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Arualthings

Triangle cap 1

Secreto


Se movió incómodamente entre las sabanas de nuevo. Por más que lo intentaba no lograba dormir, desde hacia varias semanas no lo lograba, no desde que llegó un pequeño intruso a su vida. No desde el primer día de clases cuando lo conoció, cuando lo vio por primera vez. Pronto la alarma del reloj resonó dentro de la habitación avisándole que tenía que volver al colegio… a su infierno personal. Maldijo por lo bajo sabiendo que lo encontraría ahí sentado con su estupida sonrisa que lo hacía perderse durante unos segundos en sus profundos ojos. Una cárcel de la que le costaba salir. Entró al cuarto de baño abandonando esos estupidos pensamientos, como decía él. Tenía que apurarse o llegaría tarde, y pensar en él, prácticamente no le ayudaba en nada. Luego de unos cuantos minutos salió con una toalla enrollada en su cintura, se apresuró a vestirse y cuando estuvo conforme con su cabello, tomó su mochila y salió corriendo escaleras abajo. Por suerte tenía tiempo de sobra así que esta vez no le tocaría correr para poder llegar al colegio. Al salir de su casa se encontró con un día soleado, caminó sin prestar atención a nada, sólo a sus pensamientos, hechos un lío por un castaño que seguramente ya se encontraba en el asiento pegado al suyo, ¿dichosa suerte, no? Desde que había llegado sus notas bajaron por desconcentración, aunque claro, seguía siendo el que tenía el mayor promedio de su salón. Sólo había bajado unas milésimas y de vez en cuando un punto, pero volvía a casa a estudiar como Dios manda.

Me llamo Kim Jaejoong, tengo 17 años y todavía voy a preparatoria. Tengo un pequeño problema y es que creo que me gusta un chico, o al menos me pone incomodo. Seguí caminando por las transitadas calles de Corea. Las personas pasaban despreocupadamente a mi alrededor. Este chico estudia conmigo y nos toca en la misma mesa de trabajo, lo que es un infierno. Siempre pensé que me gustaban las chicas, y es que, claro que me gustan, pero este chico es una excepción. Ya me encontraba cerca del colegio, solo unas cuantas cuadras y listo. Y es que él y yo compartimos un secreto. Uno muy, muy intimo. Choqué con unas cuantas personas antes llegar, como siempre. Soy un poco torpe, me disculpé varias veces y luego seguí con mi camino. A la primera persona que encontré entre las puertas del instituto fue a mi novia, seguramente esperándome. Suspiré cansinamente para seguir caminando y encontrarme con ella, la saludé con un beso en la mejilla y ella me devolvió el gesto, sólo que un poco mas cerca de los labios, lo que me incomodó un poco. No estaba acostumbrado a esa clase de actos, al menos no con ella. Lo cierto es que ella no me gusta, pero para que dejara de fastidiar le dí un si, ahora la cosa se ha complicado más, quisiera terminar con ella, pero no quiero lastimarla. Entramos al colegio juntos, ella agarrada de mi brazo. Por suerte tuvimos que separarnos ya que ella y yo no íbamos en las mismas secciones. Ahora me encontraba frente a la puerta de mi salón, respiré hondo varias veces. Calmate, no va a comerte... supongo. Y con un último suspiro abrí la puerta tímidamente. Efectivamente se encontraba sentado en el pupitre, era el único en el salón. Al verme sonrió tiernamente, yo le devolví la sonrisa pero más tímidamente. Cerré la puerta tras mis espaldas, caminé despacio hasta sentarme a su lado y luego mire a todos lados preparándome para lo que se avecinaba como todos los santos días. No duró mucho antes de que su rostro se acercara el mío y me besara en un arrebato de pasión, siempre era un beso dulce, pero que luego se tornaba algo mas allá. Cuando pedía permiso con su lengua para poder entrar, como lo estaba haciendo justo ahora, y como siempre nunca me negué, dejándolo hacer lo que quisiera con mi boca. Sentía como su lengua recorría todos los espacios de mi boca hasta chocar con la mía, haciéndome soltar un gemido. Hacía tiempo que no lo hacía, sabía que eso le encantaba ya que siempre reía contra mis labios cuando soltaba uno, y entonces todo terminaba al momento de separarnos por un poco de aire y los estudiantes empezaban a entrar lentamente cada a uno. Ese es nuestro secreto, desde el día en que me enteré que despertaba cosas en él, al igual que me pasaba a mí. Solo era pasión, una extraña atracción que sentíamos el uno hacia el otro. Prometimos mantenerlo en secreto, claro que pensarían los demás si se enteraran, además yo tenía novia. - Buenos días Jae –dijo con una risita burlona.- Buenos días Yunho –le respondí antes de voltearme hacia enfrente.

Claro como compartíamos asientos, siempre se sentaba lo mas pegado a mí, siempre jugaba conmigo mientras estábamos en clases, a veces toqueteándome. Comprenderán el motivo de mis distracciones. Luego de unos minutos de que el salón se llenara de alumnos entró el profesor haciendo que todos guardaran silencio. Las clases comenzaron normalmente, intenté hacer el mayor caso posible a las lecciones, casi lográndolo. Claro, fue hasta el momento en que una de sus manos se poso sobre mi muslo. Me tensé y lo mire de reojo. Simplemente tenía una de esas sonrisas inocentes, como siempre. Tuve que morder mi labio inferior para no soltar algún sonido estupido cuando su mano empezó a subir, acercándose a esa zona. Sabia que el disfrutaba haciendo esto, teniéndome bajo su control, pero como soy orgulloso, empecé a hacer lo mismo, algo que lo desconcertó un poco. Nos era casi imposible seguir escribiendo, pero igual con la voluntad que tenía no paraba de escribir, al igual que él. Mire al profesor, que no tenía idea de lo que ocurría en su clase y luego lo miré a él, que se encontraba en las mismas condiciones que yo. Su labio se encontraba rojo por la presión de sus dientes, casi sangrando, casi con los ojos cerrados. Solté un gemido apenas audible, que sólo llego a sus oídos, cuando su mano ejerció presión en esa parte de mi cuerpo. Había perdido y el sonrió triunfante, alejando su mano, al igual como hacia yo con la mía. Después de eso no tuvimos ningún otro encuentro caluroso.

Salí apresuradamente del salón. No quería que los demás notaran como estaba esa parte de mí, casi corría escaleras arriba hasta llegar al ultimo piso donde me encerré en los baños abandonados, donde nadie entraba siquiera a mirar, claro menos dos excepciones. Sentí luego de unos minutos como el entraba sin decir nada hasta pararse frente a mí. Esperé expectante a que se abalanzara sobre mi en cualquier momento, brusco como siempre lo hacia. Sonrió de lado -Así que hoy empezaste a tener iniciativa, Jae. Sin decir mas nada se pegó completamente a mi cuerpo de improvisto. Su brazo rodeo mi cintura y sus labios chocaron contra los míos en un beso ardiente y desesperado. Me pegó contra la pared aún sin dejar de besarme. Empezó a desabrochar los botones de mi camisa, mientras mis caderas rozaban contra las suyas haciéndome sentir su zona baja tan despierta como la mía. Solté un gruñido. Cuando se dio cuenta de eso intensificó el movimiento. La temperatura de nuestros cuerpos se desbordaba mientras me hacía suyo, como el viernes antes de salir de clases y como la semana pasada y el resto de los días. Cuando terminamos comenzó a vestirte al igual que yo, pronto tendríamos que entrar al otro módulo por lo que nos apuramos y aceleramos el paso para llegar a tiempo. Corrimos por los pasillos descubriendo estos vacíos, supusimos que era porque ya habían entrado a sus aulas, pero cuando abrimos el salón tampoco había nadie. Desconcertados abrimos otro salón pero igual te encontraba vacío. Bajamos hasta el último piso, nos encontramos con un profesor y éste nos miro extrañado.

-Hey, ¿ustedes que hacen aquí? –Preguntó extrañado– las horas de clases terminaron por hoy ¿Qué no escucharon el anuncio?

-Lo sentimos –dijimos al mismo tiempo.-¿Y donde estaban metidos? digo... como para no escuchar. Además el resto de los alumnos salieron hace unos minutos.

-En el salón –mentimos- Hummm –sonaba muy poco convencido, estaba preparado para alguna otra mentira

-Bueno ya no importa, regresen a sus hogares.-Hasta mañana.

Salimos del instituto a una distancia prudente, pero con el corazón latiendo a mil. Con la respiración agitada aún, por la reciente carrera. Tomé rumbo hacia mi casa y él atrás mío. Vivimos por el mismo rumbo, sólo que en una de las calles Yunho tiene que cruzar hacia la izquierda, y así yo recuperando el control. Aceleró su paso hasta llegar a un lado mío, lo que me puso de los nervios, me sentía incomodo con el a mi lado mis manos sudaban y trague grueso antes de preguntar:

_ ¿Sucede algo? – La nota de nerviosismo que trate de ocultar fue lo primero en escucharse – Digo…. ¿no tenias que cruzar en aquella esquina?

Yunho rió bajito.
_ ¿Qué? ¿No te acuerdas que el profesor asigno trabajos en pareja? – Trague de nuevo, ¿Cómo quería que me acordara cuando estábamos tan distraídos en la clase? No se como el si pudo entender siquiera lo que dijo – Además… nos tocaba con los compañeros de alado, ósea tu y yo.



Me tense aun más de lo que ya estaba. Tendría que estar con Yunho en mi casa, seguramente solos… haciendo un supuesto trabajo por cierto ¿sobre que? Y ahí una de mis tantas preguntas en momentos no adecuados. Por dios! Estaría a solas con el!. Vamos calmate Kim Jaejoong, solo aran un trabajo y listo, no va a pasar nada malo. Seguí caminando, lentamente, no con el mismo paso animado de antes. Di un paso hacia un lado al verlo demasiado pegado a mi.



_ ¿Enserio? Y de que es el trabajo…. Perdón pero no preste mucha atención - ¿Y como diablos quería que lo hiciera? Con el haciéndome esas cosas en plena clase.
_ En tu casa te explico ¿no? Camina rápido tenemos que terminar esto antes de que se haga tarde.

Acelere el paso… cierto mientras más rápido mejor. En cuestión de minutos llegamos a la casa, Yunho se quedo observando mientras yo iba por algo para beber, era la primera vez que venia a mi casa y realmente estaba nervioso, tanto que estuve apunto de caerme. Esto era patético, parecía una quinceañera apunto de confesarle su amor a un muchacho. Suspire para tranquilizarme y con paso firme me dirigí a la estancia con los vasos de jugo en las manos, coloque uno del lado de su mesa murmuro un leve “Gracias” y me fui a sentar hasta el otro extremo de la mesa. Sonrió de lado y me miro con burla, yo lo mire confundido “¿Me tienes miedo?” dijo haciendo que me sonrojara por mi comportamiento. “No, perdón si di una mala impresión” respondí perdiendo la confianza que hace minutos atrás dominaba mi cuerpo, sus profundos ojos examinaban mi rostro haciéndome voltearlo hacia otro lado. ¿Cuando control podría tener sobre mí? Volvió su atención hacia el jugo para tomar un sorbo y luego volvió a hablar.

_ Digo…. No deberías de estar tan tenso, no voy a comerte – Sonrió con suficiencia.

¿Qué no debería de estar tenso? Dios porque no reacciona, ¿no se da cuenta de que estar a solas con el me pone de los nervios? De eso más bien creo que ya se dio cuenta…y disfruta haciéndome esto.¡¡¡¡¡DIOS AYUDAME!!!!!



_ Lo dudo – susurre pero desgraciadamente llego a sus oídos, soltando una risita.
_ No es mi culpa que sean tan… deseable – Supe la instante que mis mejillas ardieron en un intenso rojo carmín, al verlo recorrer todo mi cuerpo con su mirada y luego morder su labio inferior. – Valla te sonrojaste.
_ Como sea…. Hagamos eso y ya tengo cosas que hacer.

_ ¿Hacer eso? Suena a doble proposición, Jaejoong – De nuevo empezó a reírse.
_ No empieces Yunho… Es el trabajo – Me pare apresurado, mis mejillas ardían mas por imágenes no deseadas que recorrían mi cabeza.



Decidí que haríamos el trabajo en la sala y no en mi habitación. No quería correr riesgos con ese pervertido Mira quien habla pensé sonrojándome al instante, suerte que esta ves no lo noto ya que mi flequillo tapaba mi rostro. Luego de un par de horas terminamos el dichoso trabajo. Maldeci al profesor mentalmente por mandarnos semejante trabajo, y por ser con la persona de alado de tu asiento. Mire de reojo a Yunho que se encontraba con la cabeza hacia arriba y los ojos cerrados, casi parecía dormido. No me di cuenta de que lo observaba como bobo, hasta que voltio su rostro hacia mi y yo baje el mío avergonzado. Sonrió algo tierno y recorrió con la mirada la casa, otra ves.



_ Parece que vives solo ¿no? – Subí mi rostro para encontrarme con su intensa mirada.

_ En realidad, vivo con mis padres… pero ellos siempre están viajando o ocupados así que me quedo solo.
_ Eso prácticamente es vivir solo.
_ Cierto… Tienes razón.
_ Eso quiere decir que estaremos solos – Yo lo miro y el sonríe de lado…. Esa mirada y sonrisa no me gustan para nada. Pude ver claramente sus intenciones.

Sin darme tiempo a decir nada, se apodero de mis labios devorándolos como siempre lo hacia. Y yo aun sin poder resistirme se lo correspondía con la misma intensidad. Hasta la puerta de la casa se abrió y se dejo escuchar un leve “Jaejoong?”. Estaba muerto.

1 Comentarios:

  1. Anónimo7/22/2009

    ahissss yyunho pervert me encanta que se comporte como seme dominate bueno y como uke ahhh me da lo mismo lo amo

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