Sí me tenías - Cap. 1

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NO CREAS TODO LO QUE VES.


Jóvenes llenos de entusiasmo habían abarrotado a tempranas horas este lugar. Era el primer día de clase y en los pasillos de la facultad de música de la universidad de Seúl ya se respiraba un ambiente cargado de energía.

Guitarra, violín, piano, voz. No importaba el instrumento, tú debías ser un genio musical para decir que pertenecías a esta prestigiosa institución. Es por ello, que miles de jóvenes al año se preparaban para su ingreso. Definitivamente cualquiera que lograra culminar sus estudios aquí tendría un futuro exitoso como profesional.

Sin embargo, incluso en este lugar hay distintos niveles de genialidad.

Están, por ejemplo, los de primer año, que pertenecen al nivel más bajo, pues aún son aprendices y les falta recorrer camino para decir que están calificados como los demás.

Los del tercer nivel, son los estudiantes encaminados a ser buenos. Es decir, son los jóvenes con experiencia y talento, pero todavía con mucho más por conocer. La mayoría, incluyéndome, nos ubicamos aquí.

Están también, aquellos pertenecientes al segundo nivel que pueden tocar mil instrumentos y ser capaces de dirigir grandes orquestas. Son los veteranos que ven la música con pasión y desde un lado empresarial. Pueden convertirse en dueños de disqueras exitosas o viajar al extranjero para explorar nuevos campos. Por otro lado, el segundo nivel está compartido con los cantantes destacados. Esos que salen al mercado y venden millones de discos formando así una fortuna con su solo talento.

En el más alto nivel están los tipos como Park Yoochun. 

Genios, músicos innatos, cantantes y compositores, que a pesar de su corta edad logran compararse con músicos de altos rangos. En resumidas cuentas, son las promesas de la música asiática.

Es una lástima que tanta genialidad no vaya de la mano con la buena conducta.

Si me preguntaran sobre si me gustaría seguir sus pasos, 

yo respondería que jamás quisiera ser como él.


– Changmin, dime que trajiste tu auto.


Minho se acercó a mí, notablemente regresaba de clases. Sus libros habían sido tirados en el pasto que nos servía de asiento y su guitarra aún colgaba en su espalda. Lo observé tomar descaradamente mi agua embotellada. Eso había sido suficiente para notar que el tiempo había pasado volando.


– Claro que no, papá no quiere que lo vuelva a usar después del accidente del otro día.


Ya habíamos chocado el auto de mi padre en una de nuestras citas. Cuando pasó supe que era el fin, papá no me prestaría jamás a su precioso y verdadero bebé para una cita con mi novio.


Sí, Minho y yo nos habíamos conocido el verano pasado. Ambos habíamos luchado por ingresar a la universidad. Fue triste cuando solo yo ingresé, pero este año, él lo había conseguido por fin. Es por ello, que yo no podía estar más feliz. Estar enamorado, me resultaba genial e inexplicable.


– Diablos.


Saqué uno de los pañuelos que traía en la mochila y sequé un poco de su sudor.


– ¿Fue difícil tu primer día?


– Pues, si quito el millón de tareas que me dejaron el primer día de clases, creo que puedo decir que todo va bien.


Minho me sonrió cuando le pasé el pañuelo por su frente. Yo amaba su sonrisa, así que lo besé, él acarició mi cabello y me habló cerca.


– ¿Esperaste mucho?  ¿Cómo es posible que hoy solo hayas tenido una clase?


– Es un punto en contra con los horarios de la universidad. Mi peor día es el miércoles.


Minho había estado escuchándome claramente hasta que vio esa hoja donde anteriormente había hecho esas anotaciones sobre cómo es la facultad. Quería que Minho la conociera más, así que me había gastado mi tiempo escribiendo.


– Yo diría que hay alguien más peligroso que Park Yoochun.


– ¿Quién?


–  Kim Junsu.


¿Era posible que Minho ya había oído hablar de Kim Junsu? era una locura.


– ¿Por qué no lo mencionas acá?


– Para hablar de Junsu no necesito escribir. Las palabras fluyen por sí mismas, pero antes ¿Cómo es que sabes de él?


– Incluso si eres nuevo debes conocer a Kim Junsu, en el grupo de estudio su nombre es muy sonado. Los chicos viven pendientes de él. Muchos dicen que el talón de Aquiles de Park Yoochun puede ser ese tal Junsu. Aún no los conozco, pero he creado grandes expectativas. Vamos Changmin, cuéntame cómo son.


– Bien.


Miré a los lados y acerqué mi cuerpo al de mi novio que me esperó con una mirada entusiasmada ¿Acaso parecíamos dos viejas chismosas?


– Ambos son la basura más grande de por aquí.


– Explícate.


– Yoochun, Park Yoochun ¿Sabes lo insoportable que es? Tiene un grupo selecto de amigos, hace y deshace lo que quiere por aquí. Gracias a la fortuna de su padre, él siempre ha tenido los mejores maestros, por eso su técnica ha sido la mejor; sin embargo, es detestable con todos y tiene un gran poder sobre cómo se manejan las cosas por acá.


– Ya veo ¿Y Junsu?


– Él simplemente se ha tirado a toda la universidad.


– ¿Qué?


– Bien, a todos, menos a nosotros.


– De todas formas, eso no lo hace el peor.


– Claro, tipos de su calaña hay en todos lados, pero incluso esos tipos tienen más moral que Kim Junsu, ¿sabes? él no tiene ningún tipo de  consideración. Sé que por su culpa se han separado los más grandes amigos o que los noviazgos más sólidos han sido disueltos. Kim Junsu tiene ese tipo de encanto venenoso que lo hace peligroso.


– Entonces son tal para cual.


– Ese es un problema aparte.


– ¿A qué te refieres?


– A Junsu no le interesa Yoochun


– ¿Cómo? ¿No que estaba con todos?


– Los he visto besarse un par de veces en fiestas; sin embargo, eso pasa solo cuando Junsu está lo suficientemente ebrio como para no distinguir a Park de los otros chicos.


– Bueno, pero cuál es el problema si ambos se divierten.


– Es que ambos son demasiado mal juntos.


– Eso suena amor.


– Algunos dicen que el enamorado es Yoochun, pero yo tengo una teoría distinta. Park Yoochun no puede amar a nadie al igual que Kim Junsu. Minho, ellos están demasiado podridos por dentro.


~~~~


– Junsu…


De nuevo estaba ahí, Yoochun tomándolo por la cintura y acorralando el cuerpo contorneado del rubio sobre los lockers. De cerca ya había podido notar su delineador negro. Este año era mucho más intenso y sexy que el anterior.


– Park, suéltame.


Junsu era hermoso


Su cabello rubio y sedoso caía con estilo, tenía labios rosados y pequeños, su cuerpo era delgado y firme, sobre todo en esa parte trasera que le gustaba tanto a Yoochun.


Cualquiera podía caer rendido al ver sus ojos, incluso cuando los traía verdes como hoy, porque su mirada era penetrante y sexy


Tanto como su ropa escotada y provocativa.  Junsu era un pecado.


– Salgamos esta noche.


Junsu lo miró molesto, así que,  de un empujón logró liberarse.


– Contigo jamás.


El pelinegro había sonreído. Tuvo que tomar un poco de aire por la respuesta y por esos pantalones ceñidos al cuerpo que sacaba a relucir su trasero. Él casi había aprendido a controlarse, pero justo ahora su mirada decía lo contrario.


– ¿Por qué con todos sí?


Junsu había tocado su cabello para arreglárselo, suspiró molesto, pareciera que no soportaba respirar siquiera el mismo aire que el otro.


– Porque se me da la gana.


– ¿Por qué no quieres divertirte conmigo? – Yoochun le sonrió–. Junsu se acercó y le tomó del mentón.


– Park, tú no me gustas…ni de juguete. Además ya tengo una cita. – Yoochun había ceñido el entrecejo, Junsu lo soltó burlándose.


– ¿Estás celoso? No seas ridículo.


–  No lo estoy


– Me parece oportuno, ya sabes que no puedes celar algo que no es tuyo.


Junsu dijo eso último tomando del suelo algunos de los libros que se le habían caído gracias al encuentro que había tenido con el otro muchacho. Después de eso, solo se fue sin siquiera mirarlo. El ambiente empezaba a ponerse  tenso. Yoochun estaba de mal humor gracias a Junsu.


Más tarde, observé que el rubio entraba al salón. Supe desde entonces que compartía clases con él. Esa no había sido una buena noticia en lo absoluto, de todas formas, intenté que eso no arruinara mi día. Faltaba poco para el almuerzo, eso significaba pasar tiempo con Minho así que me sentí capaz de enviarle un mensaje cursi desde mi celular.


Ya quiero verte.


Bastó unos segundos para que el celular vibrara en sus manos, Changmin sonrió cuando leyó la respuesta.


Entiendo tu punto,
me quieres ver porque mi presencia significa hora de almuerzo.


Changmin había digitado la respuesta inmediatamente después. Luego apagó el celular, el profesor de piano ya había ingresado.


Falso.
Amo comer, pero más te amo a ti.


Desde la clase de canto Minho sonreía leyendo ese último mensaje que respondió y quedó guardado en el celular de su novio mientras lo tenía apagado.


Me siento afortunado, soy más importante que tu comida.
Baboo, te amo también.


La clase de piano había iniciado y pude observar cómo Junsu solo veía su celular en todo momento. Era molesto tenerlo justo en frente y disfrutar cómo se la pasaba haciendo nada, mientras que todos nos esforzábamos por tocar bien para el profesor que notablemente era uno de los más exigentes.


El maestro Hang  felizmente notó el desinterés de Junsu, así que,paró la clase y lo enfrentó reclamándole la falta de respeto con él y con todos. Yo estaba feliz,  no era nada justo que él sea tan desinteresado. Por eso, cuando le exigió tocar esa pieza que resultaba tan difícil, yo sonreí triunfante. Sabía que lo haría pésimo. Junsu, por su parte, atinó a rodar los ojos y dejar a su celular a un lado para parase y acercarse al piano principal desde donde el maestro Hang había tocado anteriormente. Cuando se sentó supe que sería su fin.


Pero estaba equivocado


Él era genial, sus manos recorrían ese instrumento con tanta facilidad que resultaba un juego de niños aprenderse esa pieza tan compleja. Desde mi asiento vi cómo cerraba los ojos y tocaba. De pronto, toda el aula lo observaba. Junsu era escalofriantemente hermoso tocando el piano.


De todas formas había algo extraño.


La pieza, que si bien connotaba tristeza por sí misma, en sus manos, se expresaba aún más.  Incluso toqué mi corazón cuando sentí el punto más alto de esa melodía tan conmovedora.


Pero cuando todos sentimos que podíamos seguir escuchando por siempre esa canción, Junsu se detuvo.


– Creo que ya fue suficiente.


No sé si fue mi imaginación, pero desde mi asiento vi como Junsu se secó una lágrima que había sido contenida en su rostro cuando tenía los ojos cerrados.


– Ha sido maravilloso. Kim, sabía de sus dotes para el canto, pero me he quedado gratamente sorprendido. Usted toca muy bien el piano.


– Sí, bueno  ¿Puedo salir un momento a los servicios?


– Claro, nosotros seguiremos con la clase.


Junsu había salido rápidamente del aula. Sus manos estaban temblando y sus ojos se esforzaban por no llorar. Respiró profundo un par de veces para poner sus manos al bolsillo y caminar un poco.


“idiota”.



Junsu se había repetido eso muchas veces desde que había salido del salón cuando caminaba hacia ese jardín trasero que a esas horas estaba algo solitario. El oxígeno que había respirado por ese lugar había sido necesario para tranquilizarse un poco. No había sido un buen día. Junsu caminaba mirando sus pies hasta que escuchó su voz por primera vez.


 – Alguien te ha debido hacer algo muy malo.


Junsu detuvo sus pasos y levantó la mirada.


Después de eso, arrugó el entrecejo.


¿Quién es él? – pensó -


Jamás lo había visto, ni a él ni a su peculiar forma de vestir. Traía una camiseta negra con estampado de 30 seconds to Mars y vestía unos pantalones jeans bastante gastados. Sus botas negras y el casco que poseía en sus manos daba a inferir que era dueño de una moto. A decir verdad lucía algo rudo, pero sexy. Sí, era guapo, su cabello castaño, sus hombros bien formados, sus piernas estilizadas y su voz llamaban la atención.


– ¿Qué fue lo que dijiste? – Junsu lo examinó de pies a cabeza.


– Es por tu rostro, luce triste.


El rubio estaba sorprendido ¿Acaso su estúpido rostro lo decía todo? Por su bien, Junsu decidió no hacerle caso al extraño y continuar con su camino. Él incluso pasó por su lado, buscando a la derecha, un lugar donde sentarse. Al notar su reacción, el otro joven solo levantó los hombros y miró el papel que traía  en sus manos.


Desde ese momento habían trascurridos aproximadamente unos veinte minutos en los que Junsu había visto que el hombre raro, como lo había llamado, dada vueltas por todo el campus buscando algo o a alguien. Transcurrido ese tiempo, vio como ese joven bajaba unas escaleras rascándose la nuca y arrugando algo molesto ese dichoso papel que no había dejado de leer en todo el tiempo que había estado recorriendo el luagar.


– ¿Qué haces?


El joven volteó algo sorprendido


– Ah, entiendes el lenguaje humano. Pensé que no.


Junsu arrugó el entrecejo y lo miró despectivamente. El otro atinó a sonreír y se acercó.


– Disculpa, es que como no me respondiste.


– No respondo cuando alguien dice cosas sin sentido.


– Claro, lo siento.




Esa sonrisa que había mantenido el hombre extraño había sido peligrosa. Junsu se golpeó mentalmente al pensar que incluso, podía ser “linda.”


– Si yo hubiera sido tú, hubiera preguntado en recepción por esa famosa dirección que traes ahí.


El hombre arrugó más el papel y lo colocó en su bolsillo.


– Lo haría, pero tuve un accidente con la recepcionista ¿Sabes? derramar café en el bolso de alguien no es amigable. Desde ese día me mira con desprecio. Ella da algo de miedo, así que, solo me queda, ella y tú porque no veo a nadie más por acá. Afortunadamente decidiste hablarme.


– Es porque estás en el jardín trasero, por aquí nunca hay nadie – Junsu estaba a punto de iniciar la descripción del lugar cuando algo en su mente impulsó a que preguntara –  ¿Le tienes miedo a la recepcionista? Pero si es una pobre anciana.


– Es tenebrosa.


– Tu apariencia no me hace pensar que le temas a las ancianas.


El joven tiró su casco en el pasto y se acercó un poco más hasta llegar a sentarse justo al lado de Junsu.


– No te fíes de las apariencias. Yo solo uso esto porque no tenía otra cosa limpia para hoy.


– Claro.


– Bien, entonces ¿puedes ayudarme a encontrar mi clase? – Le extendió el papel que había guardado en su bolsillo y Junsu casi explotó de la risa cuando lo leyó.


– ¿piano?


– Parece que es un requisito llevar ese curso. No soy nada bueno.


– Igual es demasiado tarde y el señor Hang no te dejará ingresar. Nos vamos a perder la clase, acabo de huir de ahí


– ¿También derramaste café?


Junsu lo miró sonriendo.


– No soy así de idiota.


El otro le sonrió también y le respondió sereno


– Creo que no es tan malo si falto hoy también.


A Junsu ese muchacho le había parecido muy agradable.


Y guapo.


– Mi nombre es Kim Junsu.


Le extendió la mano en señal de saludo, mientras veía como los músculos del hombre se formaban al flexionar sus brazos para saludarlo de la misma forma.


A decir verdad, le había parecido demasiado guapo


– Un gusto, yo soy Jung Yunho


“Yunho…”

~~~~


Habían terminado ya casi todas mis clases de mi día, ahora estaba en un espacio de descanso. Compartir tiempo con Minho siempre era genial. Después de pensar un poco sobre qué hacer, decidimos ir a la cafetería, no era el mejor lugar, pero se comía relativamente bien, además el lugar era agradable.


O eso creí.


Cuando pisé el lugar y los vi supe que había sido una mala idea. Park y su estúpidos amigos serían a fin de cuentas los culpables de arruinarme la merienda; sin embargo, fui débil y las palabras de queja de parte de Minho proponiendo que solo los ignoremos terminaron convenciéndome.


Luego de unos minutos, supe que lo mejor hubiera sido seguir mis instintos.


La voz chillona de uno de ellos, llegaba justo a mis oídos, taladrándolos, como un mosquito que no puedes atrapar y matar para darte un poco de calma.


– Vamos YooChunnie, tienes que participar en ese concurso.


Observé cómo fue que ese tipo de cabello naranja se le fue encima a Park, abrazándolo por la espalda y pegando su rostro a su espalda de esa forma tan exagerada como su solo ser lo era. Heechul era de esos tipos que siempre andaba pendiente de Park.


– Olvídate que están aquí.


La voz de Minho había aparecido para pedir un poco de atención, pero es que era casi imposible concentrarse en seguir una conversación amena cuando ese tipo escandaloso gritaba y montaba un espectáculo tan desagradable. De todas formas, vi el rostro de Minho y lo acaricié un poco, él no tenía la culpa.

Tomamos un poco de té helado y tratamos de seguir con lo nuestro; no obstante, sin siquiera pedirlo, pude escuchar claramente la conversación que ellos entablaban.


– Ya te dije que no Heechul, no insistas.


– pero Chunnie, puedes ganarlo. Eres el mejor, además podríamos ganar ese viaje.


– No me interesa ningún viaje.


La voz de Park sonó desinteresada. Observé que él ni siquiera se tomó la molestia de verlo al rostro al responderle.


– ¡¡Es Jeju más 10 mil dólares!!


– Chul, ya sabes que Yoochun no necesita el dinero y puede ir a Jeju cuando quiera.


En esa ocasión había intervenido una voz más gruesa. Era Siwon, un joven alto y con un cuerpo atlético que traía el cabello corto y oscuro, era popular en la universidad por su apariencia. De todas formas, para mí, era otro más de esos que llamaba, perritos falderos de Park.


– Lo sé, Siwi, pero, ahora podría ir con nosotros…y si lo quiere con… Kim Junsu.


El rostro de Yoochun había cambiado al escuchar ese nombre. Dejó por un momento la revista que estaba leyendo y levantó el rostro mostrando una sonrisa hipócrita.


– ¿Qué dices?


Heechul sonrió también. Había dado con el clavo.


– El concurso que está organizando la universidad es de Bienvenida, todos pueden participar. Habrá dos ganadores; el primero, será para el mejor músico y el segundo, para el mejor cantante. Cariño, todos sabemos que uno de esos premios es tuyo.


– ¿Y Kim Junsu? – intervino Siwon –


– Sé que concursará y a decir verdad, el tonto ese es uno de los mejores cantantes de por aquí.


El rostro de Yoochun había mostrado una de esas sonrisas maliciosas.


– Un viaje a Jeju con Kim Junsu, chicos ¿saben todo lo que puede pasar ahí?


En ese instante incluso Minho había dejado de hablar para mirarlo. Yoochun era un hombre detestable, verlo reír de esa forma era espeluznante.


– Ya es hora Kim Junsu, serás mío por fin.


~~~~


– Y bien, ¿cuándo vamos a volvernos a ver?


Junsu le había sonreído de forma coqueta, Yunho se tomó el cabello sin saber bien la respuesta.


– No lo sé, mañana en clase, supongo.


Junsu solo se había mordido un poco el labio, Yunho era atractivo y en todo ese tiempo hablando le había gustado más ¿Cómo era posible que fuera así de atractivo?


– Podemos salir después de clases, conozco un club cerca de aquí.


Junsu se había atrevido a acariciar ese brazo tan fuerte para luego mirarlo a los ojos, sonriéndole coqueto.


– ¿Un club? No lo sé…


Yunho lo había sentido demasiado cerca, tanto que había pensado ya en ponerse de pie, cuando sintió esas manos tocarlo un poco más.


– Junsu, creo que te estás equivocando.


– Vamos Yunho, no me digas que no te gusto ¿Te parezco poco atractivo?


– No es eso, lo que ocurre es que yo…Vengo con alguien.


Junsu se separó de Yunho casi molesto ¿acaso alguien lo había despreciado?


– No me mires así, lo que pasa es que él me trae loco.


Yunho se rascó nuevamente la cabellera antes de sacar de su bolsillo una billetera negra, la cual, abrió inmediatamente para sacar una foto.


Junsu casi enmudeció cuando lo reconoció.


En la foto estaba un hombre sonriendo a la cámara, mientras que Yunho pasaba su brazo por su hombro.


– Es Jaejoong, yo…Estoy locamente enamorado.


Junsu sintió casi que le faltaba el aire.


De inmediato quitó sus manos de Yunho  y se puso de pie.


Yunho lo miró sorprendido, no creyó que tal confesión podría haberle caído tan mal a alguien, pero cuando intentó intervenir, Junsu casi gritó.


– ¿Conoces a Jaejoong? ¿A Kim Jaejoong?


Y los nudillos en las manos de Junsu se hicieron blancos gracias a la presión ejercida


Porque había escuchado nuevamente ese nombre


Que había jurado olvidar.


Porque las heridas no habían cerrado


Y sintió rabia con la vida porque en la foto él parecía feliz


Mientras que él seguía sin poder serlo.


~~~~


Habíamos caminado juntos varias calles tomados de las manos. Casi no se lo decía, pero amaba tenerlo así, sentirlo aferrado a mí, aunque solo se tratara de una mano, era hermoso porque su calor y su amor se podría desprender de una manera asombrosa.


Creo que no se lo decía por evitar ser más cursi de lo normal.


Yo estaba tan ensimismado en nuestro caminar hasta que sentí que se detuvo para hablarme.


– Changmin hay que participar.


Arrugué mi frente. No entendía una palabra.


– Me refiero al concurso, ganemos ese premio.


Yo de verdad amaba a Minho, pero ¿ganar? ¿Ganarle a Park Yoochun?

¿Acaso era eso posible?

4 comentarios:

  1. Anónimo1/10/2015

    Que habrá pasado entre junsu y jaejoong?

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  2. mmm hay demasiadas cosas que quiero saber actualiza pronto <3333333 thankssss

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  3. yo se que todo aquel que be a yunh termina loco por el pero el ya tiene a jae creo
    pero la duda es que paso entre jae y junsu acaso ellos fueron pareja o por que esa reacción de junsu al enterarse de que yunho lo quería
    GRACIAS por compartirla esta muy buena espero y actualices pronto bye

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  4. wooo se muy interesante, le has puesto demasiado misterio y eso me encanta :D ...tengo curiosidad de muchas cosas, voy a esperar con ansias los próximos capítulos.

    Ahorita lo que mas me intriga saber, es lo que paso entre Jae y Junsu, tal vez tuvieron una relación o algo... ahh ya quiero que aparezca.
    Gracias por compartir.

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