The story of my life - Cap. 3

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Y al final…terminé aceptando el trato, nunca me imaginé que aceptaría algo así sólo por evitar vivir en la calle…no creo ser la primer persona que acepta, y estoy seguro que tampoco seré la última. Vivir con Jaejoong es más fácil de lo que pensaba, es obsesivo con la limpieza y el orden, a mí también me gustaban, por lo que no había problemas en mantener todo en orden en la casa, el trabajo que me tocaba para pagar la renta no era mucho ni tampoco era difícil, lo único que me molestaba era tener que cuidar de todas las mascotas que se cargaba, si fuera un gato o un perro no me molestaría, pero...¿Cangrejos ermitaños? ¿Tarántulas? ¿Truchas? Eso sí era raro, tampoco es como si les temiera, por suerte no tiene un tiburón o pirañas.

Mientras caminaba por la facultad sentía todas las miradas sobre mí, me molestaba y me avergonzaba, por eso no me gustaba llevar bata en la escuela, mucho menos ir de blanco, apenas sales de la facultad de medicina y vas a otra y eres el centro de atención, te miran con admiración o desprecio, dependiendo de la persona, tomé nota mental de traer un cambio de ropa.

Los pasillos eran un poco más amplios e iluminados, en cada salón que miraba había alumnos sonriendo, pasando el rato felizmente, tocando algún instrumento o cantando, incluso haciendo obras mientras no había profesor, ellos no saben lo que es el estrés, debí imaginar que Jaejoong estudiaría música, nuestros campos de estudio eran muy diferentes, pero había cosas en común en lo que podía ayudarlo, como matemáticas y literatura, cosas sencillas.

Llegué a mi destino sin problemas, me recargué en el muro mientras esperaba, las personas pasaban y me miraban, incluso una chica se me acercó tímidamente a decirme que si estaba perdido ella podría ayudarme, el reloj sobre la pared dio las tres en punto, justo en ese momento las puertas se abrieron y los alumnos comenzaron a salir, siempre deteniéndose segundos para mirarme, odiaba la bata y el blanco.

Jaejoong salió sonriendo junto con sus amigos, deteniéndose en seco cuándo me vio, no se lo esperaba, lo miré seriamente al principio, después a sus amigos, ellos dieron un ligero paso atrás de forma inconsciente, miré a Jaejoong de nuevo y sonreí.

-¿Nos vamos?- dije sin dejar de sonreír, todas las miradas se posaron en Jaejoong.

-¿Yunho? ¿Qué?- preguntó confundido.

-¿Tiene algo de malo que venga a recogerte?- pregunté cálidamente- Eres mi novio, tengo ese derecho- sonreí mientras tomaba su mochila y lo abrazaba por la cintura- Vamos…

Jaejoong se dejó llevar por mí, todos en el pasillo nos abrieron paso, estaban igual o más sorprendidos que Jaejoong, era de esperarse.

-¿Qué haces?- susurró Jaejoong.

-Dijiste que fuera del departamento teníamos que fingir- respondí- No sé tú, pero si de verdad quieres que los demás crean que somos novios, tenemos que hacer algo más que tomarnos fríamente de las manos y caminar sin hablarnos como lo hemos hecho las dos últimas semanas, eso no convence a nadie.

-Sí, pero no tenías que…

-Mira, Jaejoong, sé que no te caigo muy bien, y sabes que tú a mí tampoco, pero si vamos a hacer esto, hagámoslo bien, no soy de las personas que simplemente aceptan un trato y lo hacen a medias.

Jaejoong asintió en silencio.

-Tampoco intentes aprovecharte de eso- dijo con su típico tono arrogante.

-No tienes esa suerte- sonreí.

Así fue como toda la facultad de Jaejoong supo que tenía novio, ya no era raro verme pasear por su facultad mientras lo esperaba, pero lo que no esperaba yo era que toda mi facultad lo supiera…

Como es típico en medicina, los salones están en silencio mientras el profesor da la clase, los bolígrafos moviéndose sin detenerse hasta el grado en que te duele la mano y escribes con la típica letra de médico que sólo tú y algunos conocidos entienden, une vez me preguntaron por qué escribíamos así de feo cuando en nuestras mejores épocas escribíamos de lo más lindo, sencillo, como es mucha la información que se da en clase, es imposible que te detengas a escribir limpiamente y en orden como al comienzo. Bueno, en fin, las bancas alrededor de la facultad siempre están atascadas de alumnos y libros, pequeños grupos de estudio, a donde quiera que mires, ves alumnos leyendo hojas o pequeños apuntes mientras comen, las excepciones son los que han finalizado sus clases ese día, pero caminan apresurados para llegar lo antes posible a sus hogares y terminar de leer aquello que les faltó, ese es mi ambiente.

Estaba con algunos compañeros buscando un rincón y repasar algunos puntos para un trabajo que debíamos hacer, pero como dije, las bancas en medicina son muy cotizadas, y a estas horas, es impensable entrar en la biblioteca.

-Ahí sólo hay un chico…¿Y si le preguntamos para sentarnos?- dijo un compañero, los demás asintieron, pero cuando miré hacia la dichosa banca palidecí, Jaejoong estaba sentado sonriéndome, con su mentón recargado en sus manos.

Nos acercamos, yo sabía que estaba nervioso y en cierta forma incómodo, pero nada podía hacer.

-Hola, amigo, disculpa…¿podemos sentarnos?- dijo una compañera sonriéndole, coqueteando descaradamente.

-No hay problema chicos- dije apenado.

-Yunho, quien debe responder es él- me regañó mi compañera.

-Yunho tiene razón, corazón- le dijo Jaejoong- No hay problema, ya que es a Yunho a quien espero.

Inmediatamente las miradas se posaron en mí, quería que la tierra se abriera y me tragara o algo parecido.

-¿Lo conoces, Yunho?- Asentí.

-Él es…

-Soy Kim Jaejoong, novio de Yunho- dijo sonriendo Jaejoong, de nuevo, las miradas sobre mí.

-Oh…mucho gusto- sonrieron mis compañeros mientras se sentaban, Jaejoong me jaló a su lado y me abrazo por los hombros, y por más que quisiera alejarlo, no podía.

-Yunho nunca habló de ti- sonrió un compañero.

-Él es un poco reservado en estos temas- sonrió Jaejoong.

-Eso no está bien, Yunho, ocultar a tu novio…

Una de las cosas que me agradan y desagradan de medicina es que respetan las preferencias de los demás, supongo que toda la universidad es así, la mayoría de los alumnos son de mente abierta, pero me apena que lo tomen así de ligero, como si presentara a una novia. Para mi sorpresa, Jaejoong esperó pacientemente a que nos pusiéramos de acuerdo, supuse que se irritaría a la primera oportunidad, pero milagrosamente se mantuvo calmado.

-Y con esto terminamos- sonrió mi compañera, todos nos estiramos cansados- ¿Les parece bien si vamos a comer?- todos asintieron sonriendo.

-Lo siento, pero Yunho y yo tenemos planes- miré sorprendido a Jaejoong, ¿Los tenemos?

-Oh, es una lástima, pero espero que nos acompañen a la próxima- sonrió un compañero- asentí.

Jaejoong no dejó de sonreír mientras los veíamos alejarse, comenzaba a hacer frío y las bancas alrededor ya estaban vacías.

-¿Tu vida siempre es así de aburrida?- me preguntó dejando de sonreír- ¡Dios! Creí morir después de diez minutos- lo sabía.

-Yo no critico tu musical- dije- ¿A qué te refieres con planes?

-Quiero ir al cine- dijo mientras se ponía de pie- Vamos.

-Pero…yo…

-Es fin de semana, y no te estoy pidiendo opinión ni que pagues nada, quiero ir y punto.

Suspiré, así sería mi vida, pero…¿por cuánto tiempo?

Y justo como yo lo hice, él apareció en facultad más seguido, ahora, todos en la facultad sabían que él y yo estábamos saliendo, fantástico.

************

Las vacaciones habían llegado por fin, qué felicidad, estoy seguro que serán buenas vacaciones, tres grandes semanas de relajarme y sonreír sin preocupaciones, tres semanas de levantarme más tarde de lo usual.

“Ding….dong…..ding….dong….ding….dong…”

O tal vez no.

Miré el reloj sobre mi cabecera, 6:30 a.m., quién en su sano juicio vendría a molestar a estas horas, me levanté pesadamente de la cama y fui hacia la puerta sin ánimos de nada.

-¿Por qué tardaste tanto en levantarte?- escuché decir a Jaejoong desde el segundo piso, igual que yo, se había molestado por el insistente timbre.

-Disculpe, oh, señor omnipotente- dije- pero me negaba a dejar la calidez de mi cama.

-Tsk…-Jaejoong miró hacia otro lado y esperó.

-¿Sí?- dije medio dormido a la pequeña pantalla que me mostró a un chico joven.

-¿Con quién hablo?- dijo frunciendo el ceño.

-¿Con quién quiere hablar?- respondí, iba a enfurecer si estaba equivocado.

-Con Kim Jaejoong, dígale que soy Shin Hoo- asentí mientras giraba hacia el segundo piso.

Me asusté de ver a Jaejoong correr hacia la puerta, empujarme a un lado y mover un mueble para tratar de bloquear la puerta.

-¡¡Rápido, ayúdame!!- me dijo, parecía haber despertado del todo.

Pero tardé más en reaccionar que en lo que la puerta fue abierta bruscamente y el chico entraba sin más.

-Lo siento, hyung, pero no te desharás de mí así de fácil- sonrió.

Jaejoong suspiró derrotado y caminó hacia uno de los sillones para dejarse caer, fui hacia la cocina a preparar un poco de té, hacía frío y necesita algo calientito.

-¿Qué quieres?- dijo molesto Jaejoong.

-Hyung, estoy seguro que sabes que salí de vacaciones- dijo Shin Hoo.

-¿Y qué tiene que ver conmigo?

-Al parecer en mi casa han usado mi cuarto como bodega, así que no puedo quedarme ahí, por lo que me quedaré en tu casa.

-¡Qué!

Los miré sorprendido, Jaejoong no dejaba entrar a nadie a su casa…bueno, tal vez excepto a mí, pero seamos sinceros, sólo me está usando para su beneficio.

-Así que me instalaré enseguida en el cuarto de huéspedes- Oh, no.

-No te quiero en mi casa.

-No se trata de lo que tú quieras, si no de lo que yo quiero y necesito- dijo Shin Hoo.

Se miraron desafiantes por mucho tiempo, me acerqué a dejarles una taza de té a cada uno, sintiéndome raro al estar en medio de una atmósfera tan pesada.

-Yunho, prepara el cuarto de huéspedes- dijo al fin Jaejoong.

-¿Qué? Pero ese cuarto…-es el mío. Jaejoong me miró, no hizo falta que escuchara la otra parte de mis pensamientos.

-Las cosas que no son de ahí, ponlas en mi cuarto- dijo seriamente, lo miré sorprendido, estaba diciéndome que mis cosas las pusiera en su habitación.

-Pero…pero….

-¿Quién es él?- preguntó Shin Hoo molesto.

-Yunho- respondió con simpleza Jaejoong.

-¿Tu criado?- la venita de la sien amenazaba con salir.

-Mi novio- respondió nuevamente Jaejoong.

-Ohh…-sonrió Shin Hoo- será algo interesante…

-Shin Hoo, tú y yo sabemos que no estás aquí por gusto, mucho menos por esa mentira de que tu casa no está disponible, qué quieres en mi casa.

-Hyung ha mejorado mucho- sonrió- Tienes razón, los viejos me envían para llevarles noticias tuyas, nada más.

-Entonces lárgate, ya llevas demasiada información.

-No, hyung, debo pasar por lo menos una semana aquí- sonrió- Y será muy interesante- dijo sonriendo mientras me miraba, me hizo sentir escalofríos.

2 comentarios:

  1. a dios vacaciones para yunho pero se pone interesante tendrán mas contacto cercano yunho y jae y mejor dormirán en la misma cama ja que pasara

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