamente con él, simplemente mostrando un poco de interés en la empresa de su familia de la cual ahora estaba haciéndose cargo su hermana mayor, pero no lo hacía, seguía indagando en los lugares más estúpidos sobre él, era como un mantra mirar los periódicos y buscar una imagen suya.
Para cuando empezó el nuevo año creía que sería imposible presentarse frente a él y hacer algo, pero entonces decidió tener una especie de contacto más indirecto que otra cosa con él, fue cosa de buscar un poco en la guía telefónica y sin saber cómo dio con el número exacto de Shim Changmin, pudo saberlo porque cuando contestó era  la misma vos que le dijo que su novia de tres años lo había engañado, débil y gastada, de seguro había bebido.
¿Diga?
— ¿Shim Changmin?
Si…él habla…—no dijo nada más, únicamente sonrió con sorna y colgó el teléfono, escribió el número y lo pegó junto al teléfono para no olvidarlo nunca y solo bastó una noche para que ni el papel sirviera y tuviera su número gravado en la memoria.
Una llamada sagrada a media noche, en la cual solo dejaba que Changmin blasfemara desde el otro lado del teléfono, eso le daba el consuelo de escuchar su vos todos los días, imaginando que esa vos gritaba su nombre perdido entre una nube de vapor.
Un mes así y no necesitó más para empezar a trazar un plan, un plan del cual ni bien terminara de realizarse terminaría por lograr que Shim Changmin el ahora empresario cayera en su telaraña, una larga he irrompible telaraña que no lo soltaría sino hasta que él lo quisiera y eso al paso que iba sería nunca.
Cada vez que lo veía, en alguna revista y un periódico o donde sea una sonrisa macabra se apoderaba de sus rostro y su mente era únicamente capaz de trazar el plan que tenía como unas cien veces más, casi podía sentir en medio de la obscuridad, mientras su único consuelo era una botella de alcohol y su imaginación, su piel, sentía todavía bajo sus manos la tibia piel de Changmin, podía casi sentir su cuerpo sobre sí mismo y eso únicamente conseguía que su desesperación diaria aumentara en gran manera.
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Revisó los papeles una vez más, con una sonrisa medio escueta en los labios mientras Yunho hablaba sin parar a su lado, hasta que al parecer su cerebro al fin entró en funcionamiento y se dio cuenta de la cara que traía su amigo, un rostro preocupado que dado los últimos días no tenía sentido.
— ¿Qué pasa Minnie? —Changmin soltó un suspiro y miró a Yunho
—SunHye…algo…algo me dice que algo anda mal entre nosotros
— ¿Cómo que mal? Hace solo dos días compraste un anillo para pedirle matrimonio—Changmin volvió a suspirar y entonces Yunho se preocupó, el hecho de que conociera a Changmin desde que iban al jardín de niños le hacía comprender por completo cada uno de los gestos y acciones de Changmin. En este caso los suspiros eran realmente preocupantes en alguien como lo era su amigo
—Le dije que saliéramos hoy por la noche…para tener listo todo, pero me dijo que vería si tenía tiempo, que tenía algo de trabajo, para no preocuparla mucho con la salida frustrada decidí invitarla a almorzar, me aparecí en su trabajo…Yunho…ella ya no está trabajando ahí
— ¿Eh?
—La encargada me dijo que hace un mes que no trabaja ahí…presentó su renuncia…
—Y eso…
—No sé, pero algo malo quiere decir, intenté llamarla hace rato pero su teléfono suena ocupado—Yunho frunció el ceño
—No tenemos mucho que hacer ahora. ¿Verdad? —Changmin miró su computadora y algunas carpetas que tenía sobre el escritorio, ya había terminado todo y dado que no tenían nada más que hacer Yunho había ido a su oficina a charlar
—No…
—Pues bien, vamos a casa de SunHye a ver qué pasa, si renuncio no debe estar haciendo nada ahora. ¿No crees? —Changmin cabeceó un poco pero al final, como siempre Yunho terminó por convencerlo y en menos de veinte minutos estaba en el auto de Yunho con los audífonos puestos escuchando una canción que le hizo crear una desastrosa situación en su mente en la que imaginaba a SunHye besando a un hombre sin rostro.
Cuando llegaron Yunho lo dejó ir solo, no tenía muchas ganas de hablar con Yunho mientras estaba con SunHye pero se arrepintió inmediatamente cuando vio a SunHye en administración, tomada de la mano con un hombre mucho más viejo que él.
—S-SunHye…—murmuró apenas, la aludida lo miró con los ojos completamente abiertos, temblando como una pluma, el hombre mayor lo recorrió con la mirada, tenía un rostro serio y profundo, causaba un poco de miedo.
— ¿Desea algo de mi prometida? —preguntó el hombre, con una vos gruesa molesta, Changmin sintió su pulso acelerarse, sentía el corazón latiéndole en la boca
—Changmin…lo siento yo…—SunHye se tapó la boca con las manos, temblando ligeramente mientras lo miraba temerosa, también al hombre que estaba a su lado, entonces Changmin lo recordó, ese hombre…ese hombre lo había visto muchas veces cuando fue a visitar a SunHye a su trabajo, ella siempre decía que era un cliente frecuente, incluso antes de que se conocieran, pero ahora que lo analizaba en un lugar como el que trabajaba SunHye no tenía sentido que un hombre fuera tantas veces a la semana.
Sonrió, como si la situación le pareciera divertida, como si no le molestara y estuviera gozando inmensamente de la situación, se acercó dos pasos a SunHye y acarició su rostro, como si fuera una niña pequeña que había cometido un error.
—No te preocupes SunHye…al final caerás por tu propio peso…ah por cierto señor…—el hombre lo miró ceñudo—Cuídese de esa arpía...creo que nos ha estado engañando a los dos o quizá yo soy aquí el único imbécil que creyó en ella por tres años de relación—no esperó a que el hombre dijera algo, solamente se dirigió a la puerta con calma, calculando cada paso, sintiendo como si fuera a colapsar en cualquier momento, aunque se sintió un poco mejor cuando antes de salir escuchó la vos del hombre.
— ¿Qué quiere decir con tres años SunHye? ¿Tres años qué?
Llegó al auto de Yunho y se ubicó en el lugar que había dejado hace solo dos minutos.
— ¿Qué pasó? —preguntó el mayor, buscando respuesta en su rostro, pero Changmin solo murmuró un débil ‘no quiero hablar de ello ahora’ y se puso los audífonos, tarareando una vieja canción de apocalyptica y Adam Gontier, hasta que sin notarlo él mismo si quiera comenzó a cantarla en vos alta, llamando la atención de Yunho.
—I Try to make you see my side
I'm Always trying to stay in line
But your eyes see right through
Thats all they do

I'm getting buried in this place
I've got no room your in my face
Don't say anything just go away

If you were dead or still alive
I don't care
I don't care
Just go and leave this all behind
I don't care
I don't care


—Changmin…—Yunho soltó un pesado suspiro, sacándole los audífonos de golpe a Changmin que lo miraba de manera perdida— ¿Qué pasó?

—Esa…esa…esa estúpida me estuvo engañando, va a casarse con un anciano decrépito…quizá me ha estado viendo la cara por años…quizá siempre…—Yunho soltó otro suspiro y vio el lugar donde habían parado, ya era algo tarde, la obscuridad ya era total y la brillante luz del club que había al frente solo dejó cabida a una simple opción

—Pues bien, cuéntame todo…pero tomemos una copa mientras, dicen que el alcohol ayuda a olvidar, comprobemos eso…—Yunho lo jaló del brazo hasta dentro del lugar, Changmin tenía un rostro perdido y sonreía como de costumbre como si hablar de un engaño de una mujer que amas fuera algo divertido, Yunho sabía que Changmin no era de aquellos que se mostraba triste con facilidad, no dejaba ver nunca sus lágrimas pero sabía que en el fondo era alguien muy débil, alguien que se rompía con facilidad que aguantaba con todas sus fuerzas para no mostrar su frágil corazón a los ojos de personas que irían a lastimarlo.

Acarició su cabeza varias veces, como si fuera el padre que perdió cuando tenía solo seis años, sonrió como si con su sonrisa pudiera hacer de cuenta que era solo una vieja anécdota.

Cuando las copas aumentaron se dio cuenta que Changmin no cambiaba de actitud, que no le brillaban los ojos, dispuesto a tirar su pena en lágrimas, ni borracho podía quitarle lo orgulloso, lo sabía pero no podía hacer nada más al respecto.

—Ahora vuelvo…—Yunho fue a mojarse un poco la cara, el alcohol ya le caía pesado, dejó a Changmin solo con su copa de ron escoses en la mano mirando a la nada, sonriendo en lugar de llorar o mostrarse triste o deprimido.

Un extraño se sentó a su lado, Changmin mantuvo su sonrisa, las personas eran tan predecibles a veces.

—Está ocupado…—dijo con un deje de desprecio y molestia, no quería ser grosero pero las intenciones de ese sujeto eran obvias desde el primer momento.

— ¿Por tu amigo cierto? ¿Cuál es el problema de que ocupe su lugar solo un momento? ¿Ninguna verdad?

—…—Changmin soltó un suspiro, bebiendo nuevamente su copa de ron, tragando en seco, con una sonrisa que denotó un poco su tristeza interior

— ¿Mal de amores?

—Si…aunque a usted no debería importarle

—Estamos en un bar, con las copas de más, a veces un extraño es más de ayuda que cualquier amigo

—Podría tener razón…qué más da…no soy un personaje famoso del cual podría hacer burla en un periódico amarillista…

—Entonces di, quizá pueda ser de utilidad, me han roto muchas veces más cosas que solo el corazón…—Changmin sonrió con ironía, a veces la gente era tan desesperada pero en realidad a él no le molestaba mucho, solo necesitaba desahogarse de alguna manera, que no fuera llorando

—La persona con la que salía por casi tres años y a la que estúpidamente pensaba pedirle matrimonio…esa…esa mujer me estuvo engañando…no tengo idea por cuanto tiempo, pero estoy casi seguro que fue desde el principio

Soltó todo así de simple, como con Yunho, no le importaba quién fuera, que rostro tenía ni nada, solo soltó eso como si nada, esperando quizá una llamita de luz de consuelo en la voz de ese extraño.

—Fue estúpida…—soltó el extraño, con una sonrisa que  no dejaba a pensar en buenas intenciones

—Eso fue lo que yo dije…

—Alguien tan…tan como tú…ser engañado, es en verdad un pecado…—Changmin saltó un poco en su lugar cuando sintió las frías manos de esa persona sobre su rostro, acariciando sus mejillas con sus pulgares, Changmin casi se rio de su descaro

—No exagere…—con sutileza alejó su rostro de sus manos y apresuró otra copa de ron, que le quemó la garganta

—No dejes que alguien que no vale la pena te haga pasar un mal rato, hay muchas personas en este mundo que pueden ser mejores que una pequeña embustera que no supo valorar algo que en verdad valía la pena. ¿No crees? —Changmin asintió con tranquilidad

—Si…tienes razón…pero no tengo ganas de buscar a nadie…muchas gracias por el consejo, a estas alturas en verdad siento que puedo olvidar todo para mañana con todo lo que tomé…debo buscar a mi amigo…quizá ya este por acostarse con cualquiera, no quiero líos, solo deseo irme a casa. Adiós desconocido…—se despidió con una sonrisa algo escueta y falsa, caminó por entre la gente hasta salir, apoyándose en el auto de Yunho, esperando a que este apareciera.

— ¿Dónde te habías metido? —preguntó con brusquedad cuando Yunho apareció, él le sonrió

—Fui al baño y te vi bien acompañado así que me fui a bailar, ya juraba que ibas a quitarte el clavo al menos una noche hasta que vi al pobre solo

—Sabes que no soy de esos que solo desean quitarse el clavo con cualquiera…tu tomaste poco, llévame a casa…—Yunho asintió, Changmin no dijo nada durante todo el camino, solo se dedicó a mirar las luces de la ciudad a través de la ventana, pensando en nada, Yunho tampoco dijo nada y para él era incluso mejor, no quería palabras ahora, no cuando pensaba únicamente en traiciones y un corazón roto.

Cuando se tiró en su cama a dormir tres horas después sintió que iba a llorar, fue como si soñara que se ahogaba en lágrimas pero cuando se dio cuenta no había derramado ni una gota, para alguien como él, llorar era algo demasiado aparte algo que casi había olvidado, quizá tomó para sí mismo muy seria la promesa que le hizo a su madre cuando su padre murió.

Hasta ahora él en realidad no sabía que había sucedido en verdad con respecto a su padre, pero sabía que antes incluso de morir su madre había sufrido mucho por su culpa, por ello frente a la tumba del hombre que le dio la vida y mirando al hermoso rostro de su madre prometió no llorar.
Y hasta ahora veinte años después no lo había hecho, muchas veces sintió que se desmoronaría, como cuando su madre murió cuando apenas estaba en último año de secundaria, pero no lloró, hasta ahora no había derramado ni una lágrima por más dolor que tuviera y casi sentía innecesario tener lacrimales si solo le servían para refrescar sus ojos.

Solamente se dejó abrazar por el sueño y cayó dormido, con la ropa puesta y el alcohol impregnado en él.

A la mañana siguiente continuó con su vida, como si jamás hubiera conocido a Cho SunHye, como si nunca hubiera sucedido, como si no hubiera pensado en pedirle matrimonio ni nada, simplemente la enterró en su memoria, continuando, pensando en nuevos proyectos para su vida, quizá viajar, mudarse, hacer algo más… entonces cuatro días después Yunho entró con una sonrisa enorme en su rostro, colocándole una carpeta en frente.

— ¿Y esto? —Yunho le indicó con la mano que la abriera, Changmin soltó un suspiro y abrió la carpeta leyendo en cinco minutos todo el contenido, cuando terminó no pudo más que mirarlo como si tuviera tres ojos en lugar de dos— ¿Qué significa?

— ¿Acaso no sabes leer?

—Si la entiendo idiota, pero creí que tus padres no dejarían que abrieras tu propia empresa…ellos…

—Ellos querían que trabajara en el negocio familiar pero ya que mi hermana desea ese puesto me dejaron hacerlo, aceptaron el proyecto antes de ayer

— ¿Y ahora me lo dices?

—Con lo de SunHye no creí que estuvieras para esto, pero viendo que no te afectó mucho es mejor, además mis padres me ayudaron y consiguieron el lugar apropiado para empezar a trabajar en orden la siguiente semana

— ¿La siguiente semana? ¿Y los permisos y…?

—Papá tiene muchos contactos, todo está en trámite, solo tenemos una reunión el viernes por la mañana con el abogado para firmar y otras formalidades y estamos listos para empezar

—Dijiste que tu padre no se metería en esto

—Eso fue cuando pensaba hacerlo a espaldas suyas pero ahora que es de frente, él mismo se ofreció a hacerlo. ¿Qué más puedo pedir? Así nos ahorró cinco meses de papeleo y formalidades…en verdad lo reduje a solo cinco días—Changmin sonrió, correspondiendo a la alegría de Yunho.

Solo dos semanas después su primera empresa en compañía de su mejor amigo de infancia inició, con una escandalosa entrevista por parte de reporteros que estaban sorprendidos del progreso del famoso heredero de la fortuna Jung y su propia empresa, termino saliendo en todas las fotos y con un dolor de cabeza al final del día.

Para cuando se dio cuenta estaban comprando un hotel en Jejú y tenían sucursales en casi toda Corea del sur, para él el tiempo había pasado volando como si nada, ocupado como estaba no tenía nada más en que pensar que en el trabajo, la comida y el sueño.

Y cuando se dio cuenta SunHye era solamente un mal sueño muy perdido en su memoria, ya habían pasado muchas cosas para él y el recordarla era como recordar a alguien que habías visto en la calle, alguien que no significaba nada pero que se te hacía familiar.

Cuando lo notó supo que estaba listo para meterse en cualquier desliz de una noche, divertirse o cualquier cosa, porque no se sentía atado de ninguna manera al recuerdo de alguien que le había roto el corazón.

Pensó en ir a clubes y fiestas con Yunho para conocer a alguien siquiera para pasar el rato pero su plan terminó por frustrarse cuando descubrió que no le apetecía, disfrutaba de beber con amigos y todo eso, pero en otro sentido prefería hacerlo en casa, tranquilo, sin tener que preocuparse sobre qué pasaría en caso de que se emborrachara hasta perderse y no recordara donde vive, en ese sentido prefería quedarse en casa.

Esa noche bebió un poco de Soju en casa, pensando en que podría dormir hasta tarde al día siguiente, cuando pretendía dormir sonó el teléfono perturbando sus pensamientos.

— ¿Diga?

— ¿Shim Changmin?

—Si…él habla…—al otro lado de la línea nadie le contestó, solo escuchó una suave respiración y luego la llamada se cortó—Puto loco…—murmuró medio borracho medio sobrio, caminando a tumbos hasta su habitación donde se tiro de panza y sin importarle el frío ni nada se quedó dormido.

Al día siguiente durmió hasta las diez y luego salió como de costumbre, el día pasó tranquilo hasta que llegó la media noche mientras veía una comedia romántica que para ser sinceros le aburría a muerte pero como no había nada mejor en la tele se la quedó viendo. Justo cuando su reloj sonó con un pequeño bip el teléfono sonó.

— ¿Diga? —nadie le contestó de la otra línea, frunció el ceño, siguió insistiendo pero nadie le contestó, termino por insultar a quien quiera que fuera el imbécil al otro lado de la línea y colgó furioso, terminó renegando como hasta las dos de la madrugada sobre los imbéciles que llamaban solo para hacerse la burla de gente de bien.

La semana transcurrió como de costumbre, con su trabajo, la alegría de estar tan ocupado que no tenía tiempo para nada más, en realidad a veces Yunho le consideraba un adicto al trabajo pero para él era el simple empeño que tenía con respecto a sus responsabilidades.

Lo único diferente fue que cada noche a la media noche ese imbécil seguía con la manía de llamarlo sin hablarle, hasta ya se había cansado de insultar al tipo un mes después.

Pero después hasta la rabia se le olvidó cuando Yunho le dio la noticia que iban a comprar un hotel en Busan y otro en Jinan más la inversión de un Japonés para hacer que la empresa de turismo no se viera únicamente enfocada en Corea del Sur, si no que se extendiera por toda Asia, resaltando las maravillas del continente Asiático a América, Oceanía y Europa.

La inversión se aprobó sin inconvenientes y tuvieron una gran recepción donde irían muchos de los más importantes empresarios no solo de corea sino también de Hong Kong, Japón y curiosamente algunos europeos.

Cuando la fiesta se habilito Changmin se dio cuenta que estaba divirtiéndose demasiado como para arruinarlo he irse a casa, pero cuando se cansó y se sentó en la barra alguien se le acercó, temprano los habían presentado, era el hijo de una ex miss Corea que se había destacado después de su reinado por su trabajo como actriz y había conseguido una gran cantidad de dinero e invertía en numerosas empresas.

— ¿Por qué aquí cuando todos se están divirtiendo? —le pregunto con una afable sonrisa, Changmin correspondió a la sonrisa, bebiendo un poco más de la piña colada que tenía en manos

—Me cansé de bailar, por lo que veo tú tienes mucha habilidad para eso, yo no y estoy cansado—Junsu sonrió, apoyando los codos en la barra mientras lo miraba

—Pensé que alguien como tú de seguro tenía novia o algo, no eres feo, eres un gran empresario…

—Novia…—soltó una carcajada, quizá provocada por el alcohol que iba ingiriendo desde las ocho de la noche hasta ahora casi media noche—No, me olvidé de compromisos desde que descubrí que a la mujer que iba pedirle matrimonio me había engañado por toda nuestra relación, peor aún por un hombre que tranquilamente podría ser su padre

—Lo siento…

—No te disculpes, después de todo ya la olvidé y soy feliz como estoy—Junsu sonrió, compartieron juntos un par de copas y se internaron en una amplia conversación que para la una de la mañana había terminado por volverse muy íntima, la mayoría de los presentes eran jóvenes y casi todos pasados de copas.

Las cosas estaban avanzando entre ellos incluso más que como una relación de amigos instantáneos.

— ¿En serio no has estado con nadie en todo ese tiempo?

—Soy alguien que respeta una relación, más aun cuando planeas en algún momento casarte con esa persona…

—Vaya…—Changmin rio alto, Junsu lo acompañó, la canción cambió a una tranquila la mayoría bailaban en parejas y otros se habían amontonado en la barra, cansados de tanto moverse—Me encanta esa canción…

— ¿En serio? A mí también…—ambos sonrieron y comenzaron a cantar la canción juntos, pasado unos minutos cantando hasta que la balada terminó y ninguno supo como pero terminaron besándose al comienzo de la siguiente canción.

Para Changmin no había ningún inconveniente con eso y si para él no había problema para Junsu aún más; el problema residía en unos ojos felinos que los miraban fijamente en una esquina del salón, los miraba tan fijamente que si las miradas lograran atravesar a alguien ambos estarían ya hasta divididos en dos, pasadas seis baladas y besos constantes desaparecieron del salón y Jaejoong si antes estaba loco ahora en verdad era un psicópata, su plan estaba a nada de cumplirse pero un estúpido le jugo chueco y terminó por meterse con lo que le pertenecía.

Y nadie se metía con lo que a Jaejoong le pertenecía, Changmin la pagaría muy caro, demasiado caro.

Él únicamente deseaba tenerlo en sus brazos y hacerle feliz, pero él solo buscaba su perjuicio, traicionándolo de esa manera.

La locura en él había tocado un punto crítico, por todos esos meses se había conformado con sus insultos a la nada y su típica manera de contestar el teléfono, se había conformado con su propia imaginación, viéndolo solo en sueños entregarse plenamente a él.

Pero ahora esto se reducía a cero piedad con quién había tenido el valor de rechazarlo a él y no esa persona, que juzgando su apariencia era lindo pero por favor, las personas habían hablado de sí mismo siempre como una persona inhumanamente hermosa, más que cualquiera.

Quizá ahí estaba otra cosa que afecto a su personalidad, la gente siempre lo había tomado en cuenta únicamente por su apariencia y en alguna época en su adolescencia había odiado su cara porque las personas que él esperaba lo quisieran por lo que era por dentro no le habían tomado importancia real, al menos no a sus sentimientos o pensamientos y él solo ansiaba a alguien que no lo quisiera por su apariencia.

Quizá, el que Changmin le rechazara le había hecho pensar que quizá sería la única persona que podría amarlo por lo que es y no por su apariencia.

Quizá…solo quizá.

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La presencia de Kim Junsu en la vida de su Changmin se había vuelto un completo fastidio, desde esa estúpida noche Jaejoong ya no pudo perder de vista a Changmin, lo seguía a donde fuera, a su trabajo, a casa a sus carreras mañaneras, a donde fuera, no importaba donde.

Lo había visto desde esa vez, tantas veces con Kim Junsu que estaba empezando a volverse un parasito en su vida, una molestia insoportable que pasaba gran parte de su tiempo libre metido en el apartamento de su Changmin por supuesto con su Changmin.

El solo imaginar que podrían estar haciendo solos le llenaba de rabia, solamente quería hacerle desaparecer, eliminarlo y no dejar que se acercara ni muerto a Changmin y estaba seguro de que lo lograría sin necesidad de absolutamente nada.

Su oportunidad llegó junto a un viaje de Changmin por dos semanas a Hong Kong junto a Yunho.
Solo necesitó un poco de su influencia y su cara para obtener su fecha de retorno y la ayuda de un necesitado empleado del servicio de manejo de equipaje en el aeropuerto para estar preparado.

El 28 de junio el día en que Changmin llegaría solo por un ‘incidente’ con los pasajes de Yunho llegó rápidamente y Jaejoong casi no podía más con su propia expectación a lo que después sucedería, su hermoso ‘ángel’ como lo había llamado hasta ahora al fin estaría en sus brazos y podría saciar el fuego que ardía en su interior, quizá lo heriría pero al final estaría solo con él, sería solo suyo y después de eso en su mente solo quedaba la eternidad.

Sonrió cuando el encargado del equipaje que había sobornado le dio la señal de que el equipaje estaba siendo bajado e iba a ir a buscar el de Changmin, caminó por el aeropuerto viendo a través de la enorme pared de cristal como Changmin comenzaba a elevar las manos en molestia por la pérdida de su maleta, cuando vio que ponía sus manos en su cintura y negaba varias veces con su cabeza sintió una mano en su hombro.

—L-La maleta…y-ya la movilizo a su auto o…

—Yo la llevaré…—dijo con una sonrisa, viendo al desgarbado jovencito que sonrió débilmente, entregándole la maleta y una bolsa de plástico.

Volvió a su auto con una enorme sonrisa, acomodó sus cosas y vio como Changmin salía cargado con solo una de las maletas de las dos que había cargado en Hong Kong, tomó un taxi y lo siguió hasta que llegó a su casa y luego se dirigió a la suya.

Ni bien llegó se dedicó a forzar el candado de la maleta para luego sacar su contenido, viendo cada prenda como si fuera un pedazo de cielo, aspirando su aroma, su perfume impregnado en cada prenda, ahora se sentía más que nunca cerca de él, ese día llamó más temprano, se molestó al oír la voz de Kim Junsu y colgó, repitió la llamada más tarde.

— ¿Diga?

—Espera por mí, Changmin…—dijo simplemente, colgando al instante, mientras apretaba con fuerza una de sus camisetas, la misma con la que le había visto la primera vez.

Sonrió con sorna y luego tomó la bolsa de plástico que ese pobre idiota le había dado, en él había un uniforme característico de trabajadores del aeropuerto, más una hoja de información sobre lo que debía decir cuando llamara a Changmin para decirle que iría a entregarle su equipaje.

Esperó al siguiente día afuera de su apartamento, de manera extraña había comenzado a llover a cantaros ese día, se había asegurado de mantener alejado a Kim Junsu en lo que él estaba con Changmin, también se había encargado de Jung Yunho, quizá estaba ahora recién en Icheon y con pocas posibilidades de salvar a Changmin de él.

Nadie lo salvaría.

Sería solo cuestión de que pusiera una mano sobre él y no habría poder en la tierra que hiciera que lo dejara ir de su lado, no habría nada ni nadie, ni el mismo Dios lo alejaría de él.

¿Diga?

— ¿Es usted el señor…Shim Changmin?

— ¿Si?

—Hablo de parte de Korean Air la empresa encargada de su vuelo a Hong Kong

Si… ¿Encontraron mi maleta?

—Justamente, deseaba preguntarle si usted vendrá por ella a la sucursal en Seúl o es mejor que la empresa le entregue personalmente su equipaje

Prefiero que me la entreguen hoy. ¿A qué hora estarán aquí?

—En veinte minutos, no demoraremos en llegar, gracias por su comprensión

—Gracias a ustedes—Jaejoong sonrió ampliamente mientras se miraba en el espejo retrovisor del auto, no le gustaba mucho el uniforme pero si así era la única manera no tenía de otra.

Sonrió mientras acomodaba bien la horrible chaqueta gris sobre sus hombros, contó cronométricamente los minutos y bajó del auto, con la maleta a rastras y entró en el edificio, sonriendo ampliamente cuando vio al administrador.

— ¿A quién busca?

—Vengo de parte de Korean Air para entregar el equipaje que se extravió del joven…si Shim Changmin

—Ah sí, recibí la notificación, por favor vaya al piso seis, departamento seiscientos dos, ese es el departamento de Shim Changmin

—Muchas gracias…—con la sonrisa sin borrársele de su rostro subió al piso indicado y se dirigió al departamento, tocando el timbre tres veces seguidas, escuchó con atención los pasos perezosos de Changmin hacia la puerta.

Cuando le abrió no pudo reprimir una sonrisa, aun con un atuendo tan simple y hogareño no podía dejar de verse hermoso, de ser hermoso.

—Buenas tardes…vengo de parte de…

—Sí, muchas gracias...—Jaejoong sonrió un poco más y pasó la maleta delante de él.

—Debe firmar unos formularios…por el reclamo que hizo y el recibo de la maleta…

—Claro. ¿Dónde debo firmar? —Changmin movió la maleta a un costado de la puerta y se paró frente a él, Jaejoong sonrió entregándole la pluma que había comprobado… no escribía.

—Firme en esta línea, en el costado de la hoja y…—Changmin tomó la pluma y comenzó a pretender escribir pero solo trazó una pequeña marca azul y la pluma ya no escribía—Oh lo siento…creo que dejé mi otra pluma en el auto…

—No se preocupe, yo debo tener una por aquí, entra…—Jaejoong sonrió más ampliamente, cerró la puerta a su espalda, dejó la carpeta que tenía en mano a un costado y sacó una gruesa cuerda de su bolsillo, escondiéndola en su espalda—No, no las dejé aquí, ahora vuelvo—Changmin se metió en un pasillo, Jaejoong se quitó la gorra, dejándola sobre la carpeta y desenredó la cuerda, se paró junto al pasillo donde escuchó claramente los pasos de Changmin de vuelta.

— ¿Dónde se fue? —Solo tomó tres segundos tomar por sorpresa a Changmin, utilizando su fuerza para tirarlo al piso amarrando con fuerza sus manos tras su espalda.

—I’ll always be waiting for you…so you know how much I need you, but you never even see me, do you…—Comenzó a cantar, apretando sus muñecas con fuerza mientras se dedicaba a ver a Changmin pataleando bajo su cuerpo—Nadie podrá salvarte…ahora que te tengo, no hay nadie con el poder de quitarte de mi lado

— ¡¡¡Suéltame!!!

—And is This is my final chance of getting you

Changmin siguió pataleando sin mucho éxito, sintiendo únicamente como ese desconocido acariciaba suavemente sus brazos, con cuidado, contrario a como le amarró las manos

— ¿Qué quieres de mí? ¿Dinero?

—Por favor, no soy alguien que necesite de dinero. Solo te necesito a ti—Changmin se detuvo un momento intentando calmar sus pensamientos mientras el extraño tras suyo comenzaba a jalonear de su camiseta, sintió el calor del cuerpo ajeno quemándole la piel, calentando la suya, pero a la vez sintiéndola tan fría que se le entumecían los músculos, continuó gritando, pidiendo que lo soltara, que lo dejara en paz, pero él no hacía caso, seguía cantando, mientras lentamente, de una manera tan dolorosa como tortuosa le desvestía—And on and on from the momento I wake to the momento I sleep. I’ll be there by you side…

—Suéltame…por favor…—susurró mientras sentía un calor extraño bajo sus parpados, esa persona siguió cantando, continuó con su tarea hasta que tuvo su camiseta atorada en sus brazos y su ropa se reducía a los calcetines que también terminó por quitárselos

—Just you try and stop me…I’ll be waiting in line, just to see if you can—El calor del cuerpo ajeno empezó a quemarle la piel, sentía su corazón latir en su boca, la desesperación naciendo desde lo más profundo de él mientras sentía los besos que eran repartidos en su espalda, la lengua de ese maldito recorriendo su piel.

—Por favor…suéltame…

— ¿Crees que voy a hacerlo? ¿Después de que me rechazaste, pero fácilmente te fuiste con ese idiota de Kim Junsu? ¿Eres consciente si quiera de todo lo que he hecho por esta oportunidad?, ya es poco más de un año desde que te vi y no has salido de mi cabeza. ¿Por qué? Eso quiero que tu cuerpo me lo responda, todos esos sueños húmedos que terminé teniendo contigo por más de un año, quiero que se hagan realidad…así grites, pagaras el haberme traicionado con ese estúpido, haberme rechazado por alguien tan burdo como esa estúpida que tenías por novia, por haberme ignorado y no mirarme…

—Por favor suéltame…no era mi intención yo…—Su cuerpo fue dado vuelta bruscamente sobre el fino piso flotante de madera, no tuvo tiempo si quiera de ver a su agresor cuando una fuerte mano golpeó contra su mejilla, partiéndole el labio al instante

—Eres tan hermoso…hasta el color de tu sangre es tan bella…—se acercó a él y Changmin entonces pudo reconocerlo, intentó detenerlo pero no pudo, sus labios estaban pegados a los suyos, besándolos con brusquedad, abriendo más incluso la herida que había provocado él mismo con su mano, sorbió de su boca como si esta pudiera proveerle de algo valioso, tocó su cuerpo con brusquedad, sus manos recorriendo un camino desde su cintura hasta sus rodillas mientras seguía cantando esa canción, las mismas palabras como un mantra mientras sus manos recorrían su cuerpo y sus labios dejaban su boca para continuar con su cuerpo, con cada rincón que podía alcanzar.

Dejo de hacer fuerza, de intentar detenerlo, porque sabía que como estaba no podría.

El calor bajo sus parpados incrementó y luego sintió ese calor deslizándose por sus mejillas, por todo su rostro, la humedad llenándolo.

Estaba llorando, no sabía si en expectativa de lo que sabía iba a ocurrirle a continuación o simplemente por los recuerdos que habían venido a su cabeza, todos los momentos tristes que inundaron su vida desde que su padre murió y no se permitió llorar, cada raspón cuando jugaba fútbol, cada insulto, cada herida, la muerte de su madre, la traición de SunHye, todo, se acumuló en su pecho y las lágrimas surgieron como si nada, con tanta facilidad que lo creyó imposible.

Jaejoong disfrutaba por su parte, besando el cuerpo que tanto había anhelado por tanto tiempo.

Como lo había imaginado, al igual que su rostro la piel de su cuerpo era igualmente tersa y suave, sus manos buscaban dejar tatuada en su piel sus caricias y sus labios dejaban marcas en cada espacio que disfrutaba cada vez con mayor intensidad, podía sentir su propia excitación presionando dentro de los horribles pantalones grises que traía puestos, mientras besaba más a Changmin.

—La primera vez que te vi…supe que terminaríamos así, así no correspondas mis besos ahora lo harás después, compartirás mi pasión y entenderás porque siento esto por ti…—Changmin soltó un pequeño sollozo cuando vio sus piernas abrirse para acoger entre ellas a ese sujeto que lo observaba con una mirada descolocada, como la de alguien que no sabe dónde se encuentra o qué es lo que hace, una mirada preocupante pero que a estas alturas ya no podía importarle.

—Por favor…—susurró apenas, viendo cómo se quitaba la camisa y mostraba un cuerpo bien formado. Él no hizo caso a su súplica pero mostro algo de compasión, acariciándole la mejilla y secando un poco de sus lágrimas.

—And is This is my final chance of getting you, and on and on from the moment I wake to the moment I sleep…

Changmin dejó  de oír nada, solo escuchaba en su cabeza el llanto de su madre cuando era pequeño, escuchaba los reclamos de la gente, el rechazo, la traición, el sonido empeoró cuando algo largo se introdujo en él, produciéndole una fuerte punzada por todo el cuerpo que lo hizo gritar con fuerza.

—Si te sientes así solo con un dedo…tranquilo, seré amable—Changmin volteó el rostro…recordando donde había visto ese rostro, recordando que él no podía ser ningún trabajador de aeropuerto cuando él mismo lo había visto en la recepción que tuvieron hace un tiempo, cuando conoció a Junsu. Esto había sido fríamente calculado, quizá el problema con el vuelo de Yunho estaba relacionado con eso, la desaparición de su maleta y la aparición de ese sujeto en el umbral de su puerta.

Un segundo dedo lo perforó con fuerza, sacándole otro grito, se revolvió por instinto intentando sacar a la fuerza de su interior esos dolorosos intrusos.

Pero el otro no lo dejó, en lugar de ello lo metió un tercer dedo en su interior, provocando un dolor tan grande en su cuerpo que se sentía casi totalmente incapacitado para moverse si quiera un poco.

—Tranquilo…—Jaejoong besó sus labios con una ternura inexistente mientras retiraba sus dedos del lacerado lugar, Changmin tembló, sollozando con todas las fuerzas que le quedaban al sentir algo caliente rozando contra su muslo.

—No…no…por favor…no lo hagas…—rogó como última alternativa, Jaejoong sonrió con tristeza, sacando un poco más de sus lágrimas, mirándolo con lastima mientras se introducía en él, ni bien empezó a hacerlo un ensordecedor gritó resonó en las paredes de la sala, vio como las lágrimas de
Changmin se desprendían cada vez con más fuerza, como la lluvia torrencial que caía afuera.

—Por favor…detente…—siguió rogando pero Jaejoong no escuchó, lo miró con ternura acariciando su mejilla

—No me detendré…no lo haré…—dijo con una voz gruesa y algo ronca por el placer que estaba sintiendo—Voy a moverme…—anunció con calma, comenzando a moverse, penetrándolo con suavidad hasta que pudo moverse completamente en la estrechez de Changmin, llegando gradualmente a un ritmo violento que amenazaba con terminar de romper el cuerpo del menor, romper algo más que su alma.

El tiempo pasó así, entre las estocadas de Jaejoong y sus gemidos, sumado al llanto de Changmin, que parecía no detenerse por más que lo pidiera dentro de sí mismo, por más que rogara y pidiera nada.

En medio de todo aquello y los exagerados gemidos de Jaejoong, Changmin pudo sentir algo romperse dentro suyo, no era solo la sensación de Jaejoong abriéndose paso en su interior, era algo más, era la última pieza de la fortaleza que era su alma, aquello último que faltaba para destruirlo, pudo incluso oír el sonido de un cristal en su interior haciéndose pedazos, resonando como eco en su cabeza.

Cuando sintió algo viscoso y caliente en su interior supo que había terminado, salió de su interior y se tumbó a su lado, poniéndolo de costado mientras abrazaba su cintura.

—Lo logré…el esfuerzo valió la pena. ¿No crees? —no contestó, se quedó en silencio, sin dejar de derramar las lágrimas que caían sin parar, como un rio naciendo de sus ojos—Lo logré

La estruendosa risa de la persona que había destruido todo lo que podía quedar de él.

Sentía el dolor corroyendo cada poro de su cuerpo, cada espacio de su alma, las heridas sobre la ínfima superficie de su piel parecían nada con lo herida que se había producido en mitad de su alma, su esperanza su todo estaba roto mientras esa persona tras suyo reía como loco.

Su alma corrompida por la desilusión por el dolor por su ahora inexistencia.

Solo quería cerrar los ojos y no despertar, perderse en la nada de la muerte, sentir los brazos de su madre a su alrededor mientras lo consolaba, olvidar todo y nada más.

Porque cuando pudiera soltarse sabía que no podría recuperarse, sabía que no podría hacer nada más por los pobres e inútiles retazos de alma que quedaban de él.

FIN.

3 comentarios:

  1. me gusto ver a JJ de psicópata (y) fue divertido ver como maquinaba su plan.
    Pero me dio mucha pena Min ohhh pobre min ;_;

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  2. T.T conti no puede quedar asi changmin se tiene que enamorar de jaeeeeeee

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  3. Aigo!~

    Conti please!, esta genial ash! ahorasi odie a Joongie ¬ ¬ jajaja a quien engaño me fascino >.<, u.u pobre Minnie y cielos! existira amores asi de obsecionados?

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