Oh! My Lord - Cap. 2

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07 de abril de 1950 



El tiempo transcurrió muy lento desde aquella mañana. La resaca del Joven noble había sido inmensa, al punto de enfermarse y quedarse en cama todo el día, algo que raramente pasaba debido al gran aguante del noble en cuanto a alcohol se refería. 

Gracias a ello, por suerte quizás, no se habían visto durante esos días, Changmin estuvo al frente del trabajo que el noble no pudo realizar durante los días de inhabilidad y tanta era aquella labor que olvidaba por completo aquel suceso que le hacía incomodar enormemente. Pero lo recordaba, aunque dudaba si Yoochun en aquel estado que había quedado hiciera lo mismo. 

Deseaba tal vez que él lo olvidara, en verdad no quería escuchar explicaciones, no quería escuchar que había sido un error producto de la embriaguez, quería que aquel suceso se quedara en la inconsciencia, enterrado en su pensamiento y empañado en la mente del conde. 

Con aquel deseo se acercó algo nervioso a la habitación de Yoochun, como si nada hubiese pasado, mientras este bebía tranquilo el té que una de las sirvientas dejaba en la mesita de te cerca del balcón de su habitación. 

Yoochun levantó la mirada inmediatamente en reflejo cuando vio al menor aproximarse y así, Changmin le respondió con una sonrisa dudosa totalmente fingida. 

—Me alegra que luzca mucho mejor, mi Lord –sonríe— es bueno que haya descansado y por favor no vuelva a asustarnos de esa forma. 

—Solo fue una resaca –respondió— Solo quería hacerme el vago, Yunho me hubiera hecho trabajar aun cuando estuviera a punto de morir. 

El ambiente se relajó inmediatamente, hasta la sirvienta que servía una taza de té ahora para Changmin se echó a reír ante el comentario volado del noble. 

Changmin tomó asiento luego de un rato, seguidamente la sirvienta dejó la habitación. 

El menor se dispuso a iniciar la conversación, habló del trabajo que había tenido que hacer producto de la ausencia del noble y también del trabajo que debía cubrir ahora que se había recuperado totalmente. Yoochun escuchó atentamente cada cosa y comentaba con alguna tontería a algunas de las cosas de las que el niño hablaba con tanta seriedad. 

La charla continuó tranquila como siempre, como si nada hubiese cambiado y aquel detalle le daba tranquilidad a Changmin, ya que podría entonces olvidar lo que había pasado de una vez por todas y olvidarse también de los sentimientos encontrados que se habían formado a partir de aquella mañana. 

Finalmente el menor se levantó dando una reverencia a Yoochun que le respondió con una sonrisa ladeada mientras él se daba la vuelta para regresar con sus obligaciones. El Joven sirviente se acercó hasta la puerta, y solo hasta allí pudo llegar. 

No supo con claridad en qué momento Yoochun se había levantado de la mesa de té, lo había alcanzado, y le había abrazado por la espalda cubriendo con su mano la mano que Changmin tenía sobre el picaporte, sorprendiéndolo, como últimamente sabía hacer muy bien: 

—Mi Lord ¿Qué sucede? 

— ¿Qué pretendes? –le preguntó quejosamente— Crees que por qué no hablemos de ello ya todo ha quedado olvidado –reclamó molesto— ¿Soy yo del tipo que hace estupideces solo por estar borracho? No Changmin—ah, no es tan fácil como eso. 

Confusión era todo lo que Changmin podía sentir en este momento en el que Yoochun le presionaba el pecho con sus palabras y le abrazaba de forma tan posesiva como si se encontrase herido, pero era demasiado para tratar de entenderlo: 

—Mi lord ¿Ha pensado en qué posición quedo yo en todo esto? Soy… solo un sirviente… espero que comprenda eso. 

Yoochun se quedó en silencio por un pequeño momento, suspiró algo decepcionado mientras volteaba a Changmin para enfrentar su mirada, quería dejarle claro de una vez por todas que esto no estaba cerca de lo que él se imaginaba que era: 

—Mi niño ¿Quién ha dicho que tu eres un sirviente mas para mí? –Preguntó mirándole dulcemente— Creo que lo he demostrado, no eres igual al resto de mis sirvientes y jamás lo serás. Fui un bruto tal vez, pero ¿Qué puedo hacer? Sigues ignorándome de tal forma que me he cansado de que me sigas tratando como el que te recogió. O es que eso es lo que piensas ¿Qué solo soy solo el hombre que ha pagado la deuda por su vida? 

—Usted para mí, es mi lord, la persona a la que le debo tomo mi respeto y obediencia. No se si lo ha olvidado pero he entrado aquí por su caridad, aunque no piense de usted en esa forma, los demás si lo piensan. No me preocupa lo que digan de mi, pero en aquella palabras hirientes también envuelven a mi Hyung. 

— ¿Entonces a quien debo quitar del medio para que estés en Paz? 

—Las cosas no son así, Majestad. El Conde de esta nación, al que todos vigilan y del que todos esperan sea un gran gobernante, enredado en un amorío con uno de sus sirvientes, un hombre,hay suficientes motivos para… 

—Entonces lo entiendes –le sostuvo con fuerza— lo que quiero de ti, ¿lo sabes? 

—No lo entendía hasta ese día –le miró— Esto no será nada bueno, ni para usted ni par—… 

Yoochun interrumpió las palabras de Changmin cubriendo su boca con sus labios, pegando la espalda del menor a la puerta y disfrutando del dulce sabor que tenían sus besos, como si se sintiese completo de nuevo solo con la idea de besarle cada día. 

—No sé cómo, pero te convenceré. En este momento me importas mas de lo que crees. Más que el Conde al que respetas y debes obediencia, siempre querido ser el hombre al que puedes llegar a querer, y porque aquello sea posible haré lo que sea. En este juego, puedes decir que no, puedes hacerme a un lado y rechazarme, no es necesario aceptarme solo por deber, porque mientras este cortejándote el titulo de noble desaparecerá y solo seré una persona más. Te acechare más de lo que lo he hecho hasta ahora, al punto de que reconozcas mis sentimientos. 

Changmin retuvo las palabras en ese momento y se inclinó ante Yoochun para luego darle la espalda y girar el picaporte para salir de la habitación. 

Para su sorpresa, o más bien, para sorpresa de ambos, Yunho aguardaba de pie en la puerta con los brazos cruzados, mirando a ambos con aquella cara dura que solía poner cuando estaba en verdad molesto. 

—Has vuelto. –dejó escapar Yoochun en tono de burla para relajar el ambiente, lo que poco contribuyo a cambiar la cara de Yunho— Al menos podrías cambiar esa cara, no nos hemos visto en días. 

—No es momento de bromas mi lord, tengo un asunto muy delicado del que hablarle –Esta vez dirigió la mirada hacia Changmin— Muy urgente. 

La sonrisa del rostro de Yoochun desapareció, sabia que aquel tono de Yunho en verdad era de problemas. Yunho le ordeno a Changmin que les dejara solos y que vigilara que nadie los molestase mientras hablaban. El menor cumplió con aquella orden, saliendo de la habitación sin volver a mirar el conde. 

— ¿Puedo saber que tan grave es? –Preguntó tomando asiento en su cama— Para que vengas con tal expresión mínimo debió morirse alguien. 

—Para empezar, quisiera hacerle una advertencia, con todo el respeto que su majestad se merece. 

— ¿Una advertencia? 

—A partir de este momento, renuncie a sus sentimientos por su joven asistente mi lord, es momento de que deje aquello atrás. 

El noble cambió toda expresión de amabilidad ante la impertinente advertencia de su más fiel y antiguo sirviente. Trató de no molestarse pues sabía que algo había pasado para que el terminara de esa forma. 

— ¿Cuál es el motivo por el que debas decir semejante cosa? 

Yunho se acercó hasta Yoochun, entregándole un sobre que estaba cerrado y por el sello dorado el noble pudo saber inmediatamente que era una carta del Rey: 

— ¿El Rey? 

—Cuando llegué a palacio, él me recibió con mucho entusiasmo agradeciéndome por guiarlo y por el buen trabajo e impresión que estaba causando con la obtención de su titulo, aun con las reservas que tuvo al dárselo en un principio –hizo una pausa mientras Yoochun abría la carta— Me exalte a sobremanera cuando el menciono las ganas que tenia de conocer a su compañera de vida. 

Yoochun abrió los ojos enormemente no solo al escuchar las palabras de Yoochun sino también al leer el contenido de la carta. Se levantó y camino alrededor de la habitación con las manos en la cabeza, como si tratase de pensar con fuerza que hacer. 

—Me hace un anuncio –respondió finalmente— Su majestad el Rey vendrá al cabo de un mes a conocer mi legislatura, la forma en como estoy organizando a mi pueblo y… a mi esposa. 

Yunho suspiró poco sorprendido mientras veía la angustia en los ojos del noble: 

—Era obvio cuando le escuché mencionar sus intenciones de ver a su esposa y lo preocupado que estaba al enterarse de la excusa que hemos armado ante la sociedad para esconder su secreto. La historia de la esposa enferma y confinada luego de más de cinco años de matrimonio, parece poco convincente dado lo alto de su posición. 

—Sabía que este día llegaría, pero no tan pronto. 

—Su tarea al momento de subir al poder era de buscar una esposa para llenar el espacio, pero usted se ha negado a todas las candidatas, y finalmente estos son los resultados. 

— ¿Cómo querría yo convivir con una perfecta desconocida? –Exclamó molesto— Sabes cuánto odio los matrimonios políticos y más aun los arreglados. 

—En este momento, para su pesar, es la única opción vigente: buscar una esposa que convenza a su majestad por los días que este aquí. 

—Eso no va ser tan fácil –sonrío irónicamente— Su majestad me ha extendido los deseos de permanecer en palacio por 100 días, con la excusa de compromisos políticos y de estrechamiento con el pueblo. Fingir ser feliz con una perfecta extraña, su majestad me conoce, sabrá que hay algo mal desde del primer momento. 

—Es una lástima que la persona hacia la que usted dirige sus afectos no pertenezcan a la rama femenina mi Lord, pero la realidad es que, le guste o no, deberá tomar a una mujer o podría ir a la guillotina por atreverse a engañar al rey. Mi deber es evitar que eso suceda, aunque lo ate a una vida de infelicidad, mi Lord seguirá con vida. 

Yoochun refunfuñó entre dientes mientras tiraba la carta al suelo. Lo cierto es que jamás se había sentido especialmente atraído por ninguna mujer, aunque había tenido cortesanas y amores de paso, nunca se había enamorado de ninguna. Tampoco le gustaban los hombres, jamás se había fijado en ninguno, hasta que aquel niño le salvo la vida en esa sucia taberna en la que termino metido. En ese momento en el que hubiera deseado que su vida acabase, luego del repentino deceso de sus padres y de su enfrentamiento a un título tan grande siendo tan joven, estaba muy angustiado. 

Aquel día nadie le reconoció, había huido de palacio por la noche y se había refugiado en las caballerizas y vagado solo por el pueblo. Cubría bajo su capa la costosísima ropa y traía consigo una gran cantidad de oro. Quería saber que tan lejos podría llegar, que tanto podría escapar, en verdad quería huir de su vida. 

De cualquier forma solo alcanzó a llegar a aquel pueblo. Pretendía huir de ahí una vez tomara aliento y terminó metido en esa taberna donde bebió y bebió sin detenerse. Estaba bastante tomado al momento del incendio pero estaba consiente, podía escapar. Pero mientras todos huían despavoridos del lugar, el solo permaneció sentado, esperando que la muerte le invitase al sueño eterno, sorbiendo el liquido ya caliente de su última copa. 

Tan desesperado estaba por acabar con todo. 

Pero aquel niño hizo lo imposible para salvar su auto despreciada vida. Aquellas palabras, tal vez dichas en un momento de desesperación, lo ataron para siempre a su corazón: 

“Todos tenemos en este mundo algo para vivir, por favor no se rinda” 

En ese momento en el que se cuerpo no respondía y solo podía escuchar su voz opacada por el furor asfixiante de las oleadas de llamas que cubrían el lugar, como si le golpeasen de vida repentinamente, como si alguien le reanimase el alma, fue todo lo que bastó para que sus ojos le buscaran en cuanto despertó, tratando de averiguar si aquel rostro era tan hermoso como aquellas palabras y descubriendo un ángel que aun cubierto por la bruma de la ceniza, era perfectamente hermoso. 

El amor le golpeó como un mazo y no podía dejarle escapar aun cuando pudo hacer lo que siempre hacia, entregar oro como compensación, pero a aquel niño quería entregarle algo mucho mas valioso, y colgó en su cuello los sentimientos repentinos que le invadieron, atándolo y forzándolo a cargar con ellos. 

Le entrego su corazón sin barreras y espero que se lo devolviera algún día, pero aun cuando la medalla fue devuelta, su corazón ya tenía aquel nombre tatuado y ya no podía arrebatárselo, ya era completamente suyo. 

Por ello se esforzó cada día por transmitir aquellos sentimientos que le invadían aunque tristemente fueron confundidos con cariño excesivo, después de todo era solo un niño, nadie imaginaria el trasfondo de aquel cariño. Y de esa forma, sus sentimientos fueron ignorados, aunque estuvieran desbordándose cada vez que sus ojos se encontraban, cada que un suspiro escapaba, cada que sentía su piel o le abrazaba, su amor se entregaba de una forma tan profunda que hasta a el mismo le llego a sorprender. 

Porque sus ojos se fijaron en el, y ya no podían ver a nadie mas, y porque había cargado con aquellos sentimientos por tanto tiempo, que estaba empezando a perder la razón. 

Aquel hilo de cordura se perdió, cuando sintió el roce de sus labios, tan pobremente que podía ser objeto de broma pero que significo todo un suceso y que concluyo con el devorándole la boca a su pobre sirviente, sin importarle en lo mas mínimo la línea que estaba cruzando al hacer aquello. 

—Lastimosamente no podemos hacerle mujer –concluyo Yunho, sacando a Yoochun de sus pensamientos— 

—¡Oh! 

Su fiel Yunho, mas que un sirviente, casi su hermano, en aquel momento aquellas palabras que pretendían hacerle desistir de sus intenciones le dieron la que tal vez hubiera sido la idea mas errática de la humanidad por lo que le miro con esperanzas. 

Aquel amor que era imposible fingir ante nadie más, aquellos sentimientos que se trasmitían solo con su mirada ¿Eran impedidos por el género que poseía la persona que amaba? Aquello no podía ser posible y aun con el tiempo en su contra, debía lograr cambiar la única variable que no beneficiaba a su ecuación. 

Su género, aunque no podía cambiarlo, podía alterarlo. 

Y una de sus amplias sonrisas se revelo ante Yunho, que estaba aterrado pues aun en aquellas circunstancias su Lord tuviera ánimos de sonreír, y de su sonrisa vino una risa despampanante y torcida. 

Yoochun, luego de haberse calmado, le planteo calmadamente su idea a Yunho y este inmediatamente la rechazó, frunciendo el seño como si se tratase de un enfermo mental. 

El conde se envalentonó y salió de su habitación, corrió como desquiciado y halló a Changmin en la cocina mientras tomaba las onces del medio día y conversaba con su hermano tranquilamente. 

Yoochun le tomó por el brazo aun con la comida en la boca y se lo llevo, Jaejoong ni siquiera reacciono, acostumbrado luego de tantos años a los arrebatos repentinos del joven noble. 

Changmin trataba de tragar lo que mantenía en su boca mientras corría tratando de seguirle el paso a Yoochun, parecía que esta vez que el noble en verdad había perdido la cabeza. 

En poco tiempo regresaron a la habitación de la que había salido el lord hace poco e hizo que Changmin ingresara al lugar donde Yunho aguardaba de pie. 

El conde rompió de un tirón la coleta que ataba el cabello largo y lacio de Changmin, luego lo peino un poco, llevándolo hacia su cara para luego hacerle enfrentar la mirada impaciente y poco amable de Yunho: 

— ¿Qué es exactamente lo que quiere que vea, majestad? 

— ¡Esto! –Levantó el rostro de Changmin por su barbilla— ¡Míralo! 

Yunho obedeció mirando atentamente el rostro asustado del menor, sus bellos ojos redondos y alargados de color chocolate, el suave color canela de su piel, su suave cabello negro cayendo sobre sus prominentes pómulos y sus labios delgados y remarcados. Era un niño aun, por lo que su imagen era delicada, y su belleza claro, solo comparable con la del Chef que atendía la cocina. ¡Vaya genes los de esa familia! 

El joven entendió el punto del noble luego de embelesarse por unos minutos mirando el rostro del niño y suspiró mientras cerraba los ojos y volvió a abrirlos esta vez para mirar a Yoochun: 

— ¿Usted ha considerado la opinión de este niño? –Le preguntó acusante— 

— ¡Ah! –Sonríe victorioso— ¡Entonces aceptas que con un poco de ayuda pasara desapercibido! 

—Tal vez, pero esto pasa de engañar a una injuria gravísima, será una traición que llevara a todo el personal del castillo a la horca, no solo eso mi señor, tal vez logre engañar al rey y a la sociedad, pero ¿Ha olvidado usted la promesa que ha hecho con el hermano de este niño? ¿Sabe lo que hará en el momento que sepa lo que pretende hacer? ¡Se lo llevara, y usted por cumplir su palabra no podrá hacer nada para detenerlo! 

Changmin miraba confundido a los dos hombres que entraron en una calurosa y repentina discusión. Era la primera vez que lo veía, y ambos parecían dispuestos a no dar un solo paso hacia atrás. Aunque claro, el poco entendía cual era el motivo de la discusión ni que tenía que ver él y su hermano con todo el asunto. 

Yoochun inspiro aire molesto, y Yunho hizo lo mismo, la discusión termino y el menor miraba a ambos buscando que alguno de los dos se dignara a explicarle lo que pasaba. 

—Tráeme a tu hermano aquí Changmin—ah, de inmediato. 

El menor miró al noble extrañado, pues el tono con el que le habló era muy serio pero como siempre, sin atreverse a peguntar, salió de la habitación y se dirigió a la cocina donde le pidió a su hyung que le acompañase. Jaejoong aceptó y camino al lado de su hermano menor que tenía cara de problemas, tratando de maquinar cual era el asunto que obligaba al conde incluso a llamarlo a su habitación. 

Los dos hermanos entraron a la habitación, donde Yoochun y Yunho los esperaban en silencio, Jaejoong dió una reverencia respetuosa al noble y otra a Yunho: 

—¿En que he de servirle, mi lord? –preguntó amablemente— 

—Me temo que debo abusar de la amabilidad de ambos en esta ocasión, hay un asunto que ha surgido y necesito la ayuda de Changmin, es un asunto muy grave. 

—Siendo Changmin su asistente majestad, creo que es decisión suya el pedir su ayuda o no, ¿Acaso es un asunto demasiado delicado, que le lleva incluso a pedir mi consentimiento? –preguntó preocupado— 

—Muy delicado –hizo una pausa— si ustedes no aceptan mi pecaminosa proposición, iré a la horca o me cortaran la cabeza, sea como sea, moriré. 

— ¡Majestad! –Gritó Yunho— ¡¿Piensa usted en esta como su única opción?! 

—Es mi única opción –respondió tranquilo Yoochun— si no es este camino me negare a cualquier otro. 

Esta vez fue Changmin quien puso expresión de preocupación al ver la forma en la que Yunho miraba a Yoochun, como si tratase de todas las maneras posibles que se retractase de sus palabras. 

Pero Yoochun siguió firme y se acercó hasta Jaejoong que le miraba preocupado, seguidamente, el noble se arrodillo ante el mayor de los presentes lo que sorprendió a todos en la habitación: 

—M—Majestad… ¿Q—Que está haciendo? ¡Levántese, por Dios! 

—Como quisiera no tener que arrodillarme y tomar su preciosa mano para expresarle los motivos poco morales que tengo para con su adorado hermano. –Yoochun observó con atención los delgados dedos del chef y luego dejó un beso en ellos. Jaejoong dio un respingo ante la repentina acción— Pero usted que me ha deleitado todos estos años con la exquisitez de su comida ahora tiene en estas hermosas manos la vida de este noble. Así que con esta acción espero convencerle lo desesperado que estoy por que acepte mis motivos. 

Sorpresa era lo que se pintaba en el rostro de los presentes, Jaejoong se quedó mudo ante las palabras del noble ¡Por Dios! ¡¿Qué era eso tan grave que llevaba a alguien de su nivel a arrodillarse frente a u simple cocinero?! Aquello llevó a Jaejoong a liberar su mano del agarre y a arrodillarse como Yoochun para levantarlo. Comprendiendo la gravedad del asunto y aceptando escuchar sus palabras atentamente sin alterarse. 

Todos pasaron al estudio donde se sentaron uno frente al otro, Yunho al lado de Yoochun y Jaejoong al lado de Changmin. Aguardaron en silencio hasta que Yoochun encontrara las palabras exactas para enfrentarse a su propuesta: 

—Sé que es poco moral pedirle esto, pero antes que nada quisiera explicarle mis motivos para llegar hasta este punto –hizo una larga pausa antes de fijar su mirada en Jaejoong— Primero que nada, soy un hombre, pero, ignorando por completo mi condición me he fijado en su pequeño hermano y profeso hacia el profundos sentimientos, se que esto no ha de sorprenderle a este punto. 

Jaejoong no cambio su expresión, dando a entender que conocía a la perfección los sentimientos del noble hacia su hermano menor, lo que hizo tranquilizar un poco a Yoochun que continuó hablando con un poco mas de confianza. 

—Me ha llegado una notificación por parte de su majestad el rey, avisándome de su visita a esta aldea y a palacio, pretende quedarse por 100 días para mostrarse ante el pueblo pero, la razón principal de su visita es su deseo de conocer… a mi esposa. 

Esta vez fue Changmin quien mostró sorpresa ante la afirmación de Yoochun ¿Una esposa? El noble era joven, pero a su edad y con su posición era normal el tener una esposa, pero aquella mujer Changmin jamás la había visto, así que le pareció extraño. ¿Qué tenia que ver él con la visita del rey y más aun con su supuesta esposa? 

—No es algo que les parezca extraño, lo cierto es que no estoy casado, ni he pretendido o estoy comprometido con ninguna mujer pero, aquello es algo que solo mis sirvientes saben, pero que la sociedad y el rey ignoran. 

Antes de continuar su explicación, Yoochun hizo una pausa larga y suspiró. 

— Cuando mis padres murieron tenía solo 16 años, yo debía ocupar la posición de mi padre, era solo un niño y no estaba preparado, pero a solo semanas de su muerte se me ordeno buscar una esposa y aceptar el titulo de conde. Acepte el título aun cuando no me había casado, prometiendo obtener un matrimonio a los tres meses de mi nombramiento. Cuando aquella fecha llego, me asusté, y terminé huyendo de palacio, en aquella escapada termine conociendo a Changmin y el resto de la historia ustedes la conocen. He aplazado el matrimonio aun cuando todos suponen que me he casado en secreto, y he mentido diciendo que la condición de mi esposa no es buena y que no deseo agravar su estado en reuniones sociales. Pero, finalmente llego la hora en que debo enfrentar mi mentira. 

Jaejoong suspiró preocupado y luego miro al noble con reserva, pasó aquella mirada hacia Changmin, que continuaba sin entender una palabra de lo que Yoochun pretendía decir: 

—En todo esto ¿Qué puede hacer Changmin? –Preguntó El joven chef a Yoochun— Aunque usted le profese sentimientos a el, mi hermano es un hombre. 

—Es justamente eso –le miró— No pretendo tomar una falsa esposa, jamás podría fingir apego o siquiera cariño hacia una completa desconocida, y seria de esa forma mas fácil para el rey, que me conoce muy bien, descubrir el engaño. 

— ¿Qué es lo que pretende entonces, mi Lord? –Insistió Jaejoong- 

—He ahí el punto –le miró con seriedad— Pretendo, tomar a su hermano como mi esposa, lo que quiero decir es que, ante los ojos del rey y por los 100 días que permanezca aquí, quiero que Changmin finja ser mi esposa. Eso es lo que deseo que me permita hacer. 

Jaejoong esta vez mostro su completa sorpresa abriendo los ojos ampliamente como si no pudiera creer las palabras que Yoochun pronunciaba. Changmin también se sorprendió ¿Cómo podía el engañar al Rey? ¿Qué rayos era lo que pensaba el noble? ¡¿Había perdido la cabeza?! 

—Sé que es algo que parece ser completamente imposible y una locura –intervino Yunho— y de hecho lo es, pero piensen en que haciendo esto salvaremos la vida de nuestro Lord. No soy nadie más que un sirviente como ustedes, pero antes de negarse por favor piensen en la vida de la persona a la que le juraron lealtad. 

Jaejoong se quedó en silencio por varios minutos, luego, se volteó ligeramente y tomó las manos de Changmin entre las suyas, le hizo mirarle a los ojos con seriedad y firmeza, pero al mismo tiempo con la dulzura propia que expresaba su amor por el niño: 

—Mi respuesta es NO –Dijo firmemente— pero esto es algo que tú vas a decidir no yo, no me negaré si aceptas y no te persuadiré si te niegas, entonces Changmin ¿Deseas ayudar a su Majestad aun cuando debas fingir ser una mujer? 

Changmin se quedó en silencio y luego, dirigió la mirada hacia Yoochun, el noble no le miraba desesperado, lo hacia como siempre, demostrándole que nada iba a cambiar si se negaba, que podía negarse, que podía hacer lo que quisiese. 

Por otro lado sabía que jamás permitiría que su Lord muriese sin que el pudiera evitarlo, se conocía a si mismo, conocía sus sentimientos y ahora, también los de Yoochun. 

No sabia si todo esto funcionaria, tampoco sabia si en verdad el podía fingir ser una mujer y engañar al Rey, pero fuese lo que fuese, le había prometido lealtad y obediencia absoluta al Conde. Y por sobre todo eso, le quería, y jamás le dejaría solo. 

—No pienso que esto sea una buena idea en absoluto, pero, su majestad hare lo que usted me pida –Le miró fijamente— jamás permitiría que muriese la persona a la que le debo tanto, así que estoy a su disposición –Hizo una respetuosa reverencia— Permítame préstale este cuerpo para que pueda salvar su vida, mi Lord. 

Jaejoong aceptó la voluntad de su pequeño hermano sin rechistar y tanto Yoochun como Yunho suspiraron aliviados. 

Changmin y Yoochun se miraron entonces, a partir de aquel día ya no serían el Conde Yoochun y el sirviente Changmin, serian el Conde y su esposa. 

A Partir de entonces comenzaba la cuenta regresiva para los 100 días que marcarían el destino de ambos.


2 comentarios:

  1. ahhhhhhhhhhhhh q hermoso conti xfa kiero mas esta tan lindo

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  2. Anónimo10/06/2014

    Esto se pone interesante *O*

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