I see you

2 comentarios
Titulo: I see you.
Autor: Kuren
Pareja: Yunjae
Género: Slash, Lime
Extensión: Drabble
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JAEJOONG
Él me observaba. En ocasiones sentía su mirada clavada a mi espalda, perforando mi perfil y cuando la situación lo ameritaba, se inmiscuía en mis ojos hasta que nos veíamos reflejados en las pupilas del otro.
Puedo asegurar que eran los instantes más insinuantes de todos. Una mirada bastaba para encender en mí ese deseo sosegado, la mirada más amplia y explicita que alguna vez pudo brindarme.
Solía suceder a menudo, en medio de cualquier situación. Pero la más emblemática era cuando sucedía en frente de las cámaras, en frente de millones de ojos imparciales. Cuando más cautelosos debíamos ser decidíamos actuar lo más espontaneo posible, y eso siempre implicaba repasarnos el uno al otro descaradamente en medio de alguna que otra danza sensual previamente ensayada o en medio de entrevistas frente a esa ola impredecible de fanáticas.
Pequeños toques en el momento indicado que incitaban a la ansiedad hacer acto de presencia. Veía de soslayo sus manos inquietas muy cerca de mí y para desesperarle un poco más, me alejaba de él a propósito solo para luego ser manoseado sin vergüenza entre bastidores.
Oh, Yunho.
En ocasiones, cuando el tiempo se convertía en el obstáculo más grande y nos impedía saciarnos de esa tensión casi palpable, nos gustaba provocarnos mutuamente tan solo para hacer más sofocante esa necesidad de tocarnos, de besarnos. Él pasaba sus brazos por cientos de hombros femeninos y yo dejaba al azar mi cuerpo, entre tantos ojos hambrientos en un mismo escenario. Él regalaba sonrisas brillantes a cualquiera mientras yo le susurraba palabras aleatorias al personaje que se hubiese interesado en mí, reía sobre sus hombros en abrazos para nada filiales mientras le miraba a él fijamente, protegido entre los brazos de alguien más.
Porque sabía que de repente quería saltarme encima, reclamar que le pertenecía. Y yo quería hacer lo mismo, solo que prefería disfrutar más de ese juego preliminar antes de ser llevado a la locura desenfrenada, cuando asaltaba mis labios una vez a solas completamente, o donde fuera.
A veces la espera se acrecentaba y nuestra actitud mutaba al grado de la apatía o del ánimo exagerado. Terminábamos rechazando cualquier insinuación de terceros y pasábamos a observarnos desde la distancia con tal anhelo que parecíamos mártires.
Desesperado, incapaz de soportar la impotencia, me excusaba y partía hacia algún lugar en el que luego él pudiese encontrarme. Cuando me hacía esperar más de la cuenta, resignado ya a la abstinencia, no se me hacía tan difícil negarle esas caricias fogosas que tanto necesitaba. Le hacía desesperar un poco y luego me entregaba de lleno a él en el asiento trasero del auto. Pero usualmente solía ser bastante preciso a la hora de llegar, que hasta era obvio para los demás que algo estaba a punto de ocurrir en aquel otro lugar.
Y dábamos rienda suelta al deseo, a ese instinto sexual casi animal hasta que nos saciábamos por completo. Puede que suene grotesco, pero la codicia era tan grande que apenas y nos deshacíamos de la ropa.
Luego de que pasábamos algo de tiempo en silencio después de aquello, fumábamos y hablábamos de trivialidades hasta que el deseo volvía a surgir con menos intensidad y mayor interés en descubrir más acerca del otro. Nos desnudábamos completamente y palpábamos con cuidado la piel contraria. Era la forma más profunda de sentir, y aunque ya no había prisas sentía la urgencia de besarle, de marcarle sin piedad, de mecerme y exponerme por completo de todas las maneras posibles delante de él sin el temor a sufrir, tan solo a gemir y disfrutar. Era lo más cercano a hacer el amor sin profesarnos ni una sola palabra al respecto, tan solo con la mención de nuestros nombres entre jadeos bastaba.
Para cuando regresábamos al departamento, en medio de la noche o temprano en la mañana, la candidez seguía latente y la rutina solo la incrementaba con el pasar de los días. El silencio paseaba libremente y nos conformábamos con aquellos encuentros clandestinos antes de renunciar por completo a la compañía del otro.

Más podía el miedo a vivir apartados que aceptar que le amaba con todo mí ser.  

2 comentarios:

  1. Que triste que no puedan expresar su amor libremente y tener que vivirlo ocultandose. Pero se aman y es lo importante.

    Gracias!!!

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  2. pobre sillos se tienen que esconder de todos para amarse no importa mientras se aman no importa en donde pero se lo seguirán demostrando con todo
    GRACIAS

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