Love is a Force of Nature. Cap 59

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“Ausencia de Luz”

Deseo…
Tu carne
Nosotros somos:
Frios.
[Cold, Static X]



“La noche es nuestro nuevo día” Hyukjae escuchó a Junsu susurrarle a Daimon, que ahora lo seguía cual sombra desde que Junsu proclamó que ahora estaban dentro de la Orden de vampiros. Casi no habían intercambiado palabra, desde la conversión de Jieun, Junsu parecía estar cada vez más trastornado con la idea de expandir el consumo libre de sangre por todos los alrededores. Y con la llegada de Daimon a la mansión, llegaron a la vez sus amistades, y de pronto su morada idílica se transformó en un verdadero cuartel de operaciones. Si era sincero consigo mismo, siempre supo que Junsu tenía el potencial suficiente para comenzar a mover masas en torno a sus propios ideales. Algo así como si él tuviera alas más grandes y más majestuosas que los demás, y fuese capaz de encandilar al punto de hacer ver las cosas a otros como él, a través de sus ojos. Esto no era un cambio reciente, Hyukjae recuerda que el Junsu de antaño, el Junsu mortal, siempre estuvo lleno de esa efervescencia y ese optimismo capaz de llevarte a ver las cosas un poco más a su manera, tan sólo que ahora…y con todo lo que conllevaba el vampirismo, esa cualidad simplemente se exacerbó y lo terminó convirtiendo en el ‘Señor Sangriento’.




Ahora iban rumbo a una verdadera cacería y esta iba a ser una de las grandes. Iban a irrumpir dentro de un auditorio lleno de políticos discutiendo nuevas propuestas, e iban a drenar y celebrar a su antojo. Hyukjae observaba a Junsu por el rabillo del ojo, sus ojos nunca dejando de escudriñarlo. Iba vestido con un largo abrigo color escarlata y llevaba del brazo a Daimon, riéndose de vez en cuando cuando el vampiro ancestral le contaba alguna anécdota. Jieun se mantenía al lado de Hyukjae, observando todo a su alrededor con ojos expectantes. Esta iba ser su primera cacería oficial, ya que sólo habían salido una vez antes pero en privado y Hyukjae la hizo alimentarse de un mendigo, negándose a exponerla a las llamadas ‘fiestas de sangre’ que se llevaban a cabo últimamente con más frecuencia. Dragan y Sivela lideraban la progresión, luego estaban Junsu y Daimon, más atrás Hyukjae con Jieun y finalmente Daesung, Yoongwon y Jinki junto con la comitiva restante proveniente de la Orden de vampiros y más conocidos de Daimon.

“Estás inquieto” Jieun le susurró mientras ambos saltaban al mismo tiempo un tejado camuflados entre las sombras. Hyukjae desvió el rostro para mirarla, el suspiro escapando de sus labios prácticamente incontenible.

“Estas son palabras mayores, Jieun” Hyukjae la miró a los ojos, el ceño frunciéndose ante la preocupación que corroía sus entrañas.

“Estamos atentando frente a autoridades…si algo sale mal, la exposición del vampirismo como raza podría salir a la luz”

“¿Te preocupa el descontrol?” ella lo escudriñó con la mirada y Hyukjae se encogió de hombros.

“No lo sé, estoy consciente de que vamos a entrar en plan de embrujar a todos los presentes para convertirlos en marionetas pero están también…los lobos. Es cierto que últimamente no los hemos visto merodear pero eso no significa que no estén alerta”

“Te preocupa el enfrentamiento, entonces” ella lo miró a los ojos y Hyukjae asintió.

“No es que este insinuando que no somos capaces de lidiar contra ellos, es tan sólo que…no me gusta la manera en que estamos llevando nuestro nuevo ‘consumo’ de sangre. Es despiadado e irracional, y créeme…tengo un mal presentimiento con esto” Hyukjae volvió a desviar los ojos de Jieun hacia Junsu, su risa completamente audible ante la quietud de la noche. Daimon lo miraba con ojos brillosos, sus colmillos asomándose al curvarle una sonrisa. Hyukjae sintió un verdadero peso en las entrañas, esa cercanía no le gustaba nada…

“Tranquilo” Jieun le puso una mano en el hombro, retornando la atención de Hyukjae nuevamente hacia ella. “Hay muchos más vampiros aquí, y supongo que todos saben lo que hacen”

“No todos” Hyukjae negó con la cabeza. “Los demás, ésta…comitiva de Daimon, simplemente está influenciada por sus palabras. Son como un séquito sediento de sangre. Créeme, Jieun…la idea de intervenir en estas circunstancias no me gusta nada”

“Te pudiste haber negado” ella inquirió. Hyukjae tan sólo suspiró.

“Junsu es mi creador y no…puedo negarle nada”

“Bien, entonces…demos un buen espectáculo, supongo” ella se arrimó a su brazo derecho, acercándose a su figura mientras observaba los pares más adelante comenzando a iniciar el descenso. El auditorio se divisaba a lo lejos, estando el camino que llevaba a la entrada rodeado de árboles que le daban un toque perfectamente acogedor. Cuando ya estuvieron todos en tierra firme, Junsu fue el primero en apresurarse a hablar.

“Bien, espero que todos hayan traído sus antifaces. A esta hora los políticos ya deben haber terminado la reunión, por lo que la fiesta y el cocktail de bienvenida deben estar ya en progreso. No hay tiempo que perder, lo importante es tenerlos bajo control lo más rápido posible” Junsu hizo un ademán con su mano, indicando que comenzaran la marcha. Hyukjae sacó del bolsillo de su chaqueta un antifaz negro y se le colocó en el rostro, observando a Jieun y a sus compañeros hacer lo mismo. Si les daba algo de crédito, por lo menos habían tenido la decencia de escoger una fiesta de celebración post acuerdos al estilo victoriana, donde los presentes podían usar antifaces para charlar y no temer por la exposición de su verdadera identidad. Un acierto, sin duda, porque Hyukjae estaba seguro que además de ellos más vampiros plagarían la zona, atisbantes y expectantes cual sombras al acecho.



xXx


"¡Loba Mayor, Loba Mayor!" los golpes frenéticos sacaron a Ji Hae de su siesta asignada. Abruptamente se sentó en la cama, restregándose los ojos.

"Puedes pasar" articuló, aun somnolienta. Todavía no se acostumbrada a dormir en el día y aun dormitaba de noche cuando se podía. Taemin entró en la habitación con el rostro congestionado y los rizos revueltos.

"¿Qué ocurre?" ella le preguntó mientras lo observaba regular su respiración.

"Hay un aviso de una reunión de políticos en el auditorio de Seúl que puede ser núcleo conflictivo. Fui a avisarle a Yunho, su Excelencia, pero cuando abrí la puerta la habitación estaba desierta y tan solo había una luciérnaga" Taemin parecía a punto de colapsar. Ji Hae se puso de pie, cubriéndose con una bata larga y luego haciéndole un ademan con la mano a Taemin para que la siguiera. Esa luciérnaga que Taemin había mencionado le había dado una idea…

Cuando llegaron a la habitación de Yunho, Ji Hae observó la cama deshecha y las sabanas empapadas de sangre. Abrió los ojos de par en par, horrorizada, pero luego la luciérnaga revoloteando por el lugar capturó su atención. Suspiró de alivio al reconocerla y supo que Yunho se encontraba en buenas manos, así que se acercó a Taemin y le dijo.

"Quiero que alistes una patrulla de híbridos. Tú y yo iremos personalmente a inspeccionar el lugar. En cualquier ausencia del líder yo soy su voz así que más vale que te apresures" Ji Hae le dio una palmada en el hombro y Taemin asintió, desapareciendo por las escaleras hacia abajo.

"Ya puedes transformarte, Nayna. Sé que estas detrás de esto, ahora dime... ¿A dónde te has llevado a mi hermano?"



Xxx


Evadir a los guardias fue un juego de niños. Daimon y Junsu encabezaban la progresión y Hyukjae casi pudo vislumbrar el brillo en las orbes grisáceas de Junsu cuando dejó en trance al guardia que tenía al frente. El otro no tardó en caer ante el embrujo de Daimon y ambos les abrieron las puertas al gran salón del auditorio. La muchedumbre que los recibió prácticamente aturdió los sentidos de Hyukjae; era casi un millar de pulsaciones que le retumbaban por el cuerpo y lo incitaban…litros y litros de sangre caliente bombeando por sus cuerpos, y el sólo hecho de entrar comenzó a gatillar la fiebre. El techo del auditorio, de varios metros de altura, estaba adornado de brillantes candelabros con lágrimas de cristal, uno tras otro alineados en perfecta sincronía. La sala principal del auditorio había sido acondicionada para la ocasión, con tradicionales mesas de comedor junto a las paredes del lugar repletas de un sin número de comida. Los mozos revoloteaban entre la gente con sus relucientes bandejas de plata llevando tragos, bocadillos y otras delicias mientras los políticos se mezclaban con la gente importante de la ciudad y por supuesto, más invitados. Hyukjae inmediatamente fijó la atención en los enormes ventanales de las paredes. El visillo que los cubría era tan translucido que fácilmente dejaba ver el cristal, y mientras se percataba de este detalle pudo darse cuenta de la seña que le hizo Junsu a Daimon, también en dirección a los ventanales. Al parecer, algo de conexión les quedaba porque Junsu pareció leer sus pensamientos desde el reflejo de sus ojos…

“Vamos a probar algo” el susurro de Junsu fue captado por todo el grupo. “¿Ven el cristal del ventanal? El visillo se ve tan delgado que apenas lo cubre…quiero que todos fijen su hipnosis en cada uno de los ventanales. Si tenemos suerte, los atraeremos igual que polillas a la luz”

Intercambiaron miradas de entendimiento, y mientras que la multitud parecía estar completamente ajena de sus nuevos invitados, muy lentamente los hijos de la oscuridad comenzaron a ejercer su efecto. Las miradas se concentraron, los ojos se encendieron…y de pronto, los rostros humanos comenzaron a desviar la mirada hacia los ventanales. Primero fueron tan sólo unos pocos, los más distraídos…pero luego de unos minutos hasta los más absortos en las conversaciones fueron arrastrados por esa fuerza magnética que los hacía voltear el rostro. Junsu sonrió, radiante, y le regaló una de sus sonrisas a Hyukjae antes de hacer un gesto con la mano y comenzar a avanzar. Los humanos se habían transformado en verdaderas marionetas, y cuando Junsu hizo girar al primero que encontró a su paso el grupo de vampiros rompió en carcajadas.

“¿Dónde están sus protectores ahora?” se mofó, forzando al humano a agacharse ante su figura. Luego, Junsu lo tomó por el cabello y le arqueó la cabeza, sus colmillos expandiéndose ante la mirada de excitación de su séquito.

“Hagamos historia…” susurró y los colmillos descendieron hasta romper la piel, la sangre chorreando a borbotones. Fue todo lo que el grupo pudo aguantar, hasta Hyukjae flaqueó ante la excitación y se dejó llevar por la fiebre y el frenesí que recorría el torrente de cada uno de sus compañeros. Las risas y la excitación no tardaron en hacerse notar, mientras la música era retomaba por Daesung, quien controlaba a los músicos humanos para que siguieran tocando mientras el danzaba con una mujer con el cuello abierto y le lamía la sangre de vez en cuando.




Toda la comida de las mesas había sido tirada al suelo, ahora en su lugar había cuerpos con poca ropa, y la sangre salpicada se escurría por la madera y caía a manchar el suelo del salón. Jieun se mantenía cerca de Hyukjae, esforzándose por controlar la fiebre mientras su creador se alimentaba de la muñeca de un hombre. Cuando se sació, le curó la herida y lo obligó a sentarse en un rincón, pero al parecer era el único que se había molestado en curar su herida: el auditorio rápidamente comenzaba a transformarse en un mar de sangre.

“Aliméntate” Hyukjae tiró del brazo a Jieun hasta el nivel del hombre. “Saciará la sed y te mantendrá alerta” observaba el panorama con ojos apagados, sus ojos perfilados en rojo lentamente volviendo a la normalidad. Jieun tan sólo asintió, cabizbaja, llevando una de sus pálidas manos a la muñeca derecha del hombre, apenas succionando con sus colmillos, aún insegura. Ella tampoco compartía esta idea de matanza, y el espectáculo era más crudo de lo que había tenido en mente.

“¿Qué haremos ahora?” ella le preguntó, cerrando la herida de su víctima y luego levantándose, mirando a Hyukjae a los ojos, quien se encogió de hombros.

“Vigilar” susurró, haciéndole un ademán con la cabeza. “Y dejarlos divertirse” sus ojos fueron directo a Junsu, quien ya había fijado toda su atención en el grupo de políticos. Los tenían a todos reunidos, sentados en el suelo formando un círculo como si fuesen un montón de niños escuchando a su profesor. Hyukjae rápidamente se percató de que era una especie de ruleta rusa: Junsu se movía alrededor del grupo de políticos, serpenteando su camino mientras que Daimon, el vampiro ancestral, posaba sus ojos de mármol en cada uno de sus movimientos. Con una seña indicando el elegido, Junsu lo tomaba de la mano y lo acercaba hasta él. Daimon lo interrogaba y él respondía, y como buen titiritero luego lo hacía exponer su garganta ante él. La sangre seguía manando mientras Junsu daba saltitos alrededor de ellos y el vampiro elegía a otro de los políticos. De seguro le estaba sacando información sobre el gobierno: planes, políticas de salud, estado financiero, crisis…cualquier cosa que los llevara más cerca de poder reducir la acechante vigilia de la licantropía. La ruleta rusa continúo con la estridente risa de Junsu acompañando el compás de sus movimientos.

Pero casi como por arte de magia, apenas Hyukjae pensó en la posibilidad de licántropos…la turba apareció. Las puertas fueron derrumbadas de un sólo golpe y un grupo de cuatro jóvenes se hizo paso ante el chillido agudo de algunos vampiros que seguían alimentándose. Una joven de largo cabello castaño y ojos oscuros lideraba la progresión, junto con un joven de cabello castaño claro y ojos miel. Detrás suyo la acompañaban una pareja de personas con ojos tan resplandecientes que parecían cegar. Eran menos de los que Hyukjae se esperaba que hubiesen llegado…considerando que tenían a veinte vampiros completamente alimentados y listos para el contraataque…

“Taemin, la barrera” ella articuló y el joven a su lado asintió, comenzando a emitir un profundo aullido que retumbó en todo el auditorio. De pronto, Hyukjae abrió los ojos de par en par al percatarse que desde las ondas del aullido comenzaba a aparecer un velo casi translucido, expandiéndose hasta rodear por completo el auditorio.

“Vaya” Junsu fue el primero en hablar, dejando a sus mortales de lado. Daimon lo siguió y toda la progresión de vampiros comenzó a dejar de lado los cuerpos para volver a alinearse los unos junto a los otros, en torno a Junsu.

“Pero si no es Jung Ji Hae la que tengo ante mis ojos” le sonrió, dejándole ver sus ensangrentados colmillos, pero ella tan sólo mantuvo la expresión estoica.

“Así que los rumores son ciertos y ya has abrazado tu condición, Kim Junsu” Ji Hae hablaba con gélida cortesía. Un rasgo que a Junsu, muy a su propio pesar, le recordó a su hermano.

“Es mi naturaleza” Junsu curvó los labios, dejando el sentimiento de familiaridad atrás. “Ahora, si fueras tan amable de dejarnos terminar…” hizo un ademán con la mano pero fue interrumpido por su voz.

“Eso quisieras. Kim Junsu, se te acusa de romper el tratado que rige entre vampiros y licántropos. Ríndete ahora o tendrás que enfrentarte a las consecuencias” ella lo miró a los ojos, con un gruñido bajo escapándose de sus labios al alargar sus húmedas y venenosas garras. En ese momento, Junsu se dio cuenta del par que le guardaba las espaldas. Tenían los ojos resplandecientes, pero ese resplandor era familiar. Iris plateados…hombre y mujer…eran híbridos, híbridos que estaban ahora sirviendo ante la causa, la defensa de los humanos. Eso…sí que significaba un cambio. Si la guerra entre licántropos había sido un éxito y los híbridos habían sido aceptados… ¿Dónde estaban sus líderes? ¿Dónde estaban…los supuestos ‘Padres’?

Ya tendría tiempo de meditarlo a fondo, ahora tenían que actuar rápido.

“Lo siento cariño, pero la única que tendrá que enfrentar las consecuencias serás tú. Hermanos…terminemos nuestra historia” la frase fue suficiente para elevar los ánimos de sus compañeros vampiros. Algunos se elevaron, con la fuerza de la sangre humana exacerbando sus cualidades y fueron directo hacia el grupo en la entrada. Junsu prefirió las sombras, cubriéndose de ellas y yendo directo hacia la supuesta líder, Ji Hae. Ella predijo sus movimientos con una facilidad aterradora, y se hizo a un lado cuando Junsu quiso golpearla. Observó con horror como el licántropo a sus espaldas se transformaba en un enorme lobo de pelaje gris y la vampiresa trepaba a su lomo, sacando de su espalda un arco resplandeciente. La bestia comenzó a moverse con agilidad por el auditorio mientras ella disparaba las flechas. No eran comunes y corrientes, Junsu lo sabía bien, ya que donde acertaban provocaban que el vampiro cayera y comenzara a retorcerse, clamando por el ardor de su piel. Poco más pudo analizar, porque Ji Hae ya había adivinado su posición y ahora cargaba contra él con venenosas garras. Junsu maldijo entre dientes al no haber traído sus nuevas Sais de plata mientras continuaba esquivándola y volviendo a camuflarse.

“Junsu” la voz de Daimon se escuchaba lo suficientemente cerca. No estaba peleando, pero observaba con ojos atentos como Hyukjae se enfrentaba al joven de cabellos miel y los híbridos se encargaban de los demás como si fuesen pájaros en una simple cacería.

“Ya he reunido suficiente información, nuestro trabajo termina aquí” y con ese último susurro se camufló, dejándose envolver por la oscuridad. Junsu maldijo de nuevo cuando una de las garras de Ji Hae le rozó el brazo y sintió el escozor. Siseó para llamar la atención de sus pares y movió la cabeza en señal a la ventana.

“Esto…es sólo el comienzo, Ji Hae” fue lo que le dijo y Ji Hae gruñó, lanzando un zarpazo que sólo atravesó aire. Todos los vampiros ya habían desaparecido de su alcance, y el grupo se dedicó a rematar a los caídos: ocho de veinte…un número no menor considerando lo improvisada que había sido la emboscada. Pero con la noticia de la partida de Yunho…todo estaba patas para arriba y ahora con la amenaza de Junsu y la matanza, Ji Hae realmente no sabía cómo iniciar el plan de contingencia.

“Han estado magníficos” le susurró a los dos híbridos y a Taemin. “Y este ataque tan horrendo definitivamente confirma nuestras sospechas: Kim Junsu se ha convertido en un vampiro rebelde” Ji Hae pasó una mano por su cabello, lanzando un suspiro. Extrañaba el apoyo y soporte de Yunho a sus espaldas, pero estaba consciente de que en el estado en que Yunho se encontraba no habría sido capaz de enfrentar una noticia así, de saber que ahora un nuevo asesino acechaba Seul y no era nada más ni nada menos que Junsu, el vampiro por el que fue capaz de arriesgar tanto…sobre todo con ya todo el peso que acarreaba a sus espaldas por la pérdida de Heechul. El retiro sin duda era la opción más sana…por lo menos por un tiempo. Yunho se lo merecía después de todo, y ha depositado toda su confianza en ella, confianza que ahora tendrá que alimentar su coraje para enfrentar las nuevas adversidades.

“Hay sobrevivientes” la voz de Taemin la devuelve al panorama. Se encontraba agachado frente a un joven con el cuello abierto que luchaba por normalizar su respiración. Ji Hae inmediatamente se acercó.

“Vamos a iniciar las curaciones. Voy a contactar a la sede y a pedir algunos refuerzos, de seguro licántropos podrán venir a cubrir la zona y cerrar las heridas de los caídos” Taemin le asintió, disipando la barrera que cubrió al auditorio durante el enfrentamiento, devolviendo los vidrios y mesas rotas a su lugar…todo en perfecto estado, como si nada hubiese pasado.


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Koiko: Me voy nuevamente a la playita asi que decidí dejarlas con esto antes de partir  ¿Qué les pareció la cacería? Esto fue tan sólo un adelanto de lo que se viene…así que vayan prendiendo motores para más sangre y más garras. Ahora sí que vamos a desarrollar el vampirismo como es: sangriento y despiadado, sin piedad. Pero también debo recalcar que no todos los vampiros son asi..Hyukjae y Jieun van a plantear esa diferencia. Otra cosa, aquí en el mundo de los humanos los lobos desarrollan otra habilidad: la barrera que lanzó Taemin para evitar las destrucciones de propiedades. Supuse que si iban a pelear en el mundo real, debían tener algún arma para no dejar rastros, después de todo los lobos son los protectores de la humanidad. Todo en esta historia tiene su tiempo, es una novela después de todo :D Nuevamente gracias a mis lectoras por darse el tiempo y dejarme un comentario, siguen alimentando el combustible de mi musa. Gracias por leer

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