Colors, Melody & Harmony - Cap 1

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Las horas transcurrían con lentitud cuando caminaba por el bosque con tranquilidad. Despejar su mente era su principal objetivo. Olvidarse aunque por solo unos pocos minutos de su realidad. Aquella que le tocaba vivir y enfrentar día tras día. La vida en la mansión no era sencilla y esta nueva oportunidad de vivir que se les había otorgado solo traía consigo incontable cantidad de noches para rememorar todo lo ocurrido y realizado en el pasado. Las deudas podrían estar saldadas más no los recuerdos y las culpas.


El viento se colaba entre las copas de los árboles generando un sonido arrullador que lograba calmar su ansiedad. Sentimiento que invadía sus entrañas de una manera más continúa en las últimas semanas. 

Frotó con una notada suavidad sus brazos descubiertos ante la refrescante brisa de la mañana. El verano estaba a punto de finalizar y con ello la frescura, tanto de los ambientes como de los alrededores, era cada vez más notoria. No obstante, el clima del mediterráneo siempre le agradaría.. 


Elevó ambos brazos por encima de su cabeza inspirando con profundidad en el proceso. La sensación era exquisita. Aquella vitalidad que recorría cada fibra de sus músculos era magnífica.


Disfrutó el sonido de sus pies caminar por la incontable cantidad de crujientes hojas secas que adornaban el camino por donde transitaba. El bosque que separaba la mansión era extenso y adquiría un hermoso color rojo en las primeras etapas otoñales. Tomando una hoja entre sus manos continuó con su paseo al mismo tiempo que jugueteaba con ella entre sus manos.


Ahora que se encontraba solo podía permitirse analizar muchas cosas con mayor detenimiento. Como por ejemplo el significado que el color rojo que se abría con gran magnificencia sobre su persona, simbolizaba en su vida. 


Amor y odio.


Sonrió casi al instante al darse cuenta de que esas fueron las primeras palabras que invadieron su mente. Porque solo una persona lograba imprimir tales emociones en lo más profundo de su corazón. Tanto buenas como malas. Hacía demasiado tiempo que aceptó sus sentimientos por su hermano. Aunque no lo admitiera Yoochun era el ser que mas amaba. Aquel que lo complementaba a cada minuto de cada hora. Generando que cada gota de su sangre se alterara y subiera a su cabeza y rostro, ruborizándose. Ya sea por timidez o por un inocente enamoramiento. 


No se sorprendió cuando sintió sus mejillas arder en un calor leve. 


Y por Zeus si no hubo intentado negar aquel malsano sentimiento. Porque el amor que profesaba siempre osciló entre alegrías y sufrimientos.


Una vívida imagen de Yoochun sudoroso encima de su cuerpo erizó su piel. Hacía tiempo que también había aprendido a aceptar la manera en como su mente lo traicionaba con visiones como estas. Humedeció sus labios ante la repentina resequedad que experimentó. Un castigo bastante dulce si alguien pedía su opinión.


Observó como un remolino de hojas se originó justo delante de su camino. La admiró con fascinación. Las diferentes tonalidades rojizas parecían fusionarse en una armonía perfecta.


Había llegado a la conclusión que el color rojo le pertenecía a Yoochun por excelencia. Un color que exudaba intensidad afectiva y pasión, impregnado de ciertos tonos de violencia y explosividad. Lo que lo llevaba a ser un color relacionado con los instintos primarios. 



Sonrió de lado.


El sabían a la perfección sobre aquellos impulsos tan básicos que podía llegar a imaginar. En donde era llevado a la cama no solo el eterno amor sino que, además, se hacía presente una dulce y angustiosa agresividad. 


Una intensa corriente de aire atravesó el sendero llevándose consigo una gran cantidad de hojas que aun permanecían unidas a los árboles. Pronto se vio cubierto por aquella lluvia colorada y traviesa. Viéndose recubierto por el color de lo prohibido que lo seducía a una profunda tentación y a la tan ansiada cercanía que Yoochun le generaba. Completando un complemento único e irrepetible. Imposible de remplazar. Dramático y poderoso. Arrogante pero con una potente confidencia y calidez que rebosaba de pura energía.


Con Yoochun experimentaba las experiencias más fuertes. Pecado, deseo, virilidad y por sobre todo tristeza por querer ser amado por él y sintiéndose sucio por amar a su propio hermano, como símbolo de una pasión ardiente y desbordada. 


Rió ante tal pensamiento. 


Tal vez era divertido admitir aquel loco impulso por codiciar con ansias lo que brindaba la intensidad y la abundancia de vivencias. Porque ambos tenían un historial muy amplio de situaciones vividas, pero en terrenos del amor él era un principiantes dando sus primeros pasos. 


Un ruido en los arboles llamó su atención. Un hermoso pájaro negro parecía buscar un lugar para pasar la noche. Sus cejas se arquearon con incredulidad cuando observo el resto del paisaje. El sol casi se había puesto y lo que antes era un bosque rojo intenso, ahora vestía colores burdeos. Las sombras que tan bien conocía ahora eran notoriamente marcadas. Los rayos de luz se despedían para dar paso a las primeras estrellas en el cielo.


Quizás ese era el momento de regresar a su hogar. Con suerte la chimenea se encontraría encendida y Yoochun lo estaría esperando con algo caliente para cenar. Más decidió y no ilusionarse. Últimamente Yoochun pasaba mas tiempo fuera de casa, con quien sabe quien esta vez.


Dando media vuelta emprendió su camino de regreso. Pateó una pequeña piedrecilla del camino. Tal vez ambos ahora no pasaban demasiado tiempo junto. Pero las horas que compartían eran tan idóneas e intensas en todos los sentidos, que todo valía la pena. Siempre y cuando pudiera compartir su vida junto a Yoochun.


Tomo una nueva y pequeña hojita roja con una de sus manos. La forma de la misma era perfecta. Sería un regalo muy simple para su hermano pero sabía que le gustaría. El era demasiado detallista y se maravillaba cuando lograba encontrar ese tipo de cosas en la naturaleza. 


Si, Chunnie era especial y así lo llamaba siempre.


Esa diminuta hojita le sacaría una sincera sonrisa. Y obtendría un beso o un fuerte abrazo como recompensa. 


La vida en la mansión no era sencilla, pero situaciones como estas contrapesaban el dolor volviéndolo más dulce.

1 comentarios:

  1. ooooooooooo q cruel un amor entre hermanos es prohibido pero osea como se desarrollara todo me mueroooo

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