Cántame Antes de Dormir - Cap. 4

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A Jaejoong le gustaba Changmin, de verdad le gustaba mucho y sentía estúpido por no declararle sus sentimientos a ese chiquillo de 18 años que vivía bajo su mismo techo, pero era un cobarde, siempre lo fue…


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Cuando Yoochun fue internado y trasladado a los Estados Unidos a la edad de 8 años, dejo al pequeño Changmin de 2 años muy triste y solitario. El niño aclamaba la presencia de su hyung, aunque no podía hablar muy bien, entre gritos y sollozos solo llamaba a una persona, a su “Chunnie”. Los Shim estaban demasiado preocupados por su hijo y al no encontrar solución, acudieron a sus buenos amigos, los Kim, pidiendo en especial la ayuda de Jaejoong.

Así los señores Kim obligaron a Jaejoong a pasar tiempo con Changmin. Al castaño le parecía una idea completamente estúpida y sin sentido; no tenía ni una pizca de interesante ir a jugar con un mocoso que apenas podía hablar y caminar, ¡Era ridículo! Pero no podía llevarle la contraria a sus padres, no quería problemas. Entonces así fue como Jaejoong empezó a ir a casa de los Shim.
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Era la primera vez que Jaejoong iba a casa de los Shim, su tía le dijo que Changmin estaba en su cuarto, subió y entró a la habitación. Al entrar a la habitación del menor, lo encontró sentado rodeado de muchos juguetes, se sentó a observarlo porque ni de chiste tocaría a esa cosa que babea y produce popo.

Así fue durante muchos días, Jaejoong no lo admitía pero le hacía feliz pasar tiempo con el pequeño niño, le era muy divertido observarlo y admirar sus gestos cuando descubría cosas nuevas. Se empezó a encariñar mucho con Changmin y este al crecer más, pudo jugar más libremente con Jaejoong. El castaño pedía a sus padres que lo llevaran a jugar más seguido con el menor, se la pasaban muy bien los dos juntos, todo fue así… hasta que Yoochun regreso.
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El cumpleaños número 4 de Changmin había pasado y jaejoong decidió visitar a su pequeño amigo, para pasar un rato agradable con él.
Al llegar a casa de los Shim, Changmin lo recibió con entusiasmo cargando un oso de peluche en sus brazos. Así paso un rato y el pelicobrizo no soltaba ese muñeco, entonces Jaejoong se animo a preguntar…

-Changmin-ah, ¿Quién te dio ese muñeco?- pregunto Jaejoong curioso

-¡Oh! ¡Me lo dio Yoochunnie-hyung! ¡Se llama “Puky”! ¿No es lindo?- respondió el menor con un brillo en sus ojos

-Ah… y mi regalo… ¿No te gusto?- volvió a preguntar

-¡Si hyung! Solo que el de Yoochunnie-hyung es más bonito- respondió el pequeño sonriendo. Jaejoong sintió algo raro en el pecho, le iba a preguntar otra cosa al menor, pero cuando lo iba a hacer entro Yoochun y Changmin salto a sus brazos.

Siempre el menor se comportaba así, cuando Yoochun aparecía, solo existía él en el mundo de Changmin, él y nadie más.

Jaejoong desde entonces empezó a tratar mal al menor, con el único propósito de llamar su atención, lo golpeaba o le quitaba a Yoochun cuando estaba con él. El castaño de verdad no quería hacerlo, pero le molestaba la actitud del menor para con el pelinegro, le hacía sentirse ¿Celoso?... sí, esa era la palabra correcta

Poco tiempo después Yoochun volvió a enfermar y tuvo que regresar nuevamente a los Estados Unidos.

Una semana pasó luego de la partida de los Park, los Kim decidieron ir a visitar a Changmin quien se encontraba muy deprimido. Jaejoong llegó a la casa de los Shim y de inmediato subió a la recamara del menor, entro a la habitación y vio que el pequeño yacía recostado en su cama abrazando a ese estúpido oso de peluche, cortesía de Park Yoochun.

-¡Hey Changmin-ah! ¿Qué tienes? Mmmh- dijo Jaejoong mientras se subía a la cama

-Jaejoong hyung ¡Yoochunnie no me quiere! ¡Él… él me odia!- le respondió empezando a sollozar.

Otra vez, al final siempre se trataba de Yoochun. Pero esto a Jaejoong no le gustaba, no le gustaba ver al menor sufrir, entonces decidió contarle los verdaderos motivos de la partida del pelinegro, sabiendo que el estúpido de Park volvería a ganar el amor incondicional de Changmin.

-Min-ah, te voy a contar un secreto… pero tienes que parar de llorar y me tienes que prometer que serás un niño fuerte ¿Si?- el castaño le sostuvo la cara al menor con sus manos

-De acuerdo- dijo Changmin limpiándose las lágrimas

-Yoochun no se fue porque no te quisiera-.

-Entonces… snif… ¿Por qué?- el pequeño trataba de calmar su llanto

-Yoochun está enfermo… tiene que estar constantemente hospitalizado-. Dijo Jaejoong

-Entonces… Yoochunnie-hyung ¿Se va a morir?- Changmin comenzaba a llorar nuevamente.


-No, no, él se fue lejos porque al parecer han encontrado un tratamiento efectivo para su enfermedad y quieren empezar a tratarlo – le el mayor dijo en un tono suave    -Él no te dijo nada porque no quería preocuparte, ni que sufrieras al saberlo enfermo- mágicamente la sonrisa llego a los labios de Changmin y sus ojos se llenaron de luz.

-¿Es en serio? ¿No me mientes?- dijo el niño ilusionado

-No Min, nunca lo haría- le respondió el mayor con una sonrisa.

-¡Waaah! ¡Ese Yoochunnie-hyuung es muy tonto! ¡Gracias Jaejoong-hyung!- el pequeño lo  abrazó

De pronto se escucho un ruido muy fuerte provenir de la sala donde se encontraban sus padres, gritos, muchos gritos.

La señora Shim y Kim entraron respectivamente. La señora Kim tomo del brazo a Jaejoong y le dijo…

-Jae, no sé qué pasará, pero recuerda que te amo, que tu padre y yo te amamos- lo beso en la mejilla

-¿Qué pasa mamá?- Jaejoong no sabía que estaba pasando, pero suponía que no era nada bueno al ver la cara de terror de su madre y su tía.

Entonces  se escucho la voz de la mamá de Changmin

-Changminnie, ¡Te amo! Perdóname por ser una mala madre contigo-. Changmin empezaba a llorar imitando a su mamá.

 La voz de la mamá del menor ahora se dirigía hacia él.

-Jae, por favor, prométeme que siempre estarás con Changmin y cuidarás de él, pase lo que pase- le dijo su tía tomándole de las manos.

-Tía… yo…- Jaejoong respondió sin saber más que decir

-Jaejoong, por favor, promételo-. La mamá de Changmin dijo llorando

-Si Tía… yo, yo lo cuidaré- respondió el castaño.

-Ahora escúchame muy bien Jae, en este cuarto hay un compartimiento secreto, desde allí se puede ver toda la habitación, pero nosotros no podemos ver ni escuchar lo que se dice allí- la mamá del menor dijo, enseñándole un pequeño control remoto a Jaejoong    -Quiero que te metas ahí con Changmin y bajo ninguna circunstancia abran, hasta que estén seguros que no quede nadie en la casa ¿Entendiste?-.

-Si Tía- respondió el castaño, sosteniendo aquel diminuto control

-Muy bien… Minnie debes ser un niño muy fuerte, recuerda que siempre te amaremos desde el lugar en que nos encontremos. ¡Te amo! ¡Adiós!- dijo la madre de Changmin dándole un abrazo y un beso, mientras lo introducía a aquella pequeña puerta extraña.

-Jaejoonnie eres el mejor hijo del mundo, me alegra poder haber tenido el privilegio de ser  tu madre, ¡Te amo! Se un niño valiente y cuida bien de Changmin- dijo su madre mientras depositaba un tierno beso en su sien, ahora Jaejoong  coemnzaba a preocuparse, algo en su interior le decía que lo que se avecinaba iba a ser una experiencia terrible.

Su tía presiono un botón, una pequeña puerta se abrió, sacando a relucir una estrecha habitación, el castaño cargo a Changmin y se metió en ese pequeño cuarto.

 Se empezaban a escuchar pasos acercándose, la puerta del la habitación de Changmin fue abierta y claramente observo como entraba su ‘tío’ Song Jungjo

-Escuche llorar a esos malditos mocosos, ahora dime Kim Soomi, ¿Dónde jodidos están?- grito el señor Song, mientras le apuntaba a la mamá de Jaejoong con una pistola

-¡Sobre mi cadáver estúpido!- respondió la señora Kim

-Tú lo pediste queridita- aquel hombre disparo sin pudor alguno.

Jaejoong se quedo en shock al ver como su madre comenzaba a desangrarse, quiso gritar y llorar, no pudo y se solo se quedo allí parado escuchando los gritos desgarradores de su tía, el llanto imparable de Changmin y la risa de aquel malnacido que le había disparado al ser que lo había traído al mundo.

-Ahora sigues tu, mi hermosa Hyejung-. Decía el tipo, mientras se acercaba a darle un corto beso a la mamá de Changmin

-¡Aléjate! No ves  que me causas asco Jungjo, ¡Eres un maldito cerdo!- grito la señora Shim desesperada

-Preciosa, tu carácter no cambia, al parecer ese estúpido de Shim nunca pudo domarte, justo como ahora lo hare yo, perra- el malnacido comenzaba a desvestir a la madre de Changmin. –Siempre estuve enamorado de ti, pero tú lo preferiste a él, a ese idiota que no es nada comparado conmigo-

-Claro, Minyoung si es un hombre, no como tú que eres un vil y asqueroso perro en celo- le grito la señora y  Song la abofeteo, pequeñas gotas de sangre desfilaban por sus pálidas mejillas

-¡Cállate estúpida! Pero ahora él ya no está aquí y serás mía, solo mía- él señor comenzaba a acariciarla         -Y más te vale que obedezcas, sino quieres que encuentre a tu pequeño engendro y le haga saber su suerte- Song se empezaba a quitar la ropa también.

La habitación se empezó a llenar de gemidos asquerosos por parte de Song y llantos desgarradores de la señora Shim. Changmin estaba atento observando todo, sentía unas profundas ganas de llorar, pero no podía, ya no tenía lágrimas, así que se quedo estático viendo como su madre era violada y ultrajada por ese asqueroso ser humano. Jaejoong trato de que el menor no viera lo que estaba pasando afuera, no quería que viera aquel acto tan inhumano, tan cruel, pero no pudo, no podía mover un solo musculo, solo se quedo observando mientras sus lagrimas caían silenciosamente.

Cuando Song termino, se aparto de la madre de Changmin, le sonrió y saco nuevamente su pistola; uno, dos… tres disparos más… el menor sabía que la vida de su madre había acabado.

Pasaron las horas, Jaejoong trato de consolar a Changmin, pero este se encontraba en una especie de trance, estaba parado allí abrazando a aquel oso de peluche, sin llorar, ni respirar, ni siquiera daba muestras de estar vivo, así que solo lo abrazo, tratándole de transmitir su calor.
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El castaño decidió que era hora de salir de aquel escondite, cargo al pequeño en sus brazos, presiono aquel botón rojo en el control remoto y rogo porque nadie se encontrara afuera. Al salir no quiso ver los cuerpos, se dedico a correr con todas sus fuerzas a la entrada de la casa, entonces vio al cerdo de Song hablando con otras personas

-Necesito que quemes esta casa y quiero que me consigas 2 cuerpos de la edad de 6 y 12 años- dijo firmemente el tipo

-Jefe, eso va a ser muy difícil- dijo uno de los acompañantes de Song.

-Lo sé, pero esos 2 engendros estúpidos no aparecen y ya los buscamos por toda la maldita casa- respondió Song enojado    -Tenemos que fingir su muerte, si no lo hacemos las cosas se complicaran más y no pienso gastar mi tiempo en busca de dos chiquillos inútiles-

Jaejoong apretó los puños, ya no quiso seguir escuchando semejantes bajezas, ahora su prioridad era el bienestar de Changmin, lo tenía que proteger a toda costa. Recordó que en el jardín había una pequeña puerta que daba hacía el vecindario, sigilosamente volvió a subir al cuarto del menor, tomo el dinero de la billetera de su fallecida madre, le dio un beso de despedida y salió corriendo, con Changmin junto a él.

Jaejoong llego a la casa de sus padres con un arduo esfuerzo, coloco a Changmin en un sillón, este se encontraba dormido abrazando ese estúpido oso de peluche. Jaejoong se dedico a pensar en lo que podía hacer… la verdad no es que tuviera muchas posibilidades. Él tenía 12 años y Changmin 6, él solo no podía hacer mucho por ambos, lo único que si tenía claro era que tenía que huir de Corea. Dio vueltas por su casa, recordó que tenía una tía que era media hermana de su papá, que no se había casado y que lo quería mucho, además que era multimillonaria, el único problema era que vivía en Japón, pero estaba seguro que los recibiría con gusto a ambos.
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Al llegar a Japón, Jaejoong con lagrimas en los ojos, le conto todo lo que había pasado a su tía, Hoshida Mutsumi, ella estaba muy triste por la muerte de su hermano a quien quería mucho. Decidió acoger a su sobrino y al pequeño niño que venía con él.  De inmediato cambio los papeles de Jaejoong para que ella tuviera su custodia, también le cambio el apellido, le puso el suyo. Hizo lo mismo con Changmin, con el era un caso un poco más difícil, le cambio el apellido, pero todos los papeles del menor eran falsos.

Pasaron 2 meses, Changmin no comía, no hablaba, lo único que hacía era dormir, porque ya ni siquiera lloraba, era como si su alma se hubiera ido esa noche en la que mataron a sus padres.

Era uno de esos días en los cuales Jaejoong tenía que bañar a Changmin. El niño cada vez se encontraba peor, el castaño llego a pensar que a ese paso la vida del pequeño duraría muy poco.

Encima de la ropa se sentían todos los huesos del menor, hacer comer a Changmin era todo un reto para Jaejoong. El pequeño estaba muy delgado, el mayor le quito la ropa y se dio cuenta que el cuerpo de Changmin estaba cubierto de manchas negras, asustado fue a donde se encontraba su tía, para que así lo pudieran llevar al hospital.

Internaron a Changmin, el médico les dijo que tenía una severa anemia y que si no le daban tratamiento alguno podía tener consecuencias desastrosas. Como el menor se negaba a comer le tuvieron que poner un tubo para poder alimentarlo, tenía que permanecer en el hospital un largo tiempo, hasta que alcanzara el peso adecuado para un niño de su edad.


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Llego el cumpleaños número siete de Changmin, este continuaba internado, el problema de la anemia estaba más controlado, pero el médico seguía sin poder darlo de alta.

Jaejoong quería sorprender al pequeño en su cumpleaños, así que con ayuda de su tía le horneo un delicioso pastel de chocolate, también le había comprado un nuevo oso de peluche ya que Changmin se reusaba a dejar aquel obsequio que le había dado el estúpido de Yoochun.

Fue en la tarde al hospital y apurado se dirigió a la habitación que le habían asignado al menor. A través de la ventana veía como Changmin estaba jugando con ese jodido oso que tanto aborrecía y cantaba una canción alegremente. Hace mucho que no lo veía de esa manera, así que se detuvo a escucharlo.

Pequeña estrella 
de esta noche
En toda la noche 
yo cuidare de ti

Mi amor, mi todo
Mi ángel del cielo
Mis dos ojos, mi mundo
Que todo me robaste


Pequeña estrella 
de esta noche
En toda la noche 
yo cuidare de ti

Jaejoong no quiso interrumpir esa maravillosa escena, pero si no lo hacía, el pastel que con tanto esfuerzo hizo terminaría arruinado.
-No sabía que cantaras tan bonito Minnie- le dijo con una sonrisa… pero no recibió respuesta alguna
-¡Ok! Chang, ¿Sabes qué día es hoy?- dijo animado     -¡Hoy es tu cumpleaños!- le  extendió la caja de regalo.

Changmin abrió la caja y se dio cuenta que era un oso de peluche, uno muy parecido al suyo, solo que más grande. -¡No lo quiero!

-Pero vamos Min, ni siquiera lo has sacado de la bolsa- Jaejoong agarro la bolsa y saco el oso

-No me gusta- respondió el menor sin mirarlo

-Está bien, esperaremos a que te den de alta y podemos cambiarlo por algún peluche de tu agrado- dijo Jaejoong animado    -Ahora mira ¡Ta-da! ¡Tu pastel de cumpleaños favorito con 7 velitas! ¡Pide un deseo!- de pronto Changmin aventó el pastel al suelo.

-No lo quiero-.
Jaejoong sintió que toda la rabia le brotaba por los poros de la piel, el menor lo hirió, lo hirió mucho. Con todo el dolor de su alma abofeteo a Changmin y le dijo cosas que lo lastimarían  sin pensarlo

-Sabes… he tratado de complacerte y de hacerte feliz… pero veo que es imposible, eres un malcriado- dijo el castaño mientras le brotaban algunas lagrimas de los ojos     -Pero ya me cansé, definitivamente ahora estas solo, ya no quiero cuidarte, no me importa lo que le haya prometido a tu madre, no me importa nada-. Jaejoong estaba rojo de la rabia    -Porque al final tu destino es estar solo, sin nadie quien te quiera, por eso tus padres, tu adorado Yoochun ¡No están aquí! Y como ellos todas las personas que te quieran terminaran abandonándote… o incluso muertos- quiso continuar pero un hilo de cordura volvió a su mente     -Changmin… lo siento, no quise decir eso- Jaejoong lo trató de abrazar

-¡Aléjate, no me toques! A no ser que tú también termines muerto por mí culpa- Changmin lo miraba con los ojos llenos de odio
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Paso tiempo, a Changmin lo dieron de alta y volvió a la casa de la tía de Jaejoong. El castaño decidió que era tiempo de que el menor volviera a la escuela.

El primer día de clases Changmin llevaba a Puky, sus compañeros lo veían raro. Su profesora también veía extraño el comportamiento del menor, ya que este no les permitía a sus compañeritos acercarse a menos de dos metros de distancia, tampoco permitía que lo tocaran aunque fuera un mínimo roce, con ella también era así, pero pensaba que con el tiempo podría ayudar a cambiarlo.

Todo transcurría normalmente, hasta que un día  mandaron llamar a la tía Mutsumi por el comportamiento inadecuado del menor. Al parecer Changmin le había enterrado el lápiz en los ojos de uno de sus compañeros, porque este le toco el hombro para que el pelicobrizo le pasara su goma; afortunadamente la vista del niño no había sido dañada, pero aún así Changmin recibiría el castigo mayor por parte de aquella institución.

Fue expulsado como era de esperarse, Jaejoong decidió que lo mejor era contratarle maestros privados e iniciar alguna terapia ya que Changmin cada vez se mostraba más arisco con la gente, no solo con la desconocida, también con la tía Mutsumi o incluso con el mismo. El menor no dejaba que lo tocase nadie, incluido Jaejoong y desde el pleito que tuvieron en el hospital tampoco le dirigía la palabra.


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El tiempo voló y Changmin cumplió los 10 años, Jaejoong cada vez estaba más preocupado por la salud mental de este, no hablaba con nadie, las únicas veces que había escuchado su voz era cuando estaba solo en su habitación y le hablaba al peluche ese. Lo había llevado con muchos especialistas pensando  que podía tener algún grado de autismo o algo así, pero la respuesta siempre era la misma “El niño está completamente sano”. Jaejoong estaba ya cansado de la actitud del menor, lo sacaba de sus casillas, odiaba que en lugar de hablar con él, hablara con ese estúpido ser inanimado, lo odiaba porque ese estúpido muñeco lograba que Changmin hiciera cosas que él no podía.

Jaejoong estaba en preparatoria, quería ser contador como alguna vez lo fue su padre, estudiaba mucho para entrar a una de las mejores universidades de Japón. Un día mientras estaba estudiando, Changmin entro inesperadamente

-¿Qué se te ofrece?-Jaejoonh  miraba al menor expectante

-Jae-hyung, quiero pedirte algo-le respondió

-¿“hyung”? Creí que nunca me volverías a llamar así-. Una sonrisa se dibujaba en el rostro del mayor-    Al parecer pedirás algo grande, entonces, dime-

-Así es, es un favor que te pido que me concedas…-. El menor suspiro.  –Quiero  ir a los Estados Unidos y quedarme a vivir… con Yoochun-hyung-

-¿Qué? ¿Qué dijiste?- Jaejoong se levantó de la silla donde estaba sentado

-Eso… quiero estar con los Park, ellos cuidaran bien de mi, así que no te preocupes- le dijo el menor

-Ósea que… ¿Yo no te cuido bien?- se notaba enojo en el tono del castaño.

-No es eso, solo no quiero que te sientas comprometido por la promesa que le hiciste a mamá… tu no me quieres, no me gusta estar aquí, ¡Yo quiero que Yoochun y su familia me cuiden!- dijo el pequeño llorando

-Eres un estúpido, ¿Crees que Yoochun va a querer cuidar al monstruo en que te has convertido? Changmin estuviste a punto de matar a uno de tus compañeros de clase, solo porque re rozo el brazo-  gritó el mayor

-¡No es cierto! Sabes que odio que la gente me toque ¡No fue intencional!- el menor trataba de defenderse

-Claro, lo que tú digas, pero además hay algo que no sabes… Yoochun piensa que tú y yo estamos muertos, no creo que te recuerde, ni que te quiera de nuevo en su vida, porque aquel dulce niño de 6 años que tanto protegía, ni las migajas quedan. Ahora es un ser vil y despreciable- carraspeo con rabia el castaño

-Tú solo lo dices porque estas celoso de Yoochun, porque a él lo quiero… lo quiero mucho, en cambio a ti, ¡Te odio, te odio!- Changmin salió corriendo de la habitación

Esa vez Jaejoong lloró porque en el fondo sabía que todo lo que le había dicho el menor era verdad.

Paso una semana de esa pelea y como cada noche Jaejoong entraba al cuarto de Changmin para darle un beso de las buenas noches. Entro y encontró un bulto envuelto de cobijas, iba a quitárselas un poco cuando… Se dio cuenta que solo eran un par de almohadas cubiertas perfectamente, reviso el armario, faltaba ropa, la alcancía del menor estaba vacía. Era oficial, Changmin había huido. Jaejoong nunca creyó sentir tanta ansiedad en su joven vida, salió a avisarle a su tía y con ayuda de algunos vecinos salieron en busca del menor.

24 horas… 48… 72, Changmin seguía sin aparecer, Jaejoong no podía soportar tanta presión, de verdad no podía, se sentía absolutamente culpable, porque en realidad el tenía la culpa de todo lo que estaba pasando. Su tía lo trataba de tranquilizar diciéndole que el menor aparecería, pero él no creía lo mismo.
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Un mes, un maldito mes y no se sabía nada acerca del paradero del menor, Jaejoong cada vez perdía más las esperanzas. El seguía con sus estudios, uno de sus maestros le había pedido asistir a varias conferencias en Tokyo. Una noche Jaejoong tomaba el tren de vuelta al hotel donde se hospedaba, el vagón se detuvo en una de las paradas para que la gente abordara. De pronto miro a través de la ventana sin razón aparente, vio como un niño de piel canela se encontraba dormido en las bancas abrazando un muñeco de peluche, se le hizo sumamente familiar, una corazonada le dijo que saliera del tren y fuera donde se encontraba el infante, así que no lo pensó dos veces y fue lo que hizo.

Era Changmin, su Changmin, tenía la ropa rota, estaba más delgado y sucio, pero estaba bien, la alegría volvió a sus ojos, lo cargo tratando de no despertarlo y lo llevo al hotel en el que se hospedaba, para después regresar juntos a casa.

A partir de ese día las cosas con el menor parecían mejorar, hablaban más, incluso Changmin se veía feliz exteriormente, pero al final Jaejoong sabía que el pelicobrizo seguía demasiado lastimado, con el alma rota.
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A Changmin le había despertado un interés por dibujar, de verdad tenía talento, sus dibujos eran preciosos pero al mismo tiempo eran escalofriantes, no era normal que un niño de 10 años dibujara semejantes atrocidades. Siempre había caras tristes, sangre, todo reflejaba dolor y sufrimiento, a Jaejoong no le gustaba pero lo dejo pasar…

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Changmin cumplió los 14 años, se había convertido en un adolescente cuya belleza sobresalía de los demás, pero interiormente estaba más apagado que nunca. Seguía rechazando cualquier acercamiento de Jaejoong y de las demás personas, cada vez era más difícil conseguir que abandonara su habitación, se la pasaba dibujando, leyendo, incluso había  pedido una guitarra como regalo y la había aprendido a tocar solo. Eso no era lo que le molestaba a Jaejoong, sino que seguía conservando ese inútil juguete cortesía de Park, lo detestaba, pero sabía que en cierta forma era el único que podía hacer brillar los ojos de Changmin y sacarle una sonrisa de vez en cuando, así que lo tenía que tolerar, además que la terapeuta encargada del menor le dijo que no se deshiciera del muñeco porque en cierta forma Changmin se veía reflejado en él.
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Cuando  Jaejoong creyó que ya iba todo a tomar su cauce normal algo terrible sucedió.

Fue un 9 de Octubre a las 7:43 pm, cuando Jaejoong fue a buscar a Changmin a su habitación para que bajara a cenar. Entro y la habitación estaba oscura “Esta durmiendo” pensó él, se acerco a la cama del menor, un sonido extraño provino debajo de sus pies, era un sonido como cuando aplastas agua o un dulce viscoso, tomo un poco de aquella sustancia y sin pensarlo se la llevo a la boca. Un sabor metálico familiar… “¿Qué puede ser?” pensó….

-¡Sangre!- dijo en voz alta

Prendió la luz por inercia, no creía lo que le decían sus ojos… Changmin estaba… estaba desangrándose por las muñecas, no se movía, no respiraba…

-¡UNA AMBULANCIA POR FAVOR!- el grito rezumbo por toda la casa

El tiempo se le hizo eterno esperando que llegaran los paramédicos a auxiliar al menor, estaba temblando y llorando sin control, no pensaba que un niño tan lleno de vida como alguna vez lo fue Changmin fuera capaz de hacer una cosa así… pero el tiempo lo había cambiado, convirtiendo al pequeño niño en un ser sin luz.

Llagar a tiempo al hospital fue un gran alivio, Changmin estaba grave, pero estaba vivo, eso era lo realmente importante.

Jaejoong estaba solo ya que su tía se encontraba de viaje de negocios, quería sentir la seguridad que no poseía mediante el calor de otra persona, pero no había nadie que lo consolase. Un médico que pasaba por ahí, lo vio tan afligido que no dudo en acercarse a él.

El castaño necesitaba urgentemente a alguien que lo escuchara y lo asesorara, esa carga era mucho para su persona. Le conto todo con detalles al doctor y este al verlo llorar tan desesperadamente, le recomendó un colega, un neurólogo, que tenía una especialidad un poco inusual, se encargaba de borrar los recuerdos de las personas…

Jaejoong al principio estaba dudoso pero tenía mucha curiosidad y al final visito a aquel médico. Al verlo le inspiro absoluta confianza y  le narro toda la historia del menor, la violación de su madre, la muerte de sus padres y lo más reciente… su intento de suicidio. El médico escucho atentamente y después sugirió intervenir a Changmin, ordeno que lo hicieran lo más pronto posible porque por sus antecedentes podía volver a intentar suicidarse y esta vez podía no fallar. Lo único que restaba era que Jaejoong tomara una decisión.

Ese mismo día Jaejoong regreso a casa de su tía triste y desganado, dio unas cuantas vueltas por el enorme jardín, subió después al segundo piso que era donde Changmin dormía, se aventuro a entrar a la habitación del menor. Al entrar prendió la luz y observo todo el desastre que había ahí porque no había tenido tiempo de limpiar después de aquel triste incidente, se sentó en la cama de Changmin y entonces empezó a pensar.

“Si le hago esto a Changmin, sería un acto completamente inmoral de mi parte”….
“Pero si no lo hago, puede que definitivamente esta vez lo pierda… no quiero eso, él es demasiado importante para mi”…

La habitación era en definitiva fría, como diablos a él le gustaba estar encerrado todo el día aquí, pero aparte de fría se respira un aire de soledad y tristeza, hace cuanto tiempo que se perdió la luz de tus ojos mi pequeño Changmin.

Solo largos y profundos suspiros salían de la boca de Jaejoong, aún no tenía idea de lo que iba a hacer, pero lo que decidiera sin duda sería para y por la felicidad de él, de Changmin.

“Muy bien, lo haré, pero si él se entera me odiara más de lo que ya lo hace”…
“No me gusta verlo sufrir, quiero que sea un chico normal y que sea feliz… entonces…”

Jaejoong se quedo estático al pisar algo proveniente del suelo, se detuvo a ver que era y ahí lo vio, Puky aquel muñeco favorito de Changmin. El oso estaba descocido, sucio de sangre y se le estaba saliendo el relleno por un orificio. El castaño sintió que algo en su interior se quebraba en millones de pedazos, levanto al peluche y lo abrazo fuertemente, mientras que sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas, seguramente el menor se sentía de la misma manera que aquel descuidado oso de peluche.

Entonces la decisión estaba tomada… borraría cada uno de los recuerdos de Changmin.
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Así el menor fue intervenido quirúrgicamente, borrando cada parte de su esencia.

Según el doctor, los recuerdos de los padres del menor fueron unos de los más difíciles de borrar, pero sin duda el que más le costó que se desvaneciera, era de un muchachito de nombre Yoochun. Changmin se negaba a olvidarlo, así que la única solución era reemplazar a Yoochun por Jaejoong. Fue una tarea difícil, la idea de remplazar recuerdos por otros inventados no era nada sencillo.

Al final la operación resulto un 85% exitosa, Changmin conservaría algunos estragos de su vida pasada, pero nada que una buena terapia no solucionara.

Jaejoong se alegro mucho por todas las buenas noticias que recibió por parte del médico, estaba tan feliz que mando remodelar la habitación de Changmin y también mando a reparar a Puky. Quería que todo estuviera perfecto para cuando el menor se recuperara.
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Changmin despertó después de semana y media, Jaejoong estaba extremadamente nervioso, porque en realidad no sabía que tan alterada estaba la mente del menor después del intento de suicidio y de la posterior operación para modificar sus recuerdos, además que no estaba seguro de cómo comportarse con él.

Jaejoong supo que Changmin había despertado cuando estaba tomando clases en la Universidad, salió rápido de allí, se baño, se cambio, se arreglo y llevo a Puky consigo. El castaño odiaba ese oso, de verdad lo odiaba, lo odiaba tanto que le mando hacer un dije de plata que inscrito decía “~Puky~ Propiedad de Changmin”, aquel dije lo había colocado en el cuello del muñeco, después de que se lo entregaron ya reparado.

Al llegar al hospital fue corriendo ansioso a la habitación del menor, lo observo sentado en la camilla disfrutando su cena. No había vuelto a ver a Changmin comer con ese entusiasmo desde hace muchos años y sonrió bobamente, cuando se dio cuenta que no había dejado de sonreír como idiota, el pelicobrizo lo miraba fijamente, trago saliva y se aventuro a entrar al cuarto del hospital.

-¡Hola! Changminnie- dijo Jae animado

-…- el menor lo miraba fijamente

-Eeeh… ¿Te sientes bien?- preguntó Jaejoong tartamudeando

-…- Changmin seguía sin contestar

-Creo que estas cansado, mejor mañana vendré a verte-. El castaño estaba a punto de retirarse cuando…

- Es-espera ¿Q-Qué traes ahí?- dijo el menor tímidamente

-¿Qué?- Jaejoong observo la bolsa que traía y saco el peluche de allí     -¡Ah! Creí que te pondrías feliz al verlo- entregándole el muñeco a Changmin

-¡Puky! ¡Gracias!- el pelicobrizo abrazo el muñeco con euforia. Jaejoong sonrió al ver esa escena y decidió que era mejor irse, entonces escucho algo que lo hizo enloquecer internamente

“Gracias… Jaejoong”

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Changmin volvió a casa de la tía de Jae y así continuaron pasando los meses. El menor seguía con sus estudios en casa, comía mejor, pero seguía sin mostrar afecto a Jaejoong o a su tía, seguía igual de apático encerrado en su habitación tocando la guitarra o dibujando, se veía más relajado eso sí.

Pero a partir de una inusual noche la relación de Changmin y Jaejoong se volvió más fuerte.
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El neurólogo le había advertido que durante los primeros meses posteriores a la operación, se presentarían algunos efectos segundarios como mareos, pérdida del apetito, vomito e incluso insomnio, pero jamás se imagino que algo así pararía.

Changmin era sonámbulo, pero no un sonámbulo común que solo caminaba dormido, mejor dicho había momentos en los que después de caminar, paraba y comenzaba a gritar y a llorar como si le estuvieran haciendo daño; además que murmuraba cosas sin sentido. La primera vez que sucedió, Jaejoong sabía que no era buena idea despertarlo, pero no soportaba verlo llorar de esa manera, tenía que pararlo de alguna manera…

-¡Changmin, Changmin!-. el mayor lo agitó bruscamente. –¡Chang, despierta por favor!-.

-¡No déjame! ¡No la lastimes! ¡Déjala en paz maldito!-. gruesas lagrimas desfilaban por el rostro del pequeño. Changmin abrió los ojos y empezó a patalear golpeando todo a su alrededor. -¡Suéltame!-

Jaejoong no sabía qué hacer y solo lo abrazo por la espalda. –Calma pequeño, todo va a estar bien ¿Si?-. Changmin trataba de cesar su llanto. –Yo estoy aquí, recuérdalo-. El mayor lo llevo  cargando a su habitación, lo arropo y estaba a punto de abandonar el lugar, cuando…

-Jae… ¿Te puedes quedar conmigo por favor?- dijo el pelicobrizo tímidamente

-Si Changminnie, no hay problema-.

El problema persistió. Unas veces el menor solo caminaba dormido, otras veces tenía pesadillas que lo hacían gritar y perder el sueño completamente, y muchas otras ocurrían como la pasada ocasión, daba igual, Jaejoong dormía siempre con Changmin cada vez que este se lo pedía, no le molestaba, de hecho le gustaba pero también le preocupaba mucho, así que fue a consultar al médico que intervino al menor.

Él le dijo que era uno de las consecuencias de aquella operación tan riesgosa, dijo que en sus sueños probablemente el menor trataba de manifestar aquellos recuerdos suprimidos que no acabo por borrar, por lo que no había más que hacer, solo quedaba tenerle paciencia.

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Habían pasado 2 años desde la operación de Changmin, era una de esas noches en las que él menor le pedía que durmiera con él. Esta vez no por causa de alguna pesadilla, más bien porque el pelicobrizo estaba demasiado asustado al ser mañana su primer día oficial en la preparatoria.

Jaejoong le había exigido que ya era tiempo de hablar y convivir con más personas, así que obligó a Changmin a hacer examen en una de las preparatorias con más prestigio de Japón. Como era de esperarse el menor fue aceptado. El peicobrizo hizo uno de los berrinches más grandes de la historia, le suplico a Jaejoong que no lo dejara ir, que él podía continuar perfectamente con los estudios en casa, petición que inmediatamente fue negada, así que ahora él estaba en el cuarto de Changmin consolándole.

El menor se había quedado dormido de una manera muy peculiar, la cual al castaño  le parecio muy tierna, se había quedado abrazando a Puky con una mano y con su pulgar en la boca, parecía un bebé, un bebé gigante de 1.76 m de estatura. Changmin había crecido mucho, faltaba poco para que alcanzara al mayor.

 Jaejoong lo observaba como si de un Dios se tratase.

Fue ahí donde se dio cuenta… estaba enamorado de Changmin. Kim Jaejoong de 22 años estaba enamorado del chico de 16 años que dormía placenteramente junto a él.


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Changmin había cumplido los 18 años, su tía Mutsumi había muerto unos meses atrás heredándole toda su fortuna. Muchas empresas, entre ellas una empresa dedicada a hacer y exportar materiales de construcción, de la cual se había convertido en presidente.

Le habían ofrecido un contrato multimillonario en Corea, dudoso acepto, hubiera aceptado antes pero la verdad no quería volver allí, no quería que aquellos recuerdos que con tanto esfuerzo sepulto volvieran de la nada, pero ya no había más que hacer…

Solo le faltaba empacar sus cosas y emprender un largo viaje, no le importara lo que pudiera llegar a pasar porque tenía a Changmin, SU Changmin… y de nadie más.

2 comentarios:

  1. ahhhhhhhhhhhh jae no se porque no lo entiendes el no te quiere no puedes competir con chunnie porque el es amor de su vida tu solo eres un ladron que le robas el valiosisimo tiempo a mi yoomin hermoso es que ten un poco de dignidad chunnie va por el y lo recuperara porque su amor puede con todo porque apesar de lo que has echo su amor por chunnie no desaparecera por completo porque veras que el lentamente se metara en su pequeño corazon y tu te desplazaras de el lentamente VIVA EL YOOMIN gracias por la historia perdon por lo dicho a jae es solo que chunnie y minnie son la perfecion

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  2. Wauuy me encanto... pero me da pena jaee a hecho de todo por changmin... y yoochun . Ahy nose pero quiero seguir leyendo la historiA graciasss

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