Lonely Heart - Cap. 9

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POV Jaejoong

Melancolía


Y sigo, y sigo, y sigo dando vueltas. Es lo único que he hecho durante tres días. Tres tristes días desde que me escape de ese orfanato. Sé que no es la mejor decisión que pude haber tomado pero fue la única que se ocurrió en esos momentos. No podía estar más en ese lugar, en ese lugar que me trae tantos recuerdos malos y tristes. Y es un tanto irónico pensar que en ese mismo lugar, es donde encontré la mayor felicidad de mi vida, es donde encontré a yunho, y temo que ese recuerdo tan feliz se convierta en otro recuerdo triste y vacio, así que lo mejor es escapar y olvidarme completamente de ello.

Yunho me dijo que no me quería más en su vida y eso es lo que voy a hacer, desaparecer de su vida y la vida de todos. Hacer como si la tierra me hubiese tragado y comenzar un nuevo ciclo, aunque no sé si sea capaz de lograrlo. Lo intentare.

Y aquí me encuentro, vagando y vagando por las calles de esta ciudad que a duras penas conozco. No es como si nunca hubiera salido del orfanato, solo es que nunca salí de orfanato totalmente a solas y por mis medios. Estoy un poco asustado gracias al ruido, el movimiento y la grandeza de esta ciudad, pero supongo que me puedo acostumbrar. Es lo único que puedo hacer.

No he comido casi nada en estos últimos días, me duele la cabeza y mi estado de ánimo va empeorando hora tras hora. Te extraño tanto….pero creo que es lo mejor para ambos. Tu mismo lo dijiste. Me pregunto si me extrañas tanto como yo a ti.

Cae la noche y busco algún refugio seguro ya que creo que va a llover. Y como si el cielo me hubiera escuchado, un fuerte aguacero inunda la ciudad de seoul. Me refugio en una pequeña estructura cilíndrica abandonada en algún tipo de lugar de construcción. Hace mucho frio, siento como el agua entra al cilindro y moja las extremidades inferiores de mi cuerpo. Deseo tanto que estés aquí, que me protejas y que me des calor con tus fuertes brazos, pero eso es algo a lo que renuncie y debo acostumbrarme a estar sin ti. Debo ser fuerte, aunque ya este cansado de ser fuerte toda mi maldita vida.

Acurrucado sentado en el cilindro, abrazo mis piernas y siento como además del agua que entra, mis lágrimas comienzan a humedecer mis rodillas. ¿Qué acaso nunca seré feliz?

Me dispongo a dormir sentado, pero creo que esta noche tampoco dormiré.

………………………………………………………………………….




Por la mañana el ruido de las maquinas y de los obreros me despiertan. A pesar de toda la incomodidad, el frio y la tristeza, alcance a conciliar el sueño pero aun así, me siento muy cansado.

- Hey tu – exclama uno de los obreros, quien esta asomado por el extremo del cilindro - ¿Qué haces ahí solo? Ven sal – me dice gentilmente, estirándome una mano. Dudo si agarrarla o no, pero al final lo termino haciendo.

Me ayuda a salir y trastabillando un poco pongo los pies sobre el piso. Veo como él me mira de arriba abajo, con una mirada que tiene de todo menos inocente. Me siento un poco incomodo.

- y dime dulzura ¿Por qué estas aca? – me pregunta rozando una de sus manos sobre mi mejilla, yo la aparto de inmediato.

- ¿Hey porque tan tímido? – se me acerca y yo retrocedo lentamente. El se ríe y yo solo quedo mirándole con mi cara seria. No tengo un buen presentimiento acerca de esto – ¿el gato te comió la lengua? – con sus manos agarra bruscamente mi cara, yo trato de zafarme pero él es más fuerte. Ahora sé que mi mirada es de temor.

- No hay necesidad de sentir miedo, no te hare nada – me dice mientras se acerca más. Me pega a él, enrollando sus brazos en mi espalda, los míos están atrapados sin posibilidad de moverse – se que eres un muchacho, pero con esa carita tan linda, no me importa que seas, yo igual te cojo – susurra. Recuerdo que yunho alguna vez bromeo sobre mi apariencia, diciendo que tenía una cara y un cuerpo bastantes femeninos, que tal vez por eso me molestaban los otros. Ese recuerdo llega de golpe a mi cabeza apenas ese obrero me dice eso.

- ¡Hey! – Grita otro obrero – deja de molestar chiquillos y más bien ven a cumplir con tu trabajo.

El obrero que me sostiene se ríe escandalosamente, suavizando el ajuste de sus brazos y yo aprovecho esto para empujarlo, y salir corriendo. Salto una cerca y me adentro de nuevo en la ciudad.

Cuando siento que ya estoy lo suficiente lejos, me detengo, apoyando una mano sobre un poste para recobrar el aliento perdido. Nunca en la vida me habían acosado, nunca me habían dicho nada como eso (bueno, aparte de las indecentes palabras que me decía yunho). Creo que la ciudad es más peligrosa de lo que pensaba.

Recomponiéndome un poco, me dispongo a comenzar con este día…de nuevo. El problema es que no se qué hacer ni a donde ir. Tal vez debería buscar algún tipo de trabajo, como limpiar coches en las calles o vender baratijas, aunque sé que muchos no querrían contratarme ya que soy poco hábil, flacucho y sin ninguna experiencia laboral, además de muy tímido. Dios.

Paso enfrente de una cafetería, de esas caras, y por una de las ventanas veo a la gente comer su desayuno. Owww estoy tan hambriento que creo que me comería una vaca entera. Sale una pareja del establecimiento y los sigo, de todos modos no tengo nada más que hacer. Ellos se sientan en un tipo de acera en la calle, y empiezan a comer su comida mientras charlan y ríen. Aprovecho un descuido de la chica, para dirigirme hacia ella, coger su pastel y salir corriendo a todo lo que me dan los pies. Noto que su ¿novio? me persigue, así que, escabulléndome entre la gente, corro hasta un parque cercano y me escondo detrás de un árbol.

Cuando veo que el sujeto llega, me busca y finalmente se rinde, es cuando decido salir. A toda prisa me engullo el pastel en la boca haciéndome arrepentir después, por el hecho de que me lo comí de un solo bocado en vez de saborearlo o partirlo para que me durara más tiempo.

Caminando perezosamente por el parque ubicado en la orilla del rio han, me dedico a observar a las familias, amigos y parejas, que hoy día domingo, han venido a pasar su día libre. Me da tanta envidia su felicidad, no quiero sentir eso.

Ver a un grupo de amigos conversando, charlando, molestando y riendo, me hace sentir tan solo y patético, que dirijo mi mirada hacia otro lugar. Luego, hay una pareja de novios, obviamente heterosexuales (ya que las parejas de gays no pueden venir a mostrarse sus afectos tan libremente). Ellos están sentados en una banca, el chico tiene su brazo por detrás de la cabeza de la chica y la chica reposa tímidamente una de sus manos en las rodillas del chico. Se ven tan lindos y tiernos juntos, que me hacen anhelar tener a yunho aquí conmigo ahora. Se besan, se acarician y se dan mimos, todo lo que desearía que yunho me hiciera. Pero yunho no está aquí y eso es algo con lo que debo vivir. La escena me empieza a fastidiar y decido mirar hacia otro lado, otra vez. En esta ocasión se muestra la escena más desgarradora ante mis ojos.

No es que la vista sea triste o desagradable, es lo que le hace sentir a mi corazón. Es un sentimiento que me ha acompañado toda la vida, ese sentimiento que creo que nunca podre superar. Una familia se encuentra sentada sobre una manta de cuadros extendida en el verde pasto, como haciendo un picnic. Hay un padre, una madre y dos niños los cuales juegan alrededor de ellos. Una de ellos es una niña, probablemente de unos 7 años, quien se mantiene sentada cerca de su padre jugando con una barbie. El otro niño es un varón, que hiperactivamente corretea sobre todo la manta manchándola con sus zapatos. Su mama lo regaña diciéndole que se quede quieto pero él no le hace caso. A continuación el niño cae de bruces al suelo y su mama se inquieta levantándose de su lugar, en busca de su hijo que se ha lastimado. Efectivamente el niño se ha hecho un raspón en la frente y ahora llora debido al golpe recibido. Bueno, eso le pasa por no hacer caso. La mama lo lleva hacia la manta, busca en su canasta, y mojando un trapito que tiene entre sus manos, lo lleva hacia la herida de su hijo, limpiando el raspón afectuosamente. El niño sigue gimoteando pero su madre lo calla con tiernos besos esparcidos sobre su cara.

Eso es lo que más hubiera querido en la vida. Más que unos amigos o un amor, una familia en la cual apoyarme, sobre todo una madre. Una madre que me consolara cuando estuviera triste, una madre que me abrazara al medio día y que me diera un beso de buenas noches al caer el sol. Una madre a la cual yo le pudiera contar todo y ella me pudiera aconsejar sobre todo. Eso es lo más duro que me ha tocado soportar en la vida, el no haber tenido unos padres, quien me consintiesen y me amasen. Envidio tanto a aquellos que pueden disfrutar del cariño de una madre, incluso a veces envidio a yunho ya que el siempre tuvo a su madre y a pesar de eso él no la toma en cuenta casi nunca. No estoy diciendo que no la ame es que en el tiempo en que estuvimos juntos, nunca pareció muy pendiente de ella. Ayy yunho, yunho, yunho….rayos otra vez estoy pensando en yunho ¿Qué acaso no puedes salir de mi cabeza?

Estoy tan metido en mis pensamientos, que no me doy cuenta cuando el niño se me queda mirando al ver que yo tengo mis ojos puestos en el. Su madre se percata de eso y también me voltea a ver, con una mirada muy poco amable.

- Hey muchacho ¿Qué miras? – me pregunta desafiante el padre. No caí en cuenta de que estaba demasiado cerca a la familia, parado rígido con mi mirada penetrando sobre ellos.

- Na…N…nada – trato de excusarme, moviendo efusivamente las manos y la cabeza a modo de negación. Luego de eso, me volteo y camino hacia otro lado, muerto de vergüenza. Debí haberme visto como un psicópata, y mi ropa maltrecha y mi cara de hambre, no debió haberme ayudado mucho.

Suspiro levemente cuando ya estoy lejos de allí. Los volteo a ver por última vez y sigo con mi camino. Ohhh, realmente hubiera querido tener una familia. A veces pienso que si me dieran la oportunidad de elegir un novio o una familia, escogería la última opción, aunque luego lo vuelvo a meditar y me arrepiento de mi decisión, pensando lo mucho que me haría falta yunho, si él no existiera. Luego pienso que yunho tal vez podría ser mi padre o mi hermano, sin embargo descarto totalmente la idea, ya que nos la pasaríamos cometiendo incesto. Aishhh ¿yunho otra vez? ¿Incesto? ¿Mi padre? Que locas ideas estoy pensando, debe ser la falta de sueño y de alimento. Sí, eso debe ser.

Me recuesto sobre el césped, disfrutando lo mullido que se siente estar ahí. No es como una cama, pero es lo mejor que puedo encontrar estando aquí afuera, en el mundo exterior. Tal vez debería dormir aquí esta noche en vez de regresar a donde ese obrero pervertido.

Sin darme cuenta, me quedo dormido si ni siquiera poder evitarlo.




……………………………………………………………………………………….




Me despierto en las horas de la tarde, con una insolación terrible. Apenas me desperté creí que había pasado toda la noche en el parque, pero después me di cuenta que solo había sido por unas horas. Me asomo en la vitrina de una tienda, y me doy cuenta de que tengo la cara toda roja (sobre todo en el área de las mejillas y la nariz) gracias a que me quede dormido exponiendo mi rostro al sol del mediodía. Pareciera que estuviera sonrojado por algo. Rayos, que tonto soy.

Comienzo a caminar de nuevo buscando otra vez comida. Mi estomago empieza a rugir.

De repente, paró en seco cuando veo a yunho caminando apresuradamente por la otra acera. ¿Qué hace él por aquí? ¿Por qué de todos los lugares él tenía que estar precisamente aquí? Todas esas preguntas invaden mi cabeza mientras permanezco de pie petrificado sin saber exactamente qué hacer.

Luego yunho camina hacia mi acera y me doy cuenta que es momento de actuar. Sin pensarlo dos veces, entro a una tienda de ropa femenina que se encuentra a mi lado. Me pongo a observar y a esculcar la ropa como si fuera otro de los clientes de ese lugar. Un par de chicas me observan y se ríen nerviosamente cuando las volteo a mirar.

- ¿Buscas algo para tu novia? – me pregunta una de las empleadas de la tienda al observar que estoy ojeando toda esa ropa. Es linda pero esta excesivamente maquillada. Le niego con la cabeza sin siquiera voltearla a mirar.

- ¿y tú buscas algo para tu novia? – pregunta de nuevo pero esta vez no a mi sino a un chico que se encuentra detrás mío, supongo.

- No gracias, no busco algo pero si estoy buscando a alguien – el dice y me doy cuenta de que es yunho. Maldición, entro a la tienda. Estoy perdido.

- Voy a probarme esto – le digo rápidamente a la señorita, agarrando lo primero que encuentro y caminando encogidamente hacia uno de los vestidores.

Cierro la puerta y me recuesto sobre ella suspirando aliviadamente ya que al parecer yunho no me reconoció. Miro la pieza de ropa que he escogido y me sobresalto cuando veo que es una camisetica corta rosa, ideal para una chica.

- Debe pensar que soy raro – musito bajito.

Suspiro de nuevo y me agacho para ver por debajo de la puerta a ver si yunho ya se ha ido. Lo veo hablando con la chica que me atendió. No sé porque pero no puedo evitar sentir celos ya que la chica parece estarle coqueteando a pesar de que el rostro de yunho solo muestra seriedad.

Me enderezo de nuevo pensando que lo mejor es esperar.

- ¿Todo bien? – oigo a la chica muy cerca de la puerta. Me asomo por la rendija de la puerta y la veo a ella con yunho todavía a su lado. Rayos.

- ¿Le puedo ayudar en algo?

- No, gracias – digo tratando de sonar poco reconocible para yunho.

- ¿le queda bien? – pregunta de nuevo. ¡Dios que chica tan insistente!

No respondo nada y ella deja de preguntarme. Oigo como sigue hablando con yunho sobre algo pero no puedo escuchar bien que dicen. Eso me estresa ¿Por qué tiene que estar hablando con mi yunho?... Okey, jaejoong, el ya no es tuyo. Tú decidiste renunciar a él y por eso te estás escondiendo ridículamente en este probador.

Siento como la chica golpea a mi puerta – disculpe molestarlo pero otras chicas desean utilizar el probador ¿puede apurarse?

¿Cómo se supone que me apure si yunho no se va? Aishh, me las ingeniare para salir.

Agarrando la prenda que he escogido, salgo con ella tapando mi cara, apresurándome rápido hacia la salida. La empleada parece confundida ya que me dice algo que no puedo entender.

- ¡Oye! – oigo que me grita yunho. Dios, me ha reconocido - ¡Oye!

Apretando el paso, tiro la camiseta en algún lado y salgo de aquella tienda. Voy caminando muy rápido por la calle pero siento que yunho me sigue gritando “oye”. Diablos, me está siguiendo. Yunho me está siguiendo.

Empiezo a correr a todo lo que dan mis pies y siento que el también corre. Yunho me alcanzara, lo presiento, el tiene un excelente estado físico.

- ¡Oye, espera! ¡No corras!

Sin saber cómo, termino llegando al mismo sitio de la construcción de esta mañana. Me adentro en este y me vuelvo a esconder en el cilindro de cemento, rogando para que yunho no me encuentre. Me asomo por un lado del cilindro y veo como yunho llega al lugar pero se detiene ahí mismo, mirando lado a lado y yéndose cuando no encuentra nada. Ufff, por esta vez me he salvado, aunque una parte de mi corazón no puede evitar desear que me hubiera alcanzado.

Cierro los ojos apoyándome en los lados del cilindro. Son como las 5 de la tarde, ya casi anochecerá. Dudo si quedarme aquí o no debido al incidente de esta mañana, pero viendo el cielo nublado y sintiendo mi cuerpo cansado, decido que es mejor quedarme aquí por lo menos una noche más. Estoy demasiado agotado para salir a buscar un nuevo refugio, además no me apetece mojarme si es que llega a llover.

Para mi suerte, hoy el cilindro no se encuentra inundado así que me puedo recostar sin temor a obtener un resfriado y sin la incomodidad de estar empapado. A pesar de eso si tengo la incomodidad de dormir en un frio suelo de cemento. Supongo que me tengo que acostumbrar a aquello.




…………………………………………………………………………….




Aproximadamente a las 7 de la mañana, salgo del cilindro para evitar encontrarme de nuevo con ese sucio obrero, pero al parecer mi plan no funciona ya que me lo encuentro justo cuando voy saliendo del lugar. Yo lo miro y él me pica un ojo descaradamente, yo solo trato de salir lo más rápido posible de ese lugar.

La rutina comienza igual que los últimos días en que he estado afuera. Me levanto, busco comida (así sea en la basura) y vagabundeo por las calles de la ciudad sin saber qué hacer. Para mi fortuna, hoy tengo más suerte con la comida, ya que una señora (probablemente de unos 40 años de edad) se apiada de mí y me invita a comer a un restaurante.

- ¿Cómo te llamas? – me pregunta una vez estando en el restaurante, ofreciéndome algo de carne.

- Jaejoong.

Ella baja la mirada.

- ¿De dónde vienes?

Dudo si contarle acerca de mi huida del orfanato, pero al final le termino explicando brevemente. Igual no creo que vaya a hacer algo para devolverme.

Ella se tensa al escuchar mi historia pero no entiendo porque lo hace, luego deja de preguntarme cosas y tan solo nos limitamos a comer la comida enfrente de nosotros, lo que es un alivio para mí ya que no quería tener que responder más preguntas, además estoy muerto del hambre.

La comida se desarrolla normalmente, ella come y yo como, nada fuera de lo normal.

No sé por qué, pero siento que mientras más la miro más se me hace conocida, incluso en el primer momento en que escuche su voz, algún recuerdo lejano golpeo mi mente. Mmmm, creo que tal vez son solo cosas mías.

- ¿Qué edad tienes jaejoong? – pregunta después de un rato. Noto algo de temor en su voz.

- 16.

- Ya veo.

Vuelve a callarse, revolviendo la salsa con sus palillos.

La cena llega a su fin y la señora se despide de mí en la puerta del establecimiento, no sin antes darme un poco de dinero para poder sobrevivir estos días. La veo alejarse y un extraño pensamiento llega a mi cabeza diciéndome que tal vez nunca la vuelva a ver. No es como si creyera que me volvería a encontrar con ella, sé que es una persona que conocí aleatoriamente en la calle y nada más. Sé que es probable que jamás vuelva a coincidir con ella, sabiendo que hay millones de personas en esta ciudad.

“…..jamás olvidan la voz de su….” una frase inconclusa golpea repentinamente mi mente. Recuerdo que la escuche en alguna película americana cuyo nombre no puedo recordar. No entiendo porque aparece esa frase en mi cabeza justo en este momento.

Dejando todos esos raros pensamientos de lado, levanto la mirada y me sorprendo al notar que aun la puedo ver caminando lejos de mí.

- Gracias – digo, agradeciendo el hecho por haber tenido un poco de compasión por mí.

………………………………………………………………………………….




Con el ánimo mejorado gracias a la rica comida, me dispongo a caminar de nuevo por las calles de seoul. Tengo que conseguir algo que hacer o si no moriré de hambre. Menos mal poseo algo de dinero para sobrevivir estos días (gracias a la señora) pero para más adelante no tengo nada y tengo que pensar en el futuro. Pensando mucho en aquello me doy cuenta de que es justamente así como no quería terminar, como un vagabundo o un trabajador callejero. Incluso me toco vivirlo antes de lo que esperaba. Que dura es la vida.

Creo que mis sueños de ser escritor pueden irse a la basura. Hablando de eso, extraño mucho a mis libros. Creo que aparte de yunho, mis libros fue lo que más me costó dejar. A duras penas llevo conmigo 1 o dos libros ya que por la falta de tiempo y la falta de espacio también, no pude traer más conmigo, y tuve que dejarlos en el orfanato. Es una pena.

Y como si telepáticamente los hubiera llamado, veo una gran estructura a lo lejos. Me acerco curioso y me alegro cuando me doy cuenta de que en la fachada dice “Biblioteca nacional de corea”. Por fin algún lugar en que por lo menos pueda estar cómodo.

Entro y me quedo boquiabierto ante la inmensidad del sitio y la gran cantidad de libros que se encuentran apilados uno tras otro en cada una de las estanterías del lugar. Esto es como estar en el cielo. Corro emocionado hacia una de las secciones de la biblioteca, agarrando un libro, ojeándolo, cogiendo otro, haciendo lo mismo y terminando con otros, no me puedo contener. Todos estos libros son nuevos, jamás me los he leído.

Corro hacia otra sección haciendo el mismo procedimiento. Algunos estudiantes, probablemente universitarios, me miran de un lado al otro al ver que no me detengo ni siquiera a descansar. Aunque odio cuando las personas me prestan demasiada atención esta vez no me importa gracias a lo emocionado que estoy. Por primera vez desde que escape de la casa hogar, me siento feliz…bueno aunque sea un solo un poco. Aun me falta algo…no quiero ni siquiera aceptar que es. No quiero entristecerme de nuevo.

Estoy en el trabajo de observar los libros cuando veo un anuncio pegado en la pared. Dice que han estado robándose libros de la biblioteca y que necesitan gente que recaude nuevos libros para llenar la perdida. Pienso inmediatamente en yunho.

- Ahh así que es aquí de donde los sacaba – murmuro para mis adentros al darme cuenta que tal vez el responsable de todas esas pérdidas fue yunho cuando quería complacerme regalándome un nuevo libro. Pensándolo bien, la etiqueta que tienen por detrás los libros de esta biblioteca es igual a la que tenían lo libros que me regalaba yunho, así que no cabe duda que él los “pedía sin permiso” de acá.

Ay yunho, que hare contigo. ¿Qué? No. No puedo permitirme pensar más en yunho. Tengo que alejarlo de mi mente de una vez por todas.

Caminando hacia la bibliotecaria del lugar, me dispongo a ayudar para conseguir libros para llenar la perdida por los que han sido robados. Después de todo, yo fui quien provoque todos esos robos, así sea de una manera indirecta. Es lo menos que puedo hacer.

La chica me atiende, es mucho más joven y bonita que la bibliotecaria del orfanato. Le digo lo del anuncio y ella me dice que ella no es la encargada de tratar esos asuntos, que tengo que hablar con el director de la biblioteca. Ella me dirige hacia una oficina y me anuncia con el director. Me siento un poco nervioso.

- ¿Así qué quieres ayudar a conseguir más libros? – me pregunta el director cuando le explico la razón de la que porque estoy ahí.

- S-sí señor.

- Okey, si es eso lo que quieres, creo que te puedo “contratar” y para recompensarte por tu esfuerzo te pagare 10.000 won por cada libro que traigas.

Wow, solo quería hacer esto para enmendar lo que provoque pero no tenía la intención de que me dieran dinero. Ahora tengo un “trabajo” y lo mejor de todo es que es en algo de lo que me gusta. Las cosas van mejorando para mí.

- Puedes comenzar hoy si quieres – me dice esto último y regresa a los papeles que estaba revisando antes de que yo interrumpiera.

- E-está bien señor, no le fallare, daré todo de mi – le digo suavemente y salgo de la oficina.

No me quedo más tiempo en la biblioteca ya que quiero comenzar a mi búsqueda, aunque no tengo idea de que es lo que voy a hacer. No puedo ir al orfanato y devolver esos libros, sería demasiado riesgoso. Lo mejor es ir de lugar en lugar, de casa en casa, pidiendo ayuda para recolectar los libros. Sé que no será fácil, mi timidez lo hará todo más difícil, pero tengo que hacer todo lo posible para no dejarme morir de hambre.

Acepte esto y lo cumpliré, y lo mejor de todo, es que esto me mantendrá entretenido y no tendré tiempo para pensar en ti. Asi es mejor…eso creo. En verdad quiero creer que así es mejor.


1 comentarios:

  1. Waaaaa nop voy a leer el fin? Bueno pobre jae para de mendigo y q fwo aquel hombre asqroso tonto yunho si vas a buscarlo buscalo bien pues waaa y esa mujer es su mama? O la de yunho bueno con mucha pena leeré el siguiente capo :(

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