Lluvia de estrellas - Cap. 8

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Líneas constantes se dibujaban en la esquina superior derecha del cuaderno de Changmin, líneas rectas, producto de una mente viajando hacia un recuerdo reciente. Hacía apenas tres días que había tenido un encuentro por demás incómodo con su profesor de deportes. Todos estos días repasaba una y otra vez cómo se habían dado las cosas, interpretaba cada gesto y cada palabra que Yunho le hubiera dedicado. Y se llenaba de vergüenza al recordar los intentos de acercamiento que el más joven había también realizado. ¿Quién había iniciado todo? Obviamente él, Changmin había buscado quedarse a solas con su maestro y ya arrancado le había sugerido ir a su casa ¡¿por qué a su casa?! ¿Qué pensaría Yunho de él? ¿Se había visto como un ofrecido? ¿Y qué había con ese intento de beso?, porque sí, su profesor estuvo a punto de besarlo y a Changmin ahora le hormigueaba los labios de sólo recordarlo, sólo un poco más y…

La campana de cambio de clase lo sacó de sus pensamientos. No se había enterado si había deberes para la casa, ni siquiera tenía pleno conocimiento del tema que se trató en aquella clase.

-¿Otra vez en la luna? –preguntó Yoon.

Changmin lo miró como intentando reconocerlo, aún no salía por completo de sus fantasías.

-Eh…

-¡Ey, despierta! –le chasqueó los dedos frente a sus ojos pero no obtuvo el efecto deseado, su amigo únicamente le apartó la mano y continuó tan ido como desde hace algunos días.

-Oye, si te estás metiendo algo, dímelo, no te preocupes, prometo mantener tu secreto guardado.

-Mmm… pásame los apuntes de la clase. –Pidió, dejando a Yoon con la boca abierta.

-¡¿Otra vez?! ¡Cada que termina una clase me pides lo mismo!

-¡Eso no es cierto, sólo te lo he pedido tres veces!

-¡Claro, de las tres clases que hemos tenido en todo el día!

-Siempre te hago yo ese favor, de vez en cuando puedes hacérmelo tú a mí ¿no?

Yoon suspiró, e hizo un esfuerzo por relajarse. El problema no era pasarle los apuntes, sino que nunca había visto así a su amigo, le preocupaba que estuviera teniendo algún problema y que bajara sus calificaciones o que volviera a ser castigado por no poner atención en clase.

Tomó su cuaderno y lo puso en el pupitre de Min –Toma, anota bien la tarea, la profesora dijo que si alguien no la hacía o la hacía mal habría examen para todos.

Min pasaba las hojas – ¿Enserio?

A Yoon le saltó la vena de la desesperación -¡Claro que es enserio, qué creías, que las quejas de todos eran porque “miss gruñona” ya se iba! ¡Acaba de decirlo!

-¡¿Y por qué me gritas?!

-¡Porque ni siquiera en eso pones atención! ¡Agrrrr! –Alzó las manos en forma de garras a cada lado de la cabeza de Min, conteniéndose para no zarandearlo de los cabellos.

***




-Jóvenes, antes de salir a las canchas tendremos un poco de teoría. –Dijo Yunho haciéndolos entrar a todos al salón.

-¡Noooo! ¿Por qué? –se escuchó en grupo.

-Porque luego no siguen las reglas por no poner atención. Ya, ya, sólo serán 15 minutos. –Dejó sus cosas en el escritorio y sin esperar más comenzó a anotar en el pizarrón. –Quiero que escriban esto en sus cuadernos, lo repasarán… -continuaba anotando –lo comprenderán y se lo aprenderán. –Dio media vuelta encarando a sus alumnos –ya conocen el castigo si noto que estuvieron perdiendo el tiempo.

Todos afirmaron con expresión apagada. Yunho sonrió y volvió al pizarrón. Habiendo terminado su trabajo frente al pizarrón, dejó el gis, se sacudió las manos una contra la otra para desprenderse del polvo blanco que quedara en sus dedos y tomó asiento.

Mientras detrás del escritorio esperaba aburrido a que los chicos terminarán de anotar, paseó la mirada por el salón. Sus ojos sabían hacia dónde dirigirse, a pesar de que intentara controlarse. Con su cabeza recargada en el dorso de su mano y un gesto serio, se topó con la mirada de Changmin, quien al verse descubierto dirigió rápidamente la vista hacia el pizarrón.

Fueron 15 minutos de tensión entre profesor y estudiante, a pesar de estar rodeados de personas, al final éstas parecían desaparecer. Minutos después el grupo ya estaba en el gimnasio saltando cajones. Changmin, como siempre, desde la llegada de aquel profesor, no había podido concentrarse, su estómago cosquilleaba cada vez que, no aguantando la tentación, se perdía en la alta figura que no dejaba de hacer un excelente trabajo como figura de mando; bastaba ver a sus compañeros esforzarse al máximo para ganar la satisfacción de sargento Yunho.

“Cómo es que no lo había notado desde el principio, su rostro pequeño y perfilado; su cabello negro, acomodado de manera fresca y refinada; ese rasgo asiático tan marcado en sus ojos, cuando sonríe parecen sólo dos líneas; su sonrisa con dientes perfectos y labios carnosos… a veces se ven más rojos que de costumbre, como ahora… ese color le queda muy bien. Él es… sorprendentemente guapo”.

-Changmin –lo llamo Yoon que estaba a su lado.

-¿Qué pasa?

-Acá estoy… mírame.

Changmin lo observó.

-¿Quieres ir a jugar después de clases?

-Ah… -Changmin bajó la mirada, intentando inventarse una excusa –no puedo, tengo algo que hacer. –Se volvió hacia quienes estaban saltando.

Yoon suspiró -¿Qué tal mañana?

-Ajá, sí… mañana está bien –contestó apenas mirándolo.

Yoon estaba preocupado, tenía una teoría en mente sobre lo que podría estarle pasando a su amigo. Pero pensar en que esa fuera la verdadera razón, no le gustaba nada. Observó a sus compañeros saltar y después dirigió la mirada a su profesor. Volvió a suspirar.

-¡Shim Changmin! –alzó Yunho la voz, era la tercera oportunidad de Min para saltar.

-¡Sí! –se puso de pie alzando la mano, como si Yunho no tuviera perfectamente identificado su sitio. Se colocó en posición y observó al profesor esperando la señal. Se miraron por breves segundos, una mirada cómplice que hizo suspirar al alumno. Yunho asintió con la cabeza mostrando apoyo, pues en los saltos anteriores no había tenido buenos resultados. Changmin asintió a su vez, y con la mirada en el objetivo esperó el silbato. Así sonó y Min corrió con todas sus fuerzas “debo lograrlo, debo lograrlo”, se repetía en su mente una y otra vez. No podía evitar estar consciente de que su profesor lo observaba, quería enorgullecerlo, no volvería a mostrarse como un eslabón débil, así tuviera que practicar día y noche. Dio un salto con todo lo que tenía cuidando de posicionar las manos firmemente en el cajón y retirarlas al momento justo para así aterrizar con las dos piernas dobladas, pero de pie. Él sintió vítores y aplausos llenos de emoción en su interior, por fuera pocos notaron que lo había hecho bien, estaban más interesados en conocer quién seguía. Observó a su maestro y aquella sonrisa dedicada únicamente a él. Changmin no recordaba si era así como sonreía a todos, pero la sintió totalmente personal, al grado de querer adoptarla con el nombre “la sonrisa de Changmin”.

***

Yunho también estaba sufriendo de recuerdos que lo hacían enrojecer a pesar de su edad, varias veces debían repetirle las cosas para obtener su atención. Justo en ese momento había terminado sus clases y permanecía pensativo frente a su escritorio, haciendo sonar un bolígrafo contra la madera sin estar consciente de ello.

-Profesor Jung, sigue aquí. –Dijo el director, sacando a Yunho de sus cavilaciones.

Yunho observó lentamente el reloj, hacía una hora que había terminado sus labores “vaya, que rápido pasa el tiempo” pensó. –Sí, ya me iba. Sólo estaba terminando algunos pendientes. –Metió los papeles que mantenía encima del escritorio en un cajón, ahí también fue a dar el bolígrafo, cuadernos, libros y todo lo que colaboraba con su ya conocido desorden.

-Pues apresúrese, luego no quiero que digan que esclavizo a mis empleados. –Terminando de decir esto continuó su camino.

El camino a casa fue más corto que de costumbre, algo debía hacer para sacarse de la cabeza a Changmin. Ahora no sólo debía lidiar con su joven alumno y la fuerte necesidad que sentía por él, sino también con el recuerdo del Changmin adulto que se mostraba a cada momento más claro. Ya no tenía dudas, sabía quién era él y quién era Min, lo que aún no entendía es por qué carajo estaba en el pasado y cómo había llegado ahí.

Abrió la puerta de su departamento y dejó su bolso sobre el sillón. Su casa era un desastre, cosas tiradas por todas partes, trastes sucios en la cocina, ingredientes podridos, comida caduca; suspiró, la buena noticia es que arreglar la casa le ayudaría a no pensar tanto.

Puso música de Michael Jackson y comenzó a arreglar la casa. Su gato lo miraba perezoso bailar mientras limpiaba aquí y allá, cantaba en ocasiones en voz alta. El pequeño felino alejaba la cabeza con mirada inescrutable cuando Yunho le acercaba el micrófono imaginario para cantar. Al terminar, observó con una amplia sonrisa el resultado de su trabajo, “Changdoll-ah estaría orgulloso de mí”, llegó aquel pensamiento de pronto, lo que le provocó borrar el gesto en sus labios. Le dio un vuelco en el estómago el recordar las visiones de una tumba con el nombre de Changmin. Suspiró fuertemente, obligándose a no sumirse en sus pensamientos. –Bien, entretengámonos un poco preparando la clase de mañana.

Sacó algunas listas, un cuaderno, se colocó sus lentes y comenzó a hacer apuntes. El ambiente se sentía tranquilo, sin apenas sonido alguno. Yunho escribía notas de observación a cada alumno, varias veces despegaba la mirada de las listas, posándola en la somnolienta figura de Max, mientras construía mentalmente una buena crítica hacia alguno de sus estudiantes.

El llamado a la puerta sacó a Max de su sueño y a Yunho de sus cavilaciones. Ambos observaron hacia la puerta sin moverse, hasta que se volvieron a escuchar los toquidos. Como en muda pregunta se miraron a los ojos y Yunho suspiró derrotado. Incorporándose, dejó el bolígrafo y se acercó a abrir. Abrió enormemente los ojos ante la sorpresa de tener al otro lado del marco a Changmin.

-¡Buenas tardes profesor! –Changmin hizo una inclinación y Yunho se quedó inmóvil, sólo mirando como si se tratara de una visión, una mala jugada de su imaginación. Changmin se quedó de pie observando a Yunho, por alguna razón su profesor no se movía, y eso era extraño -Temía que me equivocara de departamento –Intentó sacar a su profesor del trance.

-Changmin… ¿qué haces aquí? –Dijo sin nada más que le viniera a la mente.

-Bueno… -se rascó la nuca de manera tímida – ¿Cómo está el gatito? ¿Ya se encuentra mejor? –Estiró el cuello mirando hacia dentro -¿Puedo pasar?

Yunho se hizo a un lado para permitirle la entrada a su alumno, quien observó a detalle el pequeño pero agradable departamento. Yunho cerró la puerta aún perturbado por la llegada inesperada.

-Su casa está más cerca de la mía de lo que creí –Habló Changmin observando a Yunho con una sonrisa. Notó que su profesor parecía confundido –Profesor, utiliza lentes, le quedan bien.

Yunho se ajustó automáticamente los lentes –Ah… sí.

-¿Quiere saber cómo di con su casa?

-Por favor.

-Me lo dijo un pajarito –sonrió ante el gesto incrédulo de Yunho y al escuchar el sonido del gato moviéndose en el sofá a su espalda, se viró con él –Hola –el gato lo observó. Changmin se acercó y se sentó a su lado -¿Cómo estás? –Al intentar tocar al gato, el minino se levantó incómodo –No te vayas, te traje algo.

Yunho lo miraba atento, desde un principio pensó en que el felino se parecía un poco a Min, era interesante verlos juntos.

Changmin buscó en su mochila y sacó una naranja, con un gesto poco satisfactorio que hizo sonreír enternecido a Yunho. Se la acercó a Max, quien al olerla compuso un gesto de desagrado, a ojos de los dos chicos era un claro “¡iugh, asco!”, saltó del sillón y se alejó con pasos elegantes y dignos hacia la habitación de Yunho.

Changmin observó a su hyung -¿No le gustó? –parecía claramente confundido, provocando que la sonrisa de Yunho se ensanchara.

-Los gatos no comen naranjas –extendió su mano y Changmin depositó ahí la fruta. – ¿Entonces… veniste a visitar a Max? –preguntó desde la cocina, para después volver con un cuchillo.

-¿Se llama Max? –Alzó los ojos al techo, pensativo –Ese… parece nombre de perro.

Yunho volvió a sonreír a la vez que rebanaba la naranja a la mitad –Creo que le va bien el nombre –le extendió una de las mitades y en el momento en que sus manos se tocaron no era más el joven estudiante a quien observaba, sino Max Changmin, con esa sonrisa luminosa y esa mirada que emanaba cariño. “Gracias hyung” su voz también cambió, más gruesa, pero sin perder el toque pícaro que le distinguía.

-¿Profesor Jung?

Yunho se sobresaltó, Changmin lo veía desconcertado, tanto la mano de Yunho como la de Min sostenían la naranja. -¡Ah! –exclamó al notar que ni siquiera la había soltado. Apartó la mano y vacilante se sentó frente a la mesa, donde había estado trabajando.

Changmin dejó sus cosas en el sillón y se acercó a la mesa frente a Yunho en silencio mientras comía la mitad de naranja que le tocó.

-¿Ya comiste? –preguntó Yunho.

Min negó con la cabeza.

-¿Tienes hambre?

Min ahora asintió.

Yunho suspiró, aún no sabía exactamente qué hacía Changmin en su departamento, su sola presencia lo ponía feliz y nervioso, y no quería pensar demasiado en la verdadera razón del porqué de su llegada, pero intuía que su joven alumno no se iría pronto.

Se levantó de la silla y se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador notando que quedaban sobras del día anterior, un guisado coreano que había comprado en un restaurante. Para su mala suerte quedaba muy poco, así que lo sirvió en un plato y se lo ofreció a Changmin. –Espero que te guste.

Min observó el guisado, estaba sorprendido -¿Profesor, usted lo hizo?

Yunho tomó asiento de nuevo, recargando la cabeza en su puño –Si te gusta, yo lo cociné. –Sonrió.

Changmin lo probó y dio el gusto bueno -¿Ya comió? –preguntó inocentemente.

-Sí, lo hice hace poco –Mintió, cuando Min se fuera saldría desesperadamente en busca de comida. Se volvió hacia sus papeles y su computadora.

Reinó el silencio por minutos en los que Yunho podía sentir la mirada fija de Min. De vez en cuando lo observaba de reojo, en ocasiones lograba atrapar una de sus miradas, las cuales apartaba, excepto una, la última.

-Profesor Jung –se notaba firmeza en la voz del estudiante.

Yunho lo observó atento, sólo para encontrarse con el silencio nuevamente, pero con los grandes ojos de Changmin sobre él. El profesor sonrió con dulzura -¿Qué pasa Minnie?

Tras segundos más de silencio finalmente habló -¿Quiere que me vaya?

Ante la fingida calma del profesor y la ansiedad del alumno, Yunho entrecerró lo ojos. Los dos deseaban lo mismo, uno, que dijera que no; el otro, decir que no; pero ¿qué significaría para el otro esa respuesta?, ¿cuál sería el detonante ante esa respuesta? Decir “no”, claramente significaría avanzar en lo que sea que había entre ellos dos, abrir la puerta a algo que posiblemente después no podrían controlar.

-No… -respondió. Y pudo notar la mezcla de alivio y nerviosismo en la mirada del chico, después su sonrisa, que luchaba por esconder. Yunho no dijo más, pero comenzaba a sentir que la temperatura aumentaba y no podía apartar la mirada del contrario, perdido en sus gestos, en su cabello, sus manos y cada uno de sus dedos.

-Profesor Jung –pronunció en voz apenas audible, pero clara a oídos de Yunho que no podía más que dirigir cada uno de sus sentidos a la figura que se encontraba frente a él. –Yo… no sé si debería decir esto –sonrió apenado.

-¿Qué pasa Minnie? –Tal vez lo mejor sería no animarlo a proseguir, algo en su subconsciente gritaba que era mejor huir, lo cual sería extraño considerando que estaba en su casa.

-No puedo dejar de pensar… -Prosiguió mientras jugaba con la tela de su pantalón sin atreverse a levantar la mirada –en lo que pasó en el gimnasio el otro día.

-Changmin… -Lo sabía, todo esto iba en picada hacia el descontrol -¿Tu mamá sabe que estás aquí? –intentaba por todos los medios mantener la postura, desviarse del camino hacia donde parecían dirigirse.

Min se sorprendió por la pregunta, y mirando de reojo al otro negó con la cabeza –Ella cree que estoy trabajando en casa de un amigo –volvió a contestar en voz baja. Observó los dedos de Yunho cerca de la orilla de la mesa y recordó el momento en que se entrelazaron con los suyos, quería sentirlos de nuevo y tímidamente alargó su mano hasta tocarlos.

Yunho no se alejó, sin embargo se mantuvo quieto.

-¿Lo recuerda?

-Changmin, tal vez sea mejor que te vayas.

El más joven arrugó el entrecejo –Dijo que no quería que me fuera.

-No se trata de lo que quiera, Minnie; sino de lo que es correcto.

Ante esa respuesta, Changmin volvió a observar sus manos, rosaba suavemente sus dedos contra los de Yunho, le gustaba su suavidad y calidez, pero sobre todo lo que causaba en lo profundo de su estómago -¿Profesor?... ¿puedo besarlo?

Las mejillas de Yunho enrojecieron, estaba perdido, no podía contra Changmin, nunca había podido. Su cuerpo tembló al ver a Min ponerse de pie y dirigirse lentamente hasta él. Podía notar que el más joven no esperaba si quiera un permiso, su mirada representaba la firmeza de su decisión al perderse en los labios de su profesor.

Una parte del mayor aún seguía recia a luchar contra la tentación, así que al notar que la distancia cada vez era más corta apartó el rostro consiguiendo que los labios de Min se mantuvieran rosando su mejilla –Jung hyung, me gusta –Y Yunho sintió cómo el aire escapó con fuerza de sus pulmones.

Sin alejarse, Min soltó la mano de su profesor y con suavidad dirigió el rostro del mayor hacia sí para robarle un beso inocente e inexperto. Los dos sintieron fuegos artificiales en sus cabezas y mariposas revolotear de aquí a allá. En cuestión de segundos, Changmin se alejó unos centímetros, con una mano cubría sus labios mientras se notaba la sorpresa en sus ojos.

“Tu primer beso” pensó Yunho. Esta vez no había sido Jaejoong quien presumiera de haberlo obtenido, su primer beso había sido para Yunho. Él también se concentró en la sensación, no sabía si era porque Min era tan joven o sólo eran ideas suyas, pero no recuerda haber besado antes labios tan suaves.

Changmin se volvió a acercar, llevado por una fuerza de atracción invisible, buscando los labios de Yunho nuevamente, esta vez el mayor no se apartó, antes bien, respondió a la inocencia del beso. Por muy bien que se sintiera, no era sorpresa que Changmin no supiera besar, ni siquiera cerrar los ojos, por lo que ya perdido en sus emociones, Yunho se apartó apenas dos centímetros.

-Cierra los ojos.

Changmin lo observó suspicaz, pero los cerró expectante.

Yunho se acercó –Separa los labios –susurró, provocando un temblor en el otro, quien cerró sus puños en la camisa de Yunho. Obediente, hizo lo que se le pedía.

Min cerró con fuerza los ojos al sentir la mano firme de Yunho en su nuca y sus labios cerrándose en torno a su labio inferior. Era una sensación agradable, pero algo sofocante. Oprimiendo más fuerte la camisa de su profesor, Changmin contestó al beso como las caricias de Yunho le daban a entender hasta que comenzó a sentir la necesidad de no parar.

Yunho se olvidó de su lado racional, y poniéndose de pie, incitando al menor a sentarse sobre la mesa, se quitó los lentes y tomó el rostro de Min besando con más soltura. Podía sentir cómo los besos del más joven se acoplaban cada vez más a los suyos, profundizando aún más la caricia, pero sin dejar de lado la suavidad del toque.

Min soltó un suspiro en la boca de su profesor, sentía cómo su cuerpo despertaba. Algunas veces se había tocado en la intimidad de su habitación, pero nada le había hecho sentir lo que su profesor estaba logrando con aquel beso.

Yunho se separó aún entre suspiros –Ya vete Changmin –pidió en súplica con los ojos entrecerrados.

-Jung hyung ¿le gusto? –preguntó sofocante.

Víctima de sus impulsos, Yunho asintió sin decir palabra robando un beso de Min, quien respondió al instante, alargando el momento entre caricias más intensas.

Changmin volvió a soltar un suspiro ante el reconocimiento de la lengua del contrario apenas rosando la suya, un toque sutil, pero tan sensual que intensificó las sensaciones en el cuerpo de ambos. Así se perdieron por largos minutos hasta que no tuvieron más opción que detenerse.

Pero sin la intención de alejarse, Yunho, con los ojos aún cerrados, juntó su frente con la de Min, quien entreabrió lo ojos, les gustaba ese contacto, el nerviosismo y el miedo habían desaparecido, en su lugar se abría paso la necesidad de más contacto, más caricias, más palabras que los hicieran sonrojar.

Changmin alzó sus manos hasta tocar el pecho de Yunho sobre la camisa. El mayor abrió los ojos y con sus manos cubrió las de Min en un acto dulce. Observaba su mirada baja, cambiando la posición de su mano derecha a la nuca de Min cuando éste último escondió su rostro en el cuello de su profesor.

Los dedos de Yunho recorrieron sus cabellos una y otra vez. -Hyung, dígalo de nuevo. –escuchó decir al menor. Yunho se limitó a besar con adoración su cabeza.

–Dígame que le gusto –se alejó sólo un poco, lo suficiente para poder mirar a su profesor a los ojos.

Yunho continuó acariciando sus cabellos, los cuales acomodaba detrás de su oreja. –Me gustas Minnie.

Changmin sonrió, sus gestos eran tan fáciles de leer, se sentía feliz. Eso era todo, un “me gustas” era suficiente para Min, pensó Yunho.

“Sin darse cuenta de la gravedad de mis sentimientos hacia él”

–Es hora de irse Minnie, comienza a anochecer.

Se miraron a los ojos por largos segundos, intentando leer en los ojos de Yunho algo que no logaba descifrar del todo; y Yunho devolvía la mirada, retando al otro a que lo intentara. Finalmente Changmin asintió y dándole un corto beso en los labios a Yunho bajó de la mesa y tomó su mochila.

-Me voy entonces.

Yunho asintió sin moverse de su lugar.

Changmin abrió la puerta –Profesor Jung…

Yunho lo miró expectante, esas se habían convertido en palabras que darían paso a algo que terminaría descontrolándolo.

-Por favor, la próxima vez que nos veamos, no actúe como si no hubiera pasado nada.

La sorpresa se dibujó en el rostro de Yunho y tras una sonrisa, Changmin cerró la puerta detrás de él.

De pronto lo envolvió el silencio, sentía un vacío en su pecho y sus manos ardían ante la necesidad que tenían de seguirlo tocando. Había sobrepasado sus límites, se había dejado llevar y ahora negar cualquier deseo sería como querer renunciar a una adicción. Ya no había vuelta atrás, no volvería a negar lo que sentía, ya no era posible…

***

Para Changmin era imposible dormir, si antes le era complicado no pensar en su profesor, ahora era imposible, jamás sintió tales sentimientos por alguien, se preguntaba si a eso se le llamaba “amor”. ¿Qué pasaría ahora? ¿Cómo actuaría el siguiente día, cuando tuviera que verlo a la cara? Extrañamente no era algo que lo pusiera nervioso, era algo que lo animaba a levantarse temprano, bañarse, peinarse e ir bien arreglado a la escuela, porque él estaría ahí y quería verse bien para él.

Buscó en su celular el número de su mejor amigo, escribiría un mensaje que diría así: Necesito contarte algo importante, ¿recuerdas a la persona que me gustaba? Pues es sargento Yunho, y yo también le gusto, él me lo dijo. Estaba a nada de seleccionar “Enviar”, hasta que cayó en cuenta que no tenía libertad de contárselo a nadie.

¿Qué pasaría si alguien en la escuela se enteraba? Posiblemente su profesor sería despedido, tal vez incluso tendría problemas legales, pero sólo había sido un beso… en el departamento de un adulto… donde nadie sabía que se encontraba un menor de edad. Ahora sí estaba preocupado, ¡había orillado a su profesor a ser un pervertido! Y su mente continuó viajando más y más por posibilidades cada vez más dramáticas.

***

Yunho observaba el techo con los brazos debajo de su cabeza en la comodidad de su cama. A su costado dormía plácidamente Max, buscando el calor de su compañero.

“Perdóname Changmin ah, si te enteraras de lo que estoy haciendo ahora seguramente te enfadarías tanto…” -Se talló la cara ansioso, luego soltó un profundo suspiro –“No recuerdo haberte besado antes, siempre supe que te amaba, sin embargo nunca me di cuenta de que era este tipo de amor. Siempre supe que tú y yo éramos uno solo, por eso sentía que moría al no tenerte conmigo, y fue tan fuerte el lazo que creamos, que ni con tu muerte pudo ser destruido, ahora mírame aquí, destinado a encontrarte hasta en otros tiempos”.

“Changmin ah, ¿esto te enoja? ¿Te duele que trate así al pequeño Changminnie? Es que ya no sé qué debo hacer con estos sentimientos, son tan profundos que duelen… duele mucho… y no sé cómo sacarlos, quiero que deje de doler. Changmin ah… ayúdame”

Yunho no pudo evitar llorar esa noche.

***

Yunho llegó temprano a trabajar, pocos alumnos había en esos momentos en la escuela. Estaba por entrar al aula de maestros cuando se quedó pensando en la posibilidad de renunciar. No estaba bien que un profesor y un alumno mantuvieran una relación como la que mantenía con Changmin y si alguien lo notaba los dos terminarían en problemas.

-¿Piensa entrar profesor Jung?

La voz de esa chica lo sobresaltó, miró hacia un lado y ahí se encontraba la profesora Han. Se disculpó y con una sonrisa incómoda abrió la puerta permitiendo entrar a la mujer. Ella lo miró por segundos, como si quisiera decirle algo y después simplemente entró.

Yunho se dirigió a su escritorio, dejó sus cosas y volviendo a escuchar la voz de Han, la única profesora que se encontraba ahí, se volvió hacia ella.

-¿Está listo para el campamento?

Yunho se sintió confundido, hacía días que no le dirigía una palabra, ¿acaso ahora intentaba romper el hielo? Sonrió incómodo negando con la cabeza –No, la verdad ni siquiera he planeado nada.

Han lo miró muy seria, quería ofrecerle su ayuda, pero debido a cómo se habían dado las cosas, aún continuaba cierto ambiente incómodo entre ellos. Yunho había sido un buen amigo, ojalá se hubieran quedado así, pensó Han, ojalá ninguno de los dos hubiera dado un paso más y ahora no estarían sintiendo esa pesadez en el aire.

-Pues… puede ver, si quiere, los videos de los campamentos anteriores, deben estar archivados en dirección.

-¡Ah! No sabía que había, sería de gran ayuda –dijo sinceramente.

Han asintió –Entonces, los pediré y después de clases podremos ocupar la sala de audiovisuales ¿le parece bien?

Yunho sonrió –Me parece bien –Sintió un gran peso abandonar su cuerpo, el distanciamiento con Han no había sido sano para él, no sólo por el hecho de trabajar juntos, sino porque representaba la única figura con quien podía de alguna manera desahogar sus problemas.

***

-¡Hola Yoon! –Changmin saludó de estupendo modo a su amigo, quien se extrañó del aparente buen humor con el que llegaba, algo extraño considerando que los últimos días apenas había reparado en él.

-Hey, ¿te pasó algo bueno?

-No ¿y a ti?

Yoon lo miró suspicaz -¿No?

-Oh, que mal. ¿Quieres jugar videojuegos en mi casa?

-¿Ya no estás ocupado? –preguntó receloso.

-No~~~ ya no~~~

Yoon afiló su mirada, tener a Min tan alegre y activo le agradaba, pero por alguna razón sentía que tanto intentar mostrarse alegre sólo lo hacía ver falso.

-Por cierto, sargento Yunho vino a buscarte.

Ese nombre hizo que todo se removiera en su interior, tanto su rostro como su mirada se iluminó – ¿D-de verdad?

-Oh sí, se fue cabizbajo y llorando a mares porque no estabas.

El gesto de Changmin se descompuso en notable confusión -¿De verdad?

Yoon sonrió con falsedad –Sí, y también dijo que tomaría un curso de bordado y te haría una bufanda ¡Por supuesto que no! ¿Qué significa esa cara roja y ese brillo en los ojos?... Changmin… -Lo observó con inquietud, la misma que se mostraba en el rostro de su amigo. Llegaron los dos a un mismo punto en común, como una comunicación cómplice, que sin palabras pudieron entender.

El profesor llegó interrumpiendo su lenguaje gestual. Changmin se sentó rápidamente dando la espalda a su amigo, esperaba estar equivocado y que Yoon no se hubiera dando cuenta de nada.

Apenas terminada la clase, Yoon se levantó de su asiento y salió del salón, Changmin corrió tras él -¡¡Yoon!!

Sin detenerse, el susodicho caminó hacia la azotea, subiendo escaleras y escaleras sin mirar atrás ni responder a los llamados de Min. Llegando a lo más alto se acercó a la barda donde recargado se perdió en las minúsculas personas que caminaban debajo.

Changmin lo observó desde atrás, tenía miedo de acercarse, pero era evidente que debían hablar. Se colocó a su lado y sin mirarlo dijo -¿Por qué saliste tan repentinamente?

-¿Debo tener una razón? –Su voz sonaba dura -Sólo quería un poco de aire.

-¿Estás molesto conmigo?

-No Changmin ¿tú lo estás?

-¿Qué?

Yoon finalmente lo miró a los ojos -¿Cuántas veces estuve yo en tu lugar teniendo que seguirte a todos lados sin que al menos mostraras que te dabas cuenta? ¿Crees que estoy molesto porque camino sin dirigirte la palabra? Tú lo hiciste conmigo por días, ¿estabas molesto conmigo Changmin?

-Yo… no… -No sabía qué decir, Yoon enserio se veía enojado, nunca lo había visto así. Sabía la respuesta a su pregunta, no estaba molesto con Yoon, pero su manera de hablar, sentía estar rodeado de preguntas capciosas.

-¿Sabes que está mal, verdad? –Ante el silencio del contrario, prosiguió –Lo del profesor Jung, sabes que está mal, ¿verdad?

Lo sabía, Yoon se había dado cuenta, ¡¿cómo se dio cuenta?! Changmin jamás se lo había dicho, creía ser discreto al observarlo, procuraba no hablar tanto de él. Tal vez se le había salido decir algo que hizo a Yoon notarlo. Apenas negaba con la cabeza sin poder decir nada, se sentía presionado. Por un momento creyó que si alguien le preguntaba, no negaría nada. Y con orgullo diría, con la cabeza muy en alto, que le gustaba su profesor, pero ahora que sucedía todo se sentía vulnerable.

-Es un hombre, Changmin, y no sólo eso, es mayor de edad y es tu profesor. Si ese hombre te pone las manos encima podría llegar a la cárcel.

Min sonrió exasperado –Yo no dije nada del profesor Jung, ¿de qué hablas? –Se había llenado de miedo al pensar que podía perjudicarlo a ese extremo.

Yoon entornó la mirada -¿De qué hablo? De tus ojos que se pierden cuando ven al profesor, de tu nerviosismo y tu cara roja cuando escuchas su nombre.

-Yo sólo lo admiro, no hay más. –Su nerviosismo lo dejaba en evidencia, y más frente a alguien que lo conocía de pies a cabeza.

-¡¿Y encima lo niegas?! Fuiste descubierto, ya Changmin al menos acéptalo.

-Es tu culpa.

Yoon lo observó confundido.

-Tú metiste ideas raras en mi cabeza y…

-¡Sólo eran bromas, Changmin! ¡Te estaba molestando! ¡¿Cómo puedes culparme de eso?!

Min abrió la boca para decir más pero su voz no salió. Ante la mirada de Yoon, Changmin estaba derrotado. Tal vez se había pasado, al ver el rostro afligido de su amigo lo había entendido, pero le preocupaba su amigo y no pudo evitar alterarse. Suspiró resignado.

-Changmin –Moderó su voz –oye, esto no te llevará a nada bueno. Vayamos a conocer chicas después de clases ¿sí? Un amigo me invitó a una fiesta, dice que habrá chicas de la preparatoria del sur –lo codeó, intentando aminorar la tensión -dicen que son muy guapas.

Min observó a su amigo frente a él, lo que miraba en sus ojos era esperanza y entonces supo que él no lo apoyaría. A ojos de su mejor amigo lo que sentía por Yunho debía arreglarse y le estaba dando la oportunidad de enmendar su error y él debía tomarla. No porque creyera que tenía razón, sino porque era conveniente para Changmin… y para Yunho. Asintió con una sonrisa complaciente, Yoon sonrió más abiertamente.

***

La fiesta era en casa del amigo de un amigo de Yoon, por lo que para Changmin todos resultaban desconocidos. Desde fuera se escuchaba la música muy fuerte, aparte de eso, no era difícil dar con la casa debido a los rastros de ebrios que ya descansaban en el jardín, “en lugar de migajas de pan…” pensó Changmin sólo verlos ahí.

Min no asistía con regularidad a fiestas como esas, sus padres preferían inculcarle algo más parecido a simples reuniones sociales.

Yoon lo miró con una sonrisa resplandeciente, había muchas chicas de todo tipo y esa noche se convertirían en chicos malos. Quitaría de la cabeza de Changmin la ridícula idea de obsesionarse con un profesor.

Apenas pasaron el marco de la puerta la música retumbó en los oídos de Min, sin poder evitarlo se cubrió las orejas a la vez que componía un gesto de disgusto. Sintió un codazo en sus costillas, era Yoon quien lo miraba sonriente, comenzó a saltar emocionado animando a su amigo a unirse a la fiesta, se alejó internándose entre la multitud que al igual que él bailaba y saltaba según el ritmo de la música.

Changmin miró a su espalda, ahí estaba su salvación: la salida. Suspiró, por un momento dar la vuelta y discretamente alejarse de ahí se presentaba como una idea bastante atractiva. Pero no demostrarle a su amigo que podía interesarse en una chica podría meterlo en problemas. Esa noche debía conquistar a una chica y restregárselo a Yoon en la cara.

Comenzaría por comer algo, si debía armarse de valor, que no fuera con el estómago vacío.

***

La sala de audiovisuales de la escuela también tenía su propia fiesta, Yunho y Han no podían dejar de reír con los videos de los campamentos. Justo en ese momento un alumno era filmado con la cara cubierta de lodo después de intentar escalar por un área repleta de lodo y hundirse en un charco al caer. El gesto turbado del pobre individuo fue lo que hizo carcajear a los dos profesores. Poco después el video terminó.

-Oh, ya se acabó –exclamó con verdadera tristeza, había sido muy gracioso.

Han rio ante el claro deseo de Yunho de continuar burlándose de los alumnos y uno que otro profesor. –Tranquilo, ¡falta el campamento de hace dos años, es mi favorito! –dijo alzando el casete como un trofeo.

Yunho rio divertido. Frente a ellos había bolsas de frituras, bebidas de fruta y caramelos, era como estar en el cine.

Rápidamente Han colocó el casete en la videocasetera y se unió a su compañero. En la pantalla apareció el grupo de ese entonces, pocos minutos después se alcanzó a ver una figura familiar que dejó salir un sonido de sorpresa por parte de Yunho, era la profesora Han vistiendo una falda larga, blusa y lentes como si fuera una bibliotecaria en pleno bosque.

Los dos rieron ante lo absurdo de la situación, la profesora estaba divertidamente avergonzada. En el video su falda se atoraba entre los ramajes; se le rompió una de las micas de sus lentes y debía andar con lentes tuertos, pues la otra aún servía; con sus balerinas resbalaba en todo momento.

-¿Es enserio? –Reía Yunho -¿A dónde creías que ibas?

-Jajajajaja ya sé, no sé qué me pasó –No podían dejar de reír –quería verme como una maestra.

-¿Qué, por qué?

-Era mi primer año como profesora.

Yunho observó a Han, su carcajada se convirtió en una sonrisa llena de comprensión, podía entenderla. Recordó cuando fue su primer día como profesor de deportes, se ajustó el valor y terminó siendo llamado “Sargento Yunho”. Quería ser visto como un profesor, como una figura de mando… como un líder, estaba en su ADN.

Ellos tenían eso en común. Estar con Han era divertido, se sentía alegre y podía ser él mismo aún con sus secretos. La quería mucho. Como querría a Boa, su mejor amiga; tal vez con Boa había pasado muchos más momentos juntos, pero era proporcional a la importancia que tenía Han para él, sólo la tenía a ella; y por supuesto a Changmin, quien ponía su mundo de cabeza.

Los dos se sonrieron, se sentían felices de haber roto la barrera. Volvieron su atención al video, mostraba una fogata mientras quienes la rodeaban contaban historias de fantasmas.

-¿Sabes cuál fue nuestro problema? –Dijo Han de pronto.

-¿Convertir una buena amistad en una relación desastrosa?

Los dos sonrieron suavemente.

-Sí –contestó con ligera nostalgia -¡¿En qué estaba pensando sargento?! –deformó la voz imprimiéndole fingida indignación.

-Jajaja no lo sé… -su tono se volvió serio -eso no estuvo bien… digo, no porque no fueras una buena novia…

-Ya, ya –sacudió la mano y la cabeza de manera graciosamente negativa –que no vuelva a pasar –dijo quitando la tensión.

Volvieron a sonreír, los malos momentos habían quedado atrás.

***

Changmin caminó por el jardín trasero con un vaso de bebida, hacía rato que no veía a Yoon, la última vez estaba bebiendo alcohol con otros dos sujetos, sólo bastó con una pequeña distracción para que su amigo desapareciera de su vista.

Había intentado poner en práctica su plan de hablar con alguna chica, pero todas parecían demasiado entusiasmadas en seguir el ritmo y a menos que él supiera bailar podría juntarse con alguien, pero tristemente Changmin contaba con dos pies izquierdos, temía quedar en ridículo, aunque cuánto ridículo podría hacer cuando sólo se trataba se saltar, aun así decidió tomar un respiro de tanto ruido.

Ladeó la cabeza, una bella jovencita de cabello negro permanecía sentada en una banca de madera entre un par de arbustos, sostenía en sus manos un vaso con bebida y a un lado un plato con botana.

-Hola –escuchó la chica y mirando a Changmin contestó en voz baja –Hola.

Min le sonrió provocando que la chica bajara la mirada apenada.

-Ehm… -Cuando ella volvió a mirarlo, Min le hizo una señal con los ojos hacia la banca, justo en el lugar donde reposaba el plato.

-¡Ah! –Quitó el plato –perdón.

Se sentó en el espacio vacío y en silencio los dos bebieron de sus vasos. Después de unos minutos Changmin rompió el hielo.

-¿Vienes sola?

La joven le dirigió un vistazo rápido negando con la cabeza –No, vine con unas amigas, pero hay mucho ruido ahí dentro. ¿Y tú?

-Vine con un amigo, pero tal vez esté con tus amigas.

Sonrieron incómodos.

-Me llamo Changmin.

-Soy Seo Yeon.

Changmin la miró directamente, ahora de cerca parecía muy joven. -¿Eres de la preparatoria del sur?

-Ah, no. Soy de Sukjong.

-¿Sukjong? ¿La secundaria Sukjong?

-Sí.

-Oh… -Analizó la información, ¿no era muy joven para venir a estas fiestas?, seguro era dos o tres años menor que él, pero incluso él se sentía muy verde para esas fiestas, rodeado de lo que a su parecer eran universitarios.

-Mis amigas dijeron que iríamos a un karaoke –sonrió suavemente, intentando justificar su presencia.

-Sí, así son los amigos –sonrió a su vez.

-¡Hey Changmin!

Su amigo le gritaba desde dentro de la casa, haciéndole una seña de aceptación con el dedo pulgar cuando vio a la chica. Lo que los hizo incomodarse.

-Perdón por eso, mi amigo es tonto.

Ella rio y negó con la cabeza –Así son lo amigos.

Rieron los dos.

-Yo creo que mejor me voy. –Dijo Seoyeon poniéndose de pie.

Changmin también se puso de pie -¿Vives cerca?

-Algo.

-¿Puedo acompañarte?

-No, está bien.

-Es que… también quiero irme ya.

Ella sonrió –Bueno, vamos.

Al internarse en la casa para salir por la puerta principal Changmin logró ver a Yoon, con señales le dio a entender que se iría con la chica. Ante la clara insistencia del otro esperando que se quedara un poco más, Changmin se despidió y salió detrás de Seoyeon.

Una vez dejado atrás el ruido se sintieron más cómodos. Las calles estaban muy tranquilas y el cielo despejado permitía admirar las estrellas. Los dos daban pasos lentos mirando el cielo.

-Pocas veces se puede ver el cielo así. –Dijo ella.

Changmin sonrió y miró a su compañera, ella miraba con total admiración las estrellas, no parecía que sólo buscara un tema de conversación.

-Deben gustarte mucho.

Hasta entonces Seoyeon se dio cuenta de que se había perdido mirando hacia el cielo. Sonrió avergonzada –Sí, me gustan.

-Algún día podrías convertirte en astrónoma y trabajar para la NASA.

Ella negó –Hay veces que la ciencia rompe con la admiración que le tienes a algo.

Changmin la miró confundido.

-Cuando veo las estrellas veo magia, me gusta pensar que son más bien celestiales que simple materia.

Changmin se quedó mirando el cielo, procesando las palabras de la chica, intentando entender.

-Mi papá una vez me dijo que las estrellas pueden conceder deseos, esa es la clase de conocimiento que prefiero.

Min alzó los hombros – ¿Entonces Astrología?

Seoyeon lo miró, Changmin la miró y vio su sonrisa, era una niña muy bella, de rasgos suaves. El tipo de chica que de sólo verla ya deseas tener algo con ella.

***

-¡¡¡Ya te vi!!! –Gritó Yoon al ver a pocos pasos de él a Changmin en dirección a su edificio. -¡Eres todo un galán!

Min mostró una sonrisa condescendiente esperando a que su amigo llegara hasta él y le echara un brazo alrededor de los hombros.

-¿Y?...

-¿Y? –repitió Min.

-¿Quién es ella?, hermano, era hermosa. ¿La llevaste a su casa?

Changmin ensanchó la sonrisa fingiendo complicidad –Sí, la acompañé a su casa, pero antes hablamos de lo que le gusta y lo que a mí me gusta…

-¿Y se verán otra vez? –Interrumpió –Se pasaron sus números ¿verdad? –Le brillaron los ojos al ver en el celular de Changmin el nombre de Seoyeon dentro de sus contactos. Tomó el celular entre sus manos -¡¿Se llama Seoyeon?! Wow, hasta su nombre es bonito.

Min caminaba al lado de su amigo con gesto orgulloso hasta ver una figura familiar que venía en sentido contrario. Su pulso aumentó en segundos y sintió sus manos sudar. Observó de reojo a su amigo, seguía mirando su celular, como si en lugar de un nombre viera una fotografía. Volvió nuevamente su mirada a aquella figura alta y de complexión robusta y elegante; de cabello negro y ojos hermosamente rasgados. No podía evitar pensar en cuánto le gustaba su profesor de deportes, pero la desilusión volvió a atacarlo, al lado de Yunho caminaba Han, el sueño de tantos y ex novia de Yunho, parecían una pareja de modelos.

Cruzó mirada con su profesor, quien estaba cada vez más cerca de ellos, y se perdieron en un espacio íntimo, haciendo conexión instantánea. Fueron segundos que parecieron minutos. Cada uno apartó la vista a nada de pasar al lado del otro, estaban locos el uno por el otro, pero no eran estúpidos, fingirían frente al mundo si esa era la única manera de no estar separados.

El tiempo pareció disminuir en cámara lenta al estar hombro con hombro. Han y Yoon hablaban emocionados y ninguno de los dos notó el momento exacto en los dedos de Yunho rosaron intencionalmente los de Min produciendo una descarga eléctrica por todo su cuerpo.




“Un me gustas no es suficiente para describir todo lo que siento por ti Changmin”

1 comentarios:

  1. parece buena historia pero me parece mal q la abandonen por tanto tiempo sin avisar :(

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