Erase una vez en otra realidad - Cap. 1a

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Erase una vez en una pequeña librería.


Era una mañana helada de febrero, el viento moviendo con fuerza la cortina por la ventana semi abierta, los ojos de Jaejoong tan rojos que muchos hubieran pensado sufría algún mal de amor o enfermedad, lo cierto es que si se relacionaba con el amor, pero seguro no era un mal. El insomnio no le había dejado dormir aquella noche, los nervios se habían apoderado de él y no había forma de que pudiese controlarlos.


Hoy tendría su primera cita “Cita (remárquense todas las letras)” con Changmin, porque chocar un día por el centro con Yoochun y ‘Junsu’ (Personaje que había odiado hasta notar que era el mejor amigo del muchacho) a sus respectivas espaldas no contaba realmente como una, en especial cuando ambos amigos se miraban como leones en celo peleando por ser el macho alfa del momento, y es que los dos eran demasiado sobre protectores con ellos.


Changmin le había llevado aparte, Jaejoong había dejado salir aquel sonidito nervioso de muchacho primerizo y es que si, a pesar de ser un chico muy lindo, Jaejoong había sido más bien desafortunado con las relaciones interpersonales, partiendo por el hecho de que no gustaba de las chicas aunque ellas si de él, y de que cada chico por el cual había sentido algo en particular le tenía rencor, nuevamente a causa de las mujeres.


Retomando, Changmin le había llevado aparte, sonreído como la primera vez en la librería cuando simplemente ‘Nada pasó’ por causa de la estupidez de Jaejoong, y hablado acerca de las enormes casualidades de volver a encontrarse juntos en un lugar tan grande, Jaejoong había asentido a la frase mientras trataba de no temblar por el inminente dolor de estómago, por un momento pudo recordar esa serie que a menudo daban tarde en la televisión… mm ¿South Park? En que el niño medio hippie vomitaba cuando veía a la chica que le gustaba, ¿Terminaría él vomitando sobre Changmin? Esperaba que no, a pesar de casi cumplir con tal trágico destino, por suerte había podido controlar su estómago, por algún motivo ambos habían quedado de acuerdo en una ‘Estimulante reunión de semi amigos’ que se llevaría a cabo en una semana, según la agenda de Changmin y habían vuelto con sus camaradas, solo para encontrarles bañados en el pastel que habían encargado con anterioridad y con más de quince personas observándoles… algunas de ellas echando porras por uno u otro.


Hoy sería el gran día.


Jaejoong se levantó con aquella extraña noción de que algo estaba a punto de cambiar, una etapa completándose, un instinto que la mayoría del tiempo decía eran cosas de mujeres y ese extraño conocimiento milenario que parecía reflotar para castigo del hombre, cuando dos cromosomas X se juntaban en un mismo ser, en estos momentos hubiese deseado tener una hermana a la cual acudir y no solo una madre medianamente cuerda, que les evitaba él y su padre como si ambos se hubiesen contagiado ‘La plaga’ o algo similar.


Eligió su ropa tratando de no combinar más de tres colores, si, se fijaba bastante en esos aspectos, y miró atentamente su atuendo en el espejo de su habitación y que Chunnie afirmaba fehacientemente era su portal a ‘Gaylandia’; Yoochun era simplemente demasiado heterosexual para su departamento niñita. Tres horas más tarde y esperando de modo angustiante “¿En que estuve cuando dije comer y no desayunar?” decidió que lo mejor era tratar de calmar sus nervios antes de que explotara su vejiga o algo así y encendió el televisor, claro está el acto compulsivo de cambiar canales no ayuda al relajo.



-Y ahora revisaremos las noticias que tuvieron curso durante la noche.


Un canal no muy grande, se veía por el presupuesto del estudio, con unas pantallas de fondo color azul y frente a ellas…



-¿Changmin?


En efecto, sentado en aquel escritorio blanco estaba el muchacho, con la barba recién rasurada y una sonrisa brillante, las noticias no parecían ni la mitad de emocionantes que él, a pesar de que si Jaejoong realmente hubiese estado tomando atención habría notado que unos perros se habían comido a una persona, o que en una calle cercana hubo un choque múltiple… cosas prescindibles cuando es Changmin el que está sonriendo mientras lo dice. ¿Por qué jamás había topado antes con ese canal?


Mientras soñaba despierto con sexys atuendos de periodistas pudo sentir la puerta golpeando fuerte y por un segundo se preguntó seriamente si podía ser posible que Changmin llegara tan rápido, pero el otro seguía en la pantalla.




-¿Diga?

-Jae, soy yo.

-¿Chunnie?


En efecto, Jaejoong abrió la puerta y un muy pálido Yoochun entró por ella, algo aturdido y con la ropa desarreglada como si hubiese pasado la noche tirado en la calle.



-¿Qué sucedió contigo?



Era una situación bastante extraña para el dueño de casa, porque si bien Yoochun llegaba al menos una vez por mes con la ropa ‘del día anterior’ nunca era con esa cara de pánico… sino una más bien satisfecha.


-No lo sé… no lo sé… fue un momento de descuido… estaba tomado y… se aprovechó, sé que lo hizo.

-¿Eh? ¿Se aprovechó? ¿Quién?


Lo pensó por un segundo ¿Era prudente comentar este tipo de cosas a los demás? Aunque en realidad Jaejoong era un ser completamente confiable, su amigo del alma, ese que le apoyaba en todas entonces ¿Por qué no?



-¡Ese idiota!

-¿Idiota?

-El tal Junca, Unsu… ¡Ese idiota!



Parecía confundir a propósito el nombre del muchacho aún y cuando por algún motivo daba la impresión de sabérselo demasiado bien. El rostro confundido de Jaejoong daba a entender con certeza que Yoochun debió decir bien el nombre del chico, puesto que Jae ciertamente no era ‘el plasma con mejor resolución de la tienda’ si entienden a que me refiero…



-Hablas de… Jun… Su… ¿Junsu? ¿Junsu el amigo de Changmin? Oh Chunnie dime que no le hiciste nada por favor.

-¿Qué si no le hice algo? ¡¿Acaso estás demente?! ¡Fue todo SU culpa!

-Tranquilo Chunnie dime ¿Qué pasó?

-Yo... él… su cama… yo, yo no lo sé con certeza ¡Estaba muy tomado JJ!


-Espera, espera ¿Dijiste cama?- Las campanas resonaron, el cielo brilló, las nubes se despejaron y a lo lejos Dios mató un gatito por culpa de alguien haciendo tocasiones impropias a sí mismo. –Oh por todos los cielos Chunnie ¿Te tiraste a Junsu?


Y el ver el rostro lívido y sonrojado de su “heterosexual amigo” era suficiente confirmación.


-Chunnie.

-¡No es que quisiera ya! La verdad ni siquiera sé cómo pasó, un momento me encontraba en el bar conquistando a un bom bom copa D y al siguiente ese enfermo pone su velluda pierna desnuda sobre las mías y ese trasero enorme pegado a mí, no puede ser ¿En que estuve señor dime por favor?


-¿Pierna velluda?

-Por la mierda Jaejoong ¿Qué se supone que haré ahora?


La verdad no se lo había preguntado nunca, después de todo él siempre había bateado para el equipo contrario y sus padres simplemente pasaban por alto cualquiera fuese su condición sexual… Bueno sus padres pasaban por alto cualquier dato relevante de su persona.



-No lo sé Chunnie digo ¿Sentiste algo? ¿Estás confundido? ¿Tienes ganas de meter algo por tu tra...?

-¡No seas idiota!, lo mío siempre han sido los grandes muy grandes pechos, contra más grande más de donde agarrar ¿Qué se supone que haga con una… con un…? ¡Con otra cosa aparte de la mía!

-Pues entonces, quizás sería prudente hablarlo con Junsu, para no quedar mal considerando mi cita con… digo que quizás le sigas viendo por mi amistad con Changmin, ya sabes.


Yoochun parecía dispuesto a agregar algún comentario mordaz por aquel “desliz” en cuanto a lo que acontecería con el ‘conductor de televisión’ “¡Oh Dios! No puedo creer que trabaje en la tele” Jaejoong definitivamente necesitaba aprender a concentrarse en un tema, sin embargo su rostro se contorsionó en una curiosa mueca y volvió a perder el color.



-Tienes… tienes razón… iré a aclarar esto ahora mismo, adiós.


Y salió corriendo igual a como llegó, el otro no tuvo oportunidad para preguntar cómo es que su camarada del alma sabía el sitio en que estaría el amigui de su objeto amoroso, probablemente tampoco fuese prudente hacerlo de momento considerando lo surrealista de la situación.

“Extrañas cosas pasan cuando el ser más heterosexual del mundo amanece bajo una pierna velluda”

  Asintió ante su propia ocurrencia y no pudo evitar reír pues ciertamente, esto no se lo dejaría olvidar con mucha facilidad a su querido amigo.

El reloj comenzó a anunciar las trece horas y Jaejoong pálido recordó que en menos de media hora sería la reunión.

-Mierda…


Por ello mismo logró tomar con esfuerzo su chaqueta y bufanda, mientras salía corriendo como si su esposa estuviese en labor de parto en aquellos momentos.


Sesenta minutos después y con la mitad de la pequeña cafetería que acostumbrada visitar mirando su soledad, (Lo cual ascendía al monto de una abuelita que servía café y dos amigas cuchicheando entre ellas y mirándole algo embobadas) se preguntaba si después de todo Changmin había sentido al menos cierto grado de interés por él… aunque fuese como amigo, después de todo el ser homosexual no significaba que el otro se convirtiera automáticamente en uno ¿Cierto? ¿Se contagiaba de algún modo?; Jaejoong se encontraba algo triste, bueno quizás algo no fuese la palabra acertada para dar a entender aquellas muy poderosas ganas de lloriquear “Llorar es cosa de niñas… ¡Se fuerte Jaejoong! ¡Se fuerte y te compraré ropa interior nueva de camino a casa para que puedas sentirte fresquito!”, Gritaba su yo interno, pero aunque llorar fuese sin lugar a dudas cosa de niñas… sentía aquel ‘pequeño-muy-diminuto’ y punzante dolor en el pecho.


-¿Te traigo algo jovencito?


La señora del café le miraba serenamente casi como una madre inquieta “Genial… ¿Puede ser esto más patético?”



-No se ocupe abuelita… creo que tan solo pagaré el café, seguro quien debía venir… no quiso… no pudo.

-Está bien muchacho, pero no te desanimes ¿Eh? La gente demora o no se presenta por muchos motivos.

-Si usted lo dice abuelita.

-Yo sé porque lo digo cariño, no te desanimes.



Miró desmoralizado el reloj por última vez ‘2:20’, la sonrisa bobalicona que hubiese tenido con anterioridad transformada ahora en una semi mueca que ni siquiera los arduos intentos de las dos muchachas en la mesa continua por su atención podían mejorar. Tomó su chaqueta mientras dejaba la propina y caminó fuera del lugar tratando de no sentirse abatido por ello.



-Bueno… creo que no era mi destino.


Sin embargo no sentirse triste era realmente difícil, incluso para el hombre fuerte que decía ser.


1 comentarios:

  1. pameonigiri4/30/2014

    Pobre mi joongie!!! Jaja mori con chun hablando sobre las piernas velludas de junsu!!!!

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