Miradas cap 10

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Yunho miró a Changmin sonriente mientras este se comía el desayuno, parecía que no hubiera comido en semanas por el ansia con la que se estaba comiendo todo. Sus amigos incluso se echaron a reír ante esta imagen de su amigo, aunque en realidad siempre que había estado enfermo había hecho lo mismo. De todas formas no sabían ni porque les llamaba la atención, Changmin siempre había sido muy comilón así que era algo lógico. El chico apenas pronunció palabra, simplemente se limitó a llenar el estómago, al menos así no tendría que dar ninguna explicación si le preguntaban.

Cuando terminó con su tazón de cereales atacó a las tortitas que Yoochun había preparado, casi sin dejar probar bocado a los demás y en tan sólo 10 minutos ya se las había comido todas. Yunho no dijo palabra, era mejor no hacer a Changmin hablar, sino seguramente terminaría atragantándose.

- Cuando termines… ¿vas a ir a la Universidad hoy? – preguntó a la espera de que Changmin terminara de tragar.
- Tengo que ir – el joven tragó como pudo ante las risas de sus amigos - ¿por qué lo preguntas?
- Para que nos veamos después, puedo ir a recogerte.
- Te espero a la salida entonces – respondió Changmin sonriente.
- Y si quieres… podemos ir a comer también – aquella broma hizo que Junsu casi escupiera el café que estaba bebiendo.

Changmin se sonrojó completamente y después miró hacía el plato que tenía justo delante, había devorado la comida de varios días en tan sólo un desayuno, pero que bien se sentía su estómago ahora que estaba completamente lleno. Su estomago y algo más, al menos durante unos minutos pudo olvidar el desastre de vida que tenía ahora mismo, por no decir otra palabra… tenia tanto miedo de que aquellos momentos junto a Yunho y sus amigos se acabarán, que seguramente se volvería completamente loco. No tardó ni cinco minutos en levantarse para después carraspear y cambiar de pensamiento mientras recogía lo que había ensuciado en la mesa y dirigirse a la cocina.

Yoochun al ver cuán extraño estaba actuando su amigo fue tras él enseguida, él también había intuido que algo raro pasaba con Changmin, y no se rendiría tan fácilmente en conseguir una respuesta. El joven se puso a fregar y Yoochun apareció justo detrás de él provocándole un gran escalofrío.

- Sabes que no me gusta que se aparezcan así tras de mi – protestó Changmin.
- Lo sé, pero me gusta ver como te pones – bromeó sin sentido su compañero.
- ¿Pasa algo?
- Y ¿a ti Changmin? – le preguntó desafiante.
- ¿Debería de pasarme algo? – el joven cogió el estropajo para ponerse a limpiar los platos.
- No lo sé, pero si te pasa algo y no lo dices, yo no puedo hacer nada.
- Exacto, de todas formas son cosas que yo tengo que solucionar así que tranquilo – le respondió Changmin intentando sonreírle.
- Está bien, pero no será porque no te he advertido – después de aquellas palabras, Yoochun se marchó de nuevo al salón.



El joven tiró el estropajo al lavabo mientras dejaba los platos con odio, apoyó sus manos en el borde de la encimara e intentó respirar hondo. La cabeza comenzó a dolerle de una forma increíble, la verdad es que no tenía mucho sentido lo que estaba pasando y menos tenía idea de cómo iba a poder solucionarlo. Pensó en contarle todo a Yunho y buscar una solución, pero ¿y si esos malditos le hacían daño después? Su cabeza estaba hecha un lio y ni siquiera estaba seguro de si iba a poder aguantar que alguien le pusiera la mano encima, al fin y al cabo la otra vez estaba medio drogado y no pudo luchar contra ello.

Al terminar de fregar volvió junto con Yunho y sus amigos y después de un rato de charla, su novio se fue de su casa para comenzar lo que se había convertido en una rutina todos los días, buscar trabajo. Changmin por su parte subió a su habitación para cambiarse y dirigirse a la Universidad, deseando que el día se hiciera lo más corto posible para reunirse con Yunho de nuevo y poder ir a comer.

En el salón, Yoochun y Junsu terminaron de recoger la mesa y de llevar las cosas hacía la cocina. El más joven lo hizo de forma más silenciosa de lo habitual ya que siempre le había gustado parlotear o hacer bromas de cualquier cosa.

- Tú también has notado raro a Changmin ¿verdad? – le dijo Yoochun mientras terminaba de secar unos platos.
- Sabía que lo habías intuido – respondió Junsu.
- ¿Cómo no iba a hacerlo? Pero me dijo que es algo que él tiene que solucionar, así que no podemos hacer nada.
- Imagino que Yunho no sabe nada – Junsu colocó las tazas de café limpias y secas en su armario.
- Supongo, pero no creo que debamos decirle nada, ya te digo que Changmin quiere solucionarlo sólo – Yoochun suspiró – seguramente será algo externo a su familia, sino ya nos lo habría contado.
- Me pregunto qué le pasara, no quiero que le pase nada.
- Tranquilo Junsu, él ya es mayorcito para arreglárselas solo, anda ven aquí.

Yoochun se acercó a su novio y lo besó dulcemente en los labios. Sabía que estaba preocupado al igual que él también, pero no podía hacer otra cosa para calmarle. Después de ese beso continuó rozando con sus labios toda su mejilla para acabar hundiéndose en el cuello de Junsu, haciendo que a este se le erizaran incluso los pelos de la nuca. Se agarró fuerte a su novio, estrujándole con los brazos de una forma que creía nunca lo había hecho.

- Yoochun, ahora mismo tengo que irme a la Universidad, hay papeleo que arreglar…
- ¿Y? tengo tiempo suficiente para hacerte estremecer – Yoochun inevitablemente sonrió.

Y así continuó hasta que fue capaz de llevar a Junsu hasta su dormitorio para dejarlo caer sobre la cama y desnudarlo con mucha tranquilidad y dulzura. Terminó haciéndole el amor de una manera increíble, dejando al joven prácticamente exhausto y con las mejillas muy sonrojadas. A Junsu siempre le había encantado lo posesivo que podía llegar a ser Yoochun en ciertas ocasionas y la verdad es que aquella mañana iba a irse bastante contento a trabajar. Aunque antes de levantarse de aquella cama decidió quedarse un rato abrazado a su novio disfrutando de aquel cálido momento, así como le gustaba hacer cada vez que se hacían el amor. Yoochun acarició el pelo de su novio intentando tranquilizarle, sabía que quería muchísimo a Changmin y que deseaba ayudarle, pero todo iba a venir en el momento indicado.

Por su parte, Changmin se encontraba en mitad de una de sus clases cuando notó que el teléfono móvil le vibraba. Sin que se diera cuenta el profesor y sus compañeros de aula sacó el teléfono del bolsillo y abrió el mensaje dejándole completamente perplejo y nervioso.

“Esta tarde tienes tu primer trabajo, prepárate bien porque el cliente es importante, te esperamos a las 16:00 en el lugar que acordamos – Taecyeon”

- Maldita sea… - susurró sin que nadie le escuchara.

Sus manos comenzaron a temblar y notó como un sudor frío le recorría toda la espalda, ¿cómo imagino que iban a tardar en llamarle? Hijos de puta, ese era el único pensamiento que se le podía pasar por la cabeza. De repente se vino a su mente el gesto sonriente de su novio y se odió por dentro por lo que estaba a punto de hacer, su mano se fue a parar a su bolsillo para apretar su teléfono móvil deseando poder llamar a Yunho y contarle todo lo que le estaba pasando, pero no podía y aunque se estuviera odiando así mismo, era algo que él mismo tenía que solucionar.

De repente recordó que esa misma tarde había quedado con su novio para ir a comer nada más salir de la Universidad, apenas quedaba media hora para ello y tenía que poner cualquier excusa. Cuando termino la clase y hubo recogido todas sus cosas se paró en uno de los pasillos del Campus y se dispuso a mandar un mensaje a su novio.

Lo que no sabía es que este ya estaba esperándole a las afueras de la Universidad. Yunho recibió el mensaje y lo abrió para leerlo.

“Tengo un trabajo de última hora que hacer, ashh este maldito profesor, lo siento, ¿hablamos o nos vemos a la noche? Te quiero”.

Pero justo cuando estaba terminando de leer el mensaje, Yunho vio como Changmin salía a toda prisa de la Universidad. Extrañado miró de nuevo el SMS y se dio cuenta de que allí pasaba algo más. Le contestó un “Está bien, yo también te quiero” y después de guardar el teléfono en su bolsillo decidió seguir a su novio con una distancia considerable para que este no lo viera. Maldita sea, ¿a qué demonios estaba jugando Changmin? Lo peor que pudo llegar a pensar es que el chico se estaba viendo con alguien más aparte de él, pero realmente no creía que Changmin fuera de esa clase de personas.

Pasó una media hora de caminata y de repente vio como Changmin se metía en un edificio más que lujoso. La verdad es que todo eso le estaba comenzando a poner nervioso, así que marcó su número de teléfono para saber qué era lo que pasaba, pero no recibió respuesta. Intentó calmarse y esperar algo más, pero había pasado más de una hora y su novio no daba señales de vida. De repente vio algo que le impactó de una forma impresionante en el corazón, un coche lujoso se acercó a aquel lugar y de él salieron nada más y nada menos que Wong y Taecyeon, dos “buenos” conocidos para Yunho. Al igual que con Changmin, este último fue el encargado de “entrenar” a Yunho en sus primeros años de trabajo.

- ¿Pero qué coño es esto? – dijo cerrando los puños con rabia.

Sin pensárselo dos veces, se dirigió al edificio y entró dentro, viendo en la lejanía como dos hombres del sequito de Wong estaban parados guardando varias puertas, pero inteligentemente los evitó hasta que cruzó una esquina y se dio de bruces con el hombre que más odiaba en el universo.

- Vaya, vaya, a ¿Quién tenemos aquí? – dijo Wong que permanecía de pie junto a Taecyeon.
- ¿Dónde está Changmin?
- ¿Quién? ¿Ese jovenzuelo tan guapo que tienes por novio? Querido Yunho, esta dando sus saludos a otra persona – y después de aquellas palabras Wong echó a reír.
- Maldito hijo de puta… - Yunho fue directo para abalanzarse sobre el pero Taecyeon le paró los pies agarrándolo con fuerza.
- Ahora vas a ver a que se dedica tu queridísimo Changmin, me atrevo a decir incluso que es mejor que tú.

Yunho fue llevado a rastras hasta una sala llena de monitores, después Taecyeon le obligó a sentarse en una silla y después le ató las manos mientras Wong se reía. Segundos después los monitores se encendieron dejando a Yunho completamente destrozado.

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