Cautivo - Cap 1

7 comentarios
Día 1.


Ha despertado, y al mismo tiempo, me ha despertado con sus gritos. Demonios.

Lo peor es que ayer me dormí en una posición bastante incómoda y a raíz de eso, me duele la espalda, además siento una inminente jaqueca, creo que me pasé con las cervezas. Trato de incorporarme y el dolor de la espalda se proyecta a lo largo de toda mi columna vertebral y llega hasta mi espalda baja, Dios mío, me niego a sentirme como un vejestorio. Vuelvo a echarme en la cama con los ojos cerrados.

Nota mental: Ser más conciente de la forma en la que duermo la próxima vez que decida emborracharme.
Unos cuántos gritos hacen que vuelva a la realidad. Cierto. El mocoso ha despertado.

Siento que hago un esfuerzo sobrehumano hasta que logro sentarme en la cama. Mi pie derecho entra en contacto con una lata de cerveza y la pateo lejos a la condenada, pude perder el equilibrio y reventarme aún más la espalda. ¿No sería bueno eso, Jung, hacerte daño mientras tienes unos de tus prisioneros?

Debo ser más responsable. Ayer bebí por el simple hecho de querer tener una satisfacción, ¿o fue para hacer pasar el tiempo? De cualquier manera es algo que no me volveré a permitir. ¿Qué demonios pensaba?
¿Y si el mocoso lograba escaparse mientras yo andaba mareado por la casa? Mierda.

Salgo de mi habitación y voy por el largo pasillo hasta llegar a las escaleras, una vez abajo, puedo escuchar con más claridad sus gritos.

—¡Déjame salir! ¡¿Dónde estoy?!

Suspiro. Quizás fue una mala idea mantenerlo conmigo.

Me detengo frente a la puerta de pequeña habitación. Se ha callado. Lo habré asustado con mis pasos. En realidad, hay muchas posibilidades. Inserto la llave en la primera cerradura y la abro, hago lo mismo con los otros dos y abro la puerta.
No despertó muy contento por lo que veo; las sábanas están desparramadas por el suelo, el catre tampoco se salvó, ahora yace echado sobre un lado, debería tener más consideración con sus cosas.
Lo busco con la mirada, se ha encogido contra una pared, se ve aterrorizado. Doy un paso hacia él y se encoge más, tanto así lo asusto.

—Yah, mocoso, ¿quién te crees que eres para desordenar así?

—¿Qu—é qué quieres de mi?

¿Qué quiero de él?

Vuelvo a avanzar hacia él… Sólo… siento la necesidad de hacerlo. Lo tomo de la barbilla forzándole a que me mire. Sus ojos, nariz, labios, estudio todo detenidamente, como si de algo importante se tratase y luego lo suelto.

—¿Quieres dinero? Mis padres… Ellos…

—Cállate.

Eso sonó peor de lo que pretendía.
Me volteo y detengo frente a la puerta.

—Por el momento te quedarás aquí…
—¿¡Cómo puede hacerme esto!? ¡Déjeme ir! ¿Qué es lo que quieres de mí?

¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Qué es lo que quieres de mí?

La frase es un eco constante en mi cabeza, y se repite a lo largo del día.

Estuvo gritando y exigiendo que lo dejara salir hasta que se cansó hace algunos minutos. No creo que progrese si sigue así. Ya lo dije, debería ser más considerado, después de todo, estamos viviendo bajo el mismo techo y lo tengo bajo mi cuidado. No quiero que me obligue a usar la fuerza, aunque sé que eso es inevitable.

Cerca de las nueve de la noche le llevo su cena que consiste en nada más que un tazón de arroz. Ya lo dije, él no debe ser tratado de forma diferente a los demás. Aunque usualmente solía entregar a esas personas a mi jefe del momento uno o dos días después de ser capturados, nunca la pasaban bien estando en mi casa. Pero no quiero hacerle daño, se ve muy frágil.

Cómo me contradigo.

Se ha dejado de mover en el momento que comencé a abrir la puerta, ¿qué estaba haciendo? Abro la puerta rápidamente y otra vez, mi sola presencia logra congelarlo en su lugar. Se ve como un gatito aterrado con sus ojos abiertos así, sonrío levemente.

—Tu cena.

Le dejo el tazón en el suelo y espero algún tipo de reacción. Nada. Sólo me observa por unos minutos hasta que decide hablar.

—Por favor… Déjame ir…

Iba a continuar pero se le quiebra la voz. Es verdaderamente todo un espectáculo. Las lágrimas ruedan por sus mejillas y se las limpia rápidamente con el dorso de la mano, parece un niño. Vuelve a rogar y sus ojos se humedecen, muerde su labio inferior tratando de no sollozar. Me está tentando.

—Come.

Ignoro los sollozos que vienen a continuación, no soporto mirarlo. Salgo de la habitación y me aseguro de que todo esté en orden, no quiero ninguna sorpresita. De todas formas si logra salir de su habitación no llegaría muy lejos, máximo deambularía por la casa.

Estamos muy, muy lejos de Seúl. La ciudad más cercana queda a kilómetros y el viaje que hago en motocicleta hasta llegar a ella es de una hora y media, por eso sé que el mocoso no tiene escapatoria.

Mi casa se encuentra totalmente aislada y el vecino más cercano está muerto, nadie sabe que vivo aquí y así debe ser. Esto viene a favor así puedo mantener a Jaejoong a mi lado por mucho más tiempo… Aunque no debería ser así.

A unos metros se expande un gran bosque al que no me acerco porque no me interesa, creo hasta tiene un pequeño riachuelo, algún día iré con Taepoong a investigarlo mejor. Me es útil conocer ésta zona pero tampoco es que salga a menudo. No puedo. Al menos no ahora que me encuentro en éstas circunstancias.

Jaejoong depende de mí.

Las horas pasan y me concentro en cosas absurdas, trato de no pensar en él. A las once decido que sería bueno darle un baño, ha pasado demasiado tiempo con esas ropas y estoy seguro que apesta. Preparo el baño antes de bajar por él.

Me dirijo lentamente a su habitación y al abrir la puerta no me gusta lo que veo. No ha comido. Agarro el tazón y me acerco a él, estoy furioso y lo nota, da unos pasos atrás hasta chocar contra la pared.

—Come.

—N—no quiero…

—Come, maldita sea.

No parece querer cooperar y lo obligo a tragar unas cinco cucharadas de arroz antes de que se me desmaye durante su baño. Arrojo el tazón molesto y tose un poco, se lleva las manos a la garganta, creo que fui un poco brusco pero no tenía otra opción.

—Ven—lo agarro de la muñeca y lo jalo hacia mi cuerpo. Parece no entender lo que sucede hasta que lo cargo en mis brazos, como una princesa.

—¿Qué haces? ¿A dónde me llevas?

—A darte un baño.

Mueve constantemente sus piernas y brazos haciendo difícil mi avance por la escalera. En el momento menos esperado me muerde el hombro. Le advierto que si sigue así le haré cosas peores y se queda inmóvil. Bien. Entramos a mi habitación y aunque no le doy mucho tiempo para ver todo a su alrededor, se sorprende por lo espaciosa que es y en especial por la cama, lo suficientemente grande como para que duerman cuatro personas sin problema. Logré llamar su atención al entrar al baño; observó atentamente la plomería reluciente y los azulejos, como si no esperaba encontrarse en un lugar así. Claro, su pequeña habitación no le dejó una buena impresión.

Lo bajo lentamente, parece estar más manso y su mirada se queda fija en la tina llena de agua tibia. Con un gesto le indico que se desnude y no responde. Frunzo el ceño, no me desobedecerá otra vez.

—Vamos, hazlo.

No está dispuesto a cooperar otra vez. Lo agarro bruscamente por los hombros y le quito la camisa que llevaba y los pantalones rápidamente. Tiembla y baja la mirada, trata de esconder su cuerpo con las manos, totalmente aterrado, pero sólo quiero asearlo.

—Entra.

Lentamente, dudando un poco se saca el bóxer y entra al agua. Me apoyo contra el marco de la puerta, observándolo. Su cuerpo se ve realmente exquisito; piel nívea y suavecita, sin rastros de cicatrices o marcas, pezones rosaditos y abdomen plano. No puedo mirar más abajo pero estoy seguro que su trasero tampoco me decepcionará. Siento demasiada tensión en mi entrepierna y me obligó a pensar en otra cosa.

Me acerco y agarro una esponja, comienzo a mojarle los hombros y a lavarlo en silencio. Por un momento todo parecía estar bien y luego… Huyó hacia la puerta como alma que lleva el diablo. Logro alcanzarlo fácilmente ya que no soy yo el que intenta correr con los pies mojados.

—¡¿En qué estás pensando?! ¡Regresa ahí!—lo empujo dentro del baño—No me obligues a drogarte…—con esa última advertencia lo meto de nuevo a la tina y comienzo a bañarlo otra vez, pero de forma más brusca. Froto su piel hasta enrojecerla y se queja.

Estoy demasiado molesto conmigo mismo por la posibilidad de que pudo salir de la casa y de forma inconsciente le hice daño. Acaricio suavemente el área afectada con mis torpes manos. Es sólo una excusa para sentir la suavidad de su piel. Sus hombros, espalda, brazos, todo él era perfección.

El agua comenzaba a enfriarse y le dije que saliera. Es obvio que está avergonzado, entre otras cosas, por eso alcanzo una bata y lo envuelvo en ella, con una toalla más pequeña le seco el cabello y volvemos a bajar. Ésta vez está más tranquilo y mientras bajamos las escaleras se fija en todo a su alrededor. La casa es grande, lo sé, no tienes por qué mostrarte tan sorprendido. Llegamos cerca de su habitación y como parece dudar en avanzar mi agarre en su muñeca se hace más fuerte, hace una mueca de dolor. Abro la puerta y hago que entre.

—Mi ropa… —susurra apenas.

Lo miro de pies a cabeza. La bata apenas cubre sus muslos y verlo así es extremadamente excitante. Juega con sus manos nervioso y se muerde el labio inferior, adorable.

—No necesitas esa ropa…

Es lo último que digo y salgo de la habitación.

Cuando comienza a gritar otra vez estoy seguro de que será una noche muy larga.

7 comentarios:

  1. Anónimo1/16/2012

    tan cortito, adorable y malevolo
    conti, plis (suplica)

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1/16/2012

    debes continuar esta historia!!!! es buenisima (: me encanta yunho en ese papel de malo/bueno jajaja y jae tan indefenso y lindo!

    ResponderEliminar
  3. *~Emily~*1/17/2012

    Asd~ quiero saber que pasa!
    Conty por favor n.n
    QUE SUERTE TIENE YUNHO BAÑAR A BOO :Q

    ResponderEliminar
  4. *~Emily~*1/17/2012

    Hay soy una idiota me saltie el prólogo T.T
    Yunho es un secuestrador!?!
    Que mal Yunnie eso no se hace jum*
    *inter:hay que hipócrita eres, te mueres porque te recuetre >>*
    HAY SI!! QUIÉN NO? *~*

    ResponderEliminar
  5. Todavia que lo secuestra quiere que sea docil. A Yunho le gusta Jae pero se contiene...
    Gtacias

    ResponderEliminar
  6. Awww ese yunho estúpido secuestrador se esta enamorando de jaejoongnie :3 es que es hermoso la verdad, hay un nombre para esto no? El síndrome de Estocolmo creo... Lo que sea el Yunjae asi es hermoso :3 gracias por el cap :)

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD