Love is a Force of Nature. Cap 60

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“Sangre Mala”

Se esconde en la oscuridad
Como la vena marchita…
[Love is not enough, Nine Inch Nails]



“Déjame revisar esa herida” Hyukjae le insistió a Junsu, siguiéndolo escaleras arriba. Él tan sólo lanzó un bufido, haciéndole el quite y dirigiéndose a su habitación, completamente ofuscado. Sabía que Hyukjae era insistente y que no se lo sacaría de encima tan fácilmente, así que cuando lo vio en la entrada finalmente se rindió.

“No es nada grave…” le dijo pero Hyukjae negó con la cabeza, acercándose hasta su figura y observando el corte de su brazo con detención.

“La garra sólo me rasgó la tela, apenas tocó piel” siguió hablando mientras Hyukjae hurgaba entre la tela para vislumbrar la herida. Era un tajo pequeño, pero estaba enrojecido por el fuerte veneno. Un poco más de profundidad y se abría expandido por su torrente con facilidad.

“Tuviste suerte” Hyukjae lo miró a los ojos, pero Junsu evitaba el contacto visual. Llevó una mano hasta su mentón, forzando a los iris grises a mirarlo.

“¿Por qué ya no regresas a mí?” Hyukjae no había tenido la oportunidad de encararlo, porque últimamente Junsu iba y venía por las noches, traficando y llenándose de más sangre. Últimamente se había transformado en la sombra de Daimon y ya…no tenían ni siquiera privacidad. Hyukjae temía que la llegada de Jieun en sus vidas también había sido un factor desequilibrante.

“He estado ocupado…” Junsu se mordió el labio inferior y Hyukjae pudo ver que guardaba algo, que tenía algo más que decir pero lo estaba ocultando, y eso sólo confirmó sus sospechas.

“Claro, siendo la marioneta de Daimon” Hyukjae le disparó y Junsu lo miró con el ceño fruncido, retirando el brazo que Hyukjae tenía agarrado con brusquedad.

“Yo no soy marioneta de nadie” masculló.

“¡Sí que lo eres!” Hyujae le contrarrestó. “Estamos llenos vampiros desconocidos que dicen seguir a la famosa Orden de Vampiros, y este último tiempo no hemos hecho nada más que matar. Este enfrentamiento que tuvimos es sólo el comienzo, Junsu. Esto está a punto de salirse de control”

“¡¿Y si no te gusta por qué no te marchas, entonces?!” Junsu le disparó. Estaba tan ofuscado por su enfrentamiento previo con la hermana de Yunho que los reproches de Hyukjae habían logrado cabrearlo más.

“Te informo que este es mi estilo de vida ahora. Estamos haciendo avances, los vampiros están dejando sus escondites y están comenzando a oír de nosotros, y de lo que queremos hacer. Déjame decirte que yo no le tengo miedo a un montón de perros falderos…”

“Y yo que pensé que estabas extraño por Jieun” Hyukjae lanzó un suspiro, incapaz de procesar las palabras que Junsu le había espetado.

“Si no me voy…es porque prometí estar a tu lado siempre. Y por si lo has olvidado, tú me creaste…mi destino está en tus manos. Si quieres que me marche, tan sólo tienes que ordenarlo” la amargura de sus palabras logró calar en Junsu, quien inmediatamente se arrepintió de haber descargado su ira en Hyukjae. Él no tenía la culpa, y sólo estaba preocupado por su bienestar…como siempre. Al verlo darle la espalda, Junsu inmediatamente reaccionó y lo tomó de la muñeca.

“Hyukkie” susurró, apenas audible. “Espera…no te vayas”

Hyukjae volteó a mirarlo, y cuando hizo contacto con sus ojos ya no vio el brillo iracundo y sangriento que cargaba a diario, ahora…su mirada se había suavizado, y parecía deslumbrar con aires de antaño.

“Perdona, me pasé de la raya contigo…es que todo el enfrentamiento me puso mal. Ver a la perra de Ji Hae allí, altanera y enfrentándome, dándoselas de no sé qué…ha sido duro, pero el problema no eres tú, sé que tan sólo quieres que esté bien” Junsu le acarició la mano, lentamente tirándolo hacia sí. Cuando sus frentes chocaron, Hyukjae suspiró y cerró los ojos.

“Sólo quiero protegerte, Junsu…no quiero que te pierdas, que olvides quién eres”

“Estás aquí para recordármelo, mi cable a tierra”

“Siempre que no me alejes…” Hyukaje abrió los ojos y la sonrisa en el rostro de Junsu se incrementó.

“Sabes que no” Junsu acortó la distancia que lo separaba de sus labios y lo besó. Hyukjae suspiró en sorpresa, habían pasado varias semanas desde la última vez que había tenido algo de intimidad con Junsu, pero al verlo tomar la iniciativa finalmente se rindió. Junsu lo atrajo hacia su cuerpo y nuevamente, el tiempo se detuvo entre sus brazos. Entre mordidas de sangre, jadeos y gruñidos de placer…Hyukjae retuvo las últimas palabras de Junsu en su cabeza, y con la fría miel de su sangre humedeciendo sus besos supo que nuevamente estaba preso, y que nunca dudaría de él. Le parecía hasta curioso cómo él había dado la idea de atraer a los mortales como polillas a la luz, siendo que Junsu ejercía el mismo efecto con él y sin ningún embrujo de por medio.

Luego, cuando eran todo un atado de miembros y Hyukjae se lo comentó, Junsu lanzó una risita y le dijo.

“No hay que ser hechicero para ejercer este tipo de magia…”


xXx



“Disculpa la demora, Hina. Hemos tenido una jornada bastante atareada tratando de reducir el impacto del ataque de los vampiros al auditorio” Ji Hae entró al Salón del Fuego con pasos raudos. Hina la estaba esperando sentada en una de las sillas, observando los relieves de los continentes tallados en la mesa con detención. La toga negra que ahora llevaba parecía susurrar con cada uno de sus movimientos mientras ella volteaba la cabeza para recibirla.

“Me imagino” Hina se levantó cuando Ji Hae llegó, tomando sus manos entre las suyas. “Vine de inmediato apenas el mensajero me informó. Malas noticias, me temo” Ji Hae le asintió y luego hizo un gesto para que volviera a tomar asiento, tomando ella un lugar a su lado.

“Oscuras, muy oscuras. Se han confirmado todas nuestras sospechas: Kim Junsu se ha convertido en el nuevo líder rebelde del movimiento sanguinario. Anoche impedimos que siguiera el baño de sangre. Fueron capaces de atacar un lugar con políticos y gente importante de la sociedad. No sé qué es lo que pretenden…pero no es nada bueno”

“Nada bueno, sin duda alguna” Hina lanzó un suspiro, sus ojos magentas posándose en Ji Hae.“Hubiese sido más terrible si nuestro líder, Yunho, lo hubiese visto con sus propios ojos. Quizás…esta reclusión por parte de las hadas no fue tan espontanea. Yo pienso que ellas ya lo habían visto en sus luces”

“Pienso lo mismo” Ji Hae asintió, recordando la visita de Nayna y la explicación de sus razones. ‘Yunho está mal, todo de él está mal. Hay mucho odio dentro de su corrompida alma, mucho dolor…y mucha sed de sangre. Para ser el Padre que todos esperan que sea primero tiene que purgar todo lo malo’. Ji Hae aún se preguntaba qué era lo que Nayna y las hadas tenían en mente, pero estaba segura que Yunho no podía estar en mejores manos.

“¿Y bueno….cuál es esa petición que tienes en mente?” Hina la escudriñó con la mirada y Ji Hae retomó su atención hacia ella.

“Los híbridos que nos acompañaron hicieron un magnífico trabajo en la cacería, tal y como me prometiste los que residían en Seul fueron contactados y respondieron al llamado, pero me temo que no será suficiente…vamos a necesitar patrullas”

“Lo suponía” Hina lanzó un suspiro. “Y también lo de Junsu. Llámalo un presentimiento o como quieras, pero…de alguna u otra forma sabía que no se iba a quedar de brazos cruzados”

“Hay muchos vampiros que lo siguen” Ji Hae se encogió de hombros. “Supongo que pudo persuadir a sus pares y se ve que no están conformes con nuestras reglas. Por suerte ninguno de los políticos fue herido de gravedad, hubieses visto la carnicería que habían montado…” movió la cabeza de un lado a otro, como si quisiese alejar a los demonios de su cabeza. Hina la miró apenada; sabía que estos revuelos entre vampiros no traerían nada bueno.

“Descuida, Ji Hae. Los híbridos acudirán, yo misma me aseguraré de ello, tan sólo tengo que pedirte una cosa” Ji Hae le asintió, instándola a que hablara.

“Dales algo a que alabar” Hina le dijo, desviando la mirada desde ella hasta la enorme silla vacía que ocupaba la cabecera: la silla del Líder.

“Los híbridos no olvidan, y muchos aún lamentan la ausencia de Heechul, el Esposo. He oído que aquí abajo tienen un lugar especial dónde yacen las estatuas de los líderes pasados. Si pudieses hacer algo…quizás un monumento, dónde los híbridos pudiesen guardar sus respetos. La gente necesita algo a que aferrarse, y Heechul para ellos siempre será una conexión directa hacia Yunho”

“Claro, cómo no lo pensé antes” el rostro de Ji Hae se iluminó. “Yunho también se pondría muy contento de saberlo, y estoy segura que alegrará su regreso”

“¿Taemin no ha podido ver nada en sueños?” Hina le preguntó. Ji Hae negó con la cabeza.

“No, y eso que tiene la presencia de Yunho latente para tratar de recibir un atisbo que indique algo…pero bueno, su partida aún está fresca”

“Le tomará tiempo” la expresión de Hina se relajó. “Pero cuando vuelva será más fácil. Ahora sólo hay que encargarnos de contener esta…rebeldía, para que cuando regrese no tenga que hacer tanto”

“Si Junsu no entiende por las buenas…tendrá que entender por las malas. Hay vidas de inocentes en juego, ya es tiempo de tomar medidas”

“Ahora sí que estás sonando como tu hermano” Hina le sonrió y ella y Ji Hae intercambiaron unas risitas con el fuego azabache resplandeciendo en el salón.


xXx



Yunho no podía creer que tanta belleza fuese posible. Si bien siempre había estado en contacto con la naturaleza y con el bosque, jamás había tenido acceso a las verdaderas entrañas de la tierra. Nayna lo llevó a través de prados verdes y brillantes hasta el fondo del suelo. Lo condujo por túneles de tierra viva; donde las enredaderas se movían, y el viento susurraba palabras coherentes, susurraba su nombre…como si le estuviese dando la bienvenida.

“Esta es la fuente de vida misma” escuchó a Nayna murmurar cuando con un movimiento de su mano la tierra se partió en dos y el suelo a sus pies se transformó en alfombras de musgo aterciopelado. Yunho podía percibir la lengua de la tierra, mientras Nayna avanzaba cada uno de sus pasos revelaba algo nuevo. La naturaleza se abría ante sus ojos, y junto con ella comenzó a vislumbrar la presencia de las luciérnagas. Primero tan sólo fue un resplandor entre las hojas, pero luego las pudo distinguir con perfecta claridad. Algunas lo observaban desde los matorrales, otras salían a su encuentro montadas sobre conejos, mapaches, zorros y varios otros mamíferos que salían a su encuentro. Las vio volando sobre su cabeza, montadas en águilas tan grandes que prácticamente podían tapar el sol con su figura.

“Mis hermanas te conocen bien, Yunho” Nayna le susurró, esbozando una sonrisa. “Están bendiciendo cada uno de tus pasos”

“¿A dónde me llevas?” Yunho se encontró preguntándole cuando observó los árboles moverse. Cuando vio rostros esculpidos en la corteza; con ojos llenos de sabia y la boca inmutable hablarle ‘Yunho’ le susurraban. ‘Padre de las Llamas’

“A verla a Ella” Nayna se detuvo de abrupto ante un enorme roble con el follaje más amplio y majestuoso que Yunho había visto. Se acercó hasta la corteza y pasó los dedos por la madera; ésta resplandeció ante el contacto y de pronto, el roble abrió los ojos.

“¿Quién va?” lo escuchó musitar, el sonido tan tosco y denso que prácticamente parecía cortar el aire.

“Nayna, hija de la tierra. He venido a ver a su Majestuosidad” Nayna se arrodilló ante el roble. Yunho se estremeció cuando los ojos duros se clavaron en su mirada.

“Tú” el sonido retumbó dentro de su cabeza como un gong. “Veo sangre y fuego en tu mirada. Su Majestuosidad espera por ti” las hojas del roble se agitaron con más fuerza apenas pronunció esas palabras y de un segundo a otro estaban envueltos por un torbellino de follaje verde. Yunho nuevamente se sintió etéreo, con el aliento atrapado en su garganta cuando comenzaron a elevarse, y en un parpadeo estaban de vuelta en tierra firme…sólo que ahora se encontraban frente a enorme montaña con una cascada. La bruma humedeciéndolos por completo ante la fuerza del agua.

“Su Majestuosidad adora el agua” Nayna le dijo, acercándose hasta la caída misma. Yunho estuvo a punto de detenerla, aterrado de que la fuerza del agua la arrastrara con ella, pero apenas su figura tomó contacto con el agua la corriente se detuvo. Nayna aferró una de sus manos a Yunho y lo tiró hacia dentro, atravesando el agua y directo hacia una cueva subterránea. Para su sorpresa, estaba completamente seco.

“Increíble” Yunho musitó y Nayna lanzó una risita.

“Es cansador mojarse cada vez que requerimos de su Majestuosidad. Ya casi llegamos” Nayna lo condujo a través de un túnel que al parecer, recorría las entrañas de la montaña que los cobijaba. El camino estaba iluminado por una especie de fosforescencia que Yunho reconoció como las mismas luces que desprendían las hadas cuando adoptaban formas de verdaderas luciérnagas. Yunho se acercó al resplandor e intentó tocarlas pero estas se desvanecieron entre sus dedos, sin embargo no dejaban de alumbrar. Llegaron al final de la cueva y Nayna se detuvo ante lo que parecía ser una grieta en la pared. No había salida, y la fosforescencia centellaba alrededor de la abertura. Justo cuando Yunho estaba por preguntarle a Nayna si era una especie de broma, ella musitó algo en una lengua que Yunho jamás había escuchado y la grieta se abrió ante sus ojos revelando la brillante luz del sol, casi como si Nayna hubiese abierto la montaña misma…

Pestañeando reiteradamente, más pasmado que nunca, Yunho observó un jardín lleno de flores y hierbas. Al centro había una cabaña cubierta de ese musgo esponjoso que había recibido a Yunho en primer lugar. El agua corría libre a través del verde; como verdaderas serpientes resplandecientes. Sobre el techo de la cabaña caía a su vez una pequeña cascada, el agua fluyendo y brindando aún más vida a su alrededor…

“Es…precioso” Yunho realmente no podía dejar de mencionarlo. Todo lo que había visto apenas Nayna lo teletransportó era tan bello y sagrado que lo hacía sentir fuera de lugar.

“Es un hechizo. Su Majestuosidad no puede salir al exterior, su sola exposición traería peligro porque posee la luz más brillante de todas. Por lo que ella trae la luz del sol y la vegetación a su lugar de descanso donde escucha a la tierra hablar”




Mientras avanzaban, la grieta se cerró tan suavemente detrás de ellos que Yunho casi no pudo notarlo, estaba demasiado absorto en todo lo que tenía ante sus ojos.

“Ni siquiera la mitad de estas flores son nativas de Corea. Su majestuosidad puede ver a través de la tierra y los árboles, y escuchar las conversaciones de los animales”

Yunho se agachó para tocar una flor de pétalos cónicos y brillante color naranjo con purpura que se abrió ante el como una verdadera mariposa con múltiples alas.

“Creo que la he visto antes en un libro de mi madre…” Yunho le dijo, esbozando una sonrisa al acariciar los pétalos de la flor.

“Me alegra que estés disfrutando mi jardín” dijo una voz que para Yunho sonó como campanas en una mañana primaveral, cuando no tienes nada más que hacer que sentarte a ver pasar el tiempo en paz. Cuando volteó a mirar se encontró con la mujer más hermosa que alguna vez pudo contemplar. Estaba parada en la entrada de su pequeña cabaña; una mano apoyada en el respaldo de la puerta y la otra en la frente, cubriéndose de los rayos del sol. Tenía unos ojos que reflejaban al mar más negro, pero tan brillantes que prácticamente no se notaba la oscuridad. Su piel era blanca como la leche y su cabello negro le cascadeaba como un rio azabache hasta los tobillos. Yunho tardó un momento en darse cuenta de que ella tan sólo llevaba un sencillo vestido verde. Sin embargo, no era su apariencia en si la que la hacía verdaderamente hermosa, era la luz que se movía con sus movimientos, casi como si la tierra misma le hiciera una reverencia a ella y solamente a ella. Incluso las flores parecían estar atentas a ella, asintiendo ante cada uno de sus pasos, aunque ella quizás ni siquiera lo notara. La sonrisa amable que le regaló a Yunho hablaba de un calor genuino y un amor que profesaba a cada quien se topara en su camino. Yunho sintió como si estuviese contemplando a su propia madre, y la madre de su madre…y todas las madres en una. Se sintió como si hubiese vuelto a casa luego de un largo viaje…y estaba seguro que Nayna sentía lo mismo.

“H-Hola” Yunho le dijo cuándo pudo encontrar su voz, haciendo una leve reverencia pero sin dejar de mirarla, no quería dejar de mirarla. Ella misma le transmitía paz y silenciaba a su bestia; era una sensación…demasiado buena como para perderla tan rápido.

“Su majestuosidad…” murmuró inmediatamente, no queriendo ser irrespetuoso. Ella simplemente rio.

“Preferiría que me llamaras Titania” sonrió. “Después de todo estoy ante el Padre de las llamas. La Reencarnación de Akela” Yunho abrió los ojos de par en par, volviendo a agachar el rostro.

“Soy Yunho” musitó y su risa volvió a resonar como campanas melodiosas.

“Lo sé y tu modestia habla por ti mismo, Jung Yunho. Acércate” Titania hizo un ademan con su ano y Yunho se movió por inercia. Era imposible negarse al estar ante la que parecía ser la Reina de las Hadas. Yunho avanzó inseguro y se detuvo a pasos de la cabaña. Titania se acercó hacia él y lentamente, comenzó a evocar una reverencia.

“Te está bendiciendo” la voz de Nayna sonaba distante, o quizás Yunho estaba demasiado sorprendido con el gesto que no podía percibir nada más.

“Titania, Reina de las Hadas, bendice tu camino, Jung Yunho. Desde ahora caminarás con la gracia y protección de las hadas…desde ahora, nuestra luz contrastará la oscuridad”

“Nayna lo ha dicho todo, como una de las mejores de su clase” Titania se alzó ante Yunho y llevó una mano hasta él, tomándola entre la suya. Su contacto viajó por el torrente de Yunho con un hormigueo reconfortante.

“Veamos si lo que me ha susurrado la tierra es cierto…” abruptamente, Yunho sintió un dolor punzante en su muñeca. Cuando bajó la vista, Titania había abierto una herida y la sangre…la sangre que comenzó a brotar de ella se tornó de un color negro, denso y viscoso cual petróleo…

“Sangre mala” ella susurró y cuando sus dedos tocaron la sangre esta se evaporó con un verdadero siseo de cobra, shockeando a Yunho por completo.

“Es esto lo que te tiene mal” ella le dijo, haciendo un ademan hacia donde había estado su herida.

“Un Lobo de la Noche está cubierto en negro y no conoce más que oscuridad. Ahora mismo estás dentro de un profundo pozo, Jung Yunho, y tus llamas no pueden brillar. La sangre mala corre por tus venas y no te deja sanar…es la cruz que el Lobo de la Noche debe cargar al perder a su Sangre verdadera. Pero la tierra me ha hablado de ti…las hojas y los arboles del bosque te han visto pelear y te han visto sangrar. Has perdido la vida para generar los cambios y has brindando un balance en una larga disputa pero esto…me temo que ha abierto otra grieta y tendrás que luchar. Es por eso que vas a quedarte aquí, conmigo y yo voy a purgar toda esa sangre que te corroe”

“¿Cómo?” Yunho se limitó a preguntar y observó el destello en los ojos de ónix antes de que volviera hablar.

“Sangrándote, es la única manera de que salga la sangre mala. Pero déjame advertirte…sacando la sangre mala sólo disminuiremos tu angustia y te devolveremos el centro, pero de ningún modo podremos acallar a tu bestia. Sin su Sangre, la bestia se vuelve despiadada y no dudará en hacer lo que se le plazca. Entre hombre y bestia no podemos intervenir y eso, mi querido Yunho, me temo que será tu más difícil tarea”

“Estoy consciente de ello” Yunho le asintió. Lo sabía perfectamente…pero también sabía que no sería la primera vez que batallaba con su bestia. Esto tan sólo era otra de sus complicaciones y de lo que conllevaba ser el ‘Lobo de Fuego’.

“¿Entonces, estás listo?” Titania lo miró a los ojos y Yunho le asintió. Ella abrió la puerta de la cabaña y le hizo un ademán a Yunho para que entrara, quien no dudó en avanzar. Luego, se dirigió a Nayna que aún se encontraba en la entrada.

“Ve a buscar lo que te he pedido. A estas alturas ya deben estar purificadas y listas para sangrarlo”


-o-



Koiko: Nuevo capi y se nos viene marzo encima y con ello entro de nuevo a la universidad u.u pero no se preocupen que esto sigue igual :D siempre he sido buena organizándome y cuando la musa llama se le es concedido su tiempo jaja :3 ¿Qué les pareció Titania y el mundo de las hadas? Traté de hacerlo lo más hermoso posible en este retiro de Yunho que como ven, va a recibir un poco de ayudita para estar mejor :’) mientras en el mundo de los humanos…bueno, Ji Hae se verá obligada a tomar las riendas! Oh si :B
Gracias nuevamente a todas mis lectoras, a las que me comentar y las silentes también. Por ustedes sigo adelante con esta enorme novela. Wow…60 capis, de verdad no sabría decir cuántos más serán pero aun me quedan cosas por saldar…jiji.

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