Isn't enough...

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Título: Isn't enough...
Autor: Yóu! [Ceres.Astrea]
Pareja: Yoochun x ?, Junsu x ?
Género: Slash
Extensión: Oneshot
Notas: Espero que no les confunda el salto entre presente y pasado. La mayoría está narrado sobre el punto de vista de un personaje, casi final se intercala el punto de otro.


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Era conciente de que lo que hacía en ese momento estaba mal. Realmente mal.

Pero no le importó lo suficiente como para separarse del cuerpo de su amigo y deshacerse de esos brazos que no dudaban en apretarlo contra el cuerpo contrario. La lengua de su compañero arremetió más duro contra su boca e inevitablemente una de sus manos voló a la nuca del otro, mientras un sonoro gemido hacia el intento de escapar de entre los labios de ambos.

Porque eso hacían. Se besaban como si no hubiera un mañana. Y pensándolo bien así era, este pequeño desliz nunca podría volver a ocurrir.

Pesé a lo que pensaban las locas de sus fans, él era un hombre muy feliz. Sí, gay, pero muy feliz,... y además tenía un novio maravilloso que no dudaba en complacerle y no le hacia remilgos a lo que le pedía. A cualquier cosa.

Tal vez fue eso lo que le orilló a pensar en él y a verlo como a algo más que un amigo, que un simple compañero de banda con quien por casualidad le tocó llegar a la fama.

Primero fueron los celos.

****

Sabía perfectamente bien que sólo era un punto negro en el camino a su meta, e ingenuamente llegó a pensar, que debido a las expectativas puestas en ellos, no lo tendrían que hacer. ¡Error! las "cassiopeias" lo pedían con más ahínco y para no decepcionarlas la empresa les sugirió que fueran muy, demasiado en realidad, amistosos entre ellos.

Al principio iba bien. Un abrazo con él, tomarse las manos con aquél, ser atento con tal, no perder la sonrisa... Y entremedios de esto, había alguien con quien lo hacía por que sí. Solo porque se sentía bien, le relajaba y tenía que fingir un poquito menos que con los demás.

Sin darse cuenta se le había metido por los ojos al corazón y le empezó a doler el pecho cuando lo veía con alguien más. Ya no quería ni podía separarse de él. Y cuando junto el valor suficiente como para decírselo en una línea coherente, Junsu no supo que decir, se quedó mudo por la impresión y trató de evitarlo todo el mes siguiente.

¡Gracias a Dios! Nadie sospechó nada más allá de simple cansancio. Y las noches donde apenas dormía, sabiendo que el otro estaba en la misma alcoba, eran el mudo grito que le delataba, eso era todo. Cuando decidió no insistir más en las miradas a su dongsaeng (lastimeras y abandonadas, esta demás decir), el vino solo, sin presiones, y le dijo sí con una tímida sonrisa y unos pómulos sonrosados. Así sin más, tan de repente como su propia confesión.

¿Qué haría él por Junsu? ¡¿Qué no haría él por Junsu?!

Porque Junsu era su todo.

Esa masa de mujeres deseosas de tímidos toques e inexistentes fantasías de pronto, sin más, ya había decidido que lo mejor para él, era estar con su compañero fingiendo ser una pareja enamorada sin remedio, por lo tanto se tenía que aguantar las ganas de estrellarle el puño en la cara a Yoochun cada vez que le ponía una mano encima a Junsu. Y precisamente saber que Junsu era tan complaciente solo aumentaba el temor de que el otro se lo robara de las manos. Quizá con engaños lo haría, y aún así no dejaba de detestar la idea de una traición tanto como estaba seguro de no soportar que otro hombre se atreviera a poner las manos sobre él. Que alguien más le diera lo que le daba. Que oyera los susurros y gemidos apasionados que sólo había oído él mismo, en la oscuridad de su pasión, entre esa nube de amor que le consumía por su tierno dongsaeng... Tan diferente a lo que hacía él en el presente.

Cada vez que les tocaba hacer fanservice no podía quitarles los ojos de encima y estaba conciente de que Yoochun comenzaba a notar la insistencia de su mirada, aunque ignorase la razón del ¿por qué?... Le hubiera gustado gritárselo a la cara, pero Junsu no estaba muy seguro de querer que los demás supieran de su relación, y mucho menos Changmin por ser el menor y uno de los que más estimaba. No quería crear estigmas dentro de la banda.

Yoochun queriendo saber que era lo que le molestaba, se acercaba más a Junsu, para ver si le podía adivinar algo a través de la reacción, pesé a que el mismo no tenía ni la menor idea. Sabía que se veía incomodo y molesto, pero también sabía que Yoochun no creía en celos por una situación así, más de lo que creía en la homofobia. El crío sólo quería fastidiarlo de la forma que fuera y desgraciadamente muchas de las veces lo lograba.

A decir verdad, con el tiempo se empezó a dar cuenta de que se enfurecía en vano y sus celos no tenían fundamento. Podía ser que Junsu fuera muy tierno y amable frente a las cámaras con Yoochun, ya que de eso iba el caso, pero lo que era en la vida privada únicamente se hablaban para decirse chorradas y provocar risas a los demás, esa era en la única cosa que compaginaban así de bien... Acabo de comprender que su Junsu jamás le traicionaría, con nada... con nadie... Aunque el empezara a prestar atención a otras cosas, que nada tenían que ver con él...

Y reprocharse que debió parar cuando las cosas se tornaron de esa forma, de esa extraña forma, no le ayudaba en nada, porque nunca se dio cuenta de cuando empezaron a cambiar las miradas y en lugar de mirar con amor a su novio, veía con algo indistinguible a Yoochun. No fue lo suficientemente bueno para atraparlo al vuelo, para no pensar en atosigar los labios del que había llegado a ver como un posible rival...

****

Era esa nimiedad la que le trajo a esta situación y esto definitivamente no estaba en sus planes. ¿Cómo podría mirarle la cara a Junsu sin delatarse? Lo estaba engañando y no se podía detener.

Sentir los dulces labios de su amigo sobre los suyos era más de lo que podía resistir, las erráticas embestidas proporcionadas por las caderas de ambos, que amenazaban con empezar un ritmo placentero lo llegaban a asustar. Pero eran deliciosos esos labios, tanto como lo llegó a imaginar. Se separaron jadeando y echó un vistazo a la extensión del sombrío corredor, por si a alguien se le ocurría acercarse por ahí. Yoochun no dejaba de pasear las manos por su cuello y el hombro que se le desnudó en la refriega mirándolo con sus oscuros ojos, húmedos de deseo. Volvió a mirarlo. Se veía tan tentador con el cabello un poco revuelto y los labios hinchados y rojos, esperando por más.

Se habían calmado.

Este era el momento de disculparse por estrellarlo contra la pared y salir corriendo antes de perder la cabeza por completo...

Pero el travieso dongsaeng volvía a acercar la cadera y a rodearle por el cuello con los brazos, buscando una vez más el calor de esa íntima caricia.

-"¡Oh, Yoochun!, ¿qué me has hecho?" -Ya no podía controlar el muslo que se había metido entre las piernas del menor y estimulaba su miembro y testículos en una caricia bastante fogosa, mientras volvía a besarlo terminando de acercar su cadera por la cintura y acorralarlo contra la pared más duro aún, que la vez anterior.

Su lengua se volvía a mezclar con otra dentro de la boca de Yoochun, húmedas de saliva y ganas. Éste había dejado escurrir una de sus manos de pianista por la ancha espalda del mayor, mientras la otra se aferraba a su cabello, casi haciéndole daño, y le inclinaba la cabeza a antojo para que le besara mejor.

Yoochun abría la boca y movía la lengua intentando limpiar el sabor del mayor y comérselo entero, para que no se le llegara a olvidar. Nadie había dicho nada pero era más que conciente de la relación entre su hyung y Junsu. Lo sabía porque a menudo su dongsaeng estaba impregnado con la esencia del mayor, una mezcla de colonia y el olor almizcle de las relaciones que tenían a escondidas de los demás... Quería sentirse así, como Junsu, envuelto en ese reconfortante olor. Como envidiaba sus ojos brillantes y esa autentica alegría que siempre desprendía cada vez que salía de la habitación de su ”novio”, de cualquier camerino disponible en su soledad, de los pasillos oscuros como en el que estaba ahora...

Yoochun lo quería, aunque fuera por un efímero momento, quería todo de él, cualquier cosa que le pudiera proporcionar era suficiente para minar el odio que empezaba a hervir sin control contra Junsu, para aterrizar la idea de que no le pertenecía y nunca le vería como solía mirar a su pareja.

Sus respiraciones se hacían dificultosas debido al empeño que ponían en besarse. Jaejoong se separó jadeando de excitación, mientras sus manos seguían ese recorrido que hace poco había empezado, acariciando los costados y masajeando las nalgas exquisitas de Yoochun. Por su parte el cantante no podía separar sus labios de la deliciosa piel del mayor, besando su cuello sin cesar, respirando ásperamente sobre él, gimiendo ante las caricias de su hyung. Comenzó a jalarlo más hacía la oscura lejanía del pasillo, buscando cualquier resguardo contra ojos curiosos, para hacer eso que tanto ansiaba. Realmente quería todo lo que este momento pudiera darle. Le quería guardar dentro de él de todas las formas...

Jaejoong advirtió que Yoochun le jalaba por la camisa con desesperación, pero eso ya era demasiado...

¿Pasara lo que pasara quedarían satisfechos? ¿Quedaría él lo suficientemente satisfecho, cómo para no mirarlo de esta forma que tantos conflictos mentales le traía? De repente ya no quería saber nada y quería alejarse de ahí, se sentía derrotado y permitió que su dongsaeng hiciera con él lo que quisiera, que le jalara dentro de aquella habitación oscura y vacía con la que había dado...

Seguía repitiendo que no debería de hacer tal cosa, desear porque sí no traía nada bueno, por mucho placer que estuviera sintiendo...

Esta vez Yoochun le estampó a él contra la pared apenas ingresar. En la negrura del espacio alcanzó a ver el húmedo brillo de sus labios aproximándose y no pudo soportarlo más... Le atraía horriblemente, pero Junsu no se merecía eso... Le tomó por los hombros deteniéndole y acercándolo, para besar esos rellenos labios por última vez... -Lo siento Yoochun... -Un beso sin prisas, apenas unos labios posándose sobre otros... -De verdad lo siento... -Jaejoong se escurrió de entre la pared y el cuerpo de su tentación para salir de ahí apresuradamente...

Mientras...

Yoochun...

Se quedó en la sombría tristeza de aquel salón derramando lágrimas que nadie podría apreciar en la oscuridad...

Aunque no se arrepentía...


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P.D. 1: Espero hayan pensado que era Yunho xDDD y que conste que no lo escribí por que ahora anden los 3 juntos, es sólo que para mí Yunho y Changmin son demasiado felices en su burbuja de amor como para entrometerse en las relaciones de Jaejoong xp (la patean!) (y llevo casi dos semanas en este fic =_=')

P.D. 2: Changmin es Dios *o* [maca, Yoohee y Yuuki lo avalan]

5 comentarios:

  1. Anónimo4/16/2010

    En serio creí que era yunho!!!
    Mientras leía puse a changmin, yunho y jae en la sala de interrogación para ir descartándolos jajaja éste no es...éste tampoco XD
    Estuvo muy bueno, escribe otro ^^

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  2. wow
    ya decia yo que era jae!!!
    yeah lindo fic ^^

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  3. pues si *-*
    me ha encantado el fic *-*
    Homin vava xDDDDD
    <33333

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  4. Changmin es Dios? noooooooooo toda mi vida he vivido engañada xDD
    yo tambien estaba descartando gente era de "changmin? kien? junsu? que le pasa con yoochun? yunho? aaaaaaaaaaaaah¿" que buen fic .__. es el primero que leo y me hace pensar xD

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  5. Diosss jae dañando al yoosu xDDD
    ame el fic lel

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