Perfect Day. Cap 5 (I)

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(N/A: Gracias por los comentarios, yo no seguiría esta historia si no fuera por ellos ^__^ Estoy escribiendo el final del fanfic ¿Podéis quedaros conmigo hasta el final? <3
Este capitulo se divide en dos partes. La primera va enfocada más al YunJae / La segunda esta enfocada al HoMin.
Siento mucho escribir capítulos tan largos .>__<. Los próximos son mas cortos.
Creo que este capitulo sera el ultimo que contendrá Flaskback y PVO ...)


-POV Yunho-



— No es nadie — mentí, mientras intentaba que parara de sonar aquella melodía.
Era aquello lo que paso; cuando Changmin y yo salimos de aquella tina, en la cual nos habíamos bañado debido al sudor frió que acumulaba mi cuerpo. Mientras ambos nos encontrábamos en el aseo, aquel sonido que de pronto apareció, nos había alarmado.
Sabia perfectamente que aquella melodía se trataba de mi teléfono. Changmin me había mirado con ojos preocupados mientras de su cuerpo resbalaban miles de aquellas brillantes gotas de agua:
— Mejor sera que atiendas, Yunho — me dijo, o mas bien me ordeno. Aunque después me miro de nuevo a los ojos y rectifico — Mejor voy yo — Changmin debía pensar que estaba lo suficientemente mal como para poder drigirme a la habitación contigua y agarrar mi telefono.
Yo se lo impedí. Él me miro de nuevo con aquellos ojos preocupados, y entendió que lo mejor era que yo mismo atendiera mi teléfono, que nunca me dejaría ver débil. Yo era de ese modo, yo no quería que me viera como una persona que acababa de sufrir.
Yo era un tanto orgulloso. Pero, no me gustaba admitirlo.
Salí del aseo, sintiendo mi limpio cuerpo algo frió, debido a mi húmeda desnudez. El brazo que tenia herido dolía, intentaba mantenerlo rígido e inmóvil por miedo a que algún movimiento me hiciera estallar en dolor.
Fui con paso rápido hacia donde permanencia mi teléfono. Al agarrarlo me di cuenta de que se trataba de un mensaje de texto, y no de una llamada. Creo que mi rostro se desencajo al leer de quien se trataba. No sabia si frotarme los ojos para afirmar de que era real lo que había leído.
¿Jaejoong? ¿Ese mismo Jaejoong que no hace mucho me ataco y decepciono?. Apenas me lo podía creer, no me atrevía ni tan siquiera a abrir el mensaje que aun parpadeaba y sonaba en mi teléfono.
De pronto escuche los pasos descalzos de Changmin tras de mi.
— ¿Quien es? — se limito a preguntarme mientras se acercaba
Aquella mentira, aquel "-No es nadie-" como contestación, dejo a un Changmin confundido e inseguro por mis palabras. Él sabia que mentía, como sabia que estaba mal en aquel momento. Mi brazo no era lo único que dolía en mi.
A pesar de la curiosidad por leer lo que aquel inoportuno mensaje decía, guarde toda mi curiosidad para otro momento ...

Changmin me ordeno que me sentara sobre la cama de aquel Motel, aquella misma cama en la que había estado con Jaejoong no hace mucho, y así lo hice. Él tenia su cuerpo cubierto solo por una toalla atada a su cintura, al igual que yo. El cuerpo de Changmin siempre me fascino, pero desde que creció aun mas de lo normal, es aun mas fascinante. Era esbelto y alto, sus piernas eran largas y su piel tenia un color singular. Al verlo húmedo sentí que mi corazón bombeaba con mas presión en mi pecho. Era hermoso. Y mas cuando conmigo se portaba de una manera tan obediente, fiel y leal. Era la única persona leal en la que podía confiar.

Changmin con una toalla de mano, algo pequeña, se dispuso a secar poco a poco mi húmedo y ahora débil cuerpo. No parecía importarle que él mismo estuviera aun envuelto en agua, me seco a mi primero como prioridad. Sé que solo era el tacto áspero de la toalla lo que rozaba mi piel, pero el echo de ser Changmin el que pasaba aquella toalla por mi cuerpo me hacia sentir diferente. Cuando hubo terminado silenciosamente de secar mi cuerpo, me seco el cabello con aun mas delicadeza. Apenas me miro a los ojos, a pesar de que yo lo mirara. Pude sentir que él estaba avergonzado.
Y sorprendentemente en aquellos instantes sentí que me olvidaba de aquel mensaje que había sido incapaz de leer.

Sabia que era hora de que nos fuéramos de allí, y llegar lo antes posible al apartamento que ambos compartimos. Así que Changmin me envolvió de nuevo aquella herida que se presentaba en mi brazo, con la tela de las sabanas que tenia la cama, y la apretó haciendo presión en mi herida. Cuando mi herida era presionada mi dolor parecía desvanecerse algo mas. Changmin parecía ser un ángel, tras su endemoniada lengua y carácter.
Mientras nos vestíamos, me di cuenta de que Changmin siempre estaba cuando yo estaba hundido. Aparecía y me atendía como si se tratara de mi enfermero particular. Adoraba a ese niño al que había visto crecer a adulto.
De pronto entendí, o creí entender, por que Jaejoong me había hecho esto, lo comprendí, por que yo rompí nuestra promesa, por que me había olvidado de todo lo que ambos habíamos pasado juntos, por que había dejado que la presencia de Changmin me embriagara ...

- FLASKBACK -

Y de nuevo me miraba con aquellos ojos ... No puedo decir que aquellos ojos miraban como antes de debutar lo hacían. Ahora sin duda eran diferentes. Jaejoong tenia una mirada profunda y perfilada, tal como la de un minino, bajo aquel cabello negro. Yo sentía que, en aquel entonces, aquel pálido y aniñado animal me miraba inquiriendo y buscando algo de mi, que yo desconocía.
Jaejoong había cambiado mucho desde que debutáramos en el mundo de la música ...
— ¿Que?— le pregunte a Jaejoong secamente, al percatarme que este no dejaba de mirarme de ese modo, con aquello inmóviles y oscuros ojos.
Jaejoong sonrió, y se llevo una de sus manos a la boca, tapando sus gruesos y sonrientes labios con ella. Su risa nerviosa y fuerte se escucho bajo su mano.
Me acuerdo de ese momento, por que pensé que se estaba burlando de mi. En aquel entonces, lo hacia muy a menudo. Su mirada se clavaba en mi y después reía de ese modo tan molesto. En todo nuestro tiempo de amistad, no había echo cosa semejante. En ese entonces lograba aflorar en mi los nervios.
Aquello era en el desarollo de DBSK. Cuando conocí mas profundamente a los demás miembros del grupo, me di cuenta de que Changmin era muy dulce en aquella época, tenia la cara típica de un niño de tres años, con unas pestañas suaves y unos adorables mofletes, nunca lo vi como un hombre. Si no que sentí con el deber de protegerlo por su rostro infantil, y por ser el menor de todos. Jaejoong en cambio, era todo lo contrario a Changmin. Jaejoong parecía un hombre, era el mas mayor de todos, y aun con ello tenia una dulce y aniñada mirada, que ahora no despegaba de mi.
A pesar de ser algo mas mayor que yo, Jaejoong no era el líder del grupo de cinco chicos, si no que era yo. A Jaejoong aquello no le molestaba. Era típico que el mas mayor liderara un grupo pero él me dijo: "-No hay nadie mejor que tu para liderar-" Yo me sentí alagado. En realidad, siempre me sentía alagado por él. Tenia unas cálidas palabras hacia mi, cuando el grupo se consolidaba y tomaba forma. Sentía que Jaejoong desprendía mucho cariño hacia mi.

Jaejoong rió de nuevo. En aquella época era algo delgado, tenia el cabello negro y liso, y una piel un tanto pálida. Empezaba a detestar escucharlo reír mientras me miraba. Y aunque yo insistía en que me contara que era aquello de mi que le provocaba aquella extraña sonrisa, él meneaba la cabeza, negándose rotundamente a contarme que era lo que pasaba por su inmadura mente.

Nunca olvidare aquella noche ... que siguieron a otras muchas iguales. DBSK vivía bajo el mismo techo, y dormíamos los cinco miembros en la misma habitación. Se había vuelto algo común para mi. En realidad, aquel echo no hacia mas que juntarnos mas, de una manera inimaginable ... Despertábamos juntos, vivíamos juntos, cantábamos juntos ... los cinco compartíamos una misma vida.
Aquella noche, quería dormir plácidamente sobre mi cama, pero era casi imposible. Por mi mente no paraba de vagar todas aquellas preocupaciones referentes a las diferentes tareas que debíamos hacer, toda aquella apretada agenda que debíamos cumplir. Todavía, en ese tiempo, no me había acostumbrado a la apretada agenda. Y para mi, aquella noche era un sin fin de preocupaciones, las suficientes como para dejarme apenas sin sueño.
Podía escuchar las respiraciones profundas de mis compañeros, e imagine lo plácidamente que dormían en sus respectivas camas blancas. Suspire impotente, y de pronto sentí una presencia cercana a mi cama en la oscuridad.
No lo podía negar, en aquel momento me asuste. Era una noche un tanto oscura, la silueta de aquella persona era casi invisible en la oscuridad, pero completamente intuitiva, se podía sentir la presencia de alguien en pie junto a la cama.
Iba a preguntar un fuerte: "-¿Quien eres?-" pero apenas pude pronunciar palabra alguna cuando sentí como aquella persona se colaba en mi cama, introduciéndose bajo mi manta, quedando junto a mi.
Mi visión se amoldo a la noche, y mis ojos se acostumbraban a la negra oscuridad, dejándome ver algo mas aquella silueta junto a mi. No hacia falta que preguntara aquel "¿Quien eres?", ese dulce olor, y esa inconfundible silueta del perfil de aquel rostro, me decía claramente de quien se trataba,
— Yo tampoco puedo dormir — me dijo en voz baja. ¿Como sabia que yo no podía dormir? No había hecho ni el menor ruido. ¿Él parecía tener aquella extraña intuición, o se trataba de que me estaba espiando en la molesta oscuridad? Prefería no saberlo.
Escuche su extraña risa, esta vez a baja intensidad, y sentí que mis nervios estaba a punto de explotar.
— Jaejoong, quiero que pares ya esa molesta risa ... pareces aun mas infantil de lo que puedes ser — le espete, estaba molesto de que riera de aquel modo, pero sobre todo estaba molesto al no saber que infundaba su risa.
— Tú también eres un tanto infantil, Yunho — me contesto, su voz era baja y parecía muy sensual — Me hace reír esa expresión en tu cara — cambio el tono de su voz a uno divertido y molesto.
— ¿Eh? — dije incrédulo, ¿la expresión de mi cara?. Voltee mi rostro hacia un lado de la almohada, y mire hacia el lado donde estaba Jaejoong.
— Esas cejas curvadas, realmente parece que estés de mal humor — continuo diciendo. Yo tuve que calmar mis cuerdas vocales para contestarle en voz baja (ya que aun seguían los demás miembros tiernamente dormidos)
— Siempre e tenido esta expresión ¿Por que ahora te ríes? ¿Acaso te burlas de mi? — le pregunte. Reconozco que estaba molesto con Jaejoong.
De pronto sentí los dedos de Jaejoong sobre cada una de mis cejas, acariciándolas suavemente con sus yemas.
— Me gusta — dijo casi en un suspiro
— ¿Ah? — fue lo único que salio de mis labios, incapaz de formar una frase al sentir que su rostro se acercaba al mio en plena oscuridad.
— Me gusta esa expresión — sentí su cálido aliento — Te e mirado últimamente, mas atentamente, es gracioso, luces tan indescriptible. No puedo dormir — dijo por ultimo con voz cansada.
Yo era incapaz de decir algo, estaba confundido, quizás estaba mal entendiendo todo aquello, todas aquellas frases, pero de pronto sentí algo cálido se acurrucaba entre mis labios. Jaejoong había adjuntado sus labios a los míos sin tan siquiera pensarlo. Nunca me imagine nada igual. Los labios de mi compañero eran similares al de una mujer, gruesos, cálidos, suaves, y besaba de forma tímida y amorosa mis labios, tal y como una mujer cariñosa lo haría. Rápidamente aparto sus labios de los míos, aquel casto beso había durado realmente poco. Sentí como Jaejoong se marchaba de mi cama, mientras reía en voz baja y burlona.
Si, me sentí extraño, y perdido. Tal y como si ese beso hubiera sido una droga nefasta, que me había provocado un mareo, una fiebre y un estado extraño en mi cuerpo. Se puede decir que con aquella impresión mi sueño se disiparía, pero fue todo lo contrario, caí rendido tal y como si esos labios fueran la manzana roja de aquel cuento. Quede profundamente dormido.

Al despertar, era incapaz de saber con claridad si lo de aquella noche fue real o un sueños.
No tarde en darme cuenta aquel día, que aquel beso había sido real. Que Jaejoong se había colado en mi cama aquella noche, y me había besado, ya era un echo. Solo debía mirar al sonriente Jaejoong para darme cuenta de ello. Me miraba y sonreía como si compartiera conmigo un secreto inimaginable. Yo me sentía incomodo. Pensé sin dudarlo que aquello era un problema para el grupo.

En aquel entonces, aquel Jaejoong pálido y risueño, mi amigo desde hacia un tiempo, se había vuelto algo así como el "duende de la noche". Aparecía a la noche, se colaba en mi cama, quedando tímidamente envuelto en mis sabanas, y me besaba, para después marcharse con aquella risa.
Me estaba volviendo loco, por que pasadas tres noches de ese modo, yo lo esperaba. Esperaba a que su presencia en pie junto a mi cama apareciera, se introdujera en la cama, y sin una sola palabra me besara cada noche con mas intensidad, rezando por que los demás miembros adormilados no se percataran del sonido que nuestras hambrientas y descaras bocas hacían en la noche.
— ¿No tienes vergüenza, Jaejoong?— le susurre una vez cuando su saliva se esparció por mis labios tras el beso. No le lograba ver con claridad el rostro, debido a la oscuridad de la noche, pero tenia aquella sensación de que sonreía debido a mi pregunta. Jaejoong era un maldito crio arrogante.

Por la noche y en la oscuridad Jaejoong era diferente a como era de día y a la luz. Siempre que dirigía la mirada hacia mi su rostro se teñía en un rosa fuerte. Yo también me sentía avergonzado. Por que mi corazón no paraba de latir firmemente. Era incapaz de creer que aquello fogosos besos en la noche fueran con un hombre, y mucho menos que ese hombre fuera Jaejoong.

Una noche fue muy diferente a todas las anteriores. Escuche las respiraciones acompasadas de mis compañeros dormir, mientras esperaba a que aquel "duende" se colara entre mis sabanas como cada noche hacia. En cambio, aquella noche no apareció. Nunca creí que me sentiría inquieto por ello. Pero así fue, estaba inquieto por que Jaejoong no aparecía. <<. ¿Se habrá quedado dormido? .>> Pensé preocupado. No podía irme a dormir sin que aquel compañero me besara. Se había vuelto una fea costumbre.
Incapaz de poder contener mi inquietud, me levante de la cama. Con mucho cuidado, y descalzo, me dirigí a la cama de Jaejoong. Tenia algo de miedo, siempre era al revés, él se levanta y aparecía de pie junto a mi cama, en cambio ahora era diferente, yo estaba de pie junto a su cama.
— ¿Estabas preocupado? — escuche de pronto, la voz susurrante de Jaejoong me puso de los nervioso. Otra vez lograba intuir mis pensamientos, como un verdadero intruso.
— Maldita sea — maldije, mientras removía las sabanas para introducirme en el interior de la cama.
Se estaba muy cálido dentro, la cama de Jaejoong olía completamente a él.
Estaba junto a él, quieto y en silencio.
— ¿No me vas a besar, o siempre vas a esperar a que lo haga yo, Yunho? — me pregunto con un tono de burla. Su voz era muy baja por miedo a que los demas nos escucharan murmurrar. Era muy prudente, tal y como yo le pedia.
— Eres un maldito niño exigente — le espete. Esto era un cambio de rol, ¿acaso era yo ahora el "duende nocturno", que me colaba en su cama y debía besarle?. Sin duda Jaejoong era exigente. Yo sabia que él quería probar su ego, asegurarse que podía manejarme a su antojo.
Mis labios se acercaron con cierto temblor a los suyos, que permanecían inmóviles. Si, iba a darle a entender que ese juego me gustaba tanto como a él le gustaba. Que yo también era capaz de escaparme en la noche a su cama, y besarle con tanta pasión como él me besaba a mi.
Los labios eran incomparables, bien podía perderme en ellos.
Su respiración era agitada y dificultosa en mi boca, lo estaba dejando apenas sin aire y yo también me estaba quedando exhausto.
Jaejoong suspiro cuando sintió que mis manos eran incapaces de quedarse quietas y rodear tímidamente su cintura que estaba completamente arropada por aquella fina tela de su pantalón de dormir.
<<. Que tierno .>> pensé, cuando lo escuche suspirar tal como un niño. Nunca creí que Jaejoong podía sacar esa faceta de mi.
Tenia ganas de sacar una de aquellas linternas y enfocar con aquella fuerte luz sus rosados labios, solo para cerciorarme que se los había dejado eróticamente rojos por aquel beso que me había esmerado en darle. Era una verdadera lastima que la oscuridad nos envolviera.
— Yunho — me llamo dulcemente — Tengo un problema … — dijo de un modo cariñoso, imitando la voz de un niño.
— ¿Ah? — me sentí confundido, pero comprendí a que se refería cuando su cubierta erección rozo la mira.
— ¿Que hacemos ...? — me pregunto suavemente.
— Yunho te va a preparar la ducha con agua bien fría — le explique. ¿Que mas queria que hiciera? ...
— Vale — me contesto rápidamente. Su voz sonando baja y apagada, como si le disgustara mi contestación.
— Lo siento, Yunho — me dijo de pronto mientras con sus brazos rodeaba mi cuello, sintiendo sus manos en mi nuca mientras seguíamos tumbados en aquella oscura habitación — Yo solo quería que tú fueras mio — me dijo en voz baja, sintiendo que esas palabras revotaban solo en mis oídos. — ¿Te doy muchos problemas, cierto? Amándote así ¿tenemos problemas? ¿No me deseas? Enserio, ¿no soy un chico deseable? ¿No te gusto? Estas caliente, ¿eso es por que te gusto? No, no ... — hablaba tan deprisa que apenas era capaz de responder a una sola de las preguntas — Tu estas imaginando a otra pesona ¿cierto? La oscuridad es un punto a tu favor para imaginar que besas a otra persona. Yunho, ¿no te gusto?.— Tras aquella ultima pregunta un silencio prolongado se hizo presente entre ambos.
No cabía duda de que había parado de hablar para escuchar mi contestación, pero estaba tan inmerso en poder recopilar en mi mente todo aquello que él acababa de decir que tarde varios minutos en contestar correctamente:
— Jaejoong ... Yo, a mi ... — de pronto empece a titubear sin apenas darme cuenta — sinceramente ... me gustas — Quizás me era mas sencillo no ver la expresión de Jaejoong en los minutos en los que me mantuve en silencio. Me imaginaba su rostro preocupado.
Sus manos apretaron mi nuca, sentí un fuerte dolor, tal y como si apretara con toda su fuerza mi piel. Acerco mi rostro al suyo con fuerza, y me beso con la misma pasión con la que yo lo había echo minutos antes.
Me deje llevar por los por los besos prohibidos que me procesaba en la oscuridad.
Quería gritarle que aquello no estaba bien cuando sentí sus manos en el comienzo de mis finos pantalones. Crei que me estaba dejando guiar mucho por Jaejoong sin saber lo que aquello significaba, sin saber como parar sus tiernas y cálidas manos que se colaban en mis pantalones y mi ropa interior, sintiendo como rodeaba con ellas mi inquieto y febril miembro, que actuaba independiente de mi. No tenia control sobre esa parte de mi cuerpo, era como si corara vida propia y hablara por mi, diciendo lo mucho que deseaba a Jaejoong, cuando yo era incapaz de decirlo.
— No hagas eso … — le susurre a Jaejoong entre sus labios, implorándole que por favor dejara de tocarme.
Me estaba volviendo prácticamente loco. Escuche al fondo el sonido de la respiración adormecida de uno de nuestros compañeros (no logre diferenciar de quien podía tratarse) pero me recordó que no estábamos solos en la habitación, a pesar de que la oscuridad y el calor nos hacia pensar que estábamos completamente solos. Pero aun con ello, mi cuerpo en vez de reaccionar de manera nerviosa, reacciono de manera contraria. Pude sentir como mi miembro crecía entre las manos Jaejoong, sin poder evitarlo.
Sabia que yo debía estar rojo de vergüenza por ello, la oscuridad era un alivio en ese momento.
Jaejoong beso dulcemente mi mandíbula, y sentí que me hundía en un mar de tranquilidad por aquellos inexplicables besos. Sus manos se deprendieron de mi miembro, y yo sentí un extraño y leve frió en la zona.
Sus manos ahora envolvieron mis hombros. Me desprendió de mi ropa de dormir con total habilidad, como si anteriormente hubiéramos echo algo parecido.
Me acuerdo de lo nervioso que estaba, cuando Jaejoong hábilmente se tumbo sobre mi denudo cuerpo, yo sentia la tela de su ropa rozar mi piel, y sentí morir.
— Jaejoong, nos van a escuchar — le susurre advirtiéndole, pero él no contesto. Me beso castamente lo labios, pudiendo sentir lo gruesos y calientes que los tenia.
Jaejoong era un joven muy esbelto en esos comienzos, no pesaba mucho sobre mi, y me sentía bastante cómodo así.
Cogio mis manos y prácticamente me obligo a introducirlas bajo su ropa. Al ver que yo no lo hacia, él mismo tomaba las iniciativas. Incluso en un momento pensé que él ya haba echo este tipo de cosas antes. Pero de nuevo, como si siempre lograra adivinar mis pensamientos, me dijo:
— Nunca antes e echo esto. Me ... me avergüenzo, pero me gustas mucho Yunho ... — me dijo con una voz temblorosa.
No preste mucha atención a mi conciencia, ni pensamientos, solo me limite a hacer lo que en ese momento él insinuaba, sin pensar lo que eso suponía.
Mis manos debajo su ropa, se deslizaban hasta llegar a su trasero, logrando que mi corazón trotara bajo mi pecho. Mis dedos se colaron entre sus nalgas, solamente para tantear aquel lugar. Me sentía incomodo, hasta que Jaejoong me besaba, haciendome creer que aquello era lo habitual entre dos miembros del mismo grupo, cuando no lo era.
Jaejoong se incorporo, debía saber que estaba nervioso, se sentó sobre mis caderas, y sentí como se quitaba lo pantalones sin apenas levantarse de mi cuerpo. Hasta que de pronto sentí sus nalgas desnudas incorporarse en mis tensos muslos.
Da igual lo que yo pudiera decir en aquel momento, Jaejoong estaba tan seguro de sus actos que sin previo aviso introdujo de una sola vez mi miembro duro e hinchado en su interior al sentarse sobre él, proporcionándole una angustiosa y fuerte grito con el que me alarme. Me precipite a incorporarme, y quede sentado frente a él. Sentía aquella excitante presión indescriptible. Aun no lograba comprender, como podía haber encajado en un sitio tan intimo y estrecho ...
Lleve rápidamente una de mis manos a su boca, para hacerlo callar, sentí pánico de que lo escucharan.
Sentí sus cálidos labios presionados bajo la palma de mi mano, donde también sentí aquellas gotas humedecer mis dedos.
Jaejoong estaba llorando, a pesar de no verlo, sentía sus lagrimas en mis dedos. Estaba llorando por mi culpa, yo sabia perfectamente que le estaba haciendo daño, era un irresponsable, me deje llevar, le hice caso, y le estaba haciendo daño.
Ambos estábamos sentados en aquella cama, con aquella oscuridad, Jaejoong estaba sentado encima miá, frente a mi, y sus piernas rodeaban mis caderas, su pecho cubierto por su camisa de dormir rozaba mi pecho.
Mi cuerpo reaccionaba de una manera que desconocía, pero me sentía incapaz de hacer algo, solo de pensar que podía hacerle más daño. Hasta que el cuerpo tenso de Jaejoong parecia relajarse.
Me arriesgue y quite mi mano de sus cálidos labios. Él respiro profundamente, ya que sin darme cuenta le había apretado tanto los labios que podía haberlo ahogado.
Jaejoong ya no gritaba, si no que dejo es capar un gemido de placer que intento contener.
No espere a que dijera nada, por primera vez yo me decidí, en un arrebato de pasión, moverme sin aviso, cosa que a él pareció gustarle. Aquello era una completa locura. Mientras escuchaba a Jaejoong me di cuenta que era una locura. Le bese en los labios para que parara de hacer aquellos extraños ruidos, mientras él rodeaba con sus brazos mi cuello y correspondía mi beso dejando en mis labios su jadeo contendidos.
— Ah-ah Yunho-Yun-ho — lo escuche gimotear mi nombre entre sollozos. — Duele ...— susurro, intentando contener su voz llorosa, supuse que por el mismo miedo que yo. Que nuestros compañeros nos escucharan. Pero era prácticamente imposible contener todos sus gemidos en mi boca, por mucho que lo intentara.
Por un momento me pregunte si Yoochun, Junsu o Changmin eran capaces de escucharnos hacer el amor en la misma habitación, o si estaban tan dormidos que no eran capaces de darse cuenta...
De pronto sentí que mi fuerza se desvanecía. Incapaz de contenerme mas, mientras agarraba las caderas a aquel adolorido Jaejoong. Me hundí en el cuello de él, respirando excitado sobre la piel sudada de este, mientras sentía como sus paredes presionaban mi intimidad y un liquido extraño resbalaba de pronto en mi pecho, mientras sin evitarlo yo también finalizaba en el interior de aquel hermoso ser que era incapaz de ver.

Nada mas soltar mis manos se su fina cintura, Jaejoong se desplomo hacia atrás. Lo escuchaba respirar con mucha dificultad. Yo sentía que mi cuerpo aun temblaba.
Ahora intentaba retomar el aliento, pero aun con la mente en blanco.
Sin decirnos ni una sola palabra, ayude a Jaejoong a vestirse en la oscuridad, y lo introduje en su cama envolviéndolo con sus sabanas. Yo también me vestí.
En realidad, yo quería estar mas tiempo con él, quería tumbarme junto a él y arroparle con mis brazos a modo de disculpa por el daño que podía haberle causado. Quería decirle que nuestra primera vez no había estado tan mal como intuía, y que podíamos amanecer juntos. Pero eso era imposible. No estábamos solos.
Me dirigí a mi cama un tanto inseguro, al no escuchar ni una sola palabra de Jaejoong. Seguía sudado cuando me introduje en la cama, estaba tan cansado que sentí que me dormía nada mas poner mi cabeza sobre la mullida almohada.

Al día siguiente, no podía sentirme mas avergonzado ... Parecía como si la salida del sol iluminara de nuevo mi mente dejándome preguntas como "¿Que había echo?" nada mas abrir los ojos. No solo Jaejoong era un chico, si no que era mi compañero. En cambio, ¿por que me sentí tan cálido aquella noche? Sentí como si hubiera estado esperando por ello hace mucho tiempo.
Me desperte, y me di cuenta que todos mis compañeros estaban en pie, aun en la habitación, todos menos Jaejoong, que seguía acomodado en su cama. Estaba despierto, su pelo oscuro estaba alborotado. Su cansada mirada se puso en mi, y me sonrió de una manera secreta, con sus rosados labios cerrados. Yo lo mire sorprendido. Él se acordaba tanto como yo de lo que había ocurrido aquella noche. No podía sentirme mas avergonzado ...
— Hoy soñé algo muy extraño — escuche la voz preocupada de Changmin mientras sus resultantes mejillas se teñían en un rosado bastante sospechoso
— ¿Enserio? Yo también e soñado cosas extrañas hoy ... — le contestaba la voz aflautada de Junsu. Quien también se sonrojaba
<<. No me extraña que soñaran cosas "extrañas", si estábamos haciendo cosas "extrañas" .>> pensé, mientras volvía dirigir mi mirada al yaciente Jaejoong, quien me volvía a enviar una sonrisa cómplice.
Nada mas levantarme de la cama escuche aquella voz:
— Estoy enfermo — escuche al adormilado Jaejoong, quien seguía en su cama — Dile al manager que no puedo hacer las tareas y compromisos de hoy — me exigio sin mas.
— ¿Estas de broma? No puedo decir eso … — le conteste. ¿Enserio pensaba que era tan sencillo deshacerse de todos los compromisos? Me acerque hasta su cama, e intente despojarlo de la sabana que lo cubría, para que de una buena vez se levantara. Pero este se negaba a que le desaropara. Agarraba aquel trozo de tela con toda su fuerza mientras yo hacia fuerza sobre la otra parte para descubrirlo. Mientras sentía las miradas de nuestros compañeros puestas en nosotros.
De pronto lo descubrí, siempre e tenido mas fuerza que Jaejoong, así que fue sencillo desprenderle de la sabana que lo cubría dejando su cuerpo yaciente al descubierto.
Sentí que mis mejillas ardían al observar su cuerpo, estaba cubierto por la desordenada ropa de dormir con la que anoche le había vestido en la oscuridad, estaba toda muy mal puesta y desordenada. Sus cabellos lucían también desordenados, e inevitablemente su piel descubierta tenia marcas de mis labios. Lucia como una persona que había tenido una noche apasionada, y me sentí avergonzado de que los demás se dieran cuenta de ello.
Él de pronto y con rapidez volvió a cubrirse con la sabana, hasta dejar solo visible sus ojos y cabello.
— ¡No vuelvas a hacer eso! — me grito — Realmente me duele — parecía decir aquello al borde del llanto, aunque no lloraba.
Sentí como las miradas inmóviles de Junsu, Yoochun y Changmin nos miraban silenciosamente. Hasta que la voz de Yoochun se hizo presente en el silencio de la habitación:
— Deberías dejarle descansar, Yunho. Él realmente se ve enfermo. Apenas se a movido de la cama. Se lo diremos al manager, e intentaremos hacer hoy los compromisos sin él. — me intento convencer, mientras sentía su mano en mi brazo para que me moviera y dejara a Jaejoong solo.
Yo apenas podía apartar la mirada de él, quería decirle con mis ojos "Nunca debió pasar lo de anoche, ahora ya nos esta afectando. ¿Realmente te duele tanto? Yo sabia que esto no era bueno" Pero no le podía decir aquello con una simple mirada. Y tampoco podia decirlo en voz alta. Asi que hice caso a las palabras de Yoochun, y me fui de la habitacion sin voltear de nuevo la mirada.

Como líder del grupo que era, me sentía en la posición de cuidar de todos mis compañeros. Me arrepentía de no haber cuidado a Jaejoong como debía. Él siempre había sido un chico rebelde en aquel entonces, tanto como yo, así que debíamos captar responsabilidades.
Era inimaginable que podríamos llegar hasta ese punto. Nunca me lo hubiera podido imaginar, hasta donde él podía cambiar mi punto de vista, podía cambiar mi manera de ser, y podía hacer que yo hiciera cosas que nunca hubiera hecho. Jaejoong poseía sobre mi una manejo total, tal y como si el fuera el titiritero que manejaba mis cuerdas. Hacia que bailara a su son, y hacia que mi corazón se sobre saltara con solo tenerlo cerca.
Pensé que aquello era un sin fin de problemas para el grupo, pero él me negó con la cabeza:
— No es ningún problema — me aseguraba, y volvía hacer que mi descontrolada mente perdiera completamente el rumbo.

Aquella primera vez con Jaejoong fue sorprendentemente el comienzo de unas muchas mas, sin apenas proponermelo, como si fuera algo tan natural y simple, logrando averiguando poco a poco como era aquel pasional juego, que con las luces prendidas era un mas peligroso de lo que fue aquella vez en la oscuridad.
No lograba estar seguro de si nuestra relación era sabida por nuestros compañeros. Pero si ellos sabían, no parecían molestos por ello.
Después nos habíamos convertido sin querer en el "appa" y "omma" del grupo. Yo me sentía extraño por ello al principio, pero después se hizo bastante natural que me tratan como el padre, y empece a comportarme como tal.

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Apesar de que Jaejoong y yo empecemos a tener esa extraña relación juntos, que duro durante mucho tiempo, incluso mas del que yo me imaginaba. No todo era un camino de color rosa, si no que a veces aquel rosa tan brillante y puro también se oscurecía hasta el punto de parecer negro, y teníamos momentos en los que yo deseaba que Jaejoong desapareciera completamente, aunque después me arrepentía de haber deseado eso.
Hubo una vez en especial, en el que Jaejoong y yo discutimos como unos amantes obsesos. Él era muy inseguro.
— ¡Quiero que me lo prometas! — me grito aquella vez, estaba celoso. Jaejoong siempre estaba celoso. — ¿Quien te dio su cuerpo? — me pregunto con una miraba fija.
— Tú — le conteste.
— ¿Entonces a quien demonios perteneces? —
— A ti —
— Quiero que me prometas que no estarás con otra persona — me dijo — Por que me dan ganas de matarte, cuando te veo cerca de los demás. Eres tan bueno con todos que todos te mal interpretan. Seria una pena asesinar al líder-shii — me dijo y dio una sonrisa un tanto irónica en sus carnosos labios.
— ¿Me matarías? — le pregunte, sonriendo de igual modo.
— Siempre que veo que me estas engañando tengo ganas de darte un tiro — confeso.
Amaba a Jaejoong, pensé que en aquel momento que aquellas palabras eran una broma negra y sucia. Jaejoong era muy dulce para hacer ese tipo de cosas.
Jaejoong se volcó mas en mi "-Eres mio y yo soy tuyo-" decía constantemente, a modo de recordarmelo. Me hizo prometer de un modo infantil que yo nunca tendría ninguna relación con otra persona que no fuera él, y solo él. Me dio a entender que un desliz con una mujer podía ser de entender, aunque no le gustaba la idea, pero con otro hombre seria imperdonable. Él quería ser especial, ser el único hombre en mi.
— Jaejoong ... realmente eso es una estupidez, sabes que solo me gustas tú — le dije.
— Da igual, quiero que me lo prometas, Yunho. — me dijo con un tono de voz infantil — Prometemelo, me gustan las promesas, me gusta la confianza que dan, las promesas son algo irrompible ¿no?, es un acto de moralidad. Dame el gusto de confiar en ti, de que me prometas eso, por siempre ...—
Hice un gesto de promesa — Te lo prometo, Joongie — le dije
— Soy capaz de matarte como no la cumplas — me dijo mientras reía.
— Eso nunca sucedería —

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Podía reconocer que estaba enamorado de Jaejoong, como nunca antes había podido estar. Jaejoong era un chico dulce y romántico (a pesar de su aspecto frió), me gusta su manera de ser caprichoso y vanidoso, la manera en la que me cuida, me peinaba, me afeitaba, y me hacia la comida, él se había convertido en una mala costumbre para mi.
Pasaba el tiempo, y Jaejoong era cada vez mas masculino y hermoso.
— Yunho, cada vez estas mas hermoso — me dijo este una vez mientras me tocaba el rostro con ternura. Yo le sonreí y lo mire fijamente, nunca había visto aun hombre tan hermoso como lo era él. Ambos habíamos cambiado y habíamos vivido ese cambio juntos. Lo había visto tiernamente crecer. Ahora tenia una expresión diferente, aun reía jovial y dulce, sus ojos se habían vuelto aun mas felinos, su piel ya no era tan clara, y sus labios habían adquirido un nuevo color. Aun con ello, seguía teniendo aquellos insaciables caprichos, que no cambiaban a pesar del tiempo, todo aquel tiempo que habíamos vivido con DBSK, que se había convertido en una singular familia.
Me gustaba como a pesar de que el tiempo trascurría, Jaejoong se seguía acurrucándose encima de mi pecho desnudo, mientras tatareaba alguna canción dulcemente.
— Me siento protegido de este modo. Nunca me separaría de este pecho — me dijo repetidas veces, mientras sentía sus gruesos labios besar mi torso.
Como iba a pensar que aquellas frases eran solo palabras, y nada mas. Jaejoong se separo de mi, aun creyendo nunca lo haría.
No puedo recordar con claridad como fue ese momento en el que él se fue. Ni tan siquiera pensé en que Jaejoong algún día pudiera no estar a mi lado. No entendí ni siquiera el por que se había marchado sin apenas dirigirme unas ultimas palabras, una conversación sobre por que se marchaba.
¿Tan difícil era soportar todo? ¿Tan facil le era dejarme solo?

Después de nuestra promesa, de su indiscutible carácter y posesión hacia mi, se marchaba junto con Junsu y Yoochun, por causas ajenas a mi y Changmin ...
Quizas esa distancia hizo fijarme en otra persona ...

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