El Tren - Cap. 22

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El día uno fue fatal, cómo sabemos Changmin tuvo que sufrir el tremendo impacto del reingreso de Emily en la vida de Junsu, de sopetón, sin anestesia y sin tiempo para crear una estrategia, claro eso lo puso de un humor de los diablos, casi tan malo como cuando no podía encontrar comida durante horas.

Esa noche solo abrazó a Junsu, pero no dijo nada, tampoco le hizo el amor.

Día dos, viernes…

Viajar en el tren sin las risas destellantes y discordantes de Junsu no fue agradable, le revolvió el estómago, no tenía ni tantitas ganas de ir a trabajar, todo lo que quería hacer era ir a mirar como ellos ensayaban, después se reprendía a sí mismo sabiendo que no había nada de malo, así de celoso era?, así de grande era su desconfianza en el rubio?, así de masoquista era?, así de idiota era?, además el ensayo era en la tarde.

Pues un poco de cada cosa, después de inspeccionar las obras en el Teatro Joseon que estaban retrasadas con un par de semanas y no era que no podía resolverse de manera simple, la verdad es que el hierro estaba escaso, por eso no podía pedir permiso esa bendita semana. Sin embargo a medio día explotó y no pudo más, su desesperación le ganó. Salió de la oficina corriendo alegando que tenía diarrea y que le era imposible quedarse, su jefe y todo el personal en la oficina, se alegró de que haya encontrado por fin una excusa para marcharse, Changmin enojado era literalmente intratable.

Tratando de ocultar su prisa, secó el sudor que le había producido la carrera hasta el sitio, se encontraba en la puerta del teatro dónde se desarrollaba el evento, se puso su identificación de fotógrafo oficial y pasó por los salones, había mucha gente en los pasillos, sin perder el tiempo tomó fotografías de la multitud, en cierto modo también parecían paisajes. Bailarinas y bailarines en sus trajes de entrenamiento corrían de puntitas de aquí para allá.

En medio del trance Taemín lo soprendió…

- Changmin ssi, buenas tardes...-enseguida le brillaron los ojos y su cara se partió en dos con una enorme sonrisa, este chiquillo era tan lindo-.

- Taemin ah, cómo estás?

- Bien, has venido temprano Changmin ssi, las presentaciones se inician a las 5 y terminan a las 9…

- Lo sé…vine a los entrenamientos…Qué hacen los niños?...

- Ahora los niños entrenan su coreografía en el salón 16 y el profesor Junsu está en el salón de prácticas principal.

- Ah sí vamos para allá…

Tenía una curiosidad morbosa de saber cómo se veían juntos bailando y a la vez no quería saberlo porque no le daba ganas de sentir celos, sin embargo al llegar, se sorprendió al ver a varias personas mirando desde la ventanilla del salón de entrenamiento. Varios bailarines entre ellos, las muchachas a las que logró escuchar en el pasillo la otra noche, cotilleaban mientras veían al interior.

- Siguen siendo tan buenos cómo los recuerdo, están tan armonizados….-todos los admiraban-.

Changmin se dio cuenta de que estas bailarinas empezaban a caerle mal.

Giró su cabeza con cuidado, como si la acción retrasaría o le protegería del dolor. Y sí, allí estaban, vestidos de negro por completo, sus cuerpos entrenados, hermosos, la melodía parecía una romanza española, tenía esos acordes flamencos en las guitarras, la pareja de bailarines tomados de las manos iniciaban una danza de amor, primero alejándose y luego caminando desde los ángulos separados del salón, acercándose lentamente ahora, con saltos y piruetas hasta encontrarse en el centro. De pronto algo no estaba perfecto y el maestro les urgía a comenzar otra vez. Miraba embobado la belleza del arte y adolorido porque él estaba con ella. Deseó ser la otra mitad del complemento, pero jamás bailaría así de bien.

- Son muy buenos, no es cierto?...

- Sí…Taemin ah, lo son…a esta práctica no podremos entrar, vamos al salón de los niños…

Tuvo que resignarse, a continuar con su trabajo.

Tras el acto volvieron a casa en tren, todos los intentos de conversación que Junsu quiso iniciar fueron cortados con respuestas en monólogos, sin embargo el pequeño, no dijo ni reclamó nada, no habló de ella, le dio tiempo al moreno de digerir la complicada situación.

Día tres, sábado

Amanecieron juntos, Changmin miraba con preocupación a la cara dormida y un poco hinchada de su rubio, sabía que no se estaba comportando bien, pero nada podía hacer, su cuerpo respondía así, era el miedo. La danza era el primer amor de Junsu, la danza lo había llevado a ella, se volvieron a encontrar a través de ella, tal vez nada podría impedir que ella los vuelva a juntar.

Esta vez durmieron hasta tarde, se dieron el lujo, los entrenamientos empezarían nuevamente tras el medio día y las presentaciones continuarían en la noche, 5 países más se presentarían. Sin embargo lo ignoró todo el día, a pesar de lo doloroso que era, hasta que el rubio se había marchado sin decir una palabra con su maleta en la que tenía su equipo de entrenamiento.

El resto de días se sucedieron igual, Changmin se levantaba temprano y se iba después de haber mirado un buen rato a Junsu dormir, sin despedirse, viajaba solo en el tren, extrañándolo, desayunaba en el café el Ángel, trabaja hasta medio día, después de ya haber quedado de acuerdo con su supervisor, trabajaba sin levantar la cabeza completamente inmerso en el trabajo, anestesiándose, después iba al teatro, tomaba las fotografías del día, no se sentaba a ver el espectáculo junto a Junsu a pesar de que él siempre dejaba su espacio vacío, ni siquiera el día que se presentó Emily, se dedicaba a fotografiar las presentaciones, volvían juntos en tren sin decirse nada, comían en la esquina casi sin mirarse, Changmin seguía haciendo cálculos y esquemas sobre la mesa del comedor, Junsu huía del moreno y su indiferencia, aunque no le tomaba mucho tiempo dormirse, a la madrugada se despertaba y solo podía ver la espalda ancha y fuerte del moreno, entonces se sentía impotente, desprotegido y volvía a dormirse. Cuando despertaba Changmin ya no estaba.

Es cierto aquello que dicen, que no hay peor forma de extrañar a alguien que cuando la tienes al frente y no puedes decirle que lo extrañas.

Día ocho, final del festival…

Esta noche era la última gala, se presentaba el anfitrión con una coreografía tradicional, los países restantes y los números finales, el solo de Junsu junto a Emily, además de la coreografía de los todos los niños.

Vestido con smoking una vez más Changmin estaba sentado, la cámara olvidada sobre la mesa la mano en la pena, en el elegante salón que se usaba como sala de espera. Sus ojos vagaban sin rumbo sobre los asistentes que seguían ingresando sin parar hasta llenar las butacas de teatro, sin que ninguno le llamara la atención a 10 minutos de iniciar el espectáculo, ya tenía tantas fotografías de todos ellos, no quería más.

Sus ojos permanecieron rodando hasta que de pronto se fijaron en dos figuras particulares que acababan de encontrarse, las dos conocidas. No pudo detenerse se acercó, tenía que escuchar. Se colocó de pie detrás de una estatua de hielo que estaba a la derecha de las mujeres, sin ser notado para nada.

- Hey, tú….qué haces aquí?...-los ojos sorprendidos y molestos de la madre de Junsu eran algo de temer, la mujer mayor había interceptado a la bailarina mientras esta se dirigía a los camerinos-.

- Sra. Kim…- Emily había hecho una reverencia muy formal, poniendo su mano en el pecho, cerrando sus ojos, asustada-.

- Cómo te atreves a mostrar tu cara, seguro que has estado detrás de mi hijo todo este tiempo, me prometiste jamás volver aquí…-las palabras dichas en inglés solo faltaban materializarse para golpear a la extranjera-.

- Por favor señora, cálmese, estoy aquí como parte del festival…yo no tengo ya nada que ver con su hijo, además él ya tiene pareja…-primero fue sorpresa, luego una sensación placentera ante la noticia, enseguida la respuesta fue lanzada-.

- Pareja?, cuanto me alegro, seguro es una mujer muy digna de él…-dijo sonriendo de manera despectiva a la otra persona-…algo que tú no eres…

- Veo que no lo sabía, pues no estoy segura de que sea “ella”…-sonrió la joven de la misma manera, haciendo hincapié en el género-.

- Tu…per-la dama frunció el ceño y apretó el puño de la mano derecha y con la izquierda apretó el brazo de la joven-.

- Señora contrólese, hay demasiada gente mirando…-Emily controló de manera estoica el dolor, sin gemir, tras ser liberada, siguió su camino en puntitas con un hermoso traje listo para la presentación.

La mujer mayor tras ser el centro del escándalo solo acomodó un poco su ropa y muy digna fue a tomar su puesto que al parecer era una butaca en el tercer nivel, con el alma atravesada y con el rostro lleno de disgusto.

Changmin se quedó perplejo, esta mujer era capaz de guardar mucho rencor y ser tan cruel como sus fuerzas le dieran, supuso que Junsu tendría algo de eso, pero se alegró que no fuera parecido, sin embargo se dio cuenta de que no le agradó mucho la idea de que no fuera ella, sino él, la pareja de su hijo, y pensó que la vida nunca deja de darte problemas. Ya tenía suficientes problemas así que no pensó más en ella.

- Hey Changmin…-golpeando su espalda un poco fuerte y casi matando del susto al concentrado moreno-…que haces, ver moscas volar?...

- Casi me matas infeliz, para que preguntas si tú mismo te vas a contestar…

- Estas de malas eh?, no importa vamos a nuestros asientos, ya va a comenzar….

Mientras se dirigía a su sitio un brazo lo detuvo y su cuerpo se tensó, pensó que era la madre de Junsu, sin embargo no lo era, era la suya. Yoochun se apartó dándose cuenta de que la situación era difícil.

- Hijo mío…

- Madre…-sus ojos se agrandaron y luego se pusieron tristes-…qué haces aquí?

- Me han invitado al evento…-bajó sus ojos y apenada los volvió a subir-…sé que ese muchacho está participando…he visto su nombre en el programa…- la voz de su madre tenía un tono completamente diferente al de la última vez, era cálido, como lo había sido siempre-.

- Madre yo…quiero disculparme, sabes…

- Medité mucho todo lo que nos dijiste ese día y me di cuenta de que hemos sido muy egoístas contigo, te he extrañado tanto, tus hermanas también y tus sobrinos no dejan de preguntar por el tío Changmin, a ellas no les perece mal, es más, están locas por conocerlo, te disculpo por la mala forma en la que nos dijiste tus cosas, pero quiero decirte que he decidido darle una oportunidad a tu novio…hay que raro se me hace decirlo…- la madre hizo un mohín por el fastidio pero luego volvió a sonreír-.

- Gracias omma…

- Tengo una buena butaca en el centro…-el hombre demasiado alto y guapo asintió en respuesta-.

- Y mi padre?

- Con él tendrás que trabajar más, tendrás que aparecer por la casa, llevarle un par de botellas finas, un proyecto reciente exitoso y a ese muchacho “vestido”, con un traje.

- Entonces ya no es tan difícil…-Changmin besó a su madre en la frente y ahora sí la acompañó por el pasillo hasta la fila donde estaba su asiento, quedó flotando en su cabeza la idea de por qué su madre había hecho énfasis en la palabra “vestido”-.

Antes de poder preguntar su cuestionamiento fue suspendido por el maestro de ceremonias que llamó la atención de todos, mientras las luces se apagaban, ofreció un breve resumen de lo que las danzas a continuación significaba para cada nación, sus orígenes, sus características especiales y dio paso a la primera presentación de la noche.

Uno tras otro con gracia y elegancia, miles de cintas multicolores, cuerpos en movimiento, espíritus moldeando historias, los bailarines le hicieron sentir al público la fuerza de sus almas, por primera vez Changmin puso atención y apreció el arte en toda su magnitud.

Tuvo una extraña sensación toda la noche, algo le urgía a levantarse, no sabía que era, así que en el intermedio pensó en ir a desearle suerte a su amado, a besarlo, estaba tan adolorido del cuerpo por no haber follado toda una bendita semana otra vez, que después del alivio que su madre le propinó ahora se sentía un verdadero patán, quería disculparse, sin embargo una vez más fue detenido mientras caminaba, por el pasillo hacia los camerinos.

- Changmin ssi…-su cuerpo volvió a tensarse, le dolieron los músculos del cuello, esto era realmente estresante-.

- Emily ssi…- la mujer le sonrió suavemente-.

- Gracias por recordar mi nombre, puedo hablar contigo un momento…-el más alto solo asintió, con el escalofrío recorriendo su espina dorsal-.

Ella lo llevó de nuevo a un pasillo de los salones de práctica, que a esta hora estaba vacío. En este lugar habían banquetas así que tomaron asiento, fue inevitable fijarse, ella se veía realmente preciosa con aquel traje, su sonrisa era luminosa, se dio cuenta de que él también se hubiera enamorado de ella, si la hubiera conocido antes, tal vez.

- Changmin ssi, tengo que decirte que al volver aquí mi intención era recuperar a Junsu, sin importarme mi condición, ni la promesa a su madre, ni nada…-las frases dichas en un inglés regular despejaron todos los miedos del hombre, sus ojos se hicieron muy grandes y luego los bajó, empezó a prepararse para ser vencido sin luchar-.

- No te asustes, no es lo que piensas, yo no he dejado de amar a Junsu, no creo que lo haga jamás, sin embargo, él ya no me ama, lo supe en el mismo instante en el que nos encontramos y no corrió a mis brazos sino que prefirió apoyarse en ti…-su sonrisa oscureció-.

- De nuestro hermoso amor, solo queda el recuerdo, el dolor, nada, su madre nos rompió…-las palabras fueron tan sinceras que el corazón de Changmin se hizo pequeño y dolió en el pecho, según Junsu esta chica era una buena mujer, no se merecía ser infeliz-.

- Se ve que te ama mucho Changmin ah, durante los entrenamientos solo habla de ti y de lo maravilloso que eres, dice que eres perfecto, pienso que eres una clase de dios para él, no ha dejado de ser el chiquillo arrebatado que fue siempre, me alegro de que pueda sonreír con tanta vitalidad como siempre, incluso me ha contado hasta el incidente del gato, le falta lengua para hablar mientras ensayamos. Gracias Changmin ah por hacerlo tan feliz. No te alejes de él, te necesita.

Se sintió mucho peor por haber dejado de lado a Junsu, después de oír a la mujer hablar de cuanto el rubio lo ama. Sonrió contento y apenado. Sintió pena por la mujer que había reconocido tan abiertamente sus intenciones.

- Estoy casada sabes, mi matrimonio no es lo que yo esperaba, supongo que a la mayoría de mujeres les sucede igual, sin embargo, tengo un problema adicional y creo es la razón por la que no puedo acercarme a mi marido, y es por eso que quiero pedir tu ayuda Changmin ah, porque tú puedes ayudarme.

No le gustó el cambio de Changmin ssi a Changmin ah, él no le había dado la confianza, sin embargo la petición le llenó el corazón de preocupación, sabía que no podía decirle que no, esta mujer había sacrificado muchas cosas por Junsu, había sufrido tanto y él sería capaz de darle hasta sus riñones si ella se lo pidiera, de eso estaba seguro, le tenía lastima y envidia al mismo tiempo, se sintió desprotegido. Con desasosiego total levantó sus ojos mientras se mordía levemente el labio, para no gritar.

- Changmin ah, quiero que me prestes a Junsu una noche.

2 comentarios:

  1. Pobre Min no me gusta verlos alejados, pero tampoco estuvo bien su actitud con Junsu... ahh esa chica me esta empezando a caer mal, si le esta pidiendo esa noche con Junsu, espero que sea para una cena o algo así y no para otra cosa ¬¬
    Gracias por compartir

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  2. Que consepto tiene emilia de Junsu para decir tan campante, quiero que me lo prestes, como si fuera una cosa, un objeto innanimado sin capacidad de decidir. Y ademas por que pedirselo a Min, no es de su propiedad, supuestamente son dos personas autónomas que han decidido estar juntas por que se aman . Es medio raro el concepto de pareja que tiene.

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