Love letter - Cap. 4

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-Lo más probable es que esté desorientado por un tiempo al despertar, recuerden que el golpe fue en su cabeza, deben tratar de apoyarle lo que más puedan y no dar mucha información de golpe al paciente, cualquier problema el botón de pánico se encuentra en el lugar de siempre y vendremos enseguida, buenas tardes.

            Los cuatro asintieron mientras contemplaban a su amigo dormir por la medicina para el dolor que le habían dado vía intravenosa, solo dos de las hermanas de Jaejoong se encontraban en la habitación junto con ellos, las demás habían tenido que volver a sus hogares y trabajos, al parecer estaban tomando turnos al igual que ellos, los médicos habían mantenido a su amigo despierto por un par de horas para realizarle todas las pruebas cognitivas habidas y por haber en este vasto mundo,  por suerte Jaejoong había salido medianamente bien de todas ellas, quizás fuese la fe de miles de personas alrededor del mundo, o que tenía una suerte de aquellas, el médico no sabía precisarlo; Changmin solo podía pensar en que el mayor en alguna vida pasada... debió de hacer algo muy bueno por el mundo.


-Yoochun-Ah, tenemos que retirarnos ¿Cuidarían de Jjoongie?


            Sooyoung, la menor de todas, era quien hablaba, sus ojos aún rehuían a Yunho y Changmin con una ligera hostilidad que había mantenido a los otros dos a raya durante aquella larga hora, aunque podían entenderla, sus hermanas menores tampoco tenían a los otros tres entre sus santos de devoción, no después de todo lo que hubiese pasado en estos años.


-No te preocupes Noona, cuidaremos bien de Jae, cuando despierte les avisamos.

-Se que queda en buenas manos- Exclamó la mujer con un ligero tono incierto en su voz, contempló a Yunho y Changmin y dejó escapar el aire que estaba conteniendo desde hacía un rato, como si se rindiese ante algo que deseaba reclamar pero que no estuviese en su pertenencia hacer. –Sí, buenas manos.


            El menor de los cinco volteó hacia la ventana buscando rehuir aquellos ojos, estaba cansado, realmente cansado de todo y lo que menos necesitaba ahora era más drama en su vida. El cuerpo de Jaejoong permanecía estático sobre la cama y eso le hacía sentir algo inquieto, como si alguien estuviese a punto de robar uno de sus juguetes favoritos justo un día después de navidad y aún no tuviese tiempo de hartarse de él, a Changmin le daba miedo que el juguete en si fuese el ya arto cuando despertase. Dejó escapar un suspiro con fuerza, las hermanas de Jaejoong ya no se encontraban allí y él, en Saturno como andaba, no se había dado cuenta.


-¿Changmin?- Junsu, quien parecía listo para caer en los brazos de Morfeo, giró en el sillón buscándole. -¿Qué sucede contigo?

-Creo que necesito algo de aire fresco- No se le ocurrió otra escusa para dar, los sentimientos confusos le invadían y ellos no precisaban enterarse. -Vengo de inmediato...

-Voy contigo, necesito un cigarrillo- Yoochun caminó tras de él. –Vamos a la azotea, se de buena fuente que se puede subir.


            Changmin tan solo asintió caminando tras el mayor, este avanzaba lento a paso tranquilo y con un aire solemne que no lograba comprender ¿No estaba preocupado por lo que sucedía? ¿En qué momento había logrado dar con la clave para no morir de los nervios? Por su parte, Yoochun contemplaba su móvil con una pequeña sonrisa oculta en el marco de su boca y los ojos brillantes, lanzó una risotada que tomó desprevenido al otro y escribió rápido algo con su mano sana.


-Sabes- Comenzó  de improviso sin dejar de tipiar. –Mi novia es fan tuya.

-¿Eh?- Volteó con la mirada fija en el otro, Yoochun en ningún momento hiso ademán de devolver el gesto. -¿Tu novia?

-Si, por muy irrisorio que suene- Su voz saltaba entre palabras ‘adornadas’ y dignas de poeta,  tal cual cuando estuviese en plan compositor. -Estoy en pareja.

-¿Es linda?


            Yoochun volvió a sonreír, el teléfono móvil regresó al bolsillo de su pantalón y sus ojos por fin buscaron los de Changmin, un gesto amable marcando sus facciones.


-No solo linda... Es hermosa.

-¿Tanto así?

-Y con hermosa... no me refiero a como luce.


            Changmin sabía que Yoochun era un romántico, de aquellos que fácilmente podían conversar con una mujer y hacerlas caer redondas bajo su ‘hechizo’, quizás por lo sencillo que parecía ser el prendarse de su personalidad burbujeante, sin embargo, hacía mucho tiempo que no escuchaba ese específico tono en el otro, debía de amar mucho a ‘fulanita de tal’.



-¿Así que mi fan eh? Si es tan hermosa como dices, deberías presentármela.

-Si claro, va a estar ‘encantada’ de conocerte- El sarcasmo en la punta de su lengua. -Y yo ‘encantado’ de que la conozcas.



            Llegaron al final de las escaleras que daban a la azotea, Yoochun fue el primero en ingresar al lugar, Changmin le siguió de cerca y cerró la puerta tras ellos, para el momento que estaba junto al otro, el mayor ya tenía un cigarrillo en su mano y la mirada perdida en las calles de Seúl.


-El vicio nunca te abandonó ¿Eh?

-Jamás... ya sabes, soy irresistible.

            Ambos rieron con ligereza, como solían hacer antes, aún así un cierto aire de incertidumbre continuaba a su alrededor, una tenue incomodidad que aunque pequeña, de todos modos molestaba, por un segundo Changmin pensó en pedir uno de los cigarrillos para tener en que ocupar sus manos y mente pero pronto descartó la idea, le gustaba utilizarlo solo como último recurso.


-Yoochun- Comenzó de improviso.

-¿Dime?

-Jaejoong... ¿Jaejoong te comentó nuestro ‘impase’?

-¿De cuándo acá das tantos rodeos a un tema? Hasta donde recuerdo siempre fuiste el que no temió decir lo que pensaba.

-Los años me han cambiado un poco.

-No lo creo así, luces bastante sincero todo el tiempo si me permites decirlo- Su voz sonó algo amarga, Changmin se preguntó si había comentado algo que no debió. –Ya sabes cómo se pone Jae cuando está borracho, creo que necesitaba decirlo a alguien, me alegra que haya sido yo.


            No podía estar más de acuerdo, Jaejoong tenía una tendencia casi crónica a meterse en problemas sin querer y muchas veces incluso queriendo tenerlos, era una facultad bastante autodestructiva si se permitía pensarlo.



-Ya veo.

-No creo que lo veas Min- El otro lanzó el cigarrillo a medio terminar al suelo y lo pisó con el pie.  –Estuvo mal por mucho tiempo... Y no necesariamente por su ‘Impase’.

-No debió decirme en ese momento, no fue el adecuado, no...

-No es a mí a quien le debes explicaciones Changmin, mierda, creo que ni a Jaejoong se las debes- Le cortó sonriendo algo perdido. –Pero si me permites interferir... Si no haces algo al respecto, te vas a arrepentir.

-¿Tú crees?

-Estoy más que seguro, ¿Cuándo he dado malos consejos?

-Casi el setenta por ciento de las veces...- Fue un comentario rápido y conciso, luego de un par de segundos continuó.-... aproximadamente.


        Un silencio sepulcral les invadió y de un momento a otro se encontraban riendo a destajo, tal cual aquellas noches en que caminaban al refrigerador por un bocadillo nocturno y conversaban de la vida, creaciones, planes y cosas en general, Changmin no había notado cuanto extrañaba esto.



-Escribí un par de canciones nuevas.


El menor cambió bruscamente la conversación y así esta pareció distenderse, su ex compañero sonrió.


-Me di cuenta... de hecho, escuché una por ahí...



* * *



            Al abrir los ojos, el mundo se precipitó sobre la cabeza de Jaejoong, recordaba vagamente a varios doctores rodeándole y  preguntando miles de cosas, pero el dolor que recorría su cuerpo solo alentaba a revolver más, su ya de por sí, confusa mente. Cerró sus ojos buscando acostumbrarles de a poco a la luz nuevamente, fue entonces que una duda le asaltó, su último recuerdo antes de todas esas preguntas y olor a hospital era la van, ¿Dónde estaban Yoochun, Junsu y el conductor? Sintió su corazón acelerar de golpe ante tal incertidumbre.


-Jaejoong- Fue entonces que la voz profunda de alguien que no esperaba allí traspasó el silencio de la habitación, su pecho contrajo pues sabía exactamente a quien sonaba tal timbre. -¿Jaejoong?


-Yun...ho.


            Susurró intentando sentarse y centrando con vehemencia sus ojos en quien fuese una vez uno de sus mejores amigos.


-No hagas acciones innecesarias- Su ex líder le sonrió acercándose a él y tratando de mantenerle en su sitio. –Podrías sacarte el suero o todas las máquinas y las enfermeras nos regañarán nuevamente.


            Jaejoong estaba confundido, puta y estresantemente confundido ¿Que hacía Yunho allí? ¿Donde se encontraban Junsu y Yoochun? Acaso... ¿Acaso Changmin igual estaba allí? Sus ojos recorrieron con intranquilidad la habitación y pudo contemplar un bulto rubio sobre uno de los sillones.


-¿Junsu?

-Está dormido- Agregó rápidamente el líder tratando de contener el sollozo que aún alojaba en su garganta desde que se enteró del accidente. –No ha tomado muy bien todo, por eso le dije que podía descansar un rato, que yo te cuidaría.

         
Los ojos de Jaejoong curvaron en una mueca que Yunho pudo traducir como ternura y esto logró desatar algo en lo profundo que no se había atrevido a tocar aún, empuñó su mano con fuerza sintiendo toda la frustración de ese tiempo solo recorrerle de golpe, no sabía bien si era la rabia de haber tenido que ser el líder, porque a pesar de todo, Jaejoong seguía siendo el mayor en su grupo y Yunho en su tiempo, había dependido bastante de su consejo y palabras de conforte cuando sentía que todo estaba mal y le tocaba más duro aún porque los otros cuatro contaban con él, un consejo y conforte que se hubieron extraviado de golpe, perdidos en un adiós incierto y sueños derrumbados, o quizás un cierto grado de celos, de saber que Junsu y Yoochun aún contaban con el cuidado del mayor, mientras que él y Changmin, ya no estaban en el mismo lugar que antes. Su brazo temblaba por la fuerza del agarre, una mano algo burda pero extrañamente cálida se posó sobre la suya propia y de golpe el mundo pareció un mejor lugar.


-Yunho.

-Jaejoong.


          La sonrisa del mayor era una de esas que todos alguna vez quisieron dirigidas a sí mismos, una exclusiva, una que en el angustioso tiempo entre el paro cardiaco de su ex compañero y el que despertase deseaba con todas sus fuerzas poder contemplar al menos una vez más, la tensión dentro de Yunho comenzó a disipar y tomó aquella mano entechándola entre la propia.


-Gracias- Jaejoong bajó la vista buscando alguna palabra que agregar pero no pareció encontrar ninguna.

-¿Por qué?

-Por estar aquí.


            Yunho no supo bien como recibir aquellas palabras, así que decidió tomarlas tal cual sonaban y no pensar más en asuntos de los cuales a futuro podría preocuparse.


-A todo esto- Agregó mientras tomaba asiento en la silla junto a la cama y hablando con un tono más relajado. –Yoochun está bien, tiene un brazo enyesado pero nada extremo, Junsu se golpeó un poco y el chofer tiene un moretón del porte de una casa en el pecho, creo que fuiste el que peor salió, que suerte que tienes Boojae.


      Fue casi natural y Jaejoong no pudo evitar sonreír con el sobrenombre.


-Eso es porque alguien me debe de odiar.

-Es lo más probable.

-¿Hyung?


        La voz de Junsu irrumpió en su conversación y ambos voltearon hacia la fuente de sonido, el otro tardó menos de cinco segundos en llegar junto al mayor y estrecharle en un abrazo necesitado, de esos que Jae solía dar cuando se sentía solo y el resto no parecía entender el afán del mayor por sentirlos cerca y junto a él.



-¿Tanta falta te hice?- Bromeó cerrando el contacto con un solo brazo.

-Imbécil idiota, claro que sí.


        Junsu parecía estar recuperándose de aquella fragilidad extraña que le hubiese invadido desde el accidente y con ello, trayendo de vuelta al hombre decidido y confiado en sí que sus compañeros ya estuviesen acostumbrados a tratar.


-Culón lloró como una nena porque su querido ‘Oppa’ no despertaba- Yoochun ingresó al lugar sonriendo, su mano en el aire y paso firme, Jaejoong pudo sentir cierta tranquilidad irradiarle, tanto el recién llegado como Junsu estaban aparentemente bien y enteros. –Luces terrible JJ...

-Atravesó obligatoriamente una ventana ¿Cuál es tu escusa frentón?
         
        Interrumpió Junsu desatando las risas en la habitación, incluso del enfermo a pesar de que aún continuaba algo aturdido por el dolor y las medicinas.


-Ya verás...


            Los ojos de Jaejoong vagaron alrededor mientras sus compañeros discutían mitad broma, mitad juego y Yunho continuaba relatándole los últimos acontecimientos, ‘¿Donde estaba...?’


-Si buscas a Changmin... – Intervino Yoochun, Jaejoong tragó con fuerza. –Si vino con Yunho... Oh, y hablando del rey de Roma.

         
       Efectivamente, en aquel momento el otro cruzaba el umbral de aquella puerta, su caminar desgarbado y los ojos lívidos al notar la figura semi-sentada en la cama.



-Jaejoong.


        Un susurro tembloroso irrumpiendo en los oídos del mayor, ojos taciturnos y fijos en su rostro.



-Changmin...

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