Snowforest

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Título: Snowforest 
Autor: @jaeamour 
Pareja: JaeMin
Género: Angst, Universo Alterno
Extensión: Drabble
Reseña: Porque la persona que ve justo ahora, con el cigarrillo entre los dedos, dando una calada y dedicándole una media sonrisa es él. Su cabello de un precioso negro, como estaba antes de que enfermara. Sus ojos están abiertos una vez más… fijos en Changmin. 

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Desliza su mano fuera del bolsillo de su abrigo y abre los ojos, siente que morirá porque no es un sueño. Deja que el guante absorba el agua que esta acumulada en la banca. La frialdad llega hasta sus dedos y le produce un escalofrío, es ahí cuando la realidad le golpea.

Regresa, alguien dice, suplica.

Sin embargo, Changmin ha comenzado a amar el perfume húmedo de la lluvia desde su infancia porque le da aunque sea algo parecido (por más imposible que le parezca) a un poco de consuelo. Termina de llover, no son. No arcoíris, y debería aclarar que nunca ha visto uno y algo le dice que nunca lo hará. Sin embargo, aquel aroma es lo que siempre ha esperado después de una tormenta.
A sus veintiún años, está perdido. Ha caído, bajo, tan bajo… que permanecer aquí es lo único es lo que tiene fuerzas para tratar. No sabe que hará al siguiente amanecer, ni los días que le restan de vida. Quizas nunca lo diga en voz alta o lo haya pensado abiertamente, sin embargo es un secreto que sabe es la verdad absoluta.

No desea esos días.

El repentino olor a humo, nicotina. Alguien más ha tenido que salir después de la tormenta, no se imagina para qué, con este frio. La carretera está vacía, aún es peligroso conducir, él ha llegado caminando. Más bien corriendo.

Quiere olvidar el olor de los crisantemos de ese lugar calles más debajo, desea olvidar aquel día.
Quiere creer que nunca existieron esas malditas flores.

Qué él nunca existió.

Debería regresar y despedirse, afrontarlo, pero sabe que solo irá a hablarle a un pedazo de piedra con su nombre grabado y hablando en serio, es lo último que Changmin quiere ver y hacer.
Pero incluso, si algo se ha roto dentro de sí y sabe que nunca será el mismo Changmin, aún tiene miedo de sentir más dolor, aunque podría apostar que eso es imposible. El cielo se oscurece. Mira a su alrededor, los gigantescos arboles del bosque más atrás parecen ser una ilusión sobrenatural.
Y aunque la niebla le dificulta ver aquella delgada figura acercándose, esa forma de caminar, está seguro, por favor, porque él confía que aún no se ha vuelto loco (aunque realmente lo desea si eso implica olvidar o distraerse y supone qué sería mucho pedir: dejar de sentir), y porque de verdad desea aferrarse a que esto está sucediendo.

Porque la persona que ve justo ahora, con el cigarrillo entre los dedos, dando una calada y dedicándole una media sonrisa es él. Su cabello de un precioso negro, como estaba antes de que enfermara.

Sus ojos están abiertos una vez más… fijos en Changmin.

Aquel abrigo negro de perfectos cuadros grises y plateados le trae tantos recuerdos.

Es real.

Tiene que ser real.

Porque Changmin se dirige hasta él, sus pies entumecidos duelen, ha estado mucho tiempo afuera sentado mojándose en la lluvia. Preguntándose qué sí el cielo parece estar llorando, porque él no puede hacerlo.

Y pide por favor, maldita sea, que cuando intente tocarlo no se desvanezca, porque si eso pasa, sabe que no lo soportara, no soportara no volverlo a ver. Realmente no desea extrañarlo, no quiere olvidarlo, quiere que esté con él por siempre.

Siempre.
La palabra es como un cántico y le seduce.
Suelta una casi silenciosa risita histérica cuando puede sentir aquel suave tacto de su mano, cálido, familiar. De verdad está ahí.

Se aferra a ella. Y las palabras no pueden salir de su boca, no es capaz de hablar, y es cuando comienza a creer que es por motivo físico. No puede. Tampoco está respirando, no ve el halito saliendo de su boca a causa del frio. Siente que esta congelándose, sin embargo, aquello que estaba roto esta latiendo otra vez.

Jaejoong, le sonríe, y tira de él. Changmin no lo duda y se acerca, entiende, comienza a entender lo que dice aquella mirada triste. Y lo acepta sin pensarlo. No habrá más días escucha de la voz de Jaejoong (¡demonios, cuánto ha extrañado escucharla!), pero sus labios un tanto pálidos no se movieron.

Sin ti, piensa Changmin. Una sonrisa se forma en su boca.
Caminando sobre la tierra húmeda, escucha el crujir de las hojas bajo las botas del pelinegro.
Se adentran en el bosque.

1 comentarios:

  1. oh que bonito Jaejoong vino a recojerlo me encanto n.n una buena historia n.n

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