Odio - Cap. 9

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Frena el corazón

Yoochun sonrió, encendiendo su celular una vez la filmación hubiera terminado, Jaejoong a su lado se movía constantemente, esperaba ansioso que el celular terminara de encenderse e incluso murmuraba trozos de alguna canción de moda.

Era inusual verlo así, con sus hombros moviéndose y sus labios siendo mordidos a cada segundo o simplemente haciendo pucheros.

—Pareces un niño pequeño— Comentó, volviendo a su celular que empezaba a vibrar cada tanto al estar encendido pero Jaejoong solo bufó y tomó su celular de inmediato.
—No es cierto.

—Andas muy feliz últimamente— Yoochun finalmente guardó el teléfono, mirando escrutadoramente al mayor —¿Es por ella?
—¿Ella?— Las cejas e Jaejoong se alzaron por igual —¿De quién hablas?

—De la chica del aeropuerto, la que no pudo llegar ese día— Yoochun inconscientemente sacudió su cabello largo –Ah… Eso sí fue un gran desplante ¿cómo has podido perdonárselo tan fácilmente? ¿No tienes orgullo?

Jaejoong en cambio sonrió.

—La verdad no hemos hablado sobre eso.
—¿Ah, no?

—No— Amplió su sonrisa mirando los mensajes en el celular y Yoochun aumentó su curiosidad –En realidad solo nos besamos, mucho tiempo.
—Wow…— Rio Park de repente –Esa chica es de armas tomar.

Jaejoong lo vio por un segundo, luego rio con ganas, como si le hubiera contado un buen chiste, aunque él no terminara de entender la situación, y al final Jaejoong no quisiera explicárselo tampoco.




—Podemos llamar a la secretaria, seguramente estaba enterada del paradero de su jefe a esas horas— Junsu asintió, revolviendo un poco los papeles, con una sonrisa repentina, causante de una magnífica idea —¿qué sucede?

—Quizá por eso no coinciden las versiones. ¡Ella estaba con él!

Yunho alzó su mirada entre los papeles, como si la conclusión fuera lo suficientemente factible de repente. Las manos curiosas de Junsu seguían buscando entre sus pertenencias y él se dedicaba a encontrar los números necesarios, pero su celular empezó a tintinear y Junsu sonrió de lado sin dedicarse a mirarlo una sola vez.

—Son muchos mensajes— Junsu sonaba incluso divertido —¿No piensas irte ya?
—Estamos en algo importante.

Los dedos de Yunho ya empezaba a responder los mensajes, sin embargo Junsu fue veloz, levantándose de su lugar y quitándole el celular, dejando pálido al mayor.

—Nada de eso. Faltan como cuatro días para el juicio y ya tenemos casi todo listo— Le devolvió el aparato y Jung pareció volver a respirar –Vete ya.
—¿En serio?

—Que sí.

Junsu termino por sacarlo a empujones de la oficina. Y Yunho ya marcaba el número otra vez, cuando las puertas del ascensor se cerraron, Kim se permitió sonreír. –En verdad… Hace mucho que no lo veía así.



El auto de Jaejoong era asombroso, elegante, moderno y envidiable, cuando Yunho pudo estar dentro de él sus ojos lo recorrieron con presteza y curiosidad, se había colocado el cinturón de seguridad sin problemas y cuando Jaejoong al fin encendió el motor sus ojos lo miraron de verdad.

Tenía puesta esas gafas azules sobre los ojos, el cabello rojizo caía por su rostro de una manera en que su piel parecía aún más tersa de lo normal.  Quizá Jaejoong si fuera de otro mundo, pero Yunho solo sonrió, su propia mente lo traicionaba cuando se trataba de él.

—Estoy acostumbrado a que la gente me mire demasiado— Jaejoong conducía rápido y parecía sonreír, de esa forma torcida tan suya que era hasta impredecible –Sin embargo nunca pensé que tú también terminarías siendo un fan más.

—Créeme, no soy tu fan.

Jaejoong regresó a mirarlo discretamente, la carretera no le permitía más.
Pero al cabo de unos segundos solo negó suavemente y volvió a sonreír.

—Tienes razón. Si fueras mi fan serías muy odioso, es mejor que te quedes como mi amor de secundaria.
—¿Amor? ¿Eso suena aún peor?

Yunho rio y Jaejoong pronto lo acompañó. No sabía que era eso, ese juego constante de lanzarse verdades incómodas en forma de bromas, era sutil y mucho más llevadero de lo normal.

De pronto Jaejoong se encontraba tomando su mano mientras conducía y aunque la primera vez Yunho se alejó y las siguientes parecía tensarse, ahora, unos seis días después parecía adaptarse fácilmente al toque de su mano e incluso enredaba los dedos con los suyos.

—¿A dónde iremos a almorzar?
—Bueno, como sabrás no puedo ir a cualquier parte.

Yunho rodó los ojos –Lo sé, tú y tus ínfulas de famoso.
—Como sea…— Jaejoong prefirió ignorarlo –Hoy iremos a mi departamento.

La mirada de Jung regresó a Jaejoong casi de inmediato, el mayor ya daba vuelta en alguna esquina y el pecho parecía agitado para Yunho, como si caballos galoparan sobre él y en ese instante solo deseó no ser descubierto.

—Tengo que regresar en una hora al trabajo.
—Yo en dos— Admitió Kim, con una sonrisa más pequeña en esta ocasión –Pero siempre puedes atrasarte un poco ¿no?

Yunho no parecía muy cómodo de repente –No lo sé.
—Inténtalo.

El suspiro de Jung fue el indicio para que Jaejoong se sintiera victorioso, la conversa de Yunho al celular duró poco, pero a lo lejos podía escuchar la voz de un sujeto que incluso le decía que se tomara el día libre.

—Abajo.

Tomó a Yunho de la cabeza, haciéndolo agacharse de inmediato y Jaejoong oportunamente entró en el garaje de su edificio, completamente alejado de los paparazzi que andaban revoloteando por ahí. Yunho se alzó molesto por el fuerte movimiento pero Kim solo sonrió apenado.

—No te podían ver, ya sabes.

Esta vez Yunho no contestó, únicamente arregló su cabello y la mirada de Jaejoong lo hizo sentirse un poco menos incomodo que al principio.



—Espera un rato.

Jaejoong se apresuró en cerrar las ventanas. Quedar lejos de las miradas curiosas y Yunho se dedicó a mirar el lugar hasta que fuera completamente seguro.

—Ha de ser horrible— Comentó, llamando la atención del mayor que ya respiraba tranquilo, camino a la cocina –Vivir así, tan paranoico todo el tiempo.
—Es complicado, pero es el precio que hay que pagar, supongo.

Yunho asintió, sentado sobre uno de los bancos altos junto al mesón de pronto el cuerpo delgado de Kim se movía de un lado a otro con presteza, de pronto cocinaba, al otro cortaba verduras, se encontró sonriendo solo con verlo así.

Días atrás cuando lo único que habían hecho fuera besarse, solo hubo una despedida, incómoda e insegura. Yunho ni siquiera pudo dormir bien, pero Jaejoong no llamó, no le volvió a escribir, y su pecho se oprimía en desesperación.

Terminó por invitarlo a almorzar, se suponía que aclararían las cosas, aunque internamente solo le bastaba con verlo otra vez, pero de algún modo terminaron en su carro comiéndose a besos otra vez.

De eso hace seis días. Y hoy por alguna razón estaba en el departamento de él, lo miraba cocinar y sonreía como idiota a ratos. ¿Qué le pasaba en realidad?

—¿Cuánto tiempo te dieron?
—Junsu dijo que me tomara el día libre— Aceptó el jugo que Jaejoong le ofreció y suspiró –Pero con dos horas está bien, tú también tienes trabajo al que regresar.

Jaejoong pareció pensativo de repente, mordía su labio y finalmente salió corriendo directo a la habitación. Yunho no preguntó y optó por sentarse en el sillón. Ojear una de esas revistas mientras el olor de la comida ya era percibido y Jaejoong parecía demorar.

—Oye, Yunho— Cuando finalmente Kim apareció, se había sentado junto a él, con una sonrisa amplia y sus ojos fijos en los de él —¿Nunca tuvimos la oportunidad de una cita, verdad?

La pregunta cayó como un bloque en el estómago.

—¿Qué?… Eh, bueno— Horrorosamente avergonzado –No, nunca.
—Pues ya es hora de una.

—¿No crees que vamos muy rápido?
—No, no lo creo— Jaejoong se acercó y lo besó, como si callara con eso todas sus palabras –Ahora ve pensando a qué lugar iremos después de almorzar.

—Pero…
—¡El arroz!

Jaejoong saltó a la cocina, Yunho seguía ahí con los labios todavía sintiendo el tacto de Jaejoong y su pecho inestable todavía.  ¿Qué pasaba con él? Sin embargo cuando el celular volvió a sonar, inconsciente lo tomó entre sus manos y entonces su expresión se ensombreció.

—Namin…— Susurró con cuidado y su estómago se revolvió. Terminó por apagar el celular y guardarlo en el bolsillo del pantalón. Afectado y nervioso todavía.
—¿Qué pasó?— Preguntó Jaejoong desde el mesón —¿Te llamaron de la oficina? ¿Te tienes que ir?

Parecía preocupado en verdad.

—No, nada de eso.
—¿Entonces la cita sigue en pie?

Los ojos de Jaejoong parpadearon emocionados y él seguía sin sentirse adecuadamente estable como para sonreír.

—Claro que sí.

Pero la respuesta salió autómata y complacida a la vez.


Por favor no me muerdas de repente que hay gente aquí
Habla en voz baja que todos pueden oír, por favor no te enojes más
Que me estoy volviendo loco desde que me he enamoré de ti.


NA: La canción a la que se hace mención es Stop It de B.A.P 

1 comentarios:

  1. Que bonito, aunque hay timidez, siguen juntos.

    Gracias!!!

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