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Arualthings

Blogger - Cap. 11

DÉCIMA PRIMERA PUBLICACIÓN
Y DIME… ¿LA VIDA ES SUFRIR O EL SUFRIDO SOY YO?
8/04/2010




Estoy en la etapa de mi vida en que todo lo difícil debería evadirlo. Y en lo difícil no depende de mí, es algo externo que no debe sucederme a mí. Y en cambio, las cosas no han dejado de ser las mismas desde que tenía diez años.

Me encuentro una vez más en una situación que no deseo. Primero fue entre mis sentimientos por Jaejoong y Junsu. Y ahora una vez más es por Junsu que mis sentimientos se encuentran divididos. Por que no sé como afrontar lo que le hizo a Yoochun.

¿Cómo pudo Junsu engañarme así?

Mientras más lo analizó, lo único que puedo pensar es en la manera en que mi padre engañó a mi madre y a mí. Haciéndonos creer que éramos una familia de verdad. Cuando su familia de verdad eran Yoochun y Kyona.

La gente que miente, lastima, engaña con premeditación. Es cruel. Es gente a la que no puedo soportar tener cerca, es por eso que me alejé de mi padre, pero siento a Junsu tan perdido entre sus emociones que se que necesita apoyarse en alguien. Pero ese alguien no puedo ser yo.

…No puedo acercarme a él, ni sentirme seguro a su lado, mientras siga pensando en lo mucho que sus acciones se asemejan a las de mi padre.




Eran aproximadamente las cinco de la mañana.

El momento exacto y hermoso en el que el alba empezaba a hacer su aparición, mostrándose majestuosa y perfecta sobre toda la población de Seúl. No había podido dormir bien. Y esa mañana desde mi pequeño balcón, sentado en una de las sillas me dediqué a observarla.

No veía a Junsu desde el viernes, cuando todo se arruinó.

Y en este junto instante cuando me quedaban horas antes de ir al Conservatorio, solo puedo pensar en que necesito verlo, por que quiero saber lo que ocurrió en verdad. Por que su parte de la historia me parece una versión ya muy corta.

Pero buscarlo, enfrentarlo, es tan complicado.

Comienzo a escuchar un poco de ruido en el departamento de Jaejoong, supongo que alguien tiene que salir a trabajar temprano o hacer algún deber. Cuando Lion sube a mis piernas mientras los demás gatos duermen no puedo evitar acariciar su pelaje.

Los pequeños gatos han crecido lo suficiente, y ya va siendo hora de ir buscándoles un hogar. Me quedaré con Lion, pero los otro cuatro deberán emigrar a un mejor lugar, donde los puedan cuidar igual de bien.

El teléfono suena, por un momento pienso en no contestar, la hora no es adecuada, pero se que solo puede tratarse de una persona, correr hasta el teléfono no es complicado y cuando su voz alegre me recibe, siento la misma paz que cuando lo veía.

Yunho bonjour, ¿cómo esta mi sobrino favorito?
—¿Soy tu sobrino favorito?
—Solo no se lo digas a Yoochun.

Hay una pequeña risa por parte de Rain, una refrescante. Igual que siempre.

—¿Es muy temprano por allá en Seúl? Por que Boa te manda saludos, estamos a punto de almorzar.
Pues son las cinco de la mañana.

Oh, te desperté. Lo siento.
No, tranquilo estaba despierto.

Fue cómoda la manera en la que hablar con Rain, y parecía que el tiempo en realidad no había pasado, me senté en la silla frente al mesón y escuché la voz de Boa mandándome saludos.

Bueno, en la oficina me dijeron que llamaste ayer cuando estaba en una reunión. ¿Sucedió algo grave? O solo querías charlar con tu tío.
Quería preguntarte una cosa más bien. ¿Sigues trabajando en la embajada Coreana?

Pues si, ¿por qué la pregunta?
Es que quería hacerte un par de preguntas sobre las becas que Francia ofrece a Corea.
—Oh, ya veo…

Por un momento Rain pareció guardar silencio, seguramente levantándose de la mesa en busca de un poco de privacidad.

—¿Sucedió algo grave con tu padre? Por eso quieres saber de las becas.
No, digo… Estudiar en el extranjero es una opción que cualquiera toma en cuenta, ¿no?

—Pues si… Eso creo. ¿Qué quieres saber exactamente?
—¿Cómo funciona todo eso de las becas? Que tengo que hacer, o que requisitos necesito.





Esa mañana el conservatorio estaba alborotado.

Por todos lados de lo único que se hablaba era de la estupenda presentación de Yoochun, Siwon y Heechul. De los pasajes de avión que habían ganado para las vacaciones, cada uno con un acompañante. Siendo Heechul él único sin pareja estable, era una intriga a quien invitaría.

En realidad, lo que más me preocupa en este momento es lo cerca que están los exámenes y que dentro de nada me graduaré, Rain había hablado de las buenas notas, las mías no son perfectas pero están bien.

Y lo otro era ser excelente en alguna de las tres características del conservatorio. Bailar era mi ‘don’ entonces las puertas se me abrirían con facilidad según las palabras de Rain. Ahora, ¿estudiar en el extranjero era lo que debía hacer?

Amo bailar, me apasiona como nada en esta vida. Quiero llegar lejos, hacer lo que amo, y vivir de ello. Quiero que mi padre se de cuenta que puedo ser feliz así. Y quiero que mi madre se sienta orgullosa por que heredé su amor por el baile.

Francia, con toda la cultura que representaba, las mejores escuelas de baile, canto, actuación estaban allá. Si quería superarme profesionalmente. Ese era el lugar indicado, era mi futuro, pero mi presente me amarraba a Seúl.

—¡Hey, hyung!

Uno de los brazos de Minho estuvo sobre mi hombro, su sonrisa fue leve, pero aún así logró sorprenderme.

—¿Por qué tan pensativo, hyung?
—Analizando mi futuro, Min. Pronto me graduaré.
—Oh, es cierto. A mi todavía me faltan dos años, así que todavía no me preocupo por eso.

Curiosamente Minho permaneció en silencio por un largo rato, ambos caminando hacia el interior del instituto. Pocas personas se tomaban las confianzas que a Minho le permitía, pero al ser mi aprendiz, supongo que la cercanía era algo normal.

Y precisamente por que lo conocía bien, sabía que algo me ocultaba.

—¿Qué sucede, Minho?
—Bueno… Es que hablé con mi hermano, le dije lo que sentía por Changmin. No me interpondría entre ellos, pero sentí que era justo que lo supiera.

—Me parece muy maduro de tu parte, ¿y Joonghyun?
—Terminamos. Creo que estaré bien con un tiempo a solas. Pensando en lo que haré y tal vez seguiré tu ejemplo y empezaré a pensar en mi futuro.

La sonrisa en sus labios fue un poco más amplia que cuando me saludó. A pesar de ser dos años menor, es incluso un par de centímetros más alto que yo. Sus ojos miraban a la gente que pasaba a nuestro alrededor, y yo sabía que en el fondo Minho solo quería poder estar con Changmin.

—¿Él no lo sabe verdad?
—¿Changmin? Obviamente no, y no lo sabrá. No quiero interferir en lo que tiene con Siwon.

Suspiré, un poco cansado y con el sueño apenas llegando a mi organismo.

—Escuché que te premiaron por haber ganado el primero lugar.

Minho pareció distraerse con el cambio abrupto en la conversación y sonrió, asintiendo efusivamente.

—Si, me dieron unos pasajes todo pagado a las islas Jeju. Aunque ahora que estoy solo no tengo a quien invitar.— Su rostro falsamente triste me hizo sonreír ante el dramatismo que había utilizado.  —¡Hyung, tú podrías venir conmigo!

—¿Qué? No, lo siento, Min. Los finales están cerca y necesito estudiar.
—Pero puedo usar los pasajes hasta unas semanas después de la clausura del año escolar. ¡Vamos, hyung! No quiero ir solo.

Se colocó delante de mí, con sus manos juntas y poniendo un pequeño puchero extraño. Dos segundos después no me quedó de otra más que suspirar y asentir. Unas vacaciones siempre eran bien recibidas después de todo.

—Está bien, Min. Te voy a acompañar.
—¡Gracias!

Y sus abrazos efusivos me sorprendieron en la mitad del pasillo del salón principal, frente a la vista de medio alumnado. Minho a veces no controlaba sus impulsos.




Para la hora del almuerzo, Minho y yo éramos la comidilla de la semana.

Movía uno de mis brazos y todos fingían que no me miraban, giraba un poco y todo se volvía aún más incomodo con cada segundo que pasaba. Odiaba que hablarán de mí a cada momento. Una cosa eran los rumores, otra cosa ser el centro de atención.

Primero fue con Jaejoong por lo de la fiesta, ahora por Minho.

He llegado a la conclusión de que no puedo acercarme demasiado a las personas por que sino de inmediato me convierto en un entrometido que convence a un muchacho dos años menor de dejar a su pareja de su misma edad por estar con él, y que de paso se lo lleva en las vacaciones para pervertirlo.

Oh, si… Eso era lo que se decía de mí en estos instantes.

Sin contar con que también había la teoría de que como Jaejoong me había abandonado luego de lo de la fiesta por estar con Yoochun, yo me había involucrado con Minho por despecho. Haciéndolo terminar con su relación, por que yo ahora odiaba al amor.


Así que en pocas palabras, mi vida se había convertido en un drama de falsas suposiciones en la que yo me enteraba por los demás, de lo que yo mismo hacía.

Genial, ahora creo que hasta me duelen las ideas.

Lo mejor será salir del comedor y abandonar los susurros que involucran a mi nombre cada diez palabras.





En la hora del almuerzo los pasillos son mi salvación.

La mayoría está o en la cafetería o en los jardines. Ocupados en algo que mientras no me tengan cerca no soy yo. Así que mientras bebo mi jugo de arándano, que fue una pésima decisión al querer probar un jugo diferente. Caminar en este momento me relaja.

—No le hagas caso, Jaejoong. Es una estupidez.
—Una estupidez que me afecta.

Esa, débil y contrariada voz, fue la de Jaejoong. Apoyado contra la pared, evitando la mirada de Yoochun. Jaejoong solo suspiraba. Como si algo en realidad lo estuviera afectando. Yoochun únicamente lo miraba, tomando levemente una de sus manos.

—¿Por qué te afecta? Ya te deberías ir acostumbrando a que dirán muchas cosas de ti, sean ciertas o no. Salir conmigo implica eso.
—Pues yo no estoy acostumbrado a eso y no me gusta.

La mano de Yoochun tocó la mejilla de Jaejoong, los ojos de Jaejoong mostraron toda esa veneración que se siente por el ser amado. La conversación terminó en un beso. Entonces yo decidí que lo mejor era girar y caminar hacia otro lugar.

¿Quería tanto Jaejoong a Yoochun? Sus ojos parecían decir que si, y no era un secreto para nadie que a Jaejoong desde siempre le gustó Yoochun. Entonces, ¿por qué me negaba a creerlo? Se suponía que ahora ellos eran felices, ahora estaban bien.

Era el momento de Jaejoong, el momento de ser correspondido. De sentirse feliz.




El profesor de computación ya había entrado.

El salón se llenaba de a poco. Yo miré el celular. Con el número de Junsu claramente señalado, dudando de si llamarlo era lo correcto. De que le diría cuando me contestara. Quise saber por que no había venido a clases hoy.

Y si pudiera, le preguntaría también. ¿Por qué me sigue importando tanto?

Permanecí varios segundos con el celular en las manos, viendo el nombre de él reflejado. Como si de pronto fuera a sonar y fuera su nombre la respuesta a mis dudas. Pero cuando escuché una vez más la voz de Jaejoong lo vi ingresar. Yoochun lo acompañaba, entonces lo entendí.

Tenía que armarme de valor y acercarme a él. Antes de que el profesor notara que el salón ya se había llenado me levanté, concentrado en el monitor, no me vio salir.

—Yoochun, ¿podemos hablar?

Me miró con algo de sorpresa, Jaejoong sin embargo solo pronunció un corto: ‘Voy a entrar’ y desapareció. Yoochun me miró un rato más, inseguro de que poder decir, pero finalmente asintió.




—¿Y bien? ¿Me puedes decir por que nos estamos saltando las clases?

Yoochun caminaba, disimulando muy bien la incomodidad que caminar juntos y hablar como si nada, nos provocaba. Desde hace años que no hablábamos como era debido, la última vez fue cuando Yoochun me pidió que me alejara de Junsu por mi propio bien.

Sacó un dulce y lo llevó a su boca. Los pasillos ahora más desiertos de lo habitual era lo único que teníamos a nuestro alrededor, era ahora o nunca. Intentar regresar a esos años cuando parecíamos llevarnos bien, era muy difícil.

—¿Qué paso entre tú y Junsu?

Yoochun pareció detenerse, con la mirada en el suelo, como si sacar el tema tan de repente lo hubiera tomado por sorpresa. No se movió, y al momento en que di un paso, él solo se alejó un poco más. Arrimándose a la ventana.

—No sé que más quieres saber. Junsu ya te ha dicho todo lo que necesitas saber, él te ha dicho la verdad. Por primera vez en su vida.
—¿A que te refieres?

Me miró, como si de pronto yo tuviera la culpa de algo.

—Junsu es un doble cara, juega sucio y jamás dice la verdad. Él utiliza a las personas a su favor.
—No hables de esa forma, puede que Junsu haya echa algunas cosas mal pero no creo que…

—¡Jugo conmigo! ¡Hizo que me enamorara de él, por que yo le gustaba a Junho, y a mi me empezaba a gustar también Junho! ¡Eso no le importo! Se interpuso, hasta que me enamoré de él. Y luego sencillamente me lanzó la verdad a la cara como si a mi no me doliera. Como si yo fuera igual que él, y no pudiera sentir dolor.

Yoochun señalaba su pecho, con un gesto de dolor en el rostro. Con la indignación plasmada en cada una de sus palabras. Profundamente herido aún. Cuando retrocedí, él se calmó un poco.

—¿Verdad? ¿Qué verdad?
—La razón por la que me utilizó.

Pasó una mano por su rostro y suspiró. Mirando una vez más hacía al suelo.

—Junsu se siente inferior a Junho, por que Junho siempre fue el buen hijo, el de las mejores notas, canta, baila, es bueno en la mayoría de los deportes. Siempre se sintió inferior a él y cuando se fijó en que yo le gustaba, me utilizó para poder ganarle a Junho. Para sentirse al menos una vez superior a él.

Sencillamente Yoochun estaba haciéndome sentir peor, por que internamente no sentía odio por Junsu, sentía pena. Pero al mismo tiempo, seguía formándose en mi cabeza la idea de que Junsu mentía y engañaba, igual que lo hizo mi padre.

—No lo entiendo… Sencillamente no lo entiendo. Desde que vino a estudiar al conservatorio él solo hizo como si nada hubiera pasado entre nosotros. Siendo todavía más falso de lo que ya es. Echándome en cara lo poco que le importo. ¿Por qué de pronto es sincero contigo? ¡Cuando el jamás ha sido honesto con nadie! ¡¿Por qué le importa tanto que tú sepas la verdad, que lo veas como realmente es?! ¡¡No es justo!! ¿Por qué tú?

Cuando Yoochun llevó las manos a su cabeza, presa de su propia desesperación mientras se apoyaba en la pared. Lo entendí, Yoochun no se había atrevido a completar su última pregunta: ‘¿Por qué tú y no yo?’

Respiré profundo, con pasos lentos e inseguro, no estoy seguro de que hacer, que palabras usar, como hacer sentir mejor a mi hermano. Como mitigar su dolor. Como odiar a Junsu como probablemente Yoochun lo odia.

—…Tal vez Junsu esta intentando ser otra persona, quizá quiere empezar desde cero.
—O tal vez simplemente quiere que tú lo quieras de verdad. Por eso se esta mostrando tan real frente a ti.

Volvió a mirarme de la misma forma, como si yo tuviera la culpa de algo.

—Yoochun… ¿Tú amas a Junsu todavía, verdad?
—¡Por supuesto que no! Eso es absurdo, como amar a alguien que tanto daño te ha hecho.
— Por que de otro modo no estarías tan dolido como ahora.

Él guardó silencio, por varios segundos. Apretando sus puños y mirando hacía el suelo Yoochun no me contestó. Solo permaneció así. Callado y metido en sus pensamientos, cuando toqué su hombro, apenas giró para mirarme de soslayo.

—…Extraño a mi hermano.

Hablé suavemente, esperando que mis emociones le llegaran a través de mis palabras y pareció funcionar. Por que en ese momento, giró por completo y me abrazó. Tan fuerte que logró quitarme un poco el aire.

Pero aún así no me quejé, recibiendo su abrazo y dejando que se sostuviera en mí. Como hace mucho no lo hacía. Por que había llegado el momento de empezar a madurar, de que nuestros problemas no afectaran nuestra relación.

Por quería volver a tener a mi hermano como antes, justamente así.

Para poder apoyarme en él, y que él se apoyara en mí.




—Puedes regresar a la casa Yunho.

Luego de muchos minutos, Yoochun parecía volver a sonreír, a comportarse un poco más animadamente y a caminar a mi lado, esta vez, sin aquella pared invisible que tanta incomodidad nos proporcionaba.

—Mi situación con papá no es buena Yoochun, lo sabes.
—Pero podrías intentarlo. Joonhan no es mala persona, solo que creo que ve a tu madre reflejada en ti, y teme que puedas terminar como ella.

—Mamá murió de cáncer. Bailar no tiene nada que ver con eso.
—¿Y lo del apellido?

—Me gusta llevar el apellido de mi madre.— Yoochun me miró un poco preocupado, decidí mejor suspirar. –Yoochun mejor hablemos de otra cosa.
—Está bien, pero al menos piénsalo. Tenemos mucho tiempo que recuperar… Por que yo también te he extrañado.

Reí brevemente, cuando las últimas palabras de Yoochun salieron en un susurro exageradamente bajo y dicha casi entre dientes. Sin contar con que ni siquiera me miraba, como si le avergonzara decirlo en voz alta.

Seguía siendo como un niño pequeño. Yoochun siguió caminando, yo solo lo imité, caminando sin dirección esperando por que el cambio de hora llegara para poder entrar a clases. Yoochun tenía esa mirada de nostalgia. Propia de intentar estar bien luego de sufrir.

—Yoochun… ¿Por qué sales con Jaejoong?
—¿Eh?
—¿Por qué sales con él? Si quieres a Junsu, ¿por qué sales con Jaejoong?

Pareció pensar muy bien en su respuesta, levantó un poco la mirada, caminando aún, con sus dedos tocando su barbilla.

—Por que creo que Jaejoong me quiere lo suficiente, y tal vez sea mi última oportunidad para deshacerme del recuerdo de Junsu.

Los pasos de Yoochun continuaron su camino, en un silencio agradable y yo me detuve ahí, viendo su espalda alejarse con lentitud. Yoochun necesitaba a Jaejoong, era tan distinto a lo que yo sentía por él, que mantenerme al margen dolía.

—¿No vienes?

De repente giró, con una pequeña sonrisa amable en los labios. De esas sonrisas que hace mucho que no veía. Me vi capaz de asentir y comenzar a caminar una vez más. Intentando dejar de pensar en Jaejoong.

—Desde ahora quiero que te sientes conmigo en el almuerzo Yunho.
—¿Y es que necesitaba de tu permiso para sentarme donde me diera la ganar?

—Me refiero a nuestra mesa, no cualquiera tiene acceso a ella.
—Oh, por favor. NO. Si tanto quieres almorzar conmigo, siéntate donde yo esté.

—Pero…
—Es mi última palabra.

Yoochun torció un poco la boca y bufó. Aparentemente no se negó, y eso volvió un poco más amena la conversación.




Ya para la hora de la salida, no vi más a Yoochun.

—¡Hyung!  

En cambio fue Changmin el que se acercó, con su brazo ya no vendado, pero aún cuidando sus movimientos se acercó, caminando junto a mí, con una pequeña sonrisa.

—¿Sabes algo de Junsu? No he podido contactarme con él en todo el día, y hoy no ha venido a clases.
—No, no se nada de él.

—Mmh… Ya veo. ¿Irás para su casa?
—¿Qué? No, no lo creo. No deseo hablar con él en estos momentos.

Changmin entonces se detuvo, obligándome a hacer lo mismo también.

—¿Qué ha pasado con Junsu hyung? Últimamente pasan cosas raras con él.
—Son problemas personales, Changmin. No te preocupes.

No pareció muy convencido con la respuesta. Pero por respeto decidió dejar de preguntar. Únicamente continuó caminando. Preguntándome que ejercicios podía hacer para recuperar el movimiento normal de su brazo. Si en algo soy experto, es en fracturas y golpes.

Digamos que algo así, como que la desventaja del baile profesionalmente hablando.

—¡Oh, Yunho! Ven acá.

Yoochun parecía muy entusiasmado de que hubiéramos retomado nuestra relación de hermanos, por que me agarró del brazo; Llevándome con su grupo de amigos, ahí donde se encontraba Jaejoong. Changmin nos siguió. Sonriéndole a Siwon a su llegada.

—Bueno esto va para ti Changmin, por que creo que eres el único que no sabe, pero Yunho y yo somos hermanos. Nos separamos por problemas en el pasado, pero hoy hemos solucionado las cosas y decidido que podemos llevarnos como antes, ¿verdad?

Me miró con una sonrisa en los labios, supuse que esto era muy importante para él. Retomar su vida desde donde la dejó. Era como una señal, tenía una pareja estable por primera vez en mucho tiempo. Nosotros volvíamos a llevarnos como hermanos.

Supongo que Yoochun, piensa que empieza a alejarse de la sombra que Junsu dejó a su paso.

—Si, en eso estamos.
—Eso es bueno, no he visto a Yoochun tan emocionado desde hace mucho.

Supuse que ese comentario sin malas intenciones que Heechul soltó, podía afectar a Jaejoong, ya que excluir a Jaejoong de uno de los momentos más felices de Yoochun le afectaría, pero Jaejoong solo sonrió. Creo que soy yo quien está pensando demasiado las cosas.

—Espera a que le diga a mamá que volvemos a tratarnos como gente. Tenemos que reunirnos para cenar los tres, a escondidas de papá por que aparentemente lo odias y él pues… No te quiere ver a menos que hagas lo que él dice…

Yoochun elevó la mirada, seguramente planeando el dichoso encuentro secreto.

—¡Kim Heechul! ¡¡Kim Heechul quédate ahí!!

La secretaria del director agitó su mano con fuerza desde un Segundo piso, antes de bajar velozmente las escaleras.

—¿Qué querrá?

Siwon habló en voz baja, pero Heechul únicamente levantó los hombros.

—Heechul, pequeño. Lo siento mucho, pero acaban de llamar del hospital del norte.— Los ojos de Heechul inmediatamente se abrieron con sorpresa y preocupación. –Han internado a tu mamá en urgencias. Tienes que ir para allá de inmediato.

—¿Qué?... Gracias por avisarme, me tengo que ir.

Fue muy rápido. Heechul apenas miró a sus amigos y empezó a correr, por supuesto Siwon lo sostuvo por el brazo, impidiéndole que siguiera corriendo.

—¡Siwon! ¿Qué haces? Debo irme.
—No irás solo, yo te acompaño.

—¡No tienes que hacerlo! Esto es un asunto de mi familia.
—¿Has perdido la razón? Ese tipo puede estar ahí, prometí no dejarte a solas con ese sujeto, además no quiero que afrontes todo esto solo.

Heechul pareció dudar, pero al ver que por ningún motivo Siwon lo soltaría, terminó por suspirar. —…Está bien, pero vámonos rápido.

Siwon asintió, acercándose a la calle para intentar detener algún taxi ya que aún no llegaba a recogerlo. Yoochun inmediatamente se movió, mirando a Jaejoong y diciéndole que iría con ellos.

El taxi se estacionó y sin preguntar los tres se subieron. Todo fue tan rápido, que cuando el taxi se alejó de nuestra vista. Por fin, pude ver a Jaejoong, quien miraba preocupado a Changmin.

Ahora que me doy cuenta, debió ser duro que Siwon ignorara por completo su presencia. Cada vez que se trata de Heechul. Después de todo, nunca ha sido un secreto. A pesar de la fuerte amistad entre los tres, al final de cuentas. Siwon siempre ha estado pendiente de Heechul, y Heechul de Siwon.




Jaejoong no llegó junto a mí al edificio ese día.

Decidió acompañar a Changmin a pesar de que Shim le dijera constantemente que no era necesario, supongo que al mismo tiempo que apoyaba Changmin, Jaejoong había aprovechado para evitarme.

—…Junsu, ¿qué haces aquí?

Sus ojos me atravesaron, tan llenos de dolor y arrepentimiento, que en el fondo agradecía por que Jaejoong no hubiera venido conmigo. Él se levanto, inseguro de si acercarse o no. Con la mirada dubitativa y mordiendo su labio inferior.

Cuando dio su primer paso, y noté que cojeaba lentamente. Me di cuenta que no se había recuperado por completo.

—El día de la feria me fui sin dejarte decirme algo sobre lo que te acababa de confesar; Se que Yoochun es tu hermano. Lo sabía desde mucho antes que nos conociéramos. Tú… Puedes golpearme en su nombre si así lo deseas.

Junsu cerró sus ojos, apretando los puños y esperando por el golpe que jamás llegó. Por que al tenerlo enfrente, lo único que pude pensar fue en que no podía sentir algo por él, ni lastima, ni tristeza, ni odio.  Me sentía tan vacío hacía él.

—¿No nos conocimos por casualidad ese día de lluvia que encontramos a los gatitos, verdad?

Abrió los ojos, un poco sorprendido ante mi pregunta, o probablemente por el hecho de que no lo hubiera golpeado.

—Más o menos, ese día estaba en el bus y te vi. Entonces me bajé, no lo planee solo estuvimos en el momento indicado, en el lugar adecuado. Pero de hecho si quería poder conocerte.

Estaba nervioso, jugaba un poco con sus manos e intentaba desviar la mirada. Aún así, yo solo podía verlo severamente, como si sus disculpas no fueran suficientes.

—Por favor, hyung. No me mires de esa forma.
—¿De que forma?

—Como si me despreciaras.
—…Te desprecio.

Me miró a la cara, sorprendido y dolido. No objeto y supuse que sería mejor así, Junsu sabía que intentar defenderse era la peor idea. No había excusas para lo había echo.

—Que Yoochun y yo hallamos llevado una mala relación, no excede que me moleste lo que hiciste, lo egoísta que fuiste. Lo cínico que eres para actuar como si nada, pero me molesta sobre todo que no te hayan dado tu merecido.

Había empezado a alterarme, no podía, aunque quería medir mis palabras. Sabía que lo estaba hiriendo, pero eso no me detuvo, Sus gestos, sus miradas no me detuvieron. Estaba molesto, frustrado.

—Te hace falta una verdadera lección de vida Junsu, para que comprendas lo que es la familia y lo que es utilizar a las personas. ¡Tú no sabes lo que es eso. Tú no sabes lo que estar del otro lado y sufrir por el daño que te provocan personas a las que amas y en las que confías! Desprecio a la gente como tu que usa y engaña a otros, por que no solo lastima a esa persona, sino también a su allegados. Eres como mi padre yo… yo…

Cuando mencioné a Joonhan supe que me había excedido, le di la espalda, apoyándome en la pared y tratando de calmarme. De no ver a Junsu en mi padre. ¡Pero es que había mentido y engañado igual que él!

—Lo siento, hyung…
—No es a mí, a quien debes pedirle disculpas.

Respiré profundo, y cuando giré Junsu se había agachado una vez más, tapando su rostro y sollozando levemente. ¿Me estaba engañando? ¿Me estaba envolviendo como lo había echo con Yoochun? No podía, alguien no podía mentir de esa manera.

Logré agacharme a su lado, descubriendo su rostro y tratando de parecer menos cruel.

—Lo siento, me excedí.

Pasé el dorso de mis manos por sus mejillas, con las gotas de sus lágrimas en el dorso de mi mano. Junsu respiró profundo, acercó sus labios a los míos y me besó. Suavemente, con un delicado roce del cual me alejé de inmediato.

—No hagas eso, Junsu.
—Pensé que te gustaba.

—Ya no estoy tan seguro de eso.
—Entiendo.

Volvió a agachar la cabeza, esta vez con una sonrisa débil en los labios.

—Independientemente de lo que pasó con Yoochun, es más difícil que eso. Creo que estoy enamorado de Jaejoong, no es solo gustar. Y de todas formas al mismo tiempo ni siquiera puedo ofrecerte mi amistad, por que no asimilo lo que le hiciste a mi hermano.

—Te entiendo, hyung.

Lo vi levantarse con cuidado, con movimientos parsimoniosos. Como si buscara marcharse cuanto más rápido, aunque no pudiera. Cuando se acercó a las escaleras, me levanté también.

—Junsu… ¿Yo en verdad te gusto?

Me miró a los ojos, sonrió un poco y suspiró. Anulando cualquier respuesta concreta que pudiera venir de sus labios.

—Supongo que ahora debo alejarme de ti, ¿verdad?
—Por lo menos mientras pongo en orden mis ideas.

—¿Me odias, hyung?
—…No estoy seguro de eso.

Junsu asintió y verlo marcharse fue duro, por que no regresó a mirarme una sola vez. Aún así, atento a cada uno de sus pasos, Junsu miraba los escalones. Me imagino lo que debió costarle subir todos esos pisos con la pierna todavía en recuperación.

Pero ver el par de lágrimas que salió de sus ojos me detuvo de preguntarle si en alguna ocasión amó de verdad a Yoochun. Eso sería después, cuando pudiera verlo a la cara sin explotar como lo hice hace un momento.

El celular vibró en mi bolsillo, era una llamada de Minho.

—Dime Min…

¡Hyung! Que bueno que contestas, se daño mi moto. El mecánico se la está llevando. Estoy cerca de tu departamento, ¿podrías venir a recogerme? Es que no tengo ni un centavo, por lo menos no en efectivo solo en tarjetas y tengo que llegar al hospital por lo de la mamá de Chul, tu sabes como es el mejor amigo de mi hermano y lo conozco desde hace tanto…

Sinceramente, no me placía salir en este instante. Pero supuse que no podía dejarlo botado en la mitad de la calle. Suspiré lentamente y hablé.

—Voy enseguida, ¿dónde estás?




—Estaciónese aquí.


El auto frenó levemente. Y Minho con la maleta cruzando su cuerpo miraba de un lado a otro, abrí la puerta del auto y agité mi mano lo suficiente como para que me viera.

—¿Hyung?
—Sube, que me esta cobrando por taxímetro.

—Pero, ¿y tu moto?
—Sigue en el taller, sube.

Tomé su mano con fuerza, haciéndolo entrar hábilmente. Y cerré la puerta. El chofer sonrió, supuse que se burlaba de mi pobreza. Minho sin embargo me miró, algo avergonzado.

—¿Por qué no me dijiste que tenías tu moto en el taller aún? No quería molestarte demasiado. Y de paso tienes que pagar el taxi, prometo que mañana te devuelvo lo de hoy.
—Min, despreocúpate. Tú me has ayudado en otros momentos.

—Pero…
—El punto es que llegues al hospital, ¿no? Siéntete feliz, por que hacia allá vamos.

Minho intentó hablar una vez más, pero en cuanto lo miré, cerró la boca. Con un pequeño puchero. Sonreía ante aquello y revolví sus cabellos. Su presencia repentina había eliminado la tensión extraordinaria de ese día.




Cuando llegamos al hospital, pude ver en la entrada a Jaejoong, hablaba con Changmin o al menos intentaba detenerlo de que entrara. Parecían hablar de algo importante. Pagué lo que decía el taxímetro y el chofer asintió.

—¡Adiós parejita!

Nos bajamos del taxi y miramos hacía atrás. El chofer agitaba su mano en señal de despedida. Arrugué el entrecejo pero Minho solo tapó su boca riendo divertido. Sin embargo aquel grito había distraído a Jaejoong y Changmin había entrado.

—Hola, Jae hyung. ¿En qué piso están?
—Planta baja.
—Ok, gracias. Ven entremos, hyung.

Minho tomó de mi mano para hacerme caminar rápido. Sentí la fija mirada de Jaejoong en nosotros y ahora más que nunca sentí que estaba molesto conmigo. Sin embargo en ese momento no creí que le molestara que Minho me tomara de la mano, solo lo hacía para jalarme y de todas formas era una confianza normal. ¿No?




Cuando llegamos, Changmin permanecía frente a Siwon y Heechul, cruzado de brazos y aparentemente muy serio para el gusto de todos. Minho detuvo sus pasos de a poco. Heechul entonces suspiró.

—Ve Siwon, no me va a pasar nada por esperar solo al doctor. Además Yoochun solo fue por café, regresa en cualquier momento.
—De acuerdo.

Y como si necesitara de la aprobación de Heechul, Siwon soltó las manos de Kim y se levantó, pasando junto a Changmin a nuestro lado. Ninguno de los dos nos detectó, Jaejoong solo vio a su amigo alejarse con Choi hasta salir del hospital.

—Mira que es un idiota… Debería entender un poco mejor a Siwon, aunque bueno Siwon también exagera con sus cuidados con Heechul.
—¿De que hablas?

Jaejoong giró, sorprendido de haber hablado en voz alta.

—Nada…

Cuando regresamos nuestras miradas, Minho se había sentado junto a Heechul. Abrazándolo suavemente.

—¿Qué le ha sucedido a tu mamá?
—¡Ese imbécil! La golpeó demasiado. Nunca debí irme, no debí dejarla sola.
—Tranquilo, Chul. No es tu culpa.

Minho lo volvió a abrazar, esta vez pasando su brazo por los hombros de él, y apoyando la cabeza en su hombro. Jaejoong se acercó un poco a mí, y se cruzó de brazos.

—Por lo visto Minho es muy cariñoso con todo el mundo.
—¿De que rayos estás hablando?

Lo miré molesto, pero Jaejoong también estaba molesto, él solo arrugó un poco más el entrecejo y me miró afiladamente.

—Todo el conservatorio dice que tú irás con Minho al viaje que se ganó por la competencia de baile, que están saliendo y toda la cosa. Y que además tú fuiste el causante de que su relación con Joonghyun se acabara.

—¡¿Qué?! ¡Eso no es cierto!
—Baja la voz Yunho, que estamos en un hospital.

Su voz susurrante me exasperó, como si este fuera el lugar para estas cosas, pero terminé por agarrarlo por el brazo cuando intentó huir.

—No es verdad.
—¿No te vas a ir de viaje con Minho?

—No, eso si es cierto. Pero no es cierto que estamos saliendo.
—¡Que bajes la voz Yunho!

Lo solté, exasperado de todo lo sucedido y él solo se volvió a cruzar de brazos.

—Bueno y en todo caso, ¿se puede saber por que yo tengo que darte explicaciones?
—Tienes razón, no tengo por que…

Me miró a los ojos, desafiantemente con su rostro demasiado cerca al mío.

—Toma un poco de café, Chul.

Fue la voz de Yoochun, quien nos alejó. Él se sentó junto a Minho, extendiéndole un poco del café que Heechul apenas y probó.

—¿Jae?
—Hola, Yoochun. Vine con Changmin que salió a hablar con Siwon.
—Oh, ya veo…

Yoochun le sonrió a Jaejoong y luego solo pasó una mano por su rostro. Aparentemente muy cansado con lo sucedido. Miré la hora en el reloj, era un poco tarde y Minho ya estaba en el hospital, así que lo mejor era marcharme.

—Espero que tu mamá se recupere. Me tengo que ir.

Heechul asintió levemente, con una pequeña sonrisa de agradecimiento.

—Gracias por venir.

Jaejoong me miró hasta que empecé a alejarme; Proponerle que se viniera conmigo al edificio era una opción, en especial por que Yoochun se veía cansado como para acompañarlo hasta su casa, sin contar con que seguramente se quedaría toda la noche si Heechul lo hacía.

Lo mejor era marcharme, y dejar de pensar demasiado las cosas.




—¿Quieres terminar conmigo, verdad?

En cuanto las puertas automáticas se abrieron, lo primero que divisé, fueron a Siwon y Changmin, parados apenas a unos metros de distancia de la entrada del hospital. Changmin lucía serio y Siwon solo parecía resignado.

—Siwon, tú y Heechul tienen un lazo muy fuerte, contra el que nadie puede luchar. Y no estoy seguro de si yo quiero luchar contra eso. Se necesitan, se quieren e inevitablemente se buscan mutuamente. Yo solo estoy estorbando.

Jaejoong de pronto estuvo a mi lado, observando a los dos igual que yo. En un silencio pasmoso sin que ninguno de los dos nos determinara.

—Lo siento mucho, Changmin. No debí hacerte pasar por todo esto.
—Está bien, fue divertido mientras duró. Además me caes muy bien Siwon.
—Tú también Changmin.

Changmin giró dispuesto a marcharse, pero al parecer cambió de idea por que giró lo suficiente como para agarrar a Siwon por el rostro y besar sus labios brevemente, luego le sonrió tranquilamente.

—Deberías convencer a Heechul que no es una carga para ti, y que no está mal enamorarse en medio de tantos problemas y dificultades. Que él que tu lo ames, no va a destruirte, por que estoy casi seguro que es ese su mayor impedimento.

Siwon observó a Changmin subir un taxi y marcharse. Cuando eso sucedió. Choi se sentó en la banca que había cerca y pasó las manos por su rostro. Respirando hondamente luego de lo sucedió. Sinceramente, no sabía lo que pasaba por esa cabeza en estos instantes.

—¡Oye! Yo me iba a ir con Changmin.

Jaejoong estiró un poco su brazo, y yo tapé su boca de inmediato, para que no ocasionara más escándalo, para que Siwon no nos descubriera.

—Salgamos por la puerta oeste.

Hablé en susurros y Jaejoong asintió.



—¡Me dejó botado! Él y su maldito drama que me excluyen, claro la escena no hubiera quedado igual de dramática si se jalaba a su mejor amigo con él. ¿No?

Jaejoong renegaba, caminando junto a mí por las calles que nos llevarían hacía el edificio. Reí bajamente y él solo me envío una mirada asesina. El viaje en taxi con Minho me había dejado sin fondos, así que nos tocó coger un bus.

Y el bus más cercano, nos dejaba como a ocho cuadras. Así que tocaba caminar mucho y Jaejoong solo se quejaba. Volvíamos a los viejos tiempos, cuando para él era tan fácil irritarme.

—¿Qué era lo que te preocupaba en la mañana Jaejoong?
—¿A que te refieres?
—Mmh… No sé, te veías raro.

No podía confesarle que lo había visto con Yoochun, eso sería lo suficientemente humillante como para admitirlo. Pero Jaejoong únicamente suspiró.

—Nada importante, los del conservatorio que son unos idiotas.
—¿Y recién te das cuenta? ¿Seguro que eres tan inteligente?

Jaejoong volvió a enviarme una de esas miradas asesinas, que debería patentar por que son eficaces, a pesar de que a mi me provoquen gracia. Luego de un rato, Jaejoong volvió a suspirar.

—Luego del premio que ganó Yoochun en la feria; Todos dicen que Yoochun es demasiado para mí, que si opaco su talento. Que no soy bueno, ni puedo ser la pareja perfecta para Yoochun, ni siquiera sobre un escenario.

Su mirada se mostró melancólica una vez más.

—Las Competencia de canto se acercan, seguramente Yoochun participará. ¿Por qué no haces un dúo con él?
—¡¿Te has vuelto loco?! Ni siquiera puedo dar una conferencia sin que me ataque el miedo y, ¿quieres que me pare a cantar para un concurso tan importante para él? Además no se cantar.

—¿Quieres o no demostrarle a esa bola de idiotas que tu eres perfecto para quien a ti te de la gana?— Jaejoong se me quedó mirando, tan fijamente que supe que había hablando demás, por lo que carraspee levemente. —…Además, ¿cómo sabes que no eres bueno cantando? ¿Lo has hecho alguna vez?

—Pues… No.
—Perfecto, entonces te enseñaré a disfrutar del canto.

—¿Eh? ¿Tú cantas?
—Pues se hace el intento.

Jaejoong sonrió.

—Creí que tu habilidad era el baile.
—Una persona puede ser multifacética, Jaejoong.

Sonreí un poco y tomé su mano, notando que se tensaba un poco aunque empezó a caminar más rápida. Jaejoong miraba nuestras manos unidas y decidí hacer algo de lo que luego me arrepentí.

—Minho suele jalarme de esta forma, no por que estemos saliendo. Solo por que me tiene demasiada confianza. No hay nada entre nosotros, más que una amistad.

Jaejoong asintió, sin palabras de por medio y caminando. No entendí en ese momento, ¿por qué debo darle explicaciones a Jaejoong? ¿Por qué tengo la necesidad de explicarme?




—Bien… Veamos, ¿qué tipo de canción te vendría bien?
—Una no muy complicada, por favor.

Jaejoong mordió su labio inferior, yo solo sonreí mientras buscaba entre mis CD’s la canción adecuada.

—De acuerdo vamos con algo sencillo. Yo canto, tú me sigues, ¿bien? Aquí está la letra, ¿qué tan bueno eres con el inglés?
—Lo manejo.

Jaejoong miró curioso el CD y yo aproveché para poder colocar la música. Las primeras tonadas tuvieron su lugar. Jaejoong me miró expectante y sonriente. Cantar no era algo que usualmente hiciera, pero Yoochun amaba cantar, había aprendido de él mientras crecíamos.


Si no te encuentras en casa, me sentaré aquí en el escalón de tu puerta
Abrocharé mi abrigo y esperaré



Figuré que me sentaba. Jaejoong me observaba, atentó a cada una de mis palabras. No lograba entender por que su mirada llena de sorpresa y admiración me agradaba tanto, volví a tomar su mano y sonrió.


Hay signos de interrogación sobre nosotros
Pero no vamos a entregar nuestro tiempo hoy
Por que todo lo que tenemos son estos pequeños segundos robados
Y no podemos desperdiciarlos


Jaejoong me siguió, sonrió y se empezó a divertir, con cada palabra que salía de mi boca y por supuesto con la música sonando a todo volumen en mi departamento, caminé entre la sala. Recordando cada indicación de Yoochun cuando me enseñaba a entonar.


Las estrellas colisionan
Estamos volviendo a la vida
Las chispas volarán
Una mirada de tus ojos y mi corazón se abre para ti


Jaejoong cantó el coro conmigo, leyendo a medias. Mirándome a los ojos. Con esa sonrisa en los labios que era increíble. Y su voz me sorprendió, por que tal vez Jaejoong no se había dado cuenta, pero la ha estado desperdiciando.


Sé que el tiempo se nos está agotando
Pero mantendremos al sol sobre nosotros de alguna manera
Mira el cielo, aún tenemos esta noche

Repentinamente Jaejoong tomó el valor para cantar solo, estirar un poco sus brazos y comenzar a sentir la canción, con los ojos cerrados y verdaderamente disfrutando el momento. Jaejoong estaba siendo un cantante en este instante.


Va a ser muy difícil antes de que todo comience a mejorar
Así que mantén tus ojos abiertos
No hay tiempo para cerrarlos
Solo resiste, sé fuerte, que aún nos queda esta noche


Y reconocer que su voz junto a la mía sonaba demasiado bien, fue difícil, por que antes de darme cuenta nuestras voces habían disminuido de tono, y nuestros rostros se habían acercado.

Mi pecho subía y bajaba, igual que el de él; La respiración nos faltaba un poco. Supe que estaba a punto de hacer una verdadera estupidez cuando miré sus labios, cerré los ojos y suspiré.

—Me estoy enamorando de ti, Jaejoong.

Así fue, acorté la distancia y cerré un brazo alrededor de su cuerpo. Juntando nuestros labios y sintiendo su beso igual de intenso, correspondiendo de la misma forma, y cuando sus manos sujetaron mi camisa, supe que no lo estaba queriendo solo, que me quería también.

Para ese instante, Jaejoong suspiró con sus manos en mi cuello. Aquel beso, me hizo perderme unos instantes, hasta que claro la realidad golpeó a mi puerta una vez más. Y Jaejoong se alejó.

Con los ojos abiertos y un paso hacía atrás.

—Espera Yunho, esto no está bien. Estoy saliendo con Yoochun…— Justo en ese momento Jaejoong empezó a salir de mi departamento, cerrando la puerta y marchándose una vez más. –Lo siento, Yunho.

Bufé con molestia, sentándome en el sillón y tapando mi rostro con el brazo.

—…Maldición.




Rain llamó esa noche.

A contarme que viajaría a Seúl para las nuevas becas que se generarían para París, en ese momento la idea de la beca no me entusiasmó como debería, no estaba con los ánimos suficientes, pero accedí a verlo cuando llegara.

Alguna vez escuché que seguir tus impulsos no es bueno, yo casi nunca lo hago, y la única vez que lo hice. Todo salió mal.

Jaejoong… ¿Me estaría odiando?



Publicado por: Yoonho_kts
Estado: ———
Escuchando: Still got tonight (Matthew Morrison)

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