Ai Maid Café. Capitulo 23

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El amor jamás te deja ileso.



—¡No me interesa la clase de sujeto que tu piensas que es!
—¿Podrías al menos dejar la tontería y pensar en mi, en que puedo estar tomando la decisión correcta?

Changmin miró con enojo a su padre; El hombre parecía simplemente bloquearse ante la idea de conocer a Rain y hablar con él. Su madre sin embargo los miraba preocupada, intentando calmar un poco los ánimos.

—¡¿No te has graduado y ya crees que puedes tener la verdad en tus manos?!
—¡No se trata de eso! ¡Es estúpido que a esta edad pretendas negarme que salga con alguien, ya cumplí los dieciocho por si lo has olvidado!

—¿Estúpido? ¿Estás llamando estúpido a tu padre? ¡Y no me importa la edad que tengas, no apruebo esa relación!
—Perfecto, esa es tu decisión. Yo no pienso discutirlo más.

Fue cuando Changmin empezó a subir las escaleras velozmente cuando su madre realmente se preocupó, corrió tras su hijo. Viéndolo sacar unas maleras que al parecer ya estaban preparadas con anterioridad.

Eso ni siquiera sorprendió a la mujer; Las discusiones en su casa se habían vuelto una mala costumbre. No cesaban, y Hantae había casi prohibido que Changmin viera Rain, lo había empezado a controlar demasiado. Changmin con la personalidad que se manejaba, había llegado obviamente a su límite.

—Hijo por favor reconsidera, no te marches así.
—Padre no está entendiendo de razones, mamá. Y hasta que eso no cambie, yo no puedo soportar más esto. Ni siquiera quiere hablar con Rain. Esta siendo autoritario.

Changmin dejó las maletas un momento. Tomó el rostro de su madre con delicadeza, besó su frente con suavidad y cerró los ojos por un momento antes de dar ese gran paso. Respiró profundo e intentó regalarle a ella su mejor sonrisa repleta de confianza.

—Te llamaré seguido.

Y agarrando sus maletas, entre las amenazas de su padre que si se marchaba no volviera. Changmin abandonó la que por tantos años fue su casa, su hogar. Respirando profundo, con sus pasos seguros y apretando con fuerza las maletas.

No era la forma; Pero Changmin estaba empezando a tomar sus decisiones.






Seúl, Corea.

Jihan abrazó con fuerza a su hermana.

Donsgan únicamente sonrió. Correspondiendo al abrazo, consciente de que Jihan venía de Japón, hablando al fin con Yunho, se sentía feliz por ella. Y por ese brillo que despedía en su rostro. Jihan estaba verdaderamente feliz.

—Entonces, ¿cómo se encuentra Yunho?
—Muy bien, ha superado por completo su historia con Seulgi, es muy feliz ahora.

—Oh, eso suena tan bien. Iré a visitarlo en unas semanas. No he visto a Junsu hace mucho. Y lo poco que sabía de él, era por algún correo que me enviaba.
—En verdad no tuve mucho tiempo de visitar a los muchachos pero sé por Yunho y Jaejoong que están bien.

—¿Jaejoong?
—Oh, si él es…

El timbre de la puerta llamó la atención de ambas, Jihan solo levantó la cabeza mientras veía a su hermana caminar hasta la puerta y abrirla. Lo que verdaderamente le sorprendió fue ver a Junsu lanzándose a los brazos de Donsang y abrazarla con fuerza.

¿Qué hacía Junsu en Corea?

La sonrisa de Junsu era extraña, un poco débil en verdad. Pero Donsang, feliz como se encontraba de ver a su hijo, al parecer no le tomó mucha importancia al estar tan contenta por verlo.

—Oh, tía. Que bueno verte también.

Cuando Junsu la abrazó, Jihan tuvo que admitir que de cerca esa sonrisa era todavía más débil y su voz sonaba incluso decaída. Su rostro lucía cansado. Junsu respiró profundo, tomando sus maletas una vez más.

—Iré a dejar mis cosas arriba, bajo en un momento.

Donsang observó preocupada a su hijo subir, y cuando sintió la mano de su hermana en el hombro suspiró.

—Junsu no quiere estar aquí, Jihan.
—¿Te dijo por que ha venido? ¿Cuánto tiempo se quedara?

—Dijo que venía a quedarse, que en un momento me explicaba todo.
—Donsang escucha. Me estoy divorciando de Kangsae.

Justo en ese momento la mujer giró, todavía un poco más sorprendida.

—¿Qué? Pero tú y él…
—Son muchos problemas entre ambos que ya son casi irremediables mientras él no cambie su actitud.

Había una mezcla de emociones en Donsang entre la alegría de volver a ver a su hijo en Corea, pero al mismo tiempo la preocupación que le producía el saber que regresar dejando todo atrás, no era algo que precisamente pareciera mantener feliz a Junsu.

Y ahora su hermana la tomaba de la mano, con una mirada comprensiva.

—No cometas el mismo error que yo. No dejes que Taedoh influya en la vida de Junsu. Apóyalo, no lo dejes solo como lo hice con Yunho años atrás.






Akihabara, Japón.


Yoochun se levantó esa mañana, con un ligero dolor de cabeza y el desagradable sabor en sus labios del licor todavía. Pasó una mano por su cabello, sentándose en la cama como podía, escuchando unos ruidos en la cocina que lo pusieron inmediatamente en alerta.

Caminó cuidadosamente hasta ahí, sin los recuerdos demasiado frescos de la noche anterior. Pero en cuanto vio a Junsu de espalda, preparando algo en la cocina, su sonrisa apareció y sin dudarlo corrió hasta él, abrazándolo por la espalda, con fuerza.

—¡Junsu! Dios te amo… Gracias por quedarte como un idiota como yo, pero te prometo que… Un momento, ¿por qué estás más alto?

Yoochun se alejó un poco, permitiéndole al menor girar, con espátula en mano mientras arrugaba el entrecejo y lo miraba amenazadoramente.

—Si vuelves a besarme, te por seguro que te daño esa linda cara que tanto adora mi hermano.
—¡Junho!

El cuerpo de Park retrocedió lo suficiente, sorprendido y todavía un poco descolocado ante la situación. Junho solo suspiró, regresando a la cocina al parecer sin darle demasiada importancia a la presencia de Yoochun.

—Siéntate que ya voy a servir.

Un rato después Yoochun se encontraba en la mesa, con un sencillo desayuno, mientras Junho acomodaba la servilleta en sus piernas con verdadera elegancia. Aquello no le sorprendía, Junho siempre fue más formal que Junsu.

Analizó el rostro de Junho, su expresión tranquila y suspiró. Por más que fueran gemelos, Yoochun no podía hallarles el parecido irreconocible. Para él eran muy distintos y su corazón dolió un poco más. La presencia de Junsu aún invadía su alma y lastimaba.

—Vine a Japón buscando a Junsu, intentando impedir que cometiera el error de dejarse manipular por nuestro padre… Pero al parecer no llegué a tiempo.

Junho jugó con el pan en sus manos, Yoochun solo miraba el negro café en su taza. Todavía sin siquiera poner las manos sobre la mesa. Mirando fijamente a la mesa, tomando su decisión definitiva.

—Junsu escogió, Junho. Tuvo la oportunidad de decidir, y no es como si decidir entre la familia y nosotros no sean difícil. Pero no debió hacer las cosas de esa forma.
—No puedes juzgarlo tan severamente él solo…

—Él no es ningún niño, sabe que puede contar conmigo para lo que sea. Y él solo se marchó sin mirar atrás.
—Somos su familia.
—¡Nosotros también!

Junho miró el rostro dolido de Yoochun, sus ojos debilitados. Finalmente Yoochun solo desvió la mirada, mordiendo su labio inferior y aparentemente decidiendo no hablar más del tema.

—Voy a quedarme unos días en Japón, luego iré a Corea para hablar con Junsu…

—Junho.— Yoochun interrumpió al menor con tranquilidad. –Puedes quedarte aquí los días que estés en Japón, pero cuando veas Junsu habla con él sobre lo que quieras, solo no me metas en esa conversación, no me uses como un recurso para hacerlo regresar.

Yoochun se decidió por empezar a desayunar, tomando la taza con café en sus manos. Junho solo respiró profundo. Sintiendo las cosas salirse de lugar de a poco. Yoochun podía amara demasiado a Junsu.

Pero al mismo tiempo, él no podía simplemente dejarse herir tan deliberadamente.






Yunho primero se removió en su lugar un poco incómodo.

Cuando abrió los ojos recordó a Jaejoong. Se levantó del sillón preocupado por que Kim aún no hubiera llegado, recorrió con velocidad el departamento. Cuando llegó luego de hablar con Seulgi, Jaejoong ya no estaba.

Se había quedado en el sillón esperando por él, cansado de llamarlo y que no le contestara. Pero nuevamente Yunho se volvía a encontrar solo en su departamento sin la menor pista de Jaejoong.

Se sentó en el sillón. Con un suspiro lastimero en los labios. Jaejoong no podía simplemente haberse marchado sin siquiera decir adiós. Cuando el teléfono cerca de la entrada sonó Jaejoong corrió hacia él.

—¿Jaejoong eres tú?

Hubo un silencio, uno cortante y cruel que Yunho solo afrontó pasando una mano por su cabello, desesperado por solo escuchar la bulla que la gente al otro lado proporcionaba, pero sin que alguien le respondiera concretamente.

—Jaejoong… Si eres tú, por favor escúchame yo…
Yunho, yo necesito esto. Necesitamos alejarnos un poco.
—¡No, no espera! Hable con Seulgi la pequeña no…

Yunho, ¿no lo entiendes? Esto es más que Seulgi o la pequeña. Antes las cosas para mi eran muy diferentes. Antes de conocerte ni siquiera me plantee la idea de vivir junto a alguien como tú. Las cosas han ido sucediendo demasiado pronto. Todo esto me está sobrepasando.

Jung podía identificar por la bulla al otro lado de la línea que muy probablemente Jaejoong se encontraba en un aeropuerto, termina o estación. Se apoyó contra la pared. Escuchando atentamente las palabras de él.

Necesitamos un tiempo para pensar. Hasta que te conocí yo ni siquiera había pensado en la posibilidad de que me pudiera gustar un hombre. En la idea de que estar junto a ti era privarte de una familia, o privarme a mi de una.

—Lo haces sonar muy mal, Jae.

Lo sé, pero sabes a lo que me refiero. Luchar contra el mundo entero de tu mano es una decisión que debo pensarla bien, por que luego no quiero que hayan arrepentimientos. No quiero salir lastimado por que yo lo sé, Yunho. Nunca volveré a amar a nadie como te amo a ti.

Yunho levantó la mirada, sintiendo que en la parte inferior de sus ojos se acumulaban las lágrimas que aún no salían. Tratando de respirar profundo para evitarlo.

—Entonces no te marches. Puedes quedarte con Yoochun o alguno de los muchachos, podemos mantener un poco de distancia para que pienses y…
Sinceramente si permanezco a tu lado no resolvería nada.

—¿Puedo al menos saber dónde vas a estar?
No voy a desaparecer Yunho, regresaré. Solo dame este tiempo para pensar, déjame extrañarte un poco más. Prometo que regresaré aún si cuando me vuelvas a ver ya no me ames como hoy.

Una sonrisa surcó por sus labios ante aquellas palabras y la pequeña herida que se abría en su interior. En el fondo lo entendía, pero eso no aminoraba la presión.

—Te amo Jaejoong.

Escuchó un suspiro, un silencio que le demostró que para Jaejoong era difícil también. Cuando Jaejoong volvió a hablar su voz sonaba un poco débil.

Solo quiero recordar mi vida como era antes de conocerte. Quiero saber que estoy haciendo lo correcto. Por que te amo de verdad, y cuando vuelva a tu lado, enfrentaré lo que sea. A tu lado mi vida es completamente diferente a la que alguna vez imaginé. Han ocurrido muchas cosas, muy rápido. Solo necesito acostumbrarme a que mi vida ya no será como antes.

—Suenas como si estuviera arruinando tu futuro.

En realidad no es solo tiempo para mi Yunho, piensa tú también en lo que querías antes de conocerme. Nuestra relación no es como la demás. No basta con que sintamos atracción, por que ambos tenemos sobre nuestros hombros mucha responsabilidad. Después de todo, las consecuencias de amar demasiado, son peligrosas.

En el momento en que volvió a haber un corto silencio Yunho suspiró, con una expresión serena en su rostro en esta ocasión.

—Te voy a estar esperando, Jaejoong.
Solo no te olvides de mí, Jung Yunho. Te lo advierto, por que sino te lanzo a la cabeza lo primero que encuentre para que me recuerdes.

Yunho rió, mordiendo un poco su labio inferior. Comprendía que últimamente todo era demasiado para ambos, comprendía que Jaejoong necesitaba analizar lo que amar en estas condiciones significaba. Entonces lo dejaría ir. Para mantener distancias, para que lo extrañara. Para pensar en lo que su mundo sin él significaba.

—Te amo Jaejoong.
Cuídate mucho, Yunho.

Cuando creyó que el momento de colgar había llegado. Jaejoong lo volvió a sorprender.

Yunho…
—¿Si?
…Te amo.

Luego de eso, Jaejoong colgó.

Yunho sonrió levemente, mirando el teléfono en sus manos, con las últimas palabras de Jaejoong en su mente, con su despedid grabada en la memoria. Optando por darle un tiempo para pensar, en lo complicado que era su amor.

…Y en que finalmente el lo necesitaba también.






Changmin sostuvo con fuerza sus maletas.

Esperando por que la puerta frente a él se abriera, y cuando esta se empezó a mover, solo respiró profundo. Los ojos de Rain lo enfocaron con rapidez, tomando una maleta en sus manos y cediéndole paso al interior.

—¿Estás seguro de esto, Min?

Optó por dejar su maleta en el suelo, acercándose a Rain y abrazándolo con fuerza, cerrando los ojos y descubriendo en medio de aquel gesto mientras Rain posaba las manos en su espalda, que no se equivocaba.

—Estoy seguro, quiero estar contigo.

Y no importaba en ese justo momento si el mundo se le venía encima. Changmin estaba seguro de lo que sentía, de lo que sus sentimientos acarreaban, en que probablemente su padre no lo perdonaría.

Pero confiaba también en el amor de Rain, en sus palabras. Y en que había pensado demasiado. En que habían pasado muchos años antes de aceptar lo que sentía por él, en que Rain había esperado también muchos años por él.

Perder tiempo, era innecesario.

—Todo saldrá bien, Min. Te lo prometo, solo démosle tiempo a tu padre.
—No hablemos de eso ahora, Rain. Solo abrázame.

Comprendió en las palabras del menos que en realidad eso era lo único que él necesitaba. Rain decidió entonces solamente abrazarlo, con toda la fuerza que podía. Para que Changmin supiera que no se estaba equivocando al escogerlo.

Y que algún día, las cosas mejorarían.






Seúl, Corea.


Junsu bebió un poco de te, con el periódico en las manos dentro de aquella enorme cocina. Cuando escucho unos suaves pasos entrar, giró levemente. Su madre lucía seria, y Junsu solo pudo verla sentarse frente a él, mientras tomaba sus manos.

—Junsu, sé sincero. ¿Por qué has regresado a Corea?
—Madre ya te lo dije, vine a hacerme cargo de las empresas de la familia, o al menos acostumbrarme a ellas antes de asumir un cargo importante.

Donsang solo suspiró, bajando la cabeza un poco y apretando las manos de su hijo con cuidado.

—Y dime entonces, ¿en realidad quieres hacer eso? Por que nunca te gusto nada que tuviera que ver con las empresas. ¿Tú en realidad piensas dejarlo todo, por hacer algo que no te gusta? ¿De verdad quieres estar aquí?

Fue en el momento en que su madre lo miró a los ojos, hablando tan pausadamente que su corazón dio un salto. Diciéndole a gritos que no podía mentirle a ella.

—Quiero estar contigo madre, con mi hermano y…
—No verás a Junho hoy. Y probablemente en mucho tiempo. Discutió con tu padre pero no me dijo las razones, se marchó a buscarte perdiendo todo el apoyo de él. ¿Me podrías decir lo que está sucediendo?

Lo de Junho logró tomarlo por sorpresa, miró sus manos siendo entrelazadas por la de su madre y volvió a suspirar.

—Padre me amenazó con alejarlos de mi sino regresaba a hacerme cargo de las empresas.
—¿Él hizo eso?

Junsu asintió, levemente avergonzado. Con el silencio de su madre que luego de unos segundos se convirtió en una leve palmada en sus manos.

—¿Y por que tú crees que yo dejaría de ver a mi hijo solo por lo que tu padre diga?— Junsu levantó la mirada, un poco sorprendido también. –Para mi lo más importante es que seas feliz Junsu. Deja de fingir que perteneces aquí, ¿acaso no extrañas a Yoochun?

Brevemente Junsu sintió sus emociones desbocar en una vorágine de contradicciones que obstruyeron sus palabras, pero cuando su madre le sonrió. Soltando sus manos. Y regalándole la más bella de las sonrisas no pudo evitar salir corriendo de las cocina hacía su habitación, con aquellas palabras recordándolas con convicción.

“Vete Junsu, regresa a donde perteneces en verdad. Con quienes no te ponen condiciones para quererte. A mi nunca me perderás, menos a Junho. Hablaré con tu padre y si él no entiende que se atenga a las consecuencias. Márchate a ser feliz, por favor.”






Akihabara, Japón.


Los días para Minho habían empezado a transcurrir aparatosamente lento.
Este sería su penúltimo año en la secundaria, el año siguiente empezaría con los exámenes para la Universidad. Sexto año sin duda era el año que mas presiones acarreaba, pero aún así sus pensamientos no estaban ocupados en ello.

Taemin desde siempre fue su mejor amigo. Cuando Taemin le confesó que se había enamorado de él, fue extraño, y cuando le dijo que se propondría regresar esos sentimientos a una amistad, jamás pensó que pasaría tan pronto.

Son adolescentes, el amor viene y va.

Minho de apoco logró olvidar sus sentimientos por Rain. ¿Por qué le era tan difícil creer que Taemin lo había echo por él? Rodeado de sus amigos, en medio del salón. Con Taemin enfrente, siendo abrazado por Joonghyun. Minho solo lograba sentirse incómodo.

—Entonces, ¿qué les parece la playa? Será grandioso, las vacaciones están cerca y será la mejor manera de recibir al sexto año que se aproxima.
—Si, pero el problema es que no tenemos suficiente dinero.

Key inmediatamente bebió su jugo, para poder hablar a tiempo.

—Mis padres tienen una casa en la playa. Es de dos pisos, yo creo que acomodándonos entramos todos con facilidad.
—¡Eso es estupendo!

Pronto la charla se llenó de planes y risas. Minho solo miró la manera en Joonghyun y Taemin se encerraban en una pequeña conversación solo para los dos. Y era normal, estaban saliendo juntos. Probablemente hallarían la forma para escaparse y pasar tiempo a solas.

Minho encontraba estúpido haberse dado cuenta tan tarde, que probablemente si lo intentaba, su hubiera podido enamorar de Taemin.






Fue un día después cuando Yoochun finalmente accedió a salir de su departamento y retomar su vida desde el punto en que sus problemas con Junsu lo habían paralizado. Junho le hablaba tranquilamente sobre la entrevista de trabajo que había tenido y que apenas le confirmaran, viajaría a Corea por sus cosas y buscaría donde quedarse para dejar de incomodarlo.

Yoochun no sentía que lo incomodaba, más bien sentía que le hacía bien su compañía, por que entre todas las cosas por las que estaba pasando. Y la visita de Yunho en la que le contaba todo lo sucedido en los últimos días, sin contar con las buenas nuevas de Changmin, pues Junho era como un aliciente para no sentirse tan desgraciadamente solo.

Es más empezaría a reconsiderar la idea de pedirle a Yunho que se viniera a vivir también con él y afrontar su soledad juntos. Los únicos que parecían estar estables y sin problemas eran Siwon y Heechul.

Aunque claro Heechul no paraba de reírse y burlarse de Siwon por no haberse dado cuenta que aquella compañera de trabajo iba tras él. Pero ese era un asunto aparte que no los había afectado demasiado. En resumen, lentamente. Las cosas volvían a su cause.

—¡Oye, Yoochun! ¿Me estas escuchando?

La voz molesta de Junho por un momento le recordó a Junsu, acomodó las fundas del supermercado en sus manos y sonrió.

—Si, Junho. Conseguirás el trabajo, estás graduado en el extranjero eso de te da mucha ventaja.
—Pues ojalá…

Junho acomodó también las fundas en sus manos y continuó caminando hacía el departamento. Pero en cuanto divisaron a Junsu sentado sobre sus maletas en la puerta de Yoochun, los pasos de ambos se detuvieron.

—¿Junsu? ¡Junsu!

Junho ni siquiera lo pensó demasiado, corrió hacía su hermano quien lo recibió con una gran sonrisa y lo abrazó con fuerza. Yoochun sin embargo continuaba estupefacto, parado a unos cuantos metros de donde ellos se encontraban.

—Regresaste… No sabes cuanto me alegra que lo hayas echo. Ahora podré quedarme contigo. Ya he molestado mucho a Yoochun.
—Ya te he dicho que no has sido una molestia, Junho.

Cuando finalmente Yoochun habló, Junsu levantó la mirada con una pequeña sonrisa en los labios y acercándose pausadamente hacía él. Viéndolo sacar las llaves de su bolsillo.

—Yoochun yo…
—Me alegra que hayas regresado.

Y sin alguna sonrisa de por medio, o algún abrazo. Yoochun solo siguió caminando hacía su puerta, abriéndola con lentitud e ingresando a su departamento sin mirar atrás. Junsu solo se quedó en lugar, sintiendo la indiferencia de Yoochun lastimarlo profundamente.

—Tienes que darle un poco de tiempo, Su.

La mano de su hermano sobre su hombro fue compresible, Junsu asintió. Pero aún así, añoró al menos una mirada complaciente por parte de Yoochun una que nunca llegó. Haciéndole ver que se había equivocado y que tal vez no había recapacitado a tiempo.






Un año y medio después el Ai Maid Café había cambiado casi completamente.

Externamente era un cambio solo en personal y diseño. Pero los dueños y socios del lugar sabían que en realidad muchas cosas habían cambiado. Las hermosas chicas que ahora atendían el lugar deslumbraban a los clientes y al parecer habían restaurado el orden en el lugar luego de que Junko, Jejuko, Yuna y Mina desaparecieran.

Yunho había optado por haber superado muchas cosas con la aparición de Seulgi, y por supuesto con el tiempo que Jaejoong le había otorgado. Había comprendió entre muchas otras cosas que Seulgi solo se encontraba un poco asustada.

Y Yunho había decidido darle la oportunidad de que empezara a valerse por si sola, por ella y por su hija. Es así como Seulgi había quedado al mando del personal, en este caso las meseras del Maid. Encargándose del uniforme y todas esas cosas que ellos no entendía muy bien.

Incluso las pequeñas visitas de Mirah, la hija de Seulgi le otorgaba a Yunho unos momentos de distracción luego de un agotador día de trabajo.

—¿Y como van las cosas con Kangtae?
—Pues él esta trabajando y le va muy bien, además visita a Mirah casi a diario.
—Me refiero a ustedes.

—Oh, bueno…— Seulgi se removió en su asiento un poco incómoda. Mirando a la pequeña que comía un pequeño pastel preparado por Heechul. –Pues bien. Ayer estuvimos hablando sobre muchas cosas, entre ellas una segunda oportunidad. Pero en este momento de mi vida quiero terminar de aprender a valerme por mi misma.

Yunho sonrió, bebiendo un poco de café y sabiendo que en ese momento el Maid se encontraba lleno y sus meseras tenían mucho trabajo.

—Me alegro por ustedes.
—¿Has sabido algo de Jaejoong?
—No, pero espero que esté bien.

Si bien su relación Seulgi no era la de antes; Cuando menos mantenían un contacto cercano de colaboradores que pronto podría convertirse en amistad. Yunho empezaba a sentirse orgulloso de ella, por que estaba trabajando por un mejor futuro para Mirah.

—Jefa, Kyona rasgó su vestido, ¿qué hacemos?
—Oh, diablos… Yunho te dejo. Hablamos después, vamos Mirah.

La pequeña agitó su mano en señal de despedida y caminó junto a su mamá a los vestidores, con el pequeño postre en las manos. Si bien extrañaba a sus amigos, le hacía feliz saber que cada uno ya se encontraba dedicándose a lo que le apasionaba.

Encontró a Heechul en la cocina, en medio de sus dos ayudantes, simplemente arrimado en uno de los pilares con el celular en las manos y una sonrisa tonta en los labios. Se acercó discretamente por atrás y logró ver que se trataba de un mensaje de Siwon.

—¡A trabajar, Chul! Y deja de ser tan cursi.

Su grito tomó por sorpresa a Kim quien incluso saltó un poco, antes de guardar el celular y sacarle la lengua. Heechul se había quedado junto a él. Le apasionaba hacer postres, por tanto el Maid era su lugar ideal.

Respiró profundo y se acercó a la caja con tranquilidad. Tocando el hombro del muchacho que se encontraba ahí y diciéndole que volviera a la cocina con un ‘gracias’ de por medio. Observó el local y sonrió. Esperando con tranquilidad que en verdad, ese tiempo que Jaejoong se estaba tomando acabara pronto.

—Jefe, dos moccacino y un pastel de limón.
—Enseguida.

Yunho facturó inmediatamente el pedido y la muchacha le sonrió, asintiendo antes de regresar para atender a otro cliente. Un largo día de trabajo.






Rain sonrió divertido al ver a Changmin nervioso sentado frente a él.

Con las manos entrelazadas, el menor únicamente observaba el sobre manila que se encontraba encima del pequeño mesón en la cocina. Estrujó sus manos un poco más y finalmente accedió a acercarle el sobre a Rain.

—Esta bien, no puedo. Léelo tú.
—De acuerdo.

Changmin miró a Rain tomar el sobre y empezar abrirlo. Mordió su labio inferior, esperando los largos segundos que acompañaron a ese momento mientras Rain parecía leer incluso más lento de lo normal solo para desesperarlo.

—¿Y? ¿Qué dice?
—Tranquilo, Min.— Rain sonrió divertido y tomó las manos de Shim con fuerza. –Felicidades pequeño. Te aceptaron, trabajaras en el despacho de uno de los mejores abogados de la escuela de leyes.

Los ojos de Changmin se iluminaron. Dio un pequeño salto de felicidad, apretando su puño y abrazándose a Rain con fuerza, cubierto de una emoción espontanea reflejada en sus ojos.

—¡No lo puedo creer! No cualquiera entra a trabajar para ellos. Así sea como principiante, sé que voy a dar lo mejor de mi.
—Estas apenas en segundo semestre en Derecho. Eres impresionante, Min. Tus notas son envidiables. Me siento tan orgulloso.

Rain lo volvió a abrazar. Con fuerza y sacudiendo sus cabellos.

—Ya, ya… Deja de hacer eso que pareces más mi padre.
—Oh, bien. Entonces, mejor hago esto.

De improviso Rain jaló a Changmin de la bufanda juntando sus bocas y percibiendo la sonrisa en los labios del menor, antes de que lo rodeara con sus brazos y fuera Changmin quien profundizara el beso.

—¿Me harás una deliciosa cena de felicitación?
—Por supuesto. Lo que tú desees.

Changmin sonrió victorioso, tomando de la mano a Rain para que caminaran hacía la sala de estar frente al televisor. Comentándole sus planes e ideas. Hablándole de lo genial que era estar al fin en la Universidad.






Taemin dejó salir un poco de aire caliente sobre sus manos.

Arrimado en aquella pared a la salida de la Universidad. Miró la hora en su reloj y sonrió; Minho en cualquier momento saldría. Se habían graduado hace poco y como era de esperarse ya todos habían empezado a desligarse por caminos diferentes.

Cuando finalmente observó a Choi con un bolígrafo jugando es sus manos se irguió y le sonrió abiertamente.

—¿Y bien? ¿Cómo te fue en el examen de admisión?
—¡Muy bien! Estoy casi seguro de que aprobaré.

Minho le sonrió a Taemin, con verdadero entusiasmo, feliz de poder estar pasando más tiempo con su amigo a pesar de que aún, luego de más de un año, siguiera saliendo con Joonghyun.

—Oh, por cierto… Como así no he visto a tu siamés perdido en estos días.
—¿Te refieres a Joonghyun?

Minho empezó a caminar, logrando que Taemin lo hiciera también.

—Exactamente.
—Oh, pues viajó a Kioto unos días.

—¿A Kioto? ¿Y que fue a hacer tan lejos de Akihabara?
—Ok, bien…— Taemin de pronto se mostró nervioso, pero con la misma sonrisa en sus labios. —Quería que fuera una sorpresa, pero… Joonghyun fue a retirar los resultados de nuestros exámenes allá.

Taemin extendió un poco sus manos, esperando por que Minho se entusiasmará también, pero a cambio, Choi únicamente arrugó el entrecejo.

—¿A Kioto? Espera, ¿me estás queriendo decir que tú y Joonghyun se van a ir a estudiar la Universidad a Kioto?
—¡Si! ¿No es genial?

—¡Por supuesto que no! Mi mejor amigo se va de la ciudad, me lo dice recién y, ¿quieres que esté feliz?
—Pero Minho…

El celular de Taemin comenzó a sonar, para este momento la mirada en el menor era un poco preocupada, pero aún así en cuanto vio el nombre de Joonghyun decidió contestar.

—Si, Joonghyun dime… ¿Eh? ¿En serio?… ¿Los dos fuimos aceptados? ¡Eso es perfecto! ¡Claro que estoy contento!

Minho solo escuchó la voz repleta de entusiasmo en su amigo. La manera en la que sonreía y como parecía atento a cada palabra que Joonghyun decía. Minho pensó que estaba siendo egoísta, eral el futuro de Taemin… Pero aún así, no quería que se fuera.

Y no poder detenerlo, solo lo deprimió un poco más.






Cuando Junho abrió la puerta del departamento, Junsu permanecía en sillón con un jarro con chocolate en las manos aparentemente divertido viendo un programa en la televisión. Sonrió un poco y caminó hasta poder sentarse junto a él.

—¿Trajiste la comida?
—Deliciosa comida china.

Levantó la pequeña funda en sus manos y con cuidado empezó a sacar sobre la pequeña mesita los cartones con comida china, mientras su hermano dejaba el jarro y lo miraba con entusiasmo.

—Ya moría de hambre.
—Lo sé, no debiste esperar a que saliera del trabajo. Te hubieras preparado algo.
—No, es más divertido comer contigo que solo.

Junho observó como su hermano empezaba a separar los palillos para empezar a comer abriendo una de las pequeñas cajas de cartón. Junsu sonreía, parecía entusiasmado con poder cenar de una vez por todas.

Pero en el fondo Junho sabía que este año y medio transcurrido había sido muy difícil para él. Por que Junsu había tenido que empezar desde cero, dedicarse por completo al fútbol una vez más no había sido fácil.

El entrenador lo había regañado por abandonar el equipo de buenas a primeras, y lo había colocado como suplente. Obligando a Junsu a que empezara desde cero, ganando su titularidad a base de meritos. No pudiendo ser entrenador de los niños hasta no alcanzar su meta. Así que en eso se encontraba.

—¿Cómo van las cosas con el fútbol, Su?

La pregunta pareció hacerlo recordar algo, Junsu golpeó un poco su pecho al atorarse y bebió un poco de gaseosa antes de hablar.

—¡Lo había olvidado! Disculpa por no decírtelo antes; El entrenador dice que ya soy titular. Oficialmente comienzo como entrenador de los niños la próxima semana.

La sonrisa en el rostro de Junsu fue majestuosa. En verdad se sentía entusiasmado y Junho no pudo evitar sentirse igual.

—¿Por qué te notó más entusiasmado con ser entrenador de los niños que en jugar?
—Amo entrenar a los pequeños, solo un poco más de lo que amo jugar. No dejaré de jugar, pero ambas cosas me encantan.

Junho llevó un poco de comida a su boca, y Junsu pareció distraerse una vez más con la serie. Suspiró levemente y miró hacia la pantalla del televisor, si algo no había cambiado, era la actitud reacia de Yoochun hacía Junsu.

Por un momento pensó que sería algo de unas semanas, cuando mucho un par de meses, pero Yoochun parecía muy concentrado en su último semestre en la Universidad. Había empezado ya a trabajar como compositor y empezaba a tener el reconocimiento debido. Estudiar música había sido lo adecuado par él.
Sin embargo, Yoochun no dejaba a Junsu acercarse más allá de lo necesario. Y eso solo volvía las reuniones entre sus amigos un poco más tensas. Junho empezaba a creer que si eso no mejoraba en un par de semanas; Junsu se daría por vencido.

—Es mi culpa, ¿sabes?
—¿El que?
—Que Yoochun me odie.

Los ojos de Junsu viajaron del televisor hasta su comida. Con una leve melancolía mientras movía los palillos entre la comida.

—Yoochun no te odia, es solo que se sintió muy lastimado. Tal vez como Jaejoong necesita tiempo, ¿no crees?
—Un año y medio y Yoochun me sigue tratando como si fuera un perfecto desconocido. Eso no me da nada de esperanzas.

Junho sonrió levemente, tratando de brindarle un poco de confort a su hermano, arrimándose en él y apoyando la cabeza en su hombre.

—Todo saldrá bien, Su. Ya verás…







Yunho cerró la puerta de su departamento y lanzó las llaves sobre la mesa.

Había sido un día particularmente agotador. Se lanzó sobre la cama boca arriba, con los brazos estirados, y un suspiro en los labios. El pequeño silencio que se esparció en la habitación fue gratificante.

Cerró los ojos un instante; Tenía que bañarse, comer algo rápido, medio ver un poco las noticias y luego acostarse a dormir. Se encontraba lo suficientemente cansado como para empezar a pensar que apenas alcanzaría a bañarse y entonces se quedaría dormido.

Seguramente Jaejoong lo regañaría por no comer a la hora correcta.

Abrió los ojos entonces, mirando el techo de la habitación. Con una pequeña sonrisa en los labios, trayendo a su presente aquellos recuerdos de la primera vez que lo vio. Cerraba el maid un poco tarde y de la nada apareció aquel muchacho en esos días rubio.


Mucho gusto soy Kim JaeJoong. Venía por lo del anuncio pero veo que estas cerrando me preguntaba si…


Con la gorra en la cabeza, y una pequeña sonrisa en los labios. Desde ese momento, Yunho se sorprendió al ver su rostro y expresiones. La manera en la que parecía destilar esperanza y desde entonces le maravillo la idea de que molestarlo sería divertido por su extraño carácter.

Volvió a suspirar, decidiéndose por levantarse de una vez por todas y comenzar con su pequeña rutina. Pensando en que sería bueno que ese tiempo de espera se acabara una vez por todas.






Kioto, Japón.


Jaejoong tipio velozmente las palabras en la laptop, verificando muy de vez cuando alguna cosa en uno de los muchos libros que había sobre la mesa. Con el tiempo justo para poder enviar su tarea.

—Jaejoong ya duérmete.

Su compañero de habitación le lanzó una almohada a la cabeza y Jaejoong sonrió divertido ante lo cansado que parecía su compañero al no poder dormir por el ruido que sus dedos sobre el teclado provocaban.

—Ya Joong, ya terminó. Deja de ser tan fastidioso. Este deber es muy importante, el profesor dijo que sería la mitad de la nota.
—¡Viva! No entiendo como puedes estar estudiando literatura… Iuk, hasta el nombre resulta aburrido.

Jaejoong sonrió ante las palabras de su amigo, soltando un poco de aire de sus pulmones. Complacido con por fin haber tipiado sus últimas palabras. Guardando el documento una última vez y abriendo su correo para poder enviar la tarea.

—Lo único bueno de esta desvelada es que al menos me voy acostumbrado para los finales de este semestre.
—Alégrate Joong, ¿no dijiste que estas vacaciones te ibas con tu novia de vacaciones?

—Si y eso será genial. ¿En serio te regresas a Akihabara al finalizar el semestre?
—Si, voy a terminar la carrera por allá.

Su rubio amigo se levantó, sentándose en la cama y sacudiendo un poco sus cabellos.

—Bueno pierdo un compañero de habitación pero gano tener a mi novia viviendo conmigo.
—Eres un pervertido.
—Y tú un aburrido mira que rechazar a media universidad y no salir con nadie en año y medio que tienes en Kioto.

Jaejoong finalmente apagó la computadora estirando un poco su cuerpo y lanzándose sobre su cama con una sonrisa satisfecha en los labios.

—Hay alguien esperando por mí en Akihabara, Joong. Así que no fastidies.
—¿Y como sabes que aún te espera si ni siquiera se han contactado?

—Solo lo sé, el amor es algo que nunca llegaras a comprender Joong.
—¡Oye, yo amo a Tahara!
—Si, si lo que tu digas…

Cerró los ojos brevemente, con su amigo quejándose aún por infravalorar lo sentimientos hacia novia. Por un momento Jaejoong miró hacía la ventana y el cielo oscuro de ese día. Contando los días para regresar.

“Es mucho tiempo sin verte, Yunho.”

Y antes de poder darse cuenta, había conciliado el sueño una vez más.


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2 comentarios:

  1. Ohh que bueno que las cosas se esten empezando a comporner... pero hasta cuando Chunnie estara sentido con su????

    Ohhhh y al fin habra o no 2Min???'

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  2. abi jaejoong1/20/2012

    woooooooooooow este fic me tiene muy mal desde ahce 2 dias


    waaaaa..en vdd esta muy lindoooo..^^

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