El pasado nunca muere - Cap. 11

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La pena a cumplir…



En el juicio todas las pruebas estaban en su contra, absolutamente todas, el fiscal era de esa gente cruel que sale en las películas y que parecen perros de cacería que buscan confundir al acusado y a los testigos en cada momento y lo logra.


Cada uno de los muchachos había dado su declaración contando con horrorosa claridad cada una de las emociones que sintieron cuando al inicio perdieron todo lo que tenía significado en su mundo, durante esos años tan duros que les tocó vivir injustamente. Heechul no se guardó ningún detalle sucio y expuso con rabia y sarcasmos el hecho de que, el departamento de policía que tenía cede en la ciudad en la que ahora estaban siendo juzgados conocía de las actividades de Lee So Man, las encubría y dejó completamente sin ley a su pequeño pueblo a 50 kilómetros de ahí.


Donghee y Eunhyuk expusieron con amargura las muertes de los jóvenes que fueron usados como escudos humanos y fallecieron abandonados, aquellos que fueron asesinados cruelmente por “pensar demasiado”, los que cometieron suicidio después de ser abusados sexualmente, los que murieron porque no se les atendió sus heridas o enfermedades.


Jaejoong supo captar mejor que ningún otro lo extenuante y fatigoso que resultaba el trabajo en el campo, el trabajo de albañilería en la gran casa de la colina, el entrenamiento salvaje y sádico para aprender a pelear, lo insalubre del galpón en el que se amontonaban para no morir de frio en invierno o lo sofocante que era en el verano. El hecho de estar expuestos a cualquier case de drogas, el peligro se estar al borde de convertirse en adicto.


Onew, Minho y Jonghyun se enfocaron en lo bueno, en el hecho de cómo habían logrado salir adelante después de semejante barbarie, de cómo Junsu y los otros chicos habían ayudado a los pequeños huérfanos, de cómo a pesar de haber sido entrenados para matar, después de esos días no lo habían hecho más.  A pesar de todo el horror vivido, no se dedicaban a hacerle daño a nadie, tal vez sus negocios no eran de los más legales o limpios, pero no habían conocido otra forma de vivir, crecieron en medio de los peores criminales.


Yoochun y Junsu hablaron con expresiones tristes, pero sin derramar una sola lágrima de los efectos psicológicos que causaron en los niños pequeños y en ellos mismos esos años de dificultad, de los terrores nocturnos, de los problemas para hablar y relacionarse, de las heridas y discapacidades permanentes.



Las chicas Ji Min, Ji Hyo, Hye Sun detallaron las condiciones de vida que ahora tenían los diez niños que con todo el esmero posible eran alimentados y educados en la casa de Junsu. Todos los niños aprendieron a tocar el piano y a cantar pues los chicos mayores se los enseñaron. Taemin de 15 años, soñaba con ser bailarín y algún día sería muy famoso pues era muy hábil, Zico 17 años escribía canciones y rapeaba, Hye Bin 6 años quería ser maestra, HyunA de 9 años también quería bailar, Ailee y Hyorin tenían voces poderosas y llegarían tan lejos como quisieran, y así cada niño tenía una esperanza de un futuro brillante. Ellas hicieron hincapié en el hecho de que a estos muchachos jamás se les permitió usar un arma o tener acceso a ningún tipo de droga, se les dio todo lo que un niño necesitaba, protección y cariño.


Varias personas del jurado escuchaban estupefactas que algo como aquello pudiera suceder en su país, sin que nadie lo supiera. Changmin apretaba su mandíbula para no llorar…y… fallando, pues sus lágrimas caían en silencio, mientras escuchaba sentado en su lugar en medio de las personas que acompañan al juicio, Yunho también estaba presente para comprobar que se haga justicia, pues también se hallaba completamente indignado de las situaciones que ante sus ojos se habían revelado.


Como testigo especial Changmin también se sentó al estrado para declarar, ante la mirada atónita de Junsu. Contó a los testigos y al jurado que su padre policía de aquel pueblo meses antes de la invasión de los matones de Lee, había sido notificado para trasladarse a un nuevo distrito, aquella comunicación había llegado sin razón alguna, sin antecedente, sin definir quién sería su reemplazo, además era extraño que llegara directamente del director regional y no de su jefe local inmediato. Sin querer había escuchado una conversación en la que su padre contaba a su madre que al pedir explicaciones sobre el hecho irregular, la única respuesta que obtuvo fue, que debía cumplir las órdenes que se le habían entregado sin quejarse. Dando paso a la duda de que la policía estaba en conocimiento de los acontecimientos venideros y dio su venia para que se den y no hizo nada para proteger a la población.


El juicio fue largo, tedioso y a los ojos de los muchachos amigos de Junsu, infructuoso e injusto.


A pesar de todo lo expuesto el fiscal tenía la misión de hallar un culpable para saciar la sed sus superiores de aplacar el escándalo que se desató cuando la información se hizo pública, pues a pesar de los varios testigos de diferentes fuentes, las pruebas en contra del departamento de policía eran únicamente circunstanciales y no se podía comprobar su veracidad, además de poner en claro que este no era un caso en contra del departamento de policía y que ese caso debería tratarse en un juicio posterior. Advirtió a Changmin con la mirada, “vas a tener que dar explicaciones convincentes después de esto jovencito” parecía decirle mientras bajaba del estrado posterior a su declaración. Luego giró hacia Junsu sentado en el estrado para su última declaración y con mirada sagaz y despreciativa se dirigió a él por última vez antes de la deliberación final del jurado.


- Entonces está usted de acuerdo en que provocó a sus amigos, los incitó a cometer los asesinatos, no tuvo otra opción más que matarlos a todos, no fueron capaces de hallar otra salida. –Luego se dirigió al jurado-…miren con cuidado a este chiquillo que jugó a ser jurado, juez y verdugo, que pensó que a través de sus actos podía salvarse tomando las vidas de otras personas. ¿Es eso lo que en realidad significa la libertad?, ¿Es que todos tomaremos la justicia en nuestras manos y después nos justificaremos, juzguen con sus propios corazones?


Junsu sonrió sabiendo que el mundo es un pobre poema, lleno de injusticias como las vividas previamente y que ahora parecían volver a repetirse en un círculo vicioso, primero enfrentándose a los malos y ahora con los “buenos”, resignado y sin ningún tono de rabia pronunció su última declaración. Rodó sus ojos por todos y cada uno de los asistentes al juicio, dejando con su intensa y diáfana mirada una profunda emoción de veracidad.


- Sí…es cierto… cómo podía llamar a la policía, si desde hacía más de 5 años que no se habían presentado, quién iba a escuchar a un montón de muchachos huérfanos y sucios, nadie investigó la muerte de nuestras familias, masacradas por completo por los que hoy usted llama “asesinados”, cómo permito que un grupo de delincuentes violen, maltraten y prostituyan a todos mis amigos de la infancia, hombres y mujeres tan dignos como los hijos de todos los presentes, cómo permito que los vuelvan adictos y asesinos… cómo permito que los niños más pequeños mueran de hambre porque nadie cuidaba de ellos, cómo permito que siguieran esclavizándonos…-no quiso seguir en esa dirección porque sabía que era inútil, el abogado que Changmin había contratado para ellos, ya había hablado del mismo tema hasta el hartazgo sin obtener buenos resultados-. Soy culpable de buscar defenderme y defender a los que amo, solo yo, soy el actor intelectual y de hecho, de esa búsqueda furibunda de libertad, lo que si diré es que no estaba ni ebrio, ni drogado, estaba desesperado y si tuviera que hacer todo lo que la “policía” no hizo en ese entonces, una vez más, lo volvería a hacer…pueden hacer conmigo lo que quieran…Sin embargo mis amigos, solo hicieron lo que yo les pedí.


Todos los presentes en la sala, se callaron porque tenían nudos formados en la garganta, desde el jefe Jung hasta Heechul que desde que inició la sesión (que era la del tercer día) estaba hecho un mar de lágrimas, Changmin sentía la bilis regresar a su boca insistentemente al recordar los horrores que todos sus amigos tuvieron que pasar, y solo sentía ganas de ser el mismo quién despedazara vivos a esos infelices. Quería gritar que lo perdonaba, que esa gente se merecía eso y más, pero él no era el juez, ni el jurado, aun siendo parte del cuerpo de policía al que se había unido solo para salvar a Junsu, desde su posición en una esquina de la sala, no era capaz de hacer nada…una vez más no podía ayudar a la persona que amaba.


Después de una deliberación que debió haber durado un par de horas el presidente del jurado salió con su veredicto escrito en un papel.


- En el caso denominado “Lee So Man”, para el acusado Kim Junsu. Este es el veredicto -leyó el hombre con voz desafinada…-Por los cargos de incitación a la violencia con asesinato masivo como agravante…


Todos sabían la respuesta.


- “Culpable”.


- Por los cargos de asesinato en primer grado…-el hombre continuó con una mezcla de desasosiego y vergüenza-.


A pesar de no tener en fe en el sistema judicial, el pelirrojo sufrió lo que todo condenado antes de recibir el dictamen, la sensación del indulto, esa esperanza vana que te dice que te vas a salvar y que todo va estar bien, que vas a salir libre de esta. Todos los que se hallaban en la sala empezaron a murmurar ahora sí ya, con una perspectiva real de la situación, indignados algunos, todos estaban en contra del primer veredicto…


- Frente a la evidencia presentada y los testimonios de los testigos…se le declara…


- Inocente…


Todos los que habían estado conteniendo la respiración…es decir todos los amigos de Changmin y Junsu, soltaron el aliento y respiraron otra vez…eso significaba que la cadena perpetua o pena de muerte no eran una opción de sentencia.

- Para los acusados Kim Jaejoong, Kim Heechul, Kim Jong Hyun, Park Yoochun, Lee Dong Hae, Lee Hyukjae (Eunhyuk), Lee Jin Ki (Onew), Choi Minho…


- Inocentes…


- Por el resto de cargos menores…Culpables


No escucharon la última frase, o, a pesar de haberla escuchado no importaba, habían sido declarados inocentes frente a los cargos más graves, por último las penas de los otros cargos eran pagables. Todos los chicos se abrazaron, se habían tomado de las manos para recibir el balde de agua fría, unidos, de pie, se abrazaron y lloraron, Jaejoong besó las frentes de cada uno de sus amigos y les sonrió dulcemente y junto con Yoochun y Junsu encerraron en sus brazos a todos los demás.


El juez, carraspeó, los chicos se soltaron de su abrazo, se formaron de frente al estrado y con ojos llorosos escucharon la sentencia, que con ronca voz declaró…


- Kim Junsu, al haber sido declarado culpable por los cargos de Incitación a la violencia con muerte de varias personas como agravante deberá cumplir una condena de cuatro años en prisión, una fianza de cincuenta mil dólares, con derecho a libertad bajo palabra y apelación para rebaja de pena, después de haber completado el primer año de reclusión…


Junsu permaneció estoicamente de pie, sin derrumbarse, sin quejarse. Heechul y Jaejoong se taparon las bocas incrédulos, Yoochun abrazó al hombre que parecía en shock por la espalda. Changmin se levantó de su silla. Parecía que el caos iba a desatarse en ese momento. Sin embargo el juez levantó su mano y esa sola expresión acompaña de una afable sonrisa fue suficiente para disipar la electricidad en el aire, todos volvieron su mirada hacia él.


- Al resto de los acusados a pesar de ser declarados culpables por los cargos menores detallados al inicio de esta sesión se les condena a cumplir servicio social durante un año y una multa de cinco mil dólares cada uno. –Todos pensaron que todo había terminado, sin embargo, el juez volvió a pedir silencio, además les hizo tomar asiento-. Durante todo mi vida como juez, jamás me había enfrentado a una situación semejante, quiero que sepan, que si este personaje (Lee So Man) y su grupo de esbirros continuara con vida, yo mismo me habría encargado de investigarlo, sentenciarlo y hundirlo en la cárcel para siempre. Pero voy a recordarles una cosa muchachos, el asesinato, la violencia y la venganza jamás son la solución. No eres tú quién debía decidir el castigo –dijo señalando con su largo y arrugado dedo al pelirrojo-, por eso es que vas a estar encerrado. A más de la sentencia dictada, tú y tus amigos serán integrados en un programa de rehabilitación social integral con varias actividades en las que les será obligatorio involucrarse. La custodia de los niños que cuidas en tu casa será entregada al estado y también se les incluirá en un programa de rehabilitación. No les serán confiscados los bienes. Sin embargo cuentan con 3 meses para realizar los cambios de propietario de manera legal.


Una vez más parecía haber terminado, sin embargo volvió a hablar. Mirando a Junsu específicamente.


- No tengas dudas en que todos los funcionarios de la policía que estén implicados serán investigados, separados de la institución, juzgados y encarcelados. El sacrificio de todos ustedes no será en vano. No permitiré que algo como esto vuelva a suceder. Y usted –dijo ahora sí dirigiéndose al fastidioso fiscal- será el encargado, los quiero a todos.


Junsu sintió dolor porque le habían sido arrancado sus “hijos”, no podían quitárselos así como así, cuando saliera de allí, y que lo haría volvería a pedir la custodia de todos ellos, sin embargo deseó que el estado les diera algo que el ya no podría.


Los acusados que permanecían esposados fueron conducidos a una sala de espera de espera en un salón custodiado. Rodearon inmediatamente a su jefe que no decía nada, no se movía, no parpadeaba, incluso parecía no respirar.


- Junsu hyung, haremos lo posible por sacarte antes…-Onew estaba hincado agarrando la mano del chico que aún no reaccionaba-.


- ¿Estás bien?, Junsu, vamos, ¡di algo!... –Yoochun estaba empezando a preocuparse y estuvo a punto de sacudirlo-.


Las blancas y cálidas manos de Jaejoong lo detuvieron con un gesto de profunda preocupación.


- Estoy aliviado, siento como si me hubieran quitado un peso de encima…estoy bien Yoochun ah…-las palabras del chico de ojos grises salieron claras y penetraron en los oídos de todos los presentes.

Los que estaban a su alrededor, lo miraron extrañados pero se aliviaron al ver que no estaba tan mal. La verdad es que Jaejoong estaba esperando un ataque de ira típico, con los delirios que solían llegar, con la destrucción de muchas cosas de alrededor o algún hueso roto, sin embargo la expresión del pelirrojo había cambiado, ahora era llena de paz, el hombre blanco y delicado sonrió entendiendo que por fin su amigo estaba en el camino definitivo que lo llevaría a la recuperación.


Con el pasar de los días se siguieron los trámites respectivos. El departamento de justicia se encargó de que todos los requerimientos del juez fueran cumplidos, los ocho chicos fueron liberados, regresaron a sus vidas cotidianas, con la misión de reunir el dinero para pagar las multas de cada uno y más que nada la de Junsu. Dong Hae, a pesar de decir que siempre odiaba a los niños de la casona, lloró desconsoladamente cuando los agentes del ministerio de bienestar social se los llevaron. Jaejoong solicitó que se les diera permiso de visitar a Junsu en la cárcel, la solicitud fue aceptada y el jefe pudo despedirse de sus niños, todos se negaban a marcharse, pero al final, con la promesa de volverse a ver, se fueron.


Quince días después de juicio Junsu fue trasladado, desde la dependencia de reclusión provisional en la que se encontraba hacia una cárcel regional en esa misma ciudad, solo un poco más al norte, durante ese periodo Changmin no pudo verlo pues tuvo que regresar con el jefe Jung a su pueblo a seguir cumpliendo con sus labores.

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