KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Red Chaos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Red Chaos. Mostrar todas las entradas

Afrodisíaco

Título: Afrodisíaco
Autor: Red Chaos
Pareja: HoSu
Género: Humor / Lime
Extensión: OneShot
------


Siempre he sido un niño mimado. Mimado, caprichoso, y torpe. Aunque no necesariamente malcriado, ya que gracias a mi mejor amigo Yoochun –que es aún más millonario que yo- que tiene complejo de Madre Teresa y desde pequeño participa activamente en cada maldita fundación, para ayudar hasta a las pulgas sin hogar, me he vuelto tan consciente que llega a asustar.

Volviendo al tema, soy mimado. Lo admito. Pero más torpe. Mi segundo mejor amigo, Yunho, me lo dice todo el tiempo desde que los tres, Yoochun, Yunnie y yo teníamos no más de cinco años.

También soy muy derecho. Siempre he tenido claro lo que quiero de la vida, siempre me mantengo cortés –aunque mis actitudes sean demasiado infantiles a veces- y reacio a cualquier provocación. Además, que en mi súper poderosa familia todos son partidarios de la “vieja escuela”; de esos que miran el cabello pintado como la barbaridad más enfermiza de la humanidad. Por lo mismo, no puedo ser de otra forma.

Es por ello que todo lo malo que hago o llegue a hacer es por culpa de ellos dos. Mis mejores amigos de la vida. Las peores influencias habidas y por haber.


Yoochun es compositor de la sinfónica de Seúl. Tiene ya veintitrés años y es un fiestero empedernido, además de la Madre Teresa no oficial. Además, es homosexual –alerta de mala influencia- y se la pasa tratándome como si aún tuviera pañales.

¿Mencioné ya que soy torpe? Bueno, lo soy. Pero más mimado. Yoochunnie se encarga de restregármelo constantemente, y sólo a través de sus muy constantes y excesivos cuidados hacia mi persona. No sé hacer las cosas bien, lo sé, siempre me pierdo, me distraigo o hago alguna barbaridad que me lleva a cualquier situación caótica. Por eso me cuida tanto. Él, y Yunnie.


Yunnie es… ¿conocen el significado de la perfección? Pues está totalmente errónea. Y si no es así, simplemente le queda pequeña para lo que es mi segundo mejor amigo de la infancia. Ya que, además de ser un exitoso empresario; baila y canta como los Dioses. ¿Y alguna vez han visto un cuerpo perfectamente esculpido, además de las revistas baratas que venden por todos lados? Pues diré algo, sin ofender...¡Perdedores! Jamás podrán ver algo tan maravilloso como el cuerpo de mi Yunnie. Mi perfecto Yunnie…

Y ya que he llegado a éste punto, debo recomendar que suban un poco al relato y se detengan en la parte en que menciono que mis amigos son una terrible mala influencia. Mala, mala, malísima. Además que soy estúpido y lento, soy demasiado influenciable. Y el hecho de que hace unos cinco años haya llegado Chunnie casi llorándome su homosexualidad, no es algo que haya podido pasar impune.

Así podemos decir que estoy… ligeramente desviado del camino de Dios. O del camino de las personas normales… que no tengo los gustos comunes de cualquier chico de mi edad, o cualquier chico que sea normal.

Soy gay. Muy gay, de esos gays que te fastidian de lo “mujeres” que llegan a ser. Chillo, grito, y tengo tantas manías “femeninas” que a más de un familiar se le ha pasado por la cabeza que puedo ser... un tanto diferente. Tan gay, que terminé enamorándome de mi estúpido mil veces estúpido segundo mejor amigo. ¿Por qué?
¿Mencioné que soy torpe? Bueno, soy más idiota que torpe. E ingenuo, nunca capto nada.

Ustedes dirán “No puede ser tan ingenuo. Algo debería notar”. Pues se equivocan. Confío tanto en las personas y tengo la mente tan pura y limpia –modestia aparte- que jamás se me pasa alguna morbosidad o maldad por la cabeza. Pienso desde pequeño que la gente es buena. Hasta de los más perversos criminales pienso bien.

Y ahora, llegado a éste punto que es aún más crucial que todo lo anteriormente mencionado, debo admitir con vergüenza la situación en la que me he visto involucrado:


Mi amadísimo Yunnie ha estado deprimido desde hace un par de semanas. Intenta ocultarlo, y cada vez que le pregunto me sonríe, pero se ve en sus pequeñitos ojos color chocolate que guarda una enorme pena que no lo deja vivir la vida como siempre. Y soy tan nena gay que no puedo soportarlo.
Pero tampoco soy muy listo - ni astuto- y no puedo sacarle nada, ni pensar qué hacer para alegrarlo, por lo que como medida extrema y última opción decidí preguntarle a Yoochun.

Acababa de llegar de un viaje de Madre Teresa en África. Tuve que esperar hasta ayer para suplicarle ayuda, además de tener que confesarle mi enamoramiento por el mejor amigo de ambos. Después de decirme “Lo sabe todo el pueblo” y de un puchero de mi parte, me entregó una especie de líquido en una botella excesivamente artesanal y hippie.

¿Mencioné ya que soy mimado? Creo que soy más quisquilloso…


Lo miré totalmente extrañado, y él sólo me sonrió respondiendo que si lo bebía haría feliz a Yunho. Y como es mi mejor amigo y soy tan idiota como para creer ciegamente en todo el mundo, decidí bebérmelo. Hace… ¿tres horas? Creo que tres y media.

El problema radica en un punto. Un largo, caliente y duro punto.

Uno que por más que me “trate” no baja. ¿Tienen idea de la cantidad de veces que me he masturbado en éste corto período de tiempo? ¡Más que en toda mi vida! ¡Y NO baja!
Sigue erguido, ardiendo y torturándome de la peor de las formas. ¿Y Yoochun es mi amigo? ¡Ja!


Si me preguntan si he intentado algo además de “atenderme”, pues responderé con un tajante no. Bueno, si, intenté llamar a Yoochun, pero apenas contestó y lancé una muy buena cantidad de improperios, se echó a reír y colgó.

Y yo que siempre he dicho que es mi primer mejor amigo. Desde ahora es el segundo, y mi Yunnie el primero.

Lo peor es que, y aprovechando de que hablo de mi hermoso precioso amor, aún no entiendo cómo esto puede hacerlo feliz. La verdad, no. ¿Cómo podría una erección mía hacerlo feliz? Sería una molestia, además de ser increíblemente desagradable ver cómo uno de tus amigos “se toca”, o el sólo saber que lo hace… ¡Yoochun es un tramposo! ¡Sólo quería fastidiarme!


Miro el ostentoso reloj de caoba cobrizo junto a mi cama, y noto espantado cómo han pasado ya unas terribles cuatro horas. ¿Qué demonios es lo que me ha dado Chunnie? Aunque ahora mismo importa más el cómo solucionaré el problema que el saber cómo fue creado.

¿Y si veo una peli porno? Mm… no. Ya probé lo de la masturbación, y las películas de ese tipo no me provocan nada en absoluto. Para eso tengo mi imaginación y a un Adonis de mejor amigo.
¿Ducha fría? Esperen, también lo intenté, y lo único que salió de ahí fueron mis gritos por no poder soportar el agua helada.
¿Más opciones? No hay, sólo ir a buscar a Yoochun y exigirle que remedie lo que ha provocado, pero bajo ninguna circunstancia puedo salir de aquí. ¡Todo el mundo vería mi problema!
¿Llamar a Yunnie?... Aish, no, que vergüenza que sepa por lo que estoy pasando. ¡Pero me duele! Y es la única persona, además de Yoochun –aunque me replantearía eso- en la que puedo confiar realmente. Y necesito ayuda…

Sin más opción cojo mi teléfono celular, marco su número y espero pacientemente a que conteste. Siempre está ocupado –maldito estúpido- y suele tardar en responder.
Tras unos segundos logro oír su voz del otro lado de la línea:

- ¿Diga?

¡Que linda voz tiene! Dios, Junsu, compórtate…

- ¿Yunnie?- creo que mi voz ha salido demasiado adolorida- Soy…

- Susu, ¿qué sucede? ¿estás bien? ¿te duele algo? –que lindo es. Se preocupa tanto por mí… además de que esa voz grave le sienta de maravilla- ¿Necesitas ayuda? ¡Voy inmediatamente!


Y me cortó. Que paranoico… he….
Es sábado, así que debería estar en su casa o en el establo montando uno de los caballos de su familia. Su casa –casota- queda bastante cerca, así que llegará en no más de cinco minutos…

Me levanto rápidamente, aguantando un quejido de profundo malestar por mis partes bajas, y busco un par de frazadas del armario que puedan cubrir mi problema. Llegará pronto, y debo intentar ocultar la situación lo más que pueda, al menos hasta que el color de mi rostro se apague un poco. Es que tengo tanta vergüenza, Dios… ¡Yunnie sabrá que tengo una erección que no se detiene! Esto es lo peor…

Tras unos seis minutos oigo como tocan la puerta de mi habitación. Murmuro un suave “pase…” y al instante veo su larguísimas piernas adentrarse, ya que ni siquiera soy capaz de levantar la mirada.

- Su, ¿qué sucede? Sonabas muy mal por teléfono… -¿y ahora cómo se lo digo? No puedo simplemente soltarle que estoy excitado por una brujería que me dio Chunnie, no me creería y se burlaría de mí. Y en esta situación, no me siento capaz de soportar una burla suya…- Su, háblame.

- Yo… tengo un pro…problema… -genial, ahora vienen los tartamudeos- Chu-Chunnie me… me dio un líquido raro por… porque yo quería ver…verte feliz. Has estado tan triste últimamente que…que…

- Habla claro, Su. Me preocupas. –¿qué remedio? Mejor soltarlo rápido- Su…

- Tengounaereccióndesdehacecuatrohorasquenosebajaconnada

Creo que ni siquiera respiré. Y como puedo notar por su cara de profunda confusión, tampoco entendió nada.
Inhalé pausadamente, tomando las frazadas sobre mi “bultito” y presionándolas con fuerza.

- ¿Qué?
- Que… aish, tengo una erección desde hace… ¿cuatro horas? Por un líquido que me dio el estúpido de Chunnie, que no se baja con nada – cerré los ojos con fuerza. Me es más fácil hablar si no lo veo- he intentado de todo… pero nada lo baja… y me duele mucho…


Esto está mal. Mal porque no entiendo nada. ¿Por qué Yunho se ha quedado con la boca abierta?

- ¿Erección? –comenzó a acercarse a grandes pasos a lo que retrocedí en la cama ante su cercanía. Tomó luego la frazada sobre mi cuerpo y la removió; yo sólo tapé mis ojos con mis manos- Su…
- ¿Qué…


Juro que esto no me lo esperaba para nada.

Creo que al final mi erección terminó por crear una sustancia atómica, explotó y me morí. Morí y fui inmediatamente tele-transportado hacia un universo paralelo inverso donde Yunho –que también murió conmigo, claro. La explosión debió llevarse a media ciudad- me besa.


¿Mencioné ya que soy torpe? Pues lo soy. Y mucho.


Tanto como para tardar en notar cómo la lengua de mi segundo mejor amigo intenta colarse dentro de mi boca casi con desesperación. Tanto como para tardar en darme cuenta que una sensación tan maravillosa y excitante como la que me están dando sus labios no puede ser una mentira, ni menos algo otorgado en el más allá.

No he muerto. Y Yunho me está besando….
Esperen, ¡que me está besando!


- ¡Espera! –lo empujo por impulso. Ni siquiera noté en qué momento lo hice, sólo estuve consciente de esto cuando vi sus ojos empapados de un deseo irrefrenable que siempre soñé ver en su hermosa mirada chocolate. Se acerca hacia mí, y me alejo, y ni siquiera sé porqué –No te acerques…
- Junsu, lo siento – tras la disculpa pensé que retrocedería y se iría, pero al parecer sólo se disculpó por lo que comenzaría a hacer luego; Saltarme encima-


Caigo –caemos- sobre mi cama y siento cómo mi “prolongado problema” choca contra el marcadísimo abdomen de mi Yunnie. Un quejido adolorido escapa de mis labios ante la sensación, pues porque por muy asustado que pueda estar ante su presencia o al saberme descubierto, la maldita erección sigue sin bajar.

Cierro mis ojos, y es cuando siento la caliente y rosada lengua de mi segundo mejor amigo sobre mi cuello que logro despertarme de mi eterno trance.


- Yu…Yunho… ¿qué haces? - ¡Vamos! A seguir con las preguntas estúpidas… - Su…suéltame… -¿de dónde ha salido eso? ¡No me sueltes!- por favor…
- Lo siento, no puedo – no sé si sonreír ante su negativa o empezar a chillar. Lo amo con el alma, pero ésta situación es más extraña de lo que soy capaz de asimilar. Ha saltado a besarme, acariciarme… ¿será que siente lo mismo? – Junsu…
- ¡Suéltame! -Grité, y sonó lo suficientemente desesperado como para hacerle despertar. Me suelta y se levanta rápidamente de la cama, observándome atónito. –Yunho…

De pronto todo es silencio.

- Yunho… -no sé qué decirle; al menos nada coherente. Sólo quiero que hable, que me diga algo, pero por sobre todo; que me aclare la situación –Yo… esto… ¿eres gay?


¿Mencioné ya que soy torpe? Pues soy más idiota que eso. Inmensamente más idiota.


- No. – de pronto las lágrimas que no he soltado desde hace demasiado tiempo comienzan a luchar por salir. Me siento usado, ultrajado, y engañado… - Soy práctico.
- ¿Práctico? –odio no entender las cosas. Y ahora mismo no las entiendo. ¿Qué significa ser práctico? -¿Yunh…


Por segunda vez sus deseosos e increíblemente impacientes labios cubren los míos, silenciándome por completo. Sus grandes manos son posadas sobre mis caderas, comenzando a ascender delicada y tortuosamente a través de mi piel, palpando cada lugar accesible para sus caprichos.

Mi voz chillona se hace presente cuando una de éstas presiona mi trasero, internándose dentro de mis pantalones y ropa interior. Chillo su nombre entre suspiros, atrayendo su cuerpo hacia el mío para que su fantástica figura se una a aquella que lleva demasiadas noches en vela anhelándole. Sus ojos me miran empapados de excitación, deslizando cada prenda de ropa sobre mi cuerpo y desprendiéndome de su tortuoso encierro, paseando su dedo índice desde mi desnudo pecho hasta donde mi ombligo pierde su nombre.


- Así que llevas cuatro horas con esto…
- Cállate –en otras circunstancias me sentiría conforme conmigo mismo por haberle gritado, algo que ni en sueños habría hecho; Pero ahora mismo tengo un problema de cuatro horas entre mis piernas que parece tener la necesidad de ser tratado por Yunho – ¡Me duele!
- Tranquilo, Su, hay tiempo…


¿Tiempo para qué?

¿Mencioné ya que soy torpe?


Toma las frazadas que solían cubrir mi vergüenza, nos mete dentro de ellas y cubre nuestros cuerpos. Luego empieza a pasearse por mi anatomía, como memorizando cada milímetro de piel a su alcance…


Y es cuando se derrama en mi interior y siento el placer más grande que alguna vez pude experimentar; que termino entre nuestros cuerpos y de pronto todo dolor se ve mitigado. Sin comprender del todo la sensación busco mis partes bajas con la mirada y casi chillo del alivio al notar como esa terrible erección que no lograba bajar con nada al fin dejó de existir.
Volteo hacia el cuerpo de mi Yunnie que se ve demasiado hermoso para el entendimiento humano, recostado a mi lado abrazando posesivamente mi cintura; y lo beso. Beso sus labios sintiéndome de pronto más ligero que hace un par de horas –en toda la extensión de la palabra, claro-.


- ¿Se te ha bajado? –pregunta, y le respondo con un incómodo y avergonzado asentimiento. Me sonríe demasiado conforme y se levanta, colocándose sus bóxers. Le miro sin comprender –No te preocupes, vuelvo en un minuto – y se va de mi habitación.


Me ha dejado solo, solo y… bueno, sin una erección. Al fin y al cabo encontró una manera de “curarme”. Aunque si lo pienso bien, el que yo haya tomado esa maldita sustancia “X” –muy hippie, por lo demás- ha sido expresamente con el fin de hacerlo feliz. Porque estaba triste, deprimido… pero no se le veía mal cuando lo hacíamos…


- ¿En que piensas, precioso? – ni siquiera noté cuando volvió a entrar en mi habitación, ni cuando se acercó hacia mi cama y abrió las frazadas para recostarse a mi lado… - ¿Eh? Su.
- Pienso en el porqué de todo esto… -solté sin notarlo. Me miró extrañado y al notar mi estúpido error hago uso de una de mis mil actitudes infantiles y casi femeninas; chillar y taparme la cara con lo que tenga al alcance. Ésta vez, los pantalones de Yunho- Yo… tú… ¿eres feliz?


¿Mencioné ya que soy torpe? Pues lo soy, en medidas extremas.

Además de que terminé chillando por tener en mi cara sus pantalones, me escondí bajo las sábanas ni siquiera sé porqué. Quizás por temor, quizás por vergüenza. Pero soy torpe, y no capto ese tipo de cosas al instante.

- No recuerdo haber sido más feliz en la vida –confiesa, no sé con qué cara pues aún sigo escondido- Sé que estabas preocupado por mí, y de verdad estuve deprimido… pero eras tú precisamente quien no podía alegrarme.
- ¿Cómo funciona eso? – inquirí, aún oculto. Su maravillosa risa apareció de pronto y casi me derrito ahí mismo- No te entiendo.
- Te amo, Junsu.



Sólo Dios y Yoochun saben lo mucho que esperé y soñé con oírle decir eso.

Salgo de mi escondite rápidamente, e intento mirarlo a los ojos para buscar algún rastro de falsedad en ellos; pero ni siquiera me dio tiempo. Sus brazos me apresaron con fuerza y sus labios atacaron los míos con desesperación; manteniéndome prisionero de su cuerpo por unos largos minutos…


- Yo también… -confieso tras separarnos ocultando de nuevo mi rostro, sólo que esta vez sobre su pecho- Yoochun merece el cielo.
- ¿Yoochun? OH, cierto. Él te dio el afrodisíaco – me perdí. ¿Afrodisíaco?
- ¿Qué sabes tú? –creo que no soy el único que a veces habla de más; su sonrisa nerviosa me lo confirma - ¡Yunho!


No debí preguntar. No debí insistir. No debí pensar ni por un segundo que podía sacarle algo a Yunho, o que podría intimidarlo. Él siempre me gana, siempre, siempre…

Ya entendí porqué salió de la habitación; ya entendí porqué lo hizo sólo en bóxers sabiendo que mi hogar es conservador…


Su sonrisa perversa y maquiavélica me asusta, pero no más de lo que me llega a espantar lo que acaba de tomar entre sus manos. Frente a mis ojos, a mi vista y paciencia... una botellita hippie y artesanal.

Otra más. ¿Es que Yoochun se trajo una caja?


- ¿De verdad quieres saber todo lo que sé? –preguntó, gateando sobre la cama hasta ubicarse sobre mi cuerpo. Un ronroneo excitado escapó de sus labios, y mi corazón quiso escapar de mi pecho y salirse por mi garganta. - ¿Junsu?



¿Mencioné ya que soy torpe? Soy más gay que eso. Muchísimo más gay.

Fin

What What

Título: What What
Autor: Red Chaos
Pareja: HoSu
Género: Humor / Slash
Extensión: OneShot
NA: Antes de leer el fic’s por favor vean este video (Ver)
----

Fácil resultaba encontrar infinidad de videos, unos más burdos y bizarros que otros, a través de Internet. Los temas variaban; desde un pequeño niño cayendo boca abajo desde un columpio, hasta dos mujeres defecando en una copa para luego ingerir la viscosa y repulsiva sustancia por medio de “eróticas” escenas.

Nunca le afectó. Nunca fue fanático del Internet, menos del ordenador y sus muy variadas e infinitas aplicaciones. Cuando lo utilizaba se limitaba a traspasar canciones y cronogramas de conciertos, sesiones y demás, organizando su tiempo esquemáticamente como el buen líder que era. Sólo Changmin solía usar el aparato más de lo estrictamente necesario, pero –suponía- su función era única e indiscutiblemente el estudiar. No ver esos videos pornos con los que siempre se le había relacionado.

Por lo mismo, nunca le llamó la atención. Por lo mismo, no tenía ni conocimientos ni experiencias dentro del muy inmortal e imperecedero mundo cibernético. No conocía videos, ni noticias, ni páginas dedicadas a las estupideces que publicaban seres sin vida, sobre accidentes y acciones absurdas que la gente hacía sólo para aparecer en aquel mundo.


Era idiota. Mas que eso, una majadería en toda la extensión de la palabra.


Y lo odiaba. Odiaba la cantidad inhumana de sandeces que cada día se publicaban vía Internet, arrebatando la inteligencia y las ganas de ver el mundo de las personas. Su imaginación, su sensatez, su vida.

Pero más que eso, más que a todo lo ya mencionado, odiaba que Junsu los viera.



Hacia mas o menos una semana que ambos, muy bajo los efectos del alcohol no hallaron algo mas… interesante por hacer que tener sexo. Pero no por ello decidieron mantener una relación y demás, si no que a la mañana siguiente ambos tomaron sus pertenencias, marcharon del motel –si, motel- y se dirigieron al departamento compartido del grupo, cada uno por su lado.

No volvieron a hablar de ello. No porque no quisiera, ya que el muy bastardo y orgulloso de Jung Yunho estaba perdido e irrevocablemente enamorado del niño grande de Junsu; sino porque se sentía demasiado abusivo, aprovechado y por sobre todo orgulloso como para acercarse al menor y confesarle que llevaba años amándole en secreto.


Dejó las cosas como estaban, y como al parecer el delfín tampoco tenía interés alguno en cambiar algo dentro de su relación post-amistad, tampoco lo intentó. Era hombre, y por sobre todas las cosas, era el líder; no iba a estar sufriendo por los rincones de su hogar llorando a la luz de la luna, lo suficientemente niña como para no mostrarle el sufrimiento a los demás por temor a entristecerlos. No, por ningún motivo.


Y no le molestaba demasiado, siendo sinceros. Estaba tan ridículamente acostumbrado a su amor y deseo “ocultos” –ni tanto, Jae, Chunnie y Minnie ya estaban al tanto- por el lento de Junsu que no le parecía demasiado tortuoso volver a lo mismo. Era ya algo cotidiano toda la pasión y el calor que despertaba en su cuerpo cada día, a cada hora, cada maldito momento de su vida.

Además, pocas cosas le molestaban realmente. Pocas cosas lograban estresarlo o alterar su acostumbrado buen humor hasta el punto de enfadarlo o hacerlo reaccionar mal. Común era ya verlo siempre apacible, maduro y reacio a cualquier provocación. Siempre manteniendo su postura. Siempre firme, tenaz y eficaz.


Entonces, y por favor, que algún buen samaritano le explicara como es que una simple y RIDICULA canción estaba consiguiendo, sin que pudiera hacer algo por evitarlo siquiera, hacerle perder los estribos. De a poco, lento y pausado, arrebatándole cada porción de aire que inhalaban sus pulmones ayudando a evitar que cometiera una locura.

¡¿Como?!

¡¿Como Junsu no se daba cuenta que la estúpida cancioncita que llevaba cantando por horas lo estaba transformando en un animal?!


Inhaló, pausado, tomándose su tiempo.
La situación lo superaba. Habían pasado ya más de dos horas desde que el menor recitaba dulcemente esa desquiciante melodía a su lado, y tomando en cuenta la poca distancia que mantenían sus cuerpos, sentados sobre aquella no tan grande banca de aquel parque al que Junsu quiso ir insistentemente… las cosas no podían acabar bien.

Mordió sus labios hasta hacerlos sangrar. Maldijo una, otra y otra vez al infernal Internet y sus diabólicas páginas que publicaban videos tan absurdos y desquiciantes, e injurió al idiota de Changmin que no halló una mejor manera de pasar el tiempo que mostrándole ESE video en particular a SU Junsu.


“You wanna do it in my butt? in my butt. Let’s do it in the butt, Oh-Kay!~”



¡Dios! ¿Qué un coro puede ser así de insinuante?

Cerró sus ojos intentando controlarse, pero Junsu parecía divertido con sus múltiples reacciones. Siguió cantando, cada vez mas apasionadamente con esa vocecilla de delfín, dejando escapar las indecorosas palabras por su linda boquita de pato.

Estaba perdiendo el control…


“It's okay, if you have a little fright. Don't you worry, I won't bite -not that hard”


¿Morder? ¿A Junsu? ¿No tan fuerte?
¡¿Quién DEMONIOS había escrito esa endemoniada canción?!



- Ya esta.


Ya no lo resistió. Tomó el brazo de Junsu con absoluta ferocidad, y comenzó a tironearlo rápidamente hacia el primer hotel que encontrara. El menor lo miró confundido, siguiendo apenas el acelerado ritmo del líder.


- ¿A dónde vamos, Yunho?
- A arreglar lo que has provocado.



Nadie podría saber lo que sucedió después, menos, porque al escuchar aquello Junsu mostró una amplia sonrisa, enviando rápidamente un mensaje de texto a un remitente desconocido…


“Misión cumplida.”

Fin

Líder

Título: Líder
Autor: Red Chaos
Pareja: Yunho x Lee Joon (MBLAQ)
Género: Humor, Romántico, Lime/Lemon
Estado: Proceso
------

Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15

Querido vecino

Título: Querido vecino
Autor: Red Chaos
Parejas: HoSu
Género: Angst, Romance
Extensión: Oneshot

------

Abrí la puerta de mi departamento con mucha dificultad, cargando las bolsas de las compras que había hecho hace tan solo un rato. Avancé silenciosa y cuidadosamente por el salón de mi departamento, lanzando los odiosos sacos sobre mi hermoso sofá rojo escarlata, gruñendo una y otra vez debido al odioso día que he tenido que soportar hasta ahora. Suspiré, apresurando mi inminente y deseada huída hacia mi habitación, llegando luego de unos interminables segundos. Miré mi hermosa cama azul marino y bendije al ser que inventó tan maravilloso objeto, acercándome lentamente como si temiera dañar su bendecida aura, posando mi aniñada mirada sobre la cantidad exorbitante de almohadas que he comprado hasta ahora, apreciando la tranquilidad del ambiente –sin bolsas, gente empujándome, sin sonidos de cajas registradoras ni interminables filas para poder pagar los mal nacidos víveres- inhalando la brisa que se colaba por mi abierta ventana.
Fruncí el entrecejo ante este detalle, realmente detesto tener la ventana abierta… como es un edificio bastante grande este tiene una forma bastante particular, tomando los edificios contiguos “doblándolos” hacia la derecha… por lo cual tengo ventanas y gente justo frente a mi hogar. Por suerte el departamento de enfrente está desocupado hace ya un buen tiempo, así que puedo disfrutar de mi hermosa tranquilidad como quiera.

Observé mi cama, prometiéndole que volvería, acercándome al alfeizar. Como por inercia me fijé en aquella ventana, sorprendiéndome al hallar una ancha y tostada espalda desnuda del otro lado.
“Vecino nuevo” susurré apenas. Tomé la ventana y me dispuse a cerrarla, pero aquel hombre volteó y no pude hacer más que soltarla y abrir mi boca de la impresión. “Mi Dios…” murmuré, aguantando el alarido de nena que estuvo a punto de salir de mi boca. Es que no es para menos… aquel hombre si no fue esculpido por los Dioses, es simplemente porque es uno. Además esta semidesnudo… así puedo decir con toda certeza que ESTO si que es ser un hombre… Y es que ¡Dios! Tiene una piel tostada bellísima, con gotas de agua escurriendo libremente por aquel cuerpo pecaminoso, que además de estar muy bien formado –tiene un abdomen marcado, ¡MARCADO!- expira sensualidad hasta por los poros. ¿De dónde ha salido este? ¿De una revista de supermodelos?

Me quedé observándolo por interminables segundos, extasiado con la sensual imagen de su castaño cabello siendo secado con unas grandes y masculinas manos que moriría por sentir sobre mí… y es que se ven tan perfectas, ¡todo él se ve perfecto!

Me oculté tras un pedazo de cortina al verlo voltear, pudiendo al fin contemplar su rostro moreno y pequeño. Una sonrisa pervertida escapó de mis labios, pero la borré instantáneamente al percibir como la figura de otro hombre entraba por aquella habitación, pegándose al cuerpo de mi hermosísimo vecino. Escruté a aquel muchacho, y no pude evitar hacer un puchero de resignación al notar la increíble belleza de éste… y es que hasta parece mujer de lo bellísimas que son sus facciones.
Se acercó a mi vecino, lo observó de pies a cabeza como analizándolo, y tras sonreír suavemente, se lanzó a sus brazos a devorar su boca con pasión. Éste no tardó en corresponderle, tomándolo del trasero y elevándolo hasta rodear sus caderas con las piernas del que supongo es menor –por la estatura- arrinconándolo ferozmente contra la pared contraria a mi ventana, por lo que tenía una vista panorámica de su no-trasero.

Lancé un suspiro derrotado, envidiando profundamente al pálido chico. Cerré mis ojos entonces, recuperando el cansancio que de pronto olvidé al descubrir a mi nuevo vecino. Ah… ¡Si tan sólo no tuviera novio!

Miré mi cama nuevamente, y tras lanzar una risilla nerviosa, me entregué a los brazos de Morfeo.


*****************



Soy un masoquista, un enfermo, un desquiciado, un, un… un enamorado. ¡Es que no lo he podido evitar!

Después de aquel día en que conocí –bueno, no realmente- a mi vecino no pude sacármelo de la cabeza. Fui al auditorio a dar una charla y a hablar con mi pianista y ex-novio al día siguiente luego de despertar, y juro que no podía cantar ninguna miserable nota. ¡No salía de mi mente!
Por mero orgullo evité ir hacia mi ventana y ver si quizás se aparecía… por uno, dos, tres días, pero al cuarto no pude resistirlo más y acabé denigrándome a tal punto de estar TODO el día aguardando por él. Aunque fuera sólo un momento… debía verlo.
Se había hecho tarde, y cuando estuve a punto de rendirme e irme a la cama apareció… vestía unos simples vaqueros ajustados, un polerón marrón claro y una gran mochila a sus espaldas. Lanzó aquel bolso a su cama, sacó algo de su armario y desapareció nuevamente… pero luego de unos minutos volvió, con su hermoso cabello castaño mojado, recién salido de la ducha. Luego tomó un par de hojas de algún sitio y se sentó en su escritorio, colocándose unos lentes que lo hacían ver bellísimo. Estuvo escribiendo por horas, no se exactamente hasta cuando ya que me quedé dormido en el alfeizar, llegando tarde a un ensayo al día siguiente.

Y así todos los días desde hace más de tres meses. Los fines de semana se los pasa enteros fuera, o si no con su novio, haciendo el amor tantas veces que ya me es imposible recordar con exactitud la cantidad. Y es enfermizo que lo admire tanto, todos los días, olvidando absolutamente todo lo demás del mundo. ¡No es normal! Menos sabiendo que tiene un hermoso novio el cual se nota, lo ama profundamente…

Suspiré, cosa que se me ha hecho costumbre todo este último tiempo. Incluso he perdido parte de esa energía natural y casi asfixiante que siempre he tenido, preocupando terriblemente a la gente de la orquesta. Mi ex-novio, Yoochun, y mi mejor amigo Changmin, más de una vez me han preguntado que me sucede, pero no puedo simplemente ir y decirles que me he enamorado de mi vecino, al cual ni conozco.

Y hasta a mí me parece imposible. ¿Cómo amarlo si ni siquiera sé como se llama?

Es que sus gestos, sus sonrisas varoniles y sensuales, sus movimientos parsimoniosos y bien pensados, su expresión al concentrarse mientras escribe… ¡hasta como le hace el amor a su novio!
Se ve tan apasionado, tan ardiente e imponente, tan gallardo y elegante… tan, tan…


Mi celular suena, y veo el nombre de Changmin en la pantalla. Lo lanzo lejos de mi cuerpo, sin ganas de oír la voz de nadie más que la de mi amor… que ni siquiera sé como se oye. Se apaga el sonido, pero luego de un segundo vuelve a tintinear insistentemente. Cubro mi rostro con la almohada para dejar de oírlo, dispuesto a dormir toda la vida para dejar de ser tan impulsivo y masoquista, y así quizás cuando despierte sea otra persona, mucho más inteligente y racional…


- ¡Yunho, por favor escúchame!


Eso… se ha oído desde el departamento de mi vecino.
Con demasiada prisa me levanto y tras esconderme bajo la cortina, veo al chico pálido gritándole insistentemente a… a él. ¿Qué estará pasando? ¿Por qué tiene un rostro tan triste…?


- Vete.


Su voz… es tan hermosa. Aunque apenas pude oírla, se oyó tan varonil y elegante…
Escruto la expresión de su rostro, y mi corazón late acongojado al ver como se contrae por el dolor. Pareciera que tiene infinitas ganas de llorar… ¡¿Qué le ha hecho ese monstruo?!


- Yunho, por favor… no fue mi intención. Yo te amo…
- ¡Pues no lo parecía cuando te vi en la cama de T.O.P! –y llora… aún viéndose imponente y masculino. ¿Que lo ha engañado...? ¿Cómo ha sido capaz de engañarlo a él?–. Sólo vete.
- No me iré… por favor, Yunnie. ¡Sólo ha sido un error! ¡Yo te amo a ti! -insiste, llorando él también. Realmente se ve arrepentido, pero mi amor luce tan destruido que tampoco creo sea capaz de notarlo. Aún así… ¿Cómo ha sido capaz?–. Te amo… por favor…
- Vete, Jaejoong. No tienes nada que hacer aquí.
- ¡Sí tengo! ¡Entiende que te amo! ¡No puedo vivir sin ti! –gimoteó. Mi amor sólo le miró y volteó hacia la ventana, dejando que sus lágrimas cayeran libres por su tersa piel. Presionó sus puños fuertemente, arrancando pequeños hilos de sangre de sus manos, levantando su oscura mirada, topándose con la mía. Un alarido aterrado que escapó de mis labios… ¡Me ha visto!-. Yunnie…


- Dile a T.O.P que el contrato se acabó, y puedes recoger todo lo que tengas aquí. No quiero verte más –volteó, y mi corazón comenzó a latir brutalmente. Se que me ha visto… pero, debe estar tan ya tan torturado que el que haya descubierto a un simple vecino observándole no debe tener mayor relevancia. Y… ¿Por qué me duele pensar aquello?…-. Jaejoong.
- No lo haré, no quiero… -sollozó. Entonces a mi mente llegaron imágenes que he visto en la televisión y en carteles… ¿T.O.P? ¿El famoso actor? ¡¿Por ESE está haciendo llorar a MI hermoso vecino?!-. Por favor…
- Adiós –y salió.


No volvió en toda la noche. El chico, al que escuché se llama Jaejoong, lo esperó llorando hasta que lo llamaron por teléfono a las tantas de la madrugada. Tomó un par de cosas del armario y se marchó. Pensé que sería definitivo, pero a la mañana siguiente volvió y lo esperó hasta que ya no pudo más.
Así hasta ahora, que ya han pasado dos semanas, y ni rastro de mi hermoso vecino…
¿Qué será de él? ¿Estará bien? ¿Sentirá frío? ¿Tendrá hambre?... ¿Me recordará?

Puede que suene absurdo y todo, pero ahora que al menos se que está al tanto de mi existencia no puedo evitar anhelar su regreso para hablarle y pedirle disculpas por ser tan entrometido. Pero no ha regresado, y la preocupación no hace más que acrecentarse en mi pecho, cortándome la respiración y llenando mi cuerpo y alma con su imagen desolada y destruida de tal manera que se me hace absurdamente imposible pensar en otra cosa que no sea él.

Cubro mis ojos con mi brazo, y repetidos suspiros escapan de mis labios sin intentar siquiera evitarlo. De una forma muy bizarra y extraña, lo extraño demasiado… y eso definitivamente no me hace bien.
Me levanto suavemente, caminando hacia mi armario y tomando el traje que debo usar para la presentación de esta tarde, aunque sé no me saldrá lo suficientemente bien. No, no sin él, ya que de cierta manera se ha convertido en mi razón para sonreír durante el día, y si no lo veo… simplemente no logro ser yo.

Suspiro nuevamente, observando luego mi ventana y dirigiéndome al alfeizar sin quererlo evitar. Me siento sobre la silla que he colocado justo frente a éste y aguardo, hundiéndome en la miseria con cada minuto que pasa sin que se aparezca. Me levanto entonces luego de una media hora, ya dispuesto a largarme a la ducha para irme de una vez por todas, pero el sonido de una puerta pone en alerta todos mis sentidos.

Volteo y con la mirada lo busco, encontrándolo entonces sentado sobre la silla de su escritorio, escrutando la ventana. Mi corazón salta de felicidad al observarle al fin, y no puedo evitar salir de mi escondite y apoyarme en el barandal que da al edificio contiguo.
Lo observo detenidamente durante interminables segundos, suspirando cada vez que veo sus masculinas manos desordenar su castaño cabello, o su cuerpo removiéndose inquieto ante la caliente brisa que se cuela por la ventana, y sonrío.

Creo que mi risa es particularmente muy escandalosa, ya que termina por voltear, descubriéndome entonces en el acto. Mis mejillas se tiñen de un profundo rosa, escuchando luego la encantadora risa que ha escapado de sus deseables y gruesos labios, transformando mi color en un profundo rojo carmesí.
Rápidamente me oculto, y luego de unos segundos que me parecieron eternos me atrevo a buscarle nuevamente, pero no está. Entristecido, hago un puchero y termino por sentarme en el alfombrado piso, sintiéndome como un completo idiota…

Oculto mi rostro entre mis piernas, abrazándolas. ¿Siempre he sido tan idiota? Y es que acabo de perder la oportunidad de hablar con él…


Oigo entonces el sonido sordo de un papel volando, como uno de esos aviones de papel que tanto hacía en la preparatoria. Levanto mi cabeza y ahí, frente a mi, descansa uno.
Lo tomo rápidamente entre mis manos, y siento cómo mi corazón se contrae al leer lo allí escrito…


“Hola.”


Mis manos sudan, mi cuerpo tiembla, mi corazón se acelera. Apresurado levanto mi cuerpo y lo busco tras la ventana, encontrándolo apoyado sobre su barandal con una pequeña sonrisa curvando sus gruesos labios.

Busco apresuradamente un papel y un lápiz donde sea, sintiendo cómo mi corazón quiere escapar de mi pecho y salir por mi garganta. Lo encuentro y, tratando de calmar mis emociones que no me dejan escribir, respondo:

“Hola.”

Se lo lanzo rápidamente, él ríe divertido, y tengo que aguantar las ganas de saltar a su departamento y besarlo hasta que se me acabe el aire. ¡Es que es tan perfecto!
Luego de unos minutos llega otro avión a mi alcoba. Lo tomo con desesperación, sonriendo embobado al leerlo…


“¿Como estás? Te ves algo triste.”

Si supiera que acaba de hacerme el ser más infinitamente feliz sobre la faz de la tierra…
Aún con la boba sonrisa sobre mis labios respondo, tratando de que no me tiemble la mano al hacerlo.


“Yo bien, es sólo que dentro de un rato debo ir a trabajar, y no tengo ánimos…
Y tú, ¿Cómo estás?”



Lo lanzo, y ahora tarda un poco más en responder. Hago un nuevo puchero, sintiéndome como un idiota al desear tan fervientemente una respuesta de su parte…
Quizás le incomodó la pregunta. Tomando en cuenta que no hace mucho terminó con su novio…

Silencio todo pensamiento al ver llegar un nuevo papel. Sonriente, lo cojo y abro apresurado, lanzando un nuevo suspiro enamorado.


“Oh, ¿y en qué trabajas? No creo que sea bueno si no tienes ánimos, en fin… Yo estoy bien, sólo algo cansado. Mi departamento está hecho un desastre.”


Sonreí tontamente, presionando el blanco papel sobre mi pecho. Dios, me siento tan enamorado…


Seguimos charlando hasta que tuve que marchar al trabajo. Al día siguiente lo busqué, y ahí estaba… y al día siguiente, y al siguiente a ese; días en los que mi alma se llenó de una sensación tan reconfortante que me hacia estallar de dicha, cada vez que averiguaba algo sobre él, cada vez que me sonreía o reía por alguna de mis ocurrencias… todo lo que hacía.

Resultó ser escritor de cuentos infantiles. Pero últimamente se ha visto ocupado porque harían una obra de teatro con uno de sus pocos trabajos dramáticos, y ha tenido que supervisar los ensayos a todo momento. Tiene veinticinco años, estudió literatura en la universidad de Seúl, y es definitivamente el hombre más apuesto e increíble que he conocido en la vida.

Y pensar que sólo hemos hablado por papel…



Salgo entonces de la orquesta, despidiéndome de mi ex-novio y pianista personal, tomando rápidamente un taxi y apresurando lo más posible mi llegada a casa. Abro la puerta de mi departamento luego de un rato, corriendo hacia mi habitación, lanzando mis cosas sobre la cama sentándome rápidamente sobre la silla junto a mi ventana. Por suerte aún es de día, así que tengo tiempo de sobra para estar con él…

Aguardo unos quince minutos antes de verlo aparecer, sonriéndome de esa manera tan suya, arrancándome un trozo más de alma.
Comienza preguntándome qué tal mi día, y yo le explico con lujo de detalles todo lo que me sucede. Así como él lo hace…
Es tan abierto y honesto conmigo. Es tan atento y amable…


“Nunca te he escuchado cantar. Debes ser increíble…
¿Cuándo cantarás para mí?”



Leo, una, otra, y otra vez. ¡Quiere que cante para él! Es decir… tendríamos contacto directo y, y….

Aguanto la respiración mientras a duras penas logro escribir la respuesta. Quizás lo que he escrito sonará atrevido… pero los deseos que tengo de tocarlo, de escuchar su voz cerca de mí… me superan.


“Cuando quieras… ¿te parece ahora mismo?”


Mi corazón bombea ferozmente en espera de su afirmación… o negación. Mis manos sudan entonces, y mi cuerpo sufre un terrible escalofrío al ver su avión llegar, luego de unos interminables segundos.
Observo el papel fijamente, escrutándolo, tratando de leer a través de él, sin ser realmente capaz de abrirlo. Lo tomo entre mis manos, pero antes de ser capaz de separarlo una voz detiene absolutamente todos mis movimientos…


- ¿Piensas abrirlo? ¿O mejor me cantas ya?


Díganme por favor que no estoy soñando…


- Junsu…


Cuanto he ansiado oír mi nombre salir de sus preciosos labios…

Levanto mi rostro y ahí, sonriéndome amablemente con esa galanura tan auténtica y suya… está Jung Yunho.

Un escalofrío recorre mi espina dorsal. Él extiende su mano, la tomo y me levanta, apresándome levemente entre sus fornidos y masculinos brazos, separándome al instante. Sonrío como idiota, presionando el papel entre mis dedos…

- Hola Su, ¿qué tal? –ríe suavemente, y ¡DIOS! ¿Cómo es posible que mi corazón bombee tan rápido?-. ¿Su?
- ¿Cómo has llegado hasta aquí? –pregunto, y es que realmente me gustaría saberlo. Elevo mi mirada, ya que es por lo menos una cabeza mas alto que yo, y observo sus hermosos ojos color chocolate observándome-. ¿Te has lanzado de la alcoba?
- Pues sí, no es mucha la distancia, así que no tuve problema -¡Alguien que me explique por qué es tan perfecto!–, no te molesta, ¿verdad?
- Para nada -sonrío, sonrojándome-. Me… me alegra que estés aquí.
- Y a mi –¡Dios!–. Pero bueno, a lo que vine… ¿cantarías para mi, Kim Junsu?


Su voz… su maldita voz. Es tan endemoniadamente perfecta, masculina y despierta absolutamente cada sentido de mi cuerpo… ese que grita por una caricia suya…

Me incorporo a duras penas, aguantando por milagro el peso de mi cuerpo, recordando luego lo que es respirar. Lo empujo suavemente hasta que colisiona con la silla del balcón, sentándolo mientras aclaro mi garganta y me dispongo a cantarle como nunca he cantado en la vida. Espero que con esto… pueda enamorarse de mí. O por lo menos entienda que no lo quiero como un amigo más, o como al vecino con el que hablo por medio de avioncitos de papel.


- Espero te guste…


Y canté como nunca en la vida lo había hecho. Nunca había puesto tanto sentimiento en cada acorde cantado, nunca había dejado todo lo que es mi alma y mi corazón en los versos que escapaban tan fácilmente de mi garganta. Y agradecí al cielo las clases de canto que mis padres me impusieron desde pequeño, porque gracias a ellas pude observar el rostro acongojado y maravillado del hombre al que amo con locura y devoción, para mí, por mí.

Traté de descifrar la expresión que tenía su rostro, pero siempre he sido tan lento para estos asuntos que ni aunque lo intentara lo entendería. Termino de cantar luego, lanzando una pequeña risilla que parece despertarlo de un trance.

Me miró fijamente, y no pude evitar el evidente sonrojo que se apoderó de mis mejillas.
Se levantó de la silla y se postró frente a mí, enfocando su maravillosa mirada chocolate en mis ojos que no podían estarse quietos, no teniéndolo tan cerca de mi cuerpo. Pensé que se enojaría, de verdad que si, estaba demasiado serio… por lo mismo, no pude evitar golpearle en el hombro cuando de la nada comenzó a reír. Él me miró, y el puchero que coloqué de la pura frustración al parecer le divirtió más…


- Lo siento, Su. Es sólo que tu expresión me causó gracia…
- No le hallo lo gracioso. –Gruñí, aún con el puchero sobre mis labios-, creí que… que no te había gustado…
- Su –habló, tan seriamente que por momentos me asusté. Tomó mis brazos con delicadeza, obligándome a mirarlo a los ojos-. Me ha encantado. Eres simplemente maravilloso –y sonrió.


Juro que intenté reprimir la risita idiota y enamorada, pero me fue imposible…
Ensancha su sonrisa entonces, y por momentos me perdí en la hermosura de su rostro.
Se ve tan cercano, pero a la vez tan distante… casi puedo agarrar su mano y llevarla a mi corazón, pero a la vez estoy seguro que de hacerlo simplemente le espantaría. Acaba de salir de una relación terrible, y que venga alguien de la nada declarándosele… no puede acabar bien. Menos si sólo han pasado dos meses desde lo sucedido con ese chico Jaejoong.

Oigo su risa, y mis sentidos se ven abruptamente bloqueados, enfocándome únicamente en sus gruesos y rojizos labios curvándose en esa mueca tan sensual y deseable ante mi mirada. Cierro mis ojos entonces, perdiendo mi consciencia y cordura por momentos, embriagado hasta lo más profundo de mi ser con esa esencia única que desprende por cada resquicio de su cuerpo, hipnotizándome. Me acerco suavemente, y sólo cuando siento sus labios pegados a los míos me doy cuenta de lo que he hecho.
Le he besado…


- Yu… Yunho… yo, lo siento… no fue mi intención… -más fui interrumpido por sus deseosos labios capturando los míos.


¿Es… esto real?


Cuando intento averiguarlo es cuando ya no siento su boca sobre la mía. Abro mis ojos, asustado a más no poder, con demasiada lentitud encontrándolo mirando hacia abajo, claramente arrepentido. Es todo mi culpa… ¡No debí haberlo besado!


- Lo siento Yunho… -murmuré. Me detuve de pronto, sintiendo los trozos de mi corazón desplomándose-. Yo… -cerré los ojos, dispuesto a entregarle mi alma, y que hiciera lo que quisiera con ella. Ya lo he besado, no hay marcha atrás, y ya no quiero lidiar con éste sentimiento que poco a poco va consumiéndome–. Te quiero.
- ¿Qué…?
- Lo siento, de verdad lo siento. Sé que apenas me conoces, pero yo te he admirado desde mi ventana desde que te mudaste y, y… -no pude continuar, las lágrimas pudieron más que yo y los sollozos que escapaban continuamente de mi garganta apenas me dejaban respirar. Ya no quedaba más que decir después de todo…-. Te quiero…


Seguí llorando con los ojos cerrados, sin escuchar nada de lo que pasaba a mí alrededor.
Luego de unos minutos logré serenarme un poco, pero cuando abrí mis ojos él ya no estaba ahí.
Caí al alfombrado piso entonces, dejando que aquel amor erróneo y bizarro terminara por consumirme, y al fin me dejara desaparecer…


*****************



Cuatro días. Han pasado cuatro días desde que aquello sucedió… y aunque mi alma sigue desgarrándose entre llantos, yo he decidido olvidarle. Después de todo, desde el principio, cuando vi a su novio, supe que no tenía ninguna oportunidad. Lo único que ha cambiado es la magnitud del amor que le tenía… y aún le tengo.

Observo a Yoochun mostrándome un par de partituras que compuso anoche y que debemos interpretar en unas semanas más. Río ante sus ocurrencias, respondiéndole con uno de los tantos comentarios infantiles y aniñados que siempre han sido parte de mi personalidad, disfrutando el maravilloso momento que puedo pasar con él. Luego de un par de horas ofrece llevarme a casa, y acepto gustoso; cuando viajo a solas sólo pienso en Yunho, y eso no me hace bien en absoluto.

Al llegar lo hago pasar, sirviendo unos tragos mientras se acomoda en mi hermoso sofá rojo escarlata, tarareando una de las partituras que tengo sobre la mesa de centro, de las que he compuesto yo.

Lo alcanzo luego de un rato, entregándole el trago, esperando que con el mío todas las penas se me pasen y pueda olvidar todo este embrollo que comenzó por culpa de mi estúpida curiosidad. Ambos sonreímos, y es cuando bebo mi tercera copa que descubro un avión de papel sobre el piso de mi habitación.

Me atraganto con el líquido por momentos, sintiendo como mi pecho se contraía en una sensación dolorosa y repulsiva, agolpando innumerables lágrimas en mis ojos.
Yoochun se espanta y corre a auxiliarme, refugiándome entre sus fuertes brazos, recargando mi rostro sobre su suave pecho.


- ¿Es por esto? – murmura, y yo me alejo lo suficiente como para mirar el avión que ahora reposa entre sus pálidas manos. Lo tomo rápidamente, y al leerlo mis lágrimas comienzan a caer con libertad por mis tersas mejillas.


“¿Podrías… cantar para mi nuevamente?”


Corro hacia mi habitación como si la vida se me fuera en ello, encontrándola vacía. Me acerco a la ventana que tantos pesares y alegrías me ha traído, y observo la luz prendida desde el otro extremo, en el departamento de mi Yunho.
Me echo hacia atrás, concentrándome en mi destino, y corro, saltando justo en el barandal.


- Junsu.


Su voz me llama, y apresurado busco su figura con la poca luz que se cuela por su habitación. Lo encuentro cerca de su cama, sentado, con su rostro observándome fijamente. Mi respiración se corta, y es cuando siento sus fornidos y protectores brazos rodeando mi cintura cuando soy consciente de donde estoy. Levanto mi vista, y en sus ojos chocolateados logro ver una profunda determinación.


- Yunho… ¿Qué?


Y de nuevo siento sus gruesos labios apoderándose de mi boca en un ósculo más que necesitado. Mi cuerpo siendo apresado por él, mientras su lengua pide permiso para entrar en mi cavidad, luchando contra la mía apenas le concedo el permiso. Ambas danzando en una lucha por el control, quitándome ese poco de cordura que sus brazos me habían dejado apenas tocó un milímetro de mi piel.
Nos separamos por falta de aire luego de unos minutos, y apenas me mira a los ojos comienza a devorar mi boca como si la necesitase para vivir. Entonces comprendo que por mucho que quiera olvidarle, jamás podré ser capaz de arrancarlo de mi alma. Si me he enamorado de él aún sin conocerlo, ¿seré capaz de dejarlo ahora que recién comienzo a hacerlo?


Sus brazos comienzan a acariciarme con desenfreno, y es cuando dejo mi cuerpo total y completamente a su merced. Otorgándole esa virginidad de sentimientos que poseo, confiriéndole mi alma y todo mi amor, que ahora sé, es completamente correspondido.


Ahora todo está bien…


*******************



Abro mis ojos lentamente, frotándolos con las mangas de mi pijama marrón claro.
Lanzo un largo bostezo y observo a mí alrededor, aún algo adormilado, buscando algún rastro de mi Yunnie, pero no está.
Cierto, me dijo que debía salir temprano en la mañana a entregar unas hojas a su editorial, luego de que viniera a dejarme a mi hogar…


He, aun se me hace tan difícil de creer…

Terminando de besarnos, simplemente recargó su frente contra mi cabeza. Susurró un “¿cantarías para mí?” y seguimos besándonos como si no hubiera un mañana, hasta las tantas de la madrugada. Luego me tomó en brazos y se lanzó hacia mi departamento, dejándome sobre la cama y besándome nuevamente, para después marchar.

¡Y se me hace tan imposible!

Tanto, que hasta pienso que quizás todo ha sido una simple mentira… o un sueño…


Me estiro como puedo, dejando caer mi cuerpo sobre toda la extensión de mi bella y gran cama. Siento luego algo debajo de mi estómago, lo cojo y descubro un pequeño avión de papel, más pequeño que los demás.


Mi corazón se contrae de la emoción y, casi con desesperación, lo abro, dejando caer una pequeña lágrima por mi mejilla. Ahora todo esta bien…


Sonriendo como idiota me levanto, tomando algo de ropa dispuesto a saltar por mi ventana hacia la habitación de mi Yunnie y prepararle un buen desayuno para cuando llegue de la editorial, sin soltar el pequeño papel de mi mano. Lanzo una pequeña risa enamorada y lo arrugo, presionándolo fuertemente contra mi corazón.


“También te quiero, Su…”



¿Quién dice que la curiosidad es mala?


Fin

Intoxicación

Titulo: Intoxicación
Autor: Red Chaos
Pareja: HoSu
Género: Slash, Lemon
Extensión: Oneshot
----



Las luces me encandilan, cegándome por leves momentos. Camino, uno, dos, tres pasos, atravesando entonces una hermosa puerta de roble oscuro visiblemente costosa, y al instante mis oídos se llenan de alabanzas y gritos eufóricos de los que reconocí como mis amigos. Una sonrisa sincera y algo avergonzada se apodera de mis labios, mientras recibo los afectuosos abrazos de Chunnie y Jae, recibiendo luego los de los demás invitados que no dejan de celebrar y disfrutar el armónico y alegre ambiente.

Un cartel blanco con un “Felicidades Su” atraviesa el muro de extremo a extremo, cubriendo mi vista. La música, el alcohol, las risas de los más de cincuenta invitados y la enorme pantalla en el escenario presentando mi último video, me embriagan de un profundo agradecimiento y alegría, pero a la vez no puedo evitar que la melancolía se albergue en lo más profundo de mi alma.

Camino lentamente a través de todo el salón reservado exclusivamente para la ocasión, sonriendo y riendo avergonzado ante los halagos por el excelente video y mi excelente voz, deseándome la mejor de las suertes para mi futuro como solista. Yo me limito a reír ante las ocurrencias, palmeando el hombro de un enfurruñado Jae que no ha podido evitar colocar un puchero ante lo dicho. Sé que esta feliz por mi, al igual que Micky, pero además de toda la alegría y felicidad que representa el que podamos seguir adelante, sé que queda un poco de nostalgia por los recuerdos y felicidad que tuvimos al ser DBSK.

Seguí riendo, felicitando exhaustivamente a mi pálido amigo por su último drama, que supe ha sido un verdadero éxito, mientras Chunnie nos cuenta sobre sus últimos avances y futuros proyectos.

Todo es ameno, todo es alegría, pero esa pequeña mancha dentro de mi corazón no ha hecho más que expandirse, haciendo que de vez en cuando borre esa sonrisa tan infantil y espontánea que siempre me ha caracterizado. Y me ahoga, me hiere… pero necesito ésta sensación repulsiva y dolorosa, ya que no se de qué otra manera puedo tenerle cerca…

Saqué mi celular del bolsillo de mis jeans ajustados, observando detenidamente la pantalla por innumerables segundos. Desde el lanzamiento de “Intoxication” que he esperado una llamada suya… casi con desespero, pero al no recibirla no puedo evitar desear con todas mis ganas el poder tenerlo frente a mi y mandarlo al carajo. Changmin me llamó, mis padres me llamaron, Eunhyuk también… ¿Por qué él no? ¿Qué no le intereso?

Un suspiro lastimero escapa de mis labios sin que lo pueda evitar, y guardo el teléfono como si el simple contacto con éste me doliera. Sé que es estúpido e ingenuo esperar tan fervientemente alguna noticia suya, y sé que sólo me hace daño, pero estoy tan malditamente enamorado de ese idiota… que ni siquiera puedo disfrutar del pequeño éxito que he conseguido como es debido.
¿Por qué no me llamará? ¿Estará ocupado? ¿Me habrá olvidado…?

Levanto mi rostro y me topo con la preocupada sonrisa de Micky. Una risilla nerviosa escapa de mis labios, y me alejo. Sé que se preocupa por mí, y se lo agradezco enormemente, pero a estas alturas ni siquiera él es capaz de sacarme una sonrisa que sea completamente de felicidad.
Aguardo un par de horas, pero al momento en que el tono de la fiesta comenzó a elevarse decidí marchar. No creía soportar aquello, después de todo. Todo es alegría y felicidad, y si bien yo también la siento… ésta no logra estar completa sin mi líder aquí, conmigo. No me siento completo sin él.

Entro a mi auto y avanzo lentamente por las calles de la ciudad, rememorando sin cesar los hermosos recuerdos que mantengo de nuestro tiempo juntos. Después de todo, es lo único que me queda… los recuerdos. Llevamos tanto tiempo separados, sin saber nada el uno del otro, sin oír siquiera su hermosa y masculina voz del otro lado del teléfono… que siento como poco a poco éstos comienzan a desaparecer. Y es que me duele que no esté aquí, me duele que sólo por medio de imágenes que todo el mundo puede ver en Internet pueda apreciar su hermosa y tostada piel, sus hermosos labios gruesos, su cuerpo, su rostro, su mirada…
¡Que no quiero sólo sus recuerdos! ¡Lo quiero a él!
¿Es tan difícil de entender?

En la radio suena mi single, y no puedo evitar lanzar una risa irónica. Juro que daría todo ese éxito sólo por tenerle conmigo ahora mismo…

Llego a mi edificio luego de unos eternos minutos. Tomo el elevador, llego frente a la puerta de mi departamento, y no sé por qué de pronto una necesidad casi inhumana me corroe. Abro la susodicha y a tientas busco el interruptor de luz, pero una voz desde algún lugar dentro del salón me detiene.

Un alarido aterrorizado escapa de mis labios, mientras casi con desespero intento salir del departamento y huir. Una mano dura y notoriamente masculina agarra mi brazo entonces, y cuando estoy dispuesto a golpearle para escapar llega a mis oídos un sonido que vengo anhelando entre sueños desde hace mas tiempo del que podría recordar…

- Su.

Lágrimas se agolpan rápidamente en mis ojos. Mis piernas se hacen gelatina y caigo al alfombrado piso, temblando de la conmoción. Luego la luz llega a mis ojos, y mi cuerpo se ve de pronto rodeado por los fornidos brazos del que es y siempre será el amor de mi vida.
Sollozos lastimeros escapan de mis labios sin poderlo siquiera evitar. Mis manos tiemblan, y de pronto esa sensación de vacío que lentamente iba carcomiendo mi alma se ve completa de nuevo.
¿Por qué será que entre sus brazos todo lo malo de pronto, desaparece?

- No llores, precioso…

- Eres un idiota…-sollocé, él simplemente rió.- Idiota, inepto, imbécil…

- Enamorado –susurró, casi sobre mi cuello. Un escalofrío me recorrió, y mis brazos antes sobre el suelo se hayan de pronto rodeando su cuello con desesperación- Un idiota enamorado.

Una sonrisa boba y enamorada se posa sobre mis labios, mientras su preciosa boca roza mi oído seductoramente, como sólo él sabe hacerlo, tarareando suavemente lo que reconocí como el coro de mi canción.

- Me gusta mucho esta nueva canción tuya, Su –murmuró, y la sonrisa bobalicona se amplió en mi rostro hasta límites sorprendentes- Pero detesto el video.

- ¿Qué? ¿Por qué? – me entristecí. Bajé la mirada al piso, mas su encantadora risa me animó a levantarla nuevamente, directo hacia sus ojos.-

- Estás demasiado masculino y rudo. ¿Qué ha sido del tierno e infantil Junsu que tanto amo? –confesó, y no pude evitar reír divertido.- Además, estás bronceado, musculoso y la coreografía es demasiado sugerente. ¿Te das cuenta de que ahora todo el mundo te mira con deseo? NO me gusta.

- Idiota –reí. Observé su mueca enfurruñada y, aún entre risas, lo besé. Aunque fue un leve roce que no duró más de un segundo… sentí como mi alma recobraba vida con el contacto…- Lástima que ya tenga un novio… uno sexy, varonil, celoso… y que me abandonó mucho tiempo…

- Su…

No quería decirlo. No quería sonar resentido y herido, pero las palabras escaparon solas de mi boca. Su expresión enfurruñada por los celos de pronto cambió a una de absoluta tristeza, y de repente me sentí culpable por haberle dicho eso… pero de cierta manera, necesito saber por qué me dejó solo todo este tiempo, pensando que me había olvidado.

Me levanto entonces bajo su atenta mirada, y camino parsimoniosamente hacia mi habitación, dejándole ahí, tirado. Espero su respuesta, pero parece que la verdad que sabe debe decirme es tan dolorosa que mejor la oculta; y me daña, de verdad. Cierro la puerta de mi habitación y me dejo caer apoyado a esta, doblando luego mis rodillas y ocultando mi bronceado rostro entre ellas.
¿Tan difícil es decir la verdad…Yunho?
Nuevamente siento mis mejillas empapadas por las lágrimas, y mis manos presionan mis ropajes hasta casi romperlos.
Y yo que pensé que todo estaba bien… sólo al ver su rostro después de tanto...

- Su, ábreme.

No… vete…

- Su, amor. Por favor…

- Vete…

- Amor, por favor… -murmuró, muy bajo. Sentí su voz temblorosa y pensé que rompería en llanto, pero si hay algo que se bien de Jung Yunho es que es fuerte frente a todo- Me moría de vergüenza…

- ¿Vergüenza? ¿Vergüenza a que? –pregunté, aún oculto entre mis piernas. Sentí un leve golpe del otro lado de la puerta y supe que mi Yunnie se había dejado caer también, tomando la misma posición que yo. Solíamos hacer esto cuando teníamos algún problema… y hablando de esta manera, era como siempre nos reconciliábamos.- ¿De mi?

- Huí, y no los apoyé, no te apoyé… -cerré mis ojos, siguiendo con el llanto desesperado que no parecía querer acabar- ¿Como podía simplemente aparecer y hacer como si nada hubiera pasado? Soy tu novio… necesitabas de mi…

- Pero acabas de hacerlo- sonreí. Sentí su encantadora risa desde el otro lado y las inquietas mariposas tan conocidas por mi volvieron a mi estomago. – Apareciste… e hiciste como si no hubiese pasado nada… -Lentamente me levanté y abrí la puerta, encontrándolo de pie, observándome de esa manera tan profunda e intensa que arrebata mi alma como si siempre hubiese sido suya. – Algo que debiste hacer hace mucho…

Ya no quiero problemas. Me da igual si se avergüenza o no de nosotros, de lo que haya hecho o lo que no. Yo quería tenerlo aquí, conmigo, y ahora lo tengo… no lo dejaré ir.

Mis ojos encuentran los suyos, rebosantes de un amor eterno e infinito, y me pierdo nuevamente en ellos. Sus fornidos brazos rodean mi cintura y su aliento choca con mi cuello, estremeciéndome de tal manera que por poco y pierdo mi cordura. Mi rostro entonces choca con su pecho, y siento sus acelerados latidos golpeando fuertemente contra él, arrancándome una bobalicona sonrisilla cargada del amor que sólo he podido entregarle a él, que sólo él ha podido llevar a mi corazón.

Cerré mis ojos y disfruté el contacto con su tibia piel, refugiándome entre su cuerpo y su cálido aliento, protegiéndome del frío aire que comenzó a colarse por mi ventana. Sus manos entonces comenzaron a descender lentamente hasta terminar posándose sobre
mis nalgas. Un grito escapó de mi boca ante el contacto, sintiendo como comenzaba a apretarlas descaradamente.

- ¡Yunho! –me quejé, pero cuando el apretón sobre mis nalgas comenzó a ser suave y lento, no pude evitar lanzar un gemido de excitación. Es que ¡Dios! Es tan experto en hacerme gemir…- Ah…

- Mm… ¿Cómo era esa parte de tu canción? –murmuró, y un nuevo gemido escapó de mi boca al sentir sus tibias manos adentrándose de pronto bajo mi ropa- Dime qué es lo que quieres…- sus labios apresaron mi cuello, mordiéndolo- Dime… ¿me deseas?

Como odio que haga esto. Como odio que con una simple acción, tal como rozar mí oído con su tibio aliento, me haga gemir como animal en celo. Sus manos entonces se adentran poco a poco mas profundo dentro de mi ropa, colando sus dedos bajo mis boxers oscuros, rozando apenas mi pasaje con ellos; Un gemido agudo y tremendamente escandaloso escapa de mis labios al sentir aquel suave roce, y es que ¿Qué esperaban? Hace demasiado tiempo que no he sido tocado, ni siquiera por mi mismo en alguna masturbación… todo este tiempo le he esperado a él, sin tocarme, sin desear nada mas que no fueran sus besos devorándome completamente hasta desaparecer, y su cuerpo perfecto sudando a la par con el mío mientras nuestras figuras de pronto de transforman en una…

Muerdo el lóbulo de su oreja con desesperación ante el desvergonzado contacto, sacándole un jadeo placentero de sus deseables labios que sin tapujos se pasean libremente por mi cuello, marcándolo.

- Sólo dilo ahora, nena… - y más que una simple estrofa de mi canción, parecía que de verdad deseaba que le dijera aquello. Con su mirada repleta de un deseo abismal e inconmensurable que calaba hasta lo mas profundo de su ser, calentándome de tal manera que de pronto quise gritárselo entre gemidos anhelantes y suplicarle que entrara pronto en mi cuerpo- Dímelo…

- Así no… ahh… va la canción… - gemí en su oído. Mi cuerpo comenzaba a calentarse en demasía y no me dejaba pensar con claridad- Yun… ¡Yunho!

- Dímelo…

Pronto sentí sus manos descendiendo deliciosamente lento por mis caderas, acariciando mi cuello con la punta de su nariz y su aliento, bajando entonces mis pantalones y boxers de manera parsimoniosa y brutalmente sensual. Quise gritarle que se apresurara, pero al levantar su mirada pude notar el infinito amor que intentaba manifestar con cada acto o movimiento de su cuerpo, y mi corazón comenzó a bombear con increíble ferocidad. Él me ama, realmente me ama…

Una sonrisilla estúpida se formó en mi rostro, buscando con ferocidad sus labios para atraparlos con los míos, besándolos con toda la necesidad que voy sintiendo desde que
todo esto comenzó. Me corresponde gustoso, terminando de desvestirme, separándose únicamente para observarme de esa forma tan lasciva que me encanta.

- Retiro lo dicho, el bronceado te queda estupendo… - murmuró, cazando luego mis labios con absoluta desesperación. Mis manos entonces encontraron el cierre de sus pantalones, sonriendo entre beso y beso, bajándoselo cuanto podía. Sentía una necesidad insondable de verlo desnudo… de observar cada uno de esos espacios de su cuerpo que las cámaras no pueden captar, ni Internet pueda mostrar a todo quien quisiera… esos rincones de su anatomía que sólo yo conozco, y que sólo yo puedo recorrer con mis labios. – Estás hermoso, Su… verdaderamente hermoso…

Sonreí de la forma más absurdamente enamorada que he hecho jamás, acariciando su tostada mejilla, tomando sus manos y besándoselas. Se alejó un poco entonces, sonriendo pervertidamente mientras comenzaba a desvestirse de la manera más sensual habida y por haber, tan lento y tortuoso que por segundos me quitaba el aire. Estando desnudo entonces se pegó a mi cuerpo y besó mis labios con hambre, acariciando cada resquicio de piel visible, otorgándome los espasmos de placer más complejos y fascinantes que pudieran existir, llevándome al límite de la cordura.

Recostó mi cuerpo suavemente sobre mi acolchada cama rojo escarlata, besando la punta de mi nariz con infinito amor, y comenzó a descender lentamente hacia mi entrepierna.
Sudé frío al sentir su cálido aliento sobre la punta de mi erección, pero una necesidad abismal que me viene carcomiendo desde hace demasiado tiempo me obligó a detenerlo. Levantó su mirada confundido, y ante cualquier réplica tan sólo le abrí mis piernas tremendamente avergonzado, con mis mejillas rojísimas y completamente perlado por el sudor.

- Olvida eso… te necesito ya…

- Junsu… -susurró, tremendamente sorprendido. Es que ni siquiera yo puedo entender la necesidad que tengo de sentirlo dentro de mí, rellenando ese vacío que tengo desde que dejé de tenerlo conmigo cada momento de mi vida. No quiero una masturbación previa, ni preparación… ¡lo quiero a él! – Puedo hacerte daño.

- No me importa… llevo demasiado tiempo sin ti – sollocé, sin poderlo evitar. Me observa compungido y, a tientas acerca su hinchada erección a mi entrada, rozándola apenas –Hazlo…

- ¿Estás seguro?

- Que lo hagas… - mordió su labio inferior y mi alma se llenó de amor nuevamente al sentir aquella desbordante preocupación. Aunque esté visiblemente mas necesitado que yo, esta dispuesto a esperar… - Yunnie…

- Te amo. – murmuró, y de pronto sentí como mi cuerpo se partía en dos ante la súbita intromisión. – Te amo, te amo…

El dolor que sentía en mi parte baja era brutal, pero no más que el que llegué a sentir por la soledad que conllevaba el no tener a Yunho cerca. Entre gruesas lágrimas que comenzaron a caer como cascadas por mis ojos sonreí, tremendamente feliz y satisfecho, acariciando su preocupado rostro para poder así des-tensarlo.


Tras un par de minutos el dolor se sosegó, y mi interior se llenó de una profunda sensación de placer. Moví suavemente mis caderas contra su pelvis, auto penetrándome, recibiendo en respuesta un profundo y ronco gemido. Yunho apresó mis manos por sobre el colchón y entrelazó nuestros dedos, besando mis labios, comenzando lentamente un rápido vaivén.

- Te amo… ahh…

Y entonces perdí consciencia de todo. Todo aquello que no tuviese directa relación con Yunho y conmigo, con nuestros cuerpos perlados por el sudor, embriagados de placer mientras que el caldeado ambiente calaba hasta lo mas profundo de nuestras almas, atrapándonos y encarcelándonos en la mas dulce de las prisiones.
Sus manos atraparon mis caderas entonces, levantándome cuanto podía. No logré hacer más que abrazarlo con toda la fuerza que aun quedaba en mi cuerpo, logrando sentarme apenas sobre sus piernas mientras la penetración se hacia más profunda e intensa, arrancando de mi boca los gemidos mas obscenos e indecentes. Acerqué su nuca y lo besé apasionadamente, sintiendo mi erección siendo dulcemente friccionada y atendida por el incesante movimiento de nuestros cuerpos.

- Yunho… Yunho… ¡Yunho!

Mi mente quedó en blanco, mis manos arañaban con vehemencia su musculosa espalda y mis piernas rodeaban sus caderas mientras cabalgaba descaradamente sobre su erecto pene. Sus brazos me rodearon con fuerza y sus labios lamieron los míos, abriéndose paso a mi cavidad iniciando una nueva lucha dentro de nuestras bocas, ensalivando la boca contraria con el dulce néctar de nuestra pasión.
Cerré mis ojos, y las sensaciones que explotaban dentro de mi cuerpo en cada estocada se intensificaron hasta hacerme perder el aire. Solo siendo capaz de gemir como poseso, tiñendo el ya caldeado ambiente con esa esencia erótica y casi grotesca que desprendían nuestros cuerpos unidos tan íntimamente.

Pronto sentí como mis músculos internos se contraían exquisitamente, mientras aquel ya conocido cosquilleo en mi zona baja me hizo gritar con todas mis fuerzas. El fin estaba cerca, y la sonrisa de satisfacción e infinito placer se apoderó de mis aniñadas facciones, sintiendo como el duro pene de Yunho se llevaba mi cordura con cada brutal arremetida a mi trasero.
Un último grito ensordecedor escapó de mis labios al sentir una exquisita fricción a mi virilidad, llegando al tan anhelado orgasmo. Dejé caer mi cabeza sobre el bien formado pecho de mi Yunnie, sintiendo su deliciosa esencia desparramándose en mi interior tras unas pocas embestidas más. Ambos caímos sobre el colchón entonces, él sobre mi cuerpo, aun íntimamente unidos, abrazándonos como si el alma se nos fuera en ello.

Levanté mi mirada y lo besé una, otra, y otra vez, sonriéndole cual colegiala enamorada, apresándolo de tal manera que no pueda salir nunca mas de entre mis brazos…
Se removió luego, recostándose a mi lado y abrazando mi cintura posesivamente, besando con infinita dulzura cada espacio de mi rostro, y reí. Reí como hace demasiado tiempo no hacia…
- ¿Como terminaba la canción? – susurró sobre mis labios, besándolos después- ¿Eh, Su?

Una nueva sonrisa llegó hasta mis labios y, sentándome nuevamente sobre su pelvis, agaché mi rostro hasta que mi aliento pudiese chocar contra su sensible oído.
- Puedes tocarme, mátame y tócame… nene.

Sería una muy larga noche. Una de las muchas que nos vienen….

Fin

Keun Munjega

Título: Keun Munjega
Autor: Red Chaos
Pareja: YunJae, HoMin, YunChul (mención)
Género: Humor, Romance, Lemon
Extensión: Two-shot

---------

Capitulo 1

Constelación

Título: Constelación
Autor: Red Chaos
Pareja: Yunjae
Género: Romance, Angst
Extensión: Oneshot

---------

No fui consciente de lo que estaba pasando hasta que me lo dijeron. No supe que decir hasta que Chunnie entre lamentos habló por mí en la entrevista que debíamos dar. No supe como reaccionar hasta que vi a Junsu llorando solitariamente en el baño, con el celular en mano y el número de Changmin marcado, sin atreverse a hacer la llamada. No fui capaz de comprender la magnitud de lo que estaba pasando hasta que intenté llamar a Yunho, pero éste no me contestó.



Es el fin.


Con cuidado sequé la lágrima que escapó de mis ojos con la manga de mi abrigo blanco brillante, a punto de iniciar una entrevista, sólo nosotros tres…
Somos tan miserables.

Alguna vez dijimos que si no estábamos los cinco no habría grupo. Que éramos tan unidos que de sólo pensar en una separación nos dolía hasta las uñas. Que esto, que esto otro, que el amor y el cariño y la familia…
¿Por qué todo me suena a mentiras?

Soy sólo un vil mentiroso. Sigo comerciando, creando una unificación musical con mi soulmate y Junsu tan descaradamente que no puedo evitar sentirme miserable. ¿Es por el dinero? ¿Es por la fama? ¿Qué acaso mi público y la vida que llevo hasta ahora es más importante que mis amigos, mi familia?

Nuevas lágrimas caen, sin que pueda evitarlo siquiera.

Los he defraudado. A las fans, a nuestros amigos, a Changmin y a… Yunho…
Yunho… mi Yunnie… mi amor. No sabes cuanto me arrepiento de todo lo que esta sucediendo. Pero a estas alturas debes saber… que ya no hay vuelta atrás.

Ahora estás en L.A., aún en ensayos, ocupado a más no poder, agotado… y te has tenido que topar con esto. ¿Somos unos malditos, Yunnie? ¿No puedo arreglar las cosas y…. y….?
Ojala simplemente supieras cuan arrepentido estoy, cuánto deseo que estés aquí junto a nosotros, junto a mi… y rogarte el perdón que sé, no merezco. Pero quiero ser egoísta, quiero postrarme frente a ti, pedirte perdón por lo que he hecho hasta perder mi voz y, poder al fin expresarte cuanto lamento no haberte dicho la verdad cuando éramos tan inseparables como una pareja de enamorados, como yo soñaba ser.

¿Lo sabías, Yunho?

Es tan gracioso pensar de ésta forma ahora, que ya ni siquiera te tengo cerca. El que no haya considerado la opción de tenerte como algo más que un amigo cuando aún éramos un grupo, estando acostumbrados a abrazarnos y mostrarnos tan cariñosamente, creando mas de un rumor de una supuesta relación sentimental que no veía como algo mas que un chiste… y que ahora lo anhele tanto.

¿Lo sabías, no?

¿Sabías acaso…? ¿Acaso…?


He, ni siquiera puedo decirlo. Es difícil, ¿sabes? Decir un… te amo… tan libremente. Cuando tu rostro comienza a verse borroso en mi mente, después de tenerte tanto tiempo lejos.

¿Sabes acaso lo difícil que es? ¿Lo sabes…?

El no poder evitar las lágrimas que ahora caen libremente por mis pálidas mejillas, esas que alguna vez acariciaste con cariño… Se me hace tan lejano y distante tu tacto, tan distorsionada la imagen de tu rostro sonriéndome con sinceridad y confianza, compartiendo tus maravillosos sentimientos a todo aquel que te viera… Especialmente a mí.

¿Serías feliz en L.A? ¿Te tratarían bien? ¿Apreciarían tu talento como te mereces?... ¿Te… te estará cuidando Changmin?

Y aunque suene egoísta y ruin, no puedo evitar desear que eso no suceda con todas mis fuerzas. Soy un maldito, lo sé, lo sabes, todos lo saben… pero aún siéndolo, prefiero hacer arder todo el universo y destruir toda felicidad si con eso logro mantenerte a mi lado, y regresar el tiempo. Cuando aún podía sentir tu aroma al despertar, y ver esa maravillosa sonrisa iniciar mi día. ¿Será algo malo…Yunnie?


Cierro mis ojos entonces, oyendo la melancólica voz de Junsu llamándome. Hacemos acto de aparición en menos de cinco minutos, dando a conocer formalmente la noticia del quiebre de DBSK. Todo el mundo nos verá, y no podría culparlos de odiarnos si yo mismo no logro perdonar mi estúpida cobardía… y lo odio. Odio todo lo que esta pasando, odio haber hecho esa estúpida demanda, odio haberme tardado tanto en darme cuenta del amor que siento por ti… y odio no poder ver tus ojos guiando mi camino.
¿Será realmente el fin? ¿Nuestras constelaciones se apagaran, y sólo podré ver tu rostro entre sueños anhelantes? ¿Te llevarías mi sol?

Sé que lo merezco. Sé que todo esto no es más que nuestra culpa por desobedecer a gente que es más fuerte que todos nosotros juntos… pero, ¿no habrías hecho lo mismo? ¿No habrías querido luchar por lo que sabes, es correcto? ¿Te hubieras rendido?

Entonces sonrío, respondiendo todas esas preguntas al instante. Se que no. Eres fuerte, eres el mejor… Y te amo con todas mis fuerzas, con todo mi corazón.

¿Es tarde ya para admitirlo? ¿Es tarde ya…?

Un suspiro lastimero acompañado de tu nombre escapa de mis labios, mientras seco desesperadamente mis lágrimas. Es hora de actuar, de dar la cara, de responder por los actos que hemos cometido hasta ahora. Hay que ser fuerte. Pero… no sé si seré capaz de serlo, no estando tú aquí. No sin mi sol.

Sonrío apenas, maquillando mis párpados y mis mejillas húmedas y sucias.

¿Estarás viéndonos? ¿Esperarías para asegurarte de que todo ha terminado y desaparecerás de mi vida?

Las luces aparecen frente a mis ojos, y no puedo evitar pensar en tu sonrisa iluminándome…


Te amo Yunho. Con todas mis fuerzas, con todo mi corazón. Pero… el show debe continuar.


Fin

Sueño

Título: Sueño
Autor: Red Chaos
Pareja: Yunjae
Género: Romance, Slash
Extensión: Oneshot

---------

Observó sus carnosos y coloridos labios con devoción, envidiando cada una de las incontables gotas que caían de ella al beber de ese suertudo vaso de agua. Escrutó el parsimonioso y tormentoso movimiento de su sensual boca; abriéndose, cerrándose, mostrando una sonrisa tan perfecta y divina que le cortaba la respiración, una que hasta el mismísimo Dios envidiaría. Sus dientes blancos y perfectos asomándose a través de sus labios, achicando aun más esos ojos oscuros cual noche sin estrellas, tan brillantes y sinceros como no creía podrían existir; con esa mirada repleta de inocencia y sensualidad tan característica suya, mas sus gestos tan puros y alejados de cualquier falsedad. Limpios, sinceros, dulces, acariciando a quien le mirase con el más suave de los arrumacos.


Era perfecto, todo él. Su cuerpo fornido, su porte gallardo y protector, su increíble talento y belleza.


Pero por sobre todo, su extraordinariamente gran corazón. Ese tan inconmensurable e imparable, que latía de dolor cuando alguien querido sentía pesar, cuando veía algún mal en el que no pudiera ayudar… En todo, él estaba presente. Como un superhéroe; su superhéroe.


Sonriendo con inocencia y alegría a todo momento, transmitiéndole paz a todo aquel que le rodeara, sacando las más puras de las sonrisas a su paso. Otorgando confort y apoyo incondicional a quien lo necesitara, encontrando en sus grandes y fuertes brazos una protección tan única y reconfortante que por segundos quería llorar de felicidad entre ellos, recibiendo la maravillosa y perfecta sonrisa de su dueño. Como un consuelo, como un regalo.


Él era perfecto. Todo él parecía haberse construido meticulosamente, queriendo crear intencionalmente al hombre perfecto; aquel que rompería todas las barreras y estereotipos previos de lo conocido como perfección. Llegando entonces a su vida, iluminando todo de tal manera que parecía brillar.


Era perfecto, maravilloso. Tan atento, cuidadoso y protector que no dudaba un segundo antes de proteger y auxiliar a su “familia” cuando ésta lo necesitaba. Dando todo lo humanamente otorgable por hacerlos sentir bien, como en casa; esa casa que fueron forjando con los años, y que el amó y cuidó como el más sagrado de los tesoros.


Era perfecto. Y era imposible envidiar aquella perfección. Tan pura, sincera, que hasta parecía sentir en el alma ser de aquella manera, aún sin comprender su perfección en absoluto. Era tan maravilloso que su “familia” le tenía tanto cariño, que cuando pensaban en iniciar carreras como solitas, pensaban en él; entonces toda idea de dejarlo se hacía tan dolorosa que olvidaban todo lo demás. Él era su familia, su líder. Su amigo.


Y su amado…


A la distancia siguió observándolo, envidiando cada resquicio de vida a menos de dos metros de él. Sonriendo a quien se cruzara por su camino, estrujando dolorosamente su corazón.


Era un sueño. El sueño perfecto que día a día lo hacía temblar de amor y emoción, llenando cada resquicio existente en su cuerpo de una pasión tan inconmensurable que a cada momento lo hacía estallar de dicha.


A la distancia sonrió, apenado. No podía dejar de mirarlo, no quería dejar de hacerlo; Era su sueño, y si se alejaba de él… Simplemente moriría.




-Boo.




Sonrió entonces, elevando su oscura mirada, topándose con la maravillosa y confusa de su sueño, sonriéndole inocentemente. Cerró sus ojos y lanzó un largo suspiro, levantándose y abrazando al menor en un arrebato.


Era su sueño.




-Yunnie… -Susurró, erizando los vellos del contrario- Hm…


-Dime. –Acarició los cabellos azabaches del mayor y sonrió embobado-


-No me dejes nunca… ¿Sí?




Yunho rió levemente, separando sus cuerpos y besándolo con suavidad. Abrazó a su Boo por la cintura con fuerza, observándolo entonces con la mirada más absurdamente enamorada que Jaejoong hubiese visto jamás.




-Nunca.






Él era su sueño... Y su vida.


Fin

Inevitable

Título: Inevitable
Autor: Red Chaos
Pareja: Hosu
Género: Romance, Slash
Extensión: Oneshot

---------

Es tan fácil.
Es tan simple…
Es tan absurdo.


Miro una, otra y otra vez la hermosa y perfecta sonrisa de Hero, riendo y encandilando a todo quien lo vea. A su lado Minnie, bebiendo una coca-cola mientras Chunnie juguetea con sus cabellos, y Yunho… Mi Yunho… Acaricia su mano, sonriendo perfectamente, asomando sus blancos y pulcros dientes, quitándome un poco mas de alma. Aunque… ¿Me queda algo ya?

Chunnie palmea mi espalda entre risas, y yo respondo con monosílabos. Jae oculta sus labios bajo sus manos, avergonzado por un chiste de Min mirando fijamente a nuestro líder, como si sólo él existiera dentro de su mundo. Como en el mío. Yunho amplía su maravillosa sonrisa y besa su mejilla, sonrojándola al instante, arrancando un suspiro silencioso que sólo yo he sido capaz de notar, oprimiendo mi corazón en una sensación dolorosa y repulsiva, llevándome incluso a las nauseas.


¿Es evitable…Yunho? ¿Puedo hacer algo por evitar todo esto?


Yoochun me mira y, sonriente, besa mi frente con cariño. Una risa infantil escapa de mí al momento de sentir su tacto en mi piel… Y me estremezco, casi saltando de mi silla, al sentir de pronto la mano tostada y masculina de mi líder acariciando la mía amorosamente.


¿Es evitable? ¿Es eludible caer perdidamente enamorado de tus encantos…? ¿De ti?


Observo tu rostro risueño, y mi alma se ve incompleta al sentir sustraído otro trozo de ella con tu brutalmente perfecta mirada. Mi corazón se contrae nuevamente al ver la enamorada sonrisa de Jae siéndote entregada con absoluta inocencia y amor, y tu rostro dirigido expresamente hacia el mío. Me miras, te miro, y siento como agarras mi alma de su sitio y te la llevas como si siempre te hubiese pertenecido a ti… Acariciando mi amor, llenándome de felicidad.


¿Es malo, Yunho? ¿Es malo amarte de esta manera…?


Un suave “Su” escapa de tus carnosos y hermosos labios, perdiéndose con la brisa matutina que nos rodea, devorando todas las ansias y esperanzas de amor que cualquier ser en esta sala haya tenido contigo.
Jae cierra sus ojos, y logro ver una pequeña lágrima escapar de uno de ellos. Muerdo mi labio inferior, observando su brazo borrar desesperadamente esa agua salada que siempre identifiqué como debilidad… Y sonríe nuevamente.


¿Cómo puede ser tan fuerte? ¿Cómo puedo ser tan canalla…?


Tus labios se acercan a los míos, y no puedo evitar desear el contacto con absoluta desesperación. Una risita enamorada escapa de mi rosada boca, y esa sonrisa tuya que tanto atesoro no hizo más que encandilar e iluminar todo el local, así como mi corazón. Tu rostro se une al mío por medio de un hermoso ósculo lleno de amor, y siento tus brazos rodear mi cintura con firmeza mientras mis manos viajan casi por inercia hacia tus hombros; sintiendo tu lengua adentrándose en mi cavidad, y tu forma tan apasionada de ser dominándome como si fuera un juguete. Dios, como amo tus besos…

Te separas, pero no me sueltas. Besas mi sonrojada mejilla, mi frente y mi nariz, acariciando mis cabellos azabaches con ímpetu e infinito cariño.

¿Puedes acaso ser más perfecto…?

Min ríe, burlándose nuevamente de la forma tan acaramelada de llevar nuestra relación, como siempre lo hace. Chunnie asoma una leve sonrisa, mirándonos con profunda envidia y admiración; y Jae… Está enfrascado observando su café, sin siquiera ser capaz de levantar su hermosa y oscura mirada. Veo sus gruesos y rosados labios curvarse en lo que parece una sonrisa, y sus ojos cerrarse nuevamente en resignación, suspirando repetidas veces, tan silencioso que me es casi imposible escucharlo.
Abro mi boca dispuesto a hablarle, más soy interrumpido por un apasionado beso que además de quitarme el aliento… Me hizo olvidar todo ser viviente que no fuéramos nosotros dos. Todo, sólo consciente de la existencia de tus perfectos labios sobre los míos.


¿Es evitable…? ¿Acaso puedo evitar amarte con todas mis fuerzas, con todo mi corazón?


Y es tan malditamente egoísta el quererte y necesitarte como si fueras el aire que respiro, deseándote cerca a cada momento, debilitándome si no tengo una de tus sonrisas cada mañana al despertar, ni tu maravillosa y masculina voz susurrar mi nombre con el amor que sólo tú eres capaz de darme. Es egoísta, y malditamente ruin… Tenerte sólo para mí, cuando tienes a un ser maravilloso e incondicional anhelándote en silencio. Alguien mucho mejor que yo…

Siempre he pensado que Jaejoong es y siempre será tu otra mitad. El ser perfecto que logrará hacerte feliz el resto de tu vida… Con su belleza, su increíble voz, su talento en la cocina, su amabilidad… Y la forma tan hermosa de amarte. Y que yo… Sólo siendo Junsu, no puedo ser.

¿Sabías que te ama, Yunnie? ¿Sabías que mientras sueña suspira tu nombre entre gritos anhelantes?


¿Sabías que… por mucho que lo adore, no sería capaz jamás de dejarte ir?


Porque soy egoísta. Porque quiero que me ames cada día de tu vida y que sólo yo pueda hacer latir tu corazón. Que sólo mi cuerpo te pertenezca, y que tus “te amo” sólo me hagan feliz a mí.

¿Recuerdas esa vez… cuando me confesaste tu amor? Lloré tanto esa noche…
Y no por ti, ni por mí. Cuando me dijiste “te amo” aquella vez, Jaejoong estaba en el cuarto contiguo, escribiendo una nueva balada. Aguardó una, dos horas, hizo la comida y durante el almuerzo nos sonrió y rió como cada día, pero en la noche al dormirnos todos, huyó a la cocina, cerró la puerta y lloró como nunca había visto llorar a nadie…

Me odié, y te odié… Pero luego de hacerte sufrir por más de dos semanas en las que no recibiste respuesta alguna de mi parte, te besé. No pude con éste amor egoísta y miserable que con el pasar de los días se va haciendo más fuerte y asfixiante, que mientras hace miserable a Boo… A mí me hace el ser más infinitamente feliz de éste mundo.

¡Y es que no puedo evitarlo! No puedo evitar sufrir cada vez que estás lejos, cada vez que veo tu deslumbrante sonrisa apagarse, cada vez que tus ojos no me muestran ese brillo enceguecedor que tanto amo. ¡No puedo evitar amarte!

Jae ríe suavemente, y tú acaricias su mejilla con cariño. Mis labios se curvan en una sonrisa melancólica, mientras Chunnie y Minnie bromean y ríen. Acerco entonces mi mano hacia la pálida de Hero y la presiono con suavidad. Él me mira y sonríe, devolviendo el apretón, pero con más fuerza.

Soy egoísta, lo sé, pero Jaejoong entiende… Porque sé, él haría exactamente lo mismo de ser correspondido. Y me apoya, a sabiendas que algún día él te olvidará y podrá ser feliz con el hombre de sus sueños. Y lo admiro, porque sé que si las cosas se hubieran dado de otra manera y yo estuviera ahora en su lugar… No hubiera sido capaz de olvidarte. Porque te amo, Yunnie. Profunda e irrevocablemente.


¿No es inevitable?


Fin

Regret

Título: Regret
Autor: Red Chaos
Pareja: Yunjae, Hosu, Yoosu
Género: Angst, Romántico
Extensión: Oneshot


------------------


Lento y silencioso apoyó su cuerpo sobre el muro del departamento. Acercó su oreja a la puerta y lo que oyó destrozó su corazón tan súbitamente que por momentos olvidó como respirar. Cerró sus ojos con fuerza, deseando desesperadamente que en cuanto los abriera todo fuera una burda mentira, un chiste, como esos que solía compartir con su Yunnie ah.



O mejor dicho, su ex Yunnie ah.



Pasó sus pálidas y delicadas manos por su rostro, tan fuertemente que un gemido adolorido terminó por escapar de sus labios. Aún así continuó, pensando que aquel dolor era nada comparado con el que abundaba en su corazón. Uno dolor tan tortuoso, tan doloroso que por segundos deseaba dejar de existir para que no lo absorbiera por completo. Sentía tanto dolor en su interior que todo lo demás le resultaba igual de doloroso; Comer, dormir, reír… vivir.

Y lo peor de todo era que todo lo causó él mismo. Todo era su culpa, su maldita culpa. Esa que lo torturaba, enviándole imágenes a su mente tan frecuentemente que llegó a pensar que en realidad podía verlo, y no simplemente imaginarlo, como a todos esos sueños llenos de pasión que protagonizaba con su amor. Llenos de tanto amor y confort, que todo lo demás le parecía una absurda irrealidad tan fría como su corazón después de dejarlo.



Porque esa era la verdad. Su verdad.



Había roto con Yunho.



Tan despiadadamente que no podía evitar sentirse como un completo villano. Y realmente lo era… Dejó a su Yunnie ah cuando ambos estaban tan absurdamente enamorados que no podían pensar siquiera en comer si no tenían al otro a su lado. Y lo había dejado así, llorando preguntando el por qué tan desesperadamente que le partió el corazón.

Pero se lo merecía, lo sabía, y no quería remediar su culpa. Sentía que era una forma de mantenerlo unido a su Yunnie-ah, que después se distanció tanto que por poco y dejaba la banda.




De eso hacía más de ocho meses. Mas sólo bastaron seis para que Yunho le olvidara… y odiaba tanto ese hecho como odiaba no tenerlo para él, a su lado, como antes…




Oyó entonces un gemido, y su corazón se oprimió tan dolorosamente que no pudo evitar un par de lágrimas que traviesas recorrieron libremente su pálida piel. Ahí estaba su Yunnie ah, haciéndole el amor a Junsu… su novio desde hacía poco más de dos meses. Un novio al cual le entregaba todo su valioso y maravilloso amor, a quien protegía, cuidaba y mimaba, a quien sus brazos rodeaban y su aliento acariciaba, quien salía de sus hermosos labios al suspirar, quien escuchaba sus “te amo” con esa risa que reconfortaba hasta el corazón más frío, quien tenía su maravilloso cuerpo por las noches, a quien sus ojos buscaban entre las multitudes, en quien pensaba cuando sus ojos se abrían al despertar, a quien hacía sentir la persona más querida de todo el mundo. Tal y como él mismo sintió cuando lo tuvo… en aquel tiempo al que necesitaba aferrarse desesperadamente; Temía que si lo dejaba ir, se llevaría su consciencia, y su alma…



Pero ya no podía hacer nada. Junsu estaba tan enamorado de su líder que de sólo pensar en separarlos se sentía la persona más ruin y miserable existente. Con solo mirar los ojos de éste se podía apreciar el amor tan apasionado e incontrolable que sentía por Yunho, así como el que él seguía sintiendo en secreto, llorando cuando se hallaba solo, siendo sus únicos testigos la noche y las paredes que rodeaban su habitación.




- ¡Ah! ¡Yunnie! Te…ahhh… ¡Te amo! ¡Te amo!




Una silenciosa lágrima se deslizó por su mejilla, a la vez que una sonrisa triste y derrotada adornaba sus carnosos y rosados labios. Mordió su labio inferior y oprimió sus manos, encolerizado, causándose más de una herida; Estaba siendo patético.

Decidió alejarse del lugar antes de romper en llanto, así que suavemente se retiró, observando repetidas veces la puerta que ocultaba sus deseos, y torturas. Se dirigió al balcón que llegaba a todas las habitaciones y se sentó en el piso, ocultando su hermoso rostro entre sus brazos, dejando a sus cristalinas lágrimas recorrer libremente su piel, desapareciendo sobre su pijama blanco favorito.



No notó cuanto tiempo estuvo en esa posición, y no le interesó, hasta que sintió como alguien habría una ventana y apoyaba sus brazos sobre el barandal, observando la hermosa luna llena en todo su esplendor. Subió su mirada y su corazón se encogió nuevamente; Era Yunho, con una simple bata corta ajustada que marcaba todo su hermoso cuerpo, mientras su oscura mirada estaba fija en la increíble belleza del astro blanco, sonriente, feliz. Totalmente opuesto a su estado.

Se levanto suavemente y se le acercó, con cuidado de no estropear su perfecta concentración. Sonrió tímidamente entonces, sentándose nuevamente en el piso a tan solo unos metros del cuerpo del menor.




- ¿Es hermosa, no crees?




Asintió en respuesta. Yunho siempre amó la luna, solía salir a verla cuando sus encuentros apasionados culminaban…

Aun así, no se entristeció. Yunho le hablaba suavemente, casi como acariciándole, y eso le quitaba importancia a todo lo demás.



- Sí.



Ambos sonrieron, mas el menor seguía sin mirarle. Estaba tan enfocado y concentrado en la luna que por momentos creyó que le hablaba a esta, y no a él.





- Siempre me ha gustado salir a verla por las noches, sobretodo con una vista como ésta.

- Lo sé –sonrió tímidamente, sintiendo sus cabellos ser despeinados por la cálida brisa- ¿Y Junsu? –inquirió, sintiendo como su garganta se cerraba al momento de preguntárselo-

- Está durmiendo –sonrió hermosamente, despeinando sus cabellos- No se sintió capaz de levantarse y ver la luna conmigo. Es un débil.

- He….





Callaron. El silencio reino en el lugar por los siguientes diez minutos en los que ambos estaban concentrados observando; Yunho la luna, y Jaejoong mirándolo a él. Sentían la brisa jugar con sus cabellos y refrescarles la piel, y Jae estaba tan enfrascado mirándole que apenas notó cuando el menor le habló:





- ¿Te arrepientes?





La pregunta lo dejó tan desconcertado que sólo fue capaz de abrir la boca, más fue interrumpido por la juguetona y maravillosa risa de Yunho.





- Ha, olvídalo, no sé ni que hablo. La luna me hechizó y arrebató mi increíble agudeza.





Ambos rieron suavemente. Jaejoong entonces comprendió la pregunta, ya que era la misma que le hacía el mismo Yunho los primeros tres meses luego de terminar. Y sí, se arrepentía. Se arrepentía enormemente de haber roto con el porque no quería hacer pública su relación… Cuando su hermoso Yunnie lo único que quería era mostrarle al mundo lo mucho que le amaba… Se arrepentía de haberle dicho que no le amaba y que debían terminar, se arrepentía de negar la maravillosa relación que mantenía a escondidas hasta de sus amigos... Pero por sobre todo, se arrepentía de no haberse arrepentido antes. Cuando aun había oportunidad.





- Más de lo que alguna vez me he arrepentido de algo.





Yunho volteó su rostro y por fin le miró. Una suave sonrisa adornó entonces su perfecto rostro, y el corazón de Jae latió tan rápidamente que por segundos pensó que moriría.





- Bueno, más vale tarde que nunca, ¿no?





Luego rió, y Jae sintió que no había sonido más hermoso existente. Rió también entonces, levantándose y acercándose paulatinamente al más alto. Éste sonrió, extendiendo sus brazos, invitándole a refugiarse entre ellos. El mayor sonrió como bobo, acurrucándose entre las fuertes extremidades que tanto hacía en falta. Con la esperanza revoloteando fieramente en su interior.

Quedaron en aquella posición por minutos, cuando Jae vio como la mirada de su Yunnie se perdía por la ventana, hacia su habitación. Donde Junsu dormía.

Comprendió entonces que aquel abrazo y el cariño con que lo trataba Yunho no era porque quería retomar su amor, si no como una manera de decirle que ya lo había olvidado.



Juró oír su corazón resquebrajarse.





Abrazó con fuerza el cuerpo del menor, aferrándose desesperadamente a sus ropajes. Hundió su rostro en la curvatura de su cuello y, silenciosamente, comenzó a sollozar.





- ¿No hay vuelta atrás, verdad?





Yunho reprimió un sollozo como pudo. Realmente le lastimaba ver a su Boo de aquella manera, pero también comprendía que si no lo hacía, su amigo nunca lo dejaría ir. Como comprendió, hacía más o menos un mes, cuando lo descubrió espiándolo, mientras hacía el amor con su Junsu.

Y ya no le dolía tanto. Sufrió increíblemente después de la ruptura que creyó que nunca más hallaría un poco de felicidad. Pero lo hizo, y la encontró con Junsu. Con ese talentoso, inmaduro y hermoso Junsu que descansaba tranquilamente en la cama que ahora compartían, después de haberle hecho el amor.

Y le costó, de verdad que si, sobretodo porque su ahora novio, antes de empezar a salir, estaba igual de destrozado que él por su ruptura con Yoochun.



Decidieron intentarlo juntos, y no podía estar mas contento con aquella decisión.



Era feliz, realmente lo era. Pero su felicidad no podría estar completa si su amigo y primer amor no dejaba de sufrir por él.





- No.





Oyó a Jaejoong llorar y no pudo evitar seguirle. Le dolía, de verdad que le dolía verle así, tan desolado y miserable… Como estuvo alguna vez el mismo, luego de terminar con su Boo. Lo abrazó con fuerza, sintiendo como las lagrimas del mayor empapaban su bata. Acarició su cabello, sus mejillas, y, alejándolo, besó suavemente su mejilla. Era una despedida. Jae lo sabía, pero terminó por agarrarse tan fuerte del mayor que se sentía morir si le soltaba.





- Te amo.





Yunho cerró sus ojos al oírlo, y las lágrimas que lucho por reprimir comenzaron a escapar con libertad, mientras sostenía fuertemente el cuerpo del mayor.





- Lo sé.

- ¿Lo amas?





No quería saberlo, porque en realidad ya conocía la respuesta. Aún así, sintió que necesitaba oírlo de sus labios.





- Más que a mi vida.





Cerró sus ojos mientras una sonrisa derrotada adornaba su bello y afeminado rostro. Se alejó del menor y, suavemente, besó sus labios. Sonrió ampliamente entonces, sintiendo las lágrimas caer a cascadas por sus pálidas mejillas. Era una despedida.





- Adiós, Boo.





Sabía que seguiría viéndolo, que seguirían siendo los buenos amigos que siempre fueron, y que no podía renunciar a la banda por un dolor que el mismo se provocó. Debía dejarlo ir, y aunque su alma quedase en el camino, lo haría. Lo dejaría ser feliz.

Por que lo amaba. Profunda e irrevocablemente, amaba y necesitaba cada parte de Yunho como si fuera el aire que respiraba. Y el dejarlo ir lo demostraba; más que cualquier palabra de cariño, más que cualquier regalo… Lo amaba, por eso lo estaba dejando ir.





- Adiós, Yunnie ah…







Fin