Timeless

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Título: Timeless
Autor: Tiffy Sakura
Pareja: JaeMin, XiMin
Género: Angst, Drama, Romance
Advertencia: Muerte de un personaje
Extensión: One-Shot
Summary: El amor no era más que aquella efímera sensación que creía inexistente, hasta que el destino hiso obra de su vida uniéndola a un corazón que sin quererlo pertenecía a una parte ahora suya. 



Kim Junsu...Shim Changmin...Kim Jaejoong...

Una ecuación mal planteada con más de tres incógnitas y probablemente un sólo número o factor que ayude sin embargo la solución está probablemente en las narices de alguien que no es capaz de verlas.
Junsu y Changmin, tuvieron una historia que aunque al final no tuvo un final feliz fue de aquellas dignas de ser recordadas, pero...Jaejoong siente que no cuadra en el mundo de quien ama por el simple hecho de que...Changmin no sólo sigue amando a Junsu, sino que también siente que sus sentimientos por él son solo obra de aquel corazón que late en su pecho pero sin embargo no le pertenece.
No es cuestión de creer en la magia o en el amor eterno, más bien...es el hecho de saber de qué trata el amor y donde es que nace.



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Caminó rápido por la calle, venciendo la velocidad del aire que iba en dirección contraria a la suya. Era un día común de invierno, el frío calaba los huesos pero él apenas era capaz de sentirlo. Como cada día desde hace casi cinco meses se dirigía hacia el mismo lugar después del trabajo.

Con rapidez entró a la cafetería que podría ser una de las menos concurridas de todo Seúl a pesar de su ubicación, aunque la poca gente hacía de él un lugar tranquilo y por lo tanto cómodo para personas como la cual él visitaba todos los días sin consentimiento alguno. La razón por la cual el acudía sin falta a aquel lugar no era para nada el café ni mucho menos los pasteles de uva y piña-por más deliciosos que fueran-Su razón iba directamente a una persona en específico que estaba siempre sentada en el mismo lugar, una mesa junto a la ventana que dejaba una vista hermosa hacia el río Han, aunque pocas veces esos ojos castaños escondidos tras esos anteojos desviaban su vista de su propia mesa pues cada que estaba ahí tenía frente a él un libro de gran grosor.

Junsu disfrutaba de verlo durante horas, todos los días, sin saber exactamente cuál era la razón de aquello. A su favor podía únicamente decir que era el ser más hermoso que hubiese pisado la faz de la tierra hasta el momento, su cabello castaño, su rostro que pocas veces tenía el privilegio de observar bien pero las pocas veces que había logrado verlo de manera correcta le habían hecho asegurar que ese rostro era digno de una pieza de museo en el museo Louvre.

Sonrió estúpidamente ante el alineamiento de sus pensamientos, mientras el café con dos sobres de azúcar se deslizaba por su garganta calentando su interior. Luego de unos largos minutos el chico en cuestión del cual desconocía el nombre se levantó, guardando el libro en la mochila que llevaba en su regazo, caminando grácilmente hasta el mostrador donde la anciana dueña del lugar con una sonrisa recibía el dinero por su consumo, le acariciaba la cabeza y le regalaba unas galletas que le sacaron una sonrisa al muchacho.

Junsu, en esos momentos no pudo recordar haber visto algo más hermoso en su vida, una simple sonrisa que lo levantó del suelo y lo hiso recorrer un espacio jamás recorrido, su corazón estaba tan acelerado que incluso él sabía que su ritmo era peligroso para una persona normal pero no importaba mientras esa sonrisa se mantuviese en esos belfos delgados y rosados.

El chico, aún con la bella sonrisa en su rostro caminó justo al lado de su mesa y con la vos de un ángel habló.

― Buen provecho…― Y su vos, era tan hermosa como su rostro, era suave, conciliadora y con un toque de timidez que dejaba en evidencia su tal vez poca socialización con las personas, pero eso no importaba. Para él era simplemente perfecto.

Cuando él se fue no pudo moverse de su asiento, simplemente los elefantes rosa volaban en su cabeza llevándolo en un largo viaje a su más loca fantasía, pero sus sueños inentendibles fueron interrumpidos por la mujer que se sentó frente a él, la anciana dueña del lugar.

― Su nombre es Changmin si es que querías saberlo―Junsu se sonrojó velozmente hasta las orejas, negando con la cabeza, pero la mujer tomó una de sus manos sonriendo ampliamente mientras con su otra mano acariciaba su rostro―Soy vieja, pero no tonta. Como dicen, más sabe el diablo por viejo que por diablo, es imposible no notar como lo has mirado todo este tiempo. Minnie es un niño muy lindo, también lo eh notado así como también eh notado que no vuelves aquí todos los días por el café.

― ¿Soy tan obvio?

―Mucho cariño, pero no te preocupes, Minnie no lo ha notado todavía y dudo mucho que lo note si es que tú no te animas a hablar con él

―Pero…probablemente cuando lo note no será capaz de corresponder mis sentimientos

―El amor no nace de la nada, en realidad sí pero para alimentar un sentimiento debes ser cuidadoso y si jamás hablas con él y eres capaz de conocerlo mejor nunca sabrás si realmente lo quieres o si realmente nunca podrá corresponderte, como dicen el que nada arriesga nada teme…no, no era así, en realidad el punto es que si nunca lo intentas, nunca lo sabrás

―Gracias…

―No tienes nada que agradecer cariño, sólo es el concejo de una vieja, cuando lo tengas contigo ahí si agradéceme―le guiñó un ojo dulcemente―ahora iré por más galletas.

Una semana después

El ambiente en la cafetería era distinto a otros días era más pesado, sin embargo igualmente acogedor y tranquilo, cuando Junsu entró a la cafetería como todos los días a las seis, notó que esta estaba con todas las mesas ocupadas, cuando vio a la señora Choi esta con un cuidadoso movimiento de su cabeza señaló a Changmin en la mesa de siempre y luego le guiño un ojo.

Junsu sonrió agradecido y caminó hasta esa mesa, con los nervios a flor de piel, cuando estuvo frente a él sintió inmensas ganas de salir corriendo y volver mucho después pero su conciencia comenzó a bombardearlo con ánimos para que se atreviera a luchar y arriesgar sus sentimientos en una partida en la cual sabía a la perfección que podía perder.

Con cuidado carraspeo para llamar su atención que consiguió en unos cuantos segundos. Iba a hablar pero cuando lo miró sintió que se perdía en el mar de esos ojos achocolatados que lo miraban impacientes de que hablase.

― ¿P-Puedo sentarme? ―Changmin miró a su alrededor, notando la estancia desprovista de asientos libres, luego de una larga espera de segundos que nadaban en el aire asintió suavemente con la cabeza sin decir ninguna palabra.

Se sentó frente a él, al poco rato la señora Choi dejó frente a él una taza de café tinto con tres sobres de azúcar y un pastel de uva y piña, pero pasados varios minutos simplemente llegó a vaciar el azúcar en su taza sin probar ni beber absolutamente nada, simplemente dedicándose a pensar en la persona en frente suyo que leía un libro al cual ya se le iban acabando las páginas, cuando ello ocurrió levantó su mirada y comenzó a comer, pero se detuvo al notar que Junsu jugaba con la cucharilla en sus manos y no había comido nada, para ese momento el obviamente mayor había perdido toda esperanza de que Changmin le hablara hasta que dicho hecho sucedió.

― ¿Siempre acostumbras a dejar que tu café se enfríe para tomarlo? ―Junsu levantó la cabeza, sorprendido al oír su melodiosa vos dirigiéndole palabras a él.

―N-No…. ¿Por qué? ―logró decir a duras penas, mirando su rostro iluminado por una sonrisa.

―Porque desde que la señora Choi te lo entregó simplemente le has echado el azúcar y los has movido con la cucharilla sin tomarlo y dado el tiempo transcurrido desde que eso ocurrió dedo deducir que esta frío…

―Tienes razón…estaba demasiado metido en mis pensamientos…

―Es malo que lo bebas frío, cuando se enfría al ser café destilado la cafeína se concentra, además le pusiste los tres sobres de azúcar, así que si lo tomas así lo más probable es que termines corriendo por todo Seúl como flash―Junsu bajó la mirada y vio los tres sobres de azúcar vacíos junto a su taza, rió avergonzado.

―De verdad estoy muy distraído…

―Para que no arruines tu café…le diré a la señora Choi que te lo caliente, así no sucederán consecuencias por exceso de cafeína y azúcar―volvió a sonreír, Junsu ni siquiera notó cuando Changmin levantó la mano y llamo a la señora Choi que se llevó su café para calentarlo, despertó de su letargo cuando Changmin apoyó su cabeza en su mano y lo miró.

―Dado el hecho…me presento. Mi nombre es Changmin, Shim Changmin

―Soy Kim Junsu…mucho gusto

―El gusto es mío Junsu sshi

Y así es como inicia nuestra historia de amor, llena de sorpresas y muchas tristezas, así como es la vida.

Su historia comenzó así, con esa conversación que Junsu ansiaba sin saberlo por cinco meses, comenzó su amistad que luego de largas semanas compartiendo café y pasteles de uva y piña se extendió más allá del café, centrándose más en largas llamadas por teléfono, salidas al cine, al acuario los fines de semana, paseos por las zonas turísticas de Seúl que no importaba si ya las conocían o no todo era nuevo para ambos en la compañía del otro.

Cada vez que Junsu conocía un poco más a Changmin sentía que sus sentimientos aumentaban claramente, cada vez se sentía más enamorado y el estar junto a él era una bendición, tanto que su tortura era no estar a su lado, esperando las interminables horas que marcaban su trabajo.

Fue así que un día de abril, cuando las flores se extendían y dejaban su aroma en el aire que decidió ser aún más valiente y osado como para confesarle a Changmin sus sentimientos.

Había planeado esa salida durante meses pero cada vez se sentía acobardado y esta salida se atrasaba cada vez más hasta que el retraso no duro más y se decidió a hacerlo de una vez por todas.

El lugar era el parque de diversiones, todo el santo día paró corriendo tras Changmin que estaba más eufórico que un niño de cinco años, entrando y saliendo de cada juego, arriesgando suerte en los juegos de azar donde curiosamente Changmin parecía demasiado afortunado y en un solo un juego pudo ganarle y ese fue en el tiro al blanco en el cual ganó un enorme panda al cual Changmin llamó Momo porque Junsu se lo regaló.

Al final de la tarde, cuando los rayos del sol se escondían tras el horizonte Junsu jaló al menor hasta la rueda de la fortuna, como el último juego al que se subirían antes de ir a las maquinitas. Changmin había insistido toda la tarde en que era un juego aburrido pero luego de mucho luchar logró que se subiera a la enorme rueda de la fortuna metiendo a duras penas a Momo que era incluso más grande de lo que aparentaba.

Cuando la rueda iba alcanzado su punto más alto, donde la cabina se detendría por cinco minutos Junsu comenzó a ponerse más nervioso de la cuenta, sentía que lo que haría era muy trillado pero era lo único que se le pudo ocurrir.

― ¿Estás bien hyung? ¿Te dan miedo las alturas?

―No…no es eso―La rueda se detuvo, Junsu con cuidado tomó las manos de Changmin entre las suyas provocando que soltara a Momo y este se fuera hacia un costado

― ¿Sucede algo malo?

―No…lo que pasa es que…Minnie, eh estado intentado decirte esto desde hace mucho tiempo y…quería decir que…―Junsu intentó seguir hablando pero simplemente las palabras se le atoraban en la garganta por más que intentara hablar―Esto no está funcionando…

― ¿Qué no funciona? ―Junsu se desesperó y con la poca línea de valor que le quedaba jaló de las manos de Changmin atrayéndolo hacia sí para con un suave movimiento besarlo.

Dos años después

Junsu comenzó a correr por la calle, eran las nueve y pasadas, había tenido una reunión interminable de la cual apenas iba saliendo. Changmin ya había llamado dos veces hace tan sólo veinte minutos y su teléfono volvía a sonar de nuevo.

¡Junsu!

― ¿Qué?

¿Dónde estás?

―Estoy en camino preocupón. En quince minutos estoy en casa

Ven con cuidado…te amo

―Yo también…mucho

Cuando colgó, su sonrisa no podía ser más amplia, siguió corriendo por las calles, pasó tres calles, cuando iba cruzando corriendo la cuadra con la sonrisa aún amplia no vio a ningún lado, no notó el auto que venía hacia él y en cuestión de segundos lo arrolló, provocando que chocara contra el parabrisas rompiéndolo y al final terminara chocando violentamente contra el pavimento.

Todo sucedió tan rápido que ni siquiera sabía que era lo que le sucedía en ese momento, aunque la sangre brotaba a montones no era capaz de sentir el dolor, simplemente sentía la nada y el frío calar sus huesos mientras lágrimas lastimeras salían de sus ojos sin encontrar un camino a donde ir.

En su cabeza simplemente se reproducían imágenes de todos los momentos importantes de su vida, pasando un largo segmento de la primera vez que entró a aquella cafetería durante una tormenta y lo vio ahí sentado leyendo, cada memoria repasada sobre Changmin se convertía en una herida que se abría en su interior.

Entonces fue capaz de notarlo, cuando los paramédicos luchaban por su vida, notó que su corazón latía acelerado de miedo, miedo de dejar a la persona…que más amaba en su pequeño y reducido mundo.

―Hombre de unos veintitrés o veinticinco años, accidente de tránsito, chocó con el parabrisas del auto y este se rompió, tiene hemorragia interna, múltiples cortes en el cuerpo, tiene tres costillas rotas y un fallo respiratorio―informó el paramédicos con velocidad a los residentes y al doctor. Junsu se sentía perdido y no era capaz de ver nada más que sombras borrosas que se movían erráticamente por todos lados, escuchaba murmullos y nada más, apenas podía respirar, sentía su corazón oprimido hasta que escuchó su vos provenir del vacío, rota, gritando apenas con sollozos de por medio.

― ¡¡Junsu!! ―exclamó y pudo ver su rostro entre tanta confusión, derramando lágrimas empañando su rostro mientras corría y no le desviaba la mirada, sonrió suavemente sintiendo sus mejillas arder.

―Te amo mucho Minnie…

― ¡¡No te atrevas a dejarme!!

―Changminnie…dime…tú… ¿Tú me amas? ―Changmin secó sus lágrimas con su chaqueta pero no logró detenerlas, con determinación y con la vos completamente rota tomó su herida mano y dijo

―Más que a mi vida…te amo…―Junsu sonrió aún más dejando que su cuerpo se adormeciera por completo, soltando la mano de Changmin, dejando que todo se desvaneciese en la obscuridad que ahora representaba su felicidad.

― ¡¡Tiene un fallo respiratorio!! ¡¡Sus pulmones no están funcionando!!

― ¡¡Junsu!! ¡¡¡No!!!

En alguna zona distante de un lugar en específico horas más tarde los médicos corrían bajando de una camioneta con una especie de contenedor que tenía en ella lo último vivo de una persona que había dejado este mundo.

― ¡¡Señora Kim!! ―exclamó el médico entrando repentinamente a la habitación, la mujer lo miró casi asustada, pero el hombre sonrió―Llegó…el corazón para su hijo llegó, debemos llevarlo ahora mismo a quirófano―La mujer sonrió entre lágrimas tomando las manos de un pálido joven que reposaba en la cama de hospital conectado a innumerables máquinas que lo mantenían vivo, con la alegría desbordando de ella tomó su rostro y lo besó con dulzura

―Mi Joongie…ya tendrás un corazón nuevo…ya todo estará bien…―dijo sonriente, las enfermeras y residentes entraron rápidamente y lo cambiaron a una camilla dejando algunos de los aparatos ahí colgando, llevándole directamente a quirófano donde los médicos iniciaron su tarea.

Un año después

Las flores fueron dejadas en el frío cemento mientras una persona se sentaba en el pasto tocando suavemente con los dedos las letras impresas en la lápida que estaba frente a él.

―Viajé por mucho tiempo…siento mucho no haber venido en tanto tiempo…pero mamá insistía en que cambiase de ambiente, estuve en Francia…no sirvió, como siempre…aun no sales de mi cabeza, siento que cada vez me hundo en la depresión y en una tristeza que no puedo controlar, cada que intento hacer algo estas en mi cabeza, te extraño demasiado… ¿Sabes? Cuando estaba en Francia mamá insistió en que fuésemos a ese parque de diversiones de Disney, había una enorme rueda de la fortuna donde me subí y se detuvo en el punto más alto y recordé el día que te me declaraste, sentí que me moría no podía dejar de llorar. En dos semanas se cumplen tres años y medio desde que comenzamos a ser amigos, el día que te sentaste en mi mesa en la cafetería, quiero ir y ver a la señora Choi si es que la vida le sigue sonriendo y sigue gozando se salud, me gustaría mucho un abrazo de ella, porque lo necesito mucho. A veces simplemente quiero dejarte atrás pero no puedo. Junsu… ¿Por qué hiciste que te amara tanto para luego dejarme? Junsu me haces tanta falta que eh pensado tantas veces en hacer algo o más bien dejar de hacer algo…vivir…un año no es suficiente para olvidarte y a veces pienso que ni mi vida entera sería suficiente…dime Junsu… ¿Qué más puedo hacer? Por mí, por mi vida…qué puedo hacer…

Sostuvo su cabeza con fuerza, mientras las imágenes llenaban su cabeza haciéndola sentir un dolor intenso, veía un auto, luces, y luego el cielo nocturno, así era siempre desde hace un año, desde que tenía un nuevo corazón latiendo en su pecho.

Marion se sentó junto a él con una sonrisa, tomó su mano con cuidado y suspiró, mientras tenía la mano de su actual novia entre sus manos flashes pasaban por su cabeza, de corta duración pero siempre mostrando los mismas imágenes, un chico de cabellos castaños sonriéndole, pero de algo estaba seguro, jamás lo había visto sin embargo este siempre invadía sus sueños y sus pensamientos con imágenes que jamás había vivido.

―Marion…sé que eres capaz de comprender que realmente te quiero, han pasado más de tres meses pero…no soy capaz de continuar, espero que lo entiendas…después de todo pasamos muy buenos momentos juntos―Presionó su mano, la muchacha de risos dorados sonrió suavemente y en un susurro dijo:

―Lo entiendo Jaejoong…que tengas una muy buena vida―Jaejoong soltó su mano y se levantó, con lágrimas en los ojos Marion rogó porque se diera vuelta y no la dejara, pero únicamente detuvo sus pasos un segundo para luego seguir avanzando dejando a la chica sumida en lágrimas que ahora no se detenían pero cuando estas cesaran todo quedaría abstraído en un recuerdo en lo profundo de su memoria.

Caminó por las calles, enajenado del mundo, con aquellos recuerdos que no le pertenecían aprisionando su corazón o más bien ese corazón que latía en su pecho, no sabía a donde se dirigía, simplemente dejó que sus pies le dirigieran a ningún lugar, hasta llegar a orillas del río Han.

Sonrió irónico al recordar que hace tres meses cuando conoció a Marion pensó que probablemente sería a ella a quien llevaría a observar el río por largas horas y decirle que quería unir su vida con ella para siempre, pero eso no sucedió porque aunque hubiese atracción física entre esa francesa y él, no había aquello que él quería encontrar con ansias, no había aquello que lo hiciera levantarse en el aire como decía su hermana. Algunas de sus parejas solían decir que buscaba demasiado pero él sabía que no era así, simplemente quería a alguien que llenase sus expectativas en cuanto a su corazón y cumpliera el claro requisito de ser una persona de apariencia física hermosa, manos y pies bonitos, que le ayudase en la cocina y nada más, claro también que fuera capaz de mantener una buena conversación con él y si era posible callarlo cuando hablaba de más.

Vio el río largo rato hasta que sintió una corriente de aire en su cuello y un pequeño clic en su cerebro que le hiso voltear y ver hacia la espalda de una persona que entraba a un pequeño café que no recordaba haber visto nunca antes, sin pensarlo dos veces entró al lugar, ocupando una pequeña mesa cerca al mostrador donde una mujer anciana estaba sentada, cuando lo vio se acercó a él y con una radiante sonrisa le preguntó que iba a servirse, pidió un café cargado y un pastel de uva y piña.

Cuando la orden le llegó y comenzó a beber su café y notó a una persona sentada en una mesa cerca a la ventana la cual parecía perdida mirando por dicha ventana, vio como unas cristalinas lágrimas se deslizaban por sus mejillas, luego se levantó y fue donde la anciana mujer que lo abrazó dejando que derramase sus lágrimas en su pecho, sintió unas infinitas ganas de llorar junto a ese chico, de hacerle sentir calor, de darle protección sin siquiera conocerlo, pasó largos minutos viendo al pobre muchacho deshacerse en lágrimas lastimeras mientras la mujer acariciaba sus cabellos con ternura y decía cosas que él no podía escuchar, comenzó a comer el pastel de piña y sintió una punzada en el pecho, imágenes nunca antes vividas pasaron por su cabeza, ese café y un chico sentado junto a la ventana leyendo un libro, el mismo chico de sus sueños, sonriendo y dándole con la cuchara un poco de pastel.

Agarró con ambas manos su cabeza sintiendo el mundo dar vueltas infinitas entre recuerdos de su vida y recuerdos que estaba seguro no le pertenecían. Después de un fuerte dolor en el corazón solamente sintió y vio obscuridad.

Cuando logró abrir los ojos pudo ver lo que podría ser en su corta vida la imagen más bella que recordaba luego del anhelante rostro de su madre. Su corazón estaba exaltado en su pecho, latiendo como loco mientras sus pensamientos no le dejaban crear reacción coherente a la situación actual, simplemente sus ojos estaban perdidos en los ojos de aquel ser frente a él, unos ojos hermosos, castaños como una fuente de chocolate, aunque un poco hinchados por las lágrimas recién derramadas eran los ojos más bellos que su existencia tuvo el placer de ver y ni aunque le pagaran todo el dinero del mundo por dejar de verlos no podría hacerlo.

― ¿Estás bien? ―Preguntó su susurrante vos con preocupación, sintió una leve presión en su mano y pudo al fin despertar de su letargo, sentándose sobre la alfombra en la cual estaba, la anciana estaba tras el chico con un rostro sumamente preocupado, esperando que contestase a la pregunta recién formulada sin embargo Jaejoong sentía que si abría su boca lo primero que se le ocurriría decir sería preguntar cuál era el número telefónico del chico. Decidió respirar un poco y evitar ver el rostro del chico que ya se sentía hasta incómodo de tanto ser observado. Luego de un suspiró contesto.

―Si…no es nada de qué preocuparse…

―Fue un desmayo… ¿Seguro que estás bien?

―Los medicamentos que tomo me provocan fatiga es algo casi normal―el chico se calló y se levantó, ofreciéndole una mano para ayudarle, sintiendo su mano temblar como nunca, la tomó y pudo erguirse al fin, pero ni bien lo hizo su pecho comenzó a doler de nuevo atacándolo con las imágenes de antes y unas nuevas, ese chico…este chico…

Tomó su mano y lo atrajo para verlo mejor…no había duda, su cabello era distinto en muchas de las imágenes en su cabeza pero ese rostro no cambiaba nunca, ese rostro era el del muchacho de sus sueños, aquel que veía dormir, sonreír, acercarle la comida pero no recordaba conocer.

― ¿Imágenes del futuro? ―Preguntó para sí mismo, el chico en un movimiento un poco violento se soltó del agarre frunciendo el ceño, sintiéndose enojado, furioso de repente, con un pequeño beso en la frente se despidió de la mujer y salió casi corriendo del lugar, Jaejoong bajó la mirada, sosteniendo su cabeza de nuevo, la mujer le tomó del brazo y le sonrió dulcemente dirigiéndolo a la mesa de nuevo para que se sentase. La mujer volvió a su puesto tras el mostrador y tras unos segundos en los cuales se sentía desvanecerse en un mar de desesperación se levantó pagó la cuenta y salió corriendo del lugar, su sorpresa fue ver al chico aquel, Changmin, parado a la orilla del río mirando al cielo su mirada perdida en lo que podría ser su propio mundo.

―Junsu…si te buscara…si voy tras tuyo… ¿Sería mejor así? Sé que no querrías que sufriera así, que me hundiera en esta maldita depresión que se come un poco de mi vida a cada segundo. Pero qué puedo hacer…no puedo buscar a alguien más porque sería engañarme…sería herirme…porque yo sé que te amo aun después de tanto tiempo y tampoco quiero saber si eso cambiará…Junsu…me haces tanta falta…

Jaejoong sintió un hoyo en el pecho, sus ojos cargarse de lágrimas, no pudo controlarlo ni por un segundo, se acercó al cuerpo que lloraba frente a la luna plateada lamentando un amor que se fue para no volver, se paró junto a él y puso su mano en su hombro, como se lo esperaba él rechazó el contacto alejándose de él, secando velozmente las lágrimas que se escurrían cruelmente por sus mejillas.

―Lo lamento…pero no pude evitar escucharte, yo…no siento que sea apropiado, pero…así no lo quieras el amor vuelve a nacer, por más que hayas amado mucho a alguien eso no se puede evitar…―Jaejoong se sorprendió a sí mismo al escuchar su vos provenir de su garganta pero esas palabras no se ubicaban en ningún lugar de su cerebro, esas palabras simplemente no habían salido de él.

―No…por qué meterte en mi vida y en mis problemas…ocúpate de tu vida y deja la de los demás en paz―De nuevo por puro impulso antes de que él se alejara lo tomó del brazo con fuerza, impidiendo que se fuera pero ahora ninguna palabra salía de su garganta―Suéltame…

―Yo…yo lo siento mucho…no sé qué me pasa…es mejor que me vaya…―dijo suavemente, soltando el agarre y antes de saber si él era quién quería irse fue el primero en darse la vuelta y huir, pero cuando estaba a unos pasos de perderlo de vista dio vuelta, viendo su silueta, elegante y esbelta caminando con calma hacia el lado contrario. Suspiró con pesadez tomando su cabeza.

Las dudas carcomían su mente, buscando respuestas entre un sinfín de preguntas que sabía eran incluso absurdas, se sentía tan mal y a la vez tan bien en este momento, pero era obvio que el malestar era superior a la pequeña felicidad que le daba calor a su interior. Comenzó a pensar en todo lo que pudiese llevarle a posibles respuestas, como buscar un inciso correcto para una pregunta.

Luego de pensar por unos segundos llegó a una pequeña conclusión que de seguro igualmente no le llevaría a nada.

Haría lo que hace mucho tiempo pensaba en hacer pero por cobardía no hiso. Averiguar a quien le perteneció el órgano vital que ahora latía sin control en su pecho, sea quien sea él debía saberlo porque de alguna u otra manera estaba distorsionando su vida a un rumbo que él no tenía planeado en estos momentos.

Porque no había ninguna razón coherente por la cual desde la operación tuviese alucinaciones y ese tipo de cosas, no había sentido, simplemente que fuese verdad lo que pasaba en ese drama que su madre veía hace un tiempo, pero en todo caso…su corazón latiría no exactamente por la persona que realmente ama. ¿O no era así?

No podía hallar en su cabeza ningún pensamiento que pudiese ayudarle en este momento, en realidad estaba casi seguro que no había psicólogo ni loquero que le ayudase, si es que esto se trataba realmente de un ente espiritual, por más estúpido que sonara.

Su cabeza dolió de nuevo, se sentó en una banca cerca e intentó calmar el intenso dolor al cual le acompañaban las imágenes de una pareja, una pareja masculina, fotos, situaciones y ese muchacho llorando.

Sacudió la cabeza intentando alejar esas imágenes, sintiendo su corazón comenzar a oprimirse, aunque ahora creía que no podía decir ‘mi corazón’ si no…él corazón porque ese órgano…no le pertenecía.

Saladas lágrimas bañaron su rostro, con dificultad irguió su cuerpo en el aire intentando huir de fantasmas

que lo perseguían inacabablemente.

Sea lo que fuera lo que le está pasando, lo descubriría y haría lo que fuera para terminarlo porque lo único que lograba era hacerse daño.

Pero… ¿Puedes huir de tu destino?

Realmente… ¿Se puede?

La morena mujer besó sus labios dulcemente, enredando sus largos dedos en su cabello. Sostuvo su cintura pegándola hacia su cuerpo, sin embargo el dolor de cabeza inició de nuevo martirizando su mente a punta de imágenes de ese chico de nuevo, lamentablemente ya no veía al otro chico, más bien ahora se veía a sí mismo.

Abrió los ojos para alejar a la chica pero cuando lo hiso vio a Changmin con los ojos cerrados frente a él, besándolo, no pudo luchar contra la serie de pensamientos que le aseguraban que no era él, pero no pudo.

¿Quién podría en su sano juicio? Además el tener todo el bar corriendo en su sangre no ayudaba para nada, el problema ahora era que no podía detenerse, sólo el pensar que ese era el chico de sus sueños-literalmente-hacían la tarea casi imposible, sólo cuando sus manos recorrieron aquel cuerpo pudo notar que esa figura no encajaba con la esbelta y elegante figura masculina a la cual era correspondiente el cuerpo de Changmin, con cuidado alejó a la chica de sí que hasta una pataleta formó en reclamos hacia el chico que no se atrevió a ir más allá.

Vanamente intentó olvidar que por un momento y aunque fuese sólo producto de su imaginación que besó a ese ser que parecía algo así como un ángel caído o simplemente un humano más que singular.

Se quedó sentado en una mesa en el bar, callado, sin dejar acercarse a nadie, bebiendo aún más de lo que su cuerpo era capaz de soportar, las lágrimas se apiñaban en sus ojos y caían por sus mejillas cuales cascadas, tratando de sacar ese dolor que aprisionaba el corazón y sus pensamientos.

Cuando pudo levantar la mirada lo vio, parado en medio de toda la gente que bailaba sin siquiera percatarse de que él yacía quieto sin moverse en medio de la pista. Jaejoong abrió la boca intentando jalar aire a sus pulmones, así de repente el aire le faltaba. Fue como un impulso, un jalón de adrenalina que lo llevo a caminar empujando gente hasta llegar a él a su lado, pero ni siquiera fue vislumbrado por él, con la esperanza si quiera de que le viera comenzó a moverse lentamente, para empujarlo con el codo, intentando en mayoría hacerlo ver como un accidente.

―Lo lamento…―dijo suavemente viéndolo intentando mostrar un poco de sorpresa, Changmin volteó a verlo con los ojos brillantes, cargados de lágrimas, el pobre chico buscaba un consuelo, en estos momentos era tan vulnerable como un niño pequeño, como un cachorro bajo la lluvia, desprovisto de protección y sólo buscaba con ansias un lugar donde encontrar calor y apoyo, donde descargar la lluvia que caía de sus ojos y al ver a alguien que al menos sabía vanamente quién era no podía hacer más que buscar protección en aquellos desconocidos brazos.

Con un movimiento brusco le abrazó, escondiendo su cabeza en su cuello derramando finas lágrimas que comenzaron lentamente a humedecer su camisa, con cuidado comenzó a alejarlo de la pista sin soltarlo, hasta llevarlo a la mesa donde estaba sentado antes, lo hiso recargar en su pecho, sin decir ninguna palabra, solamente manteniendo el calor apegado a su cuerpo.

Las imágenes de su fantasía mental de besarlo volvieron a su cabeza, con suavidad deslizó su mano por su espalda intentando comprobar que no era producto de todo el alcohol en su interior y que más bien era una realidad que lo tenía en su pecho.

―Perdón…―le escuchó decir suavemente, las palabras susurrantes saliendo lastimeras de sus labios, cortando el aire con el céfiro de su aliento cálido.

― ¿Por qué pides disculpas?

―Ni siquiera me conoces, no sabes mi nombre, yo no sé el tuyo y estoy llorando como un niño, mojando tu camisa…es lógico que me disculpe…

―No debes hacerlo, no es necesario que no sepa tu nombre ni que no sepas mi nombre…eso no es importante…si quieres llorar, llora, llora todo lo que quieras porque eso limpia el alma

―Hasta ahora…eh llorado demasiado, en verdad eh llorado demasiado…mi alma debe estar muy sucia para tener que limpiarla tanto―un pequeño intento de risa salió de su boca, Jaejoong sonrió. Changmin a su parecer intentó llorar más pero ya no pudo, extrañamente luego de descargar parte de su dolor en el pecho de Jaejoong le había quitado un peso de encima, un peso que no había podido quitarse ni con días enteros bañando en lágrimas las faldas de su madre o las almohadas de su cama.

Se sentó y vio a la persona que lo estaba consolando y vio en sus ojos la huella de lágrimas de no hace mucho, pero desvió la mirada viendo en la mesa una copa llena y una botella a la mitad.

― ¿Puedo tomar? ―preguntó suavemente Jaejoong asintió, Changmin acercó el vaso a sus labios y bebió el contenido de un sorbo, dejando el vaso de nuevo en la mesa, luego de un rato ya había más de una botella en la mesa, Changmin estaba apoyando en el hombro de Jaejoong diciendo cosas incoherentes a las cuales Jaejoong intentaba encontrarle el chiste para acompañar su suave risa casi sin ánimos.

Cuando la música movida se cortó comenzó el tiempo de baladas, canciones románticas y corta vena las cuales las parejas salían a bailar pegaditos en la pista.

Ya con las copas subidas más de la cuenta y aún peor con la poca resistencia al alcohol Changmin comenzó a tararear las canciones que no conocía y al final terminó cantándolas junto a Jaejoong que lo abrazó por los hombros, moviéndose de un lado a otro.

Aunque yo sé que acabo...Aunque yo sé...Que mejor que esto no habrá, mi corazón sigue sintiendo como antes. Cómo puedo hacer yo para borrarte, por favor...dime que sabes esto, que tú eres el único en mi corazón, porque yo pienso en ti y porque yo no conozco otro amor, estaré triste por ti, pero te recordaré...pero aun así yo te pregunto. ¿Puedes tú vivir sin mí? Sin ningún remordimiento, porque yo soy sólo un tonto, que sólo piensa en ti, Aunque yo sé te lo volveré a preguntar en esas incontables noches que no pude dormir...por todas las promesas que nos hicimos, ahora yo no quiero a nadie más. Y aunque me duela, yo podría estar largo tiempo así pero aun así yo te preguntaré. ¿Puedes tú vivir sin mí? Sin ningún remordimiento, porque soy un tonto que sólo piensa en ti. Aunque yo sé te lo volveré a preguntar, por favor no me digas que sea feliz, porque yo todavía te amo, incluso sin palabras...yo te amo. No hay palabras que pueda decir, incluso si muestras frialdad, yo regresaré, yo siempre estaré aquí, incluso si tú me odias...yo seguiré pensando en ti...—Jaejoong dejó de cantar, dejando que la vos de Changmin llenara sus oídos, era dulce y suave mientras cantaba, dejando lucir unas bellas notas que dibujaban un talento que no ejercía mucho al parecer, sonrió suavemente cuando la canción terminó, Changmin sonrió también y como quien no sabe lo que hace le miró y estirando su largo cuello alcanzó sus labios con los suyos, provocando un ligero rose que acabo así de rápido como empezó―Gracias por…por todo―dijo con simpleza levantando su cuerpo caminando por la orilla de la mesa, dejando una ligera sonrisa sincera a su paso, retirándose del lugar.

Jaejoong sentía sus labios quemar, su corazón latir desbocado y su cerebro estaba en un estado de congelación completo, uno de los meseros del lugar le entregó la cuenta y él ni siquiera sabía si la había pedido, simplificándose la tarea pagó lo que debía por todo lo consumido y salió del lugar, tambaleándose por la calle, sintiendo sus labios cálidos. Con los dedos rozó sus labios, sintiendo palpable la pequeña marca de los labios de Changmin sobre los suyos, sintiendo su calidez, su suavidad, su dulzura, ahora podía sentir una cálida y mala sensación, sentía que deseaba probar aquellos belfos suaves de nuevo, que quería tenerlos pegados a sus labios de nuevo…no dejarlos ir jamás, sentía que tan sólo con ese roce, ese pequeño beso de agradecimiento lo habían vuelto adicto.

Sacudió su cabeza, sonriendo estúpidamente, por su cabeza pasó un recuerdo no vivido de Changmin sentado frente a él con cara confundida y luego una suave sensación...

Cuando llegó a casa sin siquiera saber cómo lo logró se sentó en el borde del sillón, tirándose sobre él, quedando a expensas, sonriendo como un idiota mientras sus dedos no dejaban de acariciar sus labios una y otra vez, pasados unos minutos las luces se encendieron y dejaron ver a la figura de su madre sentándose a su lado acariciando su cabello.

― ¿Por qué sonríes amor?

―Mamá…estoy enamorado―dijo suavemente fijando su brillante mirada desprovista de lucidez en la analítica mirada de su madre que procesaba lentamente las palabras recién dichas

― ¿La conociste acaso en un bar?

―No mamá…conocí a esa persona en mis sueños, es con quien sueño siempre, es…la persona más bella que pudo haber pisado esta tierra. Y sabes…tiene una vos hermosa

― ¿Te refieres a los sueños que tienes desde…?

―Si mamá…lo sé tal vez vayas a enojarte…pero…voy a encontrar a quien me donó el corazón…quiero saber quién era

―Pero puede que no esté relacionado a…

―Tal vez sí, tal vez no…eso voy a descubrirlo y si…y si es así…no voy a rendirme porque, aunque no lo conozco haré lo que tenga que hacer por conocerlo y…y lograr que me quiera

―Hijo…tú ya eres mayor ya podemos decir que estas sano, puedes tomar las decisiones que creas pertinentes yo no puedo decidir en tus sentimientos, en quién decidas amar pero…no te equivoques amor, porque no siempre voy a estar para levantarte de tus caídas, pero…qué pasó con Marion…

―Terminé con ella hace ya unas semanas…

―Ve a dormir amor…buenas noches…―Jaejoong no dijo nada simplemente la observo irse, cuando las luces volvieron a apagarse las imágenes volvieron a acumular en su mente sólo que esta vez sin dolor, intentaba hallar coherencia entre ellas pero era casi incapaz de lograrlo, sólo podía relacionar un poco las imágenes de un Changmin en el pasado en aquella cafetería.

Sin quererlo cerró sus ojos dejándose llevar por los brazos de Morfeo, cayendo en la red de la quimera fantástica que era el mundo de los sueños.

Las flores volvieron a tocar la gélida tumba, con aquellos dedos volviendo a rozar el nombre que yacía escrito junto a la inscripción:

Y el amor…fue lo único que lo llevó a lo más alto del cielo.

―Te prometí que vendría y…aquí estoy…Junsu…no sé qué más decirte, porque siento que hablo en vano, porque no me contestas, porque no puedo oír tu vos, porque mis preguntas jamás tendrán respuesta, siento que me ahogo en un mar, extenso…más extenso que el universo y…el otro día cuando obligado por mi prima fui a una discoteca, me encontré con el chico que se desmayó en la cafetería…te lo conté, lloré en su pecho y sentí alivio, sentí que un poco de la carga que llevo se fue…Junsu… ¿Qué puedo hacer? No puedo dejarte ir y mamá volvió a decir que no puedo aferrarme a ti para siempre, que no estas y tendré que superarlo volver a nacer, volver a amar, volver a querer, pero…tengo miedo. ¿Y si no funciona? Y si no vuelvo a sentir mi corazón latir acelerado al ver a otra persona y si no vuelvo a sentir que me siento bien junto a alguien más y si…sólo te busco a ti en los rostros de la demás gente. ¿Qué haré?

―Estos son todos los archivos con referente a las defunciones en esa semana, en la que se le realizó el trasplante, lo más seguro es que la persona haya muerto el mismo día así que busque en el día específico. Suerte―dijo la mujer y lo dejó sólo en la mesa, Jaejoong fijó su vista en la carpeta, con las manos temblorosas comenzó a buscar la fecha, cuando la encontró vio tres fallecimientos del día, el primero fue a las ocho de la mañana de una mujer de unos cincuenta años con un paro cardiaco, en el expediente no habían rastros de carnet de donante ni intervención por consentimiento de pariente por lo tanto pasó al siguiente, era de un niño de seis años que murió por infección en la pleura pulmonar pero al ser un niño era imposible, el último…un joven de veintitrés años fallecido en un accidente de tránsito por una hemorragia interna que no pudo ser detenida a tiempo y los pulmones que dejaron de funcionar, tenía un carnet de donante y esa misma noche del accidente donó su corazón…

Los ojos de Jaejoong se abrieron sorprendidos, se levantó y comenzó a buscar en los expedientes, hasta que luego de mucho buscar encontró el expediente de ese chico.

Kim Junsu, nacido en Seúl, trabajaba como diseñador en una famosa oficina de diseñadores de muebles y artículos del hogar, no había más información más que una dirección casualmente cerca de su casa. Anotó la dirección y antes de entrar en desesperación se fue del lugar.

Cuando llegó a la dirección vio el edificio largo rato, intentando saber si es que nacería algún recuerdo pero no consiguió nada, cuando entró el portero intentó detenerlo, pero logró decir el número del apartamento, el portero no dijo nada al respecto dejándolo pasar negando con la cabeza varias veces, no tomó la importancia al hecho al fin y al cabo era irrelevante un simple portero en aquel edificio aunque probablemente su reacción se debía a que buscaba la dirección que le pertenecía a alguien que ya había fallecido.

Cuando llegó al décimo piso el dolor de cabeza comenzó, pulverizando su mente llenándola de imágenes carentes de sentido. Vio ese mismo pasillo y alguien apoyado en la puerta número 6-10, sacudió la cabeza y volvió a su realidad fijándose en la puerta del mismo número dándose cuenta que la puerta estaba abierta, empujó suavemente esta y vio el lugar, era un lugar pequeño pero acogedor, las cortinas todavía vestían las ventanas con una elegante combinación marfil y verde musgo, después el lugar estaba vacío, no habían muebles ni cuadros en las paredes, lo que volvía el lugar un poco triste.

Caminó por la sala de estar esperando entrar en recuerdos que no le pertenecen de nuevo pero aquello no sucedió ni aunque él rogara que sucediera, era inaudito decirlo pero le extrañaba que ya no ocurriese nada.

Caminó por el pasillo, atisbando por las puertas abiertas a habitaciones igualmente vacías, se apoyó en la pared suspirando suavemente, viendo la puerta de lo que debería ser el baño. Tomó la perilla con su mano temblorosa y la giró lentamente cual película de terror, cuando la puerta se abrió entró lentamente viendo el baño igualmente de vacío. Pasó sus manos por la superficie del lavamanos y el toallero hasta llegar a lo que sería la ducha, tocó el vidrio de la mampara y una pequeña imagen pasó por su mente, desde adentro de la mampara con una mano resbalando por ella, haciendo un camino con la mano en la superficie llena de gotas de agua que caían a montones, pero no vio nada más, suspiró y volteo retrocediendo en sus pasos para salir de ahí, algo en ese lugar hacía que su corazón latiese a un ritmo lento.

Cuando volvió a la sala de estar se tiró en el suelo, analizando el lugar, viendo el techo las paredes, y el suelo, imaginaba las blancas paredes adornadas por fotos en numerosas cantidades, un librero al fondo y al centro los sillones verdes que combinaban con las cortinas, unas cuantas lámparas y una mesa de vidrio al centro, un lugar bello con un poco de imaginación.

Suspiró largamente y se levantó, cuando iba a salir escuchó un suave susurro.

Vuelve pronto…

Volteó asustado intentando ver si alguien más estaba ahí pero no vio nada, intentó reconocer aquella vos pero sentía que no debía hacerlo, descubrió el por qué cuando encontró esa vos idéntica a la de Changmin, si sus conjeturas eran correctas Kim Junsu y Changmin tenían algo que ver y no quería saber hasta dónde.

Salió corriendo con lágrimas en los ojos, rememorando todo lo pasado anoche, agradecía que a pesar de toda la mortificación al tener en el pecho un corazón que no le pertenece que ese corazón lo haya mantenido vivo y que lo haya llevado sin quererlo a Changmin, porque siendo sinceros él no podía creer en hechos mágicos ni nada por el estilo, pero creía en algo llamado destino y eso le llevaba a saber que si Junsu le había entregado su corazón para salvarlo significaba que le había dado una oportunidad más de seguir con su vida y de conocer a Changmin para saber qué haría luego el destino con ambos.

Lo que le tenía en duda y le lastimaba era que…sabía que Junsu no formaba exactamente parte del pasado porque sabía que el ataque de recuerdos en la cafetería tenía que ver con ello, también el que Changmin estuviese llorando.

Probablemente había una razón escondida por la cual recordaba a Changmin.

Changmin sonrió suavemente cuando vio a la señora Choi darle galletas, intentó no llorar pero las lágrimas poco a poco se acopiaban bajo sus parpados, haciendo sus ojos brillantes en segundos, cuando las pequeñas gotas comenzaron a asomarse al exterior la señora Choi con delicadeza pasó un pañuelo suave por sus ojos, quitando las lágrimas pero no las ganas de llorar.

―Sonríe…vive, Junsu se fue pero no para que te hundieras en tu tristeza si no para que aprendieses a ser fuerte a luchar aunque él no esté aquí, porque si él se fue no es porque habrá alguien mejor que él porque sabemos que no lo habrá, se fue para que conocieras a alguien más para que fueras feliz no para que le reemplazaras

―Sólo pienso en él…no puedo pensar en alguien más

―Pero es porque no apareció la persona que te hiciera dejar de lastimarte con Junsu…

― ¿Y si esa persona no aparece? ―La señora Choi sonrió cuando la puerta se abrió haciendo sonar la pequeña campanilla de la puerta, Changmin se dio vuelta casi inmediatamente sorprendiéndose cuando vio a Jaejoong ahí, intentó no prestar atención y se dio vuelta, porque por más que se hubiera tomado más alcohol de lo que podía soportar recordaba lo que había hecho esa noche, lo peor era que al contrario de como Jaejoong lo veía Changmin no era capaz de pensar en un beso de agradecimiento si no en un beso que buscaba algo más aunque no fuese así.

― ¿Has estado bien? Los desmayos no son buenos

―Si eh estado bien, no ha vuelto a ocurrir por suerte…

―Prepararé más café y galletitas, siéntate con Minnie, así se hacen compañía…―La mujer tomó del brazo de Jaejoong y lo sentó frente a Min, que intentó no levantar la mirada pero eso era prácticamente imposible, cuando lo vio sintió la peor vergüenza del mundo incluso pudo jurar sentir cada gota de sangre acumularse violentamente en sus mejillas provocando que el color rojo predominara en su cara, Jaejoong sonrió

―Hola…

―Hola…

―No te vi, desde la noche en la discoteca―Changmin sonrió de lado, intentando rehuir a la situación pero sabía que no podía así que decidió el hablar primero antes de que el otro malinterpretara todo

―Esa noche…con respecto a…

―No tienes de qué preocuparte, no te preocupes no lo malinterpreté ni lo malinterpretaré, fue un beso de agradecimiento después de todo, eso lo dejaste claro

―Ah…si…―Ambos se quedaron cortos de palabras, no se miraron pero al sentir la presencia del otro era de aquellos típicos silencios incómodos los cuales quieres que se vayan pronto pero eso no ocurre, al contrario el tiempo parece correr lento. Changmin quiere huir, pero sabe que no puede, después de todo todavía siente que gracias a Jaejoong un poco del peso que había cargado por un año y tres meses se había ido cuando se desahogó con él en tan extrañas condiciones―Siento que…que debo agradecerte de nuevo…por lo de la otra noche…

―No tienes que agradecer. ¿Eso es lo que hacen los amigos no? ―Changmin lo miró sorprendido, Jaejoong sonrió dulcemente, el menor volvió a sonrojarse velozmente, intentando calmar sus propios pensamientos que lo llevaban a cosas que en estos momentos consideraba hasta estúpidas; la señora Choi dejó un café en frente de ambos con dos trozos de pastel de uva y piña, luego se retiró igualmente, ambos se vieron y comenzaron a comer.

Cuando Changmin acabo intentó excusarse para irse pero no le salían las palabras de la garganta así que se quedó en su lugar hasta que tuviese el valor para salir corriendo.

― ¿Estás de acuerdo en que seamos amigos cierto? ―dijo suavemente el mayor, llevando la taza a sus labios para luego bajarla, Changmin lo miró con una expresión indescifrable en el rostro, aunque se podía levemente traducir como anhelo, un anhelo que deseaba gritarle un adiós a la soledad y a su sedentarismo, luego de una pausa que podría ser la más desesperante en la vida de ambos Changmin sonrió, como un niño pequeño al cual le regalan un dulce, una suave expresión de alegría.

―Por supuesto…

Y… ¿Es así como el destino une a la gente? Cómo hace para que una amistad nazca para que el sentimiento cambie y luego en desgracia pase a ser una herida o al contrario una alegría.

La mano se deslizó por su rostro, delineando suavemente su mejilla, con la mirada perdida en cada milímetro de piel que tocaba, sus ojos se encontraron nuevamente ambos sonrieron mientras el de cabello castaño acercaba su rostro inclinado a un costado a su mejilla, un solo movimiento y ese inocente beso en la mejilla se convertiría en el primer beso verdadero entre ambos, pero el mayor no tuvo el valor, así como el menor tampoco…

Jaejoong se levantó de golpe, provocando que su cabeza golpeara el espaldar del asiento de en frente, miró a todos lados encontrando a Changmin a su lado durmiendo plácidamente con los audífonos puestos. Sobó su frente volviendo a recostarse en el asiento, intentando recordar que era lo que había soñado sin lograr resultado alguno.

Se echó de costado en el asiento viendo a Changmin dormir, viendo con más detenimiento su rostro, tenía todo en perfecto orden, era casi como una ilusión divina y eso que todo el mundo le decía que era hermoso, al contrario él pensaba que Changmin era el ser más hermoso, poseía ese cabello achocolatado y suave, su piel tostada tal cual suave como la de un bebé, su nariz perfecta y puntiaguda, sus labios delgados y a su vista tan suaves…

Acercó su mano lentamente a su rostro, tocando casi ficticiamente su mejilla, comprobando que la piel era tan suave como se veía y su rostro era tan tierno y apacible como el de un niño pequeño, la tentación fue más grande que cualquier otra cosa, o mejor dicho más que aquella cordura que decía tener, o aquella paciencia de esperar hasta que el menor pudiese sentir algo por él. Sus labios rozaron suavemente los contrarios, sintiendo el suave aliento a uvas probablemente del bálsamo para labios que le dio cuando en la estación la resequedad de sus labios provocó que estos se partieran y lo lastimaran, pero eso ya era algo aparte, lo único en el momento importante eran los cinco segundos de contacto con aquellos labios, cuando se alejó sintió como si el mundo le diera vueltas, como si acabase de tomarse un tequila doble de golpe por primera vez y sólo quedara el adormecimiento de sus extremidades, el mareo y la pequeña sensación de sentirse volar sobre una cómoda nube.

Suspiró hundiendo su cabeza en el asiento, tapándose la cara con las manos, sonriendo como un tonto haciendo una pequeña pataleta mientras sentía su estómago dar retortijones de la emoción o como los románticos le dicen, las mariposas en la panza. Se sentía como una muchacha de quince años ante su primer beso, se sentía como la primera vez que se subió al carrusel o cuando sintió la satisfacción de haber aprobado matemáticas, sonrió ampliamente de nuevo y volteó a mirar a Changmin que había dado la vuelta un poco su cabeza, comenzó a observar su perfil. Tenía un perfil puramente perfecto gracias a su nariz, unas mejillas redonditas aunque su rostro fuera delgado, siguió la línea de su mentón notando las pequeñas marquitas en su perfecta piel, la línea de lunares minúsculos en su cuello y sintió que se perdía.

Para él, cada vez que había llegado a sentir algo más por una u otra persona era distinto, cada sentimiento de enamoramiento era distinto al anterior, era obvio dado el hecho de que cada persona era abismalmente distinta una de la otra, pero ahora era tan distinto.

El problema era…era que no sabía si realmente estaba enamorado de Changmin, no lo sabía y tenía razones para dudarlo porque ese corazón no era suyo y sabía que antes de que estuviese en su pecho le había pertenecido a alguien que amo con todas sus fuerzas a la misma persona que ahora él creía amar y no podía estar seguro si ese corazón latía porque sabía quién era la persona por la cual latía o porque…en realidad correspondía a un sentimiento nacido en él de quién sabe dónde.

En estos momentos y luego de todo lo ocurrido era casi imposible no creer en esas cosas.

Lo peor para lo que podría ser su primer amor verdadero en su vida era que…estaba consciente y sabía a la perfección que Changmin…no había logrado sacar a Junsu de su corazón.

Changmin abrió lentamente los ojos, viendo a Jaejoong sonreír viendo la ventana, ajeno al hecho de que hubiese despertado, lo siguió observando hasta que en un rato la sonrisa se desvaneció de sus labios y en lugar de ello una expresión de seriedad inundó su semblante, quiso decir algo pero se abstuvo hasta que notó como un par de lágrimas bajaban de sus ojos. No entendía en lo absoluto lo que le sucedía, pues no podía leer sus sentimientos, pero quería saberlo porque le dolía que llorase de repente, le dolía como si aquel fuese su dolor.

― ¿Sucede algo? ―Jaejoong se sobresaltó, saltando en su asiento secando sus lágrimas rápidamente enfrentándolo luego. Changmin levantó su mano y secó el rastro de lágrimas aún persistente en su mejilla, sin quitar la vista de los obscuros ojos del mayor, no supo por qué, pero sus ojos se llenaron de lágrimas también, en ese momento Jaejoong decidió preguntar.

― ¿Está funcionando?

―El que…

―Distraerte, para que olvides un poco si quiera lo que te hace infeliz

―A mucho tiempo…desde que…nos hicimos amigos…

―Sí y desde ese entonces luché para que olvidases aquello que te hace infeliz…pero creo que no funciona tan bien

―No te equivoques, has hecho un gran trabajo, me distraes la mayor parte del tiempo y has logrado que vuelva a sonreír. ¿Por qué siempre te adelantas tanto a las cosas? Siempre piensas que haces las cosas mal y cuando realmente las haces mal piensas que están bien…eres un asco.

―Eso no responde mi pregunta

―Necesito de más tiempo Jaejoong…un mes dos o tres no es suficiente pero eso sí, has quitado mucho de mi carga, me siento mejor y…aquello que me hace infeliz ya no me hiere tanto pero no termina de cicatrizar la herida, dale tiempo, dame tiempo no todo puede suceder velozmente…

―Lo sé, pero a veces te veo triste y siento que estoy haciendo mal las cosas…

―No, para nada, al contrario, todo está un poco mejor, ya no lloro tanto como antes y ya rompí mi record de no llorar en más de diez días, eso es grandioso―Jaejoong sonrió.

Nadie volvió a decir nada más y no hiso falta, ambos se miraron y comprendieron que no había necesidad de pelear sin embargo Changmin olvidó que Jaejoong estaba llorando antes de que aquella pequeña discusión comenzara, pero Jaejoong no lo olvidaba y seguía con el peso en su consciencia sobre…que pasaría después, que pasaría si le decía a Changmin sobre su corazón y a quien le pertenecía…

Sus pensamientos se fueron en eso, volando el tiempo en pedazos hasta que se hiso tarde y llegaron a su destino, un pequeño viaje a la playa por el fin de semana para distraer aún más a Changmin, después de todo el verano debía disfrutarse, aunque lo que le molestaba eran los malditos mosquitos que parecían pegarse a su piel por alguna extraña razón.

― ¡ah! Deberían ponerle de nombre traedor de mosquitos, no repelente de mosquitos, porque no repele absolutamente nada―se quejó Jaejoong intentando matar a los mosquitos que de verdad parecían pegarse más a él. Changmin rió sonoramente y se acercó a Jaejoong.

―Eso es porque no te lo pones bien, si te das cuenta en tus brazos sólo hay líneas donde los mosquitos te picaron, mientras hay otras líneas donde ni te tocaron. Trae para acá pedazo de inútil―dijo quitándole el bote de repelente, poniendo un poco en su mano para luego comenzar a esparcir la crema en el brazo de Jaejoong, lentamente asegurándose de pasar por toda la superficie de su antebrazo para luego pasar a su brazo donde pudo sentir los músculos de Jaejoong―Waaa ¿Te entrenas?

―En casa, a veces…―dijo sonrojándose, Changmin dejó de tocar sus músculos para luego pasar a su otro brazo, repitiendo la acción, hasta terminar

―Libre de mosquitos hasta que te metas al agua

―Dudo que vaya a meterme

― ¿Por qué no? Está haciendo calor y eso tiene al mar cálido, el agua es deliciosa en ese entonces

―Si pero…

― ¡Qué te cuesta! ―Exclamó sonriendo, sinceramente y ampliamente, como no hacía hace mucho, pero no se dio cuenta, en cambio se quitó la camiseta que tenía dejando ver su pecho que hiso sonrojar más de la cuenta a Jaejoong, suspiró y se acercó a Changmin

―Ve tú, yo no quiero

― ¡¡Nada de eso!! Por tarado te empujaré al agua―dijo jalándolo del brazo, ahí sus brazos de fisicoculturista no sirvieron ni de adorno porque Changmin lo arrastró hasta realmente empujarlo al agua y mojar su camiseta y todo, Jaejoong se levantó chorreando, viendo a Changmin carcajearse, gruñó y jaló al menor de la mano y lo hiso caer de cara al agua, ambos comenzaron a reír como locos, jugando como niños pequeños en el mar, gritando y persiguiéndose el uno al oro alternadamente. El tiempo pasó veloz entre risa y risa hasta que el sol quedó amenazando con esconderse y les tocó irse al hotel donde se quedarían, cuando llegaron a su habitación doble dado que no habían más en el hotel, se rieron de nuevo tirándose en la alfombra con las respiraciones agitadas hasta que estas se normalizaron y las carcajadas se redujeron a pequeñas risitas suaves casi inaudibles.

―Eso fue muy divertido…

―Y eso que tú no querías entrar al agua. ¿Te imaginas cuanto te hubieras aburrido?

―Si…pero ahora me toca cambiarme porque hasta la camiseta tengo mojada―Jaejoong se levantó caminando al baño cuando llegó inmediatamente sacó la camiseta de su cuerpo, sin contar con que Changmin aparecería corriendo para tomar una toalla. Que lo viera fue inevitable…

Changmin no dijo nada por largo rato pero era obvio que su vista estaba centrada en la cicatriz justo al centro de su pecho, luego de un rato y completamente desorbitado lo vio a los ojos.

― ¿Y eso? ―Preguntó suavemente señalando la cicatriz, Jaejoong podía evitar el decir todo lo referente a esa cicatriz pero a la vez se sentía mal porque Changmin de una u otra forma tenía derecho a saberlo, después de todo eran amigos

―Es una cicatriz…

―Eso ya lo sé…me refiero a…

― ¿Quieres toda la historia? ―Changmin no dijo nada, pero Jaejoong entendía a la perfección el refrán que decía: “El que calla otorga”

Tomó dos toallas del baño y se llevó a Changmin a la pequeña sala de estar que tenía la habitación de hotel.

Se sentó en el sillón e hiso que Changmin se sentara a su lado.

―Desde que nací…tuve problemas del corazón, tenía un corazón débil pero logré sobrevivir con cuidados hasta hace dos años, cuando tuve complicaciones y mi corazón prácticamente dejó de funcionar, mi situación empeoraba con cada día que pasaba y me mantuve en el hospital por un largo tiempo al borde de la muerte hasta que llegó un donador que me salvó la vida, cediéndome su corazón para que continuase con mi vida y ahora me tienes aquí, eso…

― ¿Por qué no me lo dijiste?

―Uno no anda hablando de sus cicatrices ¿O sí?

―No…pero siento que debiste habérmelo dicho…

―Entonces también debo decirte otra cosa…

― ¿Qué?

―Este corazón…me lo donó, un chico que murió en un accidente de tránsito, llamado Kim Junsu…―dijo suavemente, Changmin abrió los ojos intentando asimilar lo que Jaejoong acababa de decirle, luego sonrió

― ¿Será coincidencia?

― ¿Coincidencia?

―Será coincidencia que el destino te haya traído a mí…con el corazón de quien amaba…que te hayas empeñado en acercarte a mí. ¿Será coincidencia?

―Y-Yo no sabía que tú y Junsu habían tenido algo, incluso cuando te conocí yo no sabía quién me había donado el corazón, pero desde que me operaron…sueño contigo, pienso en ti, o pensaba en ti sin siquiera conocerte…

―Con que es por eso…―Changmin sonrió, pero esta sonrisa era fría…dolorosa e irónica, se levantó―Será mejor que me vaya a casa, no le veo el caso seguir aquí

―Pero…

―Prometiste alejarme de aquello que me trajera recuerdos que me lastimaran pero ahora sé que una parte de lo que me hiere está en ti y si te veo…si te veo…―Changmin corrió encerrándose en la habitación, Jaejoong bajó la cabeza triste, comprendiendo que aquí no había mayor herida que ello. Sabía que a lo que Changmin se refería era a que, la única razón por la cual se empeñaba en hacerle olvidar lo que le hacía infeliz era porque se sentía atado a aquello que Junsu amaba por que le había salvado la vida. Ahora comprendía un poco mejor.

Dejó su cabeza caer hacia atrás mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas, escuchó la puerta abrirse y los pasos apresurados de Changmin, alejándose de él. No hiso nada, sólo se quedó sentado, sin esperar que volviese, sin esperar nada, solamente dejando que sus lágrimas ‘lavaran’ su alma, hasta dejarla limpia y poder continuar, pero las lágrimas no se detuvieron, ni esa noche, ni al día siguiente, seguían saliendo ininterrumpidamente de sus ojos, sentía un fierro caliente quemar su corazón, tatuando el nombre de Changmin en este sobre otro tatuaje con el mismo nombre en este.

¿Por qué debía ser así? Era su única pregunta, no podía ser de otra manera…no podía ser todo mejor…no podía…no podía haber evitado acercarse a Changmin y…

¿Por qué no podía encontrar a una persona que le hiciera latir verdaderamente el corazón?

Acaso… ¿No había nadie para él?

Changmin dejó que las lágrimas cayeran de sus ojos mojando un poco el borde del papel mientras veía que efectivamente después del accidente y de su fallecimiento se le había extraído el corazón y el hígado que estaban sanos a pesar del brutal accidente, luego de buscar un poco más encontró la información sobre el órgano 532 que sería el corazón de Junsu, había sido trasladado la misma noche al Hospital Central de Seúl y fue donando a un paciente en estado crítico que correspondía al nombre de Kim Jaejoong.

No quiso saber más, aunque ya no había más que saber. Dejó las hojas sobre una mesa y salió lo más rápido que pudo del lugar con dirección al cementerio, compró un ramo de margaritas y unas peonias, cuando llegó vio la tumba pero como cuando estaba enojado evitó mirar el nombre, como si evitase ver sus ojos culpables.

Tomó los floreros y les quitó las flores que comenzaban a marchitarse, les puso agua y le colocó las flores nuevas, colocándolas en sus respectivos lugares, para luego sentarse frente al sepulcro, viendo largamente el nombre de Junsu como si viese sus ojos una vez más.

Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos, una tras otra, hasta volverse un diluvio en el pequeño camino que tenían de sus ojos hasta el final de su rostro.

― ¿Por qué lo trajiste a mí? ¿Por qué? No…no debías hacerlo, yo podía sólo yo iba a poder solo…no debiste hacerlo, no debiste…Junsu…me lo trajiste para que me aferrara a él, para que poco a poco pudiese sacarme la espina de mi corazón pero al contrario sólo hiciste que esta se enterrara más en él y me hiriera aún más. ¿Por qué crees que debes hacerlo todo para que yo avance? Sólo necesitaba tiempo para lograr sacar mi tristeza, si no era él alguien más iba a hacerlo… ¿Cierto? ¿Ahora qué vas a hacer? ¿Me traerás a quien tiene tu hígado? Ya Junsu…estoy cansado, estoy cansado de extrañarte, de amarte, de lastimarme, de tanto llorar me duelen los ojos y ahora viene un dolor más… ¿Querías que lo amar? Lo conseguiste…es distinto a ti….tan distinto pero me cambió la vida y me ayudó a dejar de amarte tanto, me ayudó más bien a que lo amara a él sólo para herirme más. ¿Quién te dio el derecho de intentar salvarme la vida? Esa era decisión mía, no puedes hacer todo por mí siempre…ya no estás aquí, pero no me lastimes más. Junsu… ¿Por qué?―Las lágrimas se detuvieron de improvisto, su corazón acelerado comenzó a tranquilizarse. Lo dijo…había dicho lo que creyó nunca sucedería, al menos eso pensó desde que vio a Junsu siendo enterrado en ese lugar, creyó que no podría amar a nadie más como había amado a Junsu por más de dos largos años, pero ahora esas palabras se las llevaba el viento― ¡ ¿Por qué me lo trajiste para amarlo?! Tú eres el que me ama…él no…él sólo…é sólo…

― ¿Estás queriendo decir que no sabes si estás enamorado o ese corazón sólo late porque no te pertenece?

―Algo así…

*―Mira Jaejoong, soy psicóloga por unos largos nueve años y sólo eh visto cuatro casos como el tuyo, pero al igual que aquellos te diré lo mismo…el corazón, es un órgano vital, pero no es un órgano pensante, no es capaz de sentir. Lo que hace que lata como un loco cuando estás cerca de la persona de la cual estás enamorado es tu cerebro, una pequeña parte de tu cerebro que se siente atraída a una persona en específico y manda corrientes a tu corazón y a tu estómago para que estos latan como locos o se hagan nudo respectivamente…por lo tanto, si estás enamorado y por eso tu corazón late, porque tu cerebro a dispuesto que esa persona es perfecta para ti, porque se siente atraído como un imán a esa persona y le manda corrientes eléctricas a ese corazón para que lata cuando estás a su lado

―Pero los recuerdos…

―Puedo decirte Jaejoong que, cuando Kim Junsu murió, su cerebro sólo producía lo que se llama recuerdos regresivos de lo que sería para él la persona más importante en su vida es decir Changmin, y su corazón latía velozmente por su causa porque según sé murió prácticamente en sus brazos, cuando el corazón te fue cedido este aún tenía las corrientes eléctricas cerebrales de Junsu lo que rememoraba a Changmin, podemos decir que es una especie de comunicación de un ser metafísico hacia ti para que intentaras cuidar lo que ama, según algunas culturas se dice que cuando se realiza un trasplante de órgano vital se regala un suspiro de vida que debe ser pagado con la ayuda de la persona a la que se cede, es decir, es como un préstamo, el muerto te da vida pero por una especie de paga, que sería cuidar de quienes ama, sin embargo yo no me abogo a ello. Puede que en realidad aquel ente metafísico te haya guidado hasta Changmin pero…ese ser no puede obligarle a tu cerebro a que lo ames, no puede, tú te enamoraste porque sí, no porque ese corazón alguna vez estuvo enamorado de él, el enamoramiento sucedió en tu cerebro y obligó a tu corazón a latir más rápido, a tu estómago retorcerse, a tus mejillas sonrojarse a sentir una serie de sensaciones porque así lo quiere tu cabeza no tu corazón, utilizamos el termino corazón porque suena más bonito que decir que amas con tu cerebro.

―Ya veo…lo entiendo pero…Changmin no va a entender eso y él…sigue amando a Junsu eso yo no puedo cambiarlo por más que mi cerebro haga latir a mi corazón…

―Eso es verdad. ¿Pero quién dice que no puede llegar a corresponderte algún día? Después de todo Changmin no puede mantenerse toda su vida aferrado a un fantasma, porque es joven, tiene una vida por delante, una vida la cual buscará aferrarse a alguien más y ese podrías ser tú…como cualquier otro

―Entonces…

―Eso sólo tú puedes decidirlo Jaejoong, yo sólo soy tu psicóloga, ojalá vengas a la siguiente cita

―Lamento…lamento no haber venido luego de salir de la operación SeungHee…

―No tienes por qué preocuparte, ya viniste y despejaste tus dudas

―Nos vemos el martes―Jaejoong se levantó con una sonrisa en el rostro y salió del consultorio de SeungHee que podría ser la única amiga que tenía desde hace años, cuando el ingresó al hospital hace años ella hacía pequeñas prácticas de psicología en el hospital con algunos pacientes y familiares, le había ayudado hasta que dijo que no vendría más al hospital y debería ir a su consultorio después de su operación, cosa que no sucedió y Jaejoong no tenía idea de porque no lo había hecho, supongamos que buscaba su comodidad y le dio flojera o tal vez miedo de que se estuviera volviendo loco de tanto soñar cosas extrañas y alucinar.

Pero más bien SeungHee le había convencido de que no era locura y por más poco profunda que fuera había una razón lógica y extraña de esto.

Cuando salió caminó por la ciudad sin rumbo alguno, hoy era curiosamente uno de los días de verano más templados, no hacía tanto calor como de costumbre y al contrario más bien hacia incluso un poco de frío, pero eso no le incomodaba, para él era mejor el invierno, no sólo porque no habían mosquitos si no porque el frío era cómodo de alguna manera, además podía fácilmente relacionar al invierno con Changmin, en realidad la mayoría de las cosas que le gustan podía relacionarlas con Changmin, por lo tanto ese podría ser un factor también, dado el hecho.

Llegó al río de nuevo, viendo el agua correr, lenta y pacíficamente, se quedó mirándolo largo rato hasta que las lágrimas se asomaron nuevamente sus ojos y decidió voltear encontrándose con la vista del pequeño café de nuevo, decidió entrar, cuando llegó vio a Changmin sentado ahí, en la mesa en la que lo soñaba, viendo hacia la ventana para luego encontrarse con él. Bajó la cabeza intentando no incomodarle con su presencia pero ya había sucedido algo más que un incómodo momento, ahí estaba la inteligible sensación de sentirse en la necesidad de acercarse y hablar, pero ninguno era lo justamente valiente como para arriesgarse a hablarle al otro, por lo tanto esto se reducía a un estúpido momento de miradas temerosas de dos cobardes que preferían su propia infelicidad antes de admitir que realmente sentían algo por el otro.

Jaejoong decidió sentarse en la mesa conjunta a Changmin no porque quisiera estar ahí porque su consciencia le quemaba sabiendo que quería estar lo más cerca posible, pero también deseaba correr despavorido lejos de él.

Changmin dejó de mirarlo y se dedicó a leer un libro que tenía en manos, tranquilamente, bebiendo su café de rato en rato. Jaejoong no podía dejar de verlo y aunque Changmin ya lo había visto un par de veces no bajaba la mirada y por poco dejaba de parpadear, sentía la fuerza irresistible de terminar corriendo y pegarse a él, probablemente llorar por largas horas hasta terminar de comprenderse, terminar de ser sincero con sus propios sentimientos y las palabras que SeungHee le había transmitido.

Luego de largas horas, sin hacer nada más que turnar el café entre la mesa y sus labios aun estando frío se levantó, por una milésima de segundo ambos creyeron que iba a ir hasta la mesa del otro pero eso no sucedió, terminó por ir a sentarse a una de las banquillas en la barra, frente a la señora Choi que permanecía con la mirada suspicaz sobre ambos.

―Eres demasiado lento…

―O probablemente muy estúpido…―dijo Jaejoong riendo irónicamente y sin ganas, sintiendo que el café frío que ingería estaba terminando por enfriar sus entrañas, la señora Choi pasó una mano por sus cabellos y lo miró casi molesta

―Sabes lo que sientes, pero no quieres afirmar que ya no hay vuelta atrás, sólo te queda admitirlo y admitírselo a él y tal vez, sólo tal vez logres admitírtelo a ti

―Tengo miedo…

― ¿De que no te corresponda?

―A Junsu le dije lo mismo, no pierdes nada con intentar, absolutamente nada, tal vez te corresponda tal vez, no…después de todo aunque ustedes no lo hayan notado el tiempo pasa rápido…ya van a ser dos años de la muerte de Junsu y sobre todo…casi un año que ustedes están juntos, como amigos pero su relación avanzo bastante, lo único malo que ocurrió fue que no le dijiste a que el corazón que tienes ahora no es tuyo, pero no lo has notado, cuando Junsu murió Changmin no hacía más que llorar y no sonreír sus sonrisas estaban tras un recuerdo doloroso pero llegaste tú…y volvió a sonreír volvió a ser el mismo muchacho de mirada risueña y lleno de esperanza, aunque no lo hayas notado probablemente los sentimientos que Changmin te profesa…no están tan alejados de los tuyos

Jaejoong suspiró pesadamente, sintiéndose en el mar de la incertidumbre, pero antes de que pudiese llegar a confundir más su cabeza Changmin se levantó y terminó sentándose a su lado, la señora Choi parecía contenta de aquello y para dejarlos solos con la excusa de ir a preparar más café se metió a la cocina, ambos permanecieron en silencio sin decir palabra alguna, creando un ambiente tan tenso entre ellos que de seguro podía cortarse con un cuchillo para mantequilla.

No fue hasta que la puerta de entrada sonó que volvieron a mirarse, entonces Jaejoong sintió una oleada en el estómago, casi hipnotizado por la bella manera en que las mejillas y las orejas de Changmin se teñían de un suave rojo carmesí, sonrió suavemente y como por acto reflejo su mano fue a parar a su mejilla, pasando el pulgar por el lugar exacto donde el color iba en aumento.

― ¿Por qué? ―fueron las palabras que Changmin pronunció apenas, como un pequeño sollozo, Jaejoong negó con la cabeza sin decir una palabra, sin quitar la mano de esa mejilla que iba volviendo a tomar su color, Changmin mas bien parecía aferrarse a la calidez de su mano―Quiero…quiero creer que lo que pienso es verdad pero… ¿Cómo estar seguro? ―Jaejoong volvió a negar con la cabeza intentando retirar su mano pero rápidamente ambas manos de Changmin tomaron la suya, dirigiéndola a su pecho donde pudo sentir los precipitados latidos de su corazón―Tú tienes la culpa de ello y aun así no eres capaz de notarlo ni hacer algo, tú no estás seguro de lo que sientes lo sé, puedo sospechar que piensas que me quieres sólo por Junsu, pero lo que yo siento por ti no tiene nada que ver con Junsu, pero…si tú no…

―Yo si estoy seguro de lo que siento por ti…totalmente seguro pero… ¿De verdad correspondes lo que siento?

―Jamás podría estar tan seguro de algo, pero me lastima el hecho de que tú hayas pensado por un largo tiempo que lo que te unía a mí era Junsu

―Lo sé…no podía estar seguro, te vi tantas veces en sueños sin siquiera conocerte que se me hacía casi imposible pensar que no era por ello…

―Ahora tú estás seguro…y yo también…―Jaejoong vio a sus ojos, esperanzado y con la expectativa latente en él, pero la mirada de Changmin no parecía feliz, parecía más bien triste, demasiado para ser verdad―Pero no podemos comenzar así…

―Changmin…

―Lo siento Jaejoong, necesito pensar, aun no dejo ir a Junsu y me va a costar mucho hacerlo, me dolerá estar lejos de ti porque has sido lo único que me ha hecho sonreír en tanto tiempo pero de verdad necesito estar lejos de este café, del recuerdo de Junsu y de ti porque aunque no lo quieras me traes demasiado a Junsu a la cabeza y no quiero que eso sea lo que me ate a ti, sólo quiero estar lejos y cuando esté listo yo mismo iré a ti…

―Pero…

―Supongo que ya sabía que vendrías aquí, tanto a buscarme como si no, esto era lo único que venía a decirte, me iré no te diré cómo, cuándo ni dónde…sólo quiero que esté presente en tu memoria que volveré, puede que de aquí a un tiempo…te hayas olvidado de mí, que ya no sea más que un recuerdo en tu vida tanto así como que…siga siendo algo importante en tu vida…eso se sabrá después…por favor dile a la señora Choi que me fui y que…puede leer la carta que le di…nos vemos Jaejoong―dijo con una pequeña sonrisa en sus labios levantándose para luego irse. Jaejoong volteó en cámara lenta esperando encontrarlo todavía ahí, pero ya no estaba, no sabía que hacer pero de todas maneras su cuerpo reaccionó él solo, corriendo detrás de él, encontrando unos pasos afuera del café, lo cogió de la mano y lo volteó bruscamente.

―No puedes irte así…no puedes…no puedo…no puedo dejarte ir

―Pero debes hacerlo, lo siento…―Jaejoong intentó decir algo pero no pudo, Changmin sonrió levantando su cabeza para que sus miradas se encontraran―Volveré...lo prometo

Los ojos de Jaejoong se llenaron de lágrimas, pero aun incapaz de dejarlo ir lo abrazó fuertemente logrando que el aire del cuerpo que mantenía prisionero se fuera, cuando lo libero Changmin respiró agitadamente intentando recuperar todo el aire que había perdido. Jaejoong no pudo más que mirar sus labios una y otra vez, sintiéndose mareado y confundido colocó su mano derecha en su espalda y lo empujó un poco, lo suficiente como para que alcanzara a tocar sus labios suavemente, esperó que Changmin se alejara pero eso no sucedió y decidió aprovechar para mantener el contacto.

Cuando se separaron esperó un poco, sin creer que ese beso cambiaría algo sonrió.

―Nos vemos después…

Siete meses después

Changmin se sentó en la hierba sonriendo dulcemente mientras apoyaba su cabeza en sus manos.

―Tiempo…mucho tiempo…―dijo mientras sus ojos destellaban a la luz del sol, una brisa suave revolvió su cabello, Changmin volvió a hablar―Te extraño, como siempre, no sé dónde estás, no sé si me escuchas pero de todas maneras tengo unas ganas inmensas de hablar contigo, primero quiero agradecerte Su, primero por haber aparecido en mi vida, por haberme querido y…por haber sido tan sincero desde el primer momento, por haber cambiado mi vida, aunque te hayas ido…aunque me haya dolido todo lo que sucedió realmente gracias a ti pude conocer a Jaejoong y si tengo suerte será él quien…ocupe mi corazón para siempre. Puede que pienses que ya no te amo pero eso no es cierto, es verdad que ahora amo a Jaejoong, lo amo tanto como a mi vida siendo sincero, pero jamás dejaré de amarte a ti, porque fuiste una experiencia hermosa en mi vida, con dedicación ocupaste un lugar en mi corazón y ese lugar jamás va a cambiar, siempre estará ahí para ti…Junsu…gracias por todo…ha pasado un largo tiempo y no creo prudente seguir escondiéndome más, además creo que estoy haciendo sufrir demasiado a Jaejoong, la señora Choi me mandó una carta demasiado extensa contándome que Jaejoong estaba por ir a buscarme hasta bajo las piedras, no le creí desde luego…pero también tengo desesperación por poder verlo, debo irme ahora, pero te prometo que volveré…adiós Junsu―Changmin se levantó y dejó una rosa sobre la lápida y se fue a paso lento, decidió ir caminando hasta llegar a la cafetería de siempre, más para quitar sus propios nervios que por hacer ejercicio, pero cuando llegó estaba tan cansado que sólo pudo tirarse en su típica mesa.

Luego de un rato terminó cruzando sus brazos sobre la mesa y apoyando su cabeza en la mesa, escuchó el sonido de la porcelana siendo colocada en la mesa, y supuso que la señora Choi lo había reconocido y había puesto su pedido de siempre, levantó la cabeza sin abrir los ojos y dijo:

―Gracias señora Choi…―y volvió a hundir la cabeza en sus brazos sin embargo no duró ni dos segundos cuando una mano golpeó su cabeza suavemente, se obligó a levantar la cabeza con el ceño fruncido viendo a Jaejoong llevándose la taza de café a los labios con el ceño fruncido también

―Tú sí que eres un mal educado, me dices que volverás y lo primero que harás es buscarme…ah…tonto yo por creerte

―Jamás dije que lo primero que haría sería buscarte…pensaba esperar unos meses más…estoy agotado

―Y yo que pensé otra cosa, ahora me ves cara de estúpido

―Eres un estúpido―dijo con una sonrisa volviendo a apoyarse en sus brazos, de nuevo un golpe dio contra su cabeza pero esta vez no la levantó, en su lugar estiró su brazo y así sin mirar le quitó el café de las manos a Jaejoong, levantó la cabeza y tomó un sorbo, pero inmediatamente lo probó comenzó a toser―Estúpido, tu café es un asco

―No le pongo azúcar, será por eso…

―Qué horror… ¡Señora Choi tráigame un café con todo el azúcar que tenga! ―dijo la mujer rió y al poco rato le trajo el café que pidió con una sonrisa en los labios, Changmin la saludo y ella luego se fue, bebiendo inmediatamente su café―Uff esto es café…

―El café en realidad debe tomarse sin azúcar…

―Lo tomó como quiero, además si tomo café sin azúcar pero el tuyo es demasiado amargo…

―Niñita…

―Estúpido…―Jaejoong rió y luego bajó la mirada, metió la mano en el bolsillo y sacó un pequeño paquetito de su bolsillo que colocó sobre la mesa. Changmin lo vio contrariado― ¿Qué es eso?

―Ábrelo…―Changmin suspiró y tomó el paquete en manos, quitándole el papel, cuando lo abrió vio un estuche de alguna joya, sus mejillas se sonrojaron, cuando abrió la caja vio dos cadenas y un dije el cual era una especie de diamante de dos colores, azul y celeste que se unían, quitó la esponja y separó las dos cadenas separando el dije que quedaba como dos medias lunas―La celeste es tuya…la azul es mía―dijo suavemente bebiendo de su café, Changmin lo miró largo rato y luego sonrió suavemente

― ¿Me has estado esperando todo este tiempo?

―Qué preguntas haces tonto…no podía hacer nada más Changmin…me has hecho desesperarme por ocho meses

―Siete meses y tres días, no sabes contar…―Jaejoong volvió a sonreír y llevó su mano a su mejilla

―Pero volviste…ahora todo puede comenzar bien. ¿Verdad?

―Por supuesto…pero tendrás que hacer muchos méritos…sigues siendo un tonto y metes la pata todo el tiempo, contigo así como eres y como soy yo lo más seguro es que peleemos demasiado

―Y eso que importa, hay muchas maneras de solucionar problemas, eso sí, no permitiré que te vuelvas a ir…esto…será eterno.

Fin...

2 comentarios:

  1. Anónimo1/20/2013

    me encanto <3

    maxshopi

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  2. awwwwwwwwwww me encantoooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!
    el MinSu me hizo llorar ...llore junto con Min, junto a Jae---
    abuuuu pero el jaemin :3 agsdasdfsfgshdghdgh lindo~~~
    Te quedo genial el fic muy tierno (Y)
    excelenteeeeeeeeeeee gracias x compartirlo!!!!!!

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