Love is a Force of Nature. Cap 50

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“Premonición”

Y si es un héroe lo que quieres
Puedo salvarte, sólo quédate aquí…
[Awake, Secondhand Serenade]


Lo llamaban el Señor Sangriento, o por lo menos eso era lo que escuchaba Hyukjae cuando alguien venía a pedir los requerimientos de sangre a Junsu. Él se había tomado el vampirismo al máximo, y luego de asentarse en la mansión recluida de la conmoción de la ciudad, dejando de lado la morada de Sivela, fue dónde realmente empezó la cacería. Jinki, Daesung y Youngwoon lo siguieron con gusto, rápidamente simpatizando con las palabras de Junsu al él ofrecerles libertad total en las matanzas.

La primera semana fue experimental…pero al parecer las palabras de una revuelta entre las bestias eran ciertas, porque una cosa era segura: la cantidad de lobos que los acechaban se había reducido a prácticamente nada mientras la verdadera guerra se estaba llevando a cabo en la dimensión paralela, con el choque de egos mayor entre el Lobo de Fuego, el líder del bosque, y los de la Resistencia…aparentemente todas las fuerzas de los licántropos se habían movilizado y la ciudad había quedado prácticamente sumida en las sombras. Hyukjae se negaba a matar sin consideración alguna mientras que noche tras noche Junsu y su compañía traían mortales hipnotizados a la morada y se bañaban con su sangre. Había visto de todo: jóvenes, adultos, niños, ancianos…y de cualquier clase social, no había consideración alguna; Junsu murmuraba que eran sólo ganado y que debían reproducirse entre ellos para seguir alimentando vampiros hasta el final de los tiempos. El cambio en él había sido abismante…despertando su verdadera naturaleza, oscura y sedienta de sangre. Con el paso de los días más vampiros comenzaron a unirse a las matanzas de Junsu e incluso él comenzó a tratar con vampiros extranjeros que vivían bajo el asedio de Resistencias que no habían ido a tomar parte en la guerra, ganándose una reputación como Señor entre sus pares, y llenándose los bolsillos de dinero y joyas con la exportación de sus cargamentos de sangre.




Junsu lo tenía atrapado bajo su cuerpo. Se encontraban en sus aposentos, la habitación más grande y más lujosa de toda la mansión; la enorme cama con cubiertas escarlatas y bordados de oro crujiendo con los rápidos movimientos. Junsu siempre volvía a él luego de las matanzas, con los ojos perfilados en rojo y los labios curvándose en una sonrisa tentadora al apenas divisarlo. Era imposible para Hyukjae negarse, y a veces supone que Junsu está consciente del poder que ejerce en él, está consciente de que es su titiritero sangriento y que tensa y afloja sus cuerdas con apenas un movimiento de sus dedos. Ciertamente no comparte su abismante necesidad por sangre, de hecho…Hyukjae se considera extremadamente bueno controlando sus impulsos, pero está tan perdido en Junsu que no le importa que sea el asesino más despiadado del mundo. En el fondo, sabe que sigue siendo el dulce jovencito que conoció cuando apenas eran unos críos y que cuando pase su tormenta interna volverá a él y esto…es tan sólo una fase.




“Tu sangre es la única que me fascina…tan espesa y fría” Junsu le susurró al romper los botones de su camisa, revelando el pálido y definido torso de Hyukjae, mirándolo con ojos lascivos. Hyukjae se quejó audiblemente cuando los filosos colmillos se enterraron sobre su pectoral derecho, la sangre escurriéndose por su torso mientras Junsu comenzaba a agitarse contra su cuerpo, dejando escapar sonidos desde el fondo de su garganta al beber de él.

Hyukjae lo dejó bebe por unos instantes antes de llevar las manos a su cuerpo y tumbarlo de abrupto; Junsu quejándose al golpear la espalda contra la cama y sentir el cuerpo de Hyukjae apretándolo al suyo, buscando sus labios con urgencia y probando el sabor de su propia sangre en ellos, lenguas rozándose y jadeos sofocándose con el contacto.

“¿No crees que ya has bebido suficiente?” Hyukjae le preguntó, sonriendo al llevar las manos a sus muñecas y reteniéndolo en el lugar, su cuerpo agitándose y removiéndose ante el amarre.

“No de ti, jamás podría saciarme de ti…” el susurro logró su cometido y pudo despertar el instinto abismal de Hyukjae, dando rienda a suelta a toda su necesidad. Sus labios volvieron a fundirse y esta vez Hyukjae mordió el grueso e incitante labio inferior de Junsu, la sangre manando y manchando ambas bocas en el húmedo vaivén de sus lenguas. Las ropas fueron rápidamente olvidadas, arrancadas en jirones bruscos y tirones desesperados mientras la sangre que chorreaba por las heridas abiertas los cubría por completo. Hyukjae entró de abrupto dentro de su cuerpo, ya sabiendo por libro que cuando Junsu lo consumía el frenesí poco le importaba el dolor físico. Su grito audible fue como música para sus oídos; Hyukjae lo cogió de las caderas para estabilizarlo, gimiendo al sentir las piernas de Junsu rodeando su cintura para hacer los embistes más firmes. Se movió dentro entonces; rápido, fuerte, duro…tal como había aprendido y deshaciéndolo por completo. Los agudos gemidos de Junsu comenzaron a invadir la habitación mientras se movía en contra con urgencia; ojos cerrados y boca manchada, brillando de rojo. Cada noche, a puertas del amanecer era lo mismo, porque por mucho que Junsu se perdiera en su búsqueda de sangre jamás cambiaba la seguridad de los brazos de Hyukjae por las noches y el placer de tocar el cielo al seguir el fuerte ritmo del compás de su cuerpo.




“Quiero que vengas conmigo a cazar…” Junsu le susurró, tendido sobre su pecho y lleno de su gélida esencia por dentro, satisfecho; el sopor del cuerpo recorriéndolo en un agradable cosquilleo interno. Hyukjae bajó el rostro para observar las apacibles facciones de su amante, sonriendo al observarlo tan tranquilo.

“Sabes que no me gusta matar a destajos” fue lo que le contestó pero Junsu inmediatamente hizo un puchero, arrancando una risita de sus labios.

“Si quieres no mates a nadie, tan sólo…ven conmigo. No me malinterpretes, los chicos son agradables y todo, pero tú…eres especial y yo…te necesito conmigo” le costó sacar las palabras de adentro, Hyukjae lo percibió por su tono que se fue apagando y la expresión de su rostro. Una de sus manos se posó en su rostro, acariciándolo en apenas una caricia.

“¿Soy…especial?” Hyukjae lo presionó un poco, sus yemas recorriendo su rostro con delicadeza, pulgar llegando a rozar sus labios. “¿Por qué?”

Los ojos grisáceos de Junsu parecieron encenderse cuando hizo contacto con los de Hyukjae, su resolución iluminando su rostro.

“Eres mi amor” le contestó, alzando un poco el rostro para llegar finalmente a su nivel; las luces de sus iris casi haciendo hincapié a sus palabras. “Ya deberías saberlo…”

“Lo sé, pero oírlo de tus labios no tiene precio” le sonrió, su sonrisa cálida y amplia al juntar sus labios en tan sólo un dulce roce, suspirando de satisfacción. No le importaba estar completamente dominado por semejante vampiro, la noción de saber que se había ganado un lugar en su corazón compensaba todos sus oscuros actos.




xXx





Accedió finalmente a acompañar a Junsu a sus cacerías nocturnas, pero al segundo que vio la magnitud de lo que realmente realizaba se arrepintió. Esta vez habían ido a saquear a un barrio muy alto, a la casa de un poderoso narcotraficante que según Daesung era una rata y tan sólo estaba ensuciando la ciudad con sus malos tratos. Hyukjae había preferido quedarse afuera…pero Junsu había insistido en que lo acompañara dentro y juntos hicieran justicia en contra del canalla. Poco pudo protestar, el control que tenía Junsu sobre él era total y cuando entró a la enorme fachada de dos pisos con hectáreas y hectáreas de jardines; Jinki, Daesung y Youngwoon ya estaban haciendo de las suyas adentro. Los primeros en morir fueron los guardias y los criados de servicio, gargantas desgarradas y cuerpos estrellados contra murallas salpicadas de sangre. Los familiares despertaron inmediatamente y Daesung ya tenía al jefe de hogar inmovilizado mientras que Jinki le abría la garganta a su esposa y Youngwoon violaba a una mucama que apenas podía chillar con el cuello abierto sobre un enorme mesón de caoba. Entre toda la conmoción Hyukjae pudo distinguir una silueta encuclillada en la escalera que daba paso al segundo piso, apenas podía reconocer que era una chica por su largo cabello pero tenía los ojos clavados en Junsu y en él, algo centellando en sus ojos que no pudo descifrar.

“¡Ya lo tengo, jefe!” Daesung chasqueó la lengua mientras el hombre robusto trataba de forcejear ante el amarre, escupiendo maldiciones pero era completamente inútil. Junsu le sonrió, y soltó la mano que llevaba entrelazada a la de Hyukjae, susurrándole.

“Tú encárgate de la puta esa” le hizo un ademán con la mano en dirección a la chica en las escaleras. “Tomaremos el botín y nos iremos muy pronto”

Junsu se aproximó al prisionero de Daesung. Hyukjae dio un vistazo rápido a la muchacha en las escaleras, quien si se molestó en moverse de su lugar cuando lo observó comenzando a caminar en su dirección.

Los gritos del hombre retumbaron por la fachada en un agudo estruendo. Cuando Hyukjae volteó a mirar ya estaba sangrando y Daesung trabajaba con rapidez para llenar las bolsas con su sangre. Finalmente giró el rostro para mirar a la joven, tenía un largo cabello negro y ojos castaños fieros cuando se aproximó hasta su nivel, sin embargo…cuando pudo escudriñar el rostro de Hyukjae a su vez su expresión se suavizó.

“Tú no eres como ellos” su voz fue tan sólo un tenue susurro. Hyukjae abrió los ojos de par en par al escucharla. Sin duda alguna no se esperaba eso.

“En eso te equivocas, te aseguro que soy tan despiadado como mis compañeros” le contestó con dureza pero ella tan sólo sonrió, como si tuviese a un amigo de siempre al frente y no a la persona que le iba a arrebatar la vida al llenarse con su sangre.

“No, yo puedo verlo. Tu desprendes un aura preciosa…no como ese al que llevabas de la mano” eso si lo descolocó y Hyukjae quedó completamente perplejo.

“¿Bueno y tú qué sabes? Supongo que estás consciente que vas a morir por mis manos” le espetó para observar su reacción. Ella asintió, como si fuese la cosa más normal del mundo, y luego clavó sus ojos en los suyos, sin una pisca de temor.

“Podría morir por tus manos…y podría renacer luego con tu sangre” la sugerencia casi hace que se vaya de espaldas. Jamás, jamás había escuchado a algún mortal siquiera proponer algo así, tan sólo se limitaban a llorar y a clamar por su vida…pero esta cría… ¿Quíen diablos era y por qué de pronto sabía tanto?

“Jé, cómo si necesitara a alguien como tú a mi lado. Ustedes los mortales tan sólo son ganado” escuchó las palabras de Junsu salir de su boca con tanta facilidad que lo aterró, pero no se lo demostró. La sonrisa en la joven no se iba, seguía igual de serena e inmutable.

“Si te cuento mi predicción… ¿Me llevarías contigo? Sé que mi destino es morir esta noche, lo he visto, pero también hay renacer en el. No soy una mortal común y corriente…yo puedo ver más allá” de pronto sus palabras estaban cargadas de una solemnidad que logró erizar el vello de la nuca de Hyukjae. La observó nuevamente y por lo solemne que hablaba parecía una anciana en cuerpo de niña. El pensamiento lo aterró.

“Los vampiros no tienen aura” le espetó. “Y me estoy cansando de tus juegos niña, hazme un favor y ladea el cuello para terminar con esto de una vez por todas” se aproximó a ella, desafiante, y sorprendentemente ella hizo lo que le dijo. Expuso la piel de su cuello y Hyukjae tragó saliva al comenzar a percibir el pulso de sus venas. Le puso una brusca mano en el borde de la mandíbula mientras descendía el rostro hasta la curvatura de su cuello. Ante cualquier otro mortal, su corazón hubiese latido a un ritmo prácticamente agobiante con el miedo…pero en ella, en cambio, el tenue gong que resonaba por el sistema de Hyukje era estable, constante…para nada acelerado. Sus colmillos se alargaron y cuando rozó la piel ella le susurró.

“Te vas a quedar solo. Ese vampiro a tu lado…está infectado con veneno de Lobo, lo infecta y consume por completo, y cuando la Noche se alce al llorar sangre…lo arrastrará de vuelta a las garras. Yo lo he visto, el veneno me lo ha mostrado” el tono de sus palabras murió para ser reemplazado por un agudo grito cuando Hyukjae le enterró los colmillos. Su sangre invadió todo su sistema en una fogosa explosión, pero las palabras de la joven hicieron eco dentro de su cuerpo y le rebotaron en la mente, dándole vueltas una y otra vez mientras bebía y sentía el gong de su corazón lentamente comenzando a decrecer al llenarse con su vida. El éxtasis lo distrajo de su perturbación, pero cuando los latidos cardiacos se hicieron prácticamente inaudibles…Hyukjae se separó con rapidez, observando a la joven desvaneciéndose en el amarre. No supo realmente explicar sus razones…tan sólo fue un desgarrador impulso que lo llevó a hacer un corte en su muñeca y llevar la sangre hasta sus labios, entreabriéndoselos para que el líquido pudiera derramarse dentro. La sintió reaccionar abruptamente, abriendo los ojos de par en par y pegando los labios a la herida, bebiendo de ella con fuerza. Jadeó al sentirla alimentarse, percibiendo como lentamente le devolvían las fuerzas. La dejó alimentarse por un rato hasta sentirse débil y entonces jaló abruptamente la muñeca de su alcance; ella cayó de bruces, apenas apoyando una mano en el hombro de Hyukjae al comenzar a convulsionar, un chillido agónico escapándose de sus labios. Los temblores la azotaron con brutal fuerza en espasmos violentos y luego…se desplomó. Hyukjae fue lo suficientemente rápido para tomarla entre sus brazos, levantándose a su vez con un millar de cuestionamientos en mente pero con la joven firmemente acomodada a su figura.

El trajín había subsistido, pero las marcas de sangre aún adornaban la fachada como el recordatorio macabro de lo ocurrido. Hyukjae escuchó las voces de sus compañeros afuera, y con pasos inseguros caminó hacia el jardín. Junsu estaba de espaldas y cuando lo escuchó se volteó, abriendo los ojos de par en par a ver a la joven entre sus brazos…

“¿H-Hyukkie?” cuestionó, ambas cejas arqueadas en sorpresa. “¿Qué—?”

“Es mi nueva hija” contestó en apenas un murmullo. “Supuse que ya era hora de tener una progenie y ella…no es cualquier mortal, te lo aseguro. Estará bajo mi protección”

El rostro de Junsu se comprimió de abrupto. Era evidente que no se esperaba algo así…de hecho, Hyukjae realmente tampoco podía explicar las razones que lo llevaron a convertirla, ahora…tan sólo le quedaba asumir.

“¿Por qué ahora? Sabes que ser creador es una responsabilidad muy grande, Hyukjae” Junsu no entendía absolutamente nada y de pronto se sintió molesto al saber que Hyukjae no lo había incluido en la decisión. Estaban juntos en todo…y ahora, con esta…mocosa, significaría que nada sería lo mismo y su balance se alteraría. De pronto comenzó a preguntarse si esta misma sensación de incomodidad habría reptado en Yunho cuándo él le presentó a Hyukjae…pero inmediatamente reprimió el pensamiento. Yunho no había sido honesto con él y ahora había asumido su destino al lado del lobo que era su unión y que podía contenerlo. Su nueva vida era lo menos que le interesaba. El haber pensado en Yunho le arrancó un bufido de sus labios, ofuscado consigo mismo.

“Y la asumiré tan bien como tú” Hyukjae afirmó ante un nuevo suspiro de agobio de Junsu.

“De acuerdo, mira…” Junsu volvió a suspirar, su voz sonando cabreada. “Hablaremos de esto en la casa, pero tan sólo quiero saber…qué fue lo que te llamó la atención de la muchacha”

“Dijo algo que…me intrigó y quiero que viva para tragarse sus palabras”

“¿Ah sí?” Junsu le arqueó una ceja, su expresión apenas reflejando un atisbo de curiosidad. “¿Y qué vendría siendo lo que te dijo?”

“Tres palabras: Veneno, Noche y Garras”




xXx








“¿Te vestiste de gala para tu gran noche?” Roosevelt bromeó al ver el traje negro de dos piezas que Jaejoong se había puesto cuando bajó por las escaleras. El sol se había escondido apenas hace tan sólo unos segundos…provocando que él saliera de su habitación con un sonoro portazo, azuzando a sus sirvientes y gritándoles órdenes. Roosevelt raramente se quedaba más de una hora en la mansión, iba y venía por doquier…divirtiéndose un rato atormentando almas en el mundo de los mortales y volviendo al infierno a torturar a las caídas por sus artimañas. Con las cartas lanzadas a las mesa tan sólo les quedaba esperar…y ahora, el momento había llegado y el enfrentamiento entre las bestias estaba apenas a horas de comenzar.

“Ve al grano y háblame de la sombra” Jaejoong masculló, dirigiéndole apenas una gélida mirada. “Aún no me he alimentado y ya sabes cómo me pongo” arrugó el entrecejo y sus facciones se ensombrecieron mientras le hacía un ademán con la mano para que lo siguiera a su cuarto de diversión. Roosevelt lo siguió sin chistar, irritándolo tan sólo un poco más al demorarse en soltar la lengua.

“Ha llegado la progresión de lobos de la Resistencia y son tantos lobos que podrían hacer reconsiderar el enfrentamiento a cualquiera que tuviera buen juicio…pero bueno, supongo que teniendo al fuego de su lado le ha subido los humos al tal Lobo de Fuego” Roosevelt lanzó una entrecortada risita. Jaejoong no se molestó en voltear y tan sólo movió los barrotes que trataban la puerta y abrió la estancia, revelando en la jaula de barras de plata a una figura con los ojos vendados y atado de pies y manos.

“¿Y de las fuerzas del Lobo de Fuego?” preguntó, comenzando a caminar hacia la jaula y observando la tez pálida del jovencito que se removía en su prisión. Cómo amaba el olor a sangre fresca…

“Lo siento, pero no he podido vislumbrar nada. La sombra sólo puede ver unos pocos metros fuera de la colonia del bosque, y por allí tan sólo han transitado lobos del bando del bosque”

“De acuerdo, supongo que es irrelevante de todos modos. Los dejaremos desangrarse un rato hasta dar el golpe final” le hizo un ademán de despedida con la mano, pero Roosevelt aún tenía algo por decir.

“Quieren encadenar el Lobo de Fuego con las mismas cadenas que apresaron al padre de los licántropos. La han traído a la colonia”

“¿Encadenarlo?” Jaejoong se volteó y Roosevelt pudo percibir las manchas rojizas que comenzaban a perfilar sus iris al haber despertado su sed de sangre.

“Encadenarlo y mitigar las fuerzas de su fuego para así poder destruirlo”

“No es nada bueno” negó con la cabeza, sus pálidos dedos comenzando a tamborilear por los barrotes de plata que apresaban a su nueva víctima.

“Supuse que no se quedarían de brazos cruzados. Un golpe así contra el lobo me puede jugar en contra…”

“Mi sombra mostrará cada detalle de la pelea. Si me permites una sugerencia, primero debemos observar con cautela cómo va desarrollándose la pelea. No sacas nada con capturar rehenes si el Lobo de Fuego es asesinado…ahora, si él en cambio corta algunas cabezas de importancia…ahí podríamos empezar a hablar” Roosevelt escudriñó el rostro de Jaejoong con su mirada, en búsqueda de alguna expresión de duda o algo. Él tan sólo se mantuvo pensativo un rato, un atisbo de compresión brillando al curvar los labios.

“De acuerdo, esperaremos. Si el lobo es derrotado…vamos a contratacar contra la Resistencia, esa mano derecha puede resultar útil a la vez como rehén para extorsionar al líder. De alguna u otra forma no podemos fallar”

“El plan tiene muchos caminos. Tan sólo depende del transcurso de la batalla” hizo un ademán descuidado con la mano.

“Despelleja y bebe de tu sangre, Jaejoong. Yo voy a coordinar el salón para recibir…a nuestros huéspedes como corresponde y luego, miraremos cómo juegan el juego”

“De esta victoria depende tu recompensa, Roosevelt” Jaejoong le recordó, una sonrisa adornando su rostro. “Esto podría ser el comienzo de una nueva era”

“En más de un sentido, supongo. Buen provecho Jaejoong, esta noche la sangre te sabrá más dulce…”




xXx








Heechul cepillaba su largo cabello castaño rojizo frente al espejo de pie con expresión ausente. Se había oscurecido el contorno de los ojos con la henna restante, resaltando el avellano resplandeciente de sus iris sobre su blanca piel. Hina le había traído el espejo de la dimensión paralela junto con algunas otras cosas que Heechul había olvidado en su madriguera del sur. Con la llegada de la oscuridad, todos los ánimos estaban revueltos y él ya sabía que estaban a menos de una hora de ascender hacia la superficie a guiar las tropas. La expectación prácticamente se podía palpar en el aire; bajo tierra ya nadie entrenaba y tan sólo aguardaban…aguardaban por sus líderes, aguardaban la orden de ascenso. Algunos quizás amándose por última vez o despidiéndose…Heechul realmente no lo sabía, sólo tenía certeza de que ésta gente estaba dispuesta a morir por el cambio y toda su fe recaía sobre los hombros de Yunho, y ahora…también sobre los suyos. No era que sintiera presión, más que nada para él era un honor estar en semejante posición. Había despertado potenciales que jamás pensó que podría llegar a manipular…todo había sido como un sueño, una verdadera bendición y ahora, finalmente podía alzarse al lado de la persona que por muchos años anheló y por la que su lobo le reclamó cada doloroso día que se mantuvieron separados.




Escuchó pasos y observó su figura a través del espejo caminando hacia él, cada paso que daba parecía remover el aire a su alrededor. Heechul le había tatuado tribales en sus fornidos brazos: enredaderas con flores en su brazo derecho, representando la fertilidad del Sur, y puntas alineadas unas con otras para su brazo izquierdo, representando la adversidad de las montañas. Al centro, en su pectoral derecho y en sus palmas, Heechul había trazado llamas negras, susurrándole que los tribales eran la mejor forma de destacar su liderazgo. Yunho hizo lo mismo con su cuerpo, murmurando a su vez que Heechul era tan líder como él, pero la henna que había ocupado era más clara por lo que los tribales tenían un aspecto más suave en su piel blanca. La media capa de piel oscura que adornaba los hombros de Yunho se le mecía al caminar y los jeans oscuros estaban de vuelta, dejando de lado la delicadeza de la seda para vestir algo más acorde con la situación.

“Podrá ser una guerra, pero tú harás que cualquiera se desconcentre con tan sólo verte” Yunho le sonrió al rodear los brazos por su cintura, enterrando el rostro en su cuello. Heechul lanzó una risita con el gesto, su expresión iluminándose al dejar el cepillo en la mesita de madera al lado del espejo.

“Estás exagerando” le dijo pero Yunho negó con la cabeza; Heechul sonrió. “Bueno, soy el Esposo del Fuego…tengo que verme como tal”

“Me gusta cómo suena” murmuró contra la piel de su cuello, sus dedos acariciando la estrecha cintura. “Te juro que saldremos de luna de miel apenas todo esto acabe”

“Qué magnífica idea. Y luego cenaremos en la mismísima sede de la Resistencia con las cabezas de Changmin y Kyuhyun adornando las murallas” Heechul suspiró al sentir los dedos de Yunho tamborilear por su piel.

“Ya falta poco…”

“¿Estás listo? Todavía puedes devolverme el alma al cuerpo y quedarte en la madriguera” Yunho susurró, y observó la negación de Heechul por el reflejo del espejo.

“Creí que ya habíamos hablado de ello” le dijo, tajante, y comenzó a removerse ante el amarre pero Yunho lo mantuvo firme contra su cuerpo.

“Tranquilo…” susurró, dándole un suave beso en el cuello. “Sé lo que hablamos y respetaré tu decisión. Sólo quería rectificar que estés seguro”

“Lo estoy” una de sus manos fue a acariciar la mejilla de Yunho. “Y ahora, la mordida…” clavó los ojos en los suyos a través del espejo. “No los hagamos esperar más”




Yunho pudo sentir su lobo interno comenzando a gruñir al hacer contacto con su energía; la oscuridad de sus iris disipándose para encenderse en el dorado característico. Por tradición, antes de un enfrentamiento o cacería importante, los lobos unidos se mordían los unos a los otros para reafirmar sus vínculos y avivar sus fortalezas. Rozó la piel del cuello de Heechul con sus labios y lo sintió estremecerse bajo su cuerpo, como la presa que ha caído directo ante su depredador. Sentirlo derretirse ante su tacto lo excitó, y el frenesí tronó por su cuerpo cual río de fuego. Yunho le clavó los afilados dientes con fuerza; ojos encendidos y garras arañando la estrecha cintura en todo su despertar. Heechul mordió sus labios con fuerza para contener el grito, todo su cuerpo en tensión mientras la sangre escurría de su cuello y le empapaba el torso. Yunho se separó de la herida, mirándolo con ojos nublados por su bestia, lamiendo la piel para sanarla. Heechul ya había despertado a su vez, y sus garras se contrapusieron a las suyas al romper el amarre que mantenía sobre su figura con desdén y empujarlo contra la pared de la madriguera. La espalda golpeó la piedra; Yunho gruñó, mostrando los dientes ensangrentados y Heechul le gruñó de vuelta, llevando una mano a su rostro para ladear su cuello con brusquedad, clavando la dentellada directa en la piel expuesta. Yunho mordió sus labios a su vez para acallar el dolor del desgarro. Cuando Heechul retiró el rostro de su cuello al lamer la herida, sus ojos brillaban como verdadero oro líquido y una sonrisa de satisfacción adornaba sus labios ensangrentados. Yunho gruñó nuevamente, tomándolo por la nuca y azotando sus labios con fuerza; la sangre mezclándose y ardiendo, ardiendo entre sus cuerpos. Logró maniobrar con su cuerpo hasta tener a Heechul contra la pared en un abrupto cambio de posiciones, decreciendo las garras de su cuerpo con un abrupto gruñido y aferrando la mano derecha a su muslo, alzándolo para hacerlo encajar contra su cintura. Heechul gimió con la presión y comenzó a removerse en la captura, decreciendo sus propias garras para clavar las yemas en su piel.

“Y-Yunho…n-no…” Heechul protestó débilmente cuando Yunho le concedió algo de aire y sus labios bajaron por su cuello, labios apenas pastoreando la piel.

“La guerra…”

“Puede esperar” Yunho lo besó de nuevo, lo besó y comenzó a hacer presión contra su abultada entrepierna, lo besó hasta que empezó a gemir…entonces, sin dejar de asaltar sus labios, comenzó a trabajar en ambos pantalones. Heechul continuaba removiéndose, murmuraba algo sobre que los estaban esperando, sobre el riesgo, las tropas, la noche…Yunho no lo escuchaba. Le desabrochó los pantalones y sólo entonces Heechul dejó de protestar, terminando de trepar a su cuerpo con un suspiro jadeante. Yunho los deslizó hacia abajo e introdujo un par de dedos húmedos por su entrada, moviéndolos dentro para prepararlo. Los ojos de Heechul se cerraron y su cabeza golpeó contra la muralla al arquear su cuerpo al suyo, y Yunho supo que el frenesí había nublado sus pensamientos.

“Apúrate…” urgió en apenas un susurro. “Apúrate, apúrate ya estoy bien” lo guío, haciéndole un ademán con las manos. Cuando Yunho lo penetró, Heechul no pudo mitigar el grito aun mordiendo sus labios, pero el frenesí de las mordidas en el despertar del celo le hervía la sangre y nublaba su mirada, y no tardó en agitarse sobre su regazo. Fue todo lo que Yunho necesitó para perder el control.

“Sí…” Heechul gimió ante su embestida. “M-Más…más rápido…m-más, sigue…no pares, ¡ah, a-así! Yunho, Yunho, Yunho…” le mordió el lóbulo y le acarició el cabello mientras continuaba gimiendo y murmurando, montando su regazo. Yunho se perdió en su carne, sentía como el corazón de Heechul latía al mismo tiempo que el suyo, al mismo compás, y de pronto se borró hasta el último pensamiento de su mente y sólo pudo sofocarse en él, sintiendo la humedad de la sangre y de su semen calándole hasta los huesos allí donde se unían.




Heechul aún temblaba contra su figura luego del orgasmo, manos crispadas alrededor de sus hombros mientras respiraba en pesadas bocanadas, tratando de regularizar su respiración. Aflojó el dominio de sus piernas y apoyó la cabeza en el torso de Yunho mientras él lo estrechaba contra su cuerpo, El sudor de ambos cuerpos les había difuminado un poco los tatuajes, pero aún así se distinguían los relieves de las figuras.

“E-Esto ha sido una locura” Heechul se estiró los pantalones luego de haberlos vuelto a abrochar en su lugar.

“Tenemos que subir a encontrarnos con las tropas y—” fue cortado por los labios de Yunho y otra vez sus protestas murieron ante él.

“Ha sido el incentivo para la guerra, y pensé que tenías claro que la mordida nos iba a descontrolar…” se rio un poco ante la mueca de Heechul y llevó una mano a revolverle los cabellos que tan sólo provocó un chillido histérico y un manotazo que Yunho sopesó con una carcajada.

“Sé que lo disfrutaste, de tan sólo recordar tus plegarias jadeantes se me pone dura de nuevo…”

“¡Ya!” Heechul chilló, el sonrojo se le había esparcido hasta el cuello. “Tú sí que le haces honor a tu apodo, Lobo de Fuego” Heechul le sonrió de medio lado y sus brazos le rodearon el cuello. Yunho le sonrió, sujetándolo por la cintura.

“Ya deberías saberlo, Esposo” se acercó para atrapar su labio inferior entre sus dientes, ganándose un quejido bajo por parte de Heechul.

“Te amo…” susurró, apoyando su frente contra la de Heechul, ambos comenzando a respirarse. Pudo ver los destellos dorados centellando en los iris de su amante cuando le respondió.

“Yo también, Yunnie” sus labios se fundieron una vez más antes de saber que ya era hora.




Abandonaron su posición en la pared para limpiar los restos de sudor y sexo de sus cuerpos con un paño humedecido, luego Yunho le puso en los hombros la media capa de piel blanca de oso que había mandado a hacer exclusivamente para que Heechul luciera el día del enfrentamiento, contrastando con la suya de piel oscura. Su mano se entrelazó a la suya en la autoconsciencia del enfrentamiento, y ambos salieron de la madriguera para guiar a los híbridos y reunirse con los lobos en la superficie…

-o-



Koiko: ¡Muy buenas a todos los que siguen la novela! Y wow…50 capitulos…ni yo me lo creo, cuando lo empecé jamás se me pasó por la  cabeza que podría generar tanta trama pero bueno…ya estamos aquí y no hay marcha atrás! Y con este capítulo definitivamente ya nos llega la guerra. Debo decir que trabajé MUY pero MUY duro redactándola, de verdad…más de una rabieta me provocó pero en fin, espero que haya quedado bien n-nU
Sólo tengo algo que decir: la nueva jovencita en el mundo de los mortales es un nuevo personaje :D que viene a remover un poco las cosas. Hay que leer entre líneas…y si alguien ya está captando hacia  dónde voy…me vuelvo a quitar mi yelmo de batalla jaja x) nuevamente, gracias a todos los que siguen conmigo, me leen y me dejan sus comentarios! Y también a los lectores silentes por su puesto :) todo esto es por ustedes y el respaldo ha sido espectacular! Estoy muy, muy agradecida nwn! Es eso…preparen sus yelmos, sus lanzas y sus cotas de malla porque…el próximo capítulo se viene denso.



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