Me siento tan solo

2 comentarios
Título: Me siento tan solo
Autor: Jesús de Hamasaki
Pareja: JaeMin
Género: Angustia, Drama
Extensión: Song-fic
ADVERTENCIA: Violencia, MPREG

(N/A : Todo es narrado por Changmin. La canción en cuestión es “Me siento tan sola” de la cantante Gloria Trevi.)
-----

Desde el momento que me había invitado a su casa supe que algo andaba mal.
...
Si tan solo hubiera hecho caso a todos aquellos que me advirtieron que ese muchacho no era para nada lo que aparentaba esto no estuviera pasando. Actué mal, desde el simple hecho de ocultar esto a mis padres. Actué cegado por un inexistente cariño... Actué con los ojos cerrados.
Llevábamos muy poco de conocernos y yo hasta juraba que sería Él el indicado para mi. Es de humanos equivocarse... ¿no?.

Tuve miedo de estar
tan solos los dos.
Me puse a temblar
cuando él se acercó a mí.
Pude sentir que no tendría voluntad,
apenas y dije no
y él me empezó a desnudar.



Su rostro lleno de lujuria me causa temor, debo admitirlo. Esta parece ser la única vez que quisiera no estar a solas con él. Rogaba por que en cualquier momento alguien, quien sea atravesara la puerta principal... Pero nada.

Jaejoong apareció con un vaso de agua para él y para mi. La verdad no tenía nada de sed, los nervios me estaban consumiendo.

-¿Qué pasa, Changmin?- Me preguntó con un tono casi sin interés.

Lo miré tratando de disimular mi temor, agache la mirada y negué lentamente sin decir nada. Tomó mi helada mano y un pequeño espasmo se hizo presente en mi.

Lo miré de nuevo, su rostro dibujaba una pequeña sonrisa aunque era muy tétrica.

Quise huir...

-Jaejoong, recordé que tengo que hacer algo- Dije casi sin pensarlo. -Creo que es mejor que me vaya- Me puse de pie.

Me sorprendió que Jaejoong no dijera nada. Yo continuaba acercándome a la puerta... Pero al girar el pomo esta no respondía.

Escuché una leve risa a mis espalda. Me giré y vi a Jaejoong con una expresión de victoria.

-¿Qué esperas, Minnie?- Dijo burlándose.

-...-

-¿Adelante, vete?- Volvió a decir. -¿O acaso has cambiado de opinión?-

Estaba petrificado. No podía articular palabra alguna y mis pies y mis manos también me estaban traicionando.

-Jeje. Que bueno que has decidido quedarte-

En ese momento, Jaejoong se acercó a mi. Me tomó de las manos y fue en ese momento que mi cuerpo reaccionó e intente resistirme... pero Él era más fuerte que yo.

Me arrastro hasta el piso de arriba de aquella casa forzándome a entrar en una habitación, me tiró sobre la cama que había en ella y se posicionó sobre mi empezando a quitar mis prendas. Su tacto era realmente desagradable, me besaba el cuello y aveces hasta lo mordía.

Yo, por mi parte, gritaba que me dejara en paz mis lágrimas salieron sin querer por el terror que estaba viviendo en ese momento.

-¡SUELTAME POR FAVOR!- Grité.

Él hizo caso omiso a todo lo que le imploraba y sin dejar de tocarme empezó a desvestirse.

Violentamente me puso boca abajo y quitó la ultima prenda que traía puesta; mi ropa interior.

Él se posicionó sobre mi y sin previa preparación me penetró de una sola vez. ¡Dios! El dolor era inmenso y mientras más fuertes eran las embestidas más fuerte e insoportable era el dolor que me causaba. Con una de sus manos topo mi boca para reprimir mis gritos que casi me dejaban sin voz y con la otra sujetaba mis propias manos bajo mi pecho.

Sus gemidos cerca de mi oído eran asquerosos, hasta que unos me ellos indicaron que pronto terminaría... Dentro de mi.
Y me puse a llorar
poco después del final.
Sus ojos, su adiós
me dieron la verdad.
Pude saber que él no sería para mí
y yo si para él,
aunque nunca lo vuelva a ver,
aunque nunca lo vuelva a ver.



Todo acabó... estaba tendido en la misma cama en posición fetal, adolorido y queriendo desaparecer de una maldita vez, queriendo morir.

Me sentía sucio, estúpido y una basura. Jaejoong se había llevado mi virginidad de la peor manera.

Lo observe vestirse.

Me aterré cuando su mirada se posó en mi. Sonrió satisfecho.

-Ven- Me extendió una. -Te ayudaré a vestirte- Me dijo con toda serenidad que daba pavor.

Yo no hice caso, me encogí más en las sabanas.

-Changmin, no quieres verme enojado- Dijo. -Ven, ponte de pie por favor-

Sus palabras me aterraron más. Así que no tuve opción más que entregarle mi temblorosa y fría mano.

Me sacó de la cama completamente, siempre me a dado pudor mostrar mi cuerpo pero en esta situación realmente eso pasaba a segundo plano.

Miré las sabanas, había manchas carmesí en ellas y al despegarlas de mi cuerpo pude notar que mis muslos y parte de mis piernas también estaban manchadas por ese color.

Jaejoong me vistió y aprovechaba para de nuevo tocar mi cuerpo con sus manos. Cuando por fin estuve completamente vestido me llevó hacía abajo. Cada paso que daba era un infierno, mis ojos se volvían a empapar de lágrimas a punto de salir.

Abrió la puerta principal y pude sentir la fría brisa chocando contra mi rostro.

Nos subimos a su coche y arranco.

No articulaba palabra alguna, solo sentía la mirada triunfante de Jaejoong. Una vez nos estacionamos cerca de mi casa me miró de nuevo.

-Changminnie- Dijo. -¿Sabes? No debes de confiar en la gente- Dijo burlándose haciendo que se me formara un nudo en la garganta.

-...- Quería morirme, de verdad eso deseaba.

Suspiró.

-Bueno, una vez logrado mi cometido contigo creo que ya me puedo ir feliz- Dijo tranquilo y yo solo escuchaba cada dolorosa palabra. -Digo, por que no te lo había dicho antes pero esta noche me iré del país- Dijo acercándose a mi y acariciando mi mejilla. -Gracias por darme mi ultima noche antes de eso- Rió cínicamente.

-...- Comencé a llorar notoriamente.

-Ahora, me harías el favor de bajarte e irte- Dijo.

Me sentía adolorido todavía y con dificultad apenas si me movía.

Jaejoong al no ver reacción por parte mía bufó y bajo del coche acercándose a mi lado abriendo la puerta ferozmente.

-Te dije que te largaras- Dijo y me tomó violentamente de la playera haciéndome salir por la fuerza dejándome tirado en el frío asfalto.

Lo vi arrancar... y esa fue la ultima vez que vi a Jaejoong.

Como pude me levante apoyándome en la pared que ya hacia a mis espaldas, me sequé las lágrimas y reprimí el dolor tanto físico como emocional y con dificultad y con apoyo de lo que estuviera al alcance de mis manos caminé el mínimo tramo que quedaba hacia mi casa.

Al llegar a ella di gracias al cielo que no hubiera nadie, solo me fui a mi habitación donde me encerré, hundí mi rostro entre mi almohada y mis cobijas y lloré como un niño, lamentándome por ser el más estúpido del planeta.
Poco tiempo después
tuve un nuevo temor,
mi cuerpo cambió
con una revolución.
Me cansé de esperar
lo que llega cada mes,
fue cuando comprendí
que algo crece adentro de mí...

Mi cambio fue notorio en los días póstumos; apenas hablaba, apenas comía, lloraba casi todo el tiempo...

Pero eso no fue lo único que cambio en mi...

Últimamente dolores de cabeza me atacaban fuertemente acompañado de nauseas y sensibilidad a algunos olores. El cansancio me estaba matando y desmayos se presentaban.
...No soy estúpido para saber lo que me está pasando. Pero aún así... tengo miedo.

Y quisiera llorar
y quisiera gritar
que Me Siento Tan Sola...
que casi juro que mi ángel me abandonó,
que el sol me huye para no ver mi dolor
y mi mayor consuelo
me da tanto miedo,
se mueve y crece dentro de mi cuerpo...

Y la casa tembló cuando papá se enteró
lo debes perder fue lo que él ordenó
pues la gran sociedad
no se debe enterar.
No me dolieron los golpes
tanto como mi soledad.
Ella también lo apoyo
en lo que el decidió
y me hicieron saber mil veces que les fallé.
Me cansé de escuchar
del honor que perdí,
lo que perdí fue un amor
más que más da si me siento mal,
qué más da si me siento mal...



Mi padre estaba recargado en el respaldo de una silla, furioso... decepcionado.

Se había enterado por medio de mi profesor y ese desmayo que tuve a media clase.

Yo estaba sentado en el sillón, helado y consumido por los nervios. Mi mirada estaba en el suelo y por mis mejillas resbalaban lágrimas.

-No nacerá- Dijo. -¡No me pondrás en vergüenza frente a la familia y los amigos!- Gritó haciéndome dar un espasmo por la reacción.

-Pero...- Me arriesgue a hablar. -¿Y qué hay de mi?- Dije intentando controlarme.

En eso mi papá se alejó de la silla violentamente para acercarse rápidamente a mi y abofetearme fuertemente para después tomarme por lo hombros y lanzarme al sillón con ira.

-¡TU NO TIENES DERECHO A OPINAR! ¡MALDITA PUTA!- Dijo.

Corrección, esas fueron las palabras más dolorosas que me pudieron haber dicho y más si estas provienen de tu propio padre.

-Abortaras mañana a primera hora- Dio la orden.

Me incorporé lentamente en el sillón y visualice a mi madre, rogándole con la mirada empapada y más que nada aterrada que evitara todo esto.

Mi madre me miró seria y con desaprobación.

-¿M-ma-má?- Dije.

-Entiende que es por el bien de nosotros y del tuyo- Dijo con la voz quebrada, reprimiendo el llanto. -Nos haz decepcionado- Dijo.

Mi padre volvió a atacarme con palabras que me dolían mucho, trataba de no prestarle atención, de pensar en otras cosas... Pero a mi mente solo venía Él...

Quería despertar de esta horrible pesadilla...
Y quisiera llorar
y quisiera gritar
que Me Siento Tan Sola...
que casi juro que mi ángel me abandonó,
que el sol me huye para no ver mi dolor
y mi mayor consuelo
me da tanto miedo,
se mueve y crece adentro de mi cuerpo...



3:00 am y yo seguía despierto, había tomado una triste decisión; no seguiría aquí más.

Tomé mi mochila con todo lo que tenía dentro. Miré mi habitación por ultima vez y apagué la luz.

Pasé por la habitación de mis padres, la puerta estaba entreabierta y pude verlos por ultima vez. Dormían tranquilamente, ignorando lo que iba a pasar.

Un nudo se me formó en la garganta pero esta vez tenía que ser fuerte.

-Por favor, perdónenme- Susurre.

Bajé las escaleras con cautela. Les dejé una nota a mis padres y salí de la casa.

Todo con cautela y haciendo el más mínimo ruido.

Miré mi hasta ahora casa, bajé la mirada y empecé a caminar. No sabia para que rumbo ni a donde, pero desde hoy tendría que ser independiente y fuerte... Por mi... Por los dos.
Me dolió decidir que hoy me iré de aquí
a donde no haya luna fría,
a donde yo no ofenda
con mi presencia,
a donde pueda nacer la inocencia,
a donde pueda nacer la inocencia,


-No dejaré que te hagan daño- Dije posicionando mis manos en mi vientre. -Nunca-

a donde pueda nacer...

Fin

2 comentarios:

  1. Anónimo3/26/2015

    Y las lágrimas se hacen presente.... �� me gusta como escribes.

    ResponderEliminar
  2. Hay no, dime, dime por favor que va a ver una continuación please waaa me encanto, gracias

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD