Love is a Force of Nature. Cap 28

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“Metamorfosis” 

Despídete de lo que eras 
Las reglas han cambiado, 
La línea comienza a difuminarse… 
[With Teeth, Nine Inch Nails] 

Cuando Junsu despertó, se encontró dentro de una cueva en completa oscuridad. Parpadeó reiteradamente, sus ojos lentamente acostumbrándose a la oscuridad que lo rodeaba hasta que finalmente pudo ver con claridad. Al parecer estaba sentado, apoyado sobre la pared de la cueva, e inmediatamente se percató de la ausencia de las heridas en su pecho. Palpó estupefacto su torso expuesto, sorprendiéndose aún más al percatarse de la ausencia de los orificios. Ya no poseía ninguna herida, ni siquiera un rastro. Aún podía sentir el sabor de la sangre latente en su boca…probablemente Yunho lo había alimentado con ella para acelerar la regeneración de sus heridas, pero a pesar de ello Junsu se sentía débil y aún sediento, estaba prácticamente muriendo por beber.

Y fue la misma sed de sangre que lo llevó a escanear la cueva con sus ojos en búsqueda de la esencia de Yunho. Inmediatamente pudo distinguir su silueta sentada algo lejos de donde se encontraba. No era más que una sombra mimetizada en la penumbra de la caverna, y parecía estar en posición encorvada, sin percatarse de su reacción.

“Yunho…” su voz fue tan sólo un murmullo y Yunho inmediatamente volteó a mirarlo, sus ojos resplandeciendo en la oscuridad de la cueva. Junsu lanzó un suspiro de asombro al ver la nueva tonalidad presente en los ojos de Yunho. Ya no poseían el tono café oscuro natural que Junsu estaba acostumbrado a contemplar, y de hecho…ambos ojos tenían tonalidades completamente distintas siendo uno oscuro, prácticamente como un estanque de sombras…y el otro de un plateado, un plateado que brillaba incandescente.

“Has despertado” su voz fue igual de baja. Junsu lo observó levantarse y caminar hasta su lado, agachándose para quedar a su nivel, y esbozando una pequeña sonrisa. “Por un momento pensé que te perdería para siempre…” le susurró, su voz sonando algo quebrada y Junsu le sonrió, llevando una mano a su rostro y acariciándolo con sus dedos.

“Tú siempre…has sido mi héroe” Yunho reflejó su sonrisa, inclinando su rostro a sus dedos y lanzando un suspiro de alivio. Sentía…que con ese contacto le habían devuelto el alma al cuerpo.

“¿Qué es lo que ha pasado?” Junsu le preguntó, y lo escuchó volver a suspirar.

“No lo recuerdo…no puedo recordar absolutamente nada. Ni siquiera puedo recordar cómo es que llegamos aquí” Yunho le contestó, sentándose a su lado y volviendo a suspirar, luciendo completamente desorientado. Junsu inmediatamente entrelazó sus manos, luchando con la urgencia que sentía por abalanzarse a él y beber de su sangre. No…aún no podía hacerlo…

“¿No…lo recuerdas?” Junsu arqueó una ceja cuando Yunho giró su rostro para mirarlo. Nunca lo había visto tan complicado e inmediatamente comenzó acariciar sus manos, tratando de reconfortarlo.

“No, no recuerdo nada…y no sabes lo terrible que es cuando trato de recordar algo pero tan sólo hay un vacío...” volvió a suspirar, frunciendo el ceño.

“Está bien Yunho, tranquilo” Junsu le susurró, acercándose a él y descansando su cabeza sobre su hombro. No tardó en sentir a Yunho ladear su cabeza, buscando el contacto y sonrió.

“¿Qué es lo último que recuerdas?”

“Changmin” musitó, su voz apenas audible. “Recuerdo…sus garras atravesándote, y como me tenían sujetado para así impedir que te alcanzara. Recuerdo la angustia, la desesperación, y lo horrible que era sentirme impotente ante ello. Tu vida se estaba escapando ante mis propios ojos y yo—” no pudo seguir hablando al sentir que Junsu posaba uno de sus dedos sobre sus labios y lo interrumpía.

“El fuego” susurró, su rostro iluminándose al evocar recuerdos de lo acontecido y retirando el dedo de sus labios ante la mirada confundida de Yunho.

“¿Qué fuego?” Yunho lo cuestionó, sin dejar de mirarlo.

“El fuego oscuro” contestó. Yunho lucía completamente desconcertado mientras Junsu continuaba hablando. “Es tan sólo un recuerdo vago, ya que yo estaba a punto de perder la consciencia, pero recuerdo…que tú te acercaste a mí, y alrededor de tu cuerpo surgía una enorme cantidad de oscura energía. Me soltaron, pero no pude mantenerme en pie y tú me tomaste entre tus brazos. Quería decirte algo, quería decirte que te amaba por si no volvíamos a vernos, pero ni siquiera pude articular palabra…el dolor me tenía completamente aturdido y sabía que estaba a punto de encontrar la muerte. Mi último recuerdo es el de un fuego, un fuego tan oscuro como la noche que tú hiciste aparecer…aquel fuego consumió todo a tu alrededor”

Junsu dejó descansar la cabeza sobre su hombro, todos los recuerdos volviendo a él de a pedazos. Yunho escuchó sus palabras completamente perplejo. Nada de lo que Junsu dijo le pareció tener sentido y encontraba…increíble que hubiese podido hacer semejante cosa si no recordaba absolutamente nada de ello.

“¿Estás completamente seguro que yo hice todo eso?” le preguntó cuando Junsu levantó la cabeza de su hombro y él asintió.

“Me siento extraño, Junsu…” le susurró, lanzando un suspiro. “Siento que he cambiado”

“Estás distinto” Junsu confirmó y Yunho le arqueó una ceja. “Tus ojos…ya no son los mismos”

“¿Cómo?” cuestionó y Junsu llevó una de sus manos a su rostro.

“Cambiaron de tonalidad” afirmó, posando uno de sus dedos bajo su ojo derecho. “Este está completamente oscurecido” le dijo, sonriéndole, y luego su dedo se movió hacia su ojo izquierdo. “Y este resplandece de un color plateado”

“Es imposible…” Yunho volvió a musitar. “Dices que mis ojos han cambiado, pero…no veo el mismo cambio de tonalidad en los tuyos”

Esta vez fue el turno de Junsu de suspirar, volviendo a entrelazar su mano a la de Yunho.

“Bueno quizás tú te has adelantado” lanzó una risita, pero Yunho se acercó a él y posó una mano sobre su rostro, buscando el contacto visual.

“Todo lo que me has dicho…el fuego, mis ojos y la energía…aún no me hacen sentido, tan sólo sé que me siento distinto” dijo, acercando su rostro al suyo hasta que sus frentes chocaron. “Tengo miedo de hacerte daño, Junsu. Esto que llevo dentro…podría consumirte…” Yunho le susurró y Junsu pudo ver el fulgor dentro sus ojos. Sabía que Yunho había cambiado, tan sólo recordar su imponente forma de mitad lobo rodeado de energía lo hacia temblar, pero eso no significaba que iba abandonarlo. Estaban juntos en esto y él estaba dispuesto a correr el riesgo.

“N-No me importa…” jadeó al sentir el cuerpo de Yunho más cerca del suyo. Uno de sus brazos se había aferrado a su cintura, acercándolo a él, y Junsu pudo sentir la sed rápidamente nublando su cabeza. “Prefiero…ser tuyo esta noche y consumirme en tus llamas que no volver a sentirte nunca más…”

Yunho no necesitó escuchar ninguna palabra más, Junsu tenía la capacidad de decir las palabras exactas que eliminaban hasta su última protesta. El amarre en su cintura se incrementó y Junsu aprovechó el movimiento para trepar a su regazo, buscando frenéticamente sus labios al sentir el calor de Yunho presionado a su cuerpo. Sus labios se encontraron en un beso cargado de necesidad; Junsu sintió las manos de Yunho clavándose a su cintura, apretándolo a su cuerpo mientras su lengua irrumpía dentro de su boca, abriéndose paso hasta rozar con la suya. Junsu jadeó contra sus labios, sentía la sed de sangre rápidamente tomando control de sus actos. Necesitaba beber de Yunho, su cuerpo se lo estaba pidiendo a gritos.

Yunho mordió su labio inferior al romper el beso por falta de aire, ambos ojos clavándose en Junsu y calando hasta lo más hondo de su ser. Junsu podía sentir el deseo en los ojos de Yunho irradiando hasta su cuerpo y esto…encendía un fuego dentro de él que sólo Yunho era capaz de aminorar. Una de sus manos subió hasta su rostro, y sin dejar de mirarlo, lentamente fue descendiendo hasta su mandíbula, ladeando su rostro para darle acceso a la sensible piel de su cuello que lo llevaba al paraíso…

Yunho no protestó cuando sintió el rostro de Junsu refugiarse en su cuello. Sabía que él necesitaba alimentarse, pero aun así…estaba el miedo visceral a que él terminara por drenarlo. Yunho estaba tan perdido en Junsu que sabía que no podría negarse a nada que él le pidiera, Junsu…lo había embrujado por completo y ya…no había vuelta atrás.

Sintió sus colmillos desgarrar su piel en un brusco movimiento y lanzó un quejido, la punzada de dolor recorriéndolo de pies a cabeza al sentir a Junsu beber con fuerza. Sus músculos se tensaron con el dolor, Yunho tuvo que morder sus labios para evitar quejarse ante el desgarro, pero no tardó en sentir el adormecimiento atacarlo. Lanzó un suspiro, cerrando sus ojos y entregándose completamente a él.

La cálida sangre de Yunho recorrió hasta el último rincón de su cuerpo, quemando todo a su paso y llenando de vida. Por alguna extraña razón, se sentía mucho más intensa que antes, y Junsu…no quería dejar de probarla nunca, el sabor haciéndose cada vez más adictivo mientras bebía de él con mucha más fuerza. Todo su cuerpo comenzando arder, la urgencia por sentir a Yunho aumentando con cada sorbo que tomaba…

Yunho también podía sentir la urgencia por unir sus cuerpos comenzando a desesperarlo. Junsu comenzaba agitarse en su regazo, bebiendo de él mientras su cuerpo rebotaba contra el suyo, ansioso por reducir la distancia entre la piel al mínimo. Yunho lanzó un gruñido y sus manos iniciaron un trayecto en su espalda que lentamente fue descendiendo hasta llegar a su trasero. Yunho lo apretó con fuerza, tentando la piel y provocando que Junsu se separara de la herida, arqueando la cabeza hacia atrás y tratando de reprimir el jadeo ante la sensación.

“Vamos a terminar…lo que empezamos” Yunho le susurró, llevando una de sus manos a su rostro y limpiando las gotas de sangre que se deslizaban por sus carnosos labios ensangrentados. Junsu le sonrió, sus ojos enrojecidos y brillantes, asintiendo y dejándose guiar por los brazos de Yunho. Él lo extendió hacia atrás hasta que su espalda chocó contra el suelo de la cueva, y acto seguido se abalanzó a su cuerpo, buscando nuevamente sus labios. Junsu rodeó sus brazos alrededor de su cuello, recibiéndolo, mientras sus manos se deslizaban libremente por la espalda de Yunho, gimiendo contra su boca al sentir que él pegaba aún más su cuerpo al suyo, eliminando la poca distancia que los separaba, sus torsos expuestos chocando y rozándose el uno contra el otro.

Sin dejar de besarlo, las manos de Yunho comenzaron a recorrer toda la piel de su abdomen, subiendo a su pecho y llegando al nivel de sus pezones. Junsu lanzó un gemido cuando Yunho tentó uno de ellos con su pulgar, rozándolo y rodeándolo hasta que se endureció ante su tacto, haciendo exactamente lo mismo con el otro. Yunho dejó sus labios para atacar sus pezones con su boca, sonriendo al sentir el cuerpo de Junsu arqueándose debajo del suyo y sus reiterados gemidos aumentando en volumen al sentirlo descender sus besos hasta su abdomen y bajo vientre, siendo aquella zona su punto débil. Yunho comenzó a jalar el borde de sus pantalones de cuero con sus dientes y escuchó a Junsu jadear al sentir su boca en la zona de su entrepierna. Decidió terminar el trabajo con sus manos, dejándolo completamente expuesto ante él. Ahora terminaría finalmente el trayecto de sus besos…

Su rostro volvió a posarse en su bajo vientre; Yunho deslizó la punta de su lengua por todo el contorno de su piel y luego fue descendiendo, justo al llegar a su zona púbica. Junsu se agitó al sentir la cálida lengua de Yunho rodeando la sensible piel de su miembro, y fue incapaz de contener los reiterados gemidos y jadeos que escaparon de sus labios al sentirlo lamer toda la extensión. Su húmeda lengua lubricándolo con su saliva y todo su cuerpo vibrando ante sus atenciones.

“Yunho…” gimió. Estaba muriendo por sentirse dentro de su boca, pero él al parecer no tenía ninguna prisa en concretarlo…

“¿Mmm?” dijo contra la piel de su miembro, la vibración de su voz provocando casi un espasmo en el cuerpo de Junsu. Dios…cómo lo necesitaba…

Una de sus manos se aferró a sus cabellos, haciendo presión sobre su cráneo con urgencia, y Yunho lanzó una risita.

“Siempre has sido un impaciente” le susurró, cogiendo su miembro entre sus manos e introduciéndolo dentro de su boca, siendo inmediatamente recompensado por el agudo gemido que escapó de los labios de su amante.

Yunho estableció un lento y pausado ritmo, su lengua humedeciéndolo y recorriéndolo mientras lo sacaba y lo metía dentro de su boca en una constante succión, hasta que lo sintió presionarse más profundo dentro, sus caderas arqueando y siguiendo su ritmo, y los sonidos que emitía haciéndose cada vez más estridentes. Aumentó el ritmo y casi al instante pudo saborear unas pequeñas gotas de su ácida semilla. Junsu estaba ya a medio camino, así que abruptamente se detuvo ante el quejido y su mirada suplicante.

“Sabes que te espera algo mejor” le sonrió, subiendo nuevamente hasta su nivel y Junsu lanzó una risita, buscando sus labios y probando su propio sabor en el beso. Atrapó la cintura de Yunho entre sus piernas, sonriendo al sentir el ronco gruñido que escapó de sus labios y casi al instante sintió sus caderas presionarse violentamente contra su cuerpo en un movimiento que sólo anticipaba la vorágine de lo que le esperaba…

Junsu lanzó un quejido de protesta al sentir a Yunho romper el beso, pero luego lo observó desabrochar sus pantalones, contemplando como lentamente se despojaba de ellos casi en trance, su perfecto cuerpo revelándose ante él. Junsu se quedó prácticamente embobado observando a Yunho, sus ojos recorriendo hasta el último rincón de su cuerpo, queriendo memorizar cada curva de él y bebiendo de su perfección. Yunho sonrió, divertido ante la cara de fascinación de su amante al arrojar su pantalón y ropa interior a un lado. Junsu lo sintió nuevamente presionarse a su cuerpo y lanzó un gemido al sentir todo su calor irradiando hasta él, haciéndolo hervir ya de deseo, casi no pudiendo controlar las ganas por sentirlo; todo su cuerpo quemaba y ansiaba ser uno sólo.

Yunho ya no pudo seguir conteniendo las ansias. Una de sus manos se aferró a la pierna derecha de Junsu, levantándola y apoyando su peso sobre su hombro, acercándolo aún más a él. Junsu gimió ante el repentino contacto; Yunho recorrió toda la piel de su pierna con sus dedos, sonriendo al sentir la respiración de Junsu entrecortarse cuando las yemas de sus dedos acariciaron la sensible piel de sus muslos. Su erección pulsó con mucha más fuerza, rompiendo el pequeño autocontrol que le quedaba. Llevó sus dedos hasta la boca de Junsu; él inmediatamente la abrió, sacando la lengua y humedeciendo los dedos con esmero ante su mirada lujuriosa. Yunho dirigió uno de sus dedos a su entrada, deslizándolo hacia adentro e inmediatamente comenzando a dar suaves movimientos. Un ronco gemido escapó de sus labios al sentir la estrechez que lo esperaba, maniobrando suavemente su dedo dentro mientras esperaba la aprobación de Junsu para continuar.

La incomodidad duró tan sólo unos minutos y Junsu comenzó a gemir, animando a Yunho a que continuara con el proceso. Cuando ya había introducido tres de sus dedos y Junsu se movía casi con urgencia contra ellos, Yunho los retiró y llevó su erección hasta su entrada, aferrando una de sus manos a la cadera de Junsu y apegándolo a él mientras lentamente se enterraba dentro de su calor.

Junsu mordió sus labios con fuerza para reprimir el grito que amenazó con escapar de sus labios al sentir a Yunho abriéndose paso dentro de su cuerpo. Yunho pudo notar su incomodidad, e inmediatamente retiró la mano de su cadera para acariciar su erección, distrayéndolo del dolor para así poder iniciar el ritmo que tanto necesitaba. Funcionó perfectamente, porque casi al instante escuchó a Junsu comenzando a gemir ante su tacto, presionándose más a su cuerpo e incitándolo a que empezara a embestirlo. Yunho comenzó a establecer el ritmo, embistiéndolo muy lentamente para luego ir ganando velocidad al escucharlo gemir con más fuerza. Escuchó las plegarias y las palabras incoherentes de Junsu tornarse en gemido tras gemido al ir cada vez más rápido, encontrando el punto donde perdía el juicio y golpeándolo reiteradamente con su miembro al irrumpir con fuerza en cada ardiente estocada.



Cada uno de los sentidos de Yunho fue nublándose al escuchar los agudos gemidos de Junsu, y su cuerpo moviéndose en perfecta sincronía contra el suyo; sus pálidas manos clavándose su espalda, buscando a que atenerse ante los reiterados espasmos de placer que lo atacaban. Cuando Yunho escuchó a Junsu gemir su nombre en casi un mantra, supo que estaba cerca…y es que ese era el sonido que más lo excitaba y podía llevarlo al borde de la locura de forma casi inmediata.

Yunho sintió la fiebre de la posesión tomando control sobre su cuerpo, pero cuando quiso hacer contacto con su bestia para marcar a Junsu ésta se negó, rugiéndole de vuelta y aturdiéndolo con la fuerza de su negativa. Por suerte, Junsu tenía los ojos fuertemente cerrados y continuaba moviéndose, sin percatarse de la perturbación en él. Yunho abrió los ojos de par en par, impactado al sentir que su energía interna no reaccionaba a su llamado y no podía despertar su licantropía; los gruñidos de su lobo interno reclamante latentes y haciendo eco dentro, como una densa sinfonía estridente. Yunho sabía lo que decía, no quería dejar que mezclara su sangre a la de Junsu porque aullaba por el lazo pasado…aullaba su nombre, su Sangre y Yunho tembló al escucharlo, tembló ante la noción de que su lobo no olvidaba, y el lazo…aún los ataba, a pesar de todo. ‘Él ya rehízo su vida y yo también tengo derecho a rehacer la mía. Voy a unirme a Junsu te guste o no’…Yunho le rugió de vuelta, contrarrestándole sus deseos, y a pesar de que a su lobo interno le costó dejar de protestar…sus ojos finalmente se tornaron dorados al haber impuesto su voluntad sobre la bestia, y sus uñas se alargaron para formar macizas garras. Junsu lanzó un quejido al sentir las garras de Yunho desgarrando la piel de su cintura y la de su pierna derecha. El ácido veneno estaba comenzando a arder en su nívea piel, pero Junsu estaba tan perdido en el placer que prácticamente no podía percibirlo. Todos sus sentidos nublados al sentirse completamente embriagado en Yunho y en todo lo que le provocaba…

La mano que Yunho tenía aferrada a su cintura lentamente fue subiendo hasta llegar a sus hombros. Yunho presionó aún más a Junsu a su cuerpo, enterrándose violentamente dentro de su cuerpo hasta que lo escuchó gritar nuevamente su nombre y ese preciso instante clavó una de sus garras a la piel de su hombro. El veneno rápidamente comenzó a quemar la piel y Yunho lo utilizó para tatuar su marca, aquella marca que mezclaría sus naturalezas, observando con ojos incandescentes como su garra quemaba la piel y la marca ardía como el fuego, finalizando así el ritual. La herida comenzó a sangrar con fuerza; la sangre empapando sus garras mientras Yunho lentamente retiraba la mano y la llevaba a su boca, lamiendo todo el rastro de sangre sin dejar de embestirlo, intoxicado. Junsu sintió el ardor rápidamente recorrer su cuerpo, pero fue incapaz de decir alguna palabra al sentir el clímax nublar todos sus sentidos ante una nueva violenta embestida de Yunho que lo llevó hasta la cima. Su semilla cayó derramada en todo el torso de Yunho, sintiendo el espasmo de placer estremeciendo hasta el último rincón de su cuerpo, y fue en ese entonces que se percató de las garras de Yunho y la súbita molestia en su hombro izquierdo. Poco pudo pensar, porque Yunho rápidamente lo tuvo nuevamente gimiendo como un verdadero animal, embistiéndolo hasta que perdió el juicio, envuelto completamente en su calor y volviendo a gritar cuando, después de lo que parecieron una eternidad de embestidas y gemidos, él colapsó dentro de su cuerpo, su ardiente semilla quemando al abrirse paso en su interior.

Jadeó, tratando de regular su agitada respiración, y no tardó en sentir a Yunho deslizándose fuera de su cuerpo y desplomándose sobre él, descansando su cabeza sobre pecho; su torso expuesto subiendo y bajando en un frenético ritmo que lentamente comenzaba a decrecer.

“Eso que me has hecho en el hombro…me arde como los mil demonios” Junsu le comentó cuando pudo recuperar la calma, su tono de voz tenía un dejo de preocupación al percatarse del dolor latente que lo atacaba, y escuchó a Yunho suspirar.

“Me temo que te seguirá ardiendo, aunque no estoy seguro realmente de qué es lo que pasará ahora. Tienes mi marca ya, eso es un hecho, pero aun así no lo sé”



Se quedaron en silencio un minuto, y Junsu inmediatamente pudo sentir el ardor en la herida que Yunho le había hecho haciéndose cada vez peor. El dolor comenzó a expandirse a todo su cuerpo, Junsu prácticamente podía sentir que su piel se estaba quemando sin tener ningún indicio de ello.

Yunho también comenzó a quejarse, sentía que su sangre lentamente comenzaba a helarse, como si su propia vida estuviese siendo drenada de su cuerpo, y esto no hizo más que aterrarlo. Después de todo, él estaba consciente de que había un precio que pagar por el hibridaje…

Junsu lo sentía retorcerse sobre su cuerpo; todo su cuerpo temblando y su respiración saliendo en pesados jadeos. Junsu se asustó aún más cuando escuchó los dientes de Yunho castañear e inmediatamente rodeó sus brazos por su figura, apegándolo a él en un intento por apalear lo parecía estar congelándolo vivo.

“¿Yunho, qué está ocurriendo…?” le preguntó, asustado ante el dolor que ahora se alzaba dentro de él con avasalladora fuerza. El dolor se expandió a un punto que se hizo insoportable y Junsu comenzó a gritar, retorciéndose en agonía al sentir la sangre de sus venas ardiendo de una manera infernalmente dolorosa. Aquel fuego ardía con tanta fuerza dentro que Junsu temía que en cualquier momento sus vasos sanguíneos estallarían y terminara explotando o algo por el estilo. El pensamiento no dejaba de atormentarlo…

“N-No…s-sé…” Yunho temblaba violentamente, su cuerpo se sacudía en voraces espasmos y parecía estar congelándose. La temperatura de su cuerpo había decrecido considerablemente y ya no se sentía cálido como antes.

“¿M-Moriremos?” Junsu apretó con fuerza los dientes, agitándose nuevamente al sentir hasta sus entrañas quemando. Ahora Junsu estaba completamente aterrado ante lo que le estaba sucediendo porque se hacía cada vez peor. Cada segundo que pasaba hacía crecer el ardor hasta el punto que su nívea piel comenzó a enrojecerse. Era como si él mismo fuego líquido que había sentido momentos atrás en el clímax de la pasión se estuviese volviendo contra él, queriendo incinerarlo por completo y reducirlo a sólo cenizas.

“C-Creo que es…e-l p-precio q-que tene-mos que p-pagar por lo que h-hemos he-cho…” los murmullos de Yunho estaban cargados de dolor mientras continuaba temblando y Junsu realmente sintió terror. Yunho sentía casi, o hasta más dolor que él, y era incapaz de evitar que sucediera, como si no fuese suficiente todo lo que habían tenido que soportar para estar juntos, ahora estaban obligados a sufrir el dolor físico más terrible de todos como castigo por el supuesto pecado que era la mezcla de sus sangres.

“R-Resiste, Jun-su…t-tienes que re-sis-tir…s-si uno d-e los dos m-muere…t-todo se a-aca-ba…” Yunho trató de articular, aferrándose con fuerza a su cuerpo en un intento por apalear el frio y los temblores de dolor que ahora lo atacaban al sentir su cuerpo congelarse, todas sus extremidades tullidas y entumecidas por una especie de escarcha invisible que helada esta la última gota de su sangre. Junsu lo estrechó con fuerza, cerrando sus ojos y tratando de desligarse del dolor y el ardor, pero era tan brutal…cada parte de su interior quemaba, Junsu era una verdadera hoguera viviente, y estaba prácticamente seguro que en cualquier momento moriría siendo incinerado completamente por aquellas llamas internas de las que Yunho le había advertido…



Justo cuando pensó que moriría a causa del dolor infernal que quemaba cada rincón de su cuerpo, Junsu experimentó una increíble sensación, algo tan extraño que casi no pudo explicarlo. Si, tan sólo fue un segundo…pero sintió…como si su cuerpo y su alma se unieran nuevamente, o algo por el estilo. Todos sus sentidos se activaron; veía todo con más nitidez y pudo distinguir hasta la más mínima partícula de polvo que yacía en la cueva. Su oído se agudizó aún más, percibiendo hasta el sonido de las hojas quebrándose en el suelo, al exterior de la cueva. Observó el sudor helado del cuerpo de Yunho deslizándose en cámara lenta, y pudo percibir hasta el último vello de su cuerpo erizándose mientras seguía temblando de frío. De un segundo a otro, todo se oscureció y ya no pudo sentir nada…


-o-

Koiko: Avanzamos y al fin Yunho y Junsu logran el tercer paso, y van directo al camino del hibridaje. Este capítulo es crucial en la historia, sobretodo porque claramente como pudieron leer tenemos a un Yunho batallando contra su naturaleza, porque su lobo interno no quiere a Junsu pero aún así se logra imponer contra él y lo logra acallar. La batalla contra su lobo interno es sumamente importante en la trama, y es uno de las tantas dificultades que van a ir surgiendo, porque en la vida nada es fácil…y en esta historia menos xd
Gracias nuevamente a todos los que comentan sus reacciones y siguen los vaivenes de mi historia, el apoyo es fundamental para seguir! ♥

6 comentarios:

  1. Aigo!~ ^ u ^
    Por fin capo nuevo xD bueno mas bien fueron 2 y estan increible como dicen super!! no, no yo pense que Heechul detendria a Changmin y ahora que pasara, oh my go!, ya quiero que salga nuevo capo xD ah! Junsu y Yunho aun tienen que pasar dificultades no u.u *llora* pero bueno autora usted no nos decepciona al contrario por lo menos a mi me tiene pegada al la compu kekekeke ^ w ^ Por cierto que pasara con Changmin y Jaejoong?

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  2. Al fiiin! yo creo que ya estabamos con el alma en un hilo por los caps ;O; ha estado increiblee! y omg el lobo interno de Yunho D: se nota que pondrá resistencia y qué pasará con Heechul ahora :S estoy muy intrigada con eso, si intentará algo...aish! que ganas de leer más pero bueno! al fin el HoSu ya esta en proceso de renacer y veamos que tienes en mente! esto se pone cada vez más buenoo!

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  3. Anónimo2/27/2013

    AMIGA GRACIAS POR ESTE GRANDIOSO CAPITULO

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  4. Anónimo2/27/2013

    POR FIN AHHHHHH QUE ES LO QUE PASARA AHHHHH
    ESTABLECERAN EL VINCULO LOGRARAN SOBREVIVIR ESPERO QUE SIIIII
    CUAL SERA LA VENGANZA DE JAE Y MAX
    AMO TU FIC AMIGA NO PUEDO DEJAR DE LEERLO Y VOLVER A LEERLO ES COMO UNA ADICCION

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  5. Anónimo2/27/2013

    POR FAVOR SUBE OTRO CAPITULO MAS ESTA BUENISIMO TU FIC ME ENCANTA TIENES UN GRAN TALENTO PARA ESCRIBIR

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  6. Hola, soy Koiko la autora del fic C: te aviso que estoy actualizando el fic regularmente en mi livejournal
    http://koiko-sohma.livejournal.com/
    Deje de mandarlo aqui porque como no actualizan tan regularmente y ya tengo harto material escrito...bueno prefiero estar subiendo los capis seguidos C:

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